Disclaimer: los personajes no son mios, pertenecen a JKRowling y a la Warner, por lo que no me acusen de plagio. Hago este ficc tan solo para distraerme y para que los demás también disfruteis con mi alocada imaginación jajajaj. Eso si, algunos de estos personajes son pura invención mía y tienen el copyright eh??? así que ni se os ocurra plagiarlos que os mando a mi ejército de abogados jajjaaja es broma, besos y a disfrutar de la lectura.
Ruptura
- Que ricura... – Harry acarició con un dedo la mejilla de Chris, que sonrió con más felicidad aún que antes, y le cogió a Harry el dedo intentado jugar con él.
- Tienes razón. – Hermione miraba embelesada la escena, deseando interiormente que Chris fuera su hija y Harry el padre. Ese sentimiento tan bonito que le inundaba todo su ser pareció contagiarse a su mejor amigo, ya que levantó la mirada de la niña, y la clavó en Hermione, que sonreía de oreja a oreja. Sus ojos quedaron conectados, y Harry creyó por un momento que no había visto nunca a nada más bonito que la sonrisa de la chica en aquellos momentos. Quizá fue por la aventura que habían vivido, tal vez fuese por que Chris estaba con ellos, o por sabe dios que, acortó la distancia con los labios apetecibles de la chica, y olvidándose de Ron, de Ginny, y de todos: la besó. El mero tacto con los labios de la chica le produjo un escalofrío de placer que le recorrió toda la espina dorsal, al mismo tiempo que un sentimiento hasta entonces desconocido se instalaba en su pecho. Por otro lado, Hermione sentía ese cosquilleo que bien conocía se hacía más intenso, y el palpitar de su corazón iba a tal velocidad que temía que se saliese de su pecho en cualquier momento. Aunque dejó esos pensamientos cuando Harry siguiendo a su corazón la atrajo más hacia él, para profundizar el beso, conocer mejor a esa chica con la que había compartido 6 años en Hogwarts. Lentamente, con delicadeza y timidez pidió acceso con su lengua en la boca de Hermione, que abrió las puertas deseosa por recibirlo. Así, ambos desataron una pasión inaudita, y totalmente desconocida por ellos, que solo mostraba el anhelo de dos corazones enamorados, reprimidos en sus propios sentimientos, ya fuera porque creían que era lo más correcto o lo menos doloroso para los demás.
Harry atrajo más aún hacia su cuerpo el frágil de la castaña, quién tembló con el contacto de los fuertes y fornidos brazos del moreno rodeando su cadera, abrazándola, temiendo que aquello se acabase, que dejase de ser realidad. Hermione, como toda respuesta, profundizó con más ahínco el beso y entrelazó sus brazos alrededor del cuello del chico. Pese a que su intención sería no separarse nunca, sus pulmones requerían a gritos que el aire volviera a inundarlos del preciado oxígeno necesario para la respiración celular.
Lentamente se separaron y abrieron los ojos para contemplarse el uno al otro, ambos sonrojados, con la respiración agitada y sin moverse un ápice. No hacían falta las palabras. No existían las excusas que pudieran explicar ese beso, y las consecuencias que tendría en cierto moreno. Hermione no pudo reprimir una pequeña sonrisa nerviosa, pese a lo que acababa de suceder, la dura realidad volvía a golpearlos de nuevo, y esta vez, con mayor intensidad. Harry intentó devolverle la a la joven una sonrisa tranquilizadora, pero el sentimiento de culpa que se había instalado en su estómago y que había sustituido la pasión que antes inundaba sus venas, tan solo consiguió que se dibujara en su rostro una mueca nerviosa. Iba a decir algo, pero Hermione le puso un dedo en la boca a modo de que guardara silencio. Su mirada se quedó clavada fijamente en un punto detrás del moreno, exactamente en la figura de Chris que dormía plácidamente. La niña, exhausta del viaje, y con la tranquilidad que le inspiraba aquella habitación, terminó sucumbiendo al cansancio. Su pequeño pecho subía y bajaba pausadamente, al ritmo de su respiración. Ambos amigos observaban absortos la escena, y no pudieron evitar sonreír al ver que Chris dibujaba una dulce sonrisa momentánea en su rostro. Duró un par de segundos, pero lo suficiente para que ambos adolescentes volvieran a su realidad.
