4-10-1991

Los alumnos de primero de Gryffindor y de Ravenclaw subieron a la plataforma de la Torre de Astronomía. Solo unos pocos llevaban su telescopio encima, como pudo comprobar Aurora. Era habitual en la primera clase que algunos lo olvidasen, por lo que no lo tuvo en cuenta. Además, siempre explicaba teoría en las primeras clases, antes de empezar con la práctica.

-Soy Aurora Sinistra- dijo en voz alta y clara, cuando ya estaban todos- Bienvenidos a clase de Astronomía.

Pasó lista, recitando los nombres de los alumnos mientras los miraba a la cara, para asociarlos y acordarse de ellos con facilidad.

-Patil, Parvati- dijo Aurora. Una joven hindú Gryffindor levantó la mano. Aurora se acordó de Chandra Joshi... y se anotó mentalmente preguntarle a Severus sobre ella. Lo último que sabía era que había celebrado su mayoría de edad y que era una reputada pocionista en la India.

-Patil, Padma. Vaya- miró a otra niña igual, pero con el escudo de Ravenclaw en el pecho. Sonrió a las gemelas antes de leer el siguiente nombre.

-Potter, Harry- al oír su nombre, el niño levantó la mano con timidez. Le reconoció a la primera y no por la cicatriz en forma de rayo que tenía en la frente, sino por el increíble parecido a su padre. Exactamente igual a James, pero con los inconfundibles ojos de Lily. Aurora ya reparó en ello, cuando le vio en la Ceremonia de Selección. La mujer estaba sentada al lado de Dumbledore, y pudo notar cómo el director se ponía tenso y cómo se relajó cuando el Sombrero Seleccionador gritó "Gryffindor".

Y no pudo evitar pensar también en cierto profesor. Para Snape, debía ser una tortura volver a ver esos ojos verdes. Dedicó una sonrisa amable a Harry, que hizo que el niño también sonriese levemente. Terminó de pasar lista, llegando al último nombre.

-Weasley, Ronald- miró al chiquillo pelirrojo que estaba al lado de Harry- ¿Otro Weasley? Dime por favor que eres más como Bill y Charlie que como Fred y George.

Weasley se puso colorado, que no le favorecía nada con el color de su cabello. Aquello provocó unas risas entre los presentes. Creyó ver una mirada de agradecimiento en Potter. Él había sido el centro de atención de las otras clases, por lo que habían comentado los otros profesores en la sala de profesores. Desviar la atención en otro era de agradecer. El pobre Ronald no conseguía responder, por lo que Aurora habló para toda la clase.

-No te preocupes, Weasley. Si algo aprenderéis en esta clase es que todos somos iguales y diferentes a la vez- la mujer señaló el cielo estrellado- Todos somos polvo de estrellas, haciéndonos iguales en esencia, pero con nuestras particularidades. Eso es lo que pasa con las estrellas y los planetas que nos observan desde ahí arriba.

Hizo una pausa, para ver la reacción de los alumnos. Todos la miraban expectantes y observó que la niña de pelo castaño alborotado de Gryffindor, Hermione Granger, había dejado su telescopio en el suelo y estaba apuntado lo que decía.

-Os enseñaré los nombres de las estrellas, los planetas y sus satélites, su composición, nacimiento y muerte. Los movimientos celestiales y la influencia de los mismos en nuestra magia. Os enseñaré el nombre de las constelaciones, las diferentes agrupaciones de las estrellas. Pero no cofundáis la Astronomía con la Astrología. Las estrellas nos son dadas. Las constelaciones las hacemos nosotros. Eso quiere decir que las estrellas existen en el cosmos, pero las constelaciones son las líneas imaginarias que dibujamos entre ellas, son la lectura que hacemos del cielo y las historias que nos contamos- levantó un brazo, señalando el cielo- Vamos a hacer una rápida ronda de conocimientos generales- continuó Aurora- señalaré a alguno de vosotros al azar y diréis el nombre de un planeta, en el orden de distancia con el sol. A ver, Broklehurst, tu primero.

La niña de Ravenclaw pegó un respingo al oír su nombre, y respondió acertadamente diciendo "Mercurio".

