Hola!, ha pasado mucho tiempo y realmente lo lamento, la vida me ha dado muchas cosas en que ocuparme y muy pocos momentos de inspiración, en todo caso, por fin puedo traerles otro capitulo :D, espero lo disfruten y los invito como siempre a dejar sus comentarios y criticas.

Ha pasado mucho tiempo por lo que les dejo directamente con la lectura, muchas gracias a todos por su apoyo a lo largo del tiempo.


Distancia en la cercanía

Maki

El hecho de saber que Honoka me estaba ocultando algo deliberadamente, solamente alimentó mis pensamientos negativos, que ya de por si danzaban por mi mente con total naturalidad, me sentía miserable y no había duda de que lo era, puede que existieran millones de personas mas miserables que yo, pero ellas no se preocupaban por mi, y aunque yo me preocupara por ellas, no llegaríamos a ningún lado... este tipo de pensamientos solamente aumentaban mi sentimiento de culpa, pues pensar algo así era mezquino y moralmente cuestionable.

Un problema a la vez.

Pensar en eso no me llevaría a ningún lado, lo mejor para mi era centrarme en lo que podía hacer.

- Aunque, en una situación como esta... –

Prácticamente todo estaba mal, los rumores de mi presencia en el evento llegaron hasta los oídos de mi padre, quien me prohibió continuar con el taller y aunque no me lo hubiera prohibido, definitivamente no me sentía con ganas de continuar, por otro lado Honoka había comenzado a mostrar una sonrisa incomoda cada que nos veíamos mientras yo me empeñaba en perpetuar la farsa que la ataba a mí, lo demás era obvio, pero había un detalle que de igual manera me hacía comerme la cabeza inútilmente durante horas y horas, por supuesto, se trataba nada más y nada menos que de Nico.

Su presencia en el evento se podía explicar de muchas maneras muy razonables y obvias, pero ¿porque me había detenido en ese momento?, ¿que es lo que quería decirme?, esas eran las preguntas que clamaban silenciosamente por ser respondidas, por supuesto, la respuesta estaba fuera de mi alcance, pero esto solo había aumentado aun mas mi ansiedad, y prácticamente me encontraba irritada todo el tiempo, todo era tan molesto que...

Ese encuentro había traído de vuelta ese fantasma que solía hacer mella en mi tras bambalinas, el desamor, desde que Nico y yo perdimos el contacto, yo había cargado con esa culpa, la cual trataba de aplacar con todos los pretextos que la vida diaria podía presentarme e incluso después de que empecé a tener estas crisis, este desamor solo era una parte de mi desdicha, por lo que viví anestesiada de eso debido a la ausencia de Nico en mi vida, pues obviamente es mejor un absoluto inalcanzable que el calvario de la convivencia incomoda.

Pero incluso ese encuentro, que probablemente ni siquiera podría ser considerado como tal, había cambiado todo en un momento, confirmo mis dudas para sembrar otras e hizo que me hundiera mas en mi abismo, lo cual era, en pocas palabras, completamente aterrador.

Honoka, mi querida amiga, paso de ser mi "pareja" a ser un bien necesario para mantener mi frágil ego, una parte de mi era consciente de que estaba ignorando sus sentimientos, justificándome en mi propio egoísmo, yo la necesito, por tanto, ella no puede alejarse de mi.

No voy a dejar que eso pase.

- Creo que solo hay una cosa por hacer -.

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Me tomo un par de días terminar mis preparativos con respecto a Honoka, luego de investigar un poco ya conocía donde había estado trabajando, y aunque no tenía más información, era lo mejor que podía conseguir sin tener que involucrar a terceros.

No había nada de malo en mis acciones, pero sabía perfectamente que mis intenciones no eran honestas en lo absoluto.

Salir de casa no era una tarea sencilla, pero lo que tenía que solucionar no se encontraba entre las paredes de mi habitación, por lo que decidirme a salir me tomo mucho tiempo, estuve dando vueltas en mi habitación desde las primeras horas de la mañana, había dormido poco como de costumbre, pero eso me dio tiempo de probarme varios conjuntos de ropa y acabe por vestirme de una forma bastante llamativa, incluso podría decirse que era un atuendo algo "sexy", aunque no era vulgar ni nada parecido, era mas como si fuera a salir en una cita.