- Hermione, yo... — Su mirada seguía clavada en Chris, ya que no reunía el coraje para mirar a su amiga a la cara. Además, no sabía nisiquiera que decir, su conciencia le dictaba que lo que acababa de pasar minutos atrás no estaba bien, pero su corazón.. Eso era un problema mucho mayor. — Sinceramente no se que decir... no... no... se qué me pasó... — Se echó ambas manos a la cabeza, y abatido, se dejó caer con aplomo en un sofá cercano al de Chris. Dejó caer ambos brazos a ambos lados de su cuerpo, y levantó la mirada hacia Hermione, esperando una mirada tranquilizadora, o tal vez comprensiva, pero en contra de sus deseos vio como la chica lo miraba con una expresión entre la desilusión y la total confusión.
- Yo... creo que soy una mala amiga, una mala novia, y una completa basura como persona. No me merezco lo que tengo. - Bajó la cabeza y su cara fue cubierta por su melena castaña. Aunque, por el gesto de apretar los puños, y el tono de su voz... Harry sabía que estaba llorando. Le temblaban las rodillas que amenazaban con no aguantar el frágil cuerpo de la joven. Hermione se daba asco de sí misma. Suficientemente mal estaba ya con pensar que sentía algo hacía el moreno, mientras salía con el mejor amigo de este. A esto, había que sumar que era el novio de su mejor amiga, y qué decir de que acababa de pasar una línea que nunca debía de haber rebasado. Su conciencia estaba ya al límite, aún se lamentaba por el beso con Wilson, y ahora acababa de besarse con Harry. ¿En qué clase de persona se estaba convirtiendo? Acababa de traicionar a Ginny, su mejor amiga, puede que no compartiese tantos momentos y aventuras como con Harry o con Ron, pero era su confidente y un hombro en el que ahogar las penas. Por otro lado estaba Ron, el menor de los Weasley, si este llegara a enterarse de lo sucedido... ¡¡¡POR MERLÍN que ese pelirrojo sería capaz de todo por sus incontrolables celos!!!
- Te equivocas. — Harry la estaba abrazando con fuerza, intentando transmitirle un poco de paz y tranquilidad. — Eres la amiga, la novia y la persona que yo más admiro. Vales mucho, y no quiero que te atormentes por lo sucedido. Te prometo que hablaré con Ron y Ginny si es necesario para arreglar las cosas. Seguro que nos entienden. — Lentamente se separaron para mirarse a los ojos. Pero eran tan transparentes como el agua, y ambos sabían que eso no iba a ser tarea fácil, y muchos menos, conociendo a los dos pelirrojos, y su carácter celoso y posesivo.
- Yo creo que es mejor que rompa definitivamente con Ron. Prefiero para esto antes de que sea más difícil hacerlo. Estoy segura de que él encontrará a otra chica a la que darle su afecto. — Dijo entrecortadamente Hermione, mientras se sentaba en un sofá situado enfrente del de Chris. — Además, - suspiró bajando la cabeza, y ante la atenta mirada del moreno.- hace tiempo que me... "gusta" un chico.
Harry sintió una pequeña punzada en su corazón, algo que no agradable, y que parecía haberse instalado allí. Hasta entonces, solo había imaginado a Hermione junto con Ron, pero ahora... sin entender el motivo, la sola idea de imaginarse a otro jugando con los sentimientos de su amiga le recomía por dentro, o tal vez fuera esa imagen de la castaña cogida de la mano de otro, que pasaba por su mente la causante de ese pellizco que le presionaba la boca del estómago. Un silencio incómodo inundó la estancia durante unos 5 minutos, que parecieron una eternidad para los dos adolescentes, hasta que Harry decidió romperlo.
- ¿Le conozco? — Su voz había sonado fría y ruda, y rompió en mil pedazos la atmósfera que se había creado antes. Hermione dio un respingo y se tensó, aptitud que no pasó desapercibida para el moreno.
- Harry... — Levantó la mirada hasta encontrarse con la esmeralda de él.- se que somos los mejores amigos pero... creo que aún no estoy preparada para decirte quién es. — Suspiró largamente, y añadió. — Además, es un imposible, no creo que se fije en mí. — Sintiendo que el temo lo incomodaba (casi tanto como a ella), prefirió cambiarlo. - ¿Has decidido lo que vas a hacer con Ginny? Desde mi punto de vista no sería justo que tuvieseis problemas en vuestro noviazgo por culpa de este "incidente". — Lo que acababa de decir Hermione le estaba costando todas su fuerzas, firmaba su propia sentencia al condenar el sentimiento que tenía hacia Harry al más absoluto de los silencios, donde solo ella fuera consciente de su existencia.
