I carry your heart with me

Llevo tu corazón conmigo


Hello! Emmm... primero nada de Crepúsculo es mío! Segundo, agradecerles por tener paciencia para estos pequeños drabbles!

Acotaciones:

&...&... Cambio de escena


Bella POV

Cuando Edward se fue me quedé ahí de pie por no sé cuánto tiempo, quise seguirlo y rogarle todo lo que fuera necesario hasta hacerlo escuchar y que me perdonara, pero no fui capaz de moverme, la seguridad de sus palabras me aturdió demasiado. Él ya no quería estar conmigo, yo no era buena para él. Creo que nunca hubiera logrado volver a moverme, de no ser porque mi teléfono sonó y supe que era Jacob.

- Jake... –susurré apenas, hasta ese momento me di cuenta de que estaba llorando.

- ¿Qué pasó Bella? –preguntó él muy alterado. – Acabo de llamar a Ness y me dijo que no quería hablar conmigo y que te preguntara a ti.

- Lo siento, Jacob, lo siento tanto. Todo es mi culpa. –murmuré ahora sintiendo el remordimiento por haber arruinado también la relación de Jacob.

- Dime qué pasó. –cuestionó y me tardé unos segundos en procesar la respuesta.

- Edward y ella creen que tú y yo los engañamos. –contesté.

- ¿Y cómo pasó eso?

- Es mi culpa. Ya sabes que casi no estoy con Edward, que tú has estado cancelándole a Ness por ir conmigo… y Edward nos escuchó hoy cuando hablamos en mi oficina, él estaba ahí… y… -de repente dejé de hablar porque un nudo me cortó la voz.

- Bella… ¿dónde estás? Tenemos que arreglar esto. –sentí la desesperación en su tono y supe que más allá de mi dolor por Edward, tenía que tomar las riendas para ayudar a Jacob.

- Estoy en el parque cerca de mi trabajo.

- Paso por ti. No te muevas. –me ordenó y colgó.

Después sólo caminé lentamente, un paso a la vez, me tropecé en el camino y ni siquiera me importaron los rasguños en las palmas de las manos pues tomar fuerza para volver a ponerme de pie fue un trabajo descomunal. Al final lo esperé donde siempre me recogía y él llegó rápido, pude imaginar que tenía prisa por idear un plan y aclarar las cosas. Me subí a su auto y me sequé las lágrimas.

- Lo siento. –le dije otra vez pues no tenía más palabras.

- No es tu culpa. No sé sinceramente en qué embrollo te metiste, porque ni siquiera me lo has explicado, pero tiene que haber una solución para eso. Dile la verdad a Edward y ya. –me dijo mientras conducía con dirección a mi apartamento.

- No puedo, Jake, no es mi secreto el protejo.

- ¡Pues estás arruinando tu vida por eso! –alzó la voz y me estremecí, pero él tenía razón.

- Lamento también estar arruinando la tuya. Pero lo voy a solucionar. Ellos tienen que creernos. –murmuré aferrándome a una posibilidad que no era muy real.

- Sigue soñando, Bella. Edward siempre ha estado celoso de mí y sé que Ness en el fondo tiene miedo de la conexión que hay entre tú y yo.

- Intenté decírselo a Edward… que me creyera, que entendiera lo que hay entre tú y yo… y no funcionó, ni siquiera quiso escucharme.

- Pues diles a sus padres, que de una buena vez hagan algo por ti, te lo deben. –la rudeza en sus palabras me hizo darme cuenta de que en verdad no era a mí, sino a Esme y a Carlisle, a quienes culpaba de todo lo que estaba sucediendo.

- Voy a hablar con ellos. Te prometo que voy a arreglar las cosas. –le tomé la mano y en ese momento llegamos a mi departamento, él me besó la mejilla y se bajó para abrirme la puerta.

Ambos subimos y Jacob cerró la puerta cuando estuvimos dentro. No hicieron falta palabras para saber que ninguno estaba en condiciones de pasar la noche solo. Fuimos a mi habitación y él se quedó en bóxers mientras yo me ponía la pijama, luego, nos abrazamos para esperar a que el sueño nos venciera… aunque en realidad era poco probable que alguno de los dos pudiese dormir.

FIN BELLA POV

&...&...

