:MÁSCARA FORJADA: Capítulo XXV
Dark los condujo a todos a una sala que ellos todavía no habían visto y que estaba en el sótano al lado del garaje. Se miraron cuando vieron un gran espacio central con un círculo dibujado en tiza sobre el suelo. Las paredes eran de rocas irregulares de color azul oscuro, los candelabros que él mismo comenzó a encender con cerillas y algunos muebles con libros y cajones adornaban una estancia de lo más lúgubre. Se acercaron al círculo y vieron que estaba perfectamente trazado y que en 4 extremos había 4 kanji, los kanji de todos los elementos. Comprendiendo lo que significaba, se sentaron cada uno en su lugar y Dark les acompañó después. Las miradas de los guardianes asistentes se centraban en ellos. Daban por supuesto que no iban a poder tomar parte del asunto.
-El procedimiento es sencillo -informó Dark- Debido a los acontecimientos, necesitamos un signo del zodiaco que no sea tan variable como el pasado 5º. Probemos con un Aries. Por ello, Kaoru, encenderás una vela roja. Todos nos concentraremos en la razón por la que estamos haciendo esto y en el tipo de persona que buscamos. Así como también trataremos de llegar a Misanagi para poder desdoblar su parte de 5º de la parte mortal. Esa parte nos tiene que obedecer quiera o no, así que no os preocupéis por que se ponga contra vosotros, porque no lo hará.
-De acuerdo -dijeron todos a una.
-A ello...
O.o.oooooooooooooooooooooo.o.O
En un ático lujoso en el centro de Tokyo...
-Sasuke, cielo... -comenzó Misanagi sentándose en una cama con sábanas negras en la habitación principal.
-Dime -dijo él que miraba la pantalla de un ordenador que tenían enfrente de la cama.
-Me siento rara... -informó la mujer tocándose el pecho con la mano y agachando la cabeza.
-¿¡Qué!?
Se levantó asustado, y la miró a los ojos, podía sentir una energía blanca surgir del interior de Misanagi... Algo le estaban haciendo pero no alcanzaba a averiguar qué... aunque comenzaba a tener sospechas. Misanagi alzó la cabeza y lo miró. Soltó un quejido cerrando los ojos y al cabo de unos segundos volvió a mirarlo.
-Sasuke... -le llamó sorprendida.
-¿Qué tienes? -Dijo él temiéndose lo peor.
-Me han quitado mi espíritu...
-¿¡Qué!? -exclamó sin querer oír lo que acababa de escuchar- ¿Qué han hecho qué?
-Han llamado a los poderes celestiales y me han relegado...
-No es posible...
Entonces Sasuke se dio la vuelta con rabia. Ahora que ella no tenía poder ¿cómo iba a reaccionar?, ¿qué era lo que se suponía que iba a hacer a partir de entonces?
Miró a Misanagi, después a la ventana, a la que se acercó. Unos segundos después salió de la habitación ante la mirada de Misanagi, y cuando volvió a entrar tenía un cetro en sus manos.
-¿Qué es eso? -preguntó ella
-Voy a darles su merecido...
Aseguró con odio. Sentándose en el suelo alzó la mano izquierda, mientras con la derecha dirigía el cetro a un punto de la pared. Concentró energía y todo su odio en ese punto y después alzó el cetro. El muro hasta entonces pintado de blanco, tomó un color rojizo y la energía se manifestó en forma de sombra, que desapareció tras la ventana.
O.o.oooooooooooooooooooooo.o.O
-Hecho -se dijo Shougo en voz alta.
-Cierto, hecho -comentó Wing que había observado el hechizo con atención.
-Ahora tenemos que hacer algo porque calculo que Sasuke vendrá -informó Megumi seria, mientras fijaba su mirada en Wing que a la vez observaba como las velas de los candelabros empezaban a moverse hacia los lados indicando problemas.
-Guardianes, acercaos -pidió Dark mientras dos alas salían de su espalda.
