Disclaimer: Este fanfiction está basado en los libros de Harry Potter de la autora J.K Rowling, no representa en ningún caso robos del derecho de autor ni violación del mismo, es solo un y si hubiera en las miles de posibilidades existentes.

Han pasado ochenta y cuatro años… Jajajaja sí, han pasado casi ocho meses desde que escribí por última vez, pero fue un verdadero desafío retomar la historia, pues muchas cosas están pasando en mi vida laboral y familiar, en mi trabajo las cosas cambiaron mucho, ahora tengo mucho menos tiempo libre gracias a las reformas, es difícil sentir la inspiración cuando las horas para los hobbys pasan tan rápido, en serio, ha sido un suplicio tratar de adaptarme a mi nuevo horario, todo esto me ha llevado a una crisis interna de estrés y depresión que no me ha permitido poner un dedo en el teclado, pero esta noche he tomado la decisión de continuarlo, los diálogos vienen a mi mente y no puedo desaprovechar la oportunidad, espero que perdonen mi falta de actividad y que los haya abandonado sin decirles ni avisarles, lo siento mucho, no volverá a pasar, si me vuelvo a bloquear les prometo avisar, desde ya gracias por seguir leyendo mi historia.

Capítulo 25: "El plan de Shacklebolt "

Detrás de los cristales de la oficina de Shacklebolt, se podía apreciar a cuatro personas reunidas y también podía percibirse la tensión entre ellas debido a la conversación que mantenían, las expresiones de sus rostros eran desesperadas e inquietas.

-¿Entonces va a ayudarlos Señor Ministro?

-Weasley, mucho me temo que de momento, soy la única salida que ellos tienen, le enviaré un mensaje privado a una vieja amiga mía, ella trabaja en el departamento de misterios del MACUSA (Ministerio de magia Estadounidense) le explicaré la situación y le pediré que mantenga todo en secreto, lo que menos queremos es que el consejo internacional de magos meta sus narices en esto.

-Si se enteran, los chicos podrían ser literalmente buscados por otros aurores a nivel mundial, no los dejarían llevar a cabo la profecía en paz.

-Así es Minerva, todo debe mantenerse en secreto lo máximo de tiempo posible, los autorizo a usar obliviate por si las cosas se salen de control, nadie debe enterarse, nadie… Weasley ¿Quién más de tu familia está al tanto?

-A estas alturas… Ya no es una novedad ¿Mencioné que mi difunto hijo se nos apareció en plena cena?

Un silencio incómodo se formó entre los presentes…

-Ministro, debo volver al castillo para ver si hay noticias acerca de los muchachos-Dijo Minerva paseándose nerviosa de un lado a otro.

-Vé Minerva, estaré pendiente de todo y si aparecen, avísenme de inmediato para que les de a ellos las indicaciones pertinentes.

-Así lo haré, Ministro.

-Directora McGanogall voy con usted, quiero saber si mi compañero esta a salvo-Pidió la joven Auror mirando con suplica al primer ministro que asintió.

Estaban ambas a punto de cruzar la chimenea cuando de pronto un mensaje patronus llegó a la sala.

-¡Arthur! ¡Ven pronto! ¡Ellos están aquí, los muchachos están aquí, Harry y el otro chico Malfoy, apresurate!-Chilló la preocupada y llorosa voz de Molly Weasley.

Tras oír el mensaje de inmediato saltaron de sus lugares para tomar polvos flu en sus manos, sus planes cambiaron de la nada.

-Vamos, no hay tiempo que perder-Ordenó el ministro mientras se preparaban para mencionar su próximo destino: "A la madriguera"

-Anima Vitale Vinculum -

Harry había llegado al hogar de los Weasleys cargando a Draco, hizo lo posible para que sus rodillas no flaquearan mientras intentaba tocar la puerta… En medio de la incómoda situación, se acordó de algo bastante útil, cerró los ojos y conjuró un silencioso "Locomotor" para mover una piedra y hacer que se golpee contra la madera. Harry rogaba para que hubiera alguien despierto a esa hora de la madrugada, afortunadamente no tuvo que esperar demasiado, pues la puerta se abrió mostrando a Fleur y a Bill que lucían sumamente alterados y preocupados.