Cuando fue hora de levantarse ninguno de los dos había dormido mucho. Bella se puso de pie y se metió en la ducha mientras Jacob preparaba algo para desayunar, aunque no tenía mucha hambre y sabía que Bella no probaría bocado. Antes de que terminara, su teléfono sonó y al ver que se trataba de Ness una chispa de esperanza se encendió en su interior.

- Hola. –le dijo casi ferviente.

- Tengo que hablar contigo, es importante. –dijo ella muy seria.

- Claro ¿qué pasa? ¿Quieres que te busque en la universidad? –preguntó temiendo que no fueran las buenas noticias que él deseaba.

- No fui a la escuela, no me siento bien. –aclaró Ness como si dudara en algo y Jacob pensó que era extraño pues a ella le encantaba el proyecto especial en el que trabajaba y siempre asistía los domingos a las reuniones.

- ¿Estás enferma? Puedo ir a tu casa.

- No Jacob, no estoy precisamente enferma y no quiero estar a solas contigo. Creo que tienes razón, te veo a medio día en el campus, ese es el mejor lugar para encontrarnos. –Ness terminó la llamada y él dejó el teléfono en la mesa tratando de descifrar de qué se trataría todo aquello.

- ¿Qué pasó? –preguntó Bella regresando ya arreglada para salir.

- Ness quiere verme en el campus… dice que tiene algo importante que decirme. –se encogió de hombros y Bella se sintió peor, si es que era posible.

- Voy a hablar con Esme y Carlisle hoy, te prometo que todo se va a arreglar.

&...&...

Jacob se estacionó donde lo hizo siempre mientras asistió a la universidad, pensó en ir directo al salón donde Ness solía estar, pero la vio de pie a unos metros esperándolo bajo la sombra de un árbol. La notó pálida pero con las mejillas arreboladas, no se veía bien y eso lo preocupó. Respiró profundo y se acercó hasta quedar a unos pasos, él hubiera preferido abrazarla pero sabía que sólo se iba a llevar un buen golpe.

- ¿Estás bien? –le preguntó por instinto.

- No Jacob. Vamos a terminar con esto de una buena vez. Sólo quiero decirte algo. –la joven suspiró y retrocedió un poco para recargarse en el tronco del árbol buscando algo de apoyo.

- Escucha, esto no tiene sentido. Ya sé lo que tú y tu hermano piensan y es un error, jamás podría hacerte algo así, nunca…

- No sigas hablando. –lo interrumpió. – Yo creí en ti, en que nunca podrías hacer algo así. Me prometiste que siempre me dirías la verdad y pensé que con eso sería suficiente, pero no fue así. –Ness se llevó una mano al estómago y cerró los ojos inspirando profundamente.

- Te sientes mal. –afirmó Jacob acercándose un poco.

- Tengo muchas náuseas, hace días que estoy así ¿sabes que ayer me hice una prueba de embarazo? – abrió los ojos para ver a Jacob y notó en él una expresión de sorpresa que jamás pudo imaginar, probablemente ella tuvo la misma cara en algún momento. – Mientras esperábamos el resultado Edward me dijo lo de Bella y tú… ni siquiera puedo decirte lo mal que me sentí en esos momentos… vi todo lo que sucedería, me vi sola con el bebé, dejando la escuela, abandonada por otra familia porque Esme y Carlisle ya no me quieren con ellos… -un par de lágrimas se asomaron por sus ojos y sintió que en verdad estaba a punto de devolver el estómago, se acuclilló en el suelo y respiró profundo, Jacob sin pensarlo estaba de rodillas a su lado.

- ¿Estás embarazada? –le preguntó en voz baja apenas saliendo de la sorpresa y pensando en todo el dolor que ella soportaba.

- No. –contestó al fin. – La prueba salió negativa. –se tomó otros segundos para respirar. – Y no sabes cuánto me alegra saber que ya no habrá nada que me una a ti. –se sentía débil, quizás porque no durmió y desde la mañana anterior cualquier cosa que probaba terminaba en el inodoro, pero de alguna forma se las ingenió para ponerse de pie, esa plática ya se había alargado mucho y ella sólo quería salir de ahí. – Tengo que irme. Sólo vine a advertirte algo.

- ¿Qué cosa? –preguntó él sin alejarse, temiendo que Ness en cualquier momento no fuera capaz de sostenerse a sí misma.

