Disclaimer: La historia de las Guerreras Mágicas no me pertenece. Es de CLAMP.

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Capítulo 25:
Sueños enterrados en el jardín

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Un año después de la muerte de la Señora Ryuuzaki.

—¿Aún nada? —volvió a preguntar Kuu como por quinta o sexta vez en menos de 15 minutos.

—Nada... —respondió Chozeh entristecido.

Ambos se encontraban en el jardín de la mansión Ryuuzaki. El primo de Gurú Clef había trabajado arduamente para dar con las fórmulas del tiempo sin ningún éxito.

Estaban desesperados, Chozeh, Umi, Fuu y Kuu, por regresar a Céfiro y aclarar las cosas. Pero más Fuu.

Tras 9 meses de difícil embarazo, de una depresión persistente y de una labor de parto poco agraciado, la Guerrera del Viento había traído al mundo a una bebita de nombre Soruu, un tanto flacucha pero hermosa y risueña. Sus enormes ojos color miel como el sol de Céfiro, y sus cabellos verde primavera como las praderas de la Tierra, deleitaban a quien se asomara a la cuna.

Kuu estaba idiotizada con la nieta: —¡Mira Chozeh, mira —decía la joven abuela—, mira que hermosa es mi bebé!, mi "chiquirringuinguín", ¡a pesar de que heredó los pelos "verde vómito" de su padre!

—¡¿MI "chiquirringuin" QUÉ?! —y soltaba Chozeh la carcajada.

—Aunque no te guste, Kuu —le refería Umi—, Soruu heredó la misma cara de Ferio, hasta parece que la parió él.

—¡NO!, ¡solo se parece a Fuu y a mí!

Era evidente que la niña era la misma estampa de Ferio, y en cierta manera eso le molestaba a la abuela.

La Guerrera del Viento solo reía en silencio mientras oía divertida la conversación. Soñaba con el día en que regresaran a Céfiro. Entonces Chozeh les explicaría la verdad a los cefirianos, y Ferio conocería a su hija. La rubia estaba tan esperanzada con el posible reencuentro, que todo se lo imaginaba con lujo de detalle, como si de una película se tratase.

Además, había algo que inquietaba mucho a Umi y Fuu: Chozeh comenzaba a envejecer, algo extraño en un cefiriano considerado aun "joven". Cada vez, nuevas canas aparecían más y más entre la cabellera morada, así como arrugas en su frente y ojos. «Demasiado raro para un cefiriano que todavía no pasa de los 160 años», pensaban las dos alertadas.

También se enfermaba de gripa más a menudo, se cansaba con mayor frecuencia y su magia ya no era tan rápida ni tan buena.

—Dios Santo —le dijo Umi a Fuu una mañana mientras desayunaban—, si Chozeh no se apura con éstas fórmulas, entonces sí nunca más volveremos a Céfiro...

—Calla, por favor. No quiero oír eso...


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El día que Ferio se convirtió en padre y nunca lo supo, lo pasó demasiado nervioso y más ansioso que de costumbre.

—¿Te sucede algo, Ferio? —le preguntó Gurú Clef, mientras el joven príncipe preparaba sus maletas para hacer un viaje a Cizeta. Su mejor amigo Ascot, convertido ahora también en Príncipe Regente de Cizeta gracias a su boda meses atrás con la Princesa Tatra, lo había invitado de vacaciones a su nuevo y diminuto planeta hogar.

—No, nada... nada malo. Solo estoy nervioso, quizás por el viaje.

Aún con una extraña sudoración en las manos y la frente aperlada, se subió a la nave y desde la ventanilla se despidió de Gurú Clef y de Ráfaga con un "adiós".

La nave fue tomando tanta altura que Ráfaga y Clef se convirtieron entonces en pequeños puntos negros a la distancia y Ferio adivinó los días aburridísimos que les esperaba a aquellos dos solos en el enorme Castillo.

En una de sus maletas guardaba la carta de amor que había escrito Ráfaga para Caldina.

Ferio llegó a Cizeta y fue recibido con un afectuoso abrazo de su mejor amigo Ascot.

