Capitulo 25: Contacto

Después de leer El diario el Profeta Ron llegó a una conclusión: Sirius Black en su mundo era, sin lugar a dudas, un reo fugado mucho más aterrador de lo que era Peter en este. La noticia de la aparición de Pettigrew en Northumberland no pareció asustar a nadie, dentro del alumnado de Hogwarts. De hecho muchos se lo tomaban para broma, e incluso escuchó decir por los pasillos que debían regalarle una brújula a Pettigrew que marcara "Brasil". Ron por su parte no creía que fuera una mala idea pero prefería una que dijera "Bosques de Albania, nueva residencia de Lord Voldemort."

Sin embargo la rata que había visto en el castillo la noche anterior lo inquietaba bastante, ya que no tenía forma de saber si Pettigrew esta rondando por el castillo. Si así era, había mantenido un perfil bastante bajo y todavía no había intentado nada. Lamentablemente no había forma de rastrear a todas las ratas y ratones que habitaban en Hogwarts, era una tarea imposible. Podía esperar a que Pettigrew hiciera el primer movimiento, pero ese plan no le agradaba para nada. Mientras pensaba en como poder estar un paso delante de Pettigrew, su estómago lanzó un gruñido recordándole que era la hora del almuerzo.

-Ron. ¿En que estás pensando?- le preguntó Harry cuando se cruzaron poco antes de llegar al comedor –Parece que fueran a salirle chispas a tu cerebro.-

Ron necesitaba hablar con alguien de todo este asunto si bien no podía explicarle a nadie como sabía que la forma de animago de Peter era una rata que había sido su mascota en un universo paralelo.

-Estaba pensando en la aparición de Pettigrew...- dijo Ron –Me parece extraño en dónde apareció.-

-En North Yorkshire...- dijo Harry.

-No era North Yorkshire, era Northumberland.- lo corrigió Ron. Inmediatamente sintió que esa frase le correspondía a Hermione. –Pero no importa, es lo mismo. El tema es que se está dirigiendo hacía el Norte y no hacía el Sur.-

Harry pareció meditar unos momentos lo dicho por su amigo.

-Lo cual quiere decir que está viniendo hacía acá- dijo Harry como si fuera la única opción posible.

-Pero.¿Por qué?- se preguntó Ron realmente desconcertado.

-Para vengarse de mi hermano- dijo Harry sonando bastante preocupado –Por haber derrotado a su jefe.-

En su mundo Pettigrew podía haber apuñalado y envenenado a Harry más de mil veces y, sin embargo, nunca lo hizo. Qué era lo que motivaba a Pettigrew a acercarse justamente hacía el lugar donde seguramente lo estarían esperando los dementores.

Realmente deseaba que la Hermione de su mundo estuviera con él en todo esto. Ella, sin duda, podría descifrar como era que este loco mundo funcionaba y estaría mucho mejor preparado. Pero, al mismo tiempo, no la quería ahí. El había sufrido mucho por no tener a sus hijos y no quería que Hermione pasara por lo mismo.

En ese momento apareció Hermione al pie de la escalera. Con una mano sujetaba la mochila; con la otra sujetaba algo que llevaba metido en la túnica. Ron estaba seguro de que era el gira tiempo.

En ese momento apareció Susan que puso las manos en la cintura y entrecerró los ojos.

-Hermione Granger...- dijo Susan acomodándose su mochilla en el hombro –Estás actuando muy sospechosa... ¿Qué es lo que escondes?-

Hermione miro a Susan algo nerviosa pero se compuso velozmente.

-Deja de decir tonterías Susie- dijo Hermione como si su amiga estuviera loca –Creo que estás viendo cosas donde no hay.-

Mientras decía eso una costura de su mochilla se había abierto y al menos una docena de libros grandes y pesados cayeron al suelo.

-¡Demonios!- dijo Hermione perdiendo la calma.

Ron no recordaba haber escuchado a Hermione echado una maldición desde que estaba en este mundo.

-¡Hermione!- dijo Susan sorprendida, ya que le resultaba sumamente extraño ver a su amiga lanzar una maldición.

-¡Disculpen el lenguaje! ¡Es que no tengo tiempo que perder!- dijo Hermione sonando bastante apurada, mientras se agachaba y comenzaba a juntar libros.

Sus amigos comenzaron a ayudarla a con los libros.

-Ya saben que me he anotado en muchas materias y no tengo nada de...- dijo Hermione casi sin aliento

-Tiempo- completó Ron sonando a reproche.

-Exacto- dijo Hermione -¿No me podrías sostener éstos?-

La chica de Ravenclaw le pasó a Harry una pila de seis de los libros más pesados. El chico comenzó a mirar pensativo las portadas de los libros mientras Hermione seguía juntando libros.

-No puedo creer que se me rompiera la mochila...- dijo Hermione sonando muy frustrada. –Voy a necesitar arreglarla-

-Permítemela...- dijo Susan.

-¿Para que...?- comenzó a decir Hermione.

-Solo pásamela- dijo Susan. –No te arrepentirás-

Hermione le paso su mochila a su amiga de Hufflepuff.

-Reparo- dijo Susan, y la mochila quedó como antes de que se rompiera.

-Hacia tiempo que quería utilizar ese hechizo sin romper cosas a propósito- dijo Susan contenta de que su hechizo hubiera salido bien. –De cualquier forma, no creo que debas cargar mucho la mochila... Esas cosas tienen un limite de peso.-

-Gracias, Susie... no se como no me acordé que existía ese hechizo- dijo Hermione mientras tomaba la mochila que le pasaba su amiga.

-Tienen la cabeza en cualquier lado si no puedes recordar que existe el Reparo y no me agradezcas...- dijo Susan tranquilamente –Ya averiguare que es lo que escondes...-

Hermione rápidamente cambió de cara y le dedicó una mirada molesta a su amiga.

-¡No escondo nada!- dijo la chica de Ravenclaw -¡No se de donde sacas esas ideas!-

Ron estaba tentado de ver que tan buenas eran las habilidades detectivescas de Susan en todo este asunto del giratiempo. Definitivamente estaba presionando a Hermione mucho más que lo que Harry y él lo había hecho en su mundo de origen. Pero, finalmente Harry decidió intervenir y poner paños fríos al asunto.

-Que les parece chicas si intentamos no pelearnos en el poco tiempo que compartimos- dijo Harry sonando cansado.

-Me parece que Harry tiene una buena idea, Susan.- dijo Ron y agregó después de unos segundos –Te autorizo a molestar a Hermione más tarde.-

Hermione miro molesta a su amigo y comenzó a caminar rumbo al gran comedor.

Cuando llegaron a la puerta del gran comedor todavía era algo temprano y no había mucha gente sentada en las largas mesas. Mientras esperaban a que comenzaran a servir el almuerzo se dirigieron a la mesa de Ravenclaw. Se sentaron bastante cerca de la puerta y podía ver a todas las personas que entraban.

-Estábamos hablando con Ron de la noticia de El Profeta...- dijo Harry en voz baja.

Las dos chicas se inclinaron para escuchar a su amigo.

–Ya saben, la que habla de Pettigrew...- continuo Harry mientras ponía el diario sobre el banco.

-Quería hablarles de lo mismo- dijo Hermione en un susurro –No parece estar muy lejos de aquí.-

-No. De hecho...- dijo Susan teatralmente –Podría estar en las puertas de Hogwarts buscando la forma de entrar.-

Pettigrew no necesita entrar por las puertas. Solo necesitaba escurrirse por alguno de los pasadizos que conectaban a Hogsmead con Hogwarts.

-Lo que no entiendo es como puede ser que todavía no lo hallan atrapado- dijo Hermione pensativa.

-Mi papá se está tomando todo esto muy enserio- dijo Harry –Prácticamente no descansó desde que todo esto comenzó. Y se de buena fuente que todos en el Departamento de Aplicación de Leyes mágicas también, quieren encontrar a Pettigrew y devolverlo a Azkaban lo antes posible.-

Ron sabía que había aurores como Kingsley, James, Tonks y Sirius que no descansarían hasta no devolver a Peter a Azkaban. La pregunta era por qué se les hacía tan difícil encontrarlo. Mientras Ron y sus amigos pensaban en todo el asunto una niña de pelo azabache llegó a interrumpirlos.

-Hola chicos- dijo Violet -¿Los interrumpo?-

-No claro que no Vi.- dijo Harry rápidamente, mientras guardaba el Profeta. –Siéntate y cuéntame como te ha ido hasta ahora. Te he visto muy poco en estos días... y papá quería que te tuviéramos un ojo echado-

A la hermana de Harry no pareció gustarle que la estuvieran cuidando como una bebé. Igualmente se sentó entre su hermano y Susan.