Tardaron poco en ver sombras a su alrededor seguidas de una más grande, y la vela que Kaoru había encendido, se apagó. Todos los presentes sentían una inquietud que no les gustaba lo más mínimo. Wing notó como sus manos empezaban a sudarle y las miró concentrándose. Megumi, al lado de Aoshi, buscó con la mirada a Kaoru que la estaba mirando preocupada. Misao no estaba, por lo que ella iba a ser vulnerable, a su vez, Megumi pensaba en la vulnerabilidad de Kaoru, así que se acercaron la una a la otra, "se protegerían ellas mismas" pensaron a la vez con una sonrisa.
-Total, no creo que nos puedan hacer daño -dijo Kaoru mirando a Megumi y Dark, que observaba la escena, levantó una ceja.
-¿Qué? -preguntó mirándolas- ¿Qué estáis tramando?
-Cosas de mujeres... -dijo Megumi- ya sabes que podemos leernos los pensamientos.
-Creo que eso no es cosa de mujeres, sino más bien de amigas -apuntó él mientras observaba como Wing creaba un escudo alrededor de todos sus compañeros.
Kaoru rió e inmediatamente después comenzó a desplegar sus alas, pero algo pasó. Notaba como algo se le desgarraba dentro y como iba cayendo en un profundo sueño. Se miró las manos y sintió un calor extraño en el pecho, para cuando iba a decir algo y a tratar de luchar contra lo que sentía, una parte de ella la tranquilizó, y ella se dejó llevar sin poder oponer resistencia. Era el espíritu de Fuego que llevaba dentro, acababa de tomar el control absoluto de ella, neutralizándola por completo. Sus ojos, hasta ahora negros, comenzaron a cambiar de color a un tono violáceo y buscaron serios el origen de las sombras. Encontrándose con la madre de todas ellas a la que miró con un enfado latente y completamente visible.
Megumi la miró extrañada y Dark hizo lo mismo, una sin comprender que ocurría y el otro sin saber si sus sospechas sobre lo que le estaba ocurriendo a Kaoru, eran ciertas o no. Instantes después, Kaoru levantó el vuelo hacia una esquina y Dark la siguió alzando sus alas al vuelo. Al llegar a ella puso una mano en su hombro, y sorprendido comprobó que se quemaba a si mismo haciéndolo. Apartó la mano y miró al resto con una mirada de advertencia. Esa no era Kaoru, sino el Ángel del Fuego que había despertado para llevar a cabo su venganza y ahora estaba seguro de ello.
-Agua, apártate -ordenó el Ángel del fuego sin mirarlo-.
-Fuego, cálmate -dijo este.
Fuego sonrió y le lanzó una mirada por encima del hombro. En su rostro, una mirada de orgullo y determinación.
-No me digas lo que tengo que hacer y baja con el resto. Es una orden de la llave.
Dark sabía que en cuanto Fuego apareciese, iba a ocurrir exactamente eso y era consciente de que debido a su posición debía acatar la orden. Así que obedeció no sin mantener cierta distancia-.
-Al fin y al cabo, es la escoria que pusieron en mi auténtico guardián la que está tratando de entrar aquí... -continuó Fuego mientras alzaba una mano y tocaba una de las rocas de la pared- Es una pena que un buen chico como él, no fuese capaz de contrarrestar los efectos de su propio yo -continuó y su mano se iluminó- elementos y guardianes, os sugiero que os apartéis... esto va a explotar... y no es una metáfora.
-Ay... ya estamos con su sarcasmo, hacía mucho que no lo escuchaba -susurró Dark mientras bajaba la cabeza.
Wing asustado, hizo caso omiso y se acercó al elemento. Recordaba una situación similar que había ocurrido vidas antes, y se negaba a que volviese a suceder. Él sabía muy bien que Fuego enfadado, no escuchaba a nadie, y además, sabía que eso significaba que se iba a poner en un peligro estúpido sobre todo si su guardián, el único que podía decirle que retrocediese, no estaba.
