Hola a todos!

Nuevo capítulo de Lazos. El penúltimo.

Les recuerdo que Bleach no es mio, y que tampoco tengo dinero como para comprar la historia a Tite Kubo, y además escribo por diversión y sin fines de lucrar, pero si quisieran contribuir con ello les paso con gusto los datos de mi cuenta! jajajaj

Disfruten,


Anteriormente en Lazos…

Ichigo probablemente no podría recordar el canto completo del conjuro, a diferencia de Rukia que siempre fue la mejor de su clase para recordarlos. No perdía aquel don desde sus épocas de estudiantes, y se jactaba orgullosamente de ello.

Con dos días más de entrenamiento y un buen descanso de una noche, estarían en perfectas condiciones como para poder enfrentar al enemigo sin morir en el intento.

Mientras tanto, Urahara y Yoruichi debían terminar de programar el curso de acción que tomarían al llegar a la sociedad de almas. Esta persona era rápida, y no podían descuidarse ni unos pocos segundos, ya que sería todo lo necesario para que pudiera destruirse lo que la historia había demorado milenios en construir.

Lazos

Capítulo 25: Contra mi maestro

Si bien la boda entre los más jóvenes de los clanes Shiba y Kuchiki sería una simple pantalla para detener a la maestra de Yoruichi, y así impedirle reunir las unmei no hoishi, no dejaba de ser una boda, y Rukia estaba bastante nerviosa.

Agradecía desde el fondo de su corazón que Kuukaku se encontraba allí, a su lado, para sacarle un par de sonrisas, y por supuesto, agradecía aún más que se le permitiría llevar su zanpakutou debajo del kimono. Tener a su compañera de alma y de tantas batallas le transmitía tranquilidad.

Para el compromiso, donde la situación aún era regularmente segura, no pudo tenerla consigo, y hasta hubiera jurado que Sode no Shirayuki la llamó por unos momentos. – Rukia, Rukia…

Lo que ella no comprendía hasta dos segundos atrás, era que se encontraba perdida en sus pensamientos, y que su zanpakutou no era precisamente quien se intentaba comunicar con ella.

- ¿Sode?

- ¡Hey, Rukia! Vuelve aquí. – Su cuñada chasqueaba divertidamente sus dedos frente a la cara de la morena. – Teniente Kuchiki Rukia, ¡repórtese!... Tenías la mirada perdida hace unos momentos, ¿es que Ichigo logra eso en ti?

La pequeña shinigami enrojeció.

- Vamos, es la hora de salir. – Indicó Kuukaku mientras le daba un leve empujón por la cintura.

- Hai.

Esta mujer definitivamente sería la mejor cuñada para cualquier mujer.

Al sentir la rareza del ambiente, optó por suspirar profundamente y dejó que su mente se relajara al exhalar.

Espiando por el borde de la pared sin éxito, comenzó a imaginar que allí estarían esperándolos todos los capitanes, shinigamis y humanos con mayor reiatsu del universo, sin dejar de contar a un quincy que había mejorado sus técnicas en silencio.

Sin más, comenzó a mover sus pies intentando fingir un paso firme, aunque por dentro la mataban las dudas. Si bien era un plan para hacer caer al sensei de Yoruichi, la situación de tener que casarse con Ichigo la emocionaba profundamente y hacía que hasta el último cabello azabache se estremeciera.

¡Cómo desearía que todo saliera bien y fuera una boda pacífica! – pensaba.

Recordaba lo que le enseñaban en la academia de shinigamis… Exhalar al realizar el paso que te permite golpear. En este caso, inhalaba al juntar los pies, y exhalaba al realizar el mayor esfuerzo: avanzar.

Por costumbre, sus recuerdos la llevaron a imaginarse con un bokken sostenido sobre su cabeza, parada en su lugar mientras inhalaba, y bajar la espada al exhalar, flexionando su rodilla derecha. Pronto se percató de que no caminaba con gracia, sino como una guerrera, y corrigió rápidamente su paso hacia uno más femenino.

Fue cuando finalmente hicieron contacto visual a lo lejos.

El iris ámbar y el violeta, se quedaron viéndose fijos, como si se envolvieran en una danza sin fin. El tiempo pasaba rápida y sigilosamente, sin que los prometidos tuvieran consciencia de su existencia.

Avanzar ya no era complicado para ambos… Si estaban juntos en eso definitivamente podrían hacerlo. El sólo verse fijamente, demostrarse tanto con esas miradas, hacía todo mucho más simple.

Habían salvado sus vidas mutuamente más veces de las que cualquiera podría jactarse. Esa era la vida de shinigamis para la que se habían preparado desde el momento en que nacieron. Son cosas que ambos sabían muy dentro de sí.

Habían nacido para eso… Para ser shinigamis y para amarse.

