Un auto llegó donde estaban Zecks y los demás, bajando Noin y Sally de él para acompañarlos.
¡Milleardo!- exclamó Noin arrodillándose al lado de su esposo.
Lucrecia- dijo él con tristeza- he fallado…no pude protegerla…- declaró cerrando sus ojos y apretando sus manos en los brazos de su esposa. Noin entendió de inmediato a lo que se refería y lo abrazó llorando.
Hans- dijo alguien en el transmisor del joven- la llevo conmigo.
¿Cristoff? ¿Cómo está?- pregunto Hans, pero no hubo respuesta.
Al cabo de unos minutos, llegaron Trowa siendo ayudado por Quatre, y Duo. Unos metros más atrás venía Wu Fei. Sally, al verlo cojeando, fue corriendo donde él.
- ¡Wu Fei! ¿Estás bien?- preguntó abrazándolo impulsivamente. El chino, sorprendiéndola, la abrazó de vuelta.
Sí…estoy bien- respondió con una sonrisa.
Trowa fue auxiliado por sus hermanas y Catherine, mientras que Quatre chequeaba el estado médico de Zecks.
Duo miraba al horizonte. El Wing Zero estaba estático, con una rodilla en la costa y los brazos estirados hacia el mar. Estaba notoriamente deteriorado mientras que de su réplica no quedaba nada. Se preguntaba si Heero había sobrevivido a aquella explosión, cuando Emma se acercó a él.
William está vivo- le dijo con una mano presionando su hombro dislocado- él está bien.
No lo sé, Emma- respondió Duo- él estaba acostumbrado a aceptar misiones suicidas, a sacrificarse por el universo. Pero jamás pensó que Relena ocuparía su lugar…
Emma no respondió nada, sólo bajó la cabeza asintiendo.
¡Ahí está!- gritó la pequeña Emma apareciendo entre ellos- ¡La chica de colores brillantes!-Todos miraron hacia la dirección que la pequeña señalaba…esperanzados. Sin embargo, el ambiente cambió a tristeza cuando notaron que Cristoff venía con la princesa en sus brazos. El soldado la depositó en el suelo, y todos los presentes la rodearon. Milleardo pudo levantarse con la ayuda de Quatre y Noin, y Lara fue ayudada por una de las gemelas. Los ciudadanos que se refugiaron con ellos también se acercaron.
El cuerpo de Relena estaba inerte. Sally revisó sus pulsaciones, intentó resucitarla, pero no sucedió nada. La princesa había muerto.
No puede ser…-dijo Noin con tristeza- mi pequeña Relena…
¡Heero!- gritó Quatre, llamando la atención, al ver cómo Yui salía de las olas, presionando una mano en su estómago. Corrió hacia él, al igual que Duo para ayudarlo.
¿Dónde está Relena?- les preguntó. Ambos se miraron sin poder hablar- ¿Dónde está?- repitió el piloto, esperando ver alguna respuesta positiva, pero silencio fue lo único que obtuvo.
Te ayudaré…- dijo Duo acercándose-
No- exclamó Heero mirando a la multitud que lloraba a unos metros más adelante. Caminó hacia ellos lo más rápido que su cuerpo le permitió, y comenzó a empujar a las personas que estaban mirando algo en el centro del círculo. Duo lo sostuvo de los brazos en el momento que vio a su esposa yaciendo en el suelo.
No…- susurró- no…¡NO!- gritó soltándose de Duo, acercándose a ella. Tomó su brazo para sentir su pulso, notó que no había ninguna herida externa, sólo sus pies estaban un poco quemados. Corrió de su rostro el cabello y la tomó con ambas manos. Desesperado, miró a los alrededores y vio a Sally.
Ven a ayudarla- le ordenó- vamos, tenemos que salvarla…
Lo siento Heero- dijo Sally llorando- ella se ha ido.
¡No puede morir!- le contestó él. Se sentó en el suelo y la colocó entre sus brazos, acurrucándola contra su pecho.
Me hiciste una promesa, Relena- le susurró al oído- me dijiste que te quedarías conmigo..que estaríamos juntos para siempre.
Amigo- dijo Duo acercándose- debes dejarla ir.
