MIL DISCULPAS POR LA TARDANZA. AQUÍ ESTÁ EL NUEVO CAPITULO ASI QUE POR FAVOR PERDONADME SI? ESPERO QUE DISFRUTÉIS DE LA HISTORIA.
DEDICO EL CAPITULO A MIS NIÑAS EN TWITTER: ADRI, NATALIA, ANNA, LAURA Y CONNIE (creo que ya sabéis quiénes sois… OS ADORO)
TAMBIEN QUIERO SALUDAR A: AGUS, MILI Y VALE :)
POR CIERTO ESTE CAPITULO ES ESPECIAL PORQUE HOY ES CUMPLE DE JOSH :)
.
El último sinsajo
.
Capitulo 25
.
Cinco. Ya solo quedamos cinco. Y cuatro de nosotros estamos bajo el mismo techo.
Caleb y yo nos miramos. Nuestras miradas confusas y a la vez aterrorizadas se cruzan.
-Sólo quedamos nosotros. –de repente la voz de Brent rompe el silencio.
Caleb y yo nos damos la vuelta sorprendidos y vemos a Brent en el pie de las escaleras.
-Por favor decid algo. –murmura.
-¿Qué quieres que digamos? –salta Caleb. –No hay nada que decir. Sólo quedamos cinco, y cuatro de ellos tienen una alianza.
-Tres. Tres de ellos tienen una alianza. –recalca Brent.
-Brent, por favor. –suplico.
-No, Prim. –me mira directamente. –Te he encontrado. No te volveré a perder, eso te lo aseguro. Nos vamos ahora mismo. –manda.
-No. –digo firmemente. –Leo está con nosotros. No lo vamos a dejar.
-Puede que hayamos hablado y puede que me sienta agradecido por haberte… salvado. –dice con dureza. –Pero eso no significa nada. No significa que confíe en él.
-Me da igual lo que pienses de él. Yo le hice una promesa y no lo voy a romper. –respondo con la misma dureza.
-Primrose, solo quedamos cinco y dos de ellos son nuestros enemigos. Son del 13. Son profesionales. ¿Acaso crees que esto es una casualidad? –grita Brent enfadado. -¿Acaso crees que ése va a abandonar a su compañera del distrito para aliarse con unos "mugrientos" como nosotros? Por favor no me hagas reír.
-Leo estaba ciego de odio Brent. Ahora ha cambiado. –le digo intentando que entre en razón.
-¡¿Qué mas te da?! –exclama. -¡¿Qué mas te da si nos aliamos o no con Leo?! ¡Sólo sobrevive uno Prim!¡Tarde o temprano nos tendremos que matar! –sigue gritando y temo que Leo ahora mismo esté escuchando.
-Eso incluye a Caleb… y a mí… nos tendremos que matar todos. –murmuro.
-Eso es diferente. –murmura Brent de vuelta.
-Claro que no es diferente Brent. –habla Caleb. –Prim tiene razón. Somos amigos… pero llegados a este punto solo sobrevive uno ¿cierto?
Las palabras de nuestro compañero nos calan muy hondo, y creo que más en Brent. Él no se está dando cuenta que es el final. Está tan concentrado en su furia en Leo que no se da cuenta de las cosas que dice… sólo sobrevive uno… y si mata a Leo también tiene que matar a Caleb… y a mí. Lo que me lleva a pensar…
-Mi padre… -murmuro. –Mi padre hará algo… lo sé.
-¿Qué quieres decir Prim? –pregunta Caleb.
-Él no va a permitir que nos matemos… tú mismo has hablado con él Brent. –apunto.
-Él me encargó protegerte. –dice. –Y es lo que estoy intentando hacer.
-Pero él… mi madre… no dejarán que muera gente inocente. Y más sabiendo lo que Caleb y Leo han hecho por nosotros. No lo permitirán. –digo demasiado segura.
-¿Quieres decir que van a atacar a Coin? –Caleb murmura con miedo.
-No… no lo sé. Pero harán algo. –creo que me estoy volviendo loca.
-Entonces es mejor que los ayudemos. –y la voz de Leo retumba por toda la sala.
-Leo… tú… -murmuro con miedo.