Granger, Boot, Thomas, Potter, Patil (versión Ravenclaw), Goldstein (cuando dijo "Urano" algunas risas se oyeron en la clase, siempre pasaba), Finnigan y Corner terminaron de decir el resto de los planetas correctamente.

-Muy bien, cinco puntos para cada uno. ¿Quién puede decirme qué tienen en común estos planetas?

O eran muy tímidos o no tenían ni idea. La mano de Hermione Granger se alzó al aire.

-¿Qué son todos parte del sistema Solar?

-Correcto, cinco puntos para Gryffindor, ¿Y qué más?- respondió Aurora- ¿Nadie?- Mandy Broklehurst levantó la mano.

-¿Que tienen nombre de dioses romanos?- dijo con un hilo de voz.

-Sí, muy bien, cinco puntos para Ravenclaw. ¿Y eso qué implica?

Alguna mano más se levantó. Un chico de cara redonda tenía la mano a medio alzar. Neville Longbottom. Aurora recordaba ese apellido. Los dos famosos aurores.

-¿Longbottom, verdad?- el niño se puso colorado y miró al suelo, como arrepentido- Vamos, seguro que lo dices bien- le sonrió. El niño se la quedó mirando.

-¿Qué fueron ellos quien los descubrieron?- dijo tan bajo que apenas pudo distinguir lo que había dicho.

-Casi- le sonrió Aurora- un punto para Gryiffindor por el intento- Neville parecía emocionado por haber ganado un punto para su casa.

-Pero profesora- Hermione Granger intervino- La Tierra no tiene nombre de dios.

-¿A no?- A Aurora se le escapó una sonrisa de suficiencia. Hermione Granger se quedó con la boca abierta, intentando buscar una respuesta- Como han dicho vuestra compañera, tienen nombre de dioses. Los planetas fueron estudiados por los babilonios y sus estudios llegaron a los griegos, que les bautizaron con los nombres de sus propios dioses, que posteriormente fueron renombrados por los romanos, que son los nombres que hemos heredado. Nosotros llamamos "Earth" a nuestro planeta "tierra". En español, se dice "Tierra", que viene del latín "Terra", la diosa romana, la equivalente de Gaia, la diosa griega, que a su vez… significa tierra.

Todos se quedaron con los ojos abiertos. Hermione Granger, sin decir una palabra, tomó de nuevo su cuaderno y pluma y anotó todo casi con la nariz pegada al papel.

-Tal vez deberíais tomar notas...A menos que tengáis una memoria prodigiosa- comentó Aurora. Los alumnos hicieron caso y empezaron a tomar apuntes. La mujer siguió explicándoles a grandes rasgos lo que iban a estudiar durante el curso, señalando de vez en cuando el cielo. Ya casi era la una, cuando al alumno pelirrojo se le escapó un bostezo.

-Creo que a Weasley le aburren mis explicaciones- dijo Aurora. Algunos de los presentes soltaron unas risitas- Como deberes, haréis un resumen de la clase de hoy, y aportad alguno de los conocimientos de lo que supierais antes de venir a Hogwarts. Os acompañaré hasta vuestras respectivas salas comunes.

Llegaron hasta la Gran Escalera. Cuando llegaron hasta la séptima planta, los alumnos de Gryffindor se acercaron al retrato de la Dama Gorda. Cuando se aseguró que todos habían entrado, acompañó hasta la quinta planta a los Ravenclaw, y esperó a que todos subieras las escaleras de su torre. Aurora soltó un suspiro de alivio. Esa era su última clase del día.

ooOOoo

Pasaron varias semanas cuando Dumbledore la llamó al despacho. Entrando con el pie izquierdo, se encaminó hasta la silla libre del escritorio del director. Dumbledore la esperaba con una sonrisa en el rostro y la invitó a sentarse.

-¿En qué puedo servirle, director?- preguntó la mujer- ¿Ha pasado algo?

-No, no, todo está bien- comentó Dumbledore- Simplemente, estoy preguntando a los profesores por cierto alumno, a ver qué opinión tienen sobre él. Ya ha dado tres clases contigo, y quería saber tu opinión.

