En el último capítulo: los Agentes de la Paz se habían llevado a Johanna tras dispararle un dardo tranquilizante después de que ella anunciara que el Distrito 7 se había rebelado y estaba luchando contra el Capitolio. Haymitch, aterrado por lo que podría estar pasándole en ese momento, estuvo a punto de confrontar a los Organizadores de los Juegos a través de las cámaras de vigilancia, cuando Chaff se le adelantó y les ordenó a los Organizadores de los Juegos que mandaran a Johanna de regreso o él mismo iniciaría una rebelión, aún sabiendo que eso atentaba contra las probabilidades que su tributo, Thresh, tenía de ganar.
Capítulo 25
Johanna es enviada de regreso con nosotros en menos de una hora, luciendo pálida y agotada. Tiene líneas rojas en los brazos que parecen marcas de quemaduras, pero cuando me ve mirando los cruza y trata de ocultar la evidencia. No le han hecho nada a Thresh aún, lo que me hace sospechar que están planeando algo gordo. Tal vez están esperando a que haya una audiencia más numerosa. O tal vez han decidido dejar pasar este comentario de Chaff. Mirando de reojo a los tensos Agente de la Paz, sin embargo, eso parece más un deseo que una probabilidad.
— ¿Estás bien? —Finnick le pregunta a Johanna y ella asiente secamente, su boca firmemente cerrada hasta que él le pasa la botella. Lo que sea que le hayan hecho, ella está actuando de manera completamente opuesta a como lo hacía apenas unas horas antes. Me preocupa, pero no quiero hacerle preguntas que lleven a una nueva confrontación con los Organizadores de los Juegos.
— Me pregunto qué tendríamos que hacer para que Haymitch nos mande algo de pan.
De nuevo, la voz de Peeta me llama de regreso a la Arena, y bufo. Un poco de química de tu princesa de hielo sería un buen inicio, pienso para mí. Katniss sabe qué hacer. Un beso equivale a una olla de caldo. Una historia sobre cuánto ella lo ama te consigue algo más. Anunciar tu imperecedero amor por el chico panadero equivale a ganar el juego. Diablos, si ella le propusiera matrimonio apuesto a que sería declarada Presidente por la enamorada audiencia.
Peeta admite de mala gana que dado que los dos aún están vivos, parece que Katniss hizo lo correcto al salvarle la vida, pero se enoja cuando ella insiste que hizo lo correcto, porque él cree que ella no debería morir por él. Vamos, Katniss, pienso para mí, presionando mis manos contra mis sienes y mirando fijamente la pantalla, como si pudiese transmitirle mis pensamientos desde millas y millas de distancia, muerde el cebo, preciosa, y dile cuánto te gusta, y cómo no puedes soportar vivir otro día sin él a tu lado.
— Tal vez no lo hice por mí, Peeta, ¿alguna vez lo pensaste? Tal vez no eres el único que… que se preocupa por… qué pasaría si…
Mientras ella busca las palabras yo me agarro la cabeza en frustración, tirándome del pelo hasta que duele. Estoy sentado en el borde de mi asiento mientras ella tartamudea las palabras. Escúpelo, preciosa. Eso es, sabes qué decir, sólo dilo.
— ¿Si qué, Katniss? — pregunta Peeta en un susurro, montando un maravilloso escenario para ella, como si él hubiese planeado todo esto. Todo lo que ella tiene que hacer ahora es darle una respuesta femenina y locamente enamorada, y yo le enviaré un banquete.
— Ése es exactamente el tipo de tópico que Haymitch me dijo que evitara.
No. Haymitch no le dijo que evitara ese tipo de tópico. Dejo escapar un grito de frustración, levantándome de la silla y casi emprendiéndola a golpes contra la pantalla de pura irritación. "¡Mierda!" bramo, dejando escapar una serie de insultos tan coloridos como para tenerme censurado con 'bips' para los delicados oídos de la audiencia de Capitolio. Pateo la silla a través del piso y arrojo una botella de plástico vacía contra la pantalla, donde meramente rebota en vez de darme el satisfactorio tintineo del vidrio roto. "¡A la mierda con todo!". ¿Por qué Effie no pudo haber elegido el nombre de un tributo más inteligente de ese gran bol de vidrio? Honestamente, la chica tuvo la perfecta oportunidad de apuntarse unos valiosos puntos con los televidentes, y no hubo forma de metérselo en su malditamente dura cabeza.
— Uh, ¿Haymitch? — Finnick me llama, señalando a la pantalla, donde mis tributos están comiéndose la boca mutuamente.
Respirando pesadamente recupero el control remoto, que acabó al otro lado de la habitación durante mi berrinche. Vuelvo atrás la grabación, que muestra que fue Peeta quien instigó el beso; estoy reluctantemente de acuerdo en aceptar que es mejor que nada. Al menos esta noche no es una completa pérdida, a pesar de que Katniss está siendo tan cabeza dura.
— Effie — digo una vez que me calmé— , necesito que me organices un regalo de patrocinadores. Un festín. No me importa qué es, cualquier cosa. Sólo asegúrate de que sea comible, y algo sustancial. Gasta todo en él si tienes que, y asegúrate que sea algo que a Katniss le guste.
Estoy seguro de que empezarán a discutir sus sentimientos eventualmente, y quiero darle el incentivo para seguir adelante cuando lo hagan.