-¡Mamá, es Harry!-Llamó Bill, mientras su esposa los hacía pasar al interior de la vivienda.

Mamá Weasley al oír a su hijo, se puso un albornoz y bajó con prisa las escaleras, el llamado también fue escuchado por George y Ginny, quienes no dudaron un segundo en seguir a su madre.

Cuando llegaron a la planta baja corrieron hasta la sala, en donde vieron que Bill ayudaba a Harry a recostar a un inconsciente Draco Malfoy sobre uno de los sofás.

-¡Harry!-Exclamó Ginny feliz y confusa al mismo tiempo… No supo como reaccionar a la escena que veía, él lo estaba acomodando con tanto cuidado… De pronto las ganas de correr a sus brazos, quedaron en nada.

-¡Harry hijo!-Llamó Molly, al recibir su atención y ver sus verdes ojos cansados, corrió hasta él y lo abrazo.

-Molly… Yo…

-No digas nada cielo, ya nos contó Fred lo que está pasando.

-No quería venir aquí, no quería ponerlos en peligro, pero fue el único lugar que pude divisar en mi mente… No tuve tiempo de pensar en nada más.

-Lo hiciste bien Harry, no te sientas culpable…-Dijo Fleur acariciándole la cabeza.

-Harry… ¿Qué le pasó a Malfoy?-Preguntó Ginny acercándose a ellos con verdadera preocupación.

-Estábamos en el límite de nuestra energía, se desmayó de cansancio…-Susurró observando a su Dragón mientras acariciaba su cabello.

-¿Nos contarás lo que ocurrió?-Preguntó George.

-De eso nada, ellos necesitan descansar y alimentarse, ustedes también vayan a dormir mientras le aviso a Arthur que están a salvo-Regañó Molly y mirando a Harry añadió- Siéntete tranquilo Harry, ambos son bienvenidos…

-Gracias Molly…-Musitó avergonzado abrazándola una vez más.

-No hay nada que agradecer hijo, ponte cómodo y recupera tus energías… Después de llamar a Arthur, les cocinaré una sopa restauradora, deben tener mucha hambre-En el rostro exhausto de Harry apareció una sonrisa. El joven le hizo caso a Molly y se acomodó junto al cuerpo de su novio, cerró los ojos y de inmediato se dejó caer en el inevitable sueño.

Ginny y sus hermanos a regañadientes subieron las escaleras, Fleur y Bill se quedaron a esperar a Arthur y a Percy quien estaba en el ministerio recopilando información sobre el paradero de Harry y Draco.

Molly de inmediato entró en acción, tomó su varita e invocó un mensaje patronus para comunicarle a su esposo la buena nueva, los chicos estaban a salvo.

Cuando Weasley padre y quienes lo acompañaron aparecieron en la madriguera, lo primero que vieron fue al par de chicos abrazados y dormidos sobre el sofá.

-Gracias al cielo que están aquí-Suspiró Minerva, Horey preocupada no pudo evitar notar los magullones y la ropa rota que traían… La batalla debió ser dura ¿Cómo estaría Max? Volvió a pensar por enésima vez en esa noche.

-¿Cómo llegaron aquí Molly? ¿Qué fue lo que ocurrió?

-No tuve tiempo de preguntarles, se veía que no les quedaba energía ni para hablar… El muchacho de los Malfoy llegó desfallecido en sus brazos.

-¿Están heridos?-Preguntó el Ministro con inquietud.

-Afortunadamente no-Contestó George sentándose en una silla cercana.

-Solo cuando despierten sabremos que fue lo que sucedió en Hogwarts- Acotó Fleur.

-Sería bueno que pusiéramos barreras de protección cerca de casa, ya han sido muchas veces las que la hemos reconstruido-Habló Arthur observando a su esposa.