- Mi hermano está muy enojado y se va a cobrar todo lo que le debes, por mí y por Bella. Le dijo a ella que te lo advirtiera, pero no sé si tu mujer lo entendió bien. Edward va a hacerte algo malo, algo muy malo. Tal vez no debería ponerte sobre aviso, pero aún contra mi voluntad me importas lo suficiente para querer que te cuides la espalda. En serio, cuando sea de noche, mira por encima de tu hombro.

Ella terminó de hablar y él procesó las palabras, no es que le preocupara lo que fuera que Edward estuviera planeando, tenía la suficiente confianza, o estupidez, para dar por descontado que saldría peor librado el otro. Pero la ira en el tono de voz de Ness sí lo preocupó y mucho. Ella se preocupaba por su salud aún, lo suficiente para buscarlo y avisarle, pero a la vez… casi sonó como si deseara que su hermano le hiciera algo.

Iba a cuestionarla más, pero ella trató de moverse en ese momento y al dar un paso la vio como si perdiera fuerzas y la tomó del brazo, muy poco dispuesto a dejarla ir así. Ella trató de soltarse como si su mano la quemara, pero más bien era casi al revés… la piel de la joven estaba mucho más caliente de lo usual.

- Tienes fiebre. Estás enferma. –le dijo él y se le puso enfrente para tocarle el rostro, sí, estaba pálida con las mejillas arreboladas y la frente ardiéndole.

- Suéltame. –le ordenó.

- Claro que no. Te vas a desmayar a medio camino. Te llevo con tu padre, él es médico y sabrá qué hacer.

- No. Ellos ya no me quieren ahí, al igual que tú, me han estado evadiendo y no voy a insistir. Deja que me vaya. –otra vez hizo un débil intento por soltarse y no lo logró. Jacob, exasperado, la cargó y fue a su auto. - ¡Suéltame ya!

- No puedo creer las estupideces que hacen tus padres, en verdad, pero vas a ver que te vas a enterar tarde o temprano de qué demonios se trata todo esto.

- ¡Déjame en paz! No quiero estar contigo, no quiero verte, no quiero que me toques. –casi le gritó ella llorando y llena de ira.

- Mira, estate quieta y déjame que te lleve a tu casa, te dejo ahí y me largo y te prometo que no vuelves a verme hasta que lo desees así. –le ofreció él y la puso en el suelo junto a la puerta del copiloto, luego, se la abrió y esperó mirándola a los ojos.

- Pues no esperes que desee verte nunca más, pero no sé cómo pueda huir de ti ahora. –ella sabía que de ninguna forma la dejaría regresar sola y por fuerza no tenía oportunidad de ganarle, mucho menos sintiéndose tan débil como en esos momentos. Entró al auto y se cruzó de brazos dispuesta a no decir otra palabra y no mirarlo de nuevo nunca más.

&...&...

Bella llegó a casa de Esme y Carlisle luego de un largo viaje en subterráneo y autobús, pensó que definitivamente debería conseguir un auto. Mientras buscaba su juego de llaves en la bolsa recapacitó en lo tonta que fue, cómo dejó que Jacob la llevara cómodamente hasta esa casa tantas veces en las últimas semanas. Debió decirle que no y hacer sola el recorrido, aunque si así apenas le alcanzó el tiempo, pasarse dos horas de camino diario de ida y otras dos de vuelta… no, no hubiera funcionado. Aunque de todas formas no funcionó muy bien, pues acabó por arruinar su relación y la de Jacob.

Entró en la casa y escuchó la televisión encendida de la sala, afuera estaban los autos de ambos habitantes, así que asumió estarían descansando, claro, últimamente eso era lo único que hacía Esme. Con la sola idea se estremeció, recordando como cada ocasión que pisaba ese lugar, en la vez que llegó de manera inoportuna y la tristeza que eso le trajo.

FLASHBACK

Bella quería organizarle a Edward una fiesta sorpresa pues acababan de invitarlo a que participara en la grabación de un CD, eso era importante y lo tenía contento y orgulloso de su desempeño y ella estaba igual por él. Sus planes eran hacer una cena en casa de sus padres, con su familia y amigos, algo íntimo pero significativo. Lo primero era decírselos a Esme y Carlisle, quiso llamarles pero no tenía sus números, así que decidió ir a su casa esperando encontrarlos ahí.

Llegó y vio los dos autos estacionados, pensó que tuvo suerte. Llamó a la puerta y esperó a que le abrieran, fueron un par de minutos en los que nadie respondió y empezó a cuestionar si de verdad había alguien en casa. Pero finalmente Carlisle abrió. Cuando lo miró la sonrisa se borró de su rostro, el hombre de facciones serenas se veía preocupado, pudo jurar que estaba pálido y un poco más envejecido de la última vez que lo vio.