Desde la lujosa boda de Ascot con la Princesa Tatra (celebrada a un tiempo récord de manera que el embarazo de la morena no despertara tantos rumores), el hermano de Emeraude y el Palú no habían tenido tiempo de ponerse al día con sus vidas.

Tenían mucho qué contarse, mucho qué confesarse. Y sin embargo, una plática (impronunciable y prohibida) siempre quedaba al aire: Ni Ferio olvidaba a Fuu; ni Ascot a Umi.

A pesar del año entero transcurrido, ambas seguían siendo innombrables. Todavía dolía su ausencia, y la soledad que comenzaba a enraizarse en el corazón de aquellos dos.

Nombrarlas sería como tratar de recoger pedazos de sueños perdidos por entre el pasto del jardín. Mencionarlas era como invocar inmediatamente a la decepción. Aún así, de vez en cuando, se dejaban llevar por la cruel travesura de recordar aquellos días cuando todo era mejor, cuando las tardes eran más doradas y las noches más románticas.

Ahora todo era tan diferente y tan distinto, que cada vez que Ferio o Ascot rememoraban en secreto sus recuerdos, les parecía que recordaban la vida de otra persona y no la que habían vivido ellos.

La noche siguiente a su llegada, Ferio se encontró con que Águila y la Princesa Aska también estaban de visita en Cizeta.

Y, como era costumbre de las princesas morunas, una opulenta cena se celebró en honor a los invitados agasajados con platillos exóticos, bebidas finas, paredes y muebles decorados con joyas preciosas, y estatuas de hasta 3 metros de alto de la Diosa Rania, bañadas en oro y plata.

Águila, Geo y Aska estaban también al tanto de la situación, pero por educación preferían no tocar el tema de las Guerreras Mágicas.

No obstante, vaya que para Tatra y Tata, hablar de Umi no era ningún problema. Sino todo lo contrario.

Durante dicha fiesta en el palacio "árabe", Ferio descubrió con desgano que de la boca de Trata y del hocico de Tata salían infinidad de chismes hinchados y exagerados contra Umi y las otras dos Guerreras.

—Veo que tu "amada" esposa no tiene reparos en hablar de personas que para nosotros se volvieron innombrables, ¿no? —le comentó algo molesto a Ascot

—No tienes ni idea de cuánto disfrutan hacerlo —contestó el Palú asqueado—, no quiero hablar mal de mi "esposa" y cuñada, pero creo que son las menos indicadas para contar la vida privada de otras mujeres.

Ferio arqueó una ceja. Ascot se refería al hecho bien sabido de que Tatra había retomado sus relaciones íntimas con el Rey Orión, el padre de Águila.

Una "amistad con derechos" que había empezado desde hacía muchos años atrás; y la que solo había tenido una corta pausa cuando Tatra estaba embarazada de Chozeh.

Incluso, Ascot sabía que Tatra mal había parido a su bebé, cuando ya otra vez se estaba acostando con el Rey Orión.

—¿Y lo vas a permitir? ¿Qué te ponga el "cuerno" así de esa manera? —le preguntó Ferio tratando de disimular su sorpresa y evitando también que los demás invitados escucharan.

—¿Tengo derecho a prohibírselo? Soy un esposo de mentiras, Ferio. Además, según cuentan algunas mozas de este Castillo, Orión fue su primer amor, son más bien amigos con muchos derechos.

—Vaya… y de pensar que Chozeh un tiempo pensaba en pedirle matrimonio.

Ascot no pudo contestar aquello porque esa era otra cuestión que les dolía a todos. ¿Dónde estaban Chozeh y Lantis? Incluso, los ingenuos cefirianos creían que posiblemente habían sido asesinos en el "Mundo Místico" por los Ryuuzaki.

Al día siguiente, Ferio se dispuso a cumplir lo que le había prometido a Ráfaga.

Escoltado por varios guardias de Cizeta, el príncipe de Céfiro salió del Palacio de Tatra y se dirigió a la casa de la madre de Caldina, donde la bailarina se hospedaba.

