Hola paso a dejar un capitulo. No se enojen conmigo por el tiempo en que actualizo, estoy estudiando y trato de cumplirles, lo prometo. Me preguntaron que quiere decir gauchita, bueno aca en Argentina se usa para las mujeres que soy muy dispuestas en la cama. Eso esto gracias por seguir conmigo. Cuando se vayan aburriendo avisan y vamos terminando. Y como siempre cualquier cosa me putean a lo Argentino. Bestoototote

Descargo: Glee no es mio, si fuera mio hace rato que me hubiera aprovechado de mi posición de poder para acostarme con cada integrante femenino del cast. (Estoy hecha una loca)

NO SOY PARA TI

Capítulo 25: "Te amo"

- ¿Se puede saber por qué carajo tuve que pagar por cuatro cajas de pizza Quinn? – A Santana le habían prometido una cena y eso era lo que quería y lo iba a defender hasta morir. Atacó a la pelirroja y a Rachel apenas las vio salir de la cocina - ¿Qué pasó con el aroma exquisito que salía de la cocina? ¿Qué pasó con los mariscos que vi que estabas usando? ¿Qué CARAJO PASO CON MI CENA? – les reprochó con mala cara.

Quinn giró los ojos mientras tiraba de la mano de Rachel – Cálmate San, la comida se quemó, eso es todo – les informó.

-A mi dame una buena pizza con mucho grasoso y delicioso queso y haces mi noche – Opinó Jhon que aún seguía muy relajado en el sillón.

- Cállate idiota – el horno no estaba para bollos.

- Puedo… puedo… - la morena se quería soltar de Quinn para volver a la cocina – Puedo intentar hacer algo con la comida que queda – dijo.

Quinn no aflojó su agarre sino que tiró más fuerte haciendo que Rachel se acercara a ella – Tu no vas a cocinar nada. Santana es una caprichosa que no entiende cuando se le dice que no – la cena no iba por buen lado.

- Cierra tu boca pelirroja idiota – A Rachel no le gustó nada eso e intentó caminar hacia Santana pero nuevamente Quinn la frenaba – Tu no tienes derecho a decirme malcriada a mi, cuando hace dos segundos llorabas porque la rarita prefiere este buen par de tetas a tu enorme culo – lo acompaño con gestos.

- La cola de Quinn es perfecta – Rachel habló sonrojándose cuando el chico que estaba al lado de Santana la inspeccionó.

- Y tus tetas no están nada mal – Opinó el tatuador.

- ¿CUANDO VAS A CERRAR TU SUCIA BOCA NEGRO ESTUPIDO? – le reprochó Santana.

- No le hables así a Jhon – le advirtió Brittany.

Quinn estaba a punto de estallar, su cabeza no podía aguantar una discusión más entre estas tres personas, y de hecho hubiera salido a frenarlos con uno de sus gritos de alto si la cara de su novia no le hubiera llamado la atención. Con sus brazos en su espalda y balanceándose en sus talones miraba a Santana con su cabeza torcida y su típica cara de idea – Rach… - Quinn quería saber que le llamaba la atención.

La morena la miró rápidamente respondiendo al llamado – Perdón… Es que… es que… - Rachel golpeó su frente con su palma reprochándose su actitud. Después de la "charla" en la cocina la tatuadora se había prometido no dejar que Quinn se sintiera dejada de lado por ella.

Quinn se acercó a ella y sacó la mano de la frente de la chica – No te pegues – acarició el sector y dejó un pequeño beso sobre él – Me gusta esa cara, tu cara de idea – confesó.

- ¿Mi … mi… yo tengo una… mi cara de idea? - preguntó curiosa y torciendo su cabeza.

Quinn sonrió – Si, esa que pones cuando piensas en alguno de tus dibujos o tatuajes – le aclaró recibiendo una profunda mirada de la morena.

- ¿Cómo lo supiste? – Rachel la examinó tratando de buscarle secuelas de algún súper poder - ¿Tienes poderes? – le llegó a preguntar.

Quinn soltó una carcajada y se abrazó a su chica – El único poder que tengo es el de conquistar a morenas tiernas como tu que me derriten con cada una de sus caras – le dijo besando su cuello y soltando varios resoplidos para hacer reír a Rachel.

La morena se escondió en el cuello de Quinn para aguantar su risa – No… no hagas eso – le pidió.

- Entonces dime que pensabas – amenazó con sus dedos en las costillas de la chica.

- Pensaba en el tatuaje… en el tuyo… En el de ustedes – confesó sobre su cuello y mientras con una de sus manos jugaba con el estómago de Quinn.

- ¿Qué pasa con eso? – Quinn puso sus manos sobre la espalda de la morena y la acarició suavemente. Cerró sus ojos y pidió para sus adentros para que la morena no se negara a tatuarla. Solo si Rachel lo hacía capaz ella se iba a sentir más tranquila y menos intimidada por una aguja en su espalda.

- ¿Y si… y si… puedo… agregar una sombra de la Santana porrista que sea un enorme y erguido demonio? – Al parecer la morena tenía que dibujar a la latina en su época de animadora. Quinn fue a hablar pero la morena volvió a poner su cara de idea – O… o… tal vez una demonio con una figura de mujer, con… con… curvas y… y pechos… y una enorme cara de maldad – la pelirroja podía imaginarse parte de ese tatuaje - ¿tu… tu que dices? – Quinn giró su cuello inmediatamente y el movimiento la hizo doler.

Rachel puso sus brazos en su cintura imitando la pose de la rubia y tratando de copiar su levantamiento de cejas sin éxito dijo - ¡Quinn! ¿Cuantas veces te he dicho que te muevas despacio? – le hizo burla refiriéndose a las veces que la misma ex rubia la retaba por girar su cuello rápidamente.