Aunque ese no era el caso en absoluto, aun así, utilizar mis aparentes encantos podría resultar efectivo, al menos eso quería creer, aunque Honoka no era muy receptiva a ese tipo de cosas, sabia perfectamente que no era totalmente indiferente… pasado el medio día por fin pude juntar la fuerza suficiente, tome el almuerzo que había preparado Waki-san y me dispuse a salir.

- ¿Qué estas haciendo? – una voz severa llega a mis oídos justo cuando me dirigía a la entrada, me voltee sorprendida, pues se suponía que mi padre estaba en el hospital.

Mi padre se acerco a mi desde la sala de estar que se encuentra junto al pasillo que lleva al recibidor, pude notar lo molesto que se veía.

- Eh… - no pude responder, me había tomado completamente desprevenida.

- ¿A dónde vas vestida así? – me tomo de los hombros con fuerza mientras continuaba cuestionándome – No conforme con todo lo que haz hecho, ahora pretendes salir así –

Todo lo que decía era simplemente increíble, mi mente realmente no lo podía procesar, era perfectamente consiente de mi fracaso como "hija de la familia Nishikino", pero, aun así, aunque pensaba que no lo merecía, creía firmemente que mis padres trataban de entenderme y apoyarme, a pesar de todo.

Pero al final, también estaba equivocada.

- No es que yo haya querido terminar así – deje salir en voz baja, no era una queja, eran mis sentimientos desde lo mas profundo de mi ser, además de ser una disculpa y una justificación, era mi arrepentimiento y mi llamada de auxilio, tan solo quería que lo comprendiera.

- ¿Qué dijiste maldita malagradecida?, después de todo lo que te hemos dado, así nos pagas -

Pero no fue así, de un momento a otro me encontraba cayendo, mi mejilla ardía y quemaba mientras mi cuerpo era arrastrado por la simple inercia del golpe, pocas veces había sido golpeada, pero nunca de esta forma, me sorprendió, pero una parte de mi no se dejo caer, me mantuve de pie como pude, el dolor era tan intenso, que no podía diferenciarlo entre el físico y el que quemaba mi interior.

Pero lo había entendido, después de tanto tiempo lo había entendido, el alivio y la rabia se expandieron por mis nervios, mi mandíbula se tenso entre el enojo y las ganas de querer llorar.

- Dije que yo nunca quise terminar así – mi voz se escuchaba entrecortada por el esfuerzo, sentía que en cualquier momento empezaría a llorar, y algo me decía que no podría parar, pero necesitaba decirlo – ¡dije que yo nunca quise ser tu maldito juguete! – grite con todas mis fuerzas recuperando así mi postura.

- Ya me cansé, ¿soy un fracaso?, claro que lo soy, como no lo iba a ser si siempre seguí tus estúpidos caprichos, todo en nombre del maldito apellido Nishikino, Maki estudia esto, Maki compórtate asi, Maki no pierdas el tiempo jugando, ¡Maki no vivas tu estúpida vida porque no te pertenece!, yo nunca quise estudiar medicina y ustedes lo sabían, pero en vez de eso, siempre me decías que como heredera tenia responsabilidades, a la mierda, nunca pude disfrutar nada, y cuando encontré algo que amar, ¡me dijiste que no era importante!, y yo era una niña, una niña que solo quería disfrutar la vida y ser feliz por un maldito segundo sin tener que pensar si esto estaba bien o no para "la heredera de los Nishikino", lo siento padre pero yo no puedo, soy débil y estúpida, soy una basura de persona que no puede ni siquiera controlar sus sentimientos, ¿cómo quieres que pueda cumplir lo que me pides?, ya no… - mi voz se quebró y el silencio volvió mientras yo miraba hacia el suelo, lo había hecho, incluso si no había terminado de decir todo lo que sentía y lo que pasaba por mi mente, sabia que no había marcha atrás.

- Me decepcionas – no esperaba una respuesta mejor – desde este momento ya no eres parte de la familia, desaparece de mi vista -.

No esperaba menos de mi padre…

No, del Señor Nishikino.

