25- Show must go on

Edward POV

Cuidado con lo que haces, porque te mantendré vigilado...

La frase con la que me despidió se repetía una y otra vez en mi mente. La vieja estaba totalmente desquiciada y era sin duda peligrosa. No dejaba de atormentarme la sensación que sus palabras no eran vanas, realmente cumpliría sus amenazas sin siquiera pestañar. ¡Vamos, no podía engañarme! Una mujer que había sido capaz de arrancar a su nieta de sus afectos, sin preocuparse por sus sentimientos. Una bruja capaz de montar semejante ardid, para conseguir lo que deseaba. Una mujer capaz de dañar a su nieta, sangre de su sangre, no dudaría un segundo en destruir a un peón como mi padre.

La muy villana había cerrado las puertas de la jaula con impunidad y astucia... me había dejado maniatado. No podía hablar con nadie, no podía confiar en nadie, estaba solo. Temía arriesgarme y cagarla, ella realmente había logrado meterme el miedo en el cuerpo.

Me sentía como el villano de las películas. Le había mentido por primera vez a mi hermano, diciéndole que no pasaba nada y que mi padre solo me había llamado para discutir sobre mis futuros estudios. Eludía a mis amigos, incluido Jasper, temía que se me soltara la lengua y desatar la debacle. Engañaba día a día a Bella, ilusionándola con una falsa relación y aceptando egoistamente lo que ella me brindaba. Me comportaba como un novio devoto, pero no podía entregarle mi alma, no sabiendo que mi corazón quedaría destrozado cuando tuviera que abandonarla… llamémoslo instinto de supervivencia.

Me había convertido en un ser ruin, era su instrumento, su mano ejecutora y me despreciaba a mi mismo por ello, las circusntancias me mantenían en constante tensión. Había mucho en juego y sabía que la función debía continuar.

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Las semanas fueron pasando y la dama de hielo cumplió todas y cada una de sus palabras. Me dejó entrar a su casa, con la excusa de finalizar nuestro trabajo de literatura… lo que por cierto no logró otra cosa que hundirme más en mi miseria. El conocerla más profundamente únicamente conseguía que la amara más y más.

Dejó de enclaustrar a Bella, flexibilizó horarios y hasta incluso le permitía salir con nosotros los fines semana, como una adolescente normal. Estábamos juntos, ya era vox populi, aunque no era oficial todavía ya que faltaban dos semanas para la noche benéfica. El grupo de las plásticas parecía resignado...

La única tormenta en esos días se relacionó con la llegada de Rosalie, la dama de hielo se retractó y no quiso alojarla en su casa, alegando que no se sentía cómoda con la situación, ya que era la hija de Carslile. Bella intentó resistirse, explicarle que era su mejor amiga, que la extrañaba… pero no entró en razones y amenazó con retirarle las libertades recién adquiridas, de manera que finalmente ella le escribió a Rose y ambas entendieron que sería más saludable que la alojara Alice.

El regreso de Rose marcó un antes y un despúes para Emmett, nunca lo había visto así. Armó una especie de calendario e iba tachando día a día. La ansiedad lo iba consumiendo a medida que se acercaba la fecha... vivía solo para y por el reencuentro. Me resultó extraño ver a mi amigo correr hacia ella cuando llegó, en cámara lenta cual escena de un mal video clip. Fue el primero en abrazarla y le entregó un pequeño ramo de flores que tenía escondido en su espalda. Siempre pensé que el mundo dejaría de existir el día en que viera al gran oso tener un gesto romántico, el era querible pero más como un elefante en un bazar.

De alguna manera sentí una puntada de celos, ellos vivían lejos y sería difícil continuar una relación... pero tenían un futuro posible, uno que nosotros no teníamos.

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Jasper POV

Decir que estaba preocupado por Edward era quedarse corto. Desde el día en que había sido llamado al estudio de mi tío, mi hermano se hundía más y más en una maraña de dolor que no podía ignorar, se estaba destruyendo a si mismo implacable y silenciosamente.

Podía ver señales por doquier. El desprecio velado que mostraba por su padre, prácticamente no le dirigía la palabra. La forma en que me eludía, nuestra relación había cambiado y no lograba entender porqué. Siempre habíamos compartido todo y confiado el uno en el otro, pero ahora se había tornado superficial. La conversación insustancial cuando estábamos entre amigos, la oscuridad de su mirada. El cambio en sus costumbres. El lenguaje corporal cuando estaba cerca de Bella, la aferraba a si como si temiera perderla pero al mismo tiempo se mantenía distante. Demasiadas señales como para dejarlas pasar.

