El precio por una vida
Vigésimo segundo capítulo
El sol se elevaba lentamente por el cielo, anunciando a todo el mundo que un nuevo día había comenzado.
Este día, era el decisivo en el resultado de los exámenes chunnin ya que se celebraría la tercera parte. Sin embargo, algo en el horizonte presagiaba una tormenta, y eso nunca podía ser algo bueno.
Sin quitar la mirada del horizonte, acomodó su capa, preparándose para comenzar de una vez por todas, con lo que terminaría por una buena vez, con esta etapa tan mortificante de su vida.
–Minato, ¿estás listo? –La pregunta lo hizo desviar la mirada hacia su sensei, y su antecesor, quienes lo esperaban de pie detrás de él.
–Eso no importa ahora, lo importante es que ha llegado el momento.
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El sol demostraba tener el suficiente ánimo como para alumbrar a Konoha sin dejar ningún espacio en la oscuridad. Para él, ese estado de ánimo no era algo alcanzable.
El día de hoy se llevaría a cabo la tercera parte de los exámenes chunnin, y con ello, su principal pretexto para poder evitar al Hokage de Konoha.
Desde que había comenzado a entrenar junto con Hanna dentro del bosque de la muerte, había encontrado una manera adecuada para permanecer fuera del alcance de ese hombre; mientras se encontrara ocupado, y ejercitándose, no tenía razón alguna para hacerle frente a todo lo que había descubierto, pero ahora que prácticamente todo había terminado, su mente comenzaba a volverse una entrometida, que le pedía saciar el hambre de conocimiento que le embargaba cada que recordaba todo lo que Minato le había dicho.
Lo único que podía mantener su mente a raya, era que en esos momentos, estaba por reunirse con Hinata. Por fin, después de tanto tiempo, podía volver a verla.
No era que la hubiera dejado sola durante todo este tiempo, sus clones de sombra hacían un buen trabajo al estar visitándola y velando por su salud, pero, aunque al final de la jornada pudiera recordar todo lo que había sucedido, nada se comparaba a tener en persona a la chica.
–Naruto–kun. –La baja voz que lo llamaba le hizo dibujar una sonrisa en sus labios. Esa persona iluminaba su vida mejor que el sol que ahora abarcaba toda la aldea.
Con un ligero salto, se puso de pie y se acercó a la ojiperla, tomándola en un estrecho abrazo que hizo sobresaltar ligeramente a la chica.
–Hinata–chan, me alegro mucho de verte por fin.
–Y–yo también, Naruto–kun.
Y solamente de esa manera, pudo dejar que la pesadez que lo embargaba fuera desapareciendo lentamente. Definitivamente, el estar junto a la chica, le producía la paz que hacía mucho tiempo no podía encontrar.
Separándose lentamente, encaró a la Hyuga regalándole una enorme sonrisa.
–Será mejor que nos vayamos, quiero estar ahí cuando las peleas comiencen.
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La primer pelea había comenzado. Lamentablemente, no se llevó a cabo como se había esperado, ya que Hatake Kakashi, junto con Uchiha Sasuke (al igual que el hermano de este) no habían aparecido aún dentro del estadio. Por lo que, se había decidido comenzar con la siguiente. Hyuga Neji vs Asakura Hanna.
Naruto podía ver como su amiga se encontraba nerviosa, y él también lo estaba. Sentado en las tribunas junto con Hinata y los gennin de su generación, veía con cierta ansiedad lo que estaba por suceder.
El entrenamiento que habían llevado a cabo dentro del bosque de la muerte, había permitido a la chica poder controlar un poco mejor la posesión de fantasmas, sin embargo, no era algo que manejara al cien por ciento, y ciertamente, no sabía si era una técnica que Hanna utilizaría dentro de esta batalla.
–La batalla decidirá la manera en que todo se lleve a cabo.– Le había dicho el día anterior cuando habían regresado a la casa Asakura al finalizar su entrenamiento, sin embargo nada de eso era algo esclarecedor para él.
En algunas gradas a su derecha, podía visualizar a la hermana menor de Hanna y a sus sobrinas, apoyando a la chica, sin embargo, no estaba seguro si la chica sabía algo acerca de lo que tenía planeado su hermana. En todo el tiempo que convivieron los tres dentro del bosque de la muerte, Hanna no había querido o no había podido, establecer un plan de ataque, algo que lo fastidiaba y sorprendía.