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Me sentía lamentable, incluso si la mirada de la gente rápidamente se clavaba en mi, no podía sentirme alagada por ello, en otros tiempos tal vez me hubiera alegrado y hubiera alardeado un poco mas de mi figura, mostrándola con porte y orgullo, pero ahora quería correr y esconderme en cualquier lugar que pudiera encontrar, incluso si había tomado un taxi, el pequeño trayecto que recorrí para llegar finalmente a mi destino fue un calvario.

No se como saqué fuerzas para hacerlo, pero había llegado al lugar de trabajo de Honoka, literalmente no tenia otro lugar a donde ir, por lo que simplemente seguí con mis planes, ¿qué mas podía salir mal?, entre al edificio y me dirigí al elevador, las puertas se estaban cerrando y por lo que instintivamente me apresuré a detenerlo y así poder entrar, simplemente no quería perder el tiempo.

- ¿Maki? – una voz conocida se hizo presente cuando entre al elevador, no podría decir quien estaba mas sorprendida, pero sin duda, ninguna de las dos podía sentirse feliz por este encuentro.

- Anju-san – mi voz sonó extrañamente seria, incluso me sorprendió un poco – ya veo -.

Debí de haberlo sabido…

No había necesidad de explicaciones, era obvio lo que estaba pasando, todo era tan claro que me sentí estúpida por no haberlo pensado antes, la verdad me parecía tan obvia que no podía sentirme realmente sorprendida.

Kira Tsubasa.

Anju y yo éramos amigas, pero antes de eso, Anju era amiga de Tsubasa.

- No creo que sea un buen momento – Anju dijo con un tono indescifrable – deberías venir mas tarde -.

La castaña se encontraba sosteniendo una caja de un pastel por alguna razón, aunque eso no importaba.

- No lo creo – ambas sabíamos perfectamente lo que estaba pasando.

- Entonces hablemos un momento – dijo eso mientras avanzaba hacia mi, tratando de hacerme salir del elevador, seguramente quería retrasarme, mientras buscaba alguna forma de solucionar esto, pero ya era demasiado tarde…

- Lo siento – fue lo único que dije mientras tomaba a Anju de uno de sus brazos y la empujaba fuera del elevador, esta de mas decir que ella cayo, dándome tiempo para cerrar las puertas y dirigirme a mi destino.

Toque el timbre, mi mente no podría procesar correctamente todo lo que estaba pasando, pero no era necesario, solo había una cosa que necesitaba entender.

La sonrisa de Erena se borró en el momento en que me vio, nadie dijo nada, ella me miro fijamente, sus ojos se clavaron en mi y yo le devolví la mirada, parecía que tanto Anju como Erena sabían que esto pasaría.

- Vine a ver a Honoka – dije con firmeza.

Erena no contesto, pero tampoco se aparto, su mirada reflejaba que había aceptado el hecho de que todo esto era inevitable, aun así, podía notar la agresividad en ella.

- ¿Qué pasa Erena?, ¿Por qué tardas tanto? – otra voz conocida, aunque lo cierto es que tenia mucho tiempo que no la escuchaba.

Ella me miro sorprendida, sin embargo, su reacción fue contraria a lo que esperaba.

Tsubasa

- Oh, Nishikino-san – la pelirroja se encontraba en la entrada, frente a Erena – esto realmente es una sorpresa, adelante, pasa – la invito a pasar y Erena se hace a un lado.

Mi respuesta fue automática, gracias, hasta cierto punto, a todo el entrenamiento que había tenido, muchas veces me había encontrado con mis rivales y mientras no fuera Honoka no tenía problemas con tratar correctamente a cualquier miembro de µ's, lo cierto es que me sorprendía mucho que Maki-san se haya presentado aquí, aun así, es una amiga de Honoka por lo que no debería de ser algo raro, ¿cierto?

Nishikino Maki era una chica imponente en todos los sentidos, cuando µ's estaba activo ella fácilmente entraba en los top 10 de las school idols más populares del pais, su talento y belleza eran innegables, sumado a su personalidad, hacían de ella una persona realmente encantadora, a pesar de que los años habían pasado, Maki-san seguía conservando su encanto, aun así, parecía cansada y se veía que había estado llorando, por otro lado, su vestimenta resaltaba su figura y aunque su cabello ahora tenia un tono mas apagado sin duda reflejaba perfectamente la imagen de una doncella en peligro.