-Yo les ayudaré Weasley, Watson acompáñame tú también-Dijo el Ministro y salieron de la morada.

-Anima Vitale Vinculum -

Seis y media de la mañana, en la Madriguera…

Habían pasado cerca de cuatro horas, cuando Draco comenzó a removerse y a abrir sus ojos plata… Fijó la vista en el techo de vigas de madera que no le sonaba de nada… Un escalofrío lo recorrió al contemplar borrosamente las paredes rústicas llenas de retratos y reliquias familiares.

"De todos los lugares..." Pensaba el muchacho conteniendo la respiración, estaba en la casa de los Weasleys. Intentó incorporarse, pero había algo que se lo impedía, los brazos de Harry que lo rodeaban... Recuerdos de la batalla pasada poblaron su mente y una parte de él realmente agradeció estar vivo bajo ese techo extraño y simple, especialmente si aún tenía a su lado a León.

Se escuchaban voces charlando, provenientes de algún lugar de la casa, reconoció la voz de su directora entre ellas, cuando apenas pudo procesar de lo que estaban hablando, sintió unas incontenibles nauseas, jadeó buscando zafarse de los protectores brazos de Harry y eso despertó a este último.

-Dragón… ¿Qué pasa?

-Dónde demonios está el baño- Exigió con tono amenazador, esto hizo que Harry reaccionara al instante, tomó al chico de la mano y se lo llevó corriendo al tocador, llamando la atención de los Weasleys y sus visitantes.

-¿Harry? ¿Ocurre algo malo?-Preguntó Molly alarmada, escuchando fuera de la puerta.

-Ni se te ocurra decirles lo de…-Quiso advertir Draco, pero no pudo hacerlo debido al malestar que lo tenía de cabeza en el excusado.

-Draco se siente un poco enfermo, pero estará bien-Aseguró Harry desde el otro lado, sobando la espalda de su chico.

-¿Quieres que le prepare una infusión? ¿Alguna poción para el estomago?

-No Molly, gracias.

Cuando ambos salieron del cuarto de baño, pudieron percatarse que todos tenían la mirada expectante sobre ellos… Incluso Ginny que había bajado temprano a desayunar.

-¿Qué le pasa? ¿Qué tiene joven Malfoy?-Preguntaba McGanogall intentando ayudar.

-ya… Estoy bien… No se preocupe Directora…-Le escuchó decir a duras penas, pero ella sabía que él llevaba ocultando algo respecto a su salud, desde mucho antes que ocurrieran los siniestros eventos, sin embargo prefirió no ahondar con preguntas que pudieran incomodarlo más de lo que ya estaba, ya habría algún tiempo para descubrirlo.

-Está temblando llévenlo cerca del fuego-Dijo Arthur.

-Luces pálido muchacho, ven siéntate aquí- Ofreció Molly arropando a Draco con uno de sus cálidos tejidos mientras lo guiaba hacia uno de los sillones que se encontraban junto a la chimenea. Harry se sentó a su lado rodeándolo con sus brazos, a través del lazo que compartían sabía que eso lo haría sentir mejor, eso y un poco de agua fresca para hidratarlo.

Ginny se desplazó sutilmente hacia la sala observando con cierta pesadumbre, como Harry seguía cuidándolo, como si fuera un cristal.

-Molly ¿Podrías traerme un vaso de agua?

-Claro Harry, en seguida lo traigo.

-¿Te sientes mal? ¿Quieres que te llevemos a San Mungo?-Ofreció Fleur amablemente, acercándose al joven que la miraba reconociéndola como la chica campeona de Beauxbutons.

-Estoy bien, se me pasará en unas horas-Dijo en un bajo susurro, maravillado al apreciar el aura vela de la joven… "Soy un mago arcano ahora, es normal ver la naturaleza de las cosas tal y como son" pensó, le dio una mirada cómplice a Harry y después vio como éste le secreteaba algo al oído… Fleur que no sabía de lo que estaban cuchicheando, se sintió confundida ¿Por qué la estaban mirando tan raro? ¿Tendría algo en la cara?