-En realidad venía a preguntarle a Hermione sobre...- comenzó a decir Violet pero fue interrumpida por Harry.

-Y yo que pensé que mi hermanita venía a verme a mi- dijo Harry simulando estar triste –Al rechazado hermano de Slytherin...-

-¡Harry!- dijo Violet rápidamente –No eres ningún rechazado.-

-No te preocupes Harry conmigo tampoco habla.- dijo Susan guiñándole un ojo a su amigo.

-Bueno si quieren saber que es lo que he estado haciendo- dijo Violet –Tuve Herbologia y Transformaciones ayer. Pociones hoy y déjame decirte que con todas las cosas que John y tu contaron de Snape pensé que sería un sujeto sumamente desagradable, pero no lo fue...-

Ron miro a Harry y frunció el seño extrañado. Snape era desagradable con todo el mundo.

-No suena como Snape- dijo Susan –Estás segura que tuviste clases con el Profesor Severus Snape.-

-Sí- dijo la niña sacándose los anteojos para limpiarlos con una pequeña franela. –Creo que exageran al decir que es malvado...-

En ese momento Ron cayo. Violet era una copia de Lily Potter con cabello oscuro y anteojos. La misma Lily de la cual Snape había sido amigo y había estado enamorado durante tantos años. Esa debería ser la razón por la cual no podía ponerse estricto con la niña. Harry era la viva imagen de James por lo cual no le resultaba nada difícil hacerle la vida imposible.

-Es muy raro- dijo Harry rascándose la nuca sumamente extrañado –De cualquier forma, me alegro por ti Violet... pero no te sorprendas si Snape se pone desagradable.-

-Esperemos que no sea así- dijo la hermana de Harry –Por cierto, todavía no he tenido clase con Remus. Creo que sus clases serán las mejores pero al mismo tiempo será extraño tener que llamarlo "Profesor".-

Finalmente Violet comenzó a preguntarle a Hermione un montón de cosas de primer año. A Ron le daba la impresión de que la chica no necesitaba ningún tipo de ayuda. Solo parecía querer asegurarse de que no pudiera ser sorprendida con algo que no había previsto. En suma: la chica era una cerebrito igual que Hermione.

Después de unos minutos comenzó a llegar más alumnos entre ellos. Sus compañeros de Gryffindor.

-Miren a quienes tenemos aquí. El Cuarteto Dorado de Hogwarts planeando una nueva...- dijo Neville bromeando –¿Tienen algún problema planificado para este año?¿Van a cargarse nuevamente al profesor de defensa? Espero que no Harry... Sabes que es amigo de tu padre...-

-Claro que no harán nada de eso.- contesto Violet por ellos con seguridad –Me imagino que van estudiar y divertirse sanamente.-

Se formó un silencio algo tenso y los cuatro chicos cruzaron sus miradas. Después de todo lo que había pasado durante esos dos años y por la forma que había empezado el tercero, ni siquiera Hermione se atrevía a poner las manos en el fuego para decir que solo estudiarían y se divertirían sanamente. Ron estaba conteniéndose su risa, a duras penas. Pero en ese momento llego una carcajada de atrás. Era John Potter.

-Harry, Ron, Susan y Hermione no harán ninguna locura este año... Me cuesta creerlo.- dijo John mientras despeinaba cariñosamente a Violet –No le hagan caso a mi hermanita. Salió demasiado parecida a mamá.... no hace otra cosa más que estudiar.-

Violet enrojeció y parecía a punto de golpear a su hermano mayor pero se contuvo ante la llegada de una nueva visitante, Pansy Parkinson. La chica se separa momentáneamente de sus amigas que siguieron hacia la mesa de Gryffindor.

-¡Hola Ron! ¡Hola chicos! ¿Cómo te sientes? - dijo Pansy con una sonrisa y agregó algo dolorida –¡Argh! tengo todos los brazos entumecidos...-

Ron estuvo a punto de contestar a la chica de Gryffindor pero fue interrumpido.

–Ron... No sabía que ustedes dos tuvieran un trato tan... familiar....- dijo Hermione desde su lugar sonando algo molesta.

Ron no pudo evitar sonreír, Hermione nunca se había comportado de esa forma con ninguna chica en su mundo de origen.

-Ya nos peleamos contra un par de abusones y estuvimos castigados los dos juntos.- dijo Pansy sin inmutarse ante la chica de Ravenclaw –Es casi como si fuéramos amigos.-

-Claro que no, Pansy- dijo Hermione con seguridad –Es más, deberías estar enojada con Ron. Según tengo entendido él te arrastró en todo ese asunto.-

Harry, Neville y John se preguntan qué demonios le pasaba a Hermione. Susan miraba muy interesadas el intercambio entre las dos chicas.

-No se como se manejan en Ravenclaw, pero, los Gryffindor cuidan de los suyos sin importar las consecuencias.- dijo Pansy como si no hubiera nada más que discutir y agregó con voz cantarina –Adiós Ronnie nos vemos en Defensa.-

Mientras Pansy se alejaba Hermione comenzaba a enrojecer en su lugar. Ron quiso decirle algo para que no pensara cosas extrañas pero al final decidió que era mejor que se callara la boca.

Después de unos minutos los chicos se fueron a sus respectivas mesas. Hermione saco unos libros y comenzó a leer. A Ron le costaba recordar cuando fue la última vez que no vio a Hermione con completamente metida en un libro. A Ron le preocupaba ya que estaba estudiando mucho más que en su mundo de origen.

Después del almuerzo los chicos de Gryffindor partieron rumbo al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras donde, conocerían a su nuevo profesor.

Cuando llegaron encontraron el aula vacía y comenzaron a ocupar sus asientos, sacar los libros, las plumas y los pergaminos mientras se preguntaban donde se encontraría el nuevo profesor. Ron por su parte, dejo solo su varita sobre su banco y esperaba impaciente el volver a ver al padre de Teddy y al mejor profesor de Defensa que hubiera tenido en todos sus años en Hogwarts.

-¡Buenas tardes clase!- dijo Remus saliendo tranquilamente de su despacho y sonriendo a medias –Bienvenidos a Defensa Contra las Artes Oscuras.-

Si bien parecía que, económicamente, en este mundo le iba igual de mal que en mundo del cual provenía Ron, en este parecía que había soportado menos penas y se lo veía mucho menos apenado.

-Para los que no me conocen...Mi nombre es Remus Lupin y seré su profesor este año- dijo tranquilamente el licántropo –¿Podrían, por favor, guardar los libros en sus mochilas? La clase de hoy será practica. Solo dejen sus varitas sobre el escritorio.-

La clase empezó tal y como Ron recordaba.

Los alumnos intercambiaron unas miradas curiosas mientras guardaban sus libros. Nunca habían tenido una clase práctica de Defensa Contra las Artes Oscuras, a menos que se contara la memorable clase del año anterior, en que Lockhart había llevado la jaula con duendecillos y casi habían asesinado a Harry, John, Ron y varios de sus compañeros.

-Por favor duendecillos no... duendecillos no- escuchó decir Ron a Pansy por lo bajo detrás de él.

Ron recordó que la chica había terminado con un feo corte en el brazo y era entendible su actitud hacia las criaturas. Pero él, en cambio, deseaba que hubieran duendecillos. Porque la opción lo ponía sumamente nervioso.

-Bien- dijo Remus cuando todos guardaron sus cosas –Dejen sus mochillas acá y síganme por favor.-

Desconcertados pero intrigados, los alumnos se pusieron en pie y salieron del aula con el profesor Lupin. Este los condujo a lo largo del desierto corredor. Doblo a la derecha los condujo por otro corredor y se detuvo en la puerta de la sala de profesores. Ron estaba pensando a todo velocidad una excusa para no participar de la clase de hoy.

-Pasen, por favor- dijo el profesor Lupin abriendo la puerta y cediendo el paso a sus alumnos.

La mayoría de los alumnos miraban algo extrañados la sala en la cual los profesores pasaban sus ratos libres entre clase y clase, y donde supuestamente no tenían permitido ingresar. Ron, John y Harry ya la conocían por haber estado escondidos en el armario junto a Susan a finales del segundo año cuando se enteraron de que Ginny había sido llevada a la Cámara de los Secretos.