Para acompañarse hasta el último día de la existencia.

Los pasos eran fluidos, y les faltaba poco para llegar al salón principal, donde unas trenzas de arroz, otras cosas para la fortuna, y sus amigos, los estaban esperando.

Orihime era la más ansiosa de todas. Se notaba a la legua su excitación porque la velada avanzara sin inconvenientes, pero si fuera así, estarían celebrando en el mundo humano posiblemente.

Las luces comenzaron a prenderse y apagarse, y el salón quedó misteriosamente en silencio.

Los ojos de Yoruichi se encontraron con los de Urahara en una mirada cómplice.

Era la hora. El pez había caído en las redes.

Ichigo se paró firmemente a medio camino, tanteó que su zanpakutou estuviera escondida dentro de la hakama y la acomodó mejor en su obi para que pudiera desenvainar sin inconvenientes.

Se acercó lentamente hacia Rukia y la abrazó por la espalda. No podía usar shunpo en ese momento, ya que podría levantar sospechas. Tuvo que hacerlo de modo románticamente humano.

Los shinigamis ya estaban cubriéndose las espaldas.

- ¡Ay, qué bonito…! ¡Una boda! Tsssk. ¿Se pensaban que caería fácilmente? ¿O quizás que no vendría preparado?

Una voz maquiavélica se oyó desde afuera del edificio. Aún no podían hacer contacto visual con la persona que había dicho aquella frase, pero les indicaba que todo había comenzado.

La sociedad de almas no se podía permitir que nuevamente un ser pusiera en peligro la continuidad de la existencia. Habían jurado, al conformar el Gotei Trece, proteger las almas y purificar hollows, y por su promesa no podían darse el lujo de continuar descansando. La fiesta quedaba en suspenso.

Los escuadrones estaban siendo ya organizados por sus capitanes, que gritaban a los cuatro vientos tareas a distintos grupos.

El ambiente festivo había sido envuelto por una nube de desconcierto e instintos de protección.

- ¡Muéstrate! – demandó Yoruichi.

- Si tanto insistes Neko-chan…

La figura saltó de lo alto de un murallón, dejando en el aire la capa que la cubría. Debajo tenía un shikasuho sin mangas, nada inesperado para ser cierto. Después de todo era su sensei.

Unos pocos segundos después los guardias de la mansión se encontraban cortados al medio.

- Mierda. – Maldijo Ichigo en voz baja. ¿En qué momento aquella mujer había cortado esas almas? ¿Era posible alcanzar esas velocidades dignas de Mimihagi-sama? Si aquella era la velocidad que poseía ese ente, iba a ser definitivamente imposible vencerlo solamente con su zanpakutou.

- Una persona tan fuerte no debería intentar demostrar su poderío cortando almas sin reiatsu. – Ishida dijo, para luego reacomodarse los lentes.

- Y un estúpido quincy no debería entrometerse donde no le compete. O mejor dicho… ¡debería estar muerto, al igual que sus compañeros!

- ¡Shiten Koushun!

Un escudo protector lo cubrió del daño causado por su oponente.

- Arigato Orihime, ahora cúbrete tú. – dijo mientras corría y tensaba la cuerda de su arco.

De repente, Ichigo lo tomó fuertemente por las ropas a la altura del hombro causando cierta sorpresa en el peliazul.

- ¿¡Pero qué haces, Kurosaki!?

- Vamos Ishida, este es el momento en que la venceré. – Señaló a la excéntrica mujer y completamente airoso continuó - ¡Sí, tú! ¿Has oído? Te venceré.

La mujer rió malévolamente, pensando que la determinación del chico se trataba solamente de una broma.

- ¡Has lastimado gente inocente y has arruinado mi boda con la enana, es algo que jamás podré perdonar!

Ichigo asió fuertemente las tsukamakis de su zanpakutou hasta que sus nudillos se tornaron blancos.

Mientras tanto, ambos daban un pequeño y disimulado paso con su pie izquierdo para equilibrar su siguiente movimiento.

Shunpo.

Ichigo atacaba velozmente con sus espadas, pero los movimientos de su contrincante alcanzaban su ritmo.

- ¡Pero qué rápido es el novio! – dijo burlándose.

Ichigo ladeó su cabeza hacia la derecha para encontrarse con la mujer de cabellos violetas y mirada sombría jactarse de su superioridad. Vio incrustada en su hombro una piedra traslúcida color azul.

- ¡Ichigo no te desconcentres! – demandaba Rukia a los gritos dando unos torpes y rápidos pasos en dirección de su amado.

La trayectoria de la zanpakutou de la mujer se desvió hacia la pequeña shinigami, que había dificultosamente desenvainado su zanpakutou para bloquear a duras penas el arma con el que probablemente hubiera sido herida si no reaccionaba en ese momento.