- Hola, Bella. –la saludó intentando sonreír, aunque no lo logró.

- Eh… Carlisle… hola. Espero no interrumpir… -ella supuso que llegó inoportunamente.

- Es tan buen momento como cualquier otro ¿hay algo en lo que pueda ayudarte? –le preguntó aún de pie en la puerta. A Bella se le hizo extraño que no la invitara a pasar como siempre, quizás sí estaba interrumpiendo y esa era la forma de mantener breve su visita.

- Yo… quiero hacer una cena para Edward, con la familia y los amigos, por lo del CD… y pensé que su jardín trasero es perfecto. Pero no hay problema, puede ser en mi departamento… -empezó a divagar y se dio cuenta, así que prefirió guardar silencio.

- Disculpa, Bella. Pero en realidad no creo que aquí sea posible… -de repente escucharon un golpe que vino de la planta alta, él dejó de hablar y sus facciones de llenaron de horror un segundo antes de que diera media vuelta y olvidando a Bella por completo se encaminara escaleras arriba. - ¡Esme! ¡Esme! –gritó y Bella se quedó petrificada antes de reaccionar e ir tras él, ahora sin pensar en estar entrometiéndose, sino aterrada por cómo actuó Carlisle.

Cuando entraron en la habitación Esme estaba en el suelo, sentada apoyando ambas manos para sostenerse, vestía una pijama y llevaba el cabello sujeto en la nuca, pero lo que llamó más la atención de Bella fue ver cómo su cuerpo se estremecía con arcadas como si estuviera devolviendo el estómago, aunque no era así. La escena le recordó a Bella una ocasión en la que tuvo gastroenteritis y al final su estómago se quedó tan vacío que no tenía nada que devolver.

Carlisle se arrodilló a su lado y la sostuvo por los hombros, luego, esperó con paciencia a que se calmara. Bella sólo se quedó de pie en la puerta de la habitación sintiendo que se estaba entrometiendo de más pero sin ser capaz de moverse. Ahí entendió la actitud de Carlisle, su esposa estaba enferma y ella llegó con noticias de una fiesta.

- Estoy bien. –murmuró Esme cuando todo terminó.

- ¿Te golpeaste? –la cuestionó Carlisle.

- No mucho. Intenté llegar al baño, quería lavarme la cara, pero no tuve fuerzas. –explicó ella y su esposo le besó la frente antes de levantarla en brazos y llevarla a la cama.

La recostó y se sentó a su lado. Ahí Bella pudo observarla bien y se horrorizó. No tenía idea de qué estaba mal con ella, pero debería ser muy grave porque estaba más delgada, tenía la piel grisácea y la belleza de sus facciones se había desvanecido un poco, aún era hermosa… pero se veía cansada, muy cansada. Edward nunca le dijo nada, así que no sabía si él se lo estaba ocultando, o eran Esme y Carlisle quienes mantenían aquello en secreto.

- ¡Bella! –exclamó Esme cuando al fin notó su presencia y Carlisle también volteó a verla como si ya se hubiera olvidado de que estuvieron juntos un minuto antes.

- Lo siento. –dijo ella, pues fue lo único que se le ocurrió. Luego se acercó a la cama hasta sentarse del otro lado y tomarle la mano a la madre de su novio. - ¿Qué tienes? –la cuestionó y vio que los ojos de la otra mujer se llenaban de lágrimas.

- Bella, nadie sabe de esto. Esme lo ha preferido así. –habló primero Carlisle.

- Ella puede guardar el secreto ¿verdad? ¿Lo harías como un favor? –imploró Esme derramando un par de lágrimas y Bella sin meditar en las consecuencias de sus actos ni tener otra opción, aceptó.

- Lo prometo. –les dijo y respiró profundo.

- Tengo cáncer. Me están dando quimioterapia antes de extirpar el tumor. Y no quiero que mis hijos lo sepan, no todavía. No quiero que se preocupen por mí como lo hace Carlisle. –vio a su esposo por unos segundos a los ojos y le acarició el rostro.