Solo había dos profesores. Snape estaba sentado en un sillón bajo y Rydberg, sentada al final de la larga mesa frente a unos pergaminos y tomando tranquilamente una taza de humeante té.

Cuando el último de los alumnos estuvo dentro Remus entró y cerró la puerta tras él.

-Déjela abierta, Lupin. Prefiero no ser testigo de esto.- dijo Snape con su habitual encanto.

Acto seguido se puso de pie y pasó entre los alumnos. Se fue dando un portazo. Para Ron era evidente que, al igual que en su mundo de origen, la relación entre Remus y Snape era un desastre.

-Espero que nuestra presencia no le moleste Profesora- dijo Remus afablemente.

La actitud de la profesora Rydberg era mucho mejor que la de su colega de pociones.

-Claro que no Profesor Lupin. Según tengo entendido, tiene preparada una clase bastante especial - dijo la profesora de Runas dejando sus papeles de lado y pareciendo bastante interesada –¿Le molesta si observo?-

-Es bienvenida profesora- dijo Remus amablemente antes de volverse a su clase.

Ron tenía esa sensación que no podía quitarse de que conocía Rydberg de alguna parte. Pero sabía que no podía ser así. Esa mujer no existía en su mundo de origen... Quizás conocía un familiar, aunque, tampoco conocía a nadie con ese apellido. Estaba seguro de haber visto esa cara por alguna parte del mundo mágico.

-Ahora- dijo Remus llamando la atención del fondo de la clase, donde no había más que un viejo armario donde los profesores guardaban las túnicas de repuesto. En ese mismo armario en el que John, Harry, Susan y Ron se habían escondido meses atrás. Cuando el profesor Lupin se acercó, el armario tembló de repente, golpeando la pared.

-No hay por qué preocuparse- dijo con tranquilidad el profesor Lupin cuando algunos de los alumnos se echaron hacia atrás, alarmados -Hay un boggart ahí dentro.-

Remus se lanzó a explicar como era los lugares en los cuales habitaba un boggart antes de preguntar a la clase si alguien sabía lo que era la criatura. Ron decidió mirar todo desde lejos no fuera cosa de que Remus lo tomara de voluntario para habría el armario.

-Alguien sabe que es un boggart- repregunto Remus.

Increíblemente Lavender levantó la mano.

-¿Señorita Brown?- dijo Remus.

-Una vez tuvimos un boggart en casa...- dijo Lavender tratando de recordar mientras retorcía un mechón de su cabello rubio –Es una criatura mágica que cambia de forma para imitar las cosas que más tememos... De esa forma evita que nos acerquemos y lo molestemos. En el caso de mi mamá tomaba la forma de un hombre lobo y en el de mi papá era mi madre de mal humor...-

Todos se rieron al escuchar cual era el miedo más grande del señor Brown.

Remus no se inmutó ante la referencia del hombre lobo. No debería ser ninguna novedad para él que fueran criaturas temidas.

-Muy bien explicado señorita Brown- dijo Remus tranquilamente. Lavender enrojeció un poco, pero parecía contenta. No estaba acostumbrada a responder preguntas de los profesores. -El boggart que está ahí dentro, sumido en la oscuridad, aún no ha adoptado una forma. Todavía no sabe qué es lo que más miedo le da a la persona del otro lado. Nadie sabe qué forma tiene un boggart cuando está solo, pero cuando lo dejemos salir; se convertirá de inmediato en lo que más temamos. Esto significa que ya antes de empezar tenemos una enorme ventaja sobre el boggart. ¿Sabes por qué, Neville?-

Neville se rasco la nuca unos segundos antes de contestar.

-¿Porque somos muchos y no sabe por qué forma decidirse?- dijo Neville no muy seguro de su respuesta.

-Así es Neville- dijo Lupin y comenzó a explicar como derrotar a un boggart.

Después de repetir un par de veces la palabra Riddíkulo, Remus consideró que ya estaban listos para pasar a la segunda parte de la clase.

-Muy bien- dijo el profesor Lupin -Pero me temo que esto es lo más fácil. Como ven, la palabra sola no basta. Les daré unos minutos para pensar en formas de combatir sus miedos. Y necesitare un voluntario....-

Todos los alumnos se miraron indecisos nadie quería pasar al frente. John parecía querer ayudar a Remus, pero antes de que pudieran decir algo Remus les indico que esperaran.

Mientras los alumnos pensaban una forma de darle una forma graciosa a sus miedos, Remus se acerco a la profesora Rydberg. Ron mientras tanto estaba preguntándose como hacer que el boggart se transformase en una araña.

-Muy buena clase Remus- dijo en voz baja Alexandra. –Tienes a todos pendientes de lo que pasara... ¡incluso a mi!-

-Gracias- susurró Remus –Esperemos que no se asusten demasiado.-

-Puede ser que se asusten, pero...- dijo la profesora de runas tranquilamente -Todavía son niños. Los miedos de esta edad deberían ser más inocentes y mucho menos reales que los que tendrán cuando sean mayores. Recuerdo que cuando era niña le temía a los mandriles...- dijo con desagrado –Y todavía no me gustan... pero no es lo que me causa pánico.-

-Porque sabes que hay cosas peores que un mandril ahí afuera...- dijo Remus.

Ron siempre había temido a las arañas pero, habían muchas cosas que superaron a su miedo por los arácnidos; y no tenía ganas de ver a ninguna manifestada en ese Boggart.

-Ron... ¿Qué te pasa?- dijo John sobresaltando al pelirrojo -¿Pareces nervioso?-

-Nervioso... yo...- dijo Ron mientras se secaba el sudor de la frente con la manga de su camisa –No. Claro que no.-

Antes de que pudiera seguir demostrando lo nervioso que estaba con este asunto Remus volvió a llamar la atención de la clase.

-Muy bien... Ahora necesitare un voluntario... - dijo Remus y comenzó a mirar entre los presentes –Que tal... ¿señorita Brown?-

Ron lanzó un suspiro de alivio. Siempre que deseaba que no lo llamaran terminan llamándolo.

-¿Yo?- dijo Lavender.

-Si. te dice a ti- dijo Pansy. –No creo que haya otra Brown en este colegio.-

-Es un apellido muy común- dijo Lavender rápidamente.

-No en el mundo mágico. Vamos no seas cobarde Lavender- dijo Parvati dándole un suave empujón a su amiga.

Lavender se acercó hasta donde estaba Remus algo nerviosa.

-Bien, Lavender- prosiguió el profesor Lupin -Empecemos por el principio: ¿qué es lo que más te asusta en el mundo?-

La chica pensó unos segundos y finalmente respondió.

-Creo que lo que más me asustan son las ratas- dijo la chica.

Las chicas murmuraron y parecían de estar acuerdo en que era un miedo completamente justificado el Lavender. Ron no les temía, solo odiaba a una en particular.

-Si Lavender consigue enfrentar adecuadamente al boggart- dijo Remus -es probable que la criatura vuelva su atención hacia cada uno de nosotros. Recuerden convertirlo en algo cómico... Muy bien están listos.-

Todos asintieron con la cabeza. Ron estaba listo, ni creía que pudiera estarlo. Lentamente se tiro hacía el fondo del aula esperando que pudiera evitar al boggart.

Remus le pidió a los alumnos que se retiraran para no tener interferencias con el boggart.

Lavender se preparo, se arremango, saco su varita y se puso en posición de duelo. A Ron le causo gracia, después de todo el boggart de la chica era solo era una rata.

-A la cuenta de tres, Lavender- dijo Remus.

El profesor contó hasta tres y abrió el armario con un hechizo que lanzo desde su varita.

La puerta se abrió de par en par y todos estaban a la espera de que apareciera el boggart de la chica. Pero pasaron varios largos segundos y nada aparecía.

-Creo que se asusto- dijo la chica de Gryffindor relajándose y bajando su varita.

Ron se acercó un poco más varita en mano ya que, había algo que lo molestaba. Y era que no paraban de aparecer ratas en ese maldito castillo. Primero en el corredor, ahora en el armarios. Podían decir que era paranoico pero no quería pecar de falta de precaución. Si era un boggart que apareciera en dos segundos sino... ya vería lo que haría...

Antes de que Ron pudiera seguir maquinando una descomunal rata salto fuera del armario. Debería tener el tamaño de Crookshanks más o menos, mostraba una hilera de dientes amarillentos afilados como navajas, las garras de las patas golpeteaban en el piso de piedra, a tiempo que una potente cola se movía de lado a lado como si fuera un látigo y los pequeños ojos rojizos del animal parecían buscar una presa.