Cuando por fin la pelea comenzó, apretó los puños al ver que el chico comenzaba a atacar a la chica sin advertencia alguna. No pudo reprimir un gruñido y se disponía a gritar, cuando escuchó que alguien se le adelantaba.
–¡Vamos, Hanna! ¡Demuéstranos a todos lo que lograste con tu entrenamiento! –Kiba se encontraba de pie, moviendo la mano locamente–. ¡Y cállale la boca a ese estúpido Hyuga!
Naruto sonrió, contento de que él no era la única persona que apoyaba a la castaña.
Hanna tragó saliva y se concentró en esquivar los golpes que le eran lanzados por parte de su contrincante. Ella estaba consciente, desde el momento en que había sabido el nombre de su rival, que esta pelea no sería sencilla para ella. Neji Hyuga siempre había tenido cierta rivalidad contra ella, y esta era la oportunidad para redimirse de todo lo que ese sujeto siempre la acusaba…además, de vengar a la novia de Naruto–sama.
Pero, hasta el momento, no estaba segura de cuál era el método que seguiría para enfrentarse de manera adecuada a esta pelea, lo único de lo que estaba segura, era de que daría lo mejor de ella, para poder de mostrarle a Neji, y a ella misma, que en verdad era una kunoichi para tomarse en cuenta.
–Parece ser que eres buena esquivando ataques. –Neji comenzó a reír, deteniéndose frente a ella–. Pero eso ya lo sabía, ¿recuerdas? Siempre huyes de tus enfrentamientos, como la persona cobarde que siempre has sido. –Comenzó a reír antes de colocarse en posición de ataque, en un sólo segundo, había activado su kekkei gekai, y se preparaba para atacar–. Ha llegado el momento de que todos los demás, sepan lo que yo he sabido desde un principio. –Se lanzó al ataque con todas sus fuerzas, de un sólo movimiento, golpeó el estómago de Hanna, lanzándola al suelo–. ¿Te rindes? Porque tengo más golpes de estos esperándote.
Tosiendo, Hanna se cubrió el estómago, viendo a los ojos de Neji. Nunca en su vida había recibido un bloqueo a sus tenketsus, pero era verdaderamente doloroso. No iba a darse por vencida tan fácilmente, no era una persona que rindiera a la primera desventaja que se le atravesara.
–Cómo has dicho, es el momento de que tengamos nuestra batalla. –Se puso de pie, y se lanzó contra Neji, utilizando sus conocimientos de taijutsu. En su mayoría, los golpes de Neji asestaron su objetivo, no era un secreto que no tenía perfeccionado su conocimiento en taijutsu, pero si podía defenderse adecuadamente en una pelea cuerpo a cuerpo. Nunca había luchado contra el jutsu de los Hyuga.
–Esto es demasiado, si sigo de esta manera, voy a perder por la falta de chacra. –Con un salto, se alejó considerablemente del Hyuga, respirando con dificultad.
–Hum, jajajajajajaja, Asakura, ¿te has dado por vencida? Ya es hora de que te des cuenta de que eres solamente un fracaso, el destino no te ha beneficiado con ser una ganadora. Todos tenemos escrito nuestros estatus dentro de este mundo, y el tuyo es ser una perdedora.
–El destino es una tontería que tú te has empeñado en alabar. Nadie tiene su destino marcado, y si fuera así, todos tenemos la posibilidad de cambiarlo a nuestro favor.– Sus manos comenzaron a moverse con rapidez, para después agacharse e impulsar chacra hacia el suelo–. Doton : Okinageru ishi (Elemento Tierra: Gran lanzamiento de rocas)
La tierra comenzó a moverse, y de pronto un montón de piedras de gran tamaño se desprendieron de la tierra, comenzando a elevarse. Hanna levantó las manos, y con un movimiento brusco, las lanzó en contra del castaño.
Neji comenzó a esquivar, torciendo la boca con disgusto. Asakura estaba prolongando lo que ya era inevitable, cuando dejara de esquivar esas rocas, terminaría de una buena vez con aquello.
Hanna se enderezo, y respiró profundamente. No había estado segura de utilizar aquella técnica, era un último recurso que no quería revelar, pero le parecía que era conveniente hacerlo.
–¿Estás seguro que quieres hacerlo? –preguntó a la presencia que se encontraba a su lado. Él había persistido en que la ayudaría en esta batalla, pero ahora que había decidido usarlo, no estaba segura de que fuera conveniente.