Pensando en ello, todas las chicas de µ's eran hermosas, poseían un abanico de encantos imposibles de negar, sin duda alguna todas ellas eran un gran partido, pero lo cierto es que Maki-san aun destacaba.

Si tuviera que competir con ella, sin duda alguna perdería.

Un pensamiento ocioso paso por mi mente mientras me dirigía hacia la sala de estar, había tratado de establecer una conversación, pero Maki-san no parecía interesada, por lo que lo mejor era llevarla hasta Honoka sin más.

- Amor, vine a traerte el almuerzo –

¿Que?...

- ¡¿Maki?! – el rostro estupefacto de Honoka denotaba varias emociones que simplemente me dieron un mal sabor de boca- ¿Qué haces aquí? -.

- Como dije, vine a traerte el almuerzo – la pelirroja respondió mostrándole la cajita de bento que llevaba consigo, mientras se acercaba a Honoka y de un momento a otro la besó.

La besó…

El dolor que se había empezado a acumular desde que Maki-san pronuncio la primera palabra, termino de tomar fuerza, no lo podía entender, ¿Qué rayos esta pasando?

- Espera – Sae estaba parada al lado de la cocina y miraba la escena sorprendida, pero ella hizo la pregunta que se necesitaba hacer, incluso saltándose cualquier formalidad y presentación - ¿Qué tipo de relación tienes con Honoka? -.

- Soy su novia por supuesto – Maki-san respondió sin rodeos y por alguna razón sentí que su tono de voz cambio - ¿verdad Honoka? -.

- ¿Eh? – Honoka parecía bastante confundida pero aun así respondió – si -.

Mi mente se quedo en blanco, todo era tan absurdo que mi mente no podía procesarlo, me sentía completamente estúpida por todo lo que había estado haciendo, por tener esperanzas… por todo.

Maki

Ya estaba hecho, podía ver en el rostro de las demás que había logrado mi objetivo, había dejado claro mi lugar a lado de Honoka y eso era lo importante, tenia que asegurarme de que ella se quedara conmigo, ya que no había marcha atrás, no había nada mas…

El silencio se apodero de la habitación, Erena cubría su rostro con una de sus manos mientras las demás aun no se recuperaban de su sorpresa, yo tenia una extraña sensación de victoria, pero una parte de mi se sentía ajena a ese sentimiento.

El sonido estridente de un móvil se hizo presente pero no logro romper la tensión de la habitación, aun así Honoka tomo el teléfono en sus manos y contesto para luego dirigirse a otra habitación, me tomo desprevenida encontrarme sola en el centro de la habitación de un momento a otro sola, ninguna mirada dirigida hacia mi guardaba una pizca de amabilidad, pero extrañamente no me sentía amedrentada por ello.

Erena se acerco a mi sin decir nada, yo no pude mas que verla aproximarse a mi con una expresión intimidante, cuando me di cuenta de su intención fue demasiado tarde…

Erena se abalanzo sobre mi al tiempo en que su puño se dirigía a mi rostro, pude evadir el golpe, pero no pude esquivar su embestida, por lo que ambas caímos al suelo mientras yo trataba de librarme del agarre y los golpes de Erena.

- ¡¿Qué pretendes con esto, maldita sea?! – podía escuchar a Erena gritar eso mientras las cosas pasaban, sin embargo, mi fuerza era muy poca y no podía defenderme, quería devolver, aunque sea un golpe, pero parecía algo imposible para mi, no encontraba fuerzas en ningún lado que me animaran a levantarme.

Una parte de mi incluso consideraban su reacción como algo natural, como si fuera mi responsabilidad recibir esos golpes.

Pero lo cierto es que los humanos no son así, puede que mereciera esos golpes, pero la violencia solo puede responderse con mas violencia, tal vez sea algo inconsciente, pero es parte de la naturaleza humana, utilice la fuerza de mis piernas para apartar a Erena, funciono mejor de lo que esperaba, aun así, su mirada no parecía querer detenerse en este punto, ambas respirábamos con dificultad, yo no era consiente de mi estado, pero me imaginaba que no me encontraba bien, la adrenalina anestesiaba mis sentidos, podía sentir vagamente los golpes que había recibido, podía notar el sabor a sangre en mi boca… quería seguir peleando, ese acto tan absurdo ahora parecía cobrar sentido y ser la única respuesta.