Ron debía reconocer que el Boggart de Lavender era un bicho de lo más desagradable, pero, por más desagradable que fuera, no era Pettigrew. El pelirrojo bajo su varita y observó como su ex novia destruía los tímpanos de la clase, y los de él, a puro alarido.

-Lavender... Recuerda que no es real- la llamó Lupin tranquilamente pero acercándose hacia el boggart lentamente –Piensa en algo gracioso y di el hechizo.-

-¡Pero... me va a comer!.- dijo la chica temblando.

La rata se relamió, comenzó a acercarse a la chica a pasos cortos y mirada siniestra. Ron no recordaba el boggart de Lavender en su mundo, pero estaba seguro de que no se habría olvidado de ese desagradable animalejo.

-Ri...Riddíkulo- dijo Lavender con poca convicción. La rata, si era posible, se volvió más grande.

El animal se impulso hacia delante dándole un zarpazo a las piernas de la chica. Remus creyó que era suficiente y se acercó para prestarle ayuda.

Pero antes de que Remus llegara la chica tomó coraje y se le plantó a la rata.

-¡Riddíkulo!- dijo Lavender firmemente.

Cuando la rata quiso lanzarse nuevamente sobre la chica pero, una copia de "Hogwarts una historia" le cayó sobre la cabeza dejándola atrapada. La rata intentaba por todos los medios sacar la cabeza de debajo del libro sin ningún éxito.

-Toma eso bicho horrible, eso es por romperme las medias.- dijo Lavender enojada. Toda la clase lanzó una carcajada.

-¡Seamus Adelante!- dijo Remus.

Seamus le siguió a Lavender con su banshee afónica, Parvati siguió al irlandés y consiguió aparecer una momia. Todos estaban con mejor animo a medida que enfrentaban a sus miedos.

-Neville es tu turno- dijo Remus

El boggart se transformó en niebla y apareció una nueva y amenazadora figura.

-Pasaras todo el verano conmigo muchacho- dijo el boggart personificando a Augusta Longbottom -¡Párate derecho!¡Ni se te ocurra mirar esa escoba!-

Ron sonrió al ver que afortunadamente, en este mundo, el boggart de Neville no era Snape. Augusta Longbottom con su gorro de buitre embalsamado y apolillado era un boggart mucho más simpático.

-¡Riddíkulo!- dijo Neville firmemente.

El buitre del gorro volvió a la vida comenzó a perseguir a Augusta Longbottom. El boggart comenzó a alejarse de Neville y se dirigió hacía donde estaba Pansy.

-Pansy te toca a ti- dijo Remus –Recuerda, imagina algo gracioso.-

-Será otra rata- dijo la chica confiada. –Y prometo que será más pequeña-

La criatura se transformo en niebla mientras por unos cortos segundos mientras formaba el peor miedo de la chica. Una mujer muy parecida a la chica apareció donde antes estaba Augusta Longbottom. Pansy se quedo sin palabras.

-No volverás a ver a tus amigos, trai...- comenzó a decir la mujer. Pero antes de que pudiera continuar Lavender se colocó junto a Pansy. Los boggarts se mezclaron y una rata vestida de negro le chilaba cosas ininteligibles a la chica del cabello oscuro.

Esta vez todos se rieron al ver a la rata-madre de Pansy.

-Se nota que saliste al lado de tu padre, Pansy.- dijo Seamus.

El boggart desorientado empezó a rebotar por el piso buscando una nueva victima. Ron veía como se iba acercando a él, sin que pudiera hacer nada evitarlo.

-Ron, va para tu lado. Recuerda algo gracioso- dijo Lupin.

-No... no... no...- susurró Ron mientras daba unos pasos hacia atrás e intentaba pensar en arañas.

La criatura cayo a pocos pasos del pelirrojo y no había forma de alejarse de él. Nuevamente el boggart se hizo niebla mientras buscaba la forma de los miedos de Ron.

Una sombría figura se irguió amenazante. Ron la reconoció inmediatamente, era la Hermione que aparecido en la ilusión que había creado el horcrux. Al igual que en la ilusión utilizaba tiara, pero está versión de su futura esposa era mucho más siniestra los ojos eran completamente rojos y la piel era pálida como fuera la misma muerte. Aunque Ron no lo quisiera reconocer era un buen boggart. Esa figura formaba parte de su peor recuerdo desde que había llegado a este mundo. Cuando pensó que había recuperado todo para darse cuenta de que era todo una horrible ilusión y había caído ante el engaño de un horcrux.

El boggart se inclinó sobre Ron.

-No entiendo, por qué no te ahorras tiempo y te arrojas por una ventana- susurró la falsa Hermione solo para que él lo escuchara –Sabes que no ganaras... no eres valiente como Harry o inteligente como Hermione... No vas a poder hacer nada para recuperar a tu familia...-

Todos los horribles sentimientos que había sufrido en la ilusión estaban volviendo a él, otra vez.

-¡Cállate!- dijo Ron pálido temblando como una hoja –¡No eres real!-

-No ganaras...- continuó diciendo el Boggart ahora con la aterciopelada voz de Voldemort –Rose y Hugo nunca existirán... Terminaras siendo un lunático que recuerda personas que no existieron nunca... quizás solo eres eso... un loco que imagino un mundo que no existe.-

-Riddikulo- dijo Ron para forzar al boggart a cambiar pero, era muy difícil pensar el algo gracioso.

El boggart se trasformo en otro de los miedos de Ron: Sus dos hijos yacían muertos en el piso.

-Riddikulo- dijo Ron sin darle tiempo a nadie a que pudiera observar los cuerpos que yacían en el piso. No porque tuviera una forma de contrarrestar al boggart sino porque no podía soportar la imagen que tenía frente a él.

Esta vez la figura que tenía frente a él era una Ginny vestida con una túnica negra y una sonrisa maligna que le recordaba mucho a la psicópata de Bellatrix Lestrange. Era en lo que su hermana se habría convertido si Harry no hubiera podido rescatarla.

-Fallaste Ronald.- dijo la falsa Ginny con una mirada cargada de maldad. -Y por tu culpa mi vida esta arruinada.-

Debía pesar algo gracioso rápido, tenía muchas cosas que le daban miedo y todas eran muy difíciles de explicar. Tenía que callarla de alguna forma...

-Riddikulo- dijo Ron.

La siniestra Ginny seguía frente a Ron pero el cabello de la chica comenzó a crecer rápidamente y en menos de un segundo la amordazo.

-Haber si así cierras el pico- dijo Ron.

Todos se rieron sonoramente al ver a Ginny luchando por sacarse un largo mechón de cabello Rojo que tenía sobre la boca y cabello de la chica continuó creciendo. Esta vez el boggart no pudo cambiar más de forma y desapareció en una voluta de humo. Ron finalmente pudo lanzar un suspiro de alivio.

-¡Muy bien!- gritó el profesor Lupin mientras la clase estallaba en aplausos -Muy bien. Todos lo han hecho muy bien. Veamos... cinco puntos para Gryffindor por cada uno de los que se han enfrentado al boggart... Y otros cinco a Neville y Lavender por contestar correctamente mis preguntas al comienzo de la clase.-

Remus hizo una pausa antes de continuar.

-Muy bien todo el mundo. Ha sido una clase estupenda. Como deberes, van a tener que leer la lección sobre los boggart y hacerme un resumen. Me lo entregaran el lunes. Y creo que eso sería todo.-

En ese momento una persona apareció para demorar la clase un poco más.

-No. No es todo Remus.- dijo Sirius desde el marco de la puerta.

-¡Sirius...!- dijo Remus sorprendido, pero contento de ver a su amigo. -¿A que debo el honor de tu visita?-

El padrino de Harry entró tranquilamente a la sala de profesores. Ron pudo ver una mueca de disgusto en el rostro de la profesora Rydberg. Sirius la ignoró.

-Esperaba poder robarte los últimos minutos de tu clase para hacer un anuncio.- dijo Sirius.

Pansy, Lavender y Parvati murmuraban y lanzaron un par de risitas tontas, cuando Sirius pasó junto a ellas.

-Chicos... presten atención un segundo. El profesor Black tiene algo que informarles.- dijo Remus cediéndole la palabra a su compañero merodeador.

-Buenas Tardes. Para los que no me conocen mi nombre es Sirius Black. - dijo Sirius que parecía algo incomodo con toda la formalidad de ser profesor –Como habrán escuchado, comenzaremos un club de duelo ese año y yo seré el instructor. Para los que estén interesados la primera clase será el martes próximo antes de la cena, todavía no tenemos un aula asignada... Solicite al director que le sacaran el aula a Runas Antiguas... pero lamentablemente todavía no he recibido una respuesta.-

-¡Y no la recibirás Black!- dijo la profesora de Runas colorada hasta la raíz del cabello y apenas disimulando su desprecio por el merodeador.

