Albert
Me sentí tan apenada al caminar del brazo de Albert, por mucho que intentara zafarme su gran mano cálida sujetaba firme la mía por encima del dorso. Él era quien dirigía nuestro andar por la gran editorial, aunque tenía largas piernas su paso era completamente pequeño ajustándose completamente al mío… levantaba su dedo índice señalando oficinas, máquinas, personas… y en todo momento mantuvo una enorme sonrisa en sus labios, sus ojos se encontraban con los míos en todo momento que descendía su rostro para comentarme algo que él creía que podía ser de mi incumbencia.
Cuando por fin deshizo el vínculo que nos mantenía unidos, fue porque ingresamos por unos papeles a su oficina, la cual puedo describir como sofisticada y masculina. Aproveché el momento para meter mis manos en los bolsillos de mi cazadora y no verme en la necesidad de ser guiada de la mano de nueva cuenta. Creo que Albert se dio cuenta porque no me ofreció más su brazo para sostenerme.
Descendimos la enorme escalinata de metal y al llegar al último peldaño, Albert dio un pequeño salto para posicionarse y extender su mano para sostener la mía, lo hizo tal como lo hacen los caballeros o los príncipes de los cuentos o de las películas.
No aprovechó más el momento para estar juntos, ya que al colocar mi segundo pie en el duro concreto soltó mi mano y caminó ligeramente un paso por delante de mí; al llegar a la recepción me esperó pacientemente mientras me entregaban mi ID y registraban mi salida; también sostuvo la puerta de acceso al estacionamiento así como la de su hermoso Porshe negro aperlado para que yo ingresara. Caminó apresuradamente delante de mi vista hasta ocupar su lugar como piloto, lo vi ponerse el cinturón de seguridad y … puedo decir que lo observé detenidamente en cada acto que hacía…
Inconscientemente comparaba su actitud con la de Terrence… eran tan diferentes… no había punto de comparación… pienso cuán diferentes podían ser las cosas si Terry tuviera tantito de Albert… pero la personalidad de Terrence lo hacía único.
–Candy – Albert siempre mantenía una sonrisa cuando se dirigía hacia mí –¿Tienes mucha prisa para llegar a la pensión?
–En realidad no…–Me estaba haciendo un favor al llevarme, lo menos que podía hacer era demostrar paciencia… o solicitar que me dejara en un lugar en el que pudiera tomar un taxi o transporte que me llevara hasta mi destino.
–Necesito pasar a la Embajada, ya que haré próximamente un largo viaje y necesito que todo esté en orden…
–Si gustas puedes dejarme en el Mall que está a seis cuadras de aquí, ahí puedo tomar un taxi…
–Nada de eso, le prometí a Yoko llevarte y eso haré, solamente te pido que me regales unos cuantos minutos de tu valioso tiempo.
–Está bien, no te preocupes… en realidad no llevo prisa. –Le dije sonriente.
–No demoraré, solamente dejo esta documentación y listo. –Me sorprendí tanto de lo mucho que teníamos en común, platicar con Albert era tan sencillo, su ser era transparente y fácil de comprender. Pero lo que paralizó mi corazón por un momento fue que nos detuvimos frente a la Embajada Alemana – ¿Me acompañas?
Accedí por educación e ingresamos – Candy, ¡Qué gusto verte de nuevo! –Hank, quien era el agente que me estaba ayudando en mi trámite al verme se dirigió hacia nosotros –Albert –Sus manos se encontraron en un fuerte saludo –¿Viajarán juntos? –era lógico que Hank confundiera las cosas porque ambos éramos dos de sus asesorados y estábamos juntos… si la noticia asombró a Albert lo disimuló muy bien porque no hizo ningún gesto que lo delatara.