La pelirroja apretó fuerte los labios para que la risa no saliera de su boca y así podía pretender estar enojada con la imitación de Rachel. Ella misma subió su ceja atrapando la mirada de la otra chica - ¿Te estás burlando de mi Berry? – le dijo.

Rachel sonrió sin resguardo y afirmó pícaramente con su cabeza

– Bueno ya vamos a ver la próxima vez que te pase a ti quien te acaricia el cuello – le advirtió en broma, no pensaba dejar que nadie más tocara a su novia.

Rachel cambió su sonrisa por un gesto de preocupación - ¿No me vas… tu… no vas a acariciarme más si me tira el cuello? – le preguntó con puchero incluido.

La empresaria ya no sabía qué medidas tomar para no reír – No – le reafirmó – Te vas a tener que curar solita – le dijo fingiendo seguridad.

Rachel agachó la cabeza y asintió dándose por vencida, todo lo bueno tenía que acabar. La pelirroja no perdió el tiempo y se acercó cerrando la distancia que la misma morena había tomado para imitarla con un abrazo – Siempre te voy a acariciar – le aseguró – Cuando te tire el cuello, cuando te pase otra cosa o cuando no te pase nada, siempre lo voy a hacer. Tengo mucho pero mucho cariño para darte – le susurró al oído

- A mí me gustan tus caricias – murmuró Rachel

Quinn sonrió – Mis caricias son todas tuyas – le aseguró la empresaria – Me las pidas o no, siempre las vas a tener – completó y sintió como Rachel se acurrucaba más en sus brazos como si quisiera asegurarse de que la pelirroja no se fuera a ningún lado - ¿Sabes que me pasó? – Quinn retomó el tema anterior – Me sorprendió que me preguntaras que opinaba sobre tu idea – informó su inquietud

Rachel se separó de ella y la miró con la cabeza torcida y el ceño fruncido - ¿Te… te…? ¿Por qué? – Para ella saber lo que pensaba la ex rubia era tan importante como su punto de vista e inclusive más. Además después de todo ellas eran las receptoras del tatuaje.

Quinn levantó sus hombros al mejor estilo Rachel – No lo sé, tu eres la experta… - Un atrevido beso de la tatuadora no la dejó seguir. Para el gusto de Quinn el beso terminó muy rápido, tuvo que pasar su lengua por sus propios labios para saborearlo un poco más.

- Tuviste… tu… tuviste razón en el castillo – le dijo – Cambie… le… le puse un fondo en vez de la sombra y… y… quedó mucho mejor – contó

- ¿En serio? – Quinn no daba crédito a lo que escuchaba, la morena le había hecho caso sobre algo que ella dijo sobre sus dibujos, en especial sobre el castillo que parecía ser importante. Rachel la había dejado entrar en su pasión, en su territorio y eso le gustaba. Rachel asintió con seguridad de lo que decía y aun esperando la opinión de Quinn respecto de su idea – Me gusta… - la cara de la morena le decía que necesitaba explicar más – La sombra de Santana como un demonio, me gusta… mucho – besó a su chica.

- Pues a mí no me gusta – Ambas chicas miraron al lugar de donde sintieron la voz, se habían olvidado que estaban con gente. Britt y Jhon ya estaban comiendo la pizza en la mesa, mientras que Santana y Dean estaban atentas a ellas dos – No quiero un demonio. Mi parte va a ser la más fea – dijo la mujer enfadada.

Rachel movió su cabeza en negativa – No… no… al contrario, va a ganar fuerza – le dijo gesticulando con sus manos – Tu… tu… Una porrista agitando los pompones mientras mira a… a… - la mirada de la morena se dirigió a Brittany – pero tu sombra… su sombra se levanta en forma de un sexy e imponente demonio malvado – Quinn alzó su ceja, lo de sexy no se lo había dicho

- Un momento – Quinn frenó a su chica, la pícara sonrisa de la latina nada bueno podía significar – Santana va a ocupar todo el tatuaje y va a ser la parte más interesante, no se vale – con sus brazos cruzados mostraba su descontento.

- Bien hecho rari, tus ideas me gustan – la felicitó Santana mientras la morena miraba el gesto de su novia.

- Con que esta es la famosa "rarita" de la que Santana tanto habla – la voz de Dean dejó la discusión del tatuaje para otro momento.

Quinn miró a la latina sonriendo - ¿Asi qué Santana habla mucho de MI novia? – a cada quien lo suyo.

- No es cierto…

- No solo Santana, Gloria también habla mucho de… ¿cómo es que le dice San?... cierto… "La brutita sin modales" – el chico rió pero Santana agachó su cabeza avergonzada.

- Oye… - Quinn no lo iba permitir.

- Hola – Rachel se le anticipó a su defensora y le extendió la mano al chico – Me llamo… yo soy…. Rachel… mi nombre es Rachel Berry…

- Mi novia – agregó Quinn de mala manera.

- Si, me di cuenta – respondió el chico sin tomar la mano de la morena y con un gesto que hizo que Quinn quisiera golpearlo por décimo cuarta vez en el día. Sorprendentemente, la mano de Rachel agarraba la suya con tanta tranquilidad que le era imposible no imitarla y relajarse aun ante las estupideces que escuchaba – El día que Gloria me llamó para darme el número de Santana…

- ¿Gloria te llamó? – Britt dejó a Jhon en el sillón de golpe y se sumó al resto en la conversación - ¿Dijiste que Gloria te llamó para darte el número de Santana? – Quinn estaba empezando a entender el repentino interés de la latina por ese chico.