Molly llegó con un vaso de agua para Draco, que bebió ansioso, cuando terminó y se lo entregó de vuelta, sus manos se tocaron y de pronto sus miradas se encontraron… El joven se sintió completamente desnudo y nervioso por aquella sabia mirada de madre que ha descubierto el secreto de un hijo… Él sabía a través del don de la empatía, que ella había notado su estado gestante ¿Pero cómo?

Los ojos llenos de sorpresa de Molly se humedecieron de emoción y contempló a Harry con mucha ternura, para después volver a mirar al joven rubio, que con un gesto de silencio le suplicó mantener discreción al respecto, mamá Weasley asintió amorosamente.

De pronto todos comenzaron a reunirse en la sala, se sentaron alrededor intentando buscar respuestas acerca de lo ocurrido en el colegio de magia y hechicería.

-La auror Watson nos contó que enviaron a una escuadrilla a investigar Hogwarts hace unas horas… Solo cinco volvieron con vida y uno de nuestros hombres está ahí todavía, ustedes estuvieron ahí… ¿Qué fue lo que ocurrió muchachos? -Preguntó el Ministro Shacklebolt, los magos arcanos se miraron con tristeza y resignación… Asintieron entre si como si hubieran llegado a un común acuerdo.

-Como ustedes ya saben, nosotros somos magos arcanos, tenemos desarrollada una magia mucho más compleja que la del común de los magos… El guardián de la tierra nos ha dicho que somos canales por donde pasa la magia en su estado más puro, como si fuéramos luz… Por eso aveces brillamos… Especialmente cuando estamos en armonía-Explicó Harry mostrando sus manos unidas que brillaban con una luz etérea, cálida como el sol de un atardecer. Nadie se atrevió a decir una sola palabra, por lo que continuó.

-Pero… Como somos luz… Somos un gran obstáculo para las fuerzas oscuras, hay un ser contaminado que nos está buscando para eliminarnos y así aumentar su poder, lo ha intentado por muchos siglos, cuando está a punto de ser vencido huye y vuelve con más fuerza con otra apariencia… Intentó separar nuestro vínculo del alma, pero no lo logró… Es por eso que está tan furioso… Antes vino guiando a Voldemort y ahora es un ser de sombras que no puede ser vencido con hechizos comunes.

-Nuestros patronus pudieron lastimarlo, pero no parece estarse mostrando en su verdadera forma, así que vuelve a regenerarse…-Continuó Draco frunciendo el ceño al recordar su materia oscura.

-¿Entonces? ¿No hay forma de vencerle?-Preguntó Minerva angustiada.

-No con nuestro poder actual, debemos abrir todas las puertas de la profecía… Eso creo.

El ministro miró a la directora con complicidad, rememorando lo que habían hablado horas antes mientras Harry y Draco dormían. Horey Watson que apenas podía entender de lo que hablaban, también se sobresaltó al escuchar esa palabra, usualmente solo en los libros de leyendas mitológicas encontrabas la palabra puerta y hacía referencia a portales que conectaban con los guardianes ancestrales elementales.

-Su Directora me dijo que la mitad de la profecía ya se ha cumplido.

-Así es, pero aún no hemos descifrado completamente la otra mitad, hasta ahora solo tenemos al guardián de la tierra de nuestro lado, así que eventualmente y muy pronto deberíamos encontrarnos con la siguiente puerta… Aunque no sabemos cual es el elemento que la regirá.

-Podría ser fuego, aire o agua-Comentó Draco pensativo.

-¿Planean llevarla a cabo a pesar de lo que pueda pensar el consejo internacional de magos?

-El espíritu guardián de la tierra y los seres mágicos con los que hemos hablado nos han recalcado con frecuencia que debemos hacer lo que nos dicte el corazón… Que es una especie de brújula.