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Edward POV

Sábado. Fiesta de bienvenida para Rose. Cielo e infierno.

Estacioné mi volvo en el jardín y me dispuse a esperar a Bella, escuchando algo de música, dejando volar mis pensamientos.

- Señor- sentí unos golpecitos en mi ventana y ví a Albert de pie al lado del auto- la niña está un poco atrasada y me pidió que le avisara y le sirviera algo en la sala- bajé del auto y lo seguí dentro de la casa. Entré en el salón pero Albert no me siguió, sólo cerró silenciosamente la puerta y me dejó allí.

- Buenas noches, Edward- me saludó Agatha, quien me esperaba en la sala- ¿Sorprendido?

- Nunca deja de sorprenderme- le respondí fríamente- pero básicamente me siento engañado. Debo suponer que Bella ni siquiera sabe que ya he llegado.

- Supones bien, pero sabía que si era yo quien extendía la invitación tratarías de eludirla.

- Conversar con usted no es parte de nuestro contrato- le contesté

- Vamos, no seas irritante, que solo quería decirte que estoy muy conforme contigo, lo estás haciendo muy bien- la muy bruja se estaba divirtiendo, jugando al gato y al ratón conmigo.

- Considéreme notificado- le respondí

- Vamos, chico- me dijo con cierta amigabilidad en su voz- trata de ser un poco más amigable que somos socios en esta charada. Ambos ganamos algo, por que no llevarnos bien.

- Agatha, no abuse de mi autocontrol- le respondí acercándome a la puerta- no tire demasiado de la cuerda- salí de la sala y pude escuchar como se reía.

Me disponía a volver al auto cuando la vi descender a Bella por la escalera, literalmente mi mandíbula llegó al piso, estaba hermosa. Se acercó y me abrazó. No se que pasó, si fue el calor de su cuerpo cuando rozó el mío, el percibir su aroma inundando mis sentidos, sentir la suavidad de su piel rodeándome el cuello, no lo sé... pero mis compuertas se soltaron y la besé alli mismo, a metros de donde estaba la fuente de mi frustración, con todo el odio, la pasión y el amor que sentía. Me puse a cien, dolorosamente a cien, pero logré volver en mi y llegar hasta el auto.

Cuando llegamos a la disco nuestros amigos ya estaban allí. Mientras las chicas conversaban, me acerqué a la barra y pedí una copa, necesitaba decididamente hacer algo para calmarme… una buena ducha fría sería lo más apropiado, pero como era imposible, al menos adormecería mis sentidos en un baño de alcohol.

Mientras acaba mi tercera al hilo, sentía como mi ser racional se separaba de mi cuerpo, quería dejarme ir y a disfrutar lo que se me daba y por el tiempo que se me daba, dejar la responsabilidad y la culpa para el día después. ¡Al carajo con todo y todos!.

Me acerqué a Bella y la arrastré a la pista, la música sonaba atronadoramente produciendo vibraciones que subían desde el piso y se extendían por nuestros cuerpos, el calor nos hacía sudar. Me sentía indiferente al tipo de música que sonaba, por mi podrían pasar la marcha fúnebre y hubiera actuado de la misma manera. Disfrutar el momento era mi lema para esa noche. La abracé acercándola más y más, percibiendo como su cuerpo se amoldaba al mío, la rodeé con mis brazos, acariciando su espalda, su cabello y la besé como si mi vida dependiera de ello.

De tanto en tanto me encontraba con una copa en la mano, puesta por Emmet o por Jasper, la compartíamos aunque yo tomaba la mayor parte. Aún volado como estaba me daba cuenta como se soltaban las cadenas. Estaba bebiendo más que nunca y si continuaba así dificilmente podría manejar de vuelta, sin contar con que el remordimieto del día después estaría acompañado de una fuerte resaca.

Los veía disfutar, bailar y divertirse con ellas. Los veía felices y por un lado me alegraba pero la envidia me carcomía... quería tener las mismas chances de un futuro con Bella. Hay quien dice que lo que más se desea es aquello que no se puede tener. Podía ver la verdad de esas palabras.

