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Al verla llegar del brazo de Archie y con un vestido corte imperio verde la vio mas mujer, en verdad ya había dejado de ser una niña. Deseaba que su tía la viera, que cambiara un poco su actitud hacia ella. Se levanto para recibirla, la saludo con un beso y una caricia en la mejilla, sintió como vibro con el roce, dos días más, solo eso sonaba en sus pensamientos.

El jueves por la mañana salieron del juzgado como esposos, el trámite había sido rápido gracias a la oportuna anulación, únicamente acompañados por Archie y George regresaron al hotel para celebrar. En el restaurant principal brindaban con champaña.

– Albert, Candy les deseo lo mejor, se que serán muy felices. – Por primera vez se podían sentar más juntos y los abrazos eran más duraderos al igual que los besos en mejilla. Ella se sentía en las nubes deseaba que las horas que faltaban pasaran lo más rápido.

– Es mejor que regresemos a trabajar, te recuerdo que mañana salimos temprano y tú no vas el lunes. – Reprocho Archie. Se despidió de Candy con un beso en la boca que duro algunos segundos. Candy se recostó en su cama, estaba mareada, no acostumbrada beber y mucho menos tan temprano, acaricio a Kleen que dormía en la cama. Comprendió cual era el significa del verdadero amor, no había sentido lo mismo con Terry sin embargo el recuerdo de las caricias de Albert no tenían comparación, deseaba estar a solas con él, añoraba sus manos en su cuerpo y el sabor de sus besos ¿Cómo iba a cambia su vida en poco tiempo? Hacia tanto tiempo que no pensaba en sus padres, llego a odiarlos por haberla abandonado en especial cuando vivía con los Legan, pero ahora solo tenía que darles las gracias, lo mejor que pudieron hacerle fue dejarla esa noche había conocido a personas maravillosas y la mejor de todas había sido Albert.

– Ya es hora de que se levante, tenemos mucho que hacer hoy. – Entro Dorothy y abrió abruptamente las cortinas dándole le luz en la cara–. Esta listo el desayuno. – Acerco la mesita de servicio–. Y tengo que dejarla más bonita que otros días si no me regañara el señor William y George. – No entendía bien, según ella aun faltaban muchas horas –. Mientras termina de desayuna le voy a preparar el baño señorita Candy.

Dorothy tenía la costumbre de no dejar de hablar, ya casi lo había olvidado había sido la persona más amable que conoció en la mansión de los Legan. Termino el ligero refrigerio y fue directo al cuarto de baño, donde tomaría un largo baño y posteriormente tendrían 4 horas para arreglarla.

– Me duele que la hermana María, la señorita Ponny y Annie no estén conmigo este día.

– La señorita Annie tengo entendido salió de viaje con su mama al siguiente día después de la ruptura del noviazgo y no ha regresado. – No se había despedido de ella, pensó que estaba muy dolida y se reprocho no poder estar a su lado en un momento tan triste, pero respetaría su decisión así como la de Archie.

Albert esperaba nervioso el arribo de Candy a la capilla, había muy poca gente, pero la fiesta en grande seria el día de la presentación. Al verla entrar acompañada con Archie, no podía mirar nada mas que no fuera a ella, se veía hermosa, al tomar su mano reconoció su calor, la suavidad de sus manos le ayudo a hincarse frente al altar.

Albert no se percato en qué la Tía Elroy si había estado presente, se lo confirmo George días después, llego un poco después de haber iniciado y salió de la iglesia antes de que terminaran sus votos.

El brindis se llevaría a cabo en un pequeño salón del hotel, los pocos invitados aplaudían y les deseaban prosperidad y felicidad en la nueva vida que iniciaban, mientras Terry se registraba en la recepción del hotel sin saber lo que sucedía a pocos pasos de él.