-Lo he oído todo Prim. –aún no me acostumbro a su nueva forma de llamarme. –Y no puedo culpar a Brent. Créeme que esto también es muy difícil para mí 12.
-Entonces ¿por qué no te vas? –dice con dureza Brent. -¿Por qué no te vas a reunir con tu amiguita?
-Porque soy lo bastante inteligente para no dejar a Prim sin protección teniendo a Laia por los alrededores. –y esa frase hace que una corriente eléctrica recorra toda mi espalda.
¿Leo ahora quiere protegerme?
-¿Estás dispuesto a traicionar a tu compañera por Prim? –pregunta Caleb incrédulo.
-Sólo quiero reparar mis errores. Laia odia a Prim por mí… creo me pasé un poco de la lengua con ella. –cuenta Leo.
-¿Le contaste…? –pregunto.
-Me desahogué con ella. –admite. –Lo siento.
-¿Por qué tanto interés en Prim? –salta Brent. –Nosotros podemos protegerla de esa chica. Somos 3 contra uno. No te necesitamos.
-Ohh claro que me necesitáis. –responde Leo. –No la conocéis. Es una máquina para matar. No la habéis visto en los entrenamientos. Es mortal.
-¿Y estás dispuesto a arriesgarte por Prim? –Brent pregunta serio.
-Es lo menos que puedo hacer. –contesta Leo. –Es lo que mi padre hubiera querido que hiciera.
Y esa última frase lo dice mirándome a mí directamente. Ahora que sabe la verdad sobre su padre, que no fue aquel monstruo que se encargó de crear su abuela, tiene una visión más clara sobre la verdad. Y me alegro que esté dispuesto a cambiar… aunque estoy harta de que todos quieren sacrificarse por mí.
-Estoy cansada. –suelto y los tres chicos me miran. –Estoy cansada de que todos me queráis proteger. Puedo hacerlo yo sola. Soy la hija de los vencedores por si no lo recordáis.
Y los únicos que sonríen son Caleb y Leo. Brent tiene la expresión demasiado seria.
-Creo que yo no entro allí, Prim. –murmura Caleb divertido, lo cuál me saca una sonrisa a pesar de estos momentos.
-Y… ¿quién dice de protegerte? –salta Leo igual de divertido. –Sólo te voy a prevenir.
-Muy graciosos chicos… -sonrío mirando a Brent. -¿Podéis ir a preparar las cosas para marcharnos de una vez a por la insignia?
Leo y Caleb me miran y éste último asiente para después ir a la cocina, sin embargo, Leo se queda de pie mirándome. Le dedico una mirada tranquilizadora y se dirige sin rechistar hacia el piso de arriba.
-Vale, suéltalo. –digo finalmente.
-¿Por qué eres tan complicada Prim? –pregunta.
-Complicada… ¿en qué sentido? –digo confusa.
-Que te encariñas con facilidad. –suelta y me saca una sonrisa. -¿Qué es tan gracioso?
-Que Leo me dijo lo mismo. –respondo. –Si sólo te esforzaras, como Caleb, en ver el nuevo lado de Leo y quizás conocerlo mejor… te darías cuenta en lo mucho que tenéis en común.
-¿Yo con ése? –pregunta.
-Bueno… los dos sois tercos, idiotas…. Y me queréis viva.
-Ese el único punto que me gusta. –suelta. –Prim…
-Dime
-Leo… ¿qué sientes por él? –y pregunta mirando hacia el suelo.
Su pregunta me sorprende y recuerdo lo que estuve hablando con Caleb. Ahora ni siquiera sé cómo puedo responder a eso.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Pues lo que he dicho… lo que sientes por él.
-¿Debería sentir algo?. –dios mío cómo salgo de ésta.
-No sé… por eso te pregunto. –creo que esto también le incomoda. Entonces ¿para qué demonios pregunta?
-Pues… sinceramente no sé que responderte Brent. –suspiro.
-La verdad. –dice. –Solo dime la verdad, es lo único que me importa.
-Me siento… confundida. –digo con sinceridad pero a la vez avergonzada. –No sé… siento… como una conexión con él.
-Conexión… -dice saboreando la palabra. –Define eso.
-Pues no sé Brent. –me exaspero. –Es como si… quisiera odiarlo pero no puedo. Cómo él… me quería matar pero a la vez no podía…
-Ahh… está bien. –lleva su manos entre su cabello castaño. –Vámonos.