-Era una Broma, Rydberg... sabes de lo que hablo ¿no? Creo que te falta sentido del humor... - dijo Sirius tranquilamente para continuar como si nada –Muy bien. Recuerden: nos encontraremos mañana a las siete de la noche y espero que vengan.-

Sirius se despidió del licántropo, recordándole que tenían que ir a las Tres Escobas esa noche, y sin más se retiro de la sala de profesores.

Una vez que el auror se retiro, Remus despidió a sus alumnos, que abandonaron la sala de profesores conversando animadamente sobre la clase y sobre el club de duelo.

Una vez que el último de los alumnos se retiró Remus se sirvió una taza de té y se sentó en la mesa. Tenía tiempo hasta su siguiente clase.

-Bueno...- dijo Lupin cuando quedo solo con la profesora de Runas. –Por un momento pensé que las cosas se habían salido de control.-

-Debo reconocer que la rata de Lavender era desagradable.- dijo Rydberg.

-Los Boggarts de Ron eran peores...- dijo Remus pensativo –El inferi... o lo que sea que fuera esa cosa... realmente daba miedo. Los otros, en cambio, eran intrigantes.-

Alexandra pareció meditar unos segundos sobre si debía decirle a Remus lo que creía o debería guardárselo.

-Estoy casi completamente segura que los otros Boggarts de Ron son consecuencias de lo que pasó en la Cámara de los Secretos- dijo Rydberg pensativa –Los cadáveres que no reconocí... o que Ginny se transformara en ese ser malvado que apareció al final... Ya la conocerás personalmente y déjame decirte que es una niña mucho más dulce que la versión que viste hoy.- la profesora hizo una pausa antes de continuar –Harry y Susan Bones, de Hufflepuff, también lo pasaron bastante mal. Siendo amigo de James me imagino que sabrás las cosas horribles que pasaron el año pasado.

Remus ya estaba al tanto de lo que había pasado en la Cámara de los Secretos por James y Lily. Alexandra tenía razón el boggart podía ser una sorpresa desagradable para esos chicos. Y él, no quería que ninguno de sus estudiantes pasara un mal rato.

-James me contó lo que pasó- dijo Remus mientras tomaba su taza de té. –De cualquier forma, gracias por la información Alexandra-

Mientras tanto en el pasillo los chicos comentaban lo que había pasado en la clase.

-¿Han visto cómo he podido con esa banshee?- decía Seamus.

-¿Y la mano?- dijo Dean, imitándola con la suya.

-¿Y mi momia?- dijo Parvati.

-Ha sido la mejor clase de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido. ¿No es verdad?- dijo Neville, emocionado, mientras regresaban al aula para recoger las mochilas.

-Es una lastima que no me dejara probar mi Boggart.- dijo John sonando algo decepcionado.

-Estoy seguro de que era tu madre cuando se da cuenta de que te mandaste alguna- dijo Neville riendo.

-¡Mira quien habla!- dijo John colorado, lo que Neville decía era muy probable. –¡Tu boggart es tu abuela!-

-El que tiene un boggart horrible es Ron- dijo Dean Tomas –Esa cosa de los ojos rojos me heló la sangre... ¿Qué era? ¿Un Muerto vivo?-

-Inferi- lo corrigió Seamus.

-Sí. Es una suerte que me lo pudiera sacar de encima- dijo Ron sin querer entrar en explicaciones y cambio de tema. –Oigan... ¿Qué les pareció el profesor Lupin?-

-Parece un profesor muy bueno- dijo Parvati. –Sabe hacer su trabajo y, definitivamente, es el mejor que hemos visto hasta ahora.-

-El Profesor Lupin es amigo de mi padre desde sus tiempos de Hogwarts- explicó John. –Peleo en la guerra junto con él y Sirius Black.-

-Hablado del Señor Black- dijo Lavender con mirada soñadora –Creo que me anotare en el club de duelo. El Profesor parece tan...- la chica parecía estar buscando un adjetivo -... parece tan bien-

-Yo también me anotare- dijeron Pansy y Parvati al mismo tiempo.

-Estoy seguro de que es más competente que Lockhart, después de todo es Auror y peleo en la guerra... debe saber un montón de cosas útiles.- dijo Seamus algo más objetivamente. –Yo también iré...-

Neville, John y Dean secundaron al irlandés.

-Seremos bastantes de Gryffindor...- dijo Ron contento. Ya que la mayoría había sido miembros del ejercito Dumbledore y había peleado en la batalla de Hogwarts.

Ron se preguntaba quienes se unirían de otras casas. No tardó mucho en enterarse, ya que Susan llamo a su amigos para juntarse en el gran comedor para jugara al ajedrez y conversar un rato.

-De Hufflepuff irán Hannah, Justin, Ernie y Zach- dijo Susan cuando Ron le preguntó quienes irían por Hufflepuff –Además, creo que se unirán muchos de otros años.-

Ron sabía que Zacharias Smith no duraría, de hecho siempre se había preguntado que hacía ese amargado en Hufflepuff.

-De Slytherin no irán muchos...- dijo Harry algo desesperanzado –Solo Will, Jack, Daphne y yo... pero quizás, en futuro se una alguien más.-

Ron noto que Harry no había mencionado a Luna. Aunque era posible que la chica no hubiera hablado con Harry. Solo le falta saber con cuantos contaban en Ravenclaw. Susan, Harry y Ron miraron a Hermione.

-No he hablé con mis compañeros pero... se que Lisa y Padma se unirán al club.- dijo la chica de Ravenclaw.

Faltaba gente de Ravenclaw pero de cualquier forma eran bastantes. La pregunta era: cuantos quedarían a fin de año. Ron suponía que los primeros en desertar serían seguramente Zacharias Smith, todos los de Slytherin menos Harry y los Ravenclaw que nunca habían estado en el ED como Lisa Turpin.

Mientras estaba contando la cantidad de personas que se unirían al club de duelo una voz familiar lo devolvió a la realidad.

-¡Ron!- era Ginny y sonaba muy enojada.

Eso definitivamente no era bueno.

-Ginny por lo que sea que estés enojada puedo explicártelo...- comenzó a decir Ron. Lamentablemente su hermana no estaba interesada en sus explicaciones y le lanzó un su ya clásico hechizo mocomurcielago.

Estos eran los momentos en que Ron lamentaba que su hermana fuera tan buena con su varita.

-¡Como se te ocurre humillarme así!- dijo Ginny indignada cuando llegó a donde yacía Ron.

-Yo...- comenzó a decir Ron pero fue interrumpido nuevamente por su hermana.

-¡Hacerme quedar como una boba, para que tus compañeros se rieran mi!- dijo Ginny colorada como su cabello.

Hermione, Harry y Susan seguían toda la acción desde sus lugares sin entender bien que era lo que pasaba.

-¡Me vas a dejar explicar, o vas a seguir descargándote conmigo!- dijo Ron sonando molesto.

-Tienes diez segundos- dijo Ginny mostrando lo peor de su temperamento.

-Era un boggart- dijo Ron –La primera idea graciosa que se me vino a la cabeza fue que le creciera mucho el cabello.-

-No le veo la gracia...- dijo Ginny sin aplacarse. –Además que necesidad tenías de poner una remera que decía "Amó a John Potter" e ¡Hiciste que el boggart se le tirara a John!...-

Harry jamás había vista a Ginny tan enojada.

-Cuando no hay nada más alejado de la realidad. Yo no tengo ningún sentimiento hacia él.- dijo Ginny firmemente para que a ninguno de los presentes le quedaran dudas.

Los ojos de Ginny fueron inconscientemente hacia los de Harry. Por un instante sus miradas se cruzaron pero la menor de las Weasley retiró la mirada inmediatamente y se puso muy colorada al ver que el amigo de su hermano la estaba observando.

-Yo no le puse ninguna remera, ni lo hice decir nada de lo que tu dices...- dijo Ron confundido. -¿De donde sacaste eso?-

Ginny se cruzó de brazos sin creerle a su hermano.

-John les dijo eso a Fred y a George en la sala común.- dijo Ginny –Yo lo escuche desde la escalera que lleva a los cuartos de las chicas.-

Ron lanzó un suspiro.