-Va a ser peligroso, podrían morir-Advirtió el ministro causando que el corazón de los presentes se sobrecogiera.

-Tenemos que hacerlo… Somos los únicos que podemos confrontar a ese ser… Y para eso tenemos que aprender más sobre nuestro poder… Estoy seguro de que con la búsqueda de las puertas lo conseguiremos y nos haremos más fuertes-Habló Harry con firmeza.

-Ya los escuchó Ministro, el espíritu de Fred y el de los demás, ellos también creen fervientemente que cumplir la profecía traerá buenas nuevas… Así que pongamos manos a la obra ¿No lo cree?-Dijo George sonriente y alzando una ceja… Harry y Draco miraron al ministro de magia con decisión esperando su veredicto.

-La verdad es que no tienen muchas opciones, esa es la razón por la que les otorgaré mi ayuda y espero que sepan aprovecharla.

-De acuerdo-Dijeron a la vez los muchachos expectantes.

-Muy bien, esta es mi propuesta: Por ahora lo mejor será que los magos de Inglaterra piensen que fueron capturados por la sombra y que los tiene en sus dominios, de esa forma ustedes podrán irse al extranjero sin levantar sospechas… Y tu juicio muchacho se vería modificado a causa de esta falsa situación desfavorable e inusual-Habló Shacklebolt dirigiéndose a Draco que se quedó observando el suelo como si hubiera un abismo ahí… Irse los dos al extranjero en esas circunstancias le parecía una locura… Ni se le había pasado por la cabeza salir de Inglaterra.

-¿Cómo piensa enviarnos al extranjero? Si usamos los trasladores mágicos internacionales el consejo de magos lo sabrá ¿No es así?

-Así es Harry, es por eso que viajarán en un barco Muggle.

-¡¿Qué?!-La expresión de ambos chicos era de total desconcierto.

-Chicos, es la mejor forma de salir del continente sin levantar sospechas, podemos infiltrarlos en ese barco como un par de estudiantes de intercambio a una universidad de Massachusetts, pero en cuando desembarquen en Boston, tienen que encontrar a un contacto, su nombre es Dorothea Cárter, trabaja en el departamentos de misterios del MACUSA…

-¿Cómo la reconoceremos?

-Sólo espérenla en la décima bodega junto al muelle, llevará un broche en forma de búho, cuando le pregunten por su varita ella les dirá que es madera de "Haya" con núcleo de coral, ella les entregará nueva documentación y pasaportes para que puedan quedarse unos meses allí, lo ideal es que vayan a la escuela de magia y hechicería de Ilvermorny que queda en el monte Greylock, allí podrían encontrar información necesaria.

-Ministro ¿Cómo pudo planificar todo esto de un rato para otro? Un mensaje vía lechuza demoraría días en cruzar el océano-Preguntó Draco curioso.

-Bueno, durante la guerra mágica contra Voldemort también estuvimos incomunicados con otras comunidades de magos a nivel mundial, pero aún así logramos filtrar información con artefactos secretos, como este espejo… Me acordé que Dorothea tenía una copia gemela antes de marcharse a América.

-¿Un espejo? Es como el fragmento que me dio Sirius.

-Sí Harry, ciertamente debió ser creado de la misma forma que este, es un objeto muy singular y sólo está al alcance de unos pocos, generalmente de las familias que coleccionan reliquias antiguas.

-ya veo…-Musitó Draco recordando un espejo que tenían en el desván, de la que antes fue la mansión de su familia.

-Bien, el barco zarpará a las nueve en punto, será mejor que vayan preparando sus maletas para el viaje- Aconsejó el Ministro, el par de jóvenes estuvo de acuerdo, aunque Minerva pudo notar un dejo de duda en el joven Malfoy.

