25- Descubriendo lo evidente. Parte 2.
—¡Era el nieto de Snow! ¡Cato era el nieto de Snow —le repito a la vez que gesticulo con las manos sin saber por qué no me entiende.
—Katniss ¿Quién es Cato? Y lo más importe ¿qué relación tiene con Peeta?
Hago una pausa antes de comenzar porque, primero me resulta duro hablar de ese incidente y segundo me sorprende que no lo conozca Finnick, pero empiezo a contarle la historia: cómo Cato era compañero de la Universidad de Peeta, del enfrentamiento que tuvieron cuando Cato atacaba a otro compañero y Peeta lo defendió y como todo esto resultó en la expulsión de Cato de la misma. Pero que gracias a un pariente influyente, que ahora sabemos es Snow, consiguió que lo admitieran de nuevo. Cuando llego a la parte de la matanza en la biblioteca, Finnick abre los ojos con incredulidad.
—Así que tú crees…
—Sí, creo que por eso Snow ha raptado a Peeta. Él es el tributo del distrito doce.
—Pero eso no tiene sentido, Katniss ¿Por qué entonces el resto de los tributos son niños y no universitarios?
— ¿No fuiste tú el que dijo que casi todos los crímenes se cometen por los mismos motivos de siempre? Pues posiblemente éste sea por venganza. Aún no sé todos los por qué, pero estoy convencida de que Snow tiene a Peeta. Es la segunda vez que nos encontramos a Snow en este caso, es lo único que hasta ahora se ha repetido.
—Eso no lo puedo negar, pero sabes que no es suficiente para tener una orden de detención. Hay que encontrar algo mucho más convincente.
—Beetee dijo que si le dábamos un nexo común, la búsqueda sería más sencilla. Vamos a verle ¿Vienes, Finnick —digo levantando de un salto y dirigiéndome a su laboratorio sin esperarle. Porque ahora mismo no puedo parar, necesito encontrar a Peeta. Oigo a Finnick correr para alcanzarme en el pasillo, cuando se pone a mí altura me pasa el brazo por los hombros y me dice muy serio:
—Lo vamos a encontrar, Katniss.
Y yo deseo creerle, porque el hecho de no volver a verle sería… pero detengo la espiral de mis pensamientos porque no puedo permitirme perder la esperanza que siempre ha representado para mí el chico del pan.
Cuando llegamos Beetee, sorprendentemente, está delante de su ordenador.
—Vaya, vaya ¿de nuevo por aquí Everdeen? — Bromea, pero en cuanto ve nuestra expresión grave se pone serio — ¿Qué pasa?
Me quedo mirándolo, callada, porque las palabras no me pasan por la garganta. Volver a decirlo en voz alta me aterra.
—Peeta ha desaparecido —explica Finnick cuando se da cuenta que me he quedado paralizada —Necesitamos tu ayuda.
Beetee nos mira a los dos, recorriendo con la mirada primero la cara de Finnick y luego la mía… y de nuevo la de Finnick, buscando alguna explicación más pero parece que a mí compañero también le cuesta expresar en voz alta lo que tememos. Por fin, en ese momento, encuentro de nuevo mi voz como en esa película de Disney, que a Prim le gustaba tanto, en la que una bruja se la robaba a una sirena para que su príncipe no pudiera reconocerla. Y le explico a grandes rasgos la situación.
—¿Crees que podrías buscar de forma más sencilla una relación entre las víctimas y Snow? —le pregunto esperanzada.
—Sí, como ya te dije, así eliminamos muchos parámetros. Aun así las empresas de Snow son complicadas, hay muchas que no están ligadas directamente con él, es un entramado que nos puede llevar días desentrañar.
—Sí Snow estaba tan obsesionado con Peeta es posible que las víctimas también tengan que ver con él —comenta Finnick de forma aguda —aunque no sé qué podrían tener en común.
—¡Las fundaciones! Los dos colaboraban con fundaciones y ONG de ayuda niños y jóvenes: comedores sociales, actividades extraescolares relacionadas con las artes... Tanto en el informe de Rue como de Maysee y los Luyden, los cuatro tenían eso en común, aunque las organizaciones eran distintas pero seguro que ambos estaban involucrados de alguna manera o con donaciones ¿podemos acceder a esa información?
—No, si las donaciones nos son públicas. Para las privadas necesitaremos una orden.