-Y, ¿no se te ocurrió que lo hicieron a propósito?- dijo Ron molesto. –¿Que te estaban tomando el pelo?-

Era extraño que esos dos no estuvieran presentes para ver los resultados de su broma. Aunque si tenían la capa de invisibilidad de los Potter podían estar ahí mismo sin que ellos se dieran cuenta.

Los gemelos eran bastante altos y la capa no era lo suficientemente grande como para cubrir a la perfección a tres personas. Ron miro a sus costados pero no vio nada.

Ron recordó que Hermione le había dicho que el profesor Dumbledore utilizaba el hechizo homenum revelio para saber cuando estaban escondidos bajo de la capa de invisibilidad.

Sin que sus amigos y hermana se dieran cuenta lanzó el hechizo de forma no verbal y los ubicó en plena retirada a menos de diez metros de él. Debía actuar rápido.

-Accio Capa- dijo Ron.

Si bien la capa no voló hasta las manos del pelirrojo, si se movió un poco dejando ver claramente los pies. Eso era todo lo que Ginny necesitaba para poder apuntar su varita y lanzar su desagradable hechizo moco murciélago.

Finalmente después unos segundos los gemelos y John terminaron de sacarse los mocos de la cara entre risas.

-Parece que hemos sido descubiertos, sabíamos que ocurriría tarde...- dijo George cuando estuvieron nuevamente de pie.

-...o temprano, aunque esperábamos que fuera un poco más tarde.- terminó Fred por su hermano.

Extrañamente ninguno de los tres parecía estar molesto con Ginny.

-Y nos debes un galeón John- dijeron los gemelos al unísono. –Te dijimos que Ginny podía cargarse a Ron.-

-¡¿Todo esto fue por una apuesta?!- dijo Ginny colorada hasta la raíz del cabello.

-No pudimos evitarlo... – dijo George. -Cuando nos enteramos que nuestro hermano tenía miedo de ti...- y al ver que su hermana estaba poniéndose cada vez más y más furiosa agregó. -Querida y deslumbrante hermanita-

-John insistía que no podía ser- dijo Fred. –Que Ron temiera a Ginny... que seguramente debería ser otra cosa.-

A Ron le gustó escuchar que John no entendía bien porque Ginny había aparecido en el boggart. Eso significaba que Harry no le había explicado que era lo que había pasado en la Cámara de los secretos.

-Entonces convencimos a John de que nos ayudara a montar ese pequeño espectáculo solo para tus oídos- continuó George. –Y poder demostrarle que Ron tiene razones para temerte.-

-Y por lo visto a quedado comprobada nuestra teoría- dijo Fred.

-Lo que van a comprobar es que tan pocos escrúpulos tengo para hechizarlos.- dijo Ginny furiosa levantando su varita.

Pero antes de que pudiera lanzar un hechizo, los gemelos y John habían desaparecido.

-¡Vuelvan cobardes!- dijo Ginny persiguiéndolos por unos metros. Finalmente dejo ir a los bromistas para volver junto a su hermano y sus amigos.

-Lo siento Ron- dijo Ginny algo avergonzada.

-No te preocupes por mi Ginny...- dijo Ron algo molesto –Pero Harry va pensar que eres una loca...-

Ginny mira a Harry y nuevamente se puso colorada.

-Lamento que tuvieras que ver es espectáculo... No soy así yo normalmente...- le explicó Ginny a Harry rápidamente, algo atolondrada y sonrojada –Es que... esos dos sacan lo peor de mi, y Ron a veces también.-

-¡Ey!- se quejó Ron.

-No tienes que disculparte, Ginny, tu no me hiciste nada- dijo Harry igual de rápido que la menor de los Weasley. –Mi hermano a veces se pasa... creo que te debo una disculpa, la broma no fue buen gusto.-

Hermione y Susan veían el intercambio de palabras entre Ginny y Harry muy interesadas. Después de las disculpas se formo un incomodo silencio.

-Son tan dulces cuando piden disculpas por cosas que ninguno de los dos hizo- le susurró Susan a Hermione y a continuación rompió el silencio que se había formado. –Por cierto Ginny, estábamos hablando con los chicos sobre el club duelo que el padrino de Harry está organizando ¿vas a inscribirte?.-

-No lo había pensado- dijo Ginny feliz con el nuevo tema de conversación. –Colin y Demelza van a inscribirse, pero no se quienes más se anotaran... Después del fraude que fue el club del año pasado muchos de mi curso no tienen mucho interés.-

Ron estaba pensado seriamente en enviar nuevamente a Gilderoy Lockhart al ala de daño mágico incurable.

-Defensa es algo que todo el mundo debería saber.- dijo Ron con convicción –Mucha gente hubiera sobrevivido la guerra si hubiera sabido defenderse.-

Hermione sonrió al ver la actitud del pelirrojo frente a ese tema.

-Nosotros cuatro, si tenemos interés.- dijo Hermione y agregó con seguridad –Y una buena cantidad de alumnos más también.-

-Debes venir Ginny- dijo Harry con mucho entusiasmo –Digo... si quieres claro...-

-Claro que quiero Harry- rápidamente Ginny sonriendo. -Me encantaría-

Ron estaba seguro de que, muy en el fondo, Harry y Ginny estaban empezando a sentir algo el uno por el otro.

Después de un rato Hermione se fue a la biblioteca, y Ron no tuvo ganas de acompañarla ya que no estaba de acuerdo con la forma en la cual la chica de Ravenclaw estaba estudiado. En cambio se quedó jugando tranquilamente al ajedrez con Susan. Antes de que se dieran cuenta la cena había llegado, pasado y terminado. De cualquier forma Harry y Susan se quedaron un rato más esperando que diera el toque de queda fuera momento de volver a sus habitaciones.

Harry había conseguido la sección deportiva del profeta y estaba analizando los resultados con Ron mientras Susan estaba muy callada y leyendo un libro.

-Susan ya tenemos suficiente con Hermione- dijo Harry –Si veo un libro más creo que voy a sufrir un colapso nervioso.-

-No estoy estudiando Harry- dijo Susan cerrando el libro –Estoy averiguando como cambiar el color de cabello y ojos.-

La tapa del libro decía "Diez mil hechizos cosméticos para la bruja de hoy"

-Pero... para que quieres cambiar el color de tu cabello y ojos- dijo Harry –¿Quieres ser rubia o tienes pensado hacer una broma?-

Ron recordaba que pocos meses antes de que el terminara en este mundo Rose, en un momento de conflicto interno, había querido cambiarse el color de cabello a rubio. Hermione trato de hacerla entrar en razón recordándole que tenía un hermoso cabello y solo lo arruinaría al teñirlo. Obviamente no le presto la menor atención a sus padres y terminó haciendo lo que ella quería. Su hija era muy buena haciendo magia pero, esta vez el resultado fue un desastre. Hermione estuvo dos horas para volver las cosas atrás.

-Sabes Harry que no soy de las que hace bromas y me gusta mi color de cabello como está.- dijo la pelirroja misteriosamente a tiempo que se levantaba –Ahora debo hablar con Lisa Turpin sobre algo... importante... no vemos mañana chicos.-

Susan parecía no querer contar cuales eran sus asuntos con Lisa Turpin.

-Nos vemos mañana Bones... Y no vengas con tanto misterio- dijo Ron con la misma voz que utilizaba cuando sus hijos estaban planeado algo que sabía que no le gustaría –Como dijo Harry, ya tenemos bastante con Hermione.-

-No es misterio, es una sorpresa que estoy seguro que te gustara.- dijo Susan antes de salir a buscar a la compañera de habitación de Hermione.

Ron estaba empezando a lamentar que sus amigos estuvieran en otras casas. Este año solo compartía Encantamientos e Historia Mágica, con Hermione, Cuidado de Criaturas Mágicas con Harry y, Herbología y Runas Antiguas con Susan. Las reuniones del cuarteto quedaban para las horas antes de las comidas. Por otro lado, esperaba que el club de duelo de Sirius ayudara a que Hermione pasara más tiempo con sus amigos.

Ron comenzó a subir las escaleras lo más rápido que podía. No quería que lo encontraran fuera de la torre de Gryffindor después de hora, no porque le importara perder puntos sino porque no tenía ganas de escuchar el discurso que Percy le daría.

Cuando estaba por llegar al séptimo piso Ron vio una figura que reconoció de inmediato. Era su amada futura esposa que, que venía bastante enojada.

-No lo puedo creer- dijo Hermione cuando llegó junto a él –La biblioteca estaba cerrada.-

Ese comentario fue la gota que rebalsó el vaso.