Cuando transitaba por las calles, sintió un poco de claustrofobia. Vaya que era un planeta demasiado pequeño y lleno de cráteres.

Como también era carente de atmósfera, los cizetanos debían recrear cada cierto tiempo una atmósfera artificial que simulaba el color azul cielo del que gozaban los de Céfiro.

Las nubes no estaban en el cielo, de hecho era algo curioso caminar por las calles del pequeño planeta lunar, y encontrarse con nubecillas que flotaban a cosa de medio, o un metro de altura del suelo.

Ferio llegó en pocos minutos a la casa de Caldina; y todavía ni bajaba bien del carruaje jalado por camellos, cuando fue recibido por el jolgorio de varios chiquillos que dejaron de jugar a la pelota en la calle para mejor acariciar entre risas a los inquietos camellos.

Las casas en Cizeta eran, evidentemente, pequeñas.

Solo para aquellos que tuvieran dinero podían ampliar sus hogares de una única manera: construir hacia arriba, piso sobre otro piso.

La casa de los padres de Caldina era de 8 pisos, un número muy bueno por cierto, que denotaba que económicamente no estaban nada mal.

Caldina estaba justamente en el piso 7 cuando le notificaron que el mismísimo Príncipe de Céfiro estaba en el recibidor esperándola. Bajó como rayo todas las escaleras y para sorpresa de los padres de Caldina y de los sirvientes, la bailarina se le lanzó al Príncipe y se fundieron en un afectuoso abrazo de grandes amigos entre gritillos de emoción por parte de los dos.

Tenían muchos meses sin verse, claro que se extrañaban. Las autonovelas para Ferio no tenían sabor si no se contaba con la voz chismosa de su querida amiga.

—¡Hija, por la Diosa Rania, qué maneras son estas de saludar a un Príncipe! —la reprendió su madre, pero pronto comprendió que a Ferio y Caldina los unía una limpia amistad que sobrepasaba cualquier protocolo.

—¡Caldina, que gusto volver a verte!

—¡Oh, Joven Ferio que alegría, no me esperaba su visita! ¡Venga, le quiero presentar a mi hermosa bebé, Jamilla!

Llevó al Príncipe al cuarto de cuna donde se encontraba la tierna nena mitad cizetana, mitad cefiriana. Jamilla era idéntica a Ráfaga en la mayoría de sus facciones, principalmente en los ojos. Pero en tono de piel y cabello era más similar a Caldina.

Ferio no perdió más tiempo y le entregó la carta que Ráfaga le había escrito. Mientras ella leía, Ferio jugueteaba con la pequeña bebé que a risotadas respondía las caras chistosas que le regalaba el Príncipe.

A momentos oía que Caldina trataba de aguantarse el llanto. Si la bailarina después de leer las palabras de amor de su marido decidía no regresar más a Céfiro, entonces definitivamente la separación era inminente.

Pero no había razón para ello. Le informó a Ferio que el berrinche y la confusión por todo lo expuesto por la (falsa) Princesa Emeraude sobre el origen de Cizeta ya se le estaba pasado, y desde hacía semanas se moría de ganas por regresar a Céfiro.

Pactaron entonces que en dos días Ferio pasaría de nuevo por su casa y regresarían juntos a Céfiro.

El último día de su estancia en Cizeta, Tatra y Tata volvieron a ofrecer una fiesta en honor a sus invitados.

Mientras tomaban una copa, Ascot y Ferio hablaron sobre Caldina y su tierna bebé Jamilla. Pero de inmediato pasaron a hablar también sobre otra bebé, la que Tatra había dado a luz, Aasiyah.

—Parece ser que este año será el de los nacimientos de puras nenas. Mira que ya tenemos dos niñas —exclamó el Palú, sin saber que en realidad no eran dos niñas las nacidas sino cuatro, contando a Soruu, la hija de Ferio y Fuu; y la niña que Hikaru había dado luz en el Continente Cero.