—Pues empecemos con las donaciones públicas a ver si encontramos alguna otra conexión. Katniss —me dice Finnick pensativo —¿Cómo llegó Peeta a la conclusión de que Cato era la clave?
—No lo sé, no hablé con él los últimos días —digo pensando mis últimas interacciones con él—Hacía un par de semanas que no coincidía con él. No le vi de nuevo hasta el día de la reunión, cuando se fue a Mayfield.
—Eso fue el día que encontramos a Maysee muerta y el día que nos informaron sobre el helicóptero ¿no?
Y entonces veo de nuevo a Peeta, moviéndose incómodo en la silla cuando Boggsnos comentó quién había alquilado el helicóptero.
—Producciones Billings. Empecemos por eso, Peeta estaba nervioso después de eso y ahora que lo pienso creo que él pudo reconocer el nombre.
—No es necesario, no está relacionado con Snow seguro —dice Beetee —en cuanto ha aparecido un nombre en la investigación, y en el caso de Snow el suyo lo tenemos desde los Luyden, eso se queda guardado automáticamente en el sistema como parámetros de búsqueda.
—¿Por qué no lo buscas entonces relacionándolo con Cato?
—¿Cato Snow? —Pregunta Beetee. Entonces me doy cuenta de qué no sabemos el apellido de Cato —De acuerdo, empezaré buscando el dossier de Cato y comparémoslo con el informe de Maysee
Beetee se pone a teclear rápidamente los datos hasta que vemos como el ordenador empieza la búsqueda que apenas dura unos segundos. No me sorprende lo que veo en la pantalla, no me sorprende que Lucius Billings, dueño de la productora, sea además el padre de Cato, hace horas que sé que Snow es el único culpable.
—Y con esta es la tercera conexión —digo constando los hechos —,creo que ahora ya podemos llamar a Haymitch y Boggs.
Finnick sale del laboratorio y vuelve cinco minutos después con un Haymitch nada contento.
—Ya le he puesto al día —nos comenta.
—Sí, ya veo que habéis estado muy ocupados. Habría sido un detalle por vuestra parte que hubierais compartido esto conmigo y con el resto del equipo ¿no creéis?
—Haymitch, solo hace unas horas que lo sabemos…
—No hablo por ti, Finnick. Hablo de la novata y Mellark —le interrumpe el director Abernathy.
—Lo siento, solo era una intuición, una tontería —me excuso.
—Agente Everdeen, aquí jugamos en equipo. Para mantenernos vivos tenemos que confiar los unos en los otros. Muchas veces las tonterías resuelven los casos. Solo espero que sí tenéis razón y ese psicópata tiene a Peeta y al resto de niños no sea demasiado tarde.
—¿Cómo es posible que se nos pasara una asociación como esta? —pregunta Finnick descorazonado mirando a Beetee —¿Cómo es posible que en el informe de Snow no apareciera nada sobre su nieto? ¿O que Peeta supiera ese dato por la prensa?
—Snow es un hombre muy importante Finnick, si él está como insinuáis detrás de todo esto, no le habría resultado muy complicado evitar salir en los periódicos o borrar pistas de informes oficiales —le responde Haymitch.
—Por lo visto —continua Beetee, queriendo explicarnos el porqué del fallo del sistema de búsqueda —, Rose Snow nunca usó el apellido de su marido y se divorciaron cuando el niño tenía apenas tres años. Tampoco tuvo nunca mucha relación con su padre, su madre la llevo a vivir con ella a Alemania. En estos informes no pone nada de cuando volvieron ella y Cato. Además el expediente clínico y psiquiátrico de ella es confidencial, por eso no apareció nada de esto en la búsqueda.
—Era confidencial hasta que lo robasteis. Posiblemente no podamos usarlo para pedir una orden de arresto contra él ¿os dais cuenta vosotros dos, verdad? —Nos grita Haymitch — Acabáis de violar un par de leyes federales, debería de quitaros la placa y sacaros de este caso hasta que esté cerrado.
Haymitch tiene razón, no podremos ir a un juez, porque no tenemos forma de explicar cómo hemos conseguido esta información, pero no me puedo permitir que me saque del caso.
—Por favor Haymitch, no ¡Tienes razón la hemos fastidiado pero no puedes sacarme del caso, ahora que ya sabemos cómo encontrar a Peeta! —sin darme cuenta, yo también estoy chillando —. Aún podemos arreglarlo, tengo el mensaje de Peeta en mi teléfono podemos pedir al juez una orden para entrar a ver esos informes ¿no? Y después, ya podemos pedir una orden para investigar a Snow.