–Sí, yo estoy seguro. No quiero que el destino siga gobernando la vida de los Hyuga.
–Muy bien, entonces…
–¡Kaiten! –Un golpe la mandó contra el otro lado del estadio. Neji había realizado la técnica del kaiten, rechazando las rocas de la propia técnica de Hanna. La sonrisa que surcaba los labios del castaño era visible para todo el mundo.
–¡Maldita sea! ¡Hanna, levántate! –Naruto se había puesto de pie, la impotencia le corroía como lava hirviendo. Un solo descuido, y Neji ya había tomado la delantera.
-Naruto-kun –murmuró Hinata, comenzando a respirar rápidamente; Neji llevaba la delantera, si esto continuaba así…
-Vamos, ya date por vencida de una buena vez, tu destino tiene marcado el que perderás contra mí. –Lentamente, y con suma confianza, Neji se comenzó a acercar a Hanna, esperando lo que sabía que seguiría a continuación.
-No, mi destino no marcará mi camino. –Aún tirada en el suelo, Hanna comenzó a formar sellos con sus manos, y las dirigió a sus ojos, formando la técnica que sus hermanos habían desarrollado. Chacra comenzó a formarse alrededor de sus ojos, hasta formar una especie de lentes. A continuación, llevó su mano hacia el collar de sol, que anteriormente el Hokage le había repuesto-. Si así fuera, los muertos ya no estarían en este mundo. –Y tras decir aquello, arrancó de su garganta el collar.
Una pequeña luz comenzó a formarse a su alrededor, mientras su cuerpo se tensaba como si estuviera sufriendo una convulsión. Cuando la luz se esfumó, Hanna comenzó a levantarse. Su cuerpo se veía levemente rígido, y sus movimientos lo confirmaban. Lentamente, comenzó a estirar sus brazos y piernas, sus dedos fueron los siguientes, mirándolos con detenimiento.
-Tu técnica no me sorprende. Ni siquiera utilizaste ese rayo de luz para atacarme, mucho menos ahora me tomarás por sorpresa.
Las palabras de Neji por fin capturaron las palabras de Hanna. Centró su mirada en el Hyuga, causando en él un ligero respingo. Su ojos, normalmente del color avellana, ahora se veían pálidos, como desenfocados. Un extraño sentimiento se apoderó de él, pero no se dejó afectar, inmediatamente se colocó en una posición de ataque. El jukken vencería cualquier técnica que se avecinara de ella.
-Neji. –La voz de la chica se escuchaba diferente, pero al mismo tiempo, él la conocía-. El destino no marca nuestra vida. Tú eres un vivo ejemplo de ello. El haberte enfrentado a tu prima, y vencerla de la forma en la que lo hiciste, es todo lo contrario a lo que tu destino marcaba. Debes protegerla, cuidar de ella. Y te has atrevido a acatarla de aquella manera.
-¿Tú qué sabes…?
-¡Aún no he terminado de hablar! –Rugió, haciendo estremecerse al Hyuga-. Me parece que te enseñé a ser una mejor persona, y a disfrutar de la vida, aún cuando solamente estuvieras bajo el liderazgo de la rama principal. Tienes el pode r para ser un gran ninja, pero no s aves enfocarlo correctamente.
-No me des sermones, ¡tú no sabes nada de mi vida! –Se lanzó contra a Hanna, apuntando directamente a sus puntos de chacra. Sin embargo, sorpresivamente, Hanna logró esquivar todos sus ataques.
-Eso no servirá contra mí, ¡fui yo quién te enseñó todo! –En un solo segundo, Hanna comenzó a atacarlo, pero no de la manera en la que anteriormente lo había hecho. Para sorpresa de Neji, se colocó en posición de la técnica de los Hyuga, y comenzó a golpear sus tenketsu, logrando asestar una considerable cantidad antes de que su sorpresa le permitiera esquivarlos.
-¿Qué…? ¿Cómo puedes hacer eso, Asakura? Esa es una técnica que solamente los Hyuga, con nuestro kekkei gekai pueden lograr…
-Eso ya lo sé, por eso con este cuerpo no he podido hacerte un daño mayor. –Señaló hacia sus ojos, donde aún brillaban los lentes de chacra-. Con ésta técnica puedo ver la concentración de chacra, no es lo mismo que el Byakugan, ni siquiera se asemeja en algo, pero años de práctica aún me permiten asestar.