Megumi, asustada por los dos, trató de moverse, pero la mano de una recién aparecida Misao la detuvo.
-Ni te acerques... todo irá bien -susurró mientras se ponía delante de ella- ¡¡Kaoru!! No seas idiota y baja aquí. ¿Quieres destruir el edificio o qué?
Fuego se dio la vuelta mirándolos a todos, desde Wing hasta Misao. Levantó la cabeza orgullosamente y abrió la boca en señal de prepotencia.
-¿Quién te has creído que eres, Guardián de Tierra, para hablar de ese modo a un elemento que tiene que ejecutar el juicio? -preguntó mientras volvía su mirada hacia Dark que en ese momento alzaba la cabeza para mirarla con sus profundos ojos- ¿¡No habéis escuchado mi orden!?
-... Porque no eres tú misma, sino ahora mismo te daba un par de leches. ¡Baja ahora mismo pedazo de idio...! -Misao iba a continuar hablando pero Aoshi la abrazó por la espalda y le tapó la boca.
-Me alegra ver que tu guardián, Agua, es inteligente. -Dijo volviendo su mirada a la roca.
-Fuego -comenzó Dark cerrando los ojos buscando paciencia- tranquilízate -volvió a abrir sus ojos para mirarla- No ganas nada enfadándote con tu ex-guardián de esa manera y lo sabes. Guarda tu ira para la batalla final, que será cuando puedas vengarte.
-No es venganza lo que busco...
-Que no es venganza dice -comenzó Megumi- Sabes muy bien que lo es, pedazo de cabezota. Baja de ahí.
-Tierra, esta vez no eres tú quien da las órdenes aquí. Y me sorprende esa actitud en ti.
Megumi no contestó a esas palabras... "¿Por qué le sorprende esa actitud en mi?" se preguntaba mientras observaba como Dark cerraba los puños y miraba a Kaoru, estaba tratando de contenerse pero dada la situación le estaba costando más de la cuenta.
-Sabes muy bien que si me da la gana puedo apagarte en un instante -comenzó Agua en un vano intento por controlarse- ¡así que deja de hacer el idiota y baja de ahí! -gritó.
-¡Y yo puedo evaporarte! -aseguró amenazadoramente- ...así que deja de decir tonterías, Agua.
La sombra de la pared comenzaba a hacerse más grande, y Fuego notándolo, volvió la cabeza ignorándolos a todos. De su mano en la pared, comenzaron a aparecer llamaradas que se extendían de un lado al otro del muro, haciéndose cada vez más grandes y llegando al suelo. El elemento alzó la cabeza y cerró en un puño la mano que tenía en la pared, sosteniendo la energía negra que miró con asco. Wing detrás de Kaoru trataba de crear una red de aire a su alrededor para tratar de protegerlos a todos.
Megumi, harta, subió y se puso al lado de Wing que la miró confuso. Dark suspiró ruidosamente y se les unió dejando atrás sus esfuerzos por no alterarse. Aunque la verdad es que ninguno sabía qué se debía hacer y la esperanza de todos se centraba en Dark.
Sin embargo él estaba dividido, si la dejaba acabar con la sombra, sabía que eso sería una prueba para sus enemigos de que comenzaba a despertar y de que no estaba muy contenta con el estado en el que se encontraba el mundo... Por lo cual, la intervención del 5º parecía algo más que una vana posibilidad y sus enemigos irían a por el nuevo 5º aún sin saber quién era... Y si la detenía, no estaba seguro de lo que le iba a pasar con la Kaoru real. No estaba seguro de si el elemento seguiría dominándola.
-Kaoru... -dijo finalmente Dark y se puso frente a ella, con la espalda en la pared, cerrando sus alas y sosteniéndose sólo mediante energía, había tomado una decisión...
-Agua, ¿qué haces?
-No soy Agua, Fuego, y estoy hablando con Kaoru... -le dijo seriamente y Fuego frunció el ceño. Dark en ese momento pensó que quizá Kaoru estuviese escuchándole- Kaoru... soy yo Kenshin -Todos ahogaron una expresión de sorpresa, y el Ángel del Fuego lo miró más confuso aún- vuelve -Suplicó agachando la cabeza.