¡No!- gritó- ¡Ella nunca nos dejó a nosotros! ¡Nunca se rindió con nosotros! ¿y ahora, nosotros la dejamos ir sin más?
Está muerta- agregó Quatre- tienes razón, ella nunca perdió la fe en nosotros y tampoco en la humanidad. Pero ahora no podemos hacer nada- finalizó intentando soltar las manos de Heero del cadáver. Sin embargo, éste se aferró con más fuerza. Trowa, al ver la situación, fue donde Quatre para ayudarlo, pero Heero lo impedía, repeliendo a aquel que se acercara.
¡William!- dijo una voz tras de él. Todos se voltearon y vieron al Rey Edward acercarse. Estaba notoriamente más viejo que como lo vieron horas antes.
Padre…- dijo Heero mirándolo con tristeza. El Rey se acercó y quitó el cuerpo de Relena de sus manos.
No…- intentó detenerlo Heero levantándose, pero Wu Fei se interpuso e hizo algo que llamó la atención de los presentes. Lo abrazó fuertemente, recibiendo todos los golpes que Heero le daba. Finalmente, el piloto del Wing Zero se rindió y lloró sobre su amigo.
No se preocupe, señor Heero- le dijo la pequeña Emma acercándose- yo le prometí que lo cuidaría. Ella se decepcionará mucho de mí si no lo hago…cuando despierte.
Su madre, al escuchar lo que la niña acababa de decir, se acercó con tristeza a ella.
Hija, mi amor- le dijo acercándose a su rostro- la princesa no va a despertar. Ella no está durmiendo…ha ido al Cielo, con tu padre…
No, no, mamá- insistió Emma- la princesa está durmiendo, la puedo ver soñando en mi mente.
Heero soltó a Wu Fei y miró a su pequeña prima. Edward, que caminaba hacia el bosque con la princesa también se detuvo. Cristoff recordó una conversación que había tenido con el Rey días antes de llegar a Sank.
"Cuando sea el momento, es mi deber devolver la vida que se me ha concedido. Mi venganza por la esperanza- le dijo el Rey cerca de una fogata- es ahí cuando quiero que le entregues esto a mi hijo- agregó, mientras le ofrecía una caja cerrada-
No dejaré que muera- contestó cristoff recibiendo la caja- Usted…usted es como mi padre, me acogió y acompañó cuando todos me dieron la espalda. Me dio un rumbo…no dejaré que muera.
Cristoff, yo ya he vivido…dos veces- puntualizó con una sonrisa el monarca- y todo lo he hecho con un motivo: verte a ti, y a mi hijo, ser felices. Derrotaremos a Mason y yo volveré a ver a William. Pero mi tiempo es breve, es por eso que tú estarás ahí también y te convertirás en su hermano, porque muchacho, para mí, habría sido un honor tenerte como hijo. Y es por eso, que te confío mi vida y mis planes: cuando llegue el momento…Mi venganza, nuestra venganza, por la esperanza…
Por la esperanza…-repitió el soldado casi como una orden."
¿Cross?- dijo Heero caminando hacia él. Pero el Rey no se volteó. Una brisa comenzó a correr desde el bosque hacia a ellos, alejando a la gente que había cerca. Heero caminó un poco más, pero el brazo de Cristoff lo detuvo.
Es lo único que puede hacer por ti, William- le dijo el soldado. De inmediato la brisa se convirtió en una ráfaga, y ambos cubrieron su rostro con las manos, mientras una luz comenzaba a desprenderse del cuerpo del rey.
¡Padre!- gritó Heero.
Estoy muy orgulloso de lo que te has convertido, hijo- le dijo éste antes de que la luz se intensificara. Cayeron al suelo, y luego de unos segundos, todo terminó.
¡Relena!- gritó Milleardo tosiendo- ¿Qué ha sucedido?
Heero se levantó corriendo, mientras que Cristoff sonreía con tristeza a su lado. Llegó hasta la princesa y la observó, pero nada parecía haber cambiado. Heero cubrió su rostro con una mano.
Eres muy terco…- dijo una voz débil a su lado, llamando su atención- debiste haberme dejado ir…
¿Relena?- preguntó Heero. La princesa abrió sus ojos y con dificultad levantó su mano hasta tomar la de su esposo.
