24.- Est-ce que tu m'aimes toujours?
Lo lleve cargando hasta la cama y lo acosté suavemente en ella, me acosté a su lado y lo abracé, tenía que distraerlo para que su mente dejará de crearse monstruos y pudiera escucharme, sentir mi presencia. Le susurre en su oído mientras besaba su frente, sus mejillas.
—Toi mon amour, toi qui a le cœur lourd, est-ce que tu m'aimes toujours?, pour toujours? Moi je suis fait pour toi mon amour, je ne pense que ça tous les jours. Avant toi j'ignorais tout ça et tu n'en savais pas plus que moi. Mon cœur se bat pour toi, mon corps en a envie tous les jours. Est-ce que tu m'aimes? —.
—Sev. Sabes que no hablo francés—Abrió los ojos y me miraba por fin. Dulcemente. Sin distracciones.
—Entonces te lo traduciré mi amado zoquete: "Tu mi amor, tú que tienes un corazón fuerte ¿Acaso me quieres para siempre? ¿Para siempre? Estoy hecho para ti, mi amor, sólo pienso en esto cada día. Antes de ti, ignoraba todo esto y tú no sabías sobre esto más que yo. Mi corazón late por ti, mi cuerpo tiene ganas de ti todo el tiempo. ¿Acaso me quieres?" —.
—Te amo. Te necesito. Te quiero conmigo siempre. Je t'aime mon amour. (Te amo mi amor) —.
—¿No dijiste que no sabías hablar francés? —.
—Lo escuche cuando estábamos en el parque frente a la torre, no necesite que me tradujeran que significaba—.
Nos volvimos a besar, esta vez sin prisas. Sus labios rozaban suavemente los míos, sintiendo cada milímetro de piel, mezclando su aliento con el mío, su ternura me estaba enloqueciendo. Me besaba apenas tocando mis labios, y recorriendo con su mano mi espalda, muy lentamente. Empecé a jugar un poco con su cabello, pasando mis dedos por él, quería memorizar cada parte de su cuerpo. Me decidí a tomar el control.
Abandone sus labios y recorrí con mi boca su cuello, lamiéndolo con dulzura, quería que el pudiera sentir todo lo que despertaba en mí. Seguí besando su cuello, arrancándole pequeños gemidos, desabotonando su camisa, mientras seguía "torturándolo" con mis labios. Pude ver su pecho en cuanto el último botón fue abierto, regresé a sus labios mientras exploraba su espalda con mis manos y mi lengua empezaba a explorar su boca, podía sentir su respiración entrecortarse mientras tocaba sus pezones, apretando suavemente uno de ellos.
Le quite la camisa y empecé a besar su pecho, a succionar sus pezones, mojar su piel con mi saliva, dejando que mi aliento enfriara su piel haciendo que Harry se arqueara cuando sentía el choque de temperaturas.
Puso sus manos sobre mi cabeza, jalaba mi cabello con desesperación, besé su vientre, mordiendo levemente su piel en algunas partes. Un pequeño gemido fue toda la señal que necesitaba para saber que iba por buen camino. Recorrí con mi boca su ombligo, mientras podía ver de reojo como su miembro ya estaba erecto.
Seguí bajando mis caricias hasta su entrepierna, mientras me deshacía de su pantalón y su ropa interior. Mientras iba dejando más besos en su piel, lo despoje de sus zapatos y sus calcetines, no quería que nada nos estorbara. Cada que chupaba un poco de piel cerca de su erección, echaba mi aliento sobre su mojada piel, cuando hacía eso, se cortaba su respiración por un momento.
Me separe apenas unos segundos de él, para desvestirme; Harry me miraba embelesado. Apenas tardé unos segundos y me acerque nuevamente a su cuerpo, lo abrace, su piel ardía, y su cara estaba roja de excitación.
Empecé a sentir el mismo calor cuando mi piel desnuda tocó la suya, y pude sentir como mi miembro se tensaba. Volví a besarlo en los labios y Harry me abrazaba haciendo que mi cuerpo no se despegara del suyo.
Volví a acariciar su cuello con mis labios, y mis manos buscaron su miembro. Con delicadeza empecé a acariciarlo, sus gemidos eran cada vez más roncos, y puse un poco más de fuerza en mis caricias, tomé su miembro con una mano, cubriendo su tallo y la empecé a bajar y subir, primero lentamente, pero con firmeza, y fui subiendo la velocidad.
