ERES LA MÚSICA EN MÍ

Capítulo 25 "Vacaciones en Hong Kong"

Sakura

Llevaba toda una semana en Hong Kong y habíamos hecho un poco de todo. Fuimos a un montón de museos, Syaoran me llevó a varios restaurantes muy lujosos, aunque yo insistí en que era demasiado lujo para mí, así que optó por llevarme a lugares más "modestos" según él.

A decir verdad, esta faceta de "Chico rico" de mi novio era algo completamente nuevo para mí. Es decir, siempre ha sido muy modesto y nunca menciona nada sobre las empresas de su familia o la importancia de su apellido en China. Sin embargo, a Syaoran le gustaba la buena vida y eso no lo podía disimular. Me daba un poco de gracia eso.

Era sábado, y hoy tocaba ir al parque de atracciones. Estaba emocionada por conocer un parque de este tipo en otro país, pero también me sentía un poco nerviosa, ya que he de confesar que los juegos mecánicos me dan un poco de miedo.

—Ya nos vamos. – dijo mi novio a su padre que se encontraba sentado en aquel lujosos sofá de color azul oscuro.

—De acuerdo, vayan con cuidado. –nos sonrió levemente. Aún no puedo creer el parecido físico con su padre

— ¿A dónde van? – preguntó su madre de repente entrando a la sala. No es necesario mencionar que lo dijo en un tono muy serio como siempre.

A pesar de haber estado conviviendo toda una semana con los Li, a pesar de varios desayunos, comidas y cenas con ellos, pareciera que la madre del ambarino no me aceptaba aún del todo. Aunque había un pequeño y significativo avance, ya no me ignoraba tanto y hasta me miraba al hablar.

—Vamos a ir al parque de atracciones. –contestó Syaoran.

—De acuerdo. –dijo sin más la señora Li.

…..

—Creo que tu madre aún me odia. –comenté una vez que nos subimos al bonito auto color verde oscuro de Syaoran.

—No te odia, es sólo que piensa que estar con noviecitas es una perdida de tiempo cuándo podría estar haciendo algo más de provecho. –rió.

—Con que… ¿Noviecitas eh? –pregunté burlonamente. — ¿Pues cuántas tienes? – reí.

—Mmmm…. –fingió pensar su respuesta. –Si no me equivoco, contigo son 5. –bromeo.

—Wow, ¿5? – pregunté siguiéndole el juego. –Debo ser muy afortunada, ya que llevas toda una semana sólo conmigo. Las otras cuatro deben extrañarte demasiado.

—Te confesaré algo, pero no sé lo digas a las demás. – sonrió. —Tu eres mi favorita… –lo dijo en su mejor voz seductora.

— ¿En serio? –Seguí con nuestro tonto juego haciéndome la sorprendida. — Definitivamente soy muy afortunada entonces…–intenté imitar su tono seductor. Aproveche que la luz del semáforo se puso en rojo. Desabroché mi cinturón de seguridad y me acerqué a él. Syaoran me miró y nuestros labios se unieron en un pequeño pero húmedo beso.

—Mmm… sí…definitivamente eres mi favorita…–sonrió aún con nuestros labios juntos.

Volví a colocarme el cinturón y al cambiar la luz del semáforo a verde, seguimos nuestro camino.

Durante el camino seguimos bromeando y conversando sobre cualquier cosa, en algún momento sincronice vía bluetooth mi teléfono al sofisticado reproductor del auto. Comencé con una que otra canción de Taylor Swift, Syaoran no me decía nada pero por la expresión de su cara deduje que ese tipo de música no le gustaba demasiado.

Quise consentirlo un poco y puse a nuestra banda favorita, Coldplay.

Comencé con su famosa canción Clocks, inmediatamente el ambarino comenzó a tararear la conocida melodía del piano al mismo tiempo que con sus dedos en el volante seguían el ritmo.

Después seguimos con otra de sus famosas canciones, Yellow. A pesar de ser apenas las 9 de la mañana, teníamos mucha energía y no pudimos evitar cantar el coro a todo pulmón. Nos estábamos divirtiendo demasiado.

Escuchamos un par de canciones más de esa banda, hasta que recordé que unos días después de mí regreso a Japón, tendría una pequeña presentación con mis amigas.

— ¿Te importa si cambio de género un momento? -pregunte a mi novio.

—Claro, no hay problema.

Busque en mi reproductor aquella canción que tocaríamos en el concierto de verano de la universidad, aún no me sabía muy bien la última parte. Comenzó un bonito sólo de piano y pronto se escuchó la hermosa voz de la cantante. Era una balada romántica, era bonita y no caía en la típica canción cursi.