Te di otra oportunidad…- continuó la princesa.
¿Y quién te dijo que eso era lo que yo quería?- le preguntó Heero con alivio en su voz- al parecer, eres tú la que no acepta una opinión diferente- finalizó antes de abrazarla.
¡Estas viva!- gritó Duo acercándose- ¡Es increíble!
Les dije que solo dormía- enfatizó la pequeña niña acercándose a ellos- yo le dije al señor Heero que cuidaría de él…hasta que usted despertara- Relena la miró con ternura. Heero la ayudó a levantarse y todos fueron a saludarla.
¿Todo ha terminado?- preguntó la princesa a su hermano, mientras ambos eran llevados al hospital por orden de Sally.
Sí, princesa…- le respondió débil Zecks- nos queda un largo camino por recorrer…cosas que reconstruir, pero ya ha pasado lo peor.
Relena sonrió ante aquellas palabras y por fin, pudo dormir en paz.
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Durante las semanas siguientes, los preventers y distintos grupos de ayuda de todo el universo se dedicaron a la reconstrucción de los lugares más afectados. Fueron principalmente, las personas de la colonia quienes prestaron toda la colaboración posible a los habitantes de la Tierra, mejorando los lazos que se habían deteriorado por las mentiras de Mason. El reino de Sank era uno de los más afectados, pero su reconstrucción avanzaba de manera rápida, y los mismos ciudadanos, quizás sintiéndose perseguidos por la culpabilidad al dudar de la lealtad y el honor de Relena, se dedicaron exclusivamente a esta labor. Así, al cabo de 8 meses, la ciudad ya tenía otro rostro, y la Mansión Peacecraft estaba completamente en pie.
El Consejo había sesionado un par de veces, de manera extraordinaria, principalmente para juzgar a los aliados de Mason (que fueron principalmente condenados al exilio y al trabajo forzado en las labores de reconstrucción, siempre siendo vigilados por la seguridad del consejo) y también para decidir sobre el destino de los miembros del mismo.
Damien Allen fue encontrado culpable en los cargos de homicidio, conspiración y traición, pero fue perdonado a petición especial de Relena. De esta forma, su castigo no sería la muerte, si no, el exilio y el nombramiento de un guardador, cuya identidad sería secreta, para impedir que Allen atentara contra él. Lara también fue acusada de homicidio y conspiración, pero en vista de la protección que le habría prestado a Relena y la revelación de información útil que le permitió al Consejo desarmar los últimos puntos estratégicos de Mason, no fue condenada y la dejaron en libertad. Sin embargo quedaría al cuidado de su hermana, Emily, quien habría asumido recientemente el cargo que su padre ocupó dentro del Consejo, General de Seguridad.
Respecto a los nuevos Consejeros, ellos serían: Adam, las gemelas Iris e Isis, Milleardo Peacecraft y Lucrecia Noin, el señor Li, Hans y dos antiguos, el Doctor Gary Jonhson y Nora James. Sería presidido por los herederos William Cross y Amelia Peacecraft, pero durante los primeros meses, las gemelas ocuparían su lugar, hasta terminar con la Reconstrucción.
Wu Fei rechazó el cargo que le correspondería por linaje en el Consejo, puesto que había decidido vivir un periodo de tranquilidad, alejado de los preventers y la política durante un tiempo. Es por eso que había viajado recientemente a China, junto a Sally, para instalar un dojo de entrenamiento.
Duo era también un miembro permanente del Consejo, pero no como Consejero, si no como parte del área de investigación y administración, siguiendo los pasos de su madre. Lo mismo hizo Trowa, al dedicarse a las relaciones diplomáticas del Consejo con los distintos gobiernos del universo, mientras era ascendido en los Preventers.
Edén, Emma y su hija habían vuelto a la colonia L1, acompañada por Cristoff, quien se interesó inmediatamente en la viuda. A Heero le hizo gracia el hecho de saber que habían comenzado una relación.