No podía más, quería probarlo con mi boca, lo lleve directo a mis labios y empecé a chupar su glande, sabía al manjar más delicioso que hubiera probado. Pasaba mi lengua por su pene y lo succionaba con fruición, solo podía oír sus grititos y sentí como sus manos acariciaban mi cabeza, estaba en el nirvana.
—...S-Sev. ¡P-por M-merlín! No... no pares. ¡Por f-favor! —.
Música para mis oídos. Seguí moviendo mi mano, subiendo y bajando al mismo tiempo que chupaba su glande, pase luego una mano por sus testículos y los jale ligeramente hacia abajo. El pequeño brinco que sentí que dio, fue la señal de que lo estaba volviéndolo loco. Metí el resto de su miembro en mi boca, y empecé a meterlo y sacarlo de ella, pausadamente y luego más rápido mientras mis manos jugueteaban un poco con su trasero, tocando levemente la entrada de su ano.
Cuando sentí que estaba cerca del orgasmo, pare. Podía ver la confusión en su enrojecido rostro. Metí tres dedos en su boca, y empezó a chuparlos como si se tratase de mi pene. Mi erección empezaba a doler de lo dura que estaba, pero quería que Harry llegara al clímax primero.
Me coloqué encima de él, haciendo que sus piernas rodearan mi cadera y lentamente, sin dejar de verlo, metí uno de los dedos que el mismo lubrico con su saliva en su recto, le dolió un poco, podía verlo en su expresión.
—Relájate Harry, no hay prisas. Quiero que disfrutes cuando este dentro de ti—.
Después de unos minutos, su cuerpo se relajó y empecé a introducir un segundo dedo, esta vez puso menos resistencia, cuando sentí que su ano se relajaba, introduje el ultimo, y cuando sentí que ya se había relajado lo suficiente, puse mi miembro en su entrada.
—...Te dolerá un poco mi pequeño, pero prometo que lo haré lento, ¿Estás listo? —.
Por toda respuesta, puso su mano en mi nuca, atrapando mi rostro para que lo viera mientras lo penetraba. Empecé a empujar, lentamente, podía ver que le estaba doliendo, cada que veía una mueca, paraba unos segundos hasta que veía que relajaba su expresión. Tarde un poco en terminar de penetrarlo y cuando metí todo mi miembro en su interior, lo miré intensamente. Quería que supiera que no era solo sexo, quería fundirme con él de ser posible.
Relajo su expresión y volvió a capturar mis labios, mientras el mismo movía sus caderas, sentía sus pequeños quejidos mientras me besaba, así que puse mis manos sobre sus caderas y empecé a moverme dentro y fuera de él, embistiendolo lento primero, y subiendo la velocidad poco a poco.
Volví a atacar su cuello, su rostro, con mis labios, dejé que nuestras caderas se movieran solas, mientras mis manos acariciaban el resto de su cuerpo. Su piel empezaba a perlarse de sudor, y su respiración se hacía irregular. Me estaba volviendo loco, sus jadeos, su rostro, todo él, podía oír sus latidos e incluso eso, me excitaba. Cuando sentí que estaba por alcanzar el orgasmo, aceleré las embestidas y tome su rostro entre mis manos, quería ver su cara cuando llegará al clímax, y que el viera la mía.
Sentí como mi semen lo llenaba, y vi su rostro abandonarse al placer, por un momento perdió el aliento y después empezó a temblar ligeramente. Sentí su recto palpitar contra mi miembro, mientras este seguía arrojando mi semilla en su interior. Sentí como su cuerpo se relajaba y pude ver que se había venido entre nuestros torsos.
Salí de él y me coloqué a su costado, le repartí pequeños besos por todo su rostro, antes de depositar un dulce beso en sus labios. Nos abrazamos y él acariciaba mi pecho y mis brazos, recorriendo mi piel con uno de sus dedos, mientras recuperábamos el aliento.
Estuvimos así un rato hasta que empezamos a respirar normalmente. Harry no dejaba de mirarme y darme besos, después de unos minutos, empezó a besarme nuevamente con deseo.
Se colocó encima de mí, capturándome contra la cama mientras besaba y empezaba a acariciarme por todo mi cuerpo. Acercó sus labios a mi oído y me susurro traviesamente al tiempo que succionaba el lóbulo de mi oreja y le daba un pequeño mordisco.