- Pues claro – afirmó el chico ignorando las miradas de advertencia de la latina – Ella tuvo la encantadora idea de que la invitara a salir…

Quinn y Brittany cayeron al mismo tiempo y ambas miraron a Santana – Con razón – habló la pelirroja.

- Sanny…

- No quiero escucharlas – tampoco era el momento – Dean es mi novio tanto como Jhon es el tuyo – señaló el chico que comiendo y tomando permanecía ajeno a la conversación – y tanto como la rarita es la tuya - les dijo sin dejar lugar a discusión.

La morena giró inmediatamente a mirar a Quinn cuando Santana dijo que el chico era su novio - ¿Son… ellos son… son novios? – A la pelirroja le pareció adorable la pregunta en tono de sorpresa que hizo su chica.

- ¿Y por qué ese tonito de sorpresa? – atacó Dean

Rachel volvió a girar su cuello rápidamente para mirar al chico y esta vez no evitó el dolor. Quinn no demoró en llevar su mano para acariciarla al mismo tiempo que dejaba un beso en la mejilla de su chica – Es solo que… yo pensé que… pensé que… - la morena intercalaba su mirada entre el chico y Santana – Bueno… cada vez que pasa una chica por su lado – se refería a la latina – ella les mira la co…

- Rari – Santana intentó cambiar de tema.

- Y… y… Cuando veníamos hacia aquí, en… en el semáforo había una chica muy boni… - Quinn carraspeó su garganta y Rachel se apresuró en corregir – Había una chica no tan bonita y Santana bajó la ventanilla y le dijo si no quería chuparle las…

- ¡RARI! – Rachel miró a Santana - ¿Te gustaría que te hiciera lo mismo que te hice cuando te advertí acerca de hacer llorar a Quinn? – preguntó en código.

Quinn miró con reproche a su amiga apenas la morena negó la pregunta con intensidad mientras se tapaba con ambas manos su entrepierna.

- Entonces cierra la boca – agregó la latina.

- ¿Ceviche? – preguntó la morena al ver la cara de Santana. La latina giró los ojos y agarró la mano de Dean para tirar bruscamente de el – Vamos a comer un poco de pizza antes de que el negro ese se coma todo – dijo.

Rachel se quedó mirando a Santana hasta que sintió como Quinn la abrazaba por detrás - ¿Vamos a comer? – le dijo la pelirroja besando su cuello.

La morena asintió a la propuesta, le daba lo mismo, ella ya había cenado en la cocina a su gusto y ahora lo único que le interesaba era el postre. Caminó detrás de Quinn y se dejó guiar por ella, definitivamente su mirada estaba en otra parte, el postre ya había sido elegido.

En la cena

Ya casi todos habían terminado de comer, bueno, todos menos Rachel que había cortado su propio pedazo de pizza en varios pedacitos y se los comía despacio bajo la atenta mirada de Quinn. La morena no participaba de las conversaciones entre los chicos y mucho menos en las discusiones que generalmente eran entre Santana y Brittany o entre Santana, Jhon y Dean y que acababan cuando Quinn les pedía por favor que dejaran de discutir – Basta por favor, basta – pidió por cuarta vez en lo que va de la cena – Ni Santana tiene razón, ni tu la tienes Jhon, ni tu tampoco Dean – les dijo severamente a los tres.

- Lo único que digo es que la moda es algo estúpido, hay tipos que pagan miles de dólares por calzoncillos de marca cuando uno común y corriente te tapa el culo igual – Jhon, que ya estaba bastante pasadito de cerveza expresaba su opinión.

Dean resopló en tonto burlesco – Imagino que a ti con uno te basta – agregó el muchacho siguiendo el conflicto y haciendo que la pelirroja girara sus ojos y volviera a prestarle atención a Rachel, más bien al plato de Rachel. La tatuadora había ordenado sus pedazos cortados de pizza de una forma muy rara, en la derecha ponía los trozos más chicos y en la izquierda los más pequeños, la morena tenía su cabeza agachada y parecía una total ajena a la cena. Quinn se abstrajo de la discusión y le prestó atención a su rara chica.

Santana largó la carcajada – Este cochino debe usar uno solo, al otro día se lo pone al revés y el fin de semana lo lava – quiso hacer un chiste pero no le resultó muy gracioso para dos personas de la mesa.

Mientras Quinn miraba como Rachel pinchaba su tenedor uno de los trozos pequeños para llevárselo a la boca y luego uno de los grandes para hacer lo mismo, Britt se enderezó en su silla para contestarle a Santana – De hecho… yo lo he visto usar varios – dijo en tono seductor y abalanzándose sobre el muchacho – mi preferido es el de los piratas – agregó la bailarina besando al agrandado chico.

- O Dios… San – Dean había cambiado su tono bélico por uno más entusiasta – Tu hermano tenía uno de piratas también – exclamó haciendo que Brittany mirara a Quinn para que las dos juntas giraran sus ojos, pero la pelirroja estaba muy ocupada prestándole atención a su novia – Me acuerdo porque le hacía una colita paradita preciosa – epa, epa, a alguien se le ve lo gay.

- ¡scof! ¡scof! ¡Scof! – Rachel, la única que seguía comiendo, se había atorado

Quinn, que vio el momento justo, empezó a dar pequeños golpecitos en la espalda de su chica – Respira hondo cariño – Rachel la miró con las mejillas coloradas y asintió a lo que le dijo tomando grandes bocanadas de aire mientras reía por la caras que Rachel ponía - ¿Estás bien? – le pregunto una vez que la vio mejor y le pasó el vaso de agua para ayudarla a tragar.

La morena asintió y se acercó al oído de su chica – ¿Lo escuchaste? – le preguntó en secreto -Dijo que el cu… que la cola del hermano de… de… - los ojos de Rachel miraron discretamente a la latina – era preciosa – algo no le cerraba a la chica.