—Hablando de parecidos, ¿cómo están manejando el hecho de que "tu" hija Aasiyah se parece a Chozeh y no a ti? Ya sabes, la gente siempre habla…

—¿A Chozeh? —Ascot soltó una risilla—, ¿no te has fijado que se parece mucho a alguien más? ¡Sacó la misma careta que su tío Gurú Clef!

Ferio soltó una carcajada. En efecto, Aasiyah tenía también mucho parecido con el Mago.

—¡Para las pulgas de Gurú Clef que nunca estuvo de acuerdo con la relación de Chozeh y Tatra!

Aquella noche, el destino le barajeó varias cartas a Ferio. Y su corazón no dudó en aceptar la carta que más le recordaba al pasado.

En medio de los bailes y el bullicio, alguien llamó al Príncipe de Céfiro con mucho entusiasmo. Ferio escuchó su nombre como si se tratara de un eco lejano y buscó a la dueña de la voz.

—¿Ferio? ¡FERIO, no lo puedo creer, eres tú!

Entonces dio con ella.

Quien lo llamaba era Abyshabeck, la princesa del planeta Ukiter, su querida amiga de la infancia. Aquella a la que sus padres y Emeraude (cuando éstos vivían) insistían en que podría ser la nuera y cuñada perfecta. La reina de Céfiro ideal.

—¿Abyshabeck? ¡DIOS, ERES TÚ! ¡"Aby", no me lo puedo creer, tantos años sin verte!

Ferio se levantó del asiento sin pensárselo dos veces y corrió hasta ella para darse un abrazo. Era un saludo sincero y lleno de cariño. Aby era para Ferio el símbolo de que alguna vez tuvo infancia, tuvo padres y tuvo una hermana mayor que lo mimaron y quisieron hasta el cansancio. Aby era el recordatorio de las sinceras amistades que a pesar de los años nunca se olvidan.

Y también era el recordatorio del primer amor.

—¡Ferio, mi querido amiguito Ferio! Que gusto encontrarte otra vez, ¡mi padre y mis hermanos se pondrán tan contentos de volver a verte!

—Aby, ¿cuántos años sin verte? Te has puesto… este… ¡hermosa, estás lindísima, con todo respeto, claro!

—¡Ferio, tú siempre tan galante! Querido, supimos todo lo que... ya sabes... lo que sucedió... con tu hermana —dijo Aby midiendo con sumo cuidado sus palabras—. Tenemos recuerdos hermosos de la Princesa Emeraude y obviamente lo lamentamos mucho.

Ferio la escuchaba y al mismo tiempo no. Estaba embelesado con la belleza de aquella joven. Sus manos, que sostenían las de Aby, comenzaron a revelar un ligero temblor de nerviosismo. De la niña que recordaba Ferio quedaba muy poco, ahora era toda una mujer.

Sin embargo, pronto se sintió algo mareado. Le fue imposible no hacer una fugaz comparación entre Aby y Fuu porque en cierta manera eran un poco parecidas, aunque Aby era mucho más rubia que la Guerrera del Viento. Su cabello rozaba entre el gris claro y el blanco níveo, y tenía unos tiernos ojos azules como los de Emeraude. Además, el carácter de Aby desvelaba una dulzura muy similar a la de Fuu.

Ejem, ejem… —musitó Ascot con gracia para llamar la atención de aquellos dos.

—Oh, Ascot, disculpa. Te presento a Abyshabeck, la Princesa del planeta Ukiter.

Aby y el Palú se presentaron de acuerdo al protocolo. Acto seguido, la joven les explicó que tanto ella como su padre y hermanos, se encontraban en Cizeta en busca de Águila, porque estaban a punto de firmar acuerdos comerciales entre planetas.

—También fuimos invitados a esta fiesta gracias a Tata, que parece ser muy amiga de mis hermanos.

Ascot buscó con la mirada a su cuñada amante, y la encontró hablando con ambos hermanos entre miradas y meneos coquetos. «Vaya, así que para allá va la cosa…»

Bailaron, cenaron juntos, rieron al recordar antiguas anécdotas. Los tres hicieron buena química.