—No sabía que te gustaban este tipo de camiones. –mencionó Syaoran dedicándome una pequeña sonrisa pero sin dejar de mirar el camino.

—No es que me encanten, pero ésta es muy bonita y aparte es la canción que tocaremos en la presentación de la Universidad en una semana.

—Ya veo…–comentó.

—Aun me falla la última parte. A pesar de ser una canción muy sencilla, al final tiene un solo de piano algo complicado.

—Seguro que lo dominas enseguida.-volvió a sonreír aún sin mirarme. Lo noté un poco incómodo durante esta breve conversación.

—Eso espero.-proseguí. —Noté que en una de las habitaciones de tu casa tienen un bello piano. ¿Crees que haya algún problema si práctico un poco? El concierto es tres días después de mi regreso a Japón y no tendré mucho tiempo de ensayar.- dije un poco apenada. No quería tomarme más confianzas con los Li.

—Ammm…No. No hay ningún problema. –se tensó de pronto y estaba más serio de lo normal. —Úsalo cuando gustes. –Fingió una media sonrisa.

—De acuerdo. Gracias.–dije. —Quizá cuando regresemos puedas ayudarme a ensayar, seguro que captas mejor que yo la melodía y me puedas dar algunos consejos.

…..

Syaoran

Todo iba perfecto en nuestro trayecto al parque de atracciones, Estuvimos bromeando, cantando, incluso hasta coqueteando un poco entre nosotros. Pero de pronto Sakura sacó a tema la música y su presentación que sería en una semana. No me molestó en absoluto, es decir, es mi novia y me intereso sobre lo que pasa en su vida. Sin embargo me incomodaba un poco el tema, y me fue más difícil cuando me pidió que la ayudará a ensayar…pero cómo se supone que haré eso cuando yo….yo ya no puedo tocar…

Sakura comenzaba a notar mi pequeño cambio de humor, así que decidí cambiar el tema. Lo que menos quería era arruinarle el día con mí estado de ánimo.

—Y bien…–comenté. — ¿Ya estás lista para las montañas rusas? Aquí en China tenemos muchas.

—La verdad es que estoy un poco nerviosa por eso. Le tengo pánico a las alturas.

— ¿De verdad? No tenía idea de eso. – comenté sorprendido.

—Así es. Pero aún así me encanta subirme a esos juegos. Creo que soy un poco masoquista. -bromeo.

…..

Llegamos al parque de atracciones, y cómo era de esperarse estaba lleno de gente. Bueno, era obvio, era sábado y la mayoría estaban de vacunaciones.

—Syaoran, vamos por un helado. –decía mi novia apuntando a un puesto más delante de nosotros. Parecía una niña pequeña.

— ¿No crees que es un poco temprano para helados?

—Anda, hace calor y nos refrescará un poco. -insistía. Sí, definitivamente era como una niña pequeña.

—De acuerdo…–acepté.

—Gracias. –dijo y me dio un tierno beso en los labios. Fue muy breve pero fue suficiente para poner mi mundo de cabeza.

Después del helado comenzamos a subirnos a algunas de las atracciones. Comenzamos con las menos fuertes para ir entrando en calor. Sakura se veía muy feliz y a mí me encantaba verla así.

Así pasamos la mayor parte de la mañana. Durante la tarde nos sentamos un en unos bancos cerca de la zona donde se encontraban los juegos y concursos donde podías ganar peluches, una playera, o algún recuerdo de tu visita al parque.

— ¿Te gusta alguno de esos premios? –pregunté señalando lo que teníamos enfrente.

—Creo que me gustan aquellos ositos de felpa. – sonrió alegremente.

—Vamos. –dije poniéndome de pie y tomando su mano. — intentemos ganar algo.

…..

Bien, aquel jueguito de intentar lanzar una pequeña bola para tirar unas botellas no estaba siendo tan fácil como imaginé. Llevamos alrededor de 15 minutos ahí. Yo no me daría por vencido, si Sakura quería ese osito, ella lo tendría.

—Eh…Syao…-decía ella. — ¿No crees que ya es momento de que te rindas?

—No. Ya casi lo logro. –dije concentrado.

—Syao, llevas mucho tiempo intentándolo y creo que te saldría más barato si lo compras en una tienda. –decía un poco apenada.

—Tienes razón… –dije resignado.