Quinn se mordió el labio para no reír, evidentemente el radar de Rachel andaba tan bien como el de ella – Lo se cariño, lo sé – le dijo la ex rubia – Luego vamos a hablar de eso, pero ahora quiero que termines de comer. Todavía te quedan cuatro pedacitos de cada montoncito – le dijo acariciando su pierna. La morena miró la mano de Quinn y asintió. Volvió a pinchar con su tenedor uno de los trozos grandes para después metérselo a la boca

- ¿Y tu que calzoncillos usas Rachie? ¿Qué prefieres boxers o slips? – Britt preguntaba de curiosa no más.

- ¡scof! ¡scof! ¡Scof! ¡Scof! – Otra vez la comida se iba por el tubo equivocado. La mano de Quinn volvía a la espalda de la chica.

- ¡O carajo! – Jhon reía al ritmo que Rachel tocía – Gran P necesita un bóxer XXXXXL – bromeó.

- O un short con tres piernas – Sorpresivamente Jhon y Santana se unían para las bromas sobre el pene de la morena.

Quinn les dedicó una larga mirada a ese par, a ese ritmo la morena no iba a terminar de comer nunca y aun le quedaba una porción de pizza para comer. La ex rubia no se iba a quedar tranquila hasta que la morena no se terminara toda su cena - ¿Mejor? – le preguntó

La tatuadora asintió - ¿Tu… tu… cual… tu cual prefieres? – preguntó la tatuadora entre hondas respiraciones y relajándose ante las uñas de Quinn acariciando su espalda.

Quinn frunció el ceño hasta que entendió que Rachel hablaba de la pregunta que Brittany le había hecho - ¿Me preguntas a mí que ropa interior prefiero que uses? – quería asegurarse de no estar entendiendo bien. La morena asintió esperando ansiosa la respuesta y dándole a Quinn algo que pensar, nunca ninguno de sus novios le había preguntado sus gustos, mucho menos le habían dejado elegir qué tipo de calzoncillos usar y tampoco era que Quinn le prestara demasiada atención a esos detalles. Ahora lo único que podía pensar era en el bóxer blanco con letras celestes que tenía puesto Rachel la primera noche que hicieron el amor o en el negro con botones blancos que alcanzó a ver cuándo la morena apenas se bajó el jean para penetrarla horas antes en la cocina. Quinn tragó saliva, de repente el ambiente de la sala se estaba volviendo pesado y hacia demasiado calor

Quinn miró alrededor de la mesa y se dio cuenta que no solo Rachel esperaba su respuesta, los otros cuatro también – Luego te digo – le dijo ganándose los abucheos de Jhon y su socia – Termina de comer por favor – Apretó la pierna de la morena incentivando su hambre, quería empezar la discusión de su ropa preferida cuanto antes. La morena volvió a sus trocitos de pizza de inmediato.

Santana se acercó sutilmente a su amiga - ¿Desesperada por entrarle a tu trozo? – Quinn ni se gastó en mirarla, contaba cada pedacito de pizza que le quedaba a Rachel como si fuera el conteo final de un cohete por despegar, 3… 2… 1…

- ¿Listo? – le preguntó apenas vio que Rachel tragó lo último. La morena asintió feliz – ¡Buenas noches a todos! – Quinn agarró de la mano a la tatuadora y la tironeó hacia las escaleras.

- ¡QUINN! – Ahora no Brittany – Espera… - nadie podía decirle que no a la bailarina.

La ex rubia frenó - ¿Y ahora qué Britt? – cada segundo que pasaba era un segundo valioso que ella perdía repasando los motivos de porque era bueno que Rachel no usara ningún tipo de ropa interior.

-¿Ya se van? ¿Estaba pensado que podíamos jugar a algo? Ahora que somos tres parejas – comentó.

La rubia apretó sus labios para tratar de no soltar la carcajada. Entre jugar un aburrido juego de mesa y hacer el amor con Rachel la decisión no era muy difícil de tomar. Con Rachel respirándole la nuca la decisión ya estaba tomada – Estamos cansadas Britt – para nada cierto.

- A lo mejor podríamos jugar a dibujar la película – Santana lo dijo con toda la maldad posible y a penas Quinn escuchó la palabra dibujar pensó que había perdido a Rachel, pero se equivocó. Cuando se dio vuelta se encontró con las pupilas grandes y bien abiertas de la morena mirándolas con intensidad.

- Lo siento pero…

- Por fa Quinnie – insistió Brittany – Es temprano para dormir aun – La bailarina no entendía.

Estúpida Brittany y su estúpida cara de lástima – De acuerdo – A Quinn no se le escapó el quejido que salió de su novia. Giró para enfrentarla – Jugamos un ratito nada más, te lo prometo – beso los labios que Rachel había utilizado para resaltar su descontento con la decisión tomada. Quinn tiró de ella hacia el sillón que se estaban trasladando todos.

- De acuerdo – Santana veía bien cualquier oportunidad para competir con Jhon – La pareja perdedora limpia platos y cocina – avisó – Y si yo gano la rari me presta su coche – tenía que agregarlo ahora que la morena parecía no prestarle atención a nada más que la mano de Quinn acariciando su pierna.

- Si te dijo que no es no San – la pelirroja si estaba escuchando e iba a defender las posesiones de su novia.

- Voy a patear tu enorme trasero Fabray – le advirtió la latina. Quinn y Santana esperaron la clásica reacción de la morena defendiendo el trasero de su novia, reacción que nunca llegó y sorprendió a las chicas.