- Es... estoy de acuerdo. Creo que sería echarlo todo por tierra. Nuestra relación va viento en popa, y lo mejor será que no le diga nada. Aunque lo importante es que entre nosotros no haya más incidentes como este. — Hermione recibió un duro golpe ante la última frase, y no solo por lo que había dicho, sino por el tono que había empleado. Al parecer el moreno pensaba que la culpa tan solo residía en ella, es decir, le estaba diciendo básicamente que esperaba que ella no volviera a besarlo, cuando había sido él quién lo había hecho. ¿No estaría pensando que lo había echo para que rompiera con Ginny¿y por qué ese tono malhumorado e inquisitor? Hermione, enfadada por la respuesta del chico, le contestó furiosa.
- Harry, creo que por tu parte está muy claro que estás enamorado de Ginny, y por mi lado, puedes estar seguro de que no siento nada hacía ti que vaya más allá del sentimiento de amistad. Así que no hace falta que uses ese tono cuando te dirijas a mí.- Contestó acaloradamente Hermione, elevando la voz más de la cuenta, lo que provocó que Chris comenzara a llorar, ya que habían interrumpido su plácido sueño, sobresaltándola bruscamente. - ¡oh, Cielo! No era mi intención... — se disculpó dulcemente, al mismo tiempo que la tomaba en brazos y la mecía.
- Tampoco hacía falta que te pusieras así ¿no? — Dijo Harry cortante. Pero una mirada fría de Hermione le indicó que guardara silencio. Una vez Chris volvió a quedarse dormida en los brazos de la joven, ella volvió a mirarlo a los ojos.
- Lo siento Harry. No debería comportarme así, espero que puedas perdonarme el trato que te he hecho hace unos minutos. Ultimamente las cosas no van bien con Ron, estoy preocupada por nuestros poderes, sobretodo porque aún nisiquiera sé cuales son los míos. Además de que me siento presionada por ese papel crucial que el destino se ha empeñado en hacernos cargar. — suspiró sonoramente. — y esta noche lo de Chris y mis padres... Se que no soy quien para pedirte que intentes comprenderme, porque seguro que tu también lo estás pasando mal. — LA cara de Harry había pasado de l más absoluta indiferencia por el enfado, a una cara dulce, llena de ternura y comprensión.
- Los amigos estamos para apoyarnos los unos a los otros. Yo también siento mi comportamiento de antes. Creo que debemos decidir que hacer con Chris esta noche, y si debemos o no, notificarle a Dumbledore lo que ha sucedido. — y por segunda vez en la noche, Harry volvió a abrazarla. — Aunque tenemos otra opción. — Miró el rostro cansado de Hermione, incluso el mismo estaba exhausto por el tan ajetreado día. — Estamos muy cansados, y además, Chris se ve muy mona durmiendo. — Miró de soslayo la cara angelical de la pequeña, y definitivamente desechó la idea de despertarla.- Propongo que nos quedemos aquí hasta mañana, ya que de todos modos es Sábado, y aprovechando que no tendremos clases al ser Domingo, descansemos tranquilamente aquí. ¿Qué me dices¿Te parece buena idea?
- Por...mi... está bien. — Dijo la castaña entre bostezos. — Creo que es buena idea, estoy molida...
- Hay una cama, y es lo bastante ancha como para que entremos los tres. — Hermione lo miró confundida.
- ¿A quién te refieres con los tres?
- Pues a Chris, tú y yo. ¿Acaso pensabas que os voy a dejar a las dos dormir en uno de esos sillones incómodos mientras que yo duermo a pierna suelta en la cama? — Hermione se limitó a sonreír. Había sido muy ingenua al pensar que podría estar pasando por la mente del moreno.
- De acuerdo, coloquemos a Chris en medio de la cama, para evitar que se caiga al suelo mientras duerme.
- Me parece bien. — Instantes después, los tres estaban plácidamente dormidos con una sonrisa dibujada en sus rostros.