-Tengo que acabar con esta sombra rastrera... -se disculpó una medio Kaoru medio elemento mirando la sombra en su mano.
-Nosotros nos encargaremos -dijo Wing poniéndose a su lado e inclinándose ante ella.
Megumi se colocó al lado contrario y la miró ofreciéndole sus manos.
-Dámela a mi... pero regresa. En tu estado, nuestros opuestos ganarán si se enteran de a qué nivel estás -afirmó intentando hacerle entrar en razón.
-Kaoru... -Dark la seguía mirando seriamente.
Fuego ladeó la cabeza bruscamente y se encontró con Wing postrado ante ella. Se sorprendió y la expresión de su cara cambió. Se giró hacia Megumi y le cedió la energía oscura, cerciorándose de que Wing se levantaba y se acercaba hacia Tierra para ayudarla a sostenerla, abrió la mano y miró a Dark.
-Aún no has vuelto, Kaoru... ¿A qué esperas?
-Por qué quieres controlarme, Agua... ¿Por qué de esta manera? -Preguntó Fuego llevando su mano al pecho, dolía.
-Porque te conozco... Vuelve, Kaoru...
Megumi y Wing bajaron y se reunieron con el resto en el centro del círculo. Aoshi, que había recolectado cristales de cuarzo puro de uno de los armarios que estaban empotrados en una de las paredes y los puso alrededor. Salieron del círculo, y soltaron la energía oscura que se movía de un lado a otro sin poder salir del círculo de cristales protegido.
-No tengo intención de dejar de ser yo... -contestó Fuego.
-Tendrás que dejar de ser tú, porque ahora no eres necesario, Fuego...
-Soy necesario... las cosas se están yendo de las manos, y lo sabes, Agua.
-Se estarán yendo de las manos, pero no por controlar el cuerpo que sabes que no te pertenece en exclusividad, vas a hacer algo para evitarlo.
-¿Eso lo dice Agua, que controla perfectamente sus dos yo?
-Sabes muy bien cuál es mi posición, Fuego.
-Y me estás amenazando con qué...
-No tengo que amenazarte con nada, sólo quiero que Kaoru vuelva...
-Te guste o no, yo soy parte de Kaoru...
-Eso debería decírtelo yo a ti.
Agua miró a los ojos a Fuego, mientras los demás observaban la escena con curiosidad, sin apartar la vista de la sombra que inquieta, no paraba de moverse de un lado a otro del círculo, buscando una salida que sabía que no iba a encontrar.
-Deja a Kaoru volver y acabemos entre todos con esa sombra, es lo que quieres ¿no?, Fuego...
-¿Tengo que acabar con ella con mi otra forma? ¿Por qué no quieres que lo haga yo, Agua?
-Tiene que acabar con ella Fuego. Y Fuego no es ni más ni menos que tu yo corpóreo, Kaoru. Me importa bien poco que vidas hayas tenido que vivir y en lo que te hayas convertido, Fuego, más que nada porque sabes estás en Kaoru porque eres Kaoru... Así que no sé a qué esperas para cesar tu ira...
Fuego iba a refunfuñar, pero no pudo. De la frente de la muchacha, salió un halo de luz. Su mirada pasó de la soberbia a la confusión y del tono violáceo, al negro. Dark la abrazó y susurró un "me alegro de que estés de vuelta" y ella no comprendió a qué se refería. Tenía la sensación de que se había perdido algo, y comprobó que era cierto cuando volvió su mirada abajo.
-¿¡Qué ha pasado!? -preguntó confundida- ¿Qué he hecho?, Dark...