Quinn miró inmediatamente a su novia y la encontró hipnotizada mirando como la mano de la pelirroja subía y bajaba por su pierna, la pelirroja frenó las caricias y rápidamente Rachel la miró - ¿Qué pasa? – le preguntó Quinn divertida.

- ¿No vas a… tu… no vas a seguir acari…? – No solo Quinn estaba atenta a lo que iba a decir Rachel sino Santana también y eso hizo que la morena se avergonzara y escondiera su cabeza en el cuello de Quinn.

- Oooo Rari – Santana se enterneció - ¿Te da vergüenza admitir que te calienta cuando Q te toca? – Palpó la cabeza de la chica – No te preocupes que hasta los habitantes de la luna lo están notando – Quinn y Rachel siguieron la mirada de Santana a la entre pierna de la morena y se encontraron con una erección que recién estaba iniciando.

- ¿Empezamos o no? – Apuró Quinn agarrando el almohadón de zebra para ponerlo sobre las piernas de su chica.

- No te apures mucho para treparte al Everest Fabray – le advirtió su socia – Que después de que les pase el trapo con este estúpido juego vas a quedarte mucho tiempo limpiando la cocina – aprovechó para soltar una carcajada.

Hora más tarde

Quinn miraba a su novia dibujar con una enorme sonrisa en el rostro. Hacía rato ya que la pelirroja había adivinado de que película se trataba, pero el nivel de detalle que Rachel le ponía a los dibujos era digno de presenciar. Además el hecho de que Santana se ilusionara pensando que Quinn no sabía el nombre de la película y justo cuando el tiempo se estuviera por acabar la pelirroja lo dijera haciendo sufrir aún más a la latina le daba un extra importante - ¡Media noche en Paris!...

- ¡TIEMPO! – Santana gritó un poco después haciendo que Quinn girara sus ojos

- Todavía queda la mitad del relojito de arena San – informó Brittany mientras la empresaria seguía mirando como Rachel agregaba más y más cosas a la cartulina. Había hecho una enorme torre Eiffel en el costado derecho, el rio Sena pasaba hermosamente por debajo de la estructura y bajo el reflejo de una enorme luna varias parejas vestidas de diferentes épocas bailaban entretenidas, o al menos eso Quinn imaginaba. Además para que Quinn adivinara la primera palabra, la morena había agregado un relojito que marcaba las doce de la noche en la esquina superior derecha. Entretenida la tatuadora estaba dibujando a un hombre que mientras fumaba tocaba el acordeón a orillas del río.

- Bueno… - Brittany estaba sacando las cuentas – Eso nos da un total de… diez puntos para Rachel y Quinnie, cuatro para Jhon y para mi y… ningún punto para Santana y…

- ¿Cómo carajo no pudiste adivinar Alien versus depredador? – La latina se había quedado en su primer dibujo y le reprochaba a Dean por no haberlo adivinado – Prácticamente te escribí la respuesta, si lo hubieras adivinado todo cambiaba – le señaló la cartulina donde había un palo largo y en la punta del palo había un óvalo que simulaba al parecer ser la cabeza de un alien.

- ¡Disculpa! – El chico no se iba a dejar pisotear tan fácil - ¿En qué mundo eso es un Alien? – Dean revolvió entre las cartulinas blancas usadas y encontró un dibujo que había hecho Rachel en su tercer película - ¡Esto es un alien! – el extraterrestre estaba hecho a la perfección, hasta se le podían distinguir cada uno de sus filosos dientes con ese líquido pegajoso que le salía de la boca al bicho ese.

- ¡NO SIRVES PARA NADA! – Santana estaba sacada.

Un pasado de copas Jhon se levantó del sillón y estirándose dijo – Bueno… creo que es esta mujer y yo – abrazó a Britt nos vamos a la cama mientras las niñas aquí – señaló a Santana y su chico – limpian la cocinita – agregó una carcajada final para después agarrar a la bailarina y arrastrarla hacia los cuartos.

Britt frenó el impulso - Espérame en la habitación, enseguida voy – le dijo Brittany al tatuador. El chico pegó media vuelta y siguió su camino.

- ¿Dónde queda tu habitación Santana? – El otro chico indagaba – Necesito hacerme una limpieza de rostro urgente – informó.

- Por las escaleras la primera habitación – le dijo la latina de mala gana mientras levantaba la mesa.

El chico desapareció de la sala rápidamente. Brittany y Quinn no perdieron un segundo más en acercarse a su amiga. Quinn lo hizo después de que se aseguró como Rachel seguía entretenida con su dibujo.

- Sanny… - Britt intentó primero

- No quiero hablar Brittany – la calló Santana a la primera que tuvo

- San, escúchanos por favor – insistió Quinn.

- ¿Para qué? Si ya se lo que van a decir – volvió a hablar la latina mientras juntaba las cajas de pizza y las tiraba en una bolsa – No les gusta mi relación con Dean, piensan que mi madre la arregló y…

- Y estamos en lo cierto – protestó Quinn – Estás dejando de tu madre se meta en tu vida de nuevo San. Parece que no te acordaras de todo lo que sufriste en tu adolescencia – La latina no la había pasado bien con las constantes presiones de su madre.

- Estás mezclando los temas – se defendió la chica – Mi madre sólo le dio mi número a Dean, pero fui yo quien decidió salir con el y fui yo quien aceptó ser su novia ¿De acuerdo? – había frenado las tareas para hacerse fuerte frente a sus amigas

- San, ¿Hasta cuándo vás a mentirte? Tu eres gay – le volvió a decir Quinn

- Tu no decides quien soy yo Fabray – las voces se levantaban – Se la pasan diciéndome que mi madre ordena mi vida cuando ustedes mismas no paran de decirme que hacer con ella… Estoy cansada – Quinn y Britt se miraron arrepentidas.

