Niall

No podía dejar de pensar en otra cosa que no fuese en ella, en cómo se encontraba. No era capaz de dejar de culparme por lo que le había pasado a Paula. Ella había ido con él posiblemente buscar cobijo en alguien, para olvidarse de mí, como yo lo había intentado con otras chicas olvidarla después de todo lo que había pasado, después de todo lo que había ocurrido entre ella y yo, era probable que ya ni me quisiese.

Me había comportado como un auténtico idiota, porque sinceramente, es lo que era, la había dejado escapar y no solo eso, la había hecho daño y me lo había hecho también a mí mismo. Pero ella no merecía el daño que la había hecho si por culpa de ese capullo le llegase a pasar algo, no podría dejar de sentirme culpable. Yo lo único que quería era que ella se recuperase y poder volver a hacerla feliz, de la única forma que sabía. Quería que fuese a ser mía y era lo que más me importaba.

Paula

Me desperté y estaba todo blanco no recordaba que era lo que me había hecho llegar allí. Estaba en una cama bastante alta y me encontraba envuelta en una especie de bata que se ataba por la espalda, lo noté cuando intenté girarme pero automáticamente un pinchazo en la espina dorsal me hizo retroceder a la posición inicial en la que me encontraba segundos antes. El manillar de la puerta giró y entró una muchacha delgada y de pelo castaño, Eleanor. Cuando me vio despierta una sonrisa triste se dibujó en su cara. Cogió una silla que soponía habían dejado ahí anteriormente y se colocó a mi lado cogiéndome la mano y aprentandola junto a la suya. Minutos más tarde entró el médico acompañado de varias enfermeras, que según me intentó susurrar Eleanor vinieron a ver cómo me encontraba, cuando me dejaron, se apartaron a un lado de la habitación. Cullicheaban mucho y yo desde mi posición no lograba entender nada porque seguía aún mareada. Después de que se fuesen la puerta se abrió y entró una enfermera a ponerme otro calmante por intravenosa.

Niall

Eleanor salió de la habitación acompañada del médico. Dos horas después de que hubiese vuelto a entrar y salir de la habitación de Paula y de hablar con el doctor se acercó a Louis y a mí.

-¡Chicos!, Paula se ha despertado, vengo de hablar con el doctor y me ha dicho que es aconsejable que entremos a hacerle visitas de uno en uno para ver cómo va respondiendo.

Eleanor se llevó a Louis a un rincón donde estuvieron hablando por lo que me parecieron horas. De regreso hacia dónde nos encontrábamos, se acercaron y colocaron justo en frente de mí.

-Creemos que debes pasar tu primero, te hemos visto, mereces otra oportunidad, de verdad, y ella también la merece. Se os veía muy felices juntos…

-¡Inténtalo! No vas a perder nada. Pasa a la habitación, habla con ella y aunque no se pueda justo ahora por las circunstancias que ahora, sé que te dará una oportunidad, aunque no lo parezca, te quiere y mucho –dijo Louis mientras me daba unas palmaditas en la espalda invitándome a levantarme e ir a la habitación en la que ahora mismo se encontraba Paula hospitalizada.

Las últimas palabras de Louis me habían dejado en estado de shock durante varios segundos, incluso minutos… Puede que existiese esa mínima posibilidad de que Paula todavía me quisiese, puede que incluso quisiese volver conmigo, simplemente tenía que intentarlo.

Les ofrecí una sonrisa tímida por haberme ofrecido ser el primero cuando era el que menos me lo merecía, porque yo sólo la había lastimado y era lo que peor me hacía sentir, que por mi ego y orgullo hubiese pasado todo esto…

Eleanor me avisó que se iba a ausentar mientras llamaba a los padres de Paula que actualmente se encontraban en España para informales de que Paula estaba en el hospital, ya que ellos desconocían la situación en la que ahora mismo se encontraba su hija y para tranquilizarles y asegurarles de que no era necesario que viniesen ya que estábamos todos nosotros pendientes de ella y su cuidado y era inútil hacer un viaje tan largo.

Vacilé antes de llamar a la puerta que tenía en frente, dentro estaba Paula y verdaderamente estaba nervioso por lo que podía pasar allí dentro tenía esperanza de que reaccionase bien. Estuve varios segundos pensando en que diría y que haría para calmarla y cómo sería su reacción, eso era lo que realmente me preocupaba y me ponía nervioso. Dudé si entrar o no, pero realmente sería muy cobarde por mi parte no hacerlo, no podía desperdiciar esta oportunidad.

Di dos golpes en la puerta grisácea. La puerta número 209. Agarré el manillar de la puerta y giré cuidadosamente para que abriese. Las paredes de la habitación eran completamente blancas y me daban la sensación de que si tocaba algo se podría manchar. En la cama del fondo estaba Paula, la cual no se había dado cuenta de mi llegada ya que estaba medio dormida. Estaba vestida con una bata azul bastante fea. Tenía los brazos llenos de moratones, era difícil encontrar un trozo de piel de su verdadero color, porque todo su brazo estaba cubierto de hematomas. Según me fui acercando, cuidadosamente puede ver como en su muñeca derecha se podían apreciar pequeños cortes, se me cerró en estómago y no pude evitar sentirme un estúpido idiota por haber causado que todo eso sucediese.

Es cierto que cuando dejamos de salir y yo hice todo eso, Paula, muy a menudo llevaba jerséis, chaquetas, pero casi nunca manga corta y si la llevaba se ponía muchas pulseras de distintos colores o relojes, supongo para evitar que lo viésemos.

En los pómulos tenía puntos, ponía de los cortes y también tenía moratones, la ira e impotencia recorrieron cada célula de mi organismo teniendo ganas de pegar una paliza a aquel ruin hombre que pudo causarle eso a mi pequeña.

Cogí una silla que había en un lado de la habitación y la acerque a la cama, supuse que Paula había escuchado el ruido y se giró para verme. No sabía que decir ni mucho menos cómo reaccionar, simplemente no me salían las palabras era todo tan complicado…

-Hola –conseguí decir en un hilo de voz.

-Hola –contestó Paula con una vocecilla apenas audible.

-¿Cómo te encuentras? –seguí de algún modo una conversación que no sabía muy bien cómo manejar, se me hacía difícil verla así y no poder hacer nada para solucionarlo.

-No lo sé, estoy mareada y no sé qué hago aquí –respondió confusa, intento incorporarse pero soltó un pequeño grito de dolor cuando lo vio imposible. Cuando fui a posar mi mano sobre su hombro para colocarla se apartó con miedo.

-No.. no..

Podía ver el miedo reflejado en sus ojos, no quería que nadie la tocase..

…..

¡Huuuuolis!

¿Qué tal han ido las vacaciones? Las mías no han sido geniales pero no se puede decir que muy malas hahahaha.

Sé que he tardado muuuucho, pero en la playa y en el pueblo pues no tenía ordenador así que, miles de perdones!

Espero que os guste y no sé cuándo volveré a subir pero espero que pronto,

Lots of love,

Paula xx