-¿Éste cuerpo? ¿Qué demonios estás diciendo? –Retrocedió cuando nuevamente la mirada de la chica se centró en él.
-¿Aún no te has dado cuenta? –preguntó, mientras sonreía ampliamente-. Ésta chica tiene una habilidad especial. Me ha permitido hablar contigo. –Suspiró, y miró hacia las tribunas, centrando su mirada-. Hace años, cuando aquel incidente con la aldea de la nube sucedió, no podía permitir que mi hermano pagara con su vida. Él es el jefe de nuestro clan, y si él desaparecía, nosotros estaríamos dentro de un caos total. Pero al mismo tiempo, debíamos parar de una vez por todas con ese problema, porque la aldea podía verse inmiscuida en un aguerra. Es por ello…-Desvió la mirada hacia Neji, quién se había quedado congelado-. Es por ello, que yo me ofrecí a hacerme pasar por él. Nadie quería, inclusive Hiashi me dijo que estaba loco…al final, tuve que dejarlo inconsciente para poder entregarme…sin embargo, lo único de lo que sí puedo recriminar a mi hermano, es de no haberte entregado el pergamino que te dejé. Nunca esperé que te convirtieras en una persona tan resentida.
-¿Pa…papá?
Naruto se sacudió un escalofrío, y escuchó levemente el quejido de sorpresa que Hinata soltó.
-¿Tío Hizashi?
-¿Qué demonios? –Kiba se levantó de su asiento, casi tirando a Akamaru en el proceso-. ¿Qué está sucediendo?
-Solamente observa, Kiba-san, no es el momento de explicar, mucho menos cuando el estadio está lleno de extranjeros.- Kiba abrió la boca para replicar aquello, pero la cerró, cruzando los brazos y sentándose con enfado.
-Cuando todo esto termine, Hanna no se salvará de mi interrogatorio, ¿no es cierto, Akamaru?- Con un simple "guau", Akamaru estuvo de acuerdo.
-No estoy seguro de que ella esté en condiciones para responderte –murmuró, esperando que al finalizar todo aquello, Hanna regresara a ser la misma.
-¿Pa…papá? -Inconscientemente, Neji se acercó a la castaña, apretando los puños y los labios, ¿cómo podía ser…?
-Sí, Neji. –Sonriendo, "Hizashi" se acercó a Neji, tomándolo en un fuerte abrazo, que al principio el chico no respondió, pero después de poco tiempo, sus brazos se encontraban rodeando el cuerpo de la chica-. Me alegra mucho que hayas crecido de esta manera, eres un chico muy bueno, solamente tienes que mejorar tu concepto del mundo. No todo es blanco y negro, aprende a ver por en medio, y a tomar tus propias decisiones.
-Papá, ¿cómo? –Se separó levemente de su padre, mirándolo a los ojos. Era completamente extraño estar viendo a su tan odiada compañera, y al mismo tiempo, saber que dentro de ella, se encontraba el fantasma de su padre. Era algo que aún no podía comprender, pero no quería comprenderlo, simplemente, por una vez en su vida, quería dejarse llevar por el momento.
-Cuando morí, antes de poder alcanzar esa luz que apareció ante mí, dudé por un momento. No quise irme sin dejarte sólo. Siempre estuve a tu lado, tratando de apoyarte, sin embargo no eras capaz de oírme, no podía tocarte. Me sentía tan impotente… -Se alejó de Neji, mirando nuevamente el cuerpo de la chica-. Cuando entraste en la academia, pude ver cómo interactuabas con tus compañeros. Y me llamó la atención esta chica. Era fácil darse cuenta de que todos los espíritus querían hablar con ella, sin embargo, yo nunca traté de hacerlo, ya que pude darme cuenta qué tanto afectaba aquello a la chica. Siempre trató de ignorar a los que hablaban con ella, tratando de parecer una chica normal. Vi cómo la tratabas, sin embargo no quise interferir. – Lo miró-. Pero cuando peleaste con tu prima, no pude mantenerme callado, tú necesitabas conocer la verdad, y si no la obtenías por parte de Hiashi, era necesario que yo te lo dijera. –Hizo una pausa, tomando aliento-. Hablé con ella, le propuse ayudarle a vencerte, pero no quería, dijo que si ella iba a ganar, lo haría con sus propios méritos, pero logré convencerla. Sé que ella sabía que no le ayudaría a ganar, pero sin embargo, me dejó poseerla para poder hablar contigo. Eso es algo en tomar en cuenta, ¿no lo crees?