Eran alrededor de las 8 de la mañana cuando el canto de los pájaros, sumado al precioso día que hacía fuera, incentivó a la profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras a salir a los terrenos del colegio. Paseaba tranquilamente con la mirada clavada en el lago. Le traía tantos recuerdos de su estancia en Hogwarts. Desgraciadamente no todos eran buenos, entre ellos había uno que la atormentaba cada noche, cada día de su vida y que hacía que ella misma se tuviera asco. Por eso hizo prometer a Dumbledore que le guardaría ese secreto, si sus alumnos supieran de su pasado... sería una deshonra, y todo el prestigio que se había forjado con lágrimas y gotas de sudor, se vendría abajo.
Sin apenas darse cuenta estaba sentada junto a la orilla del lago, mirando embelesada su superficie. Pero algo rompió el encanto de la situación y asustó a la joven profesora.
- ¡¡Hola Profe!! — María Stahler, prima de Harry Potter, acababa de lanzarse sobre el cuello de su profesora de Defensa en un gesto muy cariñoso, como si ambas se hubieran conocido desde siempre. La niña de apenas 1,40 m sonreía de oreja a oreja, contagiando de su buen humor a Crystal.
- ¿Por qué no estás durmiendo? Aún es muy trempano. — Su tono de voz no indicaba reproche, sino todo lo contrario, ya que se alegraba de enseñar a una niña tan especial como ella. Pese a que no llevaban mucho más de un mes de clases, esa niña le procesaba muy buenas vibraciones, y se veía a leguas que poseía un corazón de oro.
- No podía conciliar el sueño. — Su semblante infantil se transformó en uno mucho más sombrío, como si hubiese aumentado varios años su edad. — Hacía mucho tiempo que no soñaba contigo... — Los ojos castaños de la joven se quedaron clavados en los celeste de su profesora. Su mirada era una mezcla entre temor y lástima. Esa mirada hizo que Crystal sintiera un escalofrío por la espalda. Cada día estaba más segura de que María era especial, muy especial.
- ¿Qué sabes acerca de mi María? Se por tu manera de mirarme y de hablar que sabes algo que yo no, y me gustaría que confiaras en mi... — María guardó silencio durante unos segundos, mientras evaluaba la mirada celeste de Crystal, pensando si sería lo correcto.
- Sé el motivo por el que no estás bien, y lo peor es que yo no te puedo ayudar... — La mujer no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos. ¿Cómo podía ella saber lo que le había sucedido¿Acaso también era capaz de soñar con el pasado?
- ¿Cómo lo sabes?
- Soñé con él. — Los ojos castaños mostraban temor... incluso su frágil cuerpo parecía estar temblando.
- ¿Con quien soñaste pequeña?
- No... no ... puedo decir su nombre...- Sin previo aviso se aferró a la cintura de su profesora en un intento de encontrar protección.
- María... — acariciándole el pelo de forma maternal, Crystal intentaba serenar a la joven, y al parecer estaba teniendo resultado. — Si logras decirme quien es te prometo que no te volverá a hacer nada.
- No temo por mi, Profe, temo por usted. — La afirmación cayó sobre la profesora como un balde de agua fría. — He visto lo que le ha hecho, y se lo que le va a hacer, y por eso, aunque me haya amenazado pienso decirle lo quien es, y lo que pretende hacer con usted. — A Crystal le sorprendió la muestra de coraje por parte de una niña de tan solo 11 años. Era digo de admiración.
- Usted está tan débil, porque cuando se desmayó aquel día en la sala del séptimo piso, el aprovechó para entrar y robarle todos su poderes, y precisamente con éstos pretende destruirla. …l sabe, también como tú, que tu cuerpo no sobrevivirá más de un mes en esas condiciones. — El corazón de Crystal se encogió dolorosamente, recordándole la dura realidad. Aunque Madame Pomfrey no se lo había dicho con palabras aquella mañana al despertar, ella lo había supuesto.
- ¿Es algún profesor? — Preguntó desconfiada Crystal. ¿Sería alguno de los profesores docentes de cometer el asesinato de uno de sus compañeros? Menuda pregunta se hacia, rió ante su propia ironía, claro que sabía quien era: Snape. — Es Snape ¿verdad? — Afirmó la profesora, que ante el asentimiento con la cabeza de su joven alumna vio confirmadas sus sospechas.