-Las cosas se van a complicar de ahora en adelante mis alumnos, ojalá pudiera hacer más por ustedes… Tal vez si Albus siguiera vivo…

-Directora McGanogall, Dumbledor pudo haber sido uno de los magos más poderosos, pero eso no la hace inferior, pues sin usted ni siquiera hubiéramos alcanzado a completar el ritual, fue un acierto que usted estuviera ahí en el momento preciso para informarle a los demás acerca de nuestra condición de magos arcanos, además usted ha estado protegiéndonos todo este tiempo, se lo agradecemos mucho-Expresó Harry obteniendo una sonrisa triste de Minerva.

-Muchas gracias Directora, por favor cuide al resto de la alianza por nosotros, no les diga acerca de nuestro viaje por favor, conociéndolos estoy seguro de que harán una locura-Dijo Draco alarmado.

-Lo haré, pueden estar tranquilos, no permitiré que ellos se enteren o que circule cualquier rumor al respecto- Señaló con mirada acusatoria a George y a Ginny que se miraron nerviosos.

-Por favor, tampoco se lo diga a mi madre- Pidió, notando las miradas atónitas de todos.

-¿Estás seguro? Pensé que podrían despedirse antes del viaje.-Ofreció Shacklebolt.

-No la llamen.

-¿Seguro Dragón?-Le preguntó preocupado Harry.

-Sí león.

-Joven Malfoy, pero ella se enterará del falso rumor creado por el ministerio ¿No cree que eso la dejará más inquieta todavía?-Sugirió Arthur sin comprender.

-Lo sé, es por eso que les pido que no le digan nada acerca del plan hasta que nos hayamos ido, verdad o rumor el golpe será duro para ella de todas formas, pero en este momento, yo no me siento en condiciones de verla, no lo soportaría.

-No le diremos cosa alguna hasta que el momento llegue-Le habló Minerva comprensiva, esas palabras parecieron tranquilizarlo, pero de ninguna manera quitaba la melancolía de no poder despedirse de una de las personas más importante y querida de su vida.

-Gracias-Dijo sinceramente.

Un momento después del desayuno, Horey Watson y Shacklebolt se dirigieron al ministerio para modificar la historia de lo ocurrido con el paradero de los Jóvenes Potter Malfoy, mientras tanto la familia Weasley se dedicó a reunir provisiones, ropa, pociones y medicinas que llenarían sus bolsillos encantados con el hechizo reductor, las maletas solo serían un señuelo.

Molly tomó a Draco del brazo y lo llevó al segundo piso con la excusa de que irían a buscar mantas y abrigos. Una vez allí el joven de ojos plata se dejó conducir amablemente por aquella mujer pelirroja hasta el cuarto de huéspedes en el que comúnmente dormía Harry, notó que la ventana estaba abierta y de pronto sintió la imperiosa necesidad de escapar, pero se abstuvo conformándose con respirar el aire puro que entraba por ella.

-Así que eres un mago fértil-Dijo mamá Weasley en tono confidente.

-No lo era, pero mi cuerpo… Cambió.

-¿Harry lo sabe?

-Se enteró anoche-Dijo con dificultad sintiendo que le ardían las mejillas.

-Se nota que lo ha tomado bien, luce optimista a pesar de lo que les ha pasado.

-SÍ, le hizo mucha ilusión saberlo.-Contestó de nueva cuenta aclarándose la garganta.

-Eres un chico muy valiente… Tener un bebé en una situación tan difícil… Es desafortunado.

-Se equivoca, a pesar de todo el miedo que ambos sentimos, para nosotros es un regalo…-Dijo el muchacho sentándose en la cama con nerviosismo tratando de explicar lo que estaba sintiendo- El aliento de vida me dio un regalo y yo se lo daré a Harry… Ese es mi motivo para seguir adelante, quiero decirle… Cumplí tu deseo, serás el mejor padre del mundo…

-Amas mucho a Harry ¿No es así?

-Ni se imagina…

-Me alegro- Manifestó ella tomando sus manos temblorosas entre las suyas.

-Siento lo de su hija… Yo se lo arrebaté.-Confesó en medio del bochorno incómodo.