Wing respiró y buscó con la mirada a Megumi, brindándole una sonrisa. Aoshi, que todavía seguía abrazado a Misao, sonrió hasta darse cuenta del estado en el que se encontraba. Rápidamente, soltó a Misao sintiéndose extraño mientras la muchacha se daba la vuelta para mirarlo sorprendida. Si por ella fuese, se hubiese quedado entre sus brazos toda la vida. Shougo, cansado de las escenas tiernas se movió y se acercó a la sombra. En un claro intento por tratar de destruirla, concentró su poder y trató de atacarle.
Y para Kaoru todo estaba ocurriendo a una velocidad excesivamente lenta. Le pareció que había pasado un mes para cuando se encontró sentada en los sofás de nuevo. Y mientras todos comentaban lo divertido que había sido acabar con la sombra de Sasuke y poner de una vez un buen sello en la casa para que no les volviesen a molestar dentro, Kaoru pensaba sin detenerse en el periodo de tiempo que no recordaba. Y quería que le contasen qué había sucedido pero nadie parecía que fuese a hacerlo.
Megumi la miraba comprensiva y automáticamente desvió su mirada a "Kenshin" "bonito nombre" pensó mientras él le enviaba una mirada de circunstancias. Y Wing la cogió de la mano. Gesto que no pasó desapercibido para los demás, que ahogaron sus comentarios debido a la tensión que llevaban acumulada.
Misao miró el reloj y volvió su vista al resto.
-Son las 10 de la noche. ¿Qué os parece si salimos todos a que nos de el aire?
-Yo me apunto -dijo Megumi sintiéndose terriblemente encerrada.
Aoshi y Wing se apuntaron al instante con un gesto de afirmación en su rostro.
-Yo paso, prefiero irme a mi habitación -informó Shougo.
-Yo voy a salir también -afirmó Kaoru sorprendiendo a Kenshin que pensaba que iba a querer quedarse en casa- pero no quiero ir a Roppongi de fiesta como calculo que querrá Aoshi... Prefiero ir a Shibuya.
-¿Por qué Shibuya? -preguntó Kenshin- Sabes que no me gustan las noches ahí.
-Porque me relaja caminar en Shibuya. Me siento libre allí.
-Pero no pretenderás que nos vayamos a caminar a estas horas por Shibuya... -inquirió Wing en un tono interrogante.
-No os he dicho que os apuntéis, sólo os he informado de que voy a salir -dijo sonriendo- mis planes no tienen por qué ser seguidos por el resto.
-Pero sí por mi -suspiró Dark.
-¿Y eso por qué? -preguntó.
-Porque no quiero que vayas sola. Es aburrido.
-He estado sola durante mucho tiempo y estoy acostumbrada a ello -informó y sonrió- Además, no quiero guardaespaldas las 24 horas del día.
-Lo quieras o no -comenzó Megumi con media sonrisa- tienes guardaespaldas. Y es más, deberías aceptar que los tienes y los tendrás que tener. La soberbia no te pega.
-No es soberbia, simplemente quiero caminar sin que nadie me hable. Si no me dejáis, prefiero quedarme en casa.
-¿Estás bien? -preguntó Misao
-Como nunca, anda, iros a pasarlo bien... -finalizó
Le costó, pero consiguió mantenerlos a todos fuera de su campo de visión. Finalmente había convencido a los que querían irse, a que se fueran sin preocuparse, y los que se iban a quedar, se metieron tranquilamente a sus habitaciones. Y este era su momento. Iba a pensar. Fue entonces cuando le sorprendieron unas agudas notas tocadas al piano sin acompañamiento. "Otra vez componiendo, quizá" se dijo. Pero la melodía se tornó seria y a dos manos. Era una melodía tristísima y desgarrante, pero a la vez le encantaba. Era como si los pensamientos pudiesen fluir con facilidad con aquella melodía que cada vez se volvía más complicada de ejecutar. Se lo imaginó con la cabeza agachada mirando al teclado y las dos manos trabajando mientras su espíritu se movía al ritmo de la música. Se preguntó cual sería el título de semejante canción y para cuando quiso darse cuenta, estaba dirigiéndose a su habitación. Cogió el pomo con sus manos y esperó que no hubiese candado. Efectivamente la puerta estaba abierta, y ella entró en la habitación que ella conocía como "el acercamiento a los mares del sur" y respiró profundamente dejando que entrase el vapor de agua en sus pulmones y llenándose con el perfume que invadía la sala. Se acercó a la sala del piano que conocía tan bien y lo observó. Estaba exactamente como se lo había imaginado, y la melodía ahora estaba empezando a alcanzar su clímax. Se sentó al lado de lado de la puerta y se abrazó a sus piernas sin hacer el menor ruido, cerrando los ojos después. No quería desconcentrarle mientras acababa de tocar la tristísima melodía con una sola mano, tal y como había empezado. Él suspiró y cerró el teclado con cuidado. Cuando se dio la vuelta se sorprendió de tener espectadores, sobre todo uno que parecía estar todavía escuchando mentalmente la melodía con los ojos cerrados.