- Sanny – Britt se acercó a ella y le tomó la mano. Quinn pudo ver como la muralla no tan invisible de Santana se debilitaba con el contacto – Somos tus mejores amigas… somos más que eso… – era cierto, Britt y ella compartían más que amistad – Dean no es para ti y lo sabes – le dijo la bailarina convencida.

- ¿Y Jhon lo es para ti? – No podía quedarse callada y ser la única vapuleada.

- Jhon me da lo que yo quiero – se defendió al rubia.

Quinn sacudió su cabeza, no era para este lugar que quería que se fuera la conversación, no quería una nueva pelea entre sus amigas, no con Rachel esperándola para… Hablando de Rachel… - ¿Dónde está Rachel? - La pelirroja no esperó a que sus amigas contestara y se fue directo a su cuarto tratando de encontrar a su chica.

- No me hagas reír Brittany – La latina no se guardaba nada - Ese tipo y tu tienen lo mismo en común que La Reina de Holanda con Nicki Minaj - el agua y el aceite.

- No cambies de tema San...

- ¿Por qué? Ahora resulta que tu novio es el hombre más perfecto del mundo, que te convierte en la mujer más feliz del universo entero y yo no puedo decir nada – La latina desplegaba su ironía al mismo tiempo que Quinn pasaba por su lado con cara de preocupada y rumbo a la cocina, al parecer Rachel no estaba en las habitaciones – Ya es hora que dejes de mentirte a ti misma Brittany, hiciste todo esto para darme celos y no lo lograste – estaban entrando a terreno peligroso – Bueno pues tengo noticias para ti. Eso no resultó. Asique ya puedes darle una patada en el culo al negro ese y hacerme el favor de sacármelo de encima. No soporto que esté aquí tirándose eructos, rascándose las bolas y comiéndose nuestra comida – olvidada había quedado la tarea de limpieza cuando la latina se alejó de la bailarina rumbo hacia las escaleras.

En la cocina

- Rach… ¿Qué haces? – Parece que la cocina estaba reservada para ellas dos esa noche, Quinn encontró a la morena lavando los platos en el fregadero.

La tatuadora giró para mirar a su novia – Yo… yo… había muchos platos… - levantó uno de los platos que estaba lavando - y las ollas que había usado antes… - Quinn no podía creer como esa chica tenía la capacidad de devolverle la paz con tan solo una palabra y una mirada. La pelirroja caminó hasta ella, la abrazó y aprovechó para dejar varios besos en la parte de atrás de su cuello.

- No…no me gustan que peleen – soltó Rachel de repente.

Quinn frenó los besos y se abrazó más fuerte a su chica. Aprovechó la posición en la que estaban para apoyar su mentón en el hombro de Rachel – A mí tampoco me gusta pero… - algo que había en el bolsillo de atrás del pantalón negro de su chica le pinchaba la pierna – Rach cariño, ¿Cuántos preservativos trajiste? – Al ritmo que iban no iban a usar muchos que digamos tampoco.

Rachel metió la mano en el bolsillo y sacudió su cabeza – No… no son… - sacó la mano del bolsillo de la carta y la puso en el otro sacando una tira larga de condones - Uno, dos, tres… - Si Quinn hizo la pregunta, Quinn iba a tener la respuesta.

- Cariño – Quinn se los saco de un manotazo – No es necesarios que los cuentes… Ocho ¿En serio Rach? ¿Cuándo pensabas usarlos? – Si fuera por Quinn ya hubieran arrancando

Rachel se agitó de hombros – Bueno... – Una pícara sonrisa se le dibujó en el rostro e hizo que se abrazara a Quinn para esconder su cara.

- O Dios, mi avestrucito está pensando cosas sucias – Quinn amaba a su avestrucito y más aun cuando tenía la oportunidad de tocarle su repingada cola – Rach… ¿Por qué hay un sobre en tu otro bolsillo? – Eso era lo que la pinchaba.

La morena murmuró algo que la pelirroja no alcanzó a entender – No entendí y me hiciste muchas cosquillas – cosquillas que le gustaron y mucho.

La morena se separó de Quinn – Los señores que… yo salía de bañarme y… y… los señores que dicen que son mis padres… creo que eran ellos… la dejaron por debajo de la puerta – dijo sacando el sobre de su pantalón – Tu me dijiste que… me dijiste que… ¿Me lo puedes guardar? – Quinn no había comido mucha pizza, y menos mal, porque en ese momento se quería comer a besos a la morena que tenía enfrente y que con su brazo estirado le ofrecía el sobre.

Quinn esquivó lo que la tatuadora le ofrecía y con sus dos manos agarró fuerte el rostro de la chica y la besó sin piedad. Usó todos sus labios y cubrió más que la boca de Rachel. Terminó el beso pero no soltó el rostro de la morena, al contrario lo agarró más fuerte aun – Escucha bien lo que te voy a decir morena – dejó un pequeño roce a los labios que sobresalían gracias a su apretar – No se cómo lo has hecho, ni se cuándo paso, pero estoy completamente enamorada de ti, estoy totalmente enamorada de ti – le dijo

Rachel frunció su ceño y apenas Quinn soltó su rostro torció su cabeza - ¿Estás… tu… En serio? ¿En serio? – Para la morena eso era algo impensable – Pero… eso es imposible – Quinn, era muy hermosa, muy perfecta, muy todo para estar enamorada de alguien como ella.

Quinn alzó su mano y con su dedo índice recorrió el ceño fruncido de la tatuadora – Tan solo el hecho de que no me creas me hace amarte aún más – le aseguró recorriendo el tabique de su nariz rumbo a la boca - Te amo – repitió acariciando con el dedo el labio superior – Te amo – repitió la misma caricia en el labio de abajo.