Fue difícil para Bella creer eso. Ella nunca había perdido a alguien a quien amara, ni siquiera conoció a antes a alguien con cáncer… sonaba como algo definitivo, como algo mortal. Sin poder evitarlo sus ojos iniciaron a derramar las primeras de muchas lágrimas. Se acercó y la abrazó, lloró en su hombro como si fuera ella y no Esme la que necesitaba consuelo. Así se quedaron hasta que pudo tomar control de sus emociones otra vez.

- Lo siento… lo siento tanto. Pero vas a estar bien ¿verdad? ¿Verdad que sí? –la miró a ella y luego a Carlisle.

- 80% de posibilidades de que esté bien. –contestó el ese dato médico que memorizó muchos años atrás en la facultad, pero que nunca creyó tendría que aplicar con la mujer que amaba.

- Voy a estar bien. –confirmó Esme sonriendo para darles ánimo a los dos. – Es sólo que las quimios son fuertes y me tienen aquí en cama, pero es temporal. Lamento mucho que me veas así.

- No Esme, prefiero saberlo, ahora puedo venir y estar contigo, ayudarte en lo que necesites. No tienes que ocultarlo de mí porque de todas formas me voy a preocupar. –le dijo Bella pensando en que nada le gustaría más que poder estar a su lado en esos momentos.

- No es necesario, Bella. Ya le he insistido mucho a Carlisle en que hace demasiado por mí, no quiero que tú estés en la misma situación.

- No hay forma en que vaya a dejarte sola. –intervino Carlisle muy serio, como repitiendo algo que ya había dicho muchas veces antes. – Acepto que no quieras decirles a nuestros hijos, pero no te voy a abandonar así nada más.

- ¡Carlisle! No me estarías abandonando. –lo reprendió un poco, pero aún así sonaba muy débil.

- Yo puedo venir. En las tardes… puedo salir temprano del trabajo y venir, también los fines de semana. Así no me quedo en casa muerta de la preocupación y Carlisle podría descansar más. –le ofreció Bella a Esme. – Acéptalo, es una buena opción para todos.

- Pero cariño… -replicó ella.

- Nada. De ahora en adelante voy a venir todos los días. –determinó Bella y abrazó a su suegra. – Y voy a guardar el secreto. –le prometió, aunque no tenía idea de todo lo que eso podía significar.

FIN DEL FLASHBACK

Bella caminó hacia la sala y ahí los encontró, Carlisle sentado con la cabeza de Esme en su regazo, ella estaba acostada cubierta hasta la cintura por un edredón, llevaba la pijama puesta y una pañoleta en la cabeza, solía usarlas desde que empezó a perder el cabello.

- Hola, Bella. –la saludó Carlisle mirándola, pero la sonrisa desapareció de su rostro casi al instante. - ¿Pasó algo? -por su tono de preocupación Esme se sentó de inmediato y también la miró así.

- Es… sí… vine para… -se quedó quieta y no encontró palabras.

Ella fue decidida a pedirles que hablaran con Edward y con Ness, que les contaran la verdad y así se arreglara la situación, ellos podrían explicarles a sus hijos que Bella pasó interminables horas ahí con Esme y que Jacob la llevó y la recogió casi siempre. Pero cuando estuvo enfrente de ambos, sintió que no podía, que suficiente tenían que manejar ya para además ayudarla… sobre todo porque Esme aún tenía mucho miedo de contarles a sus hijos.

- Ven, siéntate. –le pidió la madre de Edward y ella caminó y se sentó en la mesa de centro hecha de madera, así quedó muy cerca de ambos y la otra mujer le tomó las manos. - ¿Qué pasó? –preguntó y Bella se quedó callada. – Puedes decirnos. –le insistió con una sonrisa. – Has hecho mucho por nosotros, lo que sea estamos aquí para ayudarte si es posible. –la alentó.

- De todas formas se van a enterar. –murmuró más bien para acabar de convencerse a sí misma - Edward piensa… él cree que… Jacob y yo los estamos engañando y se lo dijo a Ness… y… lo intenté, traté de que me creyera pero no lo hizo. –un nudo le cortó la voz.

- Él cree eso porque últimamente no lo ves y a Jacob, sí. –supuso Carlisle pues ambos sabían que si bien Bella nunca le contó la verdad entera a Jacob, él sí sabía que se pasaba ahí con ellos todo el tiempo.

- Así es. –confirmó Bella.

- No llores. –le rogó Esme quitándole las lágrimas del rostro. – Voy a decirles la verdad. –le dijo con toda la decisión que pudo sacar del miedo enorme que tenía. – Carlisle ¿puedes llamarlos para que vengan ahora? –él asintió y se levantó para hacer las llamadas.