Por un momento se queda pensativo, sopesando las opciones que tenemos.
—Podemos hacerlo, pero llevará varios días. Llamaré a Effie para que ponga al juez Chaff al día y avise al resto del equipo… y vosotros dos no salgáis del edificio bajo ningún concepto ¿me escucháis? Sobretodo tú Everdeen, no te metas en más líos.
Pero antes de que salga del laboratorio en busca de su ayudante suena la alarma de alertas en el sistema de Beetee.
—Acaban de reportar otro secuestro, esta vez a plena luz del día en La Veta otra vez —nos dice.
—¿Niña? —Pregunta Haymitch mirándome a mí a los ojos en vez de a Beetee. Los dos nos tememos lo que está pasando.
—Sí, Daisy Tree. La hermana de nuestra primera víctima.
—Está reemplazando a los tributos muertos —digo dolida recordando a la inteligente niña que solo quería proteger a sus hermanos, aunque por otro lado este movimiento de Snow me dice exactamente qué tengo que hacer. El problema es que creo que Haymitch también sabe lo que me propongo, pero lo he de intentar —. Yo puedo ir a ver a la señora Tree, ya me conoce de la última vez.
No he acabado la frase cuando ya sé, que no solo no he convencido a Haymitch sino que tampoco a Finnick y a Beetee.
—Katniss, no creo que sea una buena idea —me dice Finnick cogiéndome del brazo y evitando que salga.
—¡Cómo que no! Snow me está llamando. Yo soy de la misma ciudad que Maysee y Peeta. Por eso la mató después de vernos a Peeta y a mí juntos en la fiesta, por eso se rio cuando le dijimos que éramos de la misma ciudad, porque me quería a mí.
—Tienes razón, pero si te coge a ti ya tiene a sus veinticuatro tributos para comenzar lo que sea que se le haya ocurrido.
—Entonces, usadme como cebo. Pero sabéis tan bien que no va a parar aquí, él tiene sus tiempos y si no voy o si no puede cogerme, raptará a otra chica de Mayfield, podría incluso coger a Prim, como castigo porque no vaya. Sabéis tan bien como yo que es lo suficientemente retorcido —digo asustada. Los tres me miran con gravedad —.Ninguna alternativa es buena, eso ya lo sabemos, pero al menos si voy yo estaremos controlando la situación.
Por fin Haymitch asiente, dándose cuenta de que al menos podemos contar con el factor sorpresa, aunque hay muchas cosas que pueden salir mal, al menos yo no soy una pobre niña indefensa. Y lo más importante, aunque ellos no lo sepan, yo no voy a dejar que le pase nada a Peeta y eso es lo más importante.
—Está bien. Tendrás que llevar activado el GPS del smartphone y habrá tres equipos de apoyo. Uno tendrá que estar apostado enfrente del despacho de Snow para que podamos ver por las ventanas lo que pasa, los otros a la salida del garaje. Beetee, busca los coches corporativos que tengan: el de Snow y el de su mano derecha Seneca Crane. Además quiero absolutamente todas las cámaras de tráfico a nuestra disposición las próximas horas. De forma paralela, quiero que vayamos buscando todas las propiedades que tenga Snow junto al río Hudson desde el punto que encontramos a la niña hasta veinte kilómetros corriente arriba. Hay que hablar con Boggs para que avise a Madge y a Johanna para que regresen de Mayfield y vayan a casa de la señora Tree, con Effie para que empiece a mover la orden de búsqueda y traiga al resto de la gente para formar los equipos de vigilancia.
En poco menos de dos horas, todo está en marcha. El plan dista de ser perfecto, pueden salir muchas cosas mal, pero esperamos que Snow siga tan metido en su juego que no sé dé cuenta de que le estamos vigilando.
Salgo del parking con un SUV negro y me dirijo a las oficinas de Capitol Enterprises, si bien estoy asustada sé que estoy haciendo lo correcto para encontrar a Peeta e intento llevar mis pensamientos al momento en que lo vuelva a ver, porque no quiero pensar en otra posibilidad. Aparco delante de la entrada en un sitio reservado para autoridades oficiales ya que, que me pongan una multa es el último de mis problemas ahora.