Rachel no aguantó tanta atención y volvió a esconderse sobre Quinn. La ex rubia aprovechó y la envolvió entre sus brazos – Déjame amarte – le susurró al oído la pelirroja.

Después de unos segundos de silencio Rachel habló – No sé lo que quiere decir eso – dijo tristemente apretándose más a Quinn.

- Déjame enseñarte – insistió la ex rubia metiendo sus manos por debajo de la remera de Rachel para acariciar con sus no tan cortas uñas la espalda de la chica – Yo te voy a dar el amor que merecías y mereces tener. Te voy a cuidar, mimar, acariciar… Te voy a hacer el amor… Te voy a amar… mucho…

- ¿No me vas a dejar? – la cara de la tatuadora era de pura súplica.

- Nunca – le aseguró Quinn besándola suavemente para después sacarle la carta de las manos - ¿Quieres que me quede con esto hasta que estés lista para leerla? – preguntó. Rachel asintió - ¿Quieres que vayamos a usar uno de tus ocho preservativos? – la morena asintió con más intensidad aun.

Más tarde en la habitación de Brittany

- Jhon… Jhony… JHON – la bailarina trataba de despertar a un muy dormido Jhon. El chico no reaccionaba, al contrario se abrazaba aún más a la almohada, el exceso de cerveza ya le había hecho efecto – Mierda – Britt cayó de espaldas en su cama y miró al techo directamente. No había acción para la bailarina esa noche.

- ¡RAAACHEEEELLL! – El grito de Quinn retumbó en las paredes

- Estúpidas Quinnie y Rachie – Britt también quería hacer retumbar las paredes

Mucho más tarde en la habitación de Santana

- Lo siento, de verdad – Dean se disculpaba con la latina – Es la primera vez que me pasa – le dijo el chico desde la puerta del baño.

- Me imagino – Santana giró sus ojos y se tapó con la colcha de su cama – Escucha, no te preocupes, si no sube no sube, además yo no tenía muchas ganas tampoco – eso no era del todo cierto, el sexo le hubiera servido aunque sea de forma de descarga. Luego de su discusión con Brittany, que terminó en la bailarina saliendo de la vista de la latina lo más rápido posible, Santana pretendía hacerle saber a la chica lo bien que ella la pasaba con Dean – Mejor vamos a dormir – le dio la espalda al muchacho. Tampoco Santana iba a mover sus caderas parece.

- ¡RAAAACHEEEELLLL! – Un nuevo grito de Quinn hizo que el vidrió de la habitación vibrara.

- Estúpida Quinn con su estúpido y enorme rarón – La ley de gravedad solo se aplicaba entre sus cuatro paredes.

Muchísimo más tarde en la habitación de Quinn

- ¡RAAAAAACHEEELLLL! – Quinn no sabía qué número de orgasmo era ese, ya había perdido la cuenta y no entendía por qué aun sentía a la morena dura sobre ella.

La pelirroja se desplomó sobre su enorme colchón y cerró los ojos mientras las olas de placer pasaban sobre ella. Después de varios segundos los abrió y vio a Rachel mirándola con intensidad y con la cabeza torcida. La morena estaba esperando la aprobación de Quinn para seguir - ¿Por qué… por qué me haces esto? – Le dijo - ¿Quieres matarme? ¿Es eso? ¿Quieres matarme cierto? – Rachel agitó su cabeza en negativa y Quinn agarró ambas de sus orejas para tirar de ella y llevar la boca de la morena hasta la suya con todas las intenciones de que la morena se calmara. Sintió la erección sobre su centro y supo que el beso no estaba funcionando. Miró la tirita de preservativos que Rachel había dejado en la mesa de luz y vio que quedaba solo uno, soltó un pequeño suspiro al mismo tiempo que sintió el ruido de un paquetito romperse. Definitivamente Quinn compensaba todo el sexo que sus amigas no pudieron ni siquiera oler.

A la mañana siguiente

- Muy buenos días a mis más queridas y adoradas amigas – La pelirroja era la única que había despertado de buen humor a juzgar por los gruñidos que recibió como respuesta de parte de sus dos amigas. Britt tan solo sonrió al beso mientras que Santana se lo limpió dejándole bien el claro a la ex rubia que no iba a admitir ninguna muestra de felicidad por parte de su amiga.

Quinn agarró su taza de café y se sentó en una de las banquetas con dificultada y quejidos.

Santana giró los ojos, y Britt demostró preocupación - ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien? – le preguntó la bailarina.

Quinn sonrió ante la preocupación de su amiga – Si es sólo que siento como un escozor vaginal, tengo como la piel sensible y tirante – explicó.

Santana volvió a girar sus ojos, si la latina no tenía sexo nadie más tendría que tener derecho a tenerlo.

- ¿Quieres que te prepare un baño de sales? – eso hizo Santana con ella en su primera vez.

Quinn la miró con cariño y sacudió la cabeza rechazando amablemente la propuesta – Gracias Britt pero acabo de ducharme y además me puse una crema que había comprado antes – no les contó que la crema estaba comprada con toda la intención de reponerse de los embistes de la morena. Es que aunque la chica fuera muy suave con ella, con ese tamaño era imposible no sufrir los efectos – Pero… ¿Quiero preguntarles otra cosa? – Ante el tono de vergüenza usado por Quinn, Santana apoyó los codos sobre el desayunador para prestarle atención a su socia.

- Suéltalo Q – apuró la latina.

- Ustedes saben que yo… bueno… yo…

- Se te pegó lo raro Q – comentó la latina – Junta ovarios y habla de una vez – presionó.