En cuanto a Relena, ésta había permanecido cerca de un mes en el hospital para evitar cualquier tipo de daño. Milleardo la obligó a permanecer todo ese tiempo, y así sería una excusa perfecta para que no volviera de manera brusca a la vida política. Sin embargo, en vista de los sucesos y de su matrimonio secreto (hecho por el cual su hermano seguía aún muy molesto), habían decidido dar una fiesta por el aniversario de la Paz, el cual se llevaría a cabo en el reino en 5 meses más y sería la oportunidad perfecta para presentar a Heero como Rey y heredero de Edward Cross, puesto que había sido reconocido por los gobiernos de las Colonias, aún frente al desagrado de Heero por aceptarlo.
Era 23 de Enero del año 203 después de la Colonia, llamado "de la Reconstrucción", y estaba todo dispuesto en el Reino para llevar a cabo la tan deseada Alianza. Trowa paseaba por los jardines con su pequeño hijo, John, de 9 meses de vida, siendo acompañado por Quatre, quien recientemente había retomado su relación con Dorothy Catalonia. Duo y Hilde, que esperaban a su primer hijo, conversaban enérgicamente con Sally y la pequeña Suri Chang de tan solo dos meses. Wu Fei, por otro lado, conversaba con Hans y Cristoff sobre la importancia de enseñar a los niños técnicas de defensa personal (lo que tenía atónitos a sus oyentes) por posibles amenazas futuras.
El pequeño Nicholas Peacecraft , que ya alcanzaba el año de edad, jugaba a perseguir insectos en el patio, siendo observado por Lucrecia, lady One y Catherine, mientras tomaban un aperitivo antes de la celebración.
Heero estaba sentando a la orilla de su cama, con la caja que su padre le había dejado sobre sus piernas. En ella habían muchas fotos de su infancia: de su madre, padre y amigos. Había también toda la información importante del sistema Zero y el Gundam Wing guardada en un disco, junto con las investigaciones respectivas del doctor J. La primera vez que Yui abrió la caja pudo notar que eran las cosas que su padre había alcanzado a rescatar antes de ser exiliado, cosas que podrían ayudarlo a recordar el pasado y a ser precavido en el futuro. Tomó la carta en que su padre le contaba toda la verdad sobre los hechos, y le explicaba el porqué había esperando tantos años para volver. Principalmente, el Rey Edward le pedía perdón por no haberlo buscado, argumentando que habría sido un riesgo para su vida el que él lo hubiera contactado, debido a la gran cantidad de espías de Mason. También, le relató cómo volvió a la vida gracias a la vieja curandera del pueblo de Cristoff: ella le dijo que solo fue posible porque su cuerpo había muerto, pero no su mente, la cual había decidido quedarse en la Tierra, en el mundo de los vivos, impulsado por un sentimiento tan fuerte que le había impedido descansar en paz. De la misma forma había ocurrido el día en que Relena murió, la princesa estaba encadenada a la Tierra por amor.
Finalmente, Cross expresaba en su carta la necesidad de reunir a Las colonias con la Tierra, pero que entendería perfectamente si Heero no quería ocupar su lugar. "Al fin y al cabo, lo único que siempre he querido es tu felicidad. Es tú decisión, Will, y cualquiera sea la opción que tomes, estaré igualmente orgulloso".
Heero leyó esas últimas palabras una vez más, y cerró la caja, guardando la carta en ella. Suspiró antes de ponerse de pie y se miró en el espejo de la habitación. Nunca había ocupado un traje así: Zecks insistió que debían conservarse las normas de etiqueta y protocolo de los Reyes, por lo que debía ocupar el traje militar con sus respectivas condecoraciones. Heero accedió con la condición de ocupar el traje que los soldados de su padre habían utilizado. Así que ahora, frente al espejo, el piloto vestía una chaqueta negra, con varias medallas colgando en su lado izquierdo, y la insignia de una cruz roja en su brazo derecho. Los pantalones y las botas eran del mismo color.
Eres el rey más apuesto que he visto en mi vida- le dijo Relena entrando a la habitación. Ella ocupaba un vestido blanco, siendo adornado por la banda del color Carmesí de Sank- Y eso si es increíble, ya que he conocido a muchos reyes en todos mis años de política- continuó acercándose a su marido, quien se sonrojó con las palabras. Se puso frente a él, arreglando un par de medallas y se quedó observándolo. Pudo notar un dejo de miedo en sus ojos.