–Tal vez, Hank, tal vez, sería muy afortunado que Candy estuviera en el mismo vuelo… pero sobre todo sería muy dichoso que estuviera en mi destino…
–Eso sí sería muy fortuito–Ellos estaban riendo por sus comentarios y yo tenía una estúpida sonrisa en la cara, no sabía si era de nervios, miedo, inseguridad, felicidad, o cualquier otro sentimiento que la hubiera puesto en mi rostro, pero lo que sí sabía era que no quería estar en el destino de nadie más que no fuera Terrence… sólo de pensar en él mi corazón se rompe más… cada vez más…
–Bien, no cuento con mucho tiempo, Hank, aquí traigo lo último para la visa… creo que ya no te debo nada y te agradezco toda tu ayuda y asesoría…
–Es un gusto poder servirles… –Después de sellar los documentos de Albert dirigió su atención completamente a mí –Candy, tu visa laboral… – Mi corazón latió tan fuerte que supuse que ese tono especial en su voz iba referido al tema de mi bebé y mi salida del país. –Emm… lo más que puedo hacer por ti por ahora es ofrecerte una visa como turista, no existe ninguna empresa que pueda responder con un servicio médico…– Hank no mencionó nada con el título "embarazo" y eso liberó cierta tensión de mis hombros.
–Lo entiendo ¿Tendré que hacer algún tipo de trámite o algo distinto?
Albert interrumpió el diálogo que recién comenzaba argumentando –Yo le daré el respaldo laboral que necesite para que ella pueda tener la visa que ha solicitado–Lo miré sorprendida porque no nos conocíamos en absoluto, esta era la primera vez que nos veíamos y lo que estaba poniendo delante de mí, debo reconocerlo, es una oferta muy tentadora – dime qué es lo que se necesita para que mi asistente lo tenga listo, de ser necesario, hoy mismo…
–Gracias, Albert, no es necesario… una visita por Alemania en estos momentos me caería bien, más adelante haré los trámites pertinentes… a demás podré usar este viaje como un "viaje de exploración" para asegurarme que sí es lo que quiero…
–Dame la oportunidad de ayudarte, por favor no pongas objeciones…–Hank le solicitó un documento… un tipo de contrato laboral y la descripción de mis funciones… lo más importante el Seguro Médico. En mi caso, Hank, no recomendaba que yo comprara uno sino que me lo proporcionara la empresa como una especie de prestación de servicio por mi desempeño laboral… ¡Dios, todo se estaba complicando!
Me mantuve callada mientras los dos hombres daban rumbo a mi destino. Sin más Albert firmó algunas formas y Hank me recordó la importancia de entregar la Recomendación de mis horas laborales… tendría que solicitarla a Paty O'Brien… "Grandchester: Asesores Financieros" no creo estar lista para pisar de nuevo y exponerme a verlo…
Inmersa en mis pensamientos, actué de manera mecánica hasta salir y subirme al auto de Albert –Candy ¿Piensas trabajar en Alemania? –su sonriente voz me hizo mirar en su dirección
–Mis primeros planes eran descansar unos días y después iniciar una empresa de servicios técnicos, ya sabes… crear plataformas… actualizaciones… todo tipo de soporte técnico…
–Tendrás que regresar dentro de algunos meses… Alemania no te dará la residencia porque tu bebé nazca allá y a él menos porque sus progenitores son Americanos…
Un momento… ¿cómo diablos se enteró de mi embarazo? –No pienso usar a mi hijo para ningún beneficio… si te refieres a….
–Tranquila, Candy, no lo dije para hacerte enfadar… perdóname por tal atrevimiento…
–Lo siento, Albert, he estado un poco alterada… No estaba en mis planes originales viajar embarazada… no sabía que esto pasaría… bueno usando la lógica –Estaba nerviosa y no podía mantener una plática normal y coherente, no sentía que era la primera vez que hablaba con Albert, podía sentir que nos conocíamos de tiempo atrás –Era de esperarse… un hombre… una mujer…
–No te mortifiques, Candy, comprendo completamente lo que intentas decir… ¿Terrence sabe de … emm… tus planes?
–¿Conoces a Terrence? ¿Qué sabes tú de… de nosotros?
–A Terrence no lo conozco tanto como a Stear… Stear y yo somos buenos amigos desde hace muchos años…
–Terry sabe de nuestro hijo, pero sus planes están muy lejos de formar una familia conmigo… Me advirtieron que él nunca se enamoraba y hasta ahora lo estoy experimentando en carne propia…
–Lo lamento… ya no hablemos de cosas tristes e incómodas
–Gracias por tu apoyo Albert, porque sin conocerme me has brindado tu apoyo incondicional…
–Te conozco un poco… bueno conozco a tus hermanas, en especial a Susana… No fuimos grandes amigos pero sí estaba en nuestro círculo de amigos desde el colegio…
–Al parecer todos conocen a mis hermanas y a los Grandchester… menos yo… tantos años interna creo que no hicieron bien a mi vida social…
–¿Puedo raptarte un momento? Te invito a cenar…
Aparcó frente a la pensión y se giró hacia mi dirección –Te lo agradezco, pero creo que no es lo más conveniente…
–Tenemos que sentarnos y dialogar nuestros términos laborales…
Con una sonrisa muy amplia en mi rostro le pregunté –¿Sacarás ventaja de esto?