Con trabajo me levante y aunque era muy difícil mantenerme en pie no iba a rendirme tan fácilmente, Erena de igual forma se levanto, sin duda ella tenia la ventaja, y yo solo recibiría mi merecido, pero eso no evito que se dibujara una sonrisa en mi rostro, estaba lista para recibir la paliza que yo no podía darme.

Ella se acerco nuevamente a mi, era increíble ver la expresión de enojo de una chica estoica como ella, quería defenderme, pero no estaba muy segura de que fuera a resultar bien, aun así, ¿que mas podía hacer que plantar cara a la situación?

- ¡Suficiente! – sentí como era empujada con fuerza desde un lado, perdí el equilibrio y caí al suelo.

No fui yo la que se llevo el golpe de Erena.

Tsubasa era la que se había metido entre nosotras y me había empujado, ella había recibido el golpe de Erena en pleno rostro, podía ver como su nariz empezaba a sangrar, pero a pesar de esto, ella se acerco a mi y me ofreció su mano.

- ¿Puedes levantarte? – podía notar su preocupación, de la misma forma podía ver la sangre saliendo de su nariz, sus ojos llorosos tratando de contenerse, su expresión que solo reflejaba sufrimiento y me ofrecía su amabilidad.

Y yo había venido con el único propósito de destruir su felicidad.

Eso me supero por completo, ella no tenia nada que ver, era completamente ajena a mis problemas, mi sufrimiento y mi egoísmo, y yo había venido con toda la intención de arrebatarle todo y pisotear sus sentimientos, puede que no supiera que se tratara de ella específicamente, pero lo cierto es que eso no importaba, ver su expresión sincera me hizo darme cuenta de ello.

¿Tan bajo he caído?, definitivamente si.

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- Al final me quede con esto – vi la cajita de bento que tenia en las manos y que de alguna forma había tomado al salir corriendo de ese departamento, la adrenalina comenzó a perder su efecto y el dolor de los golpes comenzó a tomar fuerza al punto que comenzó a costarme trabajo caminar.

- Necesito descasar un momento – susurre para mi, mientras me encogía de las punzadas que comenzaban a darme en los costados, estaba segura de que no era nada grave, pero lo cierto es que mis malos hábitos de alimentación habían hecho mella en mi resistencia.

De alguna forma camine hasta donde se encontraba un parquecito donde había pasado algunos momentos preciados en la preparatoria.

- Aunque siga caminando, ¿a dónde se supone que voy a ir? – dije para mi mientras levantaba la vista para observar el paisaje a mi alrededor, sentía golpes por todas partes y ese movimiento hizo que notara un dolor en mi mandíbula que hizo que me retorciera un poco.

- Maldita sea, Erena es demasiado fuerte – me acerque al banquillo mas cercano y me acomode en el, me sentía agotada, como si hubiera corrido un maratón, la sensación era muy parecido a cuando terminábamos de entrenar alguna de las extensas sesiones de Umi.

Que agridulces eran esos recuerdos…

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- Me quede dormida – fue lo primero que dije luego de recuperar la conciencia, aunque era algo obvio, decirlo en voz alta a veces forma parte del dialogo interno de cualquier persona, no había pasado mucho tiempo, pero era un hecho que me había quedado dormida en algún momento, ahora mi cuerpo dolía un poco mas, además de que el hambre se hizo presente desde el momento en que abrí mis ojos.

- Supongo que puedo comerme esto – dije mirando la cajita que traía conmigo, comencé a desenvolverla…

Pero no pude probar un solo bocado.

Nico

Mi reacción fue completamente instantánea, mis instintos tomaron las riendas de mi cuerpo y aunque no entendía nada, lo único que importaba es que algo malo le pasaba a Maki y que no había nadie mas que pudiera ayudarla, aun así, aunque mi cuerpo se movió rápidamente hasta donde se encontraba Maki, cuando fue momento de hacer realmente algo, me quede nuevamente en blanco, gritar su nombre no me iba a llevar a ningún lado y sostenerla tampoco, dependiendo de lo que sea incluso moverla podría llegar a ser peligroso, no sabia que era lo que le pasaba y ahora que ella estaba inconsciente tampoco había forma de averiguarlo, ¿Qué hago?.