-Brent… -le llamo agarrando su brazo para impedirle dejarme con la palabra en la boca. -¿A qué ha venido esa pregunta?
-Nada. Curiosidad. –dice pero no me mira.
-Ya… ¿estás… celoso?
-¿Qué? –pregunta incrédulo.
-¿Brent? –insisto y él se pone colorado y me saca una sonrisa.
-Nosotros no tenemos nada Prim así que no veo por qué tendría que ponerme celoso. –y su voz torna demasiado serio para mi gusto. -¿Nos vamos?
Y sin responderle me doy la vuelta para ir recogiendo mis cosas.
.
Caminamos por la senda en silencio y a la vez atentos. Es bastante extraño porque nosotros no tendríamos por qué tener miedo, después de todo sólo quedamos cinco y cuatro somos… "aliados" así que analizándolo somos cuatro contra uno. Pero según Leo hay que tener cuidado con la tal Laia y estoy muy de acuerdo con él. Todavía recuerdo las miradas asesinas que me dedicaba durante los entrenamientos y durante nuestros encuentros en la arena. Tan sólo recordarlo me produce escalofríos.
La senda nos lleva hasta el centro del distrito 12 donde está el Edificio de la Justicia. Brent y yo nos miramos, supongo que al igual que yo recuerda aquel horrible día cuando nuestros nombres salieron de aquellas urnas y tuvimos que subirnos al escenario que habían montado allí. Todavía tengo esa imagen de mi madre derrumbándose enfrente de todo Panem, sollozando y suplicándole a mi padre que haga algo… y estoy esperando a que lo haga…
La idea de que estos chicos que están conmigo tienen que morir para que pueda volver a estar con mis padres me produce un nudo en el estómago insoportable. No voy a permitir que alguno de ellos mueran… la simple idea me aterra.
Pienso y pienso en las palabras de mi padre y mi madre… y me prometieron que intentarían salvar a los que pueda… y confío en ellos… y sé que lo harán… a su manera pero lo harán.
Sólo espero que sea pronto.
-Ahí está. –de repente exclama Caleb apuntando en lo alto del Edificio de la Justicia.
-Es la insignia incrustada… -murmura Brent. –Se puede notar los rayos verdes…
-Vamos a por él. –dice Caleb.
Todos caminamos dispuestos para la insignia pero de repente Caleb cae derrumbado y todos nos quedamos sorprendidos.
-¡Ahh! –Caleb grita de dolor.
-¡Todos a cubierto! –grita Leo empujándome hacia Brent y éste me rodea con sus brazos mientras Leo agarra a Caleb… sangrando.
-¡Ahh! –Caleb se queja por el movimiento que ha requerido para levantarlo.
-Tranquilo. –logro oír el susurro de Leo.
-¡¿Dónde demonios está?! –grita Brent mirando para todos lados.
-¡¿Crees que yo lo sé?! –el otro grita intentando sujetar a Caleb.
Brent me conduce detrás de unas casas y nos sigue Leo cargando a Caleb. Leo posa con cuidado a Caleb a mi lado y éste tiene una expresión de dolor. Teniéndolo tan cerca me doy cuenta que tiene un cuchillo clavado en un lado del estómago por lo que su camisa está toda mojada de sangre.
-Si puedes… quítale ese cuchillo. –me susurra Leo.
Tengo el cuerpo de Caleb delante… sangrando y temblando… y no consigo moverme. Todo ha pasado tan rápido. ¿Cómo pudo atravesarlo de esa manera?. Sin darme cuenta las lágrimas ya han abandonado mis ojos y ahora no paran de rodarse por mis mejillas… las lágrimas poco a poco se convierten en sollozos demasiado escandalosos para mi gusto y mis manos pálidas y temblorosas intentan acercarse en ese cuchillo clavado en el cuerpo de mi amigo.
-Shhh… -susurro, al menos hago el intento entre tanto sollozo. –Te- tengo… que…. quitártelo… lo siento…Caleb…
-Ughhh… -se queja cuando por fin mis manos agarran el cuchillo.
Respiro…
-¡AHHH! –Caleb gritatodo lo que puede. Lágrimas y sudor ocupan todo su rostro.