Más lejos de la realidad. Ella sabía que él se había dado la vuelta y que la estaba mirando, pero no quería alzar la vista. Sólo quería que la dejase ahí, sin hacer el más mínimo comentario. Se dio cuenta de que eso era imposible y abrió los ojos para encontrarse con él que se había puesto a su altura, sentándose en el suelo.
-¿Tiene título? -preguntó Kaoru mirando el piano.
-Regret.
-Un buenísimo título para esa sonata, sin duda... ¿Estás bien?
-¿Yo? Estupendamente. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque semejante canción no parece digna de buenos momentos.
-Es de noche, y la noche no es para ponerse a tocar rock, no sé si me entiendes... -dijo mirándola divertido.
Ella se levantó y se dirigió al piano. Abrió el teclado y colocó sus manos. Trató de adivinar dónde estaban las notas y logró sacar la melodía tras unos pocos intentos fallidos. Algo sorprendida se dio la vuelta. Pero él no estaba ya allí. Entonces empezó a jugar con las notas, hasta cansarse y dejar caer su cabeza sobre el piano entre desesperada y aburrida "por este sentimiento quería irme a Shibuya" pensó. Levantó la cabeza tras un instante y cerró el teclado. Salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí y miró a su derecha. Ahí estaba él, encima de la cama, apoyando su cabeza en la almohada y a la vez en uno de sus brazos mientras su mirada estaba perdida en algún lugar del techo. Se mordió el labio y se dirigió a la izquierda, hacia la puerta, saliendo por ella sin decir una palabra. Y una vez la cerró tras de sí, se dejó caer al suelo y buscó sus manos. Se sonrió. "Desde cuando soy una persona tan apagada" se preguntó en un tono de reproche tratando de sonreírse a sí misma "Hace mucho tiempo que no me río de verdad... Debería poner una pared y empezar a separar estos dos mundos en los que vivo. Y sobre todo, debería dejar de auto compadecerme y de causar problemas y preocupaciones a los que están a mi alrededor" se dijo decidida a cumplir sus palabras. Sonrió y se levantó, para cuando iba a irse a su habitación, la puerta de Kenshin se abrió y él la miró.
-Idiota -dijo con aspecto cansado, sorprendiendo a una Kaoru que no sabía cómo tomarse esas palabras y que aún mantenía la sonrisa de su determinación- ¿Qué haces ahí fuera? Si quieres entrar, entra...
-Tranquilo, sólo estaba pensando, ya me voy a mi habitación -dijo sonriendo y dándose la vuelta para irse.
Él enfadado consigo mismo y con la situación la agarró del brazo y la metió dentro con brusquedad. Cerró la puerta y la miró con seriedad. Kaoru tragó saliva y Kenshin suspiró mirándola.
-Vamos a ver... no sé qué es lo que estás tramando esta vez, pero no voy a permitir que te quedes sola, porque cuando te quedas sola, empiezas a pensar cosas raras y a actuar de manera extraña, y no me gusta. Quiero que seas tú misma y dejes de preocuparte por tonterías como afectarnos a nosotros, ¿entendido? El peso del mundo es muy grande pero no estás sola. Así que deja de aislarte. ¿No te das cuenta que lo único que consigues es confundir a todos y hacerte más vulnerable?