–Oh!, no, por supuesto que no – Al igual que yo tenía una enorme sonrisa en su rostro –Así que anda, ve por lo que necesites y aquí te espero…
Tenía tantas dudas en cuanto a salir con Albert, era solamente una cena como amigos pero yo no me sentía tranquila… es más sentía muchos nervios recorriendo mi ser mientras veía mi reflejo en el espejo. Mi atuendo no era el mejor, ya que yo no tenía mucha ropa lo único que hice fue cambiarme la blusa, refrescar y matizar mi maquillaje… él venía con traje y yo esperaba que no quisiera invitarme a ningún lugar sofisticado en el cual pasara vergüenza o incomodidad por mi atuendo.
Antes de salir me asomé por la ventana sosteniendo la cortina con dos dedos para no ser descubierta… ¿Por qué tenía que estar en una pose tan galante? Se había aflojado la corbata, tenía las dos manos dentro de los bolsillos de su pantalón y el pie derecho cruzado por los tobillos sobre el izquierdo… su semblante era tan tranquilo y apacible, como si nada lo turbara o preocupara.
Respiré profundo cerrando fuertemente los ojos, solté poco a poco el aire liberando toda la tensión y nerviosismo, alisé mi blusa y acomodé mis rizos… –Ya estoy lista–Le dije al cerrar la puerta tras mí, caminó hasta esperarme el pie de las escalinatas, lo hizo como en la editorial con la pequeña diferencia que esta vez no soltó mi mano para nada hasta que tomé mi lugar en el interior del auto.
–Luces radiante, eres muy hermosa…
–Gracias, pero casi soy una mujer casada –Eso lo dije no porque tuviera alguna esperanza sino para poner límites en esta relación la cual, sabiéndola mantener, podría convertirnos en grandes amigos.
–Lo sé, que Terrence te haya propuesto matrimonio es el acontecimiento del año… ¿A dónde te apetece ir a cenar?
–Aún faltan como dos horas para la hora de la cena, creo que estamos entre la merienda y la cena –Los dos nos reímos pero era la verdad, nadie cena a las 18:00 hrs.
–Bien, siendo así te invitaré a caminar por el malecón y observaremos el atardecer hasta que el sol se ponga por completo.
–Me encanta la idea, caminar me hará mucho bien…
Condujo hasta dejar su auto en el aparcamiento, había muchas personas en el malecón o corredor turístico, cada quien le llamaba como quería, los que habíamos nacido aquí le llamábamos "malecón o paseo de los enamorados" los turistas o emigrantes le llamaban "corredor turístico"
–… Él me dijo que sólo fui el resultado de una apuesta entre mi hermana y Eliza…–Dios! ¿Cuántas veces más tenía que contar lo que dolía tanto como la misma muerte?
–No es que no te crea, Candy, ¿Le diste el "privilegio de la duda?
–Le di la oportunidad que me brindara una explicación.
–Sé que Terrence se merece esto y más pero creo no creo que te esté mintiendo, si te dijo que te amaba cuando le respondiste el móvil y te citó… debe haber alguna explicación más convincente que una simple apuesta…
–¿Simple apuesta? Albert, esa frase rompió con toda esperanza y con todos los sueños y deseos de estar con él… no puedes reducirla con un calificativo que resta su importancia.
–Tienes razón… dejemos a un lado el tema de tu dolor y vayamos al Mall para ver qué se te apetece cenar…
–Albert –Reí –¿Tienes hambre verdad? Quieres cenar desde hace como una hora…
–¿Te confieso algo? No he comido en todo el día y a estas horas creo que puedo comerme un dinosaurio completito. –Reímos tontamente de su comentario exagerado.