Y así, en aquella noche iluminada por viejísimas estrellas, Ferio se sintió vivo y a la vez muerto. Perdido por Fuu y a la vez encontrado por Abyshabeck.

En un estira y afloja, invitó a la chica a pasar una temporada de vacaciones en Céfiro. "Como en los viejos tiempos", le dijo; y el padre de ella, ni tarde ni perezoso, aceptó. Un matrimonio entre su hija y Ferio no le venía nada mal. De hecho era lo que más necesitaba en esos momentos para sacar a su Planeta Ukiter de las crisis que lo aquejaba.


Con el regreso de Caldina y la nueva presencia de Abyshabeck en el palacio, parecía que el Castillo volvía a ser alegre y luminoso como lo fuera alguna vez. Ráfaga y Caldina estaban encantados con su bebé Jamilla, y Ferio por fin volvía tener a alguien con quien hablar, reír y pasar los días.

Empero, para desgracia del padre de Aby (que esperaba ansioso un conveniente matrimonio lo más pronto posible), Ferio y la princesa de cabellos plateados tardaron un tiempo en enamorarse.

De hecho, en el inicio de su relación no hacían otra cosa más que hablar de las personas que alguna vez amaron.

Así como Aby escuchó con atención cada detalle que Ferio le contaba de su historia de amor con aquella Guerrera, cuyo nombre ni siquiera se pronunciaba, así Ferio también la consoló cuando ésta le contó su historia pasional y secreta con un campesino de Ukiter, de nombre Atúr. Todavía traumatizada, le relató al príncipe el momento en que sus dos hermanos habían asesinado al campesino frente a sus ojos.

Liberada al fin de su padre y los odiosos hermanos, la joven se convirtió entonces en una agradable niñera para Jamilla y en una estupenda guía para Ferio. Siempre lo acompañaba cuando el Príncipe hacía sus rondas por las aldeas, y evitaba que éste tomara caminos equivocados, pues tenía poco sentido de la orientación, defecto que siempre lo convertía en blanco de bromas.

Poco a poco, Abyshabeck fue perdiendo también la noción del tiempo, ¿habían pasado días? ¿Semanas? ¿AÑOS?

—Es normal —le explicó un día Caldina a la Princesa—, es debido a la magia, recuerde que aquí la gente envejece lentísimo, si es que envejece alguna vez, porque son casi inmortales. Comenzarás también a ver cambios favorables en tu cutis, en tu cabello, en tu cuerpo en general. Y sobre el tiempo... —Caldina suspiró—, el tiempo parecerá que nunca camina, ni empieza, ni termina.

Abyshabeck sintió escalofríos. Después de todo, no dejaba de ser algo extraordinario.

Un día, Gurú Clef y Caldina hablaron seriamente con Ferio.

—¡Yo no sé qué espera Joven Ferio!

—¿Qué espero de qué, Caldina? —preguntó el Príncipe intrigado, aunque sabía para dónde iba la charla.

—Ferio —habló ahora Gurú Clef—, sabes de sobra que un día deberás casarte. Que de hecho ya es hora de que lo hagas, necesitamos herederos antes de que la monarquía caiga así como cayó nuestro sistema de Pilar.

El de cabellos verdes rodó los ojos con fastidio. —Ya sé qué quieren decir con esta plática. ¡Quieren que Aby y yo seamos novios, o algo así! No me presionen con ella. Tanto Aby como yo pasamos por cosas que…

—Ferio —lo interrumpió Gurú Clef—, Fuu Hououji no va volver. Nunca más. Ella nunca jamás volverá —arremetió el Mago sin pudor ni tacto. Y hasta él mismo se asustó de su expresión implacable.

Fuu.

Fuu…

Fuu Hououji.

El nombre de la Guerrera del Viento retumbó por todo el salón y terminó por explotar cada una de sus letras en el rostro del apuesto Príncipe. Hacía años que nadie pronunciaba su nombre ante la presencia de Ferio. Hacía tiempo que él intentaba olvidar "a la traidora".