Dumbledore observaba la escena entre profesora y alumna. Sabía que algo malo estaba por suceder, lo intuía. Siempre había tenido esa especie de don que lo avisaba. Aunque no siempre llegaba a tiempo. Flawkes apareció entre una bola de fuego y le entregó un pergamino:
Estimado Dumbledore:
Lamento mucho este tiempo que he estado sin notificarle noticias a cerca de nuestro estado y el de la misión, pero estoy seguro de que sabe lo acontecido. Fue una masacre, un río de sangre inocente delante de nuestros ojos. Lo peor es que no todo quedó allí. Tonks estuvo apunto de ser violada, y temo decir que será algo que permanecerá durante toda su vida dentro de ella. Por eso, entre otras cosas, quiero que ella esté un tiempo en la casa de los Weasley, creo que le haría mucho bien a su salud mental, y aunque se que es mucho pedir, le ruego que la tenga apartada durante un tiempo de cualquier misión. Al menos, hasta que se encuentre mejor. La buena noticias es que logré convencer a un reducido grupo de hombres-lobo para que nos apoyen en nuestra causa, mañana mismo a estas horas me presentaré en su despacho para relatarle de primera mano que fue lo sucedido.
Le saluda cordialmente:
Remus Lupin
Dumbledore suspiró sonoramente, en parte aliviado por saber que no les había pasado nada, pero seriamente preocupado por las consecuencias que podría acarrearle a Tonks lo ocurrido. Sonrió para sí al saber que contaría con Lupin para superarlo. Siempre había tenido la impresión de entre ellos dos se iba a forjar un lazo muy fuerte, el uno iba a ser el pilar del otro. En esos pensamientos estaba cuando tres figuras se aparecieron de repente en su despacho.
- Buenos días profesor. Lamentamos mucho el venir aquí a perturbar su tranquilidad, pero es que ayer recibí una carta de mis padres. — Hermione le entregó la carta, y una vez el anciano director concluyó de leerla, miró a ambos jóvenes.
- Creo que está de más el preguntarles si fueron en busca de la pequeña. — La sonrisa cómplice entre los dos amigos fue toda la respuesta.
- La hemos dejado con Madame Pomfrey, queremos estar seguros de que se encuentra en buen estado de salud. — Explicó Harry, ya que el director los miró interrogante al no hallar la presencia de la niña.
- Verá Señor, me gustaría pedirle un favor. — Hermione enrojeció levemente. — Sé que pensará que somos unos adolescentes despreocupados, pero creo que sería lo mejor para nosotros que Chris e incluso me atrevería a decir que para su propia seguridad, que ella se quedara en el castillo. Yo particularmente podría encargarme de sus cuidados...
- Señorita Granger. — Interrumpió el director. - ¿No le parece que eso influiría en sus horarios de clases?
- Bueno... — Bajó la cabeza avergonzada ante su descuido por haber olvidado ese PEQUE–O detalle. Pero de pronto apareció la respuesta a todos sus problemas en forma de un gran chasquido.
- HARRY POTTTER, Dobby le ha traído algo muy interesante- El elfo doméstico de ojos saltones le mostró al moreno un trozo de pergamino.
- Señor. — La cara de Harry había empalidecido conforme iba leyendo la carta, pero al terminar se transformó en una de completa ira. — Sabía que el Malfoy era un desgraciado traidor, y esta es la mejor prueba que hay de ello. — Le entregó el pergamino a Dumbledore, y esperó impaciente a que terminara de leerlo, esperando algunas palabras como: "Tenias razón" "Debí haberlo supuesto". Pero contrario a lo que se cavía esperar tan solo dijo.
- Ya lo sabía. — Como si aquello fuera lo más normal del mundo. Ante esa aptitud ambos adolescentes se miraron confundidos, con un pensamiento similar "Dumbledore se está volviendo un viejo chocho" (N/A: para aquel que no entienda el significado, aquí en España se dice cuando las personas mayores van perdiendo un poco el norte y dicen incoherencias, espero que Germán entienda que no es ningún calificativo grosero).
- ¿Qué piensa hacer al respecto? — Preguntó Hermione, que no terminaba de entender como podía reaccionar de esa manera.