- ¿Estás segura? –cuestionó Bella sintiendo como si todo el infierno fuera a terminar pronto.

- Sí, cariño. Tú hiciste todo por nosotros, lo menos que puedo hacer por ti es arreglar el lío que armé. En realidad, debí decírselos desde el principio… pero es que tengo miedo… -suspiró.- No importa. Sólo espera un poco y todo se va a resolver. Siento mucho estar causándoles tantos problemas a todos… -se disculpó y le sonrió triste.

- No te disculpes, lo importante es que estés bien. Faltan tres semanas para la cirugía ¿cierto?

- Sí. De todas formas iba a decírselos antes de entrar a quirófano… sólo por si acaso. –se encogió de hombros y Bella se asustó con lo que estaba insinuando.

- No pienses así. Vas a estar bien. –sonrió y se abrazaron hasta que Carlisle entró frunciendo el seño.

- No van a venir. –dijo el hombre y ambas lo vieron con desconcierto. – Ness está enferma y Edward no quiere sacarla de su casa. –les aclaró parte de la verdad, omitiendo cómo su hijo le dijo que Ness para ese punto no deseaba acudir a ellos, que pensaba que era una carga, que por las negativas que recibió ahora se sentía como si no perteneciera a esa familia. Carlisle deseó que Esme nunca se enterara de eso, porque la lastimaría demasiado.

- ¿Qué tiene mi niña? –preguntó la mujer mayor.

- Una infección estomacal, al parecer. –respondió con el diagnóstico que Edward le dio.

- Entonces hay que ir nosotros, para que la revises y para aclararles todo. –habló Esme y se puso de pie lentamente, recopilando sus fuerzas. – Carlisle ¿me ayudas a subir? Necesito cambiarme de ropa antes de salir.

- ¿Estás segura? –preguntó él recordando cómo ella no pisaba la calle más que para las visitas al hospital.

- Sí. Tengo que hacer esto. –le sonrió un poco y le extendió una mano para que la tomara, él lo hizo y la ayudó temiendo que esa tarde fuera más de lo que su esposa pudiera soportar.

&...&...

- Eso sabe horrible. –se quejó Ness después de probar el suero que Edward le compró en la farmacia. – Es como agua con sal.

- Pues si te pones peor te voy a llevar al hospital te guste o no. –le advirtió.

Estaban en la sala de su casa tratando de sobrellevar juntos la situación. Ella seguía sintiéndose mal y su hermano no estaba seguro de cómo proceder porque le prohibieron rotundamente consultar a Carlisle, entonces, sólo le quedaron a la mano sus vagos conocimientos, que hasta ese momento se limitaron a una pastilla para bajar la fiebre y suero para que no se deshidratara. Igual los dos estaban poniéndole buena cara al mal tiempo porque por encima de todo, el dolor de la traición se sentía hasta en el ambiente y la llamada de Carlisle no ayudó mucho, porque Edward le confesó la verdad y sabía que en algún momento eso tendría consecuencias. De repente, sonó el timbre.

- Deben ser papá y mamá. –auguró el chico sabiendo que sus padres nunca se quedarían de brazos cruzados luego de saber cómo se sentía Ness.

- Más te vale que no. –contestó su hermana horrorizada ante la idea de derramar más lágrimas ese día, enfrentarse a los que amaba como padres era lo último que necesitaba en esos momentos.

Edward se levantó y fue resignado a recibirlos, pensando en qué posición tomaría y cómo su prioridad era proteger a Ness. Cuando abrió la puerta primero miró a Bella y se desconcertó, luego notó a su padre detrás y le extrañó que se viera más delgado, pero lo peor fue mirar a su madre, con el aspecto demacrado y más enfermo que jamás vio a nadie ¿qué les estaba pasando?

- ¿Podemos entrar? Tengo que hablar con ustedes. –dijo Esme y Edward se sintió muy culpable por la llamada en la que se negó a ir a visitarlos.

- ¿Qué tienes? –le preguntó a su madre acercándose.

- Es mejor hablar adentro ¿cómo está Ness? –preguntó Esme y Edward se hizo a un lado, por la forma en que su padre la sostenía definitivamente era mejor no hacer que estuviera mucho de pie.

- Ella está bien. –le contestó finalmente, claro, en comparación su hermana se encontraba intacta.