Carpe diem, carpe diem, repetía mi furiosa voz interior. Arrastré a Bella hacia la profundidad de uno de los jardines, ella me siguió... me dediqué a explorar su cuerpo, ella no se resistió… creo que estaba tan borracha como yo. Las sombras de la noche nos cobijaban. Acaricié sus pechos sobre la tela de su blusa y sentí como se endurecían sus pezones ante el contacto, mientras besaba su clavícula desnuda. Su gemido de placer fue música para mis oídos. Incentivado bajé mis manos por su espalda y acaricié sus nalgas acercándola a mi para que pudiera sentir mi erección. Ella se sorprendió pero no opuso resistencia y me besó con fervor. Por segunda vez en la noche las compuertas de mi control se abrieron y mientras la sostenía por las nalgas deslicé mi mano libre debajo de su falda agraciando su muslo, cuando llegué a su braga la corrí y deslizando uno de mis dedos en su interior, bombeé con uno y luego con dos, mientras mi pulgar acariciaba su centro. Bella se movía frenéticamente y se rozaba contra mi, llevándome al límite. Perdí todo sentido y exploté mientras ella, al mismo tiempo, lo hacía en mi mano.

Lamentablemente el climax discipó el efecto del alcohol en mi y la realidad me golpeó de lleno en el medio del pecho. Quien si no ella era capaz de hacerme sentir así, nadie hasta ese momento y empezaba a comprender que posiblemente nadie más lo lograría.

Volvimos a entrar pero podía sentir como las brumas se empeñaban en cubrir mi miserable existencia. Las damas fueron al baño. Jasper buscó mi mirada pero lo eludí, me acerqué a la barra buscando una nueva dosis de olvido. Los vi conversar pero los ignoré... no me acerqué.

Cuando llegó el momento de partir Jasper llevó a Alice y a Rose a su casa y Emmett se ofreció a acompañarme, según me dijo que no me veía en condiciones de manejar. Agradecí profundamente llevar conmigo un chaperón en el auto.

- Gracias por acompañarme, amigo- le dije cuando Bella bajó en su casa- se que hubieras preferido irte con Rose.

- Para que negarlo- me contestó risueño- ella es mucho más apetecible que tu- y guiñándome un ojo agregó- tiene mejores bubis

- Te dejo en tu casa o vas a lo de Alice- le pregunté

- A casa, Rose está un poco cansada- me dijo- tuvo un día largo, el viaje, acomodar todo en casa de Alice, la fiesta...

- Sip, una noche algo ajetreada, te vi meter mano a lo loco

- Vamos, que tampoco te anduviste con chiquitas en el jardín- me contestó- y por otra parte mi Rosie no se quedó atrás- me respondió ofendido

- Pero en definitiva no te has perdido demasiado, no tenías ninguna chance- extrañaba esta camaredería, me encantaba molestarlo.

- Hey, que soy un chico muy convincente- respondió golpeándome el hombro- no trates de minimizar mi buena acción del día.

- Casi te has ganado el cielo- le dije mientras estacionaba frente a la cochera de su casa justo al lado del auto de mi hermano- o por lo menos has compensado algo de la lista negra.

Me invitó a entrar un momento y sabe Dios por que mierda acepté. Al traspasar las puertas del refugio particular de mi amigo, senti dos pares de firmes manos que me agarraban y me empujaban contra una silla. Intenté resistirme sin éxito. Finalmente pude comprender lo que sucedía Alice y Rose me inmovilizaban con cuerdas las manos y los pies, mientras mi hermano y Emmett me sostenían firmemente.

- No hay nadie en la casa, de manera que aunque grites hasta quedarte sin cuerdas vocales, nadie te va a rescatar - me informó Emmett

- Traidores- le respondí furioso.

- Amigos- me contestó Jasper mientras se sentaba en una silla frente a mi- empieza a desembuchar, Edward, que mierda te pasa.

- No tengo nada que decir- le respondí furioso- no me pasa nada, déjenme en paz.

- Te conozco hermano- me contestó- y lamentablemente no te vas mover hasta que no hables, confía en nosotros.

- Por favor- le rogué- no puedo...

- Al menos vamos mejorando- me contestó sin inmutarse.

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Gente se que estoy hecha un desastre en el ritmo de actualización y de veras les agradezco la paciencia que tienen conmigo y con la historia. Gracias por seguir leyéndola. Gracias a todos los que me dejan un comentario o la incluyen en sus alerts o favoritos, no saben lo importante que es para quien escribe recibirlos.

Les pido que si tienen un ratito se pasen por un one- shot que publiqué hace poco se llama El ángel del marqués. Cuéntenme que les parece.

Nos vemos en la próxima actualización.