Gurú Clef comprendió entonces que había dado en el "clavo", en la razón por la que Ferio no daba "el siguiente paso".

Nadie habló por varios y eternos segundos. Hasta Caldina se había sentido abrumada, pero pronto retomó su carácter alegre para aligerar pronto las cosas: —¡Tranquilos, tranquilos! —dijo—. Yo lo ayudaré Joven Ferio, ¡confíe en mí!

Como si se tratara de un principiante, Caldina estuvo por días aconsejándolo al mismo tiempo que organizaba la fiesta de cumpleaños número 2 de Jamilla. Y durante el convivio, según ella con su plan de cupido, él debía robarle uno o más besos a Aby, "para romper la tensión entre los dos, Joven Ferio, ya después le roba los besos que usted quiera…"

Así lo hizo. La besó aquella noche, en el balcón del Palacio, bajo el titilar de un millón de estrellas.

Entonces los besos se hicieron cada vez más habituales y frecuentes. Conforme más se besaran, se abrazaban y más pasearan juntos tomados de las manos, más crecía la complicidad entre los dos.

Claro que a Ferio le gustaba Aby, era irritantemente bella. Y Ferio lograba deslumbrarla por lo guapo, caballeroso y gracioso de su carácter. Pero no se animaban a dar "el siguiente paso".

También estaba el hecho de que se sentían presionados. El padre de la Princesa de vez en cuando visitaba a su hija en Céfiro, junto con los hostigosos de los hermanos, que gustaban de acosar con miradas obscenas a Caldina.

Y Gurú Clef también presionaba a Ferio. El Mago temía por alguna revuelta que pudiera surgir entre las aldeas debido a que algunos cefirianos estaban dejando de creer en la Monarquía.

—Un matrimonio —le confesaba Gurú Clef a Ráfaga y Caldina—, con una chica tan linda como Abyshabeck borraría de raíz el recuerdo de las Guerreras Mágicas, y borraría también el hecho de que Ferio estuvo alguna vez involucrado con alguna de ellas.

Pero en el tema de la pasión, estaban fallando mucho. Y eso era lo que confundía terriblemente a Ferio, porque su experiencia como mujeriego antes de conocer a Fuu no le estaba resultando de nada.

Una vez estuvieron a punto de hacer el amor, pero Aby se había detenido a tiempo. Según le dijo a Ferio, temía salir embarazada, o que la relación tan bonita cambiara a algo que los dos no supieran a qué.

—Te propongo algo —le dijo Ferio cariñoso mientras le limpiaba las lágrimas con los pulgares—, seguiremos como hasta ahora vamos. No te preocupes, todo estará bien —le regaló una tierna sonrisa—. Todo llegará a su tiempo, Aby. Te esperaré hasta nuestro matrimonio, ¿te parece, mi amor? De hecho, ¡se supone que así debería ser!

Los dos rieron y ella suspiró aliviada. Le respondió con un beso en la boca y después llegaron varios besos más en las mejillas mientras ambos sonreían.

—Te quiero mucho, ¡mucho Ferio!

—Y yo a ti, linda.

Estuvieron abrazados por un largo rato, hasta que él se incorporó, salió de la cama y le dio otro beso en la frente mientras ella apurada se abotonaba otra vez la pijama.

—Buenas noches, querida...

Salió del cuarto de Abyshabeck, y mientras caminaba por el largo pasillo gruesas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, sin saber que Aby también lloraba amargamente en su cama.

Estaban confundidos, muy enamorados, pero confundidos.

Ferio llegó a su habitación y abrió la ventaba para aspirar el fresco de la noche. Y tan pronto como el viento le acarició el rostro, el Príncipe le habló a éste como si pudiera hablarle a la mismísima Guerrera Mágica: —Donde quiera que estés, y con quien estés... Quiero salir de este maldito círculo vicioso de amarte y odiarte. Quiero ser libre de tu recuerdo que me persigue y me hostiga. Te repudio por lo que nos hicieron; pero ni con todo el repudio del mundo puedo dejar de amarte...