Pasamos el resto de la tarde en las diferentes atracciones del parque. Cuando fue el turno de probar nuestra primera montaña rusa, Sakura estaba que moría de los nervios. Y lo comprobé aún más en cuanto nos subimos en los carritos y comenzó a subir lentamente por las vías, Sakura sólo atino a tomar mi mano y apretarla con todas sus fuerzas. Me estaba haciendo un poco de daño pero la dejé contener su ansiedad de esa manera.

Al bajar le dio un subidón de energía a mi novia y me arrastró a las demás montañas rusas.

Al final de la tarde, decidimos que ya había sido suficiente diversión por un día y ya estábamos cansados. Antes de irnos pasamos a comer algo en alguno de los restaurantes del parque. Al final nos decidimos por unas hamburguesas y compartimos un rico helado de chocolate y fresas como postre.

…..

—Gracias por el día de hoy. –comentaba la ojiverde al subir al auto y ponerlo en marcha de regreso a casa. —Me divertí mucho contigo. –sonrió.

—Me alegra que te haya divertido. Pero no tienes nada que agradecer.

— ¡Claro que sí! Para empezar, sino hubiera sido por ti y tu familia, yo no estaría aquí en primer lugar. Les debo mucho.

—No nos debes nada. Es un placer para nosotros tenerte aquí. —sonreí.

—Claro…sobre todo para tu mamá…–bromeo.

—Así es, sobre todo para ella. – reímos juntos.

…...

Sakura

Llegamos a casa de Syaoran alrededor de las 8 de la noche, no era tan tarde. Al llegar nos recibió amablemente el mayordomo y nos comentó que los padres del ambarino no se encontraban, al parecer seguían en su empresa.

— ¿Tus padres no tiene vacaciones? –pregunté entrando a mi habitación y sentándome en la cama.

—No. Muy rara vez descansan. Siempre están ocupados. –comentó al mismo tiempo que se tiraba en la cama. Al parecer estaba agotado. Bueno, supongo es normal. Yo pude dormir un poco de regreso pero el pobre tuvo que manejar de ida y vuelta.

Syaoran se había acostado boca abajo. Me senté encima de él y comencé a darle un masaje en la espalda.

—Eso se siente tan bien…–comentó un poco soñoliento, al parecer se estaba quedando dormido. Me agaché lo suficiente para depositar unos cuantos besos en su nuca, él solo atinaba a sonreír. —Te amo…–Dijo entre sueños.

—Te amo Syao. – respondí. Aunque dudo que escuchara eso ya que se había quedado dormido.

…..

Decidí dejar descansar a mi novio, así que aprovechando que sus padres tardarían en llegar, y me dispuse a practicar la canción para la presentación.

— ¿Se le ofrece algo Señorita? -preguntó amablemente Wei el mayordomo al verme bajar por las escaleras.

—No. Gracias. –contesté apenada. Y es que no me acostumbraba al tema del mayordomo. —En realidad, quería saber si hay algún problema si uso un momento el piano…

—Ya veo, por supuesto que no hay ningún problema Señorita. –sonrió. —Adelante, siéntase como en casa.

—Muchas gracias.

—Disculpe. ¿Y el joven Li?

—Se quedó dormido. –contesté.

—Ya veo. Le subiré una taza de té a su habitación para cuando despierte.

—Ah…en realidad, está en mi habitación…–dije apenada. Lo que menos quería es que pensará cosas que no son.

—Ya veo. -comentó un poco sorprendido. —Dejó al joven Li muy cansado ¿No es así Señorita? – sonrió. Me sonroje un poco y es que sólo esperaba que el mayordomo no se estuviera imaginando cosas que no son. Digo, sólo habíamos llegado apenas hace 15 minutos, ¿De verdad esperaba que hiciéramos algo en ese tiempo?, Ahora que lo pienso, era suficiente tiempo….pero no es el caso, Syaoran se quedó dormido casi al instante de llegar.

—N..no..no eso…–dije apenada. Wei sólo sonreía.

…...

Al entrar a aquella habitación donde se encontraba el piano, me emocioné un poco. Tenía ese lugar sólo para mí. Para un músico tener un lugar tan privado para ensayar es todo un regalo.

Puse la canción en mi celular y me coloque los audífonos, y proseguí a seguir la melodía con el piano. No solo se veía, sino que también se escuchaba que aquel instrumento era muy fino y de muy alta calidad. Era una delicia estarlo tocando.

Decidí tocar alguna otra pieza, algo más complicado, aquel piano lo ameritaba. Estuve así un buen rato hasta que al terminar una de las piezas me sorprendí al escuchar un aplauso en la habitación. Miré hacia la puerta y ahí se encontraban los padres de Syaoran.