-¡Hermione!- dijo Ron sintiéndose muy enojado por como su futura esposa estaba manejando su vida. –¡No puede ser que cada vez que te cruzó estás yendo a una clase, a la biblioteca o a dios sabe donde!¡Que demonios estas haciendo!¡Ya no hablas con nosotros!¡Tus amigos!... Ya no hablas conmigo.-

Hermione comenzó a enrojecer. Ron sabía por su experiencia con Hermione que tendría que aguantar unos cuantos golpes.

-¡Ron!¡Ni se te ocurra por un segundo que puedes sermonearme!- grito Hermione –¡Tu eres un vago!¡Jamás en todos los años que llevo acá te vi tocar un libro!¡Quizás a ti eso te parezca bien pero algunos queremos llegar a algún lugar en la vida y no ser unos perdedores!-

Ni bien termino de decir la frase Hermione se dio cuenta de que Ron podía pensar que se refería a él, cuando era una de las personas que más admiraba en el mundo.

-¡Eso es lo que crees de mi!- dijo Ron dolido dando inconscientemente un par de pasos hacia atras.

Hermione temió que Ron diera medía vuelta y se fuera.

-¡No! No creo que seas ningún perdedor, no es lo que quise decir, no me refería a ti. Tu eres uno de los chicos más valientes y capaces que conozco. - dijo Hermione rápidamente poniendo paños fríos a la discusión –Pero debes entender que esto es lo que quiero.–

Hermione no podía soportar la distancia que había entre ella y Ron. Sabía que si perdía la amistad de Ron ya nada sería lo mismo.

-No. No puedo creerlo. No puedes querer vivir de esta forma....- dijo Ron furioso –Y si así lo quieres eres la persona mas inteligente y al mismo tiempo estúpida que he conocido en décadas.-

Esta versión de Hermione lo exasperaba mucho más que la de su mundo de origen.

-No te has dado cuenta, que por querer tener tiempo para hacer todas las materias no te dejaste tiempo para vivir.- dijo Ron suavemente. –Te extrañamos... y recién va una semana de clase. ¿Cómo va a ser para navidad?-

Unas cuantas lagrimas comenzaron a rodar de los ojos de Hermione.

-Mira lamento haberte gritado...- dijo Ron. –Pero me preocupas y cuando te preguntábamos no nos respondes o nos dices que estamos pensando tonterías...-

Hermione no respondía y parecía estar bastante molesta. Lo mejor era dejarla para que pensara y rezar porque tomara la decisión correcta.

-Piénsalo Hermione...- dijo Ron –Nos vemos mañana...-

Antes de que pudiera dar un paso Ron se vio atrapado por un aplastante abrazo.

-Yo tampoco quise gritarte.- dijo Hermione sin dejar que Ron se moviera. -Perdóname-

-Disculpas aceptadas- dijo Ron rápidamente mientras abrazaba a Hermione mucho más aliviado.

El pelirrojo reconforto a la chica de Ravenclaw un par de minutos.

-Mi papá me dijo lo mismo.- dijo Hermione sin dejar de abrazar a Ron ya que se sentía muy segura entre sus brazos.

Ron había escuchado cuando el padre de Hermione habló con ella, en la cabina del bote, cuando estaban yendo a la Isla de Wight.

-No puedo entender como justamente él me diga que no estudie- continuó Hermione –El perdió una beca...-

Esa historia ya la había escuchado. Supuestamente los abuelos paternos de Hermione habían muerto por una fuga de gas. Para Ron habían sido victimas de una cacería de muggles por parte de los seguidores de Voldemort.

-No pudo estudiar odontología y tuvo que entrar al ejercito e ir a lugares... peligrosos donde no sabemos si va a volver... si solo las cosas hubieran sido distintas.-

Ron sabía que si las cosas hubieran sido distintas el padre de Hermione sería dentista y su futura esposa no sería una Ravenclaw obsesionada con estudiar a toda costa y cuyo miedo más grande es perder a su padre.

-No voy a negar a que tu papá le tocó jugar unas partida difícil, pero me parece que deberías escucharlo- Ron se sentía bastante identificado con el padre de Hermione en este mundo.

-Lo haré.- dijo Hermione lanzando un suspiro y acomodando su cabeza sobre el pecho de Ron. –Y prometo que pasare más tiempo con ustedes.-

-No te preocupes- dijo Ron sintiéndose aliviado de que estuviera llegando a un entendimiento con Hermione –Si no consigues una beca no te mandaremos al ejercito. Desde que tienen cuatro años Fred y George sueñan con abrir una tienda de bromas. Hablare con ellos para que te contraten.-

Hermione rió por primera vez en días.

-¿Me pagaran bien?- preguntó Hermione imaginando divertida toda la situación.

-Si. Pero tendrás que fabricar Bombas Fétidas y atender la caja.- dijo Ron tranquilamente.

-Será interesante- dijo Hermione cerrando los ojos por unos momentos.

-¿Te estas quedando dormida Hermione?- dijo Ron sorprendido.

-No. Solo estoy cerrando los ojos unos minutos- dijo la chica de Ravenclaw sintiendo la voz su propia voz muy lejana –Es que no dormí bien y hoy mi día tuvo veintiocho horas...-

Ron sabía que Hermione había bajado la guardia y estaba a punto de decirle sobre el gira tiempo, finalmente podría convencerla para que dejara de utilizarlo.

-¿Como haces para tener un día de veintiocho horas?- preguntó Ron.

El pelirrojo esperó la respuesta unos instantes, pero no recibió ninguna. Y empezó a sentir como lentamente Hermione se deslizaba hacia el suelo.

-¿Herms...?- preguntó Ron sin dejar de sostener a su futura esposa cara que no cayera.

Ron no podía creerlo. La pacifica respiración de Hermione podía indicar solo una cosa: el cansancio le había ganado y se quedó dormida de pie mientras lo estaba abrazando. Sin pensarlo dos veces Ron levantó en brazos el cuerpo inerte de su futura esposa y comenzó a llevarlo hacia la torre de Ravenclaw. Hacia bastante tiempo que había dado el toque de queda y debía tener cuidado con los prefectos y premios anuales que estaban patrullando.

-Bueno esta es la segunda vez que te llevo en brazos.- dijo Ron a la dormida Hermione –La primera vez fue cuando el troll casi nos mata... la segunda ahora... Y te prometo que, como mínimo, te cargare una vez más.-

Mientras caminaba por los oscuros pasillos se preguntaba como entraría a la sala común de Ravenclaw. Por lo que Harry le había contado para pasar había que dar una respuesta lógica a una pregunta que formulaba la puerta. Eso podía complicar las cosas... aunque quizás encontraría a alguien que le abriera la puerta o Hermione despertaría, cosa que parecía poco probable.

Cuando estaba a punto de doblar por un pasillo escuchó unos pasos que se acercaban sigilosamente. Ron no demoró ni un segundo se escondió detrás de un enorme tapiz y permaneció en silencio escuchando atentamente todo lo que pasaba del otro lado. Estaban a cincuenta metros de la sala común de Gryffindor por lo que casi con seguridad esos pasos debían pertenecer a Percy que debería estar volviendo de su ronda final.

Hermione murmuro algo ininteligible entre sueños.

Extrañamente los pasos comenzaron a acercarse más y más. De repente se Ron escuchó unas palabras casi tan bajas que parecían un suspiro.

-...nadie...alguien...- susurró la misteriosa voz -...escuché pasos... escuche voces... lo sé...-

Ron lentamente sacó su varita de su bolsillo. Ese no era Percy y no parecía la voz de nadie que el conociera.

Los pasos siguieron acercándole hasta que llegaron al justo frente al tapiz.

-Se fue por aquí...- dijo la voz. –maldito gato... cuerdas de guitarra voy a hacer con sus tripas... sí...-

Ron sintió como un metal raspaba la pared de piedra. Después de unos interminables segundo los pasos volvieron a reemprender la marcha hacia la dirección de la cual Ron había venido.

Una vez que Ron estuvo seguro que quien fuera que era estaba lejos. Lanzo un hechizo no verbal a sus zapatos para que no hicieran ruido y por segunda vez en el día utilizó el hechizo homenum revelio. Esta vez no mostró a nadie en las cercanías.

Sin demorar un segundo Ron salió de su escondite cargando a Hermione en brazos. El pasillo estaba desierto. El pelirrojo sabía que ir a la torre de Ravenclaw era lo más estúpido que podía hacer en ese momento. Necesita llevar a Hermione a un lugar seguro y que pudiera llegar rápido. El único lugar que cumplía con esas características la torre de Gryffindor.