–¿Por qué no lo mencionaste antes? Yo haciendo tiempo para la hora de la cena y tú no has comido nada… vamos a la comida italiana, dentro del Mall hay un restaurant no muy elegante en donde no me impedirán entrar así –Miré mi atuendo y volvimos a reír.
–Estás hermosa, la ropa solamente es un accesorio en tu persona, pero tú realmente eres bellísima…
Miramos varios departamentos comerciales, a propósito me detuve en varios para bebés olvidando por completo el hambre de Albert y él me mostró mucha paciencia y buen humor…
Recordé que por la mañana había decidido olvidar mis penas y depresión… ¡Gracias al cielo porque pude conocer a Albert!
De pronto ya no estaba a mi lado, no puedo decir el momento exacto en el que se perdió. Caminé entre diferentes áreas de Wrapped in Love buscándolo… me comencé a preocupar, Albert no me dejaría aquí sola por muy hambriento que estuviera… me imaginé que tal vez se pudo haber desmayado por la misma y me sentí culpable… imaginar la escena de Albert en el suelo desmayado por hambre sí que fue graciosa…
–Por favor a esta –Su mano sostenía su tarjeta para liquidar su compra
–Hey! De pronto no te vi y me imaginé que te encontraría en el suelo desmayado a causa del ayuno prolongado… lo siento… vamos a comer yo invito
–¿Tan débil me crees? –Rió –Eso es nuevo. No he tenido muchas chicas pero creo que nunca me habían evaluado tan… –Volvió a reír pero ahora sonoramente – como débil… ¡Eres única Candy! Y muy especial…
–Albert, en primer lugar –Levanté mi índice para enumerar –yo no soy tu chica y en segundo lugar –mi dedo medio se unió en altura al índice –no soy nada especial… y ya … vayamos a comer o cenar o lo que encontremos a esta hora…
–Sólo un momento, que me entreguen lo que le he comprado a… emmm… ¿Sobrino?
Levanté mis cejas… Albert se sentía parte de mi familia, de mi pequeña familia conformada por mi hijo y por mí y ahora él se integraba como si fuera mi hermano… No lo pude evitar y me arrojé sentimentalmente a sus brazos –¡Oh! Albert … tus palabras en este momento son tan cálidas y confortantes– sus brazos me rodearon y su mentón descansó en mi coronilla.
–Candy, siento que te conozco de mucho tiempo atrás y te considero especial… muy especial.
Permanecimos un breve tiempo hasta que fuimos interrumpidos por la encargada –Aquí tiene señor, su compra la puede recoger en aquella ventanilla, muchas gracias por su visita y felicidades… son una hermosa pareja que se ve enamorada, por lo general siempre vemos caminar por los pasillos de este departamento a las mamitas pero son muy pocas las parejas que vienen… nuevamente ¡Felicidades! – Ni Albert ni yo tuvimos el valor o el ánimo de sacarla de su error… no éramos una feliz pareja comprando accesorios para su primogénito.
–¿Ya tienes el nombre para el bebé? –Me preguntó al acomodarme la silla para sentarme.
–Sí–Respondí emocionada, estábamos tocando un tema muy importante para mí, un tema lleno de emoción, lleno de amor que no generaba dolor… a excepción de cuando me imaginaba mi vida sin la presencia del padre de mi hijo…–Si es niño se llamará Noah y si es niña Zion
–Nombres bíblicos…
–Sí, estudié, crecí y me formé en un colegio religioso… creo que es parte de mi formación y también lo será para mi bebé…
Comimos delicioso, un ambiente lleno de tranquilidad y una charla muy amistosa, conocí tanto de Albert en una comida que de Terrence en casi mes y medio de relación amorosa y de tres meses de relación laboral…
–…Por eso me quiero ir a Alemania… quiero establecerme y forjar mi propio futuro…
–Es muy valiente de tu parte, mira que volar con tus propias alas… es digno de reconocerse…
–No debo ser la única persona que intente hacerlo…
–No, estás en lo cierto, pero muchos han comenzado de cero y también es digno de admiración así como dejar cualquier comodidad familiar para iniciar lo propio…
–Albert, te agradezco mucho tu ayuda para obtener la visa laboral… después que mi bebé nazca buscaré la residencia en Alemania…
–No te dejaré sola, puedes contar conmigo para todo…
–¿Por qué haces esto? Es decir ¿Por qué me ayudas?