El responsable de aquel aplauso había sido el Señor Li. La madre del ambarino solo miraba la escena.

—Vaya, eres una excelente pianista. –comentaba el padre de mi novio entrando a la habitación junto con su esposa. —Ahora veo porque tienes tan cautivado a mi hijo. –sonrió. Yo solo atiné a sonrojarme.

—No seas tan indiscreto Hien…. – regañaba su mujer. —Aunque es verdad que eres excelente…. – esperen un momento….¿Acaso la temible Ieran Li me estaba haciendo un cumplido? —Definitivamente tienes futuro. –vaya…al parecer no es tan mala como parece.

—Ehhh…muchas gracias por sus comentarios…–dije apenada. —Syaoran también es un excelente músico. He aprendido mucho de él.

—Si…–se puso serio el padre de mí novio de pronto. Incluso noté un poco de tristeza en su mirada…que extraño… —Era…es decir, es un excelente músico…–sonrió levemente.

—Él es el que tiene un gran futuro en esto. –continué elogiando a su hijo.

—Bien…–interrumpió Ieran. —Ya se está haciendo tarde. Deberíamos ir a descansar todos. –comentó igual con un pequeño tono melancólico. —Por cierto. ¿Dónde está Xiao Lang?

—Se quedó dormido en cuanto llegamos…–comenté un poco sonrojada, lo que menos quería es que se enteraran que su hijo dormía en mi habitación. Digo, no pasó nada entre nosotros, pero al parecer el mayordomo ya se estaba haciendo ideas que no son y no quería que sus padres pensaran lo mismo.

—Ya veo. Disculpa a mi hijo por dejarte sola. –comentaba el señor Li. — Espero no te hayas aburrido aquí. – sonrió.

—Para nada. Me entretuve bastante en el piano.

—Me alegro. –volvió a sonreírme.

…..

Regrese a mi habitación después de despedirme de mis "suegros", Syaoran seguía ahí, sólo que había cambiado de posición y ahora se encontraba acostado de lado.

Un poco avergonzada, comencé a desvestir a mi novio, quería que durmiera lo más cómodo posible y despertarlo no era una opción.

Como pude desabotone sus jeans negros, y se los bajé lentamente. Agradecí mentalmente que no hubiera nadie más por qué sentía como mi cara se ponía del color de la bandera del país en el que me encontraba.

Me sonroje aún más de ser posible al notar el no tan pequeño bulto que se marcaba en la ropa interior de mi novio. Intenté calmarme al pensar que en alguna ocasión no solo había visto, sino tocado aquella zona íntima…pero eso no ayudó, sólo hizo que mi cara se pusiera más roja de lo que seguramente ya estaba.

Le quité la chamarra con capucha, deslizando la lentamente por sus brazos, tuve que levantar al chico un poco para quitársela. Por sorpresa no era tan pesado como parece.

Al final el chico sólo quedó con su ropa interior y una playera negra. "Mu sexy" pensé…

Procedí a ponerme mí piyama intentando hacer el menor ruido posible para no despertarlo.

Como pude cubrí a Syaoran con las sábanas y me recosté junto a él. Lo miré un rato, era tan guapo y lo quería demasiado. Nunca he amado a alguien así y no creo que lo haga. Sin embargo me sentía triste. En exactamente una semana, tomaría un vuelo a Japón, lejos de él y no tenía idea de cuando lo vería de nuevo.

Le di la espalda y junte mi cuerpo con el suyo. Tomé su brazo izquierdo y lo posé sobre mí. Tomé su mano con las mías y así me quedé un rato, disfrutando de su calor y sintiendo su respiración en mi nuca.

Estuve a punto de quedarme dormida cuando sentí un pequeño temblor en su mano que se encontraba entre las mías. No lo di mayor importancia pues seso casi de inmediato. Quizá tenía frio, así que me pegue más a su cuerpo si eso era posible.

…..

Syaoran

Aún sin abrí los ojos, pide sentir un calor muy reconfortante sobre mi cuerpo. Abrí lentamente los ojos y allí está ella, la responsable de ese calor.

Se encontraba Sakura aún dormida y con mechones de cabello por todo su rostro. Era tan hermosa…

Esperen un momento… ¿Por qué estaba en su habitación? ¿Acaso tuvimos sexo anoche? No. No recordaba eso y aparte tanto ella como yo estábamos vestidos.

—Buenos días…–me dijo una soñolienta ojiverde.

—Buenos días pequeña. —sonreí.

—Te quedaste dormido en cuanto llegamos. ¿Dormiste bien?