- Nada. Absolutamente nada. Si el Señor Malfoy ha decidido que ese es su destino, que así sea. Pero de momento no puedo tomar represalias contra él, ya que no hay nada ni nadie que demuestre que haya echo algo en contra del colegio o de algún alumno. Además, aún tengo la vaga esperanza de que cambie. — Sus ojos brillaron con intensidad antes de pronunciar la siguiente frase, mientras miraba directamente a Harry. — La sangre que corre por las venas de una persona no tienen por qué determinar cual será su destino, y no hay un ejemplo mejor que el propio Sirius Black, cualquiera habría apostado a que seguiría con la tradición familiar, pero en contra de ello, defendió sus ideales, se expuso al peligro y escogió el camino difícil de la vida, cuando había tenido a su alcance seguir el más fácil.
- Comprendo su postura Dumbledore, pero yo me mostraría más precavida en cuanto al asunto. Creo en las segundas oportunidades, pero de momento prefiero estar segura sobre los pasos que sigue Malfoy.
- Estoy de acuerdo con usted Señorita. Además, con la visita de nuestro pequeño amigo creo que hemos resuelto el problema que teníamos ¿no creen? — Hermione, perspicaz como siempre, supo a lo que se refería.
- Si señor, aunque si me permite decir algo.. — Dumbledore asintió para que prosiguiera.- Creo que ese trabajo lo desempeñaría mejor Winky, ya sabe, es una elfa doméstica y creo que manejaría mejor los cuidados de Chris. — Dijo Hermione.
- Harry Potter, señor, yo quiero cuidar a la pequeña, por favor... déjeme señor... — Los grandes ojos del pequeño elfo derramaban grandes gotas de agua salada que terminaban cayendo en la túnica de Harry. — Le... le prometo que la cuidaré con mi vida, como si fuera hija de usted. — Un sentimiento de orgullo se instaló en el corazón de Harry y Hermione, había que reconocer el gran corazón que tenía ese pequeño que entregaba su vida sin importarle recibir nada a cambio.
- Dobby, yo no te lo estoy pidiendo, pero si insistes tanto... No veo por qué no. — El anciano director asintió, ya que dudaba mucho que el elfo cambiara de opinión, y de todos modos, nunca estaría de más que la pequeña tuviese más vigilancia.
- Señor, una última cosa. Tanto Harry como yo hemos coincidido en que lo mejor es que nadie a excepción de usted y Madame Pomfrey, y por supuesto nosotros, sepamos de la estancia de Chris en Hogwarts, creemos que hay algún topo en la Orden, ya que solo ellos sabían donde estaban tanto la niña como mis padres. De los cuales, en estos momentos no tengo ni la menor idea de cual es su paradero, aunque confío en que pronto contacten conmigo para notificármelo. Espero que no le importe que mantengamos lo de Chris en secreto, además, tenemos la habitación adecuada para ella y que tan solo Harry yo, somos capaces de llegar hasta ella y sabemos de su existencia.
- Se refiere a la sala de Godric Gryffindor ¿no es así? — dijo Albus.- Creo recordar que me comentaron algo con anterioridad.
- Si, señor. Si no recuerdo mal, fue después de la desaparición a principios de curso. — Afirmó Harry.
- Bueno señores si eso es todo, haré llamar a Winky para que deje las cocinas y se dedique exclusivamente al cuidado de la pequeña, y bueno... — Dio un largo suspiro. — iba a decirles que tuvieran cuidado de que no los descubran y que no descuiden sus estudios, pero creo que eso es algo que vosotros ya sabési ¿verdad? — El rostro del director dibujó un sincera sonrisa, y con un movimiento de mano les indicó la puerta. — Si eso es todo, creo que hemos terminado.
- Adiós, Señor, y gracias por todo. — Dijeron a la vez ambos jóvenes. Justo cuando salían la voz de Dumbledore los detuvo y se volvieron a mirarlo.
- Por cierto. Denle un beso de mi parte a la pequeña. — Una sonrisa infantil se escapó de sus labios, y se contagió a los dos adolescentes. Desde luego ese anciano no perdía su buen humor nunca.