Antes de hablar le dedicó una mirada a su amiga y tomó aire – Con Mark, Puck y mis antiguos novios o salientes nunca fui muy… muy dada – si se puede decir así – muy dada en el sexo. Es decir no estaba muy dispuesta a…

- La tenías fruncida Q, ya lo sabemos ¿Y eso que tiene que ver? – Santana y su falta de paciencia

- ¡Santana! – Britt intervinó de mala manera, las cosas no habían quedado muy bien con las chicas desde la noche anterior – Deja que Quinn hable tranquila o vete a trabajar – le dijo.

Santana se cruzó de brazos y se alejó del desayunador para apoyarse sobre la mesada. No se iba a ir, no era tonta, Quinn era su amiga y la necesitaba después de todo

La empresaria le agradeció con una mirada a Brittany y siguió – Me costaba sentir placer y me daba vergüenza exponerme tanto, me hacía sentir vulnerable y torpe. Sin contar que nunca se me pasó por la cabeza hacer otra cosa que el sexo normal digamos – siguió - Pero...

- ¿Y con Rachie como te sientes? Porque por lo que escuchamos anoche tú no tenías mucha vergüenza que digamos – la bailarina opinó con razón.

- Esa es la cuestión – Britt había dado en el punto – Con Rachel es distinto y todo lo contrario – les dijo – Con Rachel no tengo vergüenza y me siento más dada que nunca, es más no me reconozco. Me animo a hacer cosas que jamás se me hubieran pasado por la cabeza…

- ¿Cómo hacer que se queme mi comida mientras la rarita te tomaba en la mesita? – agregó Santana con una sonrisa maligna.

Quinn la miró inmediatamente con cara de "tu como lo sabes" - ¿Cómo…

- Menos mal que yo entré primero a la cocina y pude inventar una buena excusa para llevarme a Dean de allí porque sino… - Quinn pensó que aunque la hubieran atrapado no hubiera podido detener a su chica.

La perlirroja suspiró y puso su cabeza entre sus manos avergonzada. Brittany se levantó de su asiento y caminó hasta ella para abrazarla – ¿Sabes que? – le dijo suavemente – Deberías estar feliz por haber encontrado a alguien que te haga sentir así…

- Lo estoy – Quinn juntó fuerzas y salió de su escondite - Estoy muy feliz – aseguró – Esta mañana cuando Rachel se levantó para irse al estudio la abracé fuerte y le rogué que no se fuera, ni siquiera podía dejar de extrañarla cuando la tenía a mi lado – contó – Al final me convenció con besos y la tuve que hacer ir antes de que… - Santana giró los ojos.

- Ya Q, no necesitamos que nos recuerdes tu constante vida sexual – un poco de piedad para las que no están comiendo.

- Llevamos dos noches durmiendo juntas y te puedo decir cada una de las veinte mil caras que hace Rachel en sueños. Llevamos dos días de novias y te puedo nombrar cada sonrisa que le saque… Le dije que la amaba - Agachó su cabeza y sonrió

Santana se acercó a las otras dos – Q…

- ¿Pueden creer que no me creyó? – Qiunn soltó una suave carcajada – Es tan… tan… Ha sufrido tanto, la han maltratado tanto que no se cree capaz de ser amada – les contó lo que pensaba – Por supuesto que no me contestó. ¿Cómo me va a contestar si apenas se anima a sonreír delante de otras personas? Pero yo sé que me ama, lo puedo ver en sus ojos, en sus gestos, en sus caricias, en la forma en que me hace el amor – confesó

Mientras Quinn hablaba ni ella ni Brittany vieron la lágrima caer del ojo derecho de la latina. Para disimular Santana les dio la espalda para sacar un vaso y llenarlo con agua – ¿Esa era la tontera romántica que te preocupaba Q? – Disimuló con sus mecanismos de defensa – Pensé que era algo más interesante – agregó aun de espalda

Quinn giró los ojos ante la frialdad de su amiga – En realidad esas son cosas que quería contarle a ustedes como mis amigas y compañeras de la vida – le respondió resaltando lo obvio – Lo que quería preguntarles – volvía a ponerse nerviosa – Más bien es sobre sexo – le dijo.

- Epa, epa, por fin un área donde Santana Lopez es la experta. Bueno Q… - Santana carraspeó – Yo creo que lo mejor sería que si no puedes con el rarón dejes que yo lo amanse un poco, ¿Cómo hiciste para que entrara todo porque la verdad que por lo que vi en la cocina da un poco de miedo? Tal vez con algún lubricante o…

- SANTANA – Quinn la frenó – Deja a mi rarón tranquilo, tu ya tienes a tu "rarito" – Britt y ella se rieron haciendo que la latina refunfuñara

- ¿Qué quieres saber Quinnie? – Britt aun no escuchaba la pregunta

- Bueno… quiero saber como… como… - carraspeo – darle placer con mi boca a Rachel – dijo finalmente.

- ¿Eso es todo? – Santana no se sorprendía con nada - ¿Quieres saber cómo chupársela a la rarita? – Quinn asintió.

- Yo nunca lo he hecho – confesó – Y quiero hacer que ella se sienta bien – les dijo.

Britt miró a Santana, Santana miró a Britt. La bailarina habló – Yo voy por la banana – anunció corriendo hasta la frutera.

- ¡TRAE DOS NARANJAS TAMBIEN! – le dijo la latina – Aunque por el tamaño de la rari tendíamos que buscar una bergamota y dos melones pero no estamos en temporada – Bueno Q, por empezar…

Quinn prestó atención a lo que Santana le decía, nunca había estado tan agradecida de tener a sus dos amigas a su lado.