─ ¡Vamos mamá!─ se quejó el pequeño─ ¡Puedo bañarme solo!
─No, no ─ Kagome enjabono con más ganas el pelo negro de su hijo ─ Probablemente harás un desastre
El niño estuvo a punto de renegar cuando noto que su madre estaba jadeando un poco.
─Mamá─ su tono se volvió serio ─ de verdad puedo bañarme yo solo, ve a sentarte
La pelinegra acaricio su enorme barriga: de verdad era incomoda esa posición.
Él bebe nacería dentro de poco y ella no se podía dar el lujo de estar en cuclillas tanto tiempo. Miro los ojos dorados de su hijo, que mostraban preocupación, y luego miro su panza.
Suspiro.
Igual que su padre este diablillo siempre se salía con la suya.
─Tienes que prometer que te comportaras…─le advirtió.
─De verdad lo hare─ parecía que estaba siendo sincero
Kagome le sonrió y lo abrazo (a pesar de que se resistió) antes de pararse y dirigirse a la puerta.
─Mamá- le llamo antes de que saliera─ Te quiero…
─Yo también Shun─ y le lanzo un beso al aire que su hijo recibió avergonzado.
─La pimienta. ¿Dónde está la bendita pimienta?─ murmuraba fastidiado caminando de un lado a otro por la cocina.
─En el estante de la derecha
─En el estante de la derecha─ repitió el distraído mientras revolvía las especias.
Regreso a la olla en cuanto la encontró y se dedicó a mezclar con fuerza la comida.
─Se va a batir si la agitas tanto
─Se va a batir si la agito tanto─ volvió a repetir sin disminuir la fuerza con la que removía la sopa.
Kagome, quien lo observaba desde hace un rato desde la puerta no se pudo contener esta vez y se carcajeo al ver el estado de histeria de su esposo.
El por primera vez en todo este rato la noto.
─ ¡Tu tendrías que estar descansando!─ la regaño mientras escondía la olla de sopa cruda a sus espaldas
─No es como si estuviera enferma─ le recordó sin dejar de reír─ Tu y Shun me tratan como si fuera demasiado delicada
El hombre se cruzó de brazos, mirándola con desaprobación.
Kagome pudo dejar pasar este gesto cualquier otro día, pero hoy no, hoy las hormonas del embarazo la habían invadido y su esposo pagaría las consecuencias.
─ ¡Podre estar embarazada; podre tener esta enorme barriga e ir al baño cada 5 minutos!─grito como si la hubieran insultado terriblemente─¡Pero no soy una inútil: tienes que confiar en mí, soy tu esposa!
El pobre se quedó perplejo ante la reacción de su mujer. Incluso le hizo sentir culpable.
─Tienes razón, fui injusto contigo, es solo que realmente me preocupo…─ él se relajó e intento acercarse a abrazarla pero ella lo rechazo de inmediato
─ ¡Esto no puede seguir así!─aún se oía muy molesta─¡Somos una familia!
─Kagome…
─ ¡Por cierto! ¡Estoy dando a luz!
─Lo sé, es solo que he estado nervioso por el parto y…
Y el mundo se detuvo: ambos se miraron, entendiendo al fin la situación en la que se encontraban.
Era hermosa, era pequeña y era suya.
La bebe que había dado a Kagome nada más y nada menos que 8 horas de parto ahora estaba en sus brazos.
Era su preciosa Yoshimi.
─Todavía no puede creer que te desmayaste papá…─ le reprocho Shun mientras se acercaba a ver a su hermana.
─Debiste verlo cuando naciste tu…─susurro Kagome, quien apenas podía mantenerse despierta después de su labor.
─ ¿Quieres cargarla?─ le ofreció su marido, pero ella negó enseguida
─Todavía estoy muy débil
La miro con preocupación un momento pero se tranquilizó cuando ella le sonrió cálidamente.
La pelinegra se limitó a ver la escena en silencio: su esposo veía a la bebe con tanto amor y la cargaba con mucha delicadeza, mientras que su pequeño hijo estaba fascinado por su hermanita, en tanto la bebe dormía plácidamente. Amaba a esos tres profundamente.
No pudo evitar ponerse sentimental al recordar todas las cosas por las que había pasado para conseguir esa hermosa familia: no tuvo una infancia normal, ni mucho menos una adolescencia, pero no fue necesario. Ella era feliz, y no se arrepentía absolutamente de nada.
Todas y cada una de las decisiones que había tomado la habían llevado al lugar que estaba, le habían dado lo que tenía.
Su vida estaba formada por un montón de decisiones correctas, que si bien en su momento pudieron doler, o ser difíciles habían sido las mejores.
Estaba en paz con la vida, con el destino, o lo que sea que fuera.
Ahora solo caminaría hacia adelante, hacia el mañana.
─Vayamos a casa.
FIN .
Gracias :)