Son las siete de la tarde pasadas, así que hay poca gente en el vestíbulo del edificio. En ningún momento giro la cabeza aunque sé que Thresh me está siguiendo y que sus órdenes son entrar tras de mí en el edificio. En cuanto llego al mostrador de recepción veo como el conserje cuelga el teléfono y me dice:
—Agente Everdeen, el presidente Snow la está esperando en su despacho. Por favor, pase por aquí.
Espero que Thresh lo haya oído y pueda confirmar a Haymitch que nuestras sospechas son ciertas y que me dirijo al despacho de Snow, lo que me causa cierta tranquilidad sabiendo que está siendo vigilado. Me hacen subir a un ascensor que me lleva directamente a la última planta. Cuando salgo de él me vuelvo a encontrar con el ambiente frío y clásico de su despacho solo que esta vez Snow ya me está esperando sentado en un sillón frente a mí y puedo percibir el peligro.
—Bienvenida, agente Everdeen. Veo que finalmente ha resuelto el rompecabezas.
—¿Dónde están Peeta y los niños? —pregunto sin rodeos.
—Oh, verá no puedo decirle donde están, pero si quiere puedo llevarla mejor hasta ellos.
—Iré, pero antes quiero saber que están vivos, que Peeta está vivo. Si no, llamaré ahora mismo a mis compañeros del FBI —digo levantando el teléfono.
—Eso no será necesario, además hay un inhibidor de frecuencia que no se lo permitiría —dice riendo mientras pulsa un mando que hace que se proyecte una imagen en la pared de mi derecha —pero me gusta su espíritu luchador, hará que "todo" sea mucho más divertido.
No soy capaz de controlar el gemido que sale de mi boca cuando veo a Peeta tumbado y completamente inmóvil recostado contra una pared de lo que parece una celda mugrienta y con los ojos cerrados recostado. Tiene un aspecto espantoso: un ojo hinchado y moratones por la cara y brazos, también puedo ver como tiene la camisa manchada de sangre. Doy un paso adelante para poder ver mejor la imagen, para poder descubrir si está vivo o no.
—No sé preocupe agente Everdeen, está vivo… aún —un escalofrío me recorre el cuerpo al escuchar su amenaza, mientras intento reprimir las lágrimas por la impresión de que me ha causado verlo malherido. Pero ahora no es momento de llorar no puedo demostrar mi debilidad —Yo he cumplido mi parte del trato, ahora le toca el suyo. Sígame.
Volvemos a entrar en el ascensor pero para mí sorpresa el ascensor comienza a subir hasta que llegamos a la azotea y en cuanto doy un paso al frente, veo un helicóptero que aterriza en ese momento. Joder, pienso, esto no lo teníamos contemplado. Snow me hace un gesto para que lo siga de nuevo y conforme subimos al helicóptero solo puedo esperar que, al menos, el equipo apostado en el edificio de enfrente haya podido vernos y tengan alguna manera de seguirnos.
Me pongo los cascos que me indican para atenuar el insoportable ruido de las hélices y me tapo los ojos con un venda que también me dan, privada de la vista puedo sentir como despega y nos vamos alejando del suelo. En cuanto pasan unos segundos puedo escuchar la fría voz de Snow diciéndome a través de los cascos:
—Ya pueden comenzar los juegos.
Hola, infinitas gracias por vuestra paciencia y por seguir leyendo esta historia. Espero que el capítulo os haya gustado ya que por fin, se ha descubierto la trama. He alargado el capítulo un poco más de la cuenta porque me ha parecido que debía de incluir a Peeta, por experiencia sé que es muy duro cuando no está en el libro. Pero como en Sinsajo, tenía que desaparecer durante un tiempo para que Katniss se diera cuenta de lo que siente por él.
Entre este capítulo y el siguiente, voy a trabajar además en un one-shot o historia corta de dos o tres capítulos sobre el desembarco de Normandía donde Katniss será una espía y Peeta pertenecerá a la resistencia francesa, por lo que os pido más paciencia con la próxima actualización.
Muchas gracias a todos los que dejasteis un comentario el capítulo pasado (o que lo habéis dejado en cualquier otro capítulo). Los Juegos de Nueva York están a punto de llegar a los 100 reviews y si me ayudáis a pasarlos en este capítulo os haré un regalo en forma de un capítulo desde el punto de vista de Peeta. ¿Y qué capítulo pensaréis? Bueno, eso depende de vosotros, dejad además en el review que capítulo os gustaría saber desde su perspectiva y lo publicará a la par que el siguiente capítulo.
De nuevo, gracias por leer y os espero en el desenlace.