Elisabeth acababa de levantarse, y con la bata de color celeste como el cielo, se paseaba de un lado a otro. Esa misma mañana se había despertado sobresaltada, había vuelto a soñar con él, con aquel invaucador que la sedujo y la engañó a más no poder, con aquella ruin y vil persona que le arruinó la vida. Toda su inocencia y sus ganas de vivir se las había llevado, dejándola con un hijo, al menos eso le había quedado. Pensó en Wilson, y su rostro se iluminó. Cuando llegó al mundo supo llenar ese hueco vacío y frío que había quedado en su interior. …l no tenía la culpa de haber tenido el padre que le había tocado. Recordando los felices momentos en los que ella salía adelante con su hijo, fue interrumpida por el timbre de la puerta que sonó de manera estruendosa y muy molesta. Extrañada por las horas de la visita, intentó arreglarse un poco el pelo, aunque no le hacía falta ya que era atractiva incluso con el pelo desordenado. Abrió la puerta, pero cuando iba a dar los buenos días y preguntar quién era, dos individuos entraron violentamente lo que provocó que la mujer saliera despedida hacia a tras, debido al golpe con la puerta. Desorientada y asustada intentó gritar, pero una mano se había posado en su boca impidiéndoselo.
- Yo que usted no lo haría. Sabemos quien eres, y todo tu pasado. — Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Elisabeth que se quedó paralizada del terror. La habían encontrado, tantos años huyendo y por fin habían dado con ella.
- Es hora de que cobremos venganza. — Dijo el otro asaltante, mientras sacaba la varita de su bolsillo.
Hermione se dirigía con paso seguro hacia el campo de quiddich. Tal y como le habían informado Lavander y Parvati, Ron debía encontarse allí aprovechando el buen día para practicar un poco su deporte favorito. Hoy estaba decidida a terminar su relación con el Weasley, no quería que ambos sufrieran más, cuanto más se ilusionase el pelirrojo con su noviazgo peor sería y más difícil, el terminar con él.
- ¡¡RON!!! — Gritó a pleno pulmón, una vez había llegado al terreno. El pelirrojo, aunque apenas audiblemente logró escuchar la llamada de su novia, por lo que descendió al suelo. Fue a besarla como saludo, pero ella puso distancia.
- Perdona, Hermione. ¿Qué he hecho esta vez para que te enfades conmigo? — Preguntó enfadado consigo mismo el pelirrojo.
- Nada.
- ¿Entonces por qué no me das un beso¿Tan feo te parezco? — Rió el chico. Pero el silencio de Hermione le inquietó. - ¿Ha pasado algo malo?
- Tenemos que hablar. — Dijo seriamente la castaña.
- Pues por la cara que traes y por el tono... Si es por lo de la página del libro de Aritmacia que había el otro día rota acepto que la rompí yo. — Hermione lo miró incrédula.
- ¿Fuiste tú? — Gritó encolerizada.
- Mierda, acabo de meter la pata.. — Se recriminó en voz baja Ron.
- Pues sí, aunque de lo que quiero hablar es de algo más serio. — Ron la seguía de cerca, esperando a que le contase de una vez el por qué de aquella cara de palo. De pronto, la joven se detuvo y se volvió a mirarlo. — Se que llevamos poco más de un mes de noviazgo, y siento haber sido una cobarde por no decírtelo antes, pero temía dañar tus sentimientos. — suspiró resignadamente. — Aunque después de todo lo voy a hacer.
- Hermione, me estás asustando. — Instintivamente el chico retrocedió, un dolor fuerte comenzaba a retorcerle el corazón, presagiando lo que estaba por venir.
- Lo siento, y mil veces lo siento. — Los ojos de Hermione comenzaron a volverse cristalinos, y entonces Ron dedujo que era lo que le pasaba.
- Quieres romper conmigo ¿no es así? — El pronunciar esas palabras le había dejado la garganta seca y con un nudo que apenas le permitía respirar. La castaña asintió, temerosa por la reacción del chico. — Supongo que te has dado cuenta de que no soy lo suficiente bueno para ti. — Rió irónicamente.
- Te equivocas. — dijo tajantemente ella. — aquí la que no te merece soy yo. Tan solo acepté ser tu novia porque no quería dañar tus sentimientos, y porque te aprecio mucho, incluso en el fondo de mi corazón deseaba o esperaba enamorarme de ti...
- No intentes engañarme ahora... si de verdad te hubiese importado lo que sentía me lo habrías dicho aquella noche en la madriguera. Hermione puedo parecer estúpido, pero se que estás enamorada de otro, y que has intentado olvidarte de él estando conmigo. — La joven se quedó petrificada ante la afirmación del pelirrojo.
