Sentimiento positivo

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.

Capítulo 25: tiempo fuera

Por supuesto, quedarme con Alice fue una buena decisión. Al menos durante los primeros días.

Emmett, claro se había mostrado