Es sorprendente como en momentos como estos se te olvida hacer cosas que en completa calma son de sentido común, sin embargo, el miedo que estaba sintiendo me dio la fuerza que necesitaba para evitar caer en un pánico total, me levante y llame a una ambulancia mientras me dirigía a la avenida para ver si encontraba a alguien que pudiera ayudarme, el esfuerzo que tenia que hacer para mantenerme centrada era demasiado, decidir mis acciones, responder coherentemente lo que me cuestionaba la operadora del 119 todo resultaba muy confuso y paso de una forma muy rápida, luego de que me confirmaran que una ambulancia venia en camino, regrese a donde se encontraba Maki, no había encontrado a nadie y no me quería alejar mas pues no quería perder de vista a Maki, por otro lado cuando regrese busque entre sus cosas su teléfono, no podía quedarme quieta en esta situación y me pareció que la acción mas lógica mientras esperaba a la ambulancia era avisarle a la familia de Maki sobre su situación, en ese momento no me detuve a pensar en ninguna cosa mas, simplemente quería hacer todo lo que pudiera, Maki se encontraba inmóvil, y si no fuera por su accidentada respiración no podría decir que estuviera viva.

Pensar en esa posibilidad quebró la poca resistencia que tenia, comencé a llorar y llamarla, le repetí muchas veces que todo estaría bien y que la ambulancia no tardaría en llegar, mientras hacia eso trate de comunicarme con sus padres, pero fue inútil, el teléfono de Maki estaba bloqueado y no tenia la mas mínima idea de cual seria el código correcto, no supe exactamente cuanto tiempo paso, si fue mucho o fue poco, pero en algún momento la ambulancia se hizo presente y los paramédicos hicieron su trabajo, mi mente estaba al borde del colapso, los paramédicos me hacían preguntas y no sabia si estaba contestando correctamente, al final, Maki y yo terminamos dentro de la ambulancia mientras esta se dirigía a toda prisa al hospital.

Mientras la ambulancia se dirigía al hospital, pude observar con mas detenimiento a la pelirroja que se encontraba inconsciente frente a mi, su rostro reflejaba cansancio, podía notar algunas señales de que había llorado recientemente, además de que se veía algo maltratada, como si le hubieran dado una bofetada o algo parecido, tenia el labio partido y realmente se veía peor de lo que me había parecido al principio.

Me aferré a su mano lo mas que pude.

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- Parece que voy tarde al trabajo – dije eso mientras miraba el reloj de la sala donde me encontraba esperando noticias sobre la condición de Maki, la verdad es que no me importaba llegar tarde, faltar o cualquier otra cosa, de hecho, sentía como si prácticamente nada importara, me encontraba mas calmada, pero lo cierto es que aun no lograba procesar todo lo que había pasado, todo parecía demasiado irreal y confuso.

Cuando mi mente comenzó a enfriarse, me di cuenta de que había varias cosas que necesitaban arreglarse, llame al trabajo para avisar que no podía llegar, además de hacer algunas llamadas para poner todo en orden, luego de hacer esto, comenzaba los verdaderos problemas.

- Necesito llamar a alguien para avisarle esta situación – no había muchas opciones, pero ninguna parecía atractiva para mi, tenia que elegir entre avisar a sus padres o llamar a Honoka.

Aunque en el momento de la verdad mi mente no me ayudo, ahora que algo de tranquilidad había regresado a mi, me di cuenta de que ambos números se encontraban guardados en mi teléfono, sin embargo, no estaba segura de que eran los mismos, pero no tenia mas de donde empezar, me había quedado con lo poco que Maki llevaba encima, pero con su teléfono bloqueado, no podía hacer mas que buscar la forma por mi propia cuenta.

- Bueno, no puedo estar aquí todo el día – marque el numero de la casa de Maki, siendo un teléfono fijo, tenia mas probabilidades de éxito, por lo que mi primer intento fue este.