-Admito que me hubiera gustado que ella ocupase el lugar que ocupas tú ahora en su vida, pero las cosas del corazón y del destino no pueden ser elegidas a la fuerza, por otra parte siento que has cambiado muchacho, te has vuelto más amable, sí, aunque trates de ocultarlo con tu fachada puedo notarlo, has dejado de ser egoísta y altanero también, eso es maravilloso.

-Oiga, no sé que imagen tiene de mi, pero no voy a permitir que se burle.

-No me estoy burlando muchacho-Rió Molly y luego añadió-Es sólo que ahora que se ha ampliado tu visión, ya no estás viendo solo la punta de tu nariz… Tú no lo notas, pero estás siendo realmente amable tratando de proteger los sentimientos de los demás, es por evitar el sufrimiento de tu madre que no quieres decirle acerca del viaje y por una razón semejante es que tampoco quieres que Ginny sepa sobre tu embarazo ¿Cierto?

-…

-Quien calla otorga.

-Quisiera hablar con ella antes de irme… Usted tiene razón… No le diré nada acerca del bebé, pero de todas formas tenemos que arreglar problemas pendientes-Dijo el muchacho cuando por fin pudo reaccionar.

-Pues adelante, eso sería increíblemente bueno de tu parte, así mi Ginny podría cerrar ese capítulo y escribir uno nuevo desde cero.

-Supongo que es lo único que puedo hacer por ella, por favor asegúrese que no le diga una sola palabra acerca del viaje a los muchachos.

-Lo entiendo, puedes estar tranquilo, tengo un hechizo perfecto para eso.

-Hay algo más que quiero saber ¿Cómo supo que yo estaba...?

-Verás muchacho, cuando te vi a los ojos en ese momento pude notar cierto brillo, es sutil y casi imperceptible, pero para alguien que ya ha tenido ocho hijos como yo, no es tan difícil, es algo que solo quien ha llevado una vida dentro puede percibir en otras personas que están a punto de vivir la misma experiencia.

-¿No fue clarividencia?

-No, esto es algo mucho más especial, lo sabrás cuando hayas tenido a tu pequeño o pequeña… Bien es hora de continuar preparando el equipaje, toma este saco y ponlo en tu bolsillo, lo llenaremos de libros y pociones curativas.

-¿Podría poner escencia de murtlap y polvo de huesos de duende?

-Claro, creo que me queda algo en estos frascos, llévate los que quieras, les será mucho más útil a ustedes que a nosotros.

-Se lo agradezco profundamente-Musitó solemnemente mientras bajaba la mirada, abochornado.

-No hay de qué, sólo hay algo que quiero pedirte a cambio… Si ambos atraviesan problemas… No importa cuales sean, por favor promete que no abandonarás a Harry.

Draco vio como ella le sostenía las manos en señal de súplica y pudo notar sus temores viajando a través de su núcleo.

-No lo haré, jamás lo haría.

-Por favor no se metan en líos, cuidense mucho-Sollozó Molly abrazando al muchacho rubio, que no sabía como reaccionar, al final la rodeó con sus brazos intentando tranquilizarla.

-Tranquila, no lo voy a abandonar… Crea en mi, él estará bien, estaremos bien… Los tres.

-Regresen pronto… Quiero conocer a mi nieto o nieta.

-Lo haremos tan pronto como podamos y encontremos la solución para enfrentar a esa sombra.

Harry sonrió enternecido con la escena, estaba en el marco de la puerta escuchando toda la conversación.

-Así que aquí estaban, ya he acabado con mi equipaje ¿Cómo vas con el tuyo?

-Ya… Casi termino-Las mejillas de Draco podían compararse con el rojo de las manzanas bien maduras, era una expresión tan malditamente tierna que Harry no podía contener sus ganas de mimarlo, se acercó a él y le acarició la cabeza desordenando sus mechones.

-León no empieces y ayudame a empacar todo esto, deberíamos llevar mantas y un caldero pequeño.

