25. La verdad no estaba tan lejos
—Dime, ¿Cómo es que te dio por mudarte de repente? ¿Acaso es por Tysha?—le preguntó Jaime a Tyrion la mañana siguiente, mientras ponían la mesa para el desayuno. Su hermano le había anunciado la noche anterior que regresaba a su departamento.
—Me parece que ya no me necesitas aquí, tu mano está mucho mejor—repuso él—.Y también es por Tysha, sí…—asintió lentamente.
—Me parece que es serio…
—La verdad es que sí.
Jaime lo miró sorprendido, eso era complemente nuevo en su hermano.
—Y me imagino que tú también necesitas privacidad.
Jaime sonrió para sí, pero no respondió.
—Y cuéntame ¿cómo te fue con padre? —inquirió Tyrion, mientras ponía las tazas en la mesa. Él se quedó mudo, la tarde anterior con Brienne lo había hecho olvidar por unos momentos las intrigas de su familia, pero era momento de volver a la realidad.
—Fui a buscar respuestas y a pedirle que acabara con todo—respondió en tono monocorde, mientras partía unos huevos en un sartén.
—¿Qué te dijo?
—Me confirmó lo que yo había supuesto.
—¿Todo?
Él asintió, mientras batía los huevos.
—Le pedí que por una vez no respondiera con violencia.
Su hermano río.
—Y uego de recalcar mi crimen y que mi honor es una mierda, me invitó a colaborar…
—¿Te ofreció regresar? No me sorprende…
Jaime lo miró.
—Vaya, parece que el único sorprendido fui yo…
—Siempre fuiste el preferido de los tres.
—Vaya forma de demostrarlo.
"Se te olvida que yo tape tu crimen diez años atrás".
"Sigues siendo uno de nosotros".
Jaime desechó los pensamientos, tratando de que la amargura no lo invadiera otra vez. En verdad, él había quedado afectado con la conversación. Aunque se había encontrado decidido al momento de ir a hablar con su padre y tenía claro lo que quería decirle, Tywin se había encargado de voltear la situación a su favor. Era experto en encontrar las debilidades de las personas y así llevarlos en la dirección que él deseaba.
—Las maneras de Tywin Lannister—dijo Tyrion, solemnemente.
—Cersei lo adivinó también.
—¿Hablaste con ella también? —su hermano pareció sorprendido— ¿Qué te dijo?
Él se encogió de hombros.
—Me trató de idiota y pobre. Nada interesante la verdad…
Tyrion asintió.
Hubo un momento de silencio, interrumpido por el sonido del timbre. Él sacó los huevos del fuego y se dirigió a la puerta.
Vio que la chiquilla lo miraba con algo de embarazo, pero sus ojos brillaban. Él la besó más lentamente que otras veces y ella le respondió de la misma manera. Ella se había ido la noche anterior, cuando llegó Tyrion. Él hubiera deseado que se quedara, pero sabía lo tímida que era, y además lo imprudente que podía ser su hermano.
Le tomó el rostro con ambas manos, profundizando el beso. Su cabello aún estaba húmedo de su infaltable ducha matutina y su piel olía a jabón floral. Él ya la deseaba de nuevo, pero aún no estaban solos.
—Llegaste justo para el desayuno—le dijo cuando se separaron.
Brienne asintió alegremente.
Durante el resto del día, ambos ayudaron a Tyrion a empacar, ya que se mudaba a su departamento esa misma noche. Sus pertenencias no eran muchas: los trajes de oficina y la ropa de diario, un estante para sus libros, un escritorio y un minibar.
A la hora de almuerzo había llegado Tysha. Mientras comían, les había contado cosas de su vida. Durante el día estudiaba Secretariado y en las noches trabajaba como mesera. A Jaime no había dejado de sorprenderlo cómo su hermano la miraba embobado.
—Te aconsejo que no vayas al cuarto de mi hermano—le dijo a Brienne, quién estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas guardando los libros de Tyrion en cajas.
Él llevaba dos vasos de bebida, le pasó uno a la chiquilla y se sentó junto a ella.
—¿Por qué? —preguntó.
Él sonrió y bajó la radio, donde estaban transmitiendo un concierto de rock.
Cuando Brienne escuchó los sonidos, se ruborizó. Jaime rió y volvió a subir la radio. Ella lo miraba tímidamente mientras tomaba de su vaso, una leve sonrisa se asomaba a su rostro. Jaime se le acercó, quitándole el vaso y el libro que tenía en sus manos.
—¿Qué pasa? —le preguntó—¿En qué estás pensando?
—En nada—pero todavía sonreía.
—Estás pensando en mí ¿verdad? En lo mucho que disfrutaste ayer…
Brienne lo golpeó suavemente en la cara.
—Tonto.
Jaime rió y le mordió el labio. Sí, él también lo había disfrutado.
Tomó tres libros con su mano buena y se dispuso a guardarlos.
De pronto, la transmisión del concierto se interrumpió:
"Noticia de última hora: Un hombre joven de aparentemente 32 años fue encontrado muerto en el Aguasnegras por un grupo de pescadores del sector. Aún no ha sido identificado, el sujeto en cuestión es alto y de contextura delgada. Viste un atuendo extraño, como un arquero medieval y porta un arco de madera…"
Ellos se miraron extrañados.
—Pongamos la televisión—susurró Brienne.
Jaime asintió rápidamente y se incorporó, buscando el control remoto. En efecto, en los canales regionales también estaban transmitiendo la noticia. La descripción coincidía con lo que habían escuchado recién, pero por lo menos a él, no le sonaba de nada el tipo.
—¿Te parece conocido? —preguntó él.
Ella negó con la cabeza.
—¿Qué pasa chicos? — Tyrion llegó al living, Tysha venía detrás de él con una pila de libros en sus brazos, los dejó en el suelo y apoyó las manos en sus hombros.
Jaime señaló la tv.
—Puede ser uno de esos chiquillos que hacen…¿cosplay se llama?
Tyrion los miró a ambos pero al ver sus expresiones, entendió.
—Ahhhhh ¿Ustedes creen que es uno de los tipos que nos atacaban?
—Es una posibilidad.
—¿Qué le sucedió? —preguntó Tysha.
Si de verdad era el arquero que les disparó, Jaime tenía una clara idea de lo que le podía haber pasado. Trató de recordar a los discípulos que habían participado en el torneo, pero no le parecía haberlo visto allí.
—Deberíamos esperar a que confirmen su identidad…—agregó Brienne, pasando la vista de uno a otro, adivinando lo que pensaban.
Su hermano pequeño miró para otro lado, pero Jaime asintió lentamente.
La transmisión volvió a su programación habitual y ellos siguieron empacando. Pero se percibía una tensión en el ambiente.
—¡Oh, verdad que fuimos a buscar los libros, Tysha! —exclamó Tyrion.
—Ya los traje—dijo ella. Su hermano se volteó y los vio justo detrás de él.
Rió.
Fue a la noche cuando recién dieron la noticia que esperaban. Tyrion y Tysha habían partido, y ambos estaban limpiando el desastre que había quedado en la pieza de su hermano, quién no se había molestado en hacerlo.
Brienne había ido a la cocina a buscar un paño para limpiar los muebles, cuando lo llamó desde allá.
"Se ha identificado al joven muerto, su nombre es Anguy Ríos, tenía 36 años y procedía del Tridente—decía el locutor—. Fue conocido en el mundo de las artes marciales, habiendo obtenido logros en competiciones regionales. Pertenecía a la academia liderada por Edmure y Brynden Tully, se solicita que los familiares…."
Ellos se miraron. Las piezas ya encajaban.