–Te soy sincero… no lo sé… pero me siento bien haciéndolo….
–Gracias… de corazón… gracias… –Estiré mi mano atravesando toda la mesa y la puse sobre la de él en señal de mi agradecimiento… le sonreí con ternura misma manera que él me respondió y soltó su cubierto para tomar mi mano… cuando una fuerte mano tomó mi muñeca al mismo tiempo que tiró de ella hacia arriba arrebatando mi cuerpo de mi cómoda silla… la mesa se levantó al choque de mis muslos en ella y mi asiento se fue hacia el suelo…
–Deja a mi mujer –El tono de la voz de Terrence era coronado por la ira que destilaba su mirada –Te advierto, Albert, no te quiero cerca de mi mujer… Candy es mi prometida…
Mis ojos se encontraron con la mirada incrédula de Albert y mi ser no daba crédito de la escena de celos que Terrence me estaba montando, quise gritarle, golpearlo, zafarme… y a la vez me sentía emocionada porque él estuviera a mi lado… ¡Sí le importaba! ¡Terrence me amaba! –¿Qué diablos pretendes con esto? Tú me echaste de tu vida… ¿Ahora con quien estás apostando?
–Candy, te amo… confía en eso… por favor…
–Si no me das una explicación ahora… Terrence te juro que no me volverás a ver…
–Candy… te quitaré al niño… si quieres irte puedes hacerlo, pero lo harás sola…
–Este hijo no es tuyo… –Me dolieron sus palabras… podía marcharme sola, eso significaba que en verdad no me amaba… –Es de Albert… –Mi desesperación al imaginarme sin mi hijo me llenó de miedo… –Mira– Haciendo un gran esfuerzo alcancé la bolsa del suelo y la levanté a la altura de sus ojos, sus hermosos ojos azules en los que me encantaba mirarme cuando los veía –hemos ido a comprar ropa para nuestro hijo… tú estás fuera….
–Muchachos, por favor tranquilícense–Albert limpiaba con la servilleta la crema de su camisa –La gente no tiene por qué enterarse de sus problemas –Los camareros se acercaron para recoger la silla y solicitarnos calmarnos o abandonar el lugar.
–Tú no te metas… –Terrence lo señaló… estaba muy enojado…
–Suelta a Candy por favor, no es la forma en tratar a una dama… y Candy me encantaría ser el padre de tu hijo, con gusto ocuparía el lugar que Terrence no quiere en tu vida, pero no puedes ocultar la verdad con una mentira…
–Deseo que el hijo que espero hubiera sido tuyo, Albert, y no tuyo Terrence…–Quería herirlo de la misma manera en la que él me había destrozado a mí.
–Candy, por favor… te he buscado por varios lados desde la mañana que nos vimos… mi hermano Archie me dijo que tenías planes de irte a Alemania… ¿Es verdad?
–Sí, nos iremos muy pronto… tú puedes seguir apostando con tus mujeres ya que la universidad seguirá enviando becarias a la empresa de Richard…
–Candy… yo… yo te demostraré lo contrario de lo que piensas de mí….
–Terrence, suéltala por favor…
–Está bien –Al momento de soltar mi mano me posicioné detrás de Albert como animal herido buscando refugio – Candy… te ruego una oportunidad, dame una oportunidad…
–Te la di, hoy te di una oportunidad y la desaprovechaste…
–Te lo ruego… por nuestro hijo…. Yo no quiero vivir lejos de ti, lejos de ustedes….
–¿Con qué te están amenazando, Terrence?
–Dejemos de hablar de Eliza y Susana… vine a decirte que te amo…
–Vámonos, Albert, sácame de aquí…
–Terrence, es mejor que te calmes… me llevaré a Candy para que descanse, ha tenido muchas emociones fuertes y no son convenientes para su estado… por favor…
–Dime en dónde estás, en dónde puedo encontrarte…
–No…
–Albert sabe en dónde vives ¿Verdad?
–Sí, por supuesto que lo sabe…
–¿En verdad, Candy, estoy fuera?
–¿Nos vamos Albert?
No pude dormir, cerraba mis ojos y veía la súplica en su mirada, la incertidumbre de saber si estaba o no fuera de mi vida… -Terrence… ¿Por qué?
Sin palabras!
Espero que lo disfruten :D
Su amiga Abby