Todos pasaron y llegaron a la sala, uno a uno Ness los vio entrar y no dio crédito de lo que pasaba, la incredulidad en el rostro de Edward, la mera presencia de Bella, el semblante de su padre… y la apariencia de su madre. Rápidamente se puso de pie y fue para tomar a su mamá de las manos.

- Lamento que últimamente no he estado ahí para ti. –se disculpó Esme y su hija negó con la cabeza antes de abrazarla, lo hizo con cuidado porque se veía demasiado frágil. – Lo siento mucho, en verdad. –murmuró en su oído.

- No importa, está bien. –contestó Ness dándose cuenta de que lo que hubiera sucedido no era importante, no deseaba nada más que saber que su mamá estaba bien.

Todos se quedaron quietos, Carlisle abrazó a su esposa e hija y ellas aceptaron el gesto con gusto. Mientras, Edward se le quedó viendo a Bella cuestionándola con la mirada ¿qué tenía ella que ver ahí? Obviamente existían muchas cosas que ni él ni su hermana sabían y de alguna forma ella sí. Por lo menos Jacob no fue invitado también a la reunión.

- Siéntense, por favor. –pidió Edward en general cuando el abrazo de sus padres y hermana terminó, él hizo lo mismo, pero tuvo cuidado de no quedar cerca de Bella.

- Tengo muchas cosas que decirles. Les causé a todos muchos problemas y es lo último que deseaba. –empezó a explicar Esme.

- ¿Qué tienes, mamá? –preguntó Ness, quien sólo deseaba conocer la respuesta a esa pregunta, ni siquiera la desconcertante presencia de Bella le daba ya curiosidad.

- Cáncer. Me están dando quimioterapia. –inconscientemente se pasó una mano por la pañoleta. – No quería decírselos hasta un poco antes de la cirugía, no deseaba preocuparlos.

- ¿Vas a…? –Edward trató de formular una pregunta pero no fue capaz, sin embargo, todos lo entendieron.

- No. –contestó Carlisle con fiereza y determinación. – En tres semanas le van a extirpar el tumor y le van a dar radiaciones y más quimioterapia, pero las posibilidades de que salga bien son mayores. Nada malo va a pasar. –todos entendieron que su respuesta era en parte verdad y en parte esperanza, pues no existían garantías.

- Voy a estar bien. –aseguró Esme y le dolió ver a sus hijos angustiados, temiendo por ella. – Lamento no haber dicho nada antes… mis intenciones no fueron malas, ni las de su padre, ni las de Bella y Jacob y ahora todos están pagando por guardar mi secreto.

Por instinto Edward miró a Bella, como esperando una explicación, pero ella no habló, iba muy determinada a no decir una palabra a menos de que fuera necesario, sabía que él necesitaba escuchar la verdad de los labios de Esme para poder creerla.

- ¿Qué tienen que ver Bella y Jacob? –preguntó Ness exasperada.

- Bella fue a casa un día, ella deseaba prepararle una sorpresa a tu hermano. –se detuvo y miró a Edward sonriéndole. – Por casualidad me vio… fue al principio cuando estaba peor por la quimioterapia y se ofreció a cuidarme, yo la obligué guardar el secreto. Desde entonces ella va casi todos los días, ha hecho mil cosas por mí y me ha ayudado a que su padre coma y duerma un poco. –hizo una pausa y le sonrió a Carlisle, él correspondió igual. – Jacob la ha ayudado, él la lleva y la trae, ya saben lo lejos que está la casa y… ella ha estado haciendo demasiado por mí. Pero hoy supe lo que eso causó, cómo se malinterpretaron sus acciones y no puedo permitirlo.

- ¿Por qué no me lo dijiste? –le preguntó Edward a Bella desesperado, pensando en todas las cosas horribles que le dijo, lo imperdonable que pensó de ella, las lágrimas que la vio derramar y en todo el dolor que le causó a su hermana.

- No podía. –respondió ella, hablando por fin y sintiendo enormes deseos de ir abrazarlo, de escucharlo decir que todo estaría bien.

Edward iba a replicar algo más, pero se detuvo cuando Ness se levantó de donde estaba y fue a arrodillarse justo a los pies de Esme, luego, escondió el rostro en su regazo y le rodeó la cintura antes de empezar a murmurar muchas cosas entre lágrimas. Le pidió perdón y le juró que todo estaría bien. Esme le acarició el cabello a su hija y también se disculpó por todos los malos ratos en los que no sólo no estuvo a su lado, sino que además volvió peores sin tener idea de que lo estaba haciendo. Edward las vio y luego otra vez a Bella, ella le hizo una seña con la cabeza para indicarle que fuera con su familia, él le sonrió y fue a sentarse al lado de Esme para abrazarla también.