—De maravilla. – Sakura se acercó a mí y comenzó a besarme, yo correspondí inmediatamente. En menos de un segundo nuestros besos se hicieron más pastosos, húmedos y llenos de deseo.

Sin perder más tiempo, Sakura metió una de sus manos por debajo de mi playera y comenzó a acariciar desde me pecho hasta mi abdomen, una y otra vez. Yo hice lo mismo sólo que me limité a acariciar su espalda. Tenía una piel tan suave…

Me posé sobre ella y comencé a besar su cuello. Ella correspondió posando sus brazos alrededor de el mío, atrayendo me más a ella.

Tanto ella como yo nos levantamos un poco para podernos quitar nuestras prendas de arriba. Ella no tenía sostén así que fue inevitable el tacto de nuestros cuerpos. Ambos quedamos solo con las prendas que cubrían nuestras partes íntimas,

Comencé a besar uno de sus senos mientras que con una mano acariciaba el otro. Sakura comenzaba a gemir un poco.

Seguí bajando por su abdomen dejando un camino de besos hasta llegar a su parte más íntima. La bese y lamí un poco por encima de su ropa interior. Era inevitable no darse cuenta de lo "entusiasmada" que se encontraba mi novia…

—Mmm…Syao…–decía entre suspiros y gemidos cada vez más fuertes.

Estaba a punto de bajar su última prenda hasta que un ruido nos interrumpió. Más exactamente el sonido de alguien tocando la puerta…Inmediatamente me moví hasta quedar a la altura del rostro de Sakura. Lo que menos quería es que alguien me viera a punto de hacerle sexo oral a mí novia.

Afortunadamente la persona no entró, sólo se limitó a hablar del otro lado de la puerta.

—Señorita Kinomoto, Joven Li. El desayuno está listo. Sus padres los esperan a ambos en el comedor. –decía Wei el otro lado.

—Ehh…si…enseguida vamos. – dije apenado.

Sakura y yo nos quedamos inmóviles un rato hasta que ella rompió el silencio incomodo que se estaba creando.

—Ehh…creo que hay que bajar…

—Ah si…

—C…crees ¿Qué nos haya escuchado? –preguntó sonrojada, y es que sus gemidos comenzaban a ser cada vez más fuertes.

—N…no lo sé…–respondí igualmente apenado.

…...

Intentamos bajar el calor de nuestros cuerpos y al cabo de 15 minutos ya nos encontrábamos bajando las escaleras.

—Jóvenes, buenos días. –saludó amablemente Wei. —Lamento la interrupción de hace un momento…–dijo levemente sonrojado….Rayos…al aparecer los gemiditos de mi novia no pasaron desapercibidos…

—Ah…no…no te preocupes Wei…–dije con mi cara toda roja y sin mirarlo a los ojos.

Sakura no dijo nada, sólo atino a bajar la cabeza aunque pude notar sus mejillas rojas.

Sin decir más nos dirigimos al comedor. Mis padres ya se encontraban desayunando.

—Buenos días. –saludaron al unísono mis padres.

—Buenos días. – respondimos Sakura y yo.

— ¿Por qué demoraron tanto en bajar? -preguntó mi madre tan seria como siempre.

—Creo que los chicos estaba aprovechando la mañana…. — nos miró mi padre con una sonrisa un poco burlona…. ¡No me digan que él también nos escuchó!

— ¿Qué hay para desayunar? –dije rápidamente intentando cambiar de tema. Mire a Sakura y estaba intentando disimular lo rojo de su cara y lo incomoda que estaba.

Bien, esa había sido la mañana más incomoda de mi vida. Por suerte ya nadie más hizo más comentarios al respecto y el día siguió con normalidad. Eventualmente Sakura y yo nos quedamos sin ganas de seguir con las caricias de la mañana…


Hola a todos!

Mil disculpas por la tardanza de éste capítulo. Llevo lidiando con una fuerte depresión desde hace un par de años y aveces hay días buenos y malos, y digamos que últimamente no me la he pasado muy bien que digamos y por consecuencia, no tenía ganas de escribir.

Pero bueno, quitando mis penas jeje, aquí les dejo el nuevo capitulo, díganme que les pareció, creo que fue un capítulo tranquilito jaja.

Y como siempre mil gracias a todas las personas que me leen, añaden mi historia a sus favoritos y sobre todo a las personitas que me comentan, eso me alegra mucho y me motiva a seguir escribiendo.

Nos leemos pronto! (Intentaré actualizar más pronto, ya se viene lo bueno xD).