Las pocas veces que había marcado, contestaba una sirvienta, pero esta vez el teléfono sonó durante bastante tiempo, para después ser contestado por una voz que solo había escuchado una vez.

El padre de Maki.

- Bueno, habla Nishikino – su voz sonaba irritada por alguna razón.

- Buenas tardes, soy Yazawa, hablo para informarle algo sobre su hija Maki-san, lo que pasa es que… - los nervios me dominaron por un momento y comencé mi historia en un impulso.

- No tengo ninguna hija llamada Maki - pero la voz del otro lado me interrumpió con rudeza, me quede sin palabras por un momento, no sabia que situación podría llevar a que recibiera este tipo de respuesta, pero en este momento había cosas mas importantes en las que pensar.

- Pero – comencé con el fin de retomar el hilo de la conversación, sin embargo, lo único que obtuve fue el sonido de que la llamada había terminado.

¿Qué rayos? ¿que rayos esta pasando?

- Esto es una locura – la situación parecía absurda, y estaba claro que había muchas cosas que yo no sabia... pensé en marcar nuevamente, pero seguramente iba a recibir la misma respuesta o simplemente no iba a recibir respuesta, por lo que tenia que seguir con la otra opción, muy a mi pesar y sin saber si realmente iba a dar resultado, marque el número de Honoka.

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Mientras esperaba a Honoka, trate de relajarme, queria asimilar todo lo que estaba ocurriendo y recuperar la calma para poder entender la situación rápidamente.

Pero ¿de que va a servir?, no había nada que pudiera hacer y tampoco había un porque, incluso si quería hacer algo, no estaba en la posición ni tenia el derecho de hacerlo, yo era simplemente un cero a la izquierda en la vida de Maki.

Quedarme a su lado tampoco me traería nada bueno, especialmente sabiendo que el lugar que quiero en su corazón esta ocupado por otra persona, no había razón para cargar con mas dolor del que tenia.

La respuesta era sencilla, pero difícil de aceptar.

- ¡Nico-chan! – una voz conocida me saco de mis pensamientos, Honoka se veía bastante preocupada mientras caminaba apresurada hacia mi.

Aunque verla me causaba sentimientos encontrados, no era momento para ello, le explique rápidamente lo que había pasado, así como el estado de Maki según los médicos, omití mencionar la conversación con el padre de Maki a pesar de que mi mente pedía a gritos preguntar, conforme fue escuchándome Honoka se fue calmando al punto que al final de mi historia ella se encontraba oyendo atentamente en completo silencio, era muy raro ver a Honoka con una expresión tan reflexiva, pero lo cierto es que tenia mucho tiempo de no convivir con ella, probablemente también había madurado de alguna forma.

- Entiendo – ella asintió para si misma, para luego dirigir su mirada hacia mi, su expresión seria no pegaba nada con la Honoka que yo recordaba – gracias -.

Por alguna razón ese "gracias" se escuchaba muy pesado, sumado a la expresión de Honoka en ese momento no tenia la menor duda de que las circunstancias que rodeaban a Maki y a Honoka eran complicadas, ¿había la necesidad de meterme en este embrollo?, probablemente no, lo mas sensato era no preguntar y continuar con mi camino, sin embargo, algo en mi se negaba a aceptar ese hecho.

Mi conflicto interno fue interrumpido nuevamente por Honoka.

- Bueno, voy a ver como se encuentra Maki, Nico-chan, gracias por todo – de un momento a otro Honoka me cubrió con sus brazos, apretándome fuertemente, fue solo un instante, pero por alguna razón dejo una fuerte impresión en mi.

No pude reaccionar, cuando me di cuenta Honoka ya se encontraba lejos y aunque levante mi mano ya era tarde.

Honoka

Contestar esa llamada fue un error, incluso si se trataba de ella, no debí de haber dejado a las demás en esa situación.

- Soy una cobarde – esa era la realidad, la llamada, por mas importante o no que fuera, solo fue un pretexto para escapar de esa situación incomoda, pero termino tan mal, que todo se volvió aun mas complicado…

Me sentía completamente responsable de lo que había pasado, yo orille a Maki a hacer esto, y metí a Tsubasa en medio lastimándola también, de la misma forma metí en problemas a las demás, trate de abarcar demasiado pensando que todo saldría bien de alguna forma.