-¿Estás diciendo que ahora le debo algo a Asakura? –preguntó, tensándose levemente.
-No, solamente no mencioné para que comprendieras un poco que no todas las personas buscan sus propios intereses o son egoístas. Debes tratar de ver el mundo de diferente manera, para que toda la amargura que te rodea comience a desvanecerse.- Retrocedió, comenzando a respirar con pesadez.
-¿Qué sucede? –Preguntó preocupado, acercándose nuevamente, tomándolo del brazo. Se sorprendió cuando fue abrazado nuevamente.
-Me tengo que ir, Hanna no puede soportar la posesión por tanto tiempo. Prométeme que intentarás mejorar, y dejar todo el pasado atrás.
-L-lo intentaré, padre. –Hizashi/Hanna sonrió.
-Gracias. –Y nuevamente, una luz rodeó el cuerpo de la chica, dejándola inconsciente en los brazos del Hyuga. Neji la estrechó fuertemente entre sus brazos y enterró su nariz en su cabello. Sabía que su padre se había ido, pero abrazar a la chica lo hacía sentirse cerca de él.
-Bien, hum. –Neji levantó el rostro, y encaró al proctor-. Creo que esta batalla ya ha sido decidida. Ella está inconsciente, ¿verdad?
Neji miró detenidamente al shinobi, para después mirar el rostro de Hanna. Cuando el proctor no escuchó nada, se preparaba para declarar ganador al Hyuga, pero este lo detuvo.
-Me doy por vencido. –Los ojos del proctor se abrieron ante las palabras-. Ambos hemos perdido, así que esto es un empate, ¿no?
-Así parece. –Murmuró el shinobi.
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Minato sonrió levemente. No había esperado que Hanna utilizara su habilidad, y mucho menos que esta batalla acabara de aquella manera. Pero sin duda, le agradaba todo lo que había sucedido.
-Esto es algo preocupante, ¿no te parece? –Centró su atención en Sarutobi, quien lo acompañaba dentro del palco especial. Tanto él como Jiraiya habían decidido acompañarlo durante toda la tercera prueba. Ninguno había querido que atravesara solo todo aquello debido a los problemas que había presentado Orochimaru. Él no creía que fuera para tanto, pero tampoco podía despedir a ninguno de ellos.
-Sí, pero no creo que por el momento sea un problema. Aunque después, será prudente colocarla en un lugar donde sea supervisada. No sabemos la manera de pensar de algunas personas.
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Cuando Naruto se acercaba hacia la enfermería, encontró en uno de los pasillos a Neji, quien cargaba en sus brazos a la castaña. Adelantándose, se detuvo frente a Neji, deteniendo su avance.
-Yo me hago cargo desde aquí.- Estiró los brazos, y tomó a Hanna, sorprendiéndose de que Neji no la soltara.
-No, le debo por lo menos llevarla a que la atiendan. –Naruto sonrió de medio lado, aferrando fuertemente a la chica.
-No le debes nada, el querer compensar el favor que te hizo te hace un verdadero idiota. Y déjame decirte, ella no buscaba lo que hiciste hace un rato, si ibas a ganar lo hubieras hecho. Hanna ya sabía que perdería, ¿por qué otra razón elegiría el alma de tu padre, cuando había muchas más dentro del estadio que podrían haberla ayudado a vencerte? –Con fuerza, jaló a Hanna a sus brazos-. No mereces lo que ella hizo, ni por cómo te has comportado con ella, ni por cómo has tratado toda su vida a Hinata-chan. –Dio media vuelta, dejando en su lugar a Neji.
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La desaparecida ha aparecido.
¿Qué les ha parecido éste capítulo? Sé que me centré nuevamente mucho en Hanna, pero era necesario (o así lo veo), centrarse en esta batalla para poder pasar a lo decisivo. El siguiente capítulo abarcará la batalla entre Orochimaru y el Hokage.
Sé que este capítulo no estaba en la lista, y que se supone venía el último de Encuentros Inesperados, pero hay que aprovechar la inspiración, y pues llegó para este fic.
Chicos, agradeceré mucho que me den sus comentarios sobre éste capítulo, para saber si debo seguir o de una vez dejo esto por la paz.
Surte a todos, y como no estoy segura de escribir algo antes del siguiente año, les deseo felices fiestas a todos.