Se quedaron unos minutos reconciliándose de los malos momentos y los malos entendidos, dándose fuerza para seguir y haciendo muchas promesas que jamás romperían. Pero al final Edward fue y se sentó al lado de Bella para tomarle ambas manos.

- No sé… si algún día puedas perdonarme por lo que hice, por lo estúpido que fui… si no puedes hacerlo, lo entiendo… pero…

- No seas tonto. –lo detuvo ella y luego lo besó.

Él sintió la suavidad de los labios femeninos con los propios y le correspondió el beso como si fuera el primero y el último de sus vidas. No deseaba más que quedarse con ella para siempre, así, que nada se interpusiera en su camino juntos. Cuando se separaron la sonrisa mutua fue prueba suficiente de que todo estaría bien.

- Creo que tengo que llamar a Jacob… -murmuró Ness. – Tal vez pueda pasar por mí más tarde… -elucubró pensando en que deseaba verlo y disculparse, pero que en esos momentos no deseaba alejarse de su mamá.

- Ni creas que vas a salir, estás enferma. –le recordó Edward. – Dile que venga a verte aquí. –al final todos lo miraron extrañados, el desear tener a Jacob bajo el mismo techo no era nada normal en él.

- No creo que ande muy lejos, le dije que vendríamos a hablar con ustedes. –informó Bella con una sonrisa de disculpa.

- Perfecto. –replicó Edward con algo de sarcasmo.

- Edward me dijo que tienes una infección estomacal… -habló Carlisle preocupado por la salud de Ness.

- Eso supongo, hace días que tengo náuseas y vómitos, pero cada vez es peor. –dijo ella y su madre la vio frunciendo el seño, de seguro pensando lo mismo que creyó ella antes. – Y estoy muy segura de que no estoy embarazada. –aclaró con las mejillas teñidas de rojo.

- Hoy tuvo fiebre. –intervino Edward para sacar a su hermana de la situación incómoda.

Después de eso Carlisle la revisó rápidamente se marchó para ir a buscar algunos medicamentos a la farmacia y le insistió a Ness en que siguiera tomando el suero que odiaba, Edward se rió, pero su hermana le quitó la sonrisa del rostro cuando llamó a Jacob.

El chico estuvo ahí aún antes de que Carlisle volviera, Ness fue a abrirle la puerta y en cuanto lo vio le rodeó el cuello con ambos brazos y él hizo lo mismo con su cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, aliviado de que todo estuviera bien, de que ese horrible malentendido se hubiera terminado por fin y no tuviera que ocultarle nada más a la mujer que amaba.

Cuando Carlisle llegó encontró a su hija con Jake aún en la puerta, besándose, ellos se separaron y lo saludaron. Al entrar los tres Edward se acercó con la mirada hecha de piedra, Jacob lo encaró con recelo, esperando para responder el primer golpe. Sin embargo, el chico del cabello color bronce le extendió una mano en son de paz, él lo miró y lo dudó pero ese hombre que todavía no le caía tan bien, era el hermano del amor de su vida, y el amor de la vida de su mejor amiga… le gustara o no… probablemente estarían ligados para siempre. Y le correspondió el gesto.

Después de ver que Edward y Jacob se saludaron Bella haló a su novio y lo abrazó, escondiendo el rostro en su pecho para inspirar su aroma y llenarse de él, de toda la paz y el amor que lo acompañaban siempre. Lo amaba y eso nunca cambiaría sin importar las circunstancias. Y ahora… estaría a su lado para enfrentar esos momentos difíciles, de la misma forma en que deseaba que fuera por siempre. Lentamente se besaron sintiendo que a su alrededor el mundo no existía.

- Te amo. –dijo él en voz baja.

- Te amo. –contestó ella igual.

FiN...


Hello! Espero que todas las dudas del drabble anterior hayan quedado resueltas! Y sobre todo, que les haya gustado. Mil gracias por leer! Y si tienen un minuto, un comentario xfitas! Pedrada, jitomatazo, mentada, sugerencia, opinión, etc! Nos leemos pronto con algo de Jasper! Grax!