-Todo va estar bien Caleb… vas a estar bien… -lloro. –Ahora vamos a atártelo para que no te desangres…
Mientras hago el intento de curar a Caleb me doy cuenta que estamos completamente solos. ¿Dónde demonios está esos dos?
¿¡DÓNDE ESTÁN?!
A lo lejos… en el medio de la gran plaza delante del Edificio de la Justicia veo uno… dos… tres figuras.
Tres figuras… me repito una y otra vez en mi mente. Tres figuras. Laia.
-Caleb… espera un momento. –y sin pensarlo dos veces salgo corriendo hacia esas figuras.
Cada vez que me acerco puedo oír sus voces… gruñidos… y gritos… de una chica…
-¡¿Qué demonios estás haciendo Leo?! –grita.
-Laia… me equivoqué… todo fue una farsa… -intenta calmarla Leo.
-¡Matémoslos y tu abuela nos sacará de aquí! –la otra sigue insistiendo. –El 10 no va a resistir mucho más… sé muy bien donde apunto.
Finalmente consigo llegar hasta mis compañeros e instantáneamente los ojos llenos de odio de Laia se posan en mí.
-Tú… -susurra.
-Laia… basta. –vuelve a decir Leo. –Se acabó.
-¡¿Es por ella?! –grita de vuelta. -¡¿Qué te ha dicho ésta?! –escupe con asco. -¡No la creas Leo!
-Laia… por favor… -advierte Leo al ver cómo se intenta acercar a nosotros.
Como acto reflejo y no sé si es pura coincidencia, los dos chicos se mueven de tal forma que forman una especie de muro con sus cuerpos para taparme de cualquier arrebato de Laia.
-¡¿Qué te ha hecho?! –vuelve a gritar. -¡Recuerda lo qué te hicieron sus padres! ¡Venganza Leo, por eso estás aquí!
-¡Cállate ya! –Leo se desespera.
-¡Déjalo! Con ésta no se puede hablar… -suelta Brent.
Los gritos me desesperan. Leo no va a conseguir nada hablando con ella así intento buscar una manera de evitar una catástrofe. Miro a mí alrededor y los rayos verdes consiguen llamarme la atención
Y sin darle tiempo a reaccionar preparo mi arco y disparo… justo en la insignia.
Y todo se vuelve negro.
.
.
.
PEETA POV
-¿Estamos todos listos? –Lucy pregunta poniéndose al mando y mirando todos los radares del aerodeslizador.
-¿Estás segura de que tenemos las coordenadas? –pregunto para asegurarme mientras me pongo el cinturón de seguridad del asiento al lado de mi mujer.
Le supliqué que se quedara pero obviamente no me iba a dejar hacer esto solo.
-Si. –asiente Lucy sentándose en su sitio.
-¿Y Coin? –pregunta con temor Katniss.
-Todo estás bajo control. –contesta Lucy.
Todos nos preparamos para el despegue… pero no ocurre nada.
De repente todos los radares desaparecen de las pequeñas pantallas que nos rodean para darle lugar a una pantalla negra con un simple mensaje.
"¿Queréis jugar? Pues juguemos."
.
.
.
EL GRAN FINAL SE ACERCA.
Vuelvo a pedir disculpas por la tardanza… entre que tuve gripe y que la universidad me tiene ocupadísima… fue casi imposible escribir durante la semana asi que eso incluye NDQMV y MPC. A lo mejor puedo subir un capitulo de estas historias este fin de semana.
Para la próxima actualización ya os avisaré en TWITTER porque tengo dos exámenes de Anatomía la próxima semana asi que no sé de dónde voy a sacar tiempo para escribir. Haré todo lo posible para tenerlo el próximo fin de semana.
Gracias por vuestra paciencia conmigo y espero tomar la dirección correcta para la GRAN final. Aquí os dejo con muchas dudas porque aclaro que TODOS aún siguen vivos.
Lo digo más por Caleb porque sé que tiene unas cuantas admiradoras :P CALEB SIGUE VIVO PERO HERIDO.
Y el final. Todos parecen listos para rescatarlos… pero Coin se ha enterado. ¿Qué créeis que va a hacer?
Gracias por todo y un beso muy fuerte a todos!