-Y ropa.

-No tengo ropa, la dejé en Hogwarts.

-Te presto la mía.

-¿Qué? Olvidalo, tienes pésimo gusto.

-No puedes ir con el uniforme de Hogwarts por donde se te plazca y menos si vamos al mundo muggle.

-Tú ropa no me va a quedar, tenemos un bebé en camino ¿Recuerdas?

-Tengo unas sudaderas amplias en el cajón de abajo, seguro que te quedan.

-Jódete.-Masculló indignado, mientras tanto, Molly sonreía a duras penas tratando de entender si iban en serio con la discusión o si solo estaban jugando.

-Anima Vitale Vinculum -

Hogwarts, unas cuantas horas antes…

Todo el Bosque prohibido había sido cubierto de una densa bruma blanquecina, la luz cegadora que despedía el anciano comenzaba a menguar dejando una especie de aura luminosa a su alrededor, a lo lejos en el cielo, un portal se cerraba dificultosamente por la carga de ira que amenazaba desde el interior.

-¡Tú! ¿Cómo os atrevéis a intervenir en mis planes?-Rugió la bestia desde la obertura del portal que lo succionaba.

-No tenéis derecho de decir eso, sombra…-Habló el anciano con voz profunda observando sin temor alguno los ojos rojizos de la criatura.

-Acabaré con vosotros para finalmente ser libre de llenar este y cualquier mundo de tinieblas.

-No deberíais subestimarme Silent, por cientos de años os he impedido saliros con la vuestra.

-¡Sí, maldito viejo arcano! Pero vuestro soplo de vida está cerca de extinguirse ¡No sois nada sin vuestra otra mitad, estáis en vuestro límite! Así que la próxima vez que encuentre a esos estorbos, sé que no contarán con la misma suerte… Os acaba el tiempo.

-Lo sé, pero la esperanza vive en ellos con más fuerza que en elegidos de épocas pasadas, ellos son por quienes he esperado tanto tiempo y voy a ayudarles hasta que la última chispa de mi vida se extinga ¡No os volveré a dar la satisfacción de recordar como me arrebatasteis al ser que yo más amaba!

-Eso está por verse… Anciano-Siseó la bestia en señal de advertencia antes de que el portal desapareciera.

Kilómetros a la redonda, los magos escondidos entre las altas ramas de los árboles, escuchaban hablar a esos dos seres en un idioma ancestral, atávico, difícil de entender, solo las criaturas mágicas y el bosque mismo sabían lo que estaban diciendo.

-Creo que sería muy desatento de mi parte partir sin antes reparar gran parte del daño causado por mi enemigo… Ahora también el vuestro.-Dijo en tono jovial, aunque la amargura se dejó entrever al final de sus palabras, todos los presentes vieron incrédulos como el fuego se extinguía y todo se cubría de musgo verde del cual nacían brotes, que se transformaban en césped, en flores, en hojas danzantes, el bosque de Hogwarts parecía ser el de antes, aunque los recuerdos del ataque aún estuvieran frescos en el fondo.

La mirada del misterioso anciano viajó hasta los árboles y lugares donde sabía que estaban los amigos de Harry y Draco.

-Ahora sí que me marcho… ¡Oh casi lo olvidaba!… Los niños buenos deben irse a la cama y dormir.-Dijo sonriendo traviesa mente mientras hacía crecer esporas de sueño y las hacía levitar a través del viento hasta llegar a la copa de los árboles.

Hermione y los demás no tuvieron tiempo de procesar cosa alguna en sus mentes, estaban tan absortos en el mágico suceso de regeneración que no notaron cuando las esporas comenzaron a adormecerlos, uno a uno fueron perdiendo el conocimiento y desapareciendo cada vez que el trinar del báculo de aquél anciano tocaba el suelo.

Lo último que ellos pudieron recordar antes de caer dormidos fue un oroboro dorado que giraba a velocidad luminosa y una bruma blanca que lo envolvía todo.

Continuará...