—Es mi turno de repetir la lección profesor, quiero que vea que soy un buen alumno—.
¡Y vaya que era un buen alumno! Uno muy dispuesto a sacar la nota máxima. Succionaba y mordía ligeramente la piel de mi pecho, de mi vientre, sus manos recorrían y apretaban mis costados, mis caderas.
Subía y bajaba su trasero sobre mi miembro, frotándolo contra él, haciendo que volviera a erguirse, cuando sintió que mi erección estaba muy dura, empezó a acariciarla con su mano mientras seguía frotando mi pene con sus nalgas. Ahora era mi respiración la que se entrecortaba, eran mis jadeos los que despertaban un brillo malicioso en sus ojos.
Separó su cuerpo del mío, pero no por mucho, sentí su boca sobre mi miembro, lo mojaba con su saliva, lo recorría con su lengua. Después de algunos jugueteos, lo introdujo por completo y subía y bajaba sus labios, succionándolo al mismo tiempo, estaba penetrando su boca con mi erección ¡y por todos los magos oscuros!, me estaba enloqueciendo, ya veía borroso del placer que me producía con sus labios.
Dejo de darle placer a mi miembro y se colocó de nuevo encima de mí, colocándose en medio de mis piernas y poniendo una almohada bajo mi espalda, elevando mis caderas y mi trasero. Metió tres dedos en su boca y los lubrico muy bien, mientras me masturbaba lentamente al tiempo que lo observaba chupar sus dedos, el león era un alumno definitivamente dedicado. Esa imagen hizo que sintiera un hormigueo por todo mi cuerpo y unas ganas terribles de tomarlo y volverlo a penetrar en ese momento. Embestirlo con fuerza.
Empezó a introducir un dedo en mi ano, y una vez dentro, empezó a moverlo lentamente, entrando y saliendo, podía oír mis jadeos acelerarse. Esa fue la señal que hizo que introdujera el segundo dedo y luego el tercero, haciendo que sintiera como mi recto se distendía.
Colocó su miembro en mi entrada y empezó a empujar mientras sus manos masturbaban mi erección. ¡Oh sí! Definitivamente era un excelente alumno, uno jodidamente bueno. Sentía como me llenaba por dentro. Con una mano masturbaba mi miembro y con la otra sujetaba mi cadera, al tiempo que empezaba las embestidas, con delicadeza y lentamente subiendo la intensidad.
Coloque mis manos en su cintura, y lo sujete con firmeza, pero sin lastimarlo, lo acercaba lo más que podía a mí. Mi mente se desconectó de mi cuerpo y solo sentía oleadas de placer, podía sentir correr la sangre por mi cuerpo y por un momento, sentí que me fundía con él.
Alcance el clímax antes que él, apreté mis manos a su cintura con más fuerza y llene su mano con mi semen. Después de eso, sentí palpitar su miembro en mi interior mientras Harry arqueaba su espalda hacia atrás, soltando un gemido de liberación. Supe que había alcanzado su orgasmo. Se dejó caer encima mío, mientras trataba de controlar su respiración.
Lo abrace con un brazo. No quise soltarlo, besaba su coronilla, su frente, quería que este momento durara para siempre. Pude ver que estaba agotado y cerró sus ojos, sentí su acompasada respiración, señal de que estaba dormido. Sonreí. Estaba completo. Estábamos completos.
Empecé a quedarme dormido también y mi último pensamiento, fue que debía agradecerle a Rossie, ella siempre tuvo razón. Mis estrellas me guiaban a Harry, cuando las ignoré, nos hice daño a ambos. Ella me coloco, nos colocó, en el camino correcto.
Aunque sabía que este plan de encerrarnos no había sido de ella, agradecí que tuviera el valor de ayudarle a llevarlo a cabo. Tendría que agradecerles a sus amigos también por su ayuda. Con ese pensamiento, me quede dormido, abrazando a mi pequeño.
Nota al margen: Esto ya casi termina, solo dos cosas. Es la primera vez que escribo un fic, y es el primer lemon que escribo en mi vida, así que sean amables y comenten si les gusto o no.
Y sobre quien planeo esta encerrona, no desesperen, eso será esclarecido en el siguiente capítulo. No fue Rossie, pero ella aporto bastante información para la planeación. ;)
Ahh, lo que le dice Sev a Harry en francés son fragmentos de una canción de Marc Lavoine llamada Toi Mon Amour.