Casi corriendo llego al retrato de la señora Gorda.

-Lafonia- dijo Ron ni bien llegó.

Pero el cuadro no se abrió para dejarlo pasar.

-¿Pero que haces con esa chica?- dijo la señora Gorda ceñuda ni bien apareció Ron frente a ella. –No pertenece a Gryffindor... -

-He dicho la contraseña... Abre la puerta- dijo Ron tratando de calmarse –No tengo tiempo. Es una emergencia.-

-Te das una idea de la cantidad de veces que escuche eso.- dijo la señora Gorda –Aunque fueron muy pocas veces las que un chico apareció arrastrando a una chica... ¿Qué estás tramando? ¿No le habrás hecho algo?-

Ron no tenía tiempo para explicarle que sus intenciones eran honorables.

-Se quedó dormida- dijo Ron –Necesito entrar, hay un sujeto rondando por los pasillos y no pertenece al colegio. Creo que es Pettigrew, debes dejarme entrar e ir a buscar al profesor Dumbledore, Lupin, Black, Snape... ¡Cualquiera pero trae a alguien!-

Ron sintió que algo se pasaba por entre sus piernas. Por un instante los nervios lo traicionaron y creyó ver a Colagusano junto a él pero a final solo fue Sombras el gato de la hermana de Harry.

-No lo se...- dijo la señora Gorda pensativa –Esto es sumamente irregular...-

En ese momento Ron vio que el lomo de Sombras se erizaba.

-Alguien... sabia que había alguien....- escuchó decir la voz a lo lejos.

-Frío y vacío... eso sentirán- se escuchó decir ahora más cerca seguido de una carcajada demencial.

La señora Gorda a pesar de ser estar hecha de oleos palideció.

-Entra y no dejes que nadie salga hasta que vuelva con un profesor- dijo la pintura a tiempo que abría el acceso a la sala común de Gryffindor. Ron, cargando Hermione, entró seguido por Sombras.

Cuando Ron vio que la puerta se cerró herméticamente se sintió algo más seguro. Era bastante tarde por lo cual la sala común estaba completamente vacía. Lo primero que hizo el pelirrojo fue dejar a su bella durmiente en el sofá que estaba frente al fuego. A continuación saco sus dos varitas y se colocó frente a la puerta esperando que alguien llegara.

Durante la larga e interminable espera, a Ron le pareció escuchar ruidos del otro lado, pero eran demasiado débiles para poder ser identificados.

Finalmente después de varios minutos la puerta se abrió. La profesora McGonagall en bata, seguida por la profesora Rydberg en bata rosa y pantuflas, y cerrando el grupo un Sirius con cara de recién haber estado tomando unas copas de Whisky de fuego .

-Alto- dijo Ron con el tomo que utilizaba en su trabajo de Auror. –No de un paso más-

-Baja esa varita Weasley si no quieres perder más puntos de los que has perdido en tus dos años juntos- dijo la supuesta profesora McGonagall.

-Díganme algo que solo ustedes puedan saber- dijo Ron sin intimidarse ni bajar la varita.

-Ayer, casualmente, le dije que por una vez en la vida intentara no meterse en problemas... Veo que no me prestó la más mínima atención- dijo McGonagall molesta.

Realmente era su profesora de Transformaciones. –Disculpe profesora McGonagall- dijo Ron.

-El año pasado los encontré a ti y a Hermione dando vueltas después de horas y los acompañe a sus respectivas salas comunes...- dijo Alexandra.

-Aguafiestas...- dijo Sirius por lo bajo.

-Ahora faltas tu Black- dijo Rydberg sonriendo apuntando a Sirius con su varita. –Piensa bien antes de responder.-

La profesora de Runas era realmente quien decía ser.

-Tienes un espejo que te dio mi ahijado para comunicarte.- dijo Sirius rápidamente. –Susan Bones y Hermione Granger tienen otros dos.-

Ron bajo su varita y comenzó a explicarles todo lo que había pasado, incluyendo porque Hermione estaba durmiendo en la sala común de Gryffindor.

-No te preocupes Ron, Dumbledore esta afuera con Remus... quiero decir el Profesor Lupin... yo iré a darles una mano y llegaremos al fondo de esto.- dijo Sirius cuando terminó de escuchar lo que Ron tenía para decir. Ron sabía que lo decía más para tranquilizarlo que porque fuera verdad.

En ese momento la profesora de Transformaciones reparó en la presencia de Hermione yaciendo placidamente en el sofá frente al hogar.

-Weasley, hágame un favor y consígale una frazada a la señorita Granger, por favor.- dijo la profesora McGonagall –En vista de los acontecimientos, preferiría que fuera nuestra huésped durante esta noche.-

Ron subió a su habitación para encontrar a todos sus compañeros dormidos e ignorantes de todo lo que había ocurrido hacía instantes. Dentro de su armario encontró una frazada de repuesto y la llevó a la sala común. La profesora ya se había ido dejando sola a Hermione, que seguía en la misma posición la cual la había dejado y su uniforme azulado contrastaba con el rojo del sillón en el cual se encontraba. Ron le saco los zapatos a la cubrió cuidadosamente con la frazada asegurándose de que no hubieran huecos por los cuales la chica tomara frío. A continuación tomo un pedazo de pergamino y un tintero que estaba olvidado en la mesa de la sala común y escribió "No despertar hasta las doce del mediodía".

-Buenas noches Herms...- dijo a tiempo que le daba un beso en la frente.

Hermione pareció intentar responder en sueños y esbozó una sonrisa.

Mientras subía a su habitación, la mente de Ron no estaba pensando en si Pettigrew vendría a Hogwarts o no, ya que eso era una realidad. Estaba pensando en como haría para ubicar a ese desgraciado antes de que hiciera un desastre en Hogwarts.

Y tenía una idea de cómo hacerlo...


¡Hola! ¡Y Feliz Año Nuevo adelantado!

Este capitulo sale bastante antes de lo que salen realmente. La razón es que pude colgarme bastante frente a la computadora como para poder escribirlo en menos tiempo. Espero que les allá gustado la aparición de Remus. Se que sigue siendo un poco parco, la razón es que lo imagino como un sujeto muy profesional que se toma su trabajo de profesor en serio y no como Sirius que utiliza cada oportunidad que tiene para pelearse con su antigua compañerita de Slytherin...

Por otro lado Harry y Ginny están llevándose mejor que nunca y Ron consiguió hacerle entender un par de cosas a Hermione, ya vamos a ver si le presta atención o no.

Una cosa que quiero aclarar es que en ningún lado pude encontrar el Boggart de Lavender pero mirando en el libro encontré tres posibilidades: Una víbora, una rata o un ojo inyectado en sangre. Me pareció más malvado de mi parte optar por la rata, ya que más de uno se pensó que Pettigrew estaba dentro del armario. Jejeje.

En cuanto a Pettigrew... que puedo decir... ya veremos un poco más al roedor en los próximos caps.

Bueno les dejo un par de datos de relleno sobre los personajes que invente.

Dato Colgado de Relleno 1: Siempre tengo problemas para nombrar a los personajes que agrego. Tienen que ser nombre que más o menos se adecuen a los libros originales. Por ejemplo no podría haber nombrado a la hermana de Harry: Britney, Brittany, Briana o algún nombre claramente yanqui tan conocidos por todos nosotros gracias a las series y película, pero que a principios de los 80 nadie los conocía. Entonces ya que a la autora le gusta utilizar nombres de flores se me ocurrió la "brillante" idea de llamarla Violet...

En la mayoría de los fics en los que aparece una hermana de Harry, la chica es igual a Lily con los ojos de James. Yo la hice igual a Lily pero, heredó el color de cabello y la miopía del papá.

Dato Colgado de Relleno 2: El apellido de la profesora de runas lo saqué de una constante que se utiliza en química llamada Constante de Ryberg (se pronuncia Raiberg si no me equivoco y debe su nombre a un físico danés)... pero por alguna razón pensé que se escribía Rydberg (con "d") y cuando me di cuenta de que lo escribí mal ya era tarde y decidí dejarlo así, ya que me había acostumbrado y es un apellido real que existe en Dinamarca de donde era el físico en primer lugar. El nombre Alexandra era el nombre de la esposa de un rey de Inglaterra de finales del siglo XIX.

Bueno espero que hayan disfrutado el capitulo. Nos estamos leyendo en un mes más o menos.

Que tengan Feliz Año Nuevo

Salvatore