Pero el mundo no funciona así por mas que trate de convencerme de lo contrario.

- Yo no quería que esto terminara así – pero sin duda esto era el resultado de mis acciones, fui demasiado arrogante y egoísta…

¿Qué debería hacer?, la respuesta era obvia, Maki me necesita y no hay forma de que pueda abandonarla, incluso si tengo que…

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Llegue finalmente a la habitación donde se encontraba Maki quien ya se encontraba bien, pero necesitaba descansar debido a los golpes además de que estaba débil por su mala alimentación… me hicieron preguntas con respecto a eso, pero yo simplemente lo deje de lado y me dirigí a ver a Maki, era lo mas importante en ese momento.

No había otra respuesta y no había otra elección.

Abrí la puerta, Maki se encontraba mirando por la ventana, la luz del atardecer que se filtraba hacia juego con el cabello de Maki, aun así, la escena no transmitía nada mas que tristeza.

Luego de darse cuenta de mi presencia, Maki se dio la vuelta y pude notar que estaba llorando, sus lagrimas fluían con calma y ella lloraba en silencio.

- Honoka… - parecía que quería decir algo mas, pero al final se contuvo – parece que me excedí un poco – sus palabras eran como una suplica para que no preguntara nada mas.

- Ya veo – fue lo único que pude decir, pues no sabia que había que perdonar, que había que reprochar o cuestionar, no podía decir nada sin que eso no lastimara a alguna de las dos.

Me acerque a la cama donde se encontraba ella, y sin mas que decir la abrace.

- Todo va a estar bien -

Todo va a estar bien…

Tsubasa

Mi habitación se encontraba a oscuras, yo simplemente me había tumbado en mi cama en cuento llegue a mi departamento y no me había levantado para nada, no tenia ganas, todo había pasado demasiado rápido, y la realidad me aplastaba cada minuto que pasaba, demasiadas preguntas y ninguna respuesta es la que quería escuchar…

Maki era la pareja actual de Honoka, eso ya de por si era un shock tremendo, pero saber que Erena y Anju lo sabían me superaba por completo, me sentía completamente estúpida por todo lo que había hecho y dicho en estos últimos días.

Era como si todo el mundo se estuviera burlando de mi.

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Aun así, una parte de mi se sentía tranquila.

- Esta vez hice las cosas bien –

Incluso si la situación era la que era, me había demostrado que podía hacerlo de manera correcta, tal vez no era perfecta, pero no había nada malo con mi forma de amar, no me cegaba ni me controlaba como en el pasado.

Aun así, ser rechazada indirectamente de esa forma no era algo que me hubiera esperado…

El teléfono sonó nuevamente, ni siquiera era necesario comprobar quien llamaba pues aunque sabia perfectamente de quien se trataba no tenia ninguna intención de contestar, ellas eran mis mejores amigas y simplemente no tenia ganas de lidiar con explicaciones o justificaciones, me sentía molesta, pero no tendría ningún sentido decir algo mas, todo lo había dicho hace unas horas y lo único que necesitaba era descansar.

- ¿Me rindo? – la respuesta era obvia, o eso es lo que hubiera pensado años atrás.

Me levante a encender las luces pues la noche había caído completamente y lo oscuridad parecía querer cubrir mis pensamientos, fui a la cocina, hace tiempo que no tocaba una botella de alcohol y lo cierto es que aun tenia algunas que se habían salvado de las manos de Anju, era demasiado tentador perderme ahí, la promesa de que el momento en que pueda olvidarlo todo llegara suena como algo que necesito, pero…

- No es momento para eso – me prepare un café bastante fuerte, estaba segura de que no podría dormir esta noche así que realmente no importaba.

Me sorprendí a misma por encontrar paz en el silencio de mi departamento ya que siempre solía escuchar música prácticamente en todo momento debido a que el silencio siempre me causaba inquietud, pero este silencio era diferente.

Porque ahora no había nada que perder.

Honoka no es mía, lo único que es mío es mi amor hacia ella, ese pensamiento me había hundido durante mucho tiempo, pero ahora cobraba otro matiz, pues para mi era suficiente.

- Después de todo, no puedo renunciar a mi amor por ella -