Sin que Ferio lo supiera, mientras Fuu y Kuu luchaban desesperadas por mantener viva a Soruu, la que desgraciadamente había heredado la hemofilia de su madre, Ferio pedía la mano de Aby ante sus amigos y familiares.

Lilith lo observaba todo divertida, y al mismo tiempo satisfecha. Para bien o para mal, la Mujer Diablo se había encariñado con Céfiro, pues le recordaba a aquél paraíso perdido que por rebelde le habían arrebatado hacía milenios. Odiaba a los terrícolas por ser hijos de Eva, pero amaba a los cefirianos porque eran creación aparte. Una raza creada por la mismísima Mokona, que no le parecía del todo mal.

El día que Soruu estaba agonizando por su enfermedad, Ferio también estuvo muy nervioso y ansioso.

—¿Todo bien, Ferio? —le preguntó Gurú Clef cuando se encontraban desayunando aquella mañana.

—Sí, sí, todo bien. No sé qué me pasa, pero... Debe ser por el compromiso con Aby. Solo son nervios.

—Bueno, te daré alguna pócima para que te calmes. Y otra también a ella, porque está peor.

Ambos rieron y después cambiaron de conversación.

El futuro enlace se convirtió en la novedad y noticia de "último momento" no solo en todo Céfiro, sino también en los planetas vecinos. Autozam hizo eco del evento en sus mejores autotelevisoras; y las revistas de cotilleo de Fharem y Cizeta no se hicieron esperar escribiendo artículos referente a la boda, a su posible decoración, al probable diseño del vestido de novia, a la magia, a los vestidos de gala cefirianos, música, regalos, etc. etc.

Ferio abrió un periódico extranjero y leyó algunas líneas. Soltó un largo suspiro y entonces, rendido, perdió su mirada en las paredes de la estancia y le dijo a la nada: —Dios mío, así que... ya no hay vuelta atrás.

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¡Holaaaaaa!

Aquí estoy de nuevo con mi actualización anual, jajaja. Lo sé, ya cumplí 8 años con esta historia y nomás no la termino XD. Y menos la voy a terminar, si solo actualizo en los meses de enero o febrero de cada año XD. Pero ya, ahora sí, en este 2018 termino.

Sé que ponerle una novia a Ferio que le recuerde mucho a Fuu ha sido algo muy utilizado en muchísimos fics, a lo largo de todos estos años. Pero es que suena hasta lógico: Ferio estaba muy enamorado de Fuu, y por eso se volvió una idea generalizada en el fandom, que él buscara algo parecido a ella. Aunque hay fics que rompen por completo y vienen emparejando a Ferio con chicas totalmente diferentes y contrarias a Fuu. Los felicito porque yo de plano no he podido, jajaja.

Pero bueno, de hecho el romance "Ferio & Abyshabeck" tomará un rumbo muy pero que muy extraño, espero me salga la idea. De igual manera cuando se quiere describir a los hijos o hijas de Ferio y Fuu, es casi imposible no ponerlos rubios o de cabellos verdes. Ahí sí que, por más que le intenté, tuve que hacer también lo mismo: a Soruu le puse cabellos verdes y ojos amarillos. Aunque con el agregado de la hemofilia.

Agradezco a ddaisyaguilar52 por sus lecturas y comentarios. Muchas gracias amiga! Gracias también a Bianca Higurashi, BlackSwan 30, Lucykailu, Tinteii, ariatne8783 y anónimos. Estamos a mitad de febrero pero aún así les deseo un feliz año 2018 y todo lo mejor de lo mejor!

Ahhh, y para el que dijo que estoy plagiando la Biblia... sí señores, estoy plagiando la biblia ajjajajajaja. Oiga compa: ¿Cómo sale con esa burrada? Ahí en el review expliqué todo. Borrara ese review, pero... claro que no, un review es un review jejejeje.

Y agárrate, porque para la próxima plagiaré el Corán XD.

Saludos a todos y nos vemos en el próximo capítulo. Ya explicaré qué sucedió con Hikaru, Lantis, y Satoru en Marte.