Siento mucho la tardanza, en serio, seguro que alguien habrá pensado que me olvidé del fic pero no, ¡jamás me olvidé de el! Y es mas, ¡ya puedo reanudarlo! No sé si será esto una alegría para alguien o no pero continuaré el fic (pues hay dos causas, 1: jugar demasiado a pokémon (si alguien quiere mi código amigo, lo paso pues me encanta coleccionar pokémon y combatir contra amigos) y la 2: computadora rota. Se me perdió el capítulo y harta de esperar a que me compren otra y me saquen el disco duro (cosa que aun no está hecha), rehice el capítulo.

IMPORTANTE: Perdí lo de quienes ganaron y no puedo recuperarlo, tengo tres opciones.

1: Olvidar el tema y seguir la historia.

2: Volverme a pasar la información igual o abreviada, lo que veais importante.

3: Esperar a recuperar el disco duro que pueden ser meses.

¡Feliz Navidad A Todo El Mundo Y Pasarlo Bien Con Las Actividades! Yo iba a ir a patinar sobre hielo como hace dos semanas, el día 10. Fue la primera vez que patiné sobre hielo y era más fácil de lo que esperaba y me caí dos veces al hacer el tonto (esas vueltas poniendo los patines rectos, al ir a la tercera vuelta, me caía). Patino casi todos los días para ir al pueblo (y esto no tiene que ver con felicitar la navidad).

Espero que se me perdone por tener el fic así. ¡Lo siento mucho!


Capítulo 25. La Leyenda, La Pérdida Y El Encuentro Parte II

Al amanecer, aún no había salido apenas el sol pero era lo suficiente para poder salir del lugar. Obviamente, al despertar, me encontré con Antonio con su típico comportamiento pueril; estaba intentando trepar un árbol.

–¿Qué mierda haces? –Me acerqué para que pudiese escucharme mejor.

–Pues trepar. –Lo dijo de forma como si fuese lo más normal y corriente del mundo.

–Eso ya lo veo, idiota. –Y enseguida me puse a mirarle con la típica mirada de "si las miradas matasen…"

–Es que si trepo puedo ver dónde están los demás. –"Como si eso lo explicase para que no fuese algo infantil" ¿No crees que te hace pensar eso?

–¿Y eso se te ocurrió a ti solo o te lo han dicho porque como eres tonto te ha pasado más veces? –Al decir aquello, le tiré una roca pequeña.

–Bueno, una vez me perdí y salimos así pero la idea original fue mía ¡y no tires más piedras! –Si, ya llevaba dos.

–Pues en vez de tanto hablar, más trepar y más mirar que quiero comer algo. –Dejé las piedrecitas en el suelo.

–¡Ya me queda poco! –Dijo mientras hacía su intento de trepar.

–Y a todo esto, ¿Cuánto tiempo llevas trepando?

–No mucho, 10 o 15 minutos quizás. –Pues vas bien, a ese tiempo tendrías que estar arriba, el árbol es de 4 metros.

–Pero si estás casi en el suelo, mi hermano lo haría incluso mejor, aunque no sé cuál es más inútil. –Si participasen en una competición de inutilidad y estupidez y todo eso, ganaban.

–Pero tu hermano no está aquí.–No hace falta ni que lo digas dos veces, me lo imagino.

–Ni falta que me hace que esté conmigo. –Dije yéndome por un camino.

–¿A dónde vas? –Dijo trepando más rápido.

–Por donde viniste ayer, seguro que así no me equivoco. –Dije alejándome más y más.

–¡No lo hagas! Ayer me perdí. –Volvió a trepar a la misma velocidad.

–Genial, más vale volver pronto o moriremos de hambre, ¡Trepa más rápido! –Volví a tirar una piedrecita.

Mientras le tiraba pequeñas piedras y él trepaba, mi estómago empezaba a rugir del hambre que ya llevaba y al final Antonio llegó a trepar hasta la copa del árbol, eso si, le llevó una hora. Entonces nos dirigimos por un camino y era todo recto. Solo podía hacer caso a sus palabras ya que no me sabía el camino. La verdad es que el camino se me hacía eterno y me empezaba a cansar. Al final, me tuve que sentar porque mis piernas ya no podían soportar y es que era mucha roca y mucho camino que aguantar, también era cuesta arriba el camino. Al final, mi acompañante se puso a llevarme a caballito como aquel que dice y no pude más que aguantar, ya que aunque yo le decía de esperar, mi estómago decía lo contrario. Maldito estómago y sus inutilidades. "Es que tu estómago dice lo contrario". Maldito bastardo. En fin, al final nos tocó comer algo de lo que llevaba el idiota ya que no dijo nada por el camino pues "no se acordaba". Pena de quien no tenga más remedio que depender de él. Al acabar de comer aquello que no quiero ni saber si estaba en buen estado–aunque sabía bien–o no, reanudamos el viajecito de vuelta. Este hizo el mismo progreso de antes mientras maldecía todo lo que pasaba por mi mente. Llego un momento en el que se puso a tararear una melodía. Obviamente le pregunté y me dijo que eran canciones populares que cantaban sus padres. ¿Señor sensibilidad al canto? Fijo que aparecerá.

Después de horas de caminar, llegamos a donde estaban todos y justo a tiempo para ir a la comida –maldigo el día de ayer, pues no pude comer nada desde que amaneció– y era un buffet libre en el cual había bastante cosa y eso ya me alegro el día... un poco de nada el día.

Nos sentamos todos en la misma mesa, donde cada uno teníamos nuestro plato a excepción de mi inútil hermano, cual tenía cinco platos de pasta, los cuales dudaba que se pudiese acabar.

