Disclaimer: Todos los personajes correspondientes de Death Note no me pertenecen. A excepción de múltiples OC mencionados.

21.99

HUMANOS

lawliet

Piel morena con huesos pintados por un blanco ligeramente ocre; aquella belleza que emanaba era resplandeciente, contrastada por aquel cabello castaño tan particulares y unos ojos grandes con unas lindas velas completamente encendidas emanando un aire cálido. Los labios rojos con ligeras líneas que imitaban sus dientes dientes y un pequeño corazón en la punta de su nariz. Pétalos de flores callando de su cabello. Podía ver sus huesos sobre su piel; podía notar una extraña calidez emanando y un corazón palpitante con cada respiración que daba.

Sus ojos. Esos ojos eran un par de velas que emanaban in calidez y su cabello; sus ojos raros.

Esos mismos ojos que emanaban la luz dorada e idéntica a las de los pétalos sobre su cabello y que se desplazaba en sus puntas. Esos ojos y esa luz que era entendida por esa tonalidad que había conocido varias ocasiones especiales donde me quitaba la respiración.

— ¿Que...Quién eres? – Susurre en voz baja, casi con un hilo de voz.

—...Si esta cosa, puede ver los nombres. ¿Entonces por qué no tienes nombre? — Mencione, podría ver un destello en movimiento alrededor de ella; era brillante y resplandeciente de un dorado ligeramente naranja, parecía moverse como energía eléctrica y era bastante evidente. Me gustaba.

— Oh, eso es fácil. No existo — Ella respondió.

Parpadeé.

– ¿Qué dices? — Balbuceé.

No comprendo nada.

Ella enarcó una ceja.

— He dicho que no existo.

—...Necesito un pastel, ahora mismo — Murmuré en voz baja.

Kat me miró curiosa. Aún no paraba de verla con el oráculo más note una anomalía; en su tobillo había una especie de listón. Era un listón rojo que parecía palpitar. Parecía una vena; se veía mediano. Fruncí el ceño ante esto, pues seguí la vista del listón y su lugar donde apuntaba – Estaba atado a mi tobillo.

– Oh, es el listón rojo — Kat mencionó restándole importancia.

— ¿Listón rojo...?

— Si. El listón rojo. Es el listón de las almas en la cultura japonesa. Es el listón que nos unió en la gran explosión del universo. Quedamos atados desde el inicio de la existencia del universo; técnicamente todos estamos destinados a un espíritu, aunque ese espíritu tenga millones de almas. Siempre será el mismo espíritu.

Lo observe. Acaba de palpitar ante la acción de sus palabras y su suspiro de incomodidad.

—...Creo que también necesito un café con jarabe de vainilla – Susurre con dolor de cabeza.

Ella rio ante esto para mirarme.

–...Y extra crema batida.

— Lo que digas, Lawliet.

— ¿Por qué...por qué tengo este listón si tú no existes? — Murmuré con dolor de cabeza.

— Bueno, existo porque la gente existe.

— Kat. No comprendo nada — Murmuré cansado.

— No se supone que debas de comprenderlo. Es información pesada de procesar, supongo. No todos los días te dicen que todas estas cosas existen...Oh, y un gusto.

— ¿Un gusto? — Murmuré — Creo que me va a dar un infarto. Y enserio necesito ese café con jarabe de vainilla. Dieciocho tarrones de azúcar y crema batida irlandesa.

— Si. No todos los días conoces al amor de tu vida. Bueno...no todos. Por lo menos lo hemos hecho alrededor de novecientas décadas.

— Kat.

— ¿hmm?

—...Creo que iré a dormir.

— ¿Quieres que te acompañe?

Kat. No te entiendo. Estoy confundido.

— No. Creo...creo que tengo que procesar todo esto — Admití para finalmente deslizar mi mano sobre mi frente.

—...Como quieras — Ella dijo para ahora mirarme con una sonrisa y finalmente rodear sus brazos alrededor de mi cuello –...Te extrañé.

— Estoy aquí.

— No. No lo estás — Kat mencionó con tranquilidad pero aún así no se reclinó a mirarme y sonreír —...Solo...confía en mi. ¿Podrías? Quizá todo esto sea confuso. Pero nunca te haría daño. Sería irónico que te hiciera daño siendo que...estamos atados. Si llego a lastimarte el listón va a causar una hemorragia y nos va a doler a ambos.

— Pero si tú amas a Beyond...¿Eso no...eso...?

Tengo que comer azúcar. Mi cerebro va a explotar.

— No exactamente. Créeme que a pesar de los años nunca he vivido en el mundo humano, no comprendo las emociones humanas. Me he humanizado y es normal que me lastime con frecuencia. Ya sabes...los humanos son los únicos individuos que conocen al amor no correspondido. Aunque los lazos sean tóxicos lo abrazan más que a su listón rojo. Es curioso — Ella rio para mirarme y acariciar mi rostro. Sus ojos naranjas y dorados hacían presentes en el momento. Sus pupilas eran solo retinas, entonces. Porque no tenía pupilas. Kat, tenía velas —; Mientras más personas recuerdan a las personas que aman, más vida me dan. Y en ocasiones...la nostalgia y el dolor parecen tan bonitas. No podría ser mensajera de ambos mundos sin los recuerdos de los demás. No podría tener contacto con los humanos sino tuviera humanidad...porque no soy perfecta. Tengo que tener entropia al igual que ellos para poder sentir sus emociones y recordar a la gente también.

—...No comprendo nada — Repetí.

Ella sonrío. Siguío acariciando mi rostro con sus dedos. Beso mi oreja ahora. Su tacto era tan cálido.

– ¿Te digo otro secreto, Lawliet?

Suspire.

— Nada de esto tiene sentido.

— No seas pesimista — Ella murmuró risueña para ahora proseguir —: La muerte si existe y es provocada por las criaturas más horribles en este universo — Se detuvo, mientras besaba ahora mi otra mejilla —; Los humanos. Ellos matan sin necesidad de usar un arma y ni siquiera tocar a alguien. Son los peores homicidas que puedas conocer. Son los únicos que tienen compasión y cometen errores más parecen disfrutar de ser asesinos. Son unos malditos cínicos y sádicos. Ni siquiera los Shinigamis son así – Ella dijo. ¿Shinigami? Dioses de la muerte.

¿Que carajos eres, Kat?

– ¿A que...te refieres, Kat?

— Los humanos matan al olvidar a la gente. Los matan en sus conciencias. Son los peores. Cada vez que uno de esos bastardos decide olvidar a alguien... — Bastardos. No te entiendo, Kat — Ellos asesinan la existencia de un individuo. Los humanos son los únicos individuos en este universos que asesinan constantemente al olvidar a la gente. Si olvidan, no existen. Y si no existe, la gente olvida. No existe muerte más horrible que la muerte emocional de alguien. Esa mata. Esa asesina. Esa te hace polvo y esa nunca regresa. Simplemente desapareces.

Kat...

Me miró a los ojos. Deslizó su mano en mi barbilla y beso ahora la orilla de mis labios. Me ruborice por completo. Sus ojos brillantes y dorados destellaron. Estaban aguados.

— No me mates, Lawliet. Por favor, no me mates – Ella susurro para respirar contra mi cuello —; He cometido un error enorme que le costará a tus sucesores. Y se...sé que morirás pronto. Puedo verlo. No puedo permitir que mueras. No otra vez enfrente de mis ojos.

Tome aire con fuerza.

Eres un detective, L. Debes de abrir tu mente.