-¿Se refiere a Harry Potter?- Dumbledore asintió ante las palabras de la mujer- La verdad, no es tan diferente de los demás alumnos de primero. Quiero decir, se le ven un poco verde, pero con ganas de aprender. Es prudente, atento. Es… normal- sentenció la mujer.

Dumbledore volvió a asentir, pero la miró por encima de las gafas de media luna, como dando permiso para hablar con franqueza.

-A pesar de parecido físico, no es como James- añadió ella- es un diamante a pulir. Será como él, un mago brillante, algún día, pero le falta mucho para ello. Es más como…Lily.

-¿Lily y tu fuisteis amigas, durante vuestra estancia aquí?- preguntó el viejo director.

-Amigas no. Conocidas. Compañeras. Nos ayudábamos mutuamente con los deberes- no había nada que ocultar, durante años eso había pasado en Hogwarts- ella me ayudaba con Encantamientos y yo correspondía con Astronomía.

-Sí, era encantadora- dijo Dumbledore, haciendo el juego de palabras- se dejaba querer hasta por las personas más insospechadas…- añadió, con un tono más apesadumbrado. Algo dentro de Aurora dio un vuelco, sabiendo a quién podría referirse- En fin, cambiando de tema- y de tono de voz, uno más liviano- ¿Qué te parece la profesora de Estudios Muggles?

-¿Charity?- a Aurora le sorprendió la pregunta y estaba segura que le había reflejado en el rostro- Pues es muy simpática, enérgica y con mucha vitalidad. Se la nota que es nacida de muggles, sabe de primera mano cómo tienen que trabajar los no mágicos en el día a día, sin poder contar con nuestra magia.

-Me alegra que te caiga bien, ¿ves a Quirinus como profesor de Defensa?

- ¿Quirrel? Pues…- Aurora vaciló, pero la expresión de Dumbledore era serena y tranquilizadora- Supongo. No parece que le haya servido de mucho el año sabático que se tomó para coger experiencia de campo. Está… cambiado…. No soy yo para juzgar su decisión de ponerle en esa asignatura, señor.

-Curioso, que digas esas palabras. Cuando hace más de once años que viniste a quejarte de otro profesor.

Pese a la sonrisa que tenía Dumbledore, esas palabras fueron una sutil regañina. Al ver que no contestaba, siguió hablando.

-Y, a pesar de tus quejas, ahora sois buenos amigos ¿me equivoco?- Aurora, sin querer, desvió brevemente los ojos, evitando el contacto con la profunda mirada azul del director. Se había delatado y se enfadó consigo misma- No hay nada por lo que preocuparse, Aurora. Es más, me alegro por vosotros. Por vuestra amistad. Quiero decir- añadió con ligereza- Y en caso que fuese algo más, si sigues confiando en mí, déjame que te de un consejo. Llegarán tiempos difíciles, en los que los ojos engañarán al corazón. En que los hechos tangibles sean más pesados que la realidad oculta. Sólo pedirte que, pase lo que pase, sigas a tu corazón.

OoOooO

¿Qué tal? Por aquí, el frío y la lluvia hacen que Diciembre sea ya más invierno que otoño.

Y comiendo turrónes, mazapanes y polvorones a montones, que las fiestas están a la vuelta de la esquina.

No pude aguantarme, he hize el "chiste" de Urano, jugando con la pronunciación inglesa (Como pasa en el quinto libro, en el departamento de misterios) (Momentos en que piensas la cantidad de chistes, juegos de palabras y dobles intenciones que se pierden en las traducciones, sobre todo, en las malas...)

Ya empieza Harry en Hogwarts... cómo pasa el tiempo. ¿Cómo influirá en la historia?

Si volvéis a ver la primera pelicula, supuestamente es Aurora Sinistra la que está sentada al lado de Dumbledore.

Y en el anterior capítulo, no me pude resistir, he hice el guiño homenaje a Alan Rickman. Sin duda, sin él, Severus Snape no hubiera sido el mismo.

Nos leemos el sábado que viene.

Un abrazo para todos,

Robin Fleur