Conforme iba pasando la hora de la comida, se iba creando el grupo de alcohólicos pues estaban ya bastante borrachos aunque el líder de todos era el prusiano rey de los borrachos, pues estaba tan borracho como el rey de copas, el caballo de copas, la sota de copas y el as de copas juntos, si fuese posible claro. Se puso tan borracho que se puso a declararse a todo el mundo, los cuales fueron rechazándole al acabar de declararse.

Después, para volver a animarse de nuevo, se puso encima de una mesa con dos jarras de cerveza y en ropa interior a excepcion de una corbata cual estaba atada en la cabeza. Aquello fue el colmo de los colmos y le tiré en la cara lo primero que pillé a mano; la pasta de Feliciano.

Feliciano se puso a llorar por "la pérdida de la pasta tan buena que no debía acabar así" como él decía. Aunque estaba diciendo también cosas como "¿Por qué tubo que acabar así! ¡Es peor que la tragedia de Romeo y Julieta!" Aunque a los cinco minutos se olvido del tema y se fue a por otro plato de pasta.

Al final, acabamos de comer y el grupo borracho se puso a ayudar al maestro de los pollos a levantarse del suelo porque según algunos de las mesas de alrededor "le di demasiado fuerte". El problema es que él no tiene suficiente aguante, es muy débil y debería ser más fuerte, ¡tienen fama las mujeres de alli de ser como hombres! por algo será, digo yo.

Después de comer, nos fuimos a hecharnos la siesta junto a algunos vagabundos y a un amante de los gatos cual resultó ser griego. Creo que fui el único en verle pues los gatos le tapaban bastante bien. Estubimos un buen rato aunque antes de dormir, como el tonto de pastalandia estaba durmiendo, le puse el objeto por el cual pasé mala noche y mala mañana a su lado.

Desperté a media siesta de las que odio que sean interrumpidas y todo porque los borrachos estaban haciendo de las suyas; dibujando con retuladores permanentes en nuetras caras. Les eché la bronca pero después me uní a ellos pues empezaron en mi y aun quedaba el resto. Al fin y al cabo quería algo de diversión y en esos momentos era el único tipo de diversión que podía recibir.

El más divertido fue mi hermano, cual le dibujamos más cosas al dormir sin camisa. Le dibujamos la segunda guerra mundial en medio de su estómago. Sus caras fueron épicas al despertar y ver las maravillosas obras que habían construido el aburrimiento y la borrachera.

–¿Esto es una obra de arte? ¡Le daré mi propio retoque! Ve~–Dijo Feliciano al verse sus dibujos.

Feliciano fue el único que sonrió, pues también encontró algo que no quería perder por nada en el mundo y lo guardó como el tesoro más valioso del mundo. Después de tanto tiempo para no recibir ni las gracias, como si el objeto estubiese allí y fuese normal.

–¡Recuerdo que quería presentaros a unos amigos! Deben estar a punto de llegar.–Dijo Arthur mirando a traves de la ventana.

–¿En serio, invitate a alguien? ¡Pero si la presencia del hero es la única que necesitas!–Dijo Alfred moviendo los brazos y las piernas para poner pose estilo héroe de cómic.–Además, tu no tienes amigos.

–¡Yo si que tengo amigos! Además, ahora estan algunos de ellos con nosotros y que tú no los veas no significa que no estén. Una vez conocí un noruego que reconoció haberlos visto también como yo, los demá no quereis reconocerlo.–Dijo Arthur para defenderse.

Y empezó una batallita entre ellos dos. La húngara en todo el día no hizo aparición y el austríaco prefirió estarse todo el día tocando el piano en la sala de musica que tenían a trecientos metros. Eran propiedad privada pero se lo permitían usar a los que estaban registrados en este asqueroso antro.

Estuvimos un rato sin hacer nada hasta que vino la húngara para gritarnos "¡ya llegaron tus amigos, Arthur! Fui a por ellos pero nos habíamos entretenido comprando unas cosillas como cámaras para el viaje... y más." [Todos sabemos que ese "y más" es yaoi XD]


No pude hacerlo más largo por faltarme lo de los cuestionarios ¡La culpa es solo mía pero quien iba a saber que se me rompería el ordenador! Aunque esto no lo lee nadie, aun así me disculpo por la tardanza.

Dejaré de lamentarme y pasaré a los reviews (aun así hay que contestarlos, ¿no?):

TheFannishaUsui: Si, vas a salir solo que tengo ese pequeño problema cual atrasó la salida del capítulo (aparte de pokémon) pero espero solucionarlo pronto y que salga. Técnicamente salias en este pero si no publicaba esto no podía avanzar la historia.

LovinaxTonio95: Esta vez no me preocupe mucho por actualizar al parecer XD Lo del prucan lo veré, pues tengo que saber si alguien quiere prucan. ¿Alguien quiere que añada prucan a la historia? ¡No explotes, eres demasiado joven y amante del yaoi como para hacerlo! Babea todo lo que quieras menos en el teclado que si no lo fastidias y no puedes escribir. ¡Cuidate tu también y espero que puedas tener tanta pasta como Feli!

eli-eliza-yaoi: Me alegra que te guste y espero que este capítulo también pues es un conector para el siguiente (si puedo hacerlo).

¡Disfruten si tienen vacaciones y espero que me puedan perdonar por la tardanza! Si no subo este mes el próximo capítulo, ¡hasta el año que viene! Y por si no puedo, les deseo un feliz año nuevo a todos.