A veces Regina se cansaba de ser una heroína, una villana, un personaje de cuentos, una alcaldesa. Se cansaba de todo. De no ser solo Regina.

Ella había sido una hija, una esposa, una madrastra. Ella era una amiga, una líder, una madre. Era feliz. Sin embargo se volvía demasiado.

Él lo entendía. Sabía lo que era ser visto con desconfianza por todos aún cuando había probado su bondad más de una vez. Sabía lo que era tener su final feliz en la punta de sus manos para luego ser arrebatado.

Garfio era como ella. Por supuesto que él entendía.