- Y tú debes ser la novia… Qué belleza de mujer. Si hubieras aparecido aquel día probablemente estarías casándote conmigo…

¿Aquel día? – pensó.

Rukia dio un corto gruñido ahogado intentando resistir la presión mientras afirmaba los pies al suelo.

- Maldita, eres buena.

Hizo el amague de retroceder para ladearse, e intentar cortar a la maestra de Yoruichi de lateral, pero su velocidad fue tal que no pudo ni siquiera acercar el filo de la hoja.

Mientras tanto, Yoruichi comenzaba a acumular energía sobre sus hombros, mientras se acercaba peligrosamente y a toda velocidad en dirección al atacante de Rukia.

- Vaya vaya, veo que te he enseñado bien, Neko-chan…

Avanzaba hacia su discípula dando lentos pasos.

El resto de los shinigamis presentes se preparaba para la pelea. Sabían que una batalla era limpia únicamente cuando era uno contra uno, pero en este caso había demasiado en juego, y no podían dejar lugar alguno a la derrota.

- ¡Basta de charla!

Ichigo había saltado hacia ella, intentando hacer que suelte su zanpakutou con un golpe desde arriba, pero nuevamente lo había bloqueado.

- Oye niño, ya me estoy cansando de tus jueguitos… ¿Qué dices si comenzamos la pelea?

Desafiante, arrojó su katana al suelo y se quitó su capa dejando ver un extraño tatuaje sobre su brazo derecho.

Su espalda estaba completamente erguida y exhibía sensualmente su musculosa figura.

Rukia volvió a echar una mirada a los símbolos negros grabados en su piel.

- Querida, ¿sucede algo? – levantó su mano derecha en dirección a Rukia, y comenzó a caminar hacia ella moviendo sus caderas.

A Rukia ese gesto le desagradó bastante, levantó su cabeza y la observó con superioridad Kuchiki.

- ¿Sientes que estos símbolos son familiares?

Ya estaba a medio camino de ella. La morena de ojos violáceos se limitó a no responder y continuar sosteniendo su firme mirada.

- Sabes… Te he observado. Tú no lo recuerdas. Es más, ha sucedido así.

La mujer chasqueó la lengua y el tiempo se congeló.

- ¿¡Pero qué!? – pensó desesperada Rukia mientras la mujer tocaba su mejilla con su dedo índice.

No podía moverse. Se había quedado congelada en el lugar.

Intentó mover sus pupilas hacia los costados para observar al resto pero no podía. No tenía el más mínimo control sobre sus músculos.

Veía únicamente frente a ella la mirada de esa mujer, quien ahora lamía su cara. Se sentía sucia. Luego de ese momento deseaba sumergirse bajo el agua para purificarse.

- ¡Sal de aquí mujer asquerosa! – pensaba con rabia. Quería moverse, y no podía.

Se alejó unos momentos de su cara para hablarle.

- ¿Sientes que no puedes moverte?… Si es así, entonces estás en lo correcto, querida.

Se movió hacia su izquierda tocando suavemente sus hombros.

- ¿Ya lo ves? No eres la única en esta situación.

Todos. Sus amigos, capitanes, tenientes… Ninguno podía moverse. ¿Podrían ver y escuchar al menos? ¿Estarían bien dentro de ese letargo?

Se armó de fuerza y levantó su reiatsu en un fallido intento. Se sentía frustrada. Si sólo tuviera más poder…

De repente, la mujer se percató de sus intenciones y perdiendo noción del tiempo, se acercó a Ichigo y comenzó a acariciar su espalda.

- ¿Así que éste es tu prometido, querida?

Sintió el reiatsu de Rukia alzarse levemente.

- Bien, bien. No hace falta que hables, veamos qué sucede si…

Arañó la piel del brazo de Ichigo hasta lastimarlo.

De repente el reiatsu de Rukia se alzó de semejante manera que sintió como la barrera que la aislaba del exterior se rompía como un débil cristal. Esbozó un grito liberador desde el fondo de su centro de energía.

- ¡Hakka no togame, Sode no Shirayuki!

Gritó con todas sus fuerzas. Esa basura de mujer no era quién para jugar así con ella, y mucho menos con Ichigo.

- Mierda… - esbozó la mujer mientras esquivaba una enorme barrera de hielo provocada por la furiosa shinigami.

- ¡No saldrás íntegra de aquí! ¡No sé qué habrás imaginado al venir pero…! ¡Byakurai!

Una luz azul de tamaño considerable se dirigía a toda velocidad hacia la mujer, quemando levemente su yukata y cabello. Abrió los ojos. Se había excedido del tiempo.

- ¡No creas que eres la única que conoce esos juegos! ¡También puedo hacer lo que tú! ¡Jikanteishi!