Ella sabía que él la iba a reprender por ahí, así que aguantó sus deseos de gritarle, porque sabía que no era lo correcto y porque él tenía más fuerza que ella.
-Además, si te dejas vencer por ti misma, ocurrirá lo mismo que ha ocurrido hoy y no me gusta.
Ella quería saber de qué hablaba pero se negó a preguntar. Y él se estaba empezando a desesperar por el silencio, así que la cogió por los hombros y la obligó a mirarle a los ojos.
-¿Qué necesitas? ¿Qué quieres? ¿En qué podemos ayudarte? -preguntó con dulzura.
No hubo respuesta, pero sonrió y lo abrazó. Con sólo sentir su calor ya quedaba aliviada. No quería hablar. Quería cambiar, y eso significaba hacer un esfuerzo por reprimir sus estúpidos pensamientos, así que por un día, sólo pidió un abrazo, un abrazo eterno.
Kenshin desorientado, se dejó llevar por la propia situación, y la abrazó, sin saber muy bien qué vendría después. Tenía que decirlo, le estaba consiguiendo desesperar. Nunca sabía a qué atenerse con ella. Y lo que era peor, se estaba dando cuenta de que él mismo no podía separarse de ella, porque cada vez que ella se alejaba, él se volvía loco. ¿La situación? ¿El encuentro con Fuego? ¿Qué tenía?
O.o.oooooooooooooooooooooooooooo.o.O
-¿Dónde estamos? -preguntó Megumi divertida con su poco japonés
-En Roppongi Hills.
-Sí, deben de ser Hills porque mira que es alto el edificio -dijo Misao mirando a Aoshi.
-Bueno, Hills o no, al menos estamos aquí... Vamos a investigar el edificio -dijo Megumi mientras escribía el kanji de investigar en su libreta que cada vez encontraba más útil
-Querrás decir a conocerlo -se dijo Wing poniéndose unas enormes gafas de sol y una gorra.
-Es de noche... -apuntó Megumi.
-Querida, si no quieres terminar sepultada entre un montón de chicas y chicos histéricos, será mejor que me dejes llevar mis gafas -afirmó él con gestos mirando a Aoshi.
-Llevando las gafas se nota más que eres famoso -aseguró Aoshi
-No sé qué ha dicho, pero seguro que tiene razón -saltó Misao
-Por experiencia, y ya tengo mis años, os aseguro que he de llevarlas -comentó dejando claro que no se las iba a quitar
-Bueno, bueno, como le de... -resopló Megumi- ¡¡AH!! ¡La Torre de Tokyo!
-AHHHHHH -Misao la siguió mientras observaban la vista de la hermosa Torre iluminada- ¡¡La torre de 333 metros de altura!!
-Jajajajaja -rió Aoshi al descubrir la altura y la manera en la que Misao tenía que pensar cómo decir el número-
Iban a necesitar un traductor...
O.o.oooooooooooooooooooooooooooo.o.O
:CONTINUARÁ:
Notas de la Autora
En realidad quería que fuese más largo este capítulo, pero lo he tenido que cortar aquí. Por varios motivos que no puedo mencionar. Sé que hasta ahora estos capítulos han sido un poco oscuros y con demasiada información. También sé que esta historia se está volviendo más larga de la cuenta. Pero nadie dijo que fuese a ser corta, y ni mucho menos que fuese a ser fácil. En cualquier caso, gracias a todos por leerla,
En especial gracias a:
sakumakenai, Sakurita555, Dark Shion, Shisa Camui, gabyhyatt y Ghia-Hikari.
También gracias a todos los miembros de Spanish y World Dears que se pasen por aquí.
Y en especial este fic, está dedicado a él, ellos, y ellas.
Y ellos saben quienes son...
A,R,G,H,Y
DAI SUKI