Todo va a estar bien, Heero- le dijo como si leyera su mente- el mundo y las colonias te quieren, te han pedido que asumas este rol y sigas con la tarea de tu padre.
Yo no sé cómo ser Rey- respondió- ni siquiera sé lidiar con las personas…
Ya te acostumbrarás- interrumpió la princesa sonriéndole- además, con tus "encantos", dudo que alguna vez alguien ose a darte un no por respuesta- Concluyó sonriendo. Él le respondió la sonrisa.
Tengo….tengo que decirte algo, Heero- le dijo al cabo de unos segundos Relena. Sin embargo, no pudo seguir hablando, porque unas carcajadas llamaron su atención. Los dos se asomaron por el balcón y notaron como el pequeño Nicholas Peacecraft había dejado unas cubetas con tierra en la entrada de la mansión, haciendo que los invitados, entre ellos, el mismo Hans, cayeran sobre el pasto mojado. Heero se quedó observando la escena por unos minutos y luego le preguntó a Relena: ¿Crees que necesitábamos una nueva oportunidad?
Relena lo miró con cierta culpabilidad en los ojos. Heero continuó hablando.
Esta es mi nueva oportunidad, la de todos, no la vida sin ti. No me arrepiento de haberte conocido, ni nada de lo que he hecho. Y es que ahora es cuando comprendo que todo sucedió por una razón, por lo que no voy a permitir que nadie destruya lo que hemos alcanzado- Dijo dándole un beso en su frente, haciendo que Relena lo mire extrañado- Yo también tengo que decirte algo…- continuó con una mirada de preocupación.
¿Qué sucede?- preguntó la princesa.
Han descubierto un nuevo grupo de rebeldes en diversas colonias…al parecer, se están armando. Son peligrosos…- dijo- Iré con los demás a investigar que sucede. Será mi primera misión diplomática, actuando el resto como mi guardaespaldas…
¿Debes ir?- cuestionó Relena, con un mal presentimiento.
Zecks me lo ha pedido…al igual que el Consejo- respondió tomando ambas manos de su esposa- nos iremos después de la Alianza- Relena asintió. Justo en ese momento, una de las sirvientas entraba a la habitación para informarles que estaba todo preparado.
Iremos en un momento- le dijo la princesa, para luego mirar a su esposo nuevamente.
Sólo serán unas semanas- insistió preocupado- volveré, como siempre- concluyó sonriéndole y caminando hacia la salida. Pero se detuvo justo antes.
¿Qué era lo que ibas a decirme?- preguntó volteándose a su esposa, quien sonrió nerviosa.
No, nada, Heero- mintió- sólo quería decir que serás un gran Rey. Baja tú primero, yo debo retocar mi maquillaje- finalizó. Heero asintió con la cabeza, le dedicó una sonrisa más y volvió a su mirada seria para enfrentar lo que venía. Una vez adentro, la princesa suspiró.
Sólo serán unas semanas- se dijo, mientras pasaba ambas manos por su pequeño vientre, sin dejar de percibir un extraño sentimiento acerca del viaje de su esposo - en unas semanas le diré a tu padre-
¡Damas y Caballeros, el momento de la Alianza ha llegado!- anunció el paje real- ¡Los Reyes Amelia Peacecraft y William Cross I!
FIN.
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Taraaaaan! He terminado! La historia que me llevó años concluir ha llegado a su fin. La verdad es que estoy muy triste, porque como en un momento les comenté…me demoró mucho tiempo el pensarla y armarla.
Quiero agradecer a TODOS los que me han dejado sus comentarios. Aún no soy muy buena en esto, muchas veces no supe como responder y terminé enojándome con el computador, asi que aprovecho esta oportunidad para decirles que gracias a cada uno de ustedes pude terminar la historia. La verdad que en un momento me vi agobiada…pero sus comentarios me dieron muuuuchos animos y bueno, he aquí el fruto de su apoyo. ¡Espero que haya disfrutado el final!
Mi idea es que nos encontremos otra vez, ya tengo hartas ideas para historias futuras! Y si les gustó esta… espero que sigan con el mismo ánimo para leer su continuación (aja! Si! Hay una continuación! Pero aún en proyecto!)
Nuevamente muchas gracias, gracias totales!
Amelia J. Peacecraft.