- Estás siendo muy cruel Ron.. — La voz se le había quebrado debido al llanto, las cosas no eran como él las estaba imaginando. Puede que ahora si sintiera algo especial hacia Harry, pero no cuando empezó a salir con el pelirrojo.
- No me vengas con que soy cruel Hermione, si por un instante supieras lo que es estar en mi lugar, si supieras lo que siento... — La voz del joven Weasley también se quebró debido a las pequeñas lágrimas que asomaban por sus ojos, y pese a que intentaba controlarlas, no obedecían sus órdenes.
- ¡¡¡¡Por Merlín que si sé lo que se siente!!!!- Gritó ella. - ¿acaso crees que no tengo corazón¿Qué estoy disfrutando con esto? Pues permíteme decirte que no. Cuando empecemos nuestra relación no me gustaba ningún chico, y mi principal meta era intentar enamorarme de ti, corresponderte. Después de todo hemos sido amigos durante cinco años, estaba convencida de que entre nosotros era más probable que existiese algo. Pero las personas no somos dueñas de nuestros sentimientos, y durante este tiempo, he de reconocer que me he enamorado, no sé exactamente ni cuando, ni donde, ni por qué, solo se que ha ocurrido. Tan solo te suplico, te imploro, que no me hagas esto más difícil de lo que ya es... Por favor... — Le suplicó al pelirrojo mientras caía de rodillas en la hierba, y se ocultaba el rostro bañado en lágrimas.
- Yo... — Se puso a la altura de ella y le apartó las manos para que lo mirara a los ojos. — Como alguien que te quiere no pretendo causarte más dolor del que ya veo en tus ojos. Mi única meta era hacerte feliz, pero si no está en mis manos darte esa felicidad, espero que esa persona pueda llegar a dártela en mi lugar, y más le vale no hacerte daño porque de darse el caso se las tendrá que ver conmigo ¿entendido? — Bromeó el pelirrojo, consiguiendo que ella dejara de llorar y se abrazara a él con gran intensidad como si la vida le fuera en ello.
- Gracias... No sabes lo que significa para mí que me hayas comprendido. Estoy segura de que pronto encontrarás a esa chica especial que hará que te des cuenta de que yo no era la persona indicada, tan solo quiero pedirte una cosa... — Se acercó al odido de su amigo y le susurró algo, que hizo estallar en carcajadas al pelirrojo.
- Mientras no retires esa promesa prometo buscarme una novia pronto. Luego no te pongas celosa ¿eh? — El dolor en el pecho no había desaparecido, pero para Ron, cosas como estas son las que nos ayudan a madurar, a hacernos fuertes. Habría sido una equivocación el terminar esa bonita relación de amistad con Hermione por el mero hecho de que ella le había confesado que no lo quería. El tiempo sabría curar esas heridas que ahora tanto escocían. - ¿Me dirás algún día quién es el afortunado? — Se atrevió a preguntar el pelirrojo, una vez habían llegado a la sala común.
- Puede... — Dijo ella con un deje de misterio en la voz. — Algún día. — Le dio un beso y se retiró a su habitación bajo la atenta mirada de Wilson y Harry, quienes vieron sus miradas cruzadas en la misma dirección, y sin darse, cuenta ambos sonrieron a la vez, complacidos de que todo hubiese acabado bien.
Notas de la autora: Lo siento, y mil veces lo siento. Últimamente no hago nda más que pedir perdón en las notas de autora jajajja. La explicación creo que se la merecen, y por si alguno les interesa la diré. Estoy AGOBIADÍSIMA por los exámenes y los estudios, estoy en segundo de bachillerato el año previo a la universidad, y a mi entender, el peor de todos lo años de estudiante que llevo. Además, he pasado un par de semanas un tanto depre, pero bueno, vuelo a ser la misma chica que se rie hasta de la sombra de las moscas jajajajja. Pasando a otros temas quiero dar las gracias a todos aquellos lectores que me siguen.
PD: Tan solo quiero pedir a todo aquel que ha llegado a estas alturas de la historia que me deje un review, no les va a tomar mas de 1 minuto o 2 y me harán inmensamente feliz. Es lo único que les pido como recompensa por mi arduo trabajo. Muchos besos y gracias a aquellas dos lindas personas que me han dejado sus reviews, espero que os guste el nuevo capi.
FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO
Cristy