El tiempo se detuvo en aquel lugar.

- Hhmmm, espero que esto no traiga peores consecuencias. – dijo Rukia para sí.

Todos, inclusive esa mujer estaban congelados. No podía perder más tiempo, comenzó a sellar a la mujer.

- Shibireyubi. Sólo por las dudas. No deseo que te muevas. No estoy segura de hacerlo bien pero…

Estiró sus manos hacia el frente y gritó:

- Hermanos de armas retirándose a ocho soles de distancia y permaneciendo quietos: rayo azul, rayo blanco, rayo negro, rayo rojo. Sumérjanse en el mar juntos para poder redimirse. ¡Shijuu no saimon!

Una prisión con forma de prisma apareció sobre esa persona.

Su reiatsu se estaba agotando, el esfuerzo fue muy grande. ¿Le perdonaría la Sociedad de Almas el haber utilizado Kido prohibido para detener el tiempo? ¿Inclusive si era para prevenir una catástrofe? ¿Quién sabe qué haría esa mujer con las unmei no hoishi?...

La barrera que congelaba el tiempo se rompió liberando a todos de la energía que los mantenía en letargo.

Rukia cayó de rodillas al suelo, completamente exhausta. Era la primera vez que utilizaba esos Kido de alto rango, dignos de los miembros del escuadrón de artes demoníacas.

- Lo has hecho bien, enana.

Ichigo se acercó por su espalda hasta abrazarla.

- No sé lo que ocurrió pero allí está ella sellada y el universo en paz.

- Es que… - enrojeció.

- ¿Qué cosa? – dijo sin aflojar el abrazo. Colocó su cara sobre la nuca de su chica y respiró su dulce perfume.

- Es que… No pude tolerar que otra se acercara a ti.

Ichigo la besó dulcemente sobre la mejilla y rompió el abrazo para tomar su mano.

Yoruichi se acercaba a su maestra, y el resto contemplaba la situación.

- Shiro.

Estaba dolida.

- Mírame, Shiro.

La mujer dio vuelta su cara, mirando al suelo. No quería mantener contacto visual con su alumna.

- Has hecho muchas estupideces este último tiempo. Me gustaría que tuvieras un verdadero motivo.

- Me ocuparé de que jamás te enteres.

- Yo no utilizaría aquella palabra. Las palabras son muy importantes, onii-chan. Ahora vendrás conmigo al nido de gusanos.

Se volteó hacia atrás.

- ¡Oye Kisuke! Dame una mano con este kido, necesitamos llevarlo lo antes posible.

Los ojos de los presentes no comprendían.

Mientras tanto Rukia pensaba en aquel nombre. Shihouin Shiro.


Hemos llegado al final de la batalla decisiva de esta historia.

El siguiente capítulo probablemente sea muy corto y muy general, algo a modo de epílogo. O quizás ni siquiera haya. Todo depende de ustedes, de lo que crean que necesita esta historia.

Cuando la comencé, arranqué a escribir inspirada en MaryJu-chan, que creo que es la mejor escritora de ff de Bleach, y terminé con bastantes influencias de Blankaoru, que escribe sobre Ruroini Kenshin.

Los primeros capis debo reconocerlo, son un asco y creo que mi escritura ha ido mejorarlo. La realidad es que me divertí muchísimo escribiendo, leyendo sus reviews, contestándoles. Ha sido algo totalmente nuevo para mí.

En mi vida pasaron muchas cosas. Cambié de carrera a muy poco de recibirme, avancé muchísimo en mi trabajo, tuve que reinventarme.

Quiero agradecerles a todos los que estuvieron hasta este capítulo, en especial a Zafir09 que siempre me leyó y siguió esta historia desde el principio, a MaryJu-chan y Blankaoru por inspirarme, a todos los que alguna vez leyeron, pero especialmente a FlorItachiUchiha, zer0-sama, nikita, Saya-x, Gabitha, jbadillodavila , rocychio, Kurosaki-Shiba Mitsuki, lunavap, anburukia , Rukia36, diana carolina, saorii28 , o0 Akisa 0o, Hoshi Hikari Li Kinomoto, Akane-chan, Estrella Luan , Shinigami Black, Mariana, darcy129 , Gabriela-19, Libiky, Lucy96, Miss-Bleacher, MrPescanova, SangoSarait, caballero oscuro, dandres527, darcy129, darkchrome1, flakyrukia, frank walker , fsrm, hirota saku, ichigo-curasaqui, , jbadillodavila lolipox rukialoves3 ru kuchiki sorcerer001 tziokuchiki unpocotsundere Chica Plutonio Freya ir-san rukiasicc tziokuchiki y a sergioharo687.

Espero no haber olvidado a ninguno de ustedes en mis agradecimientos.

Nos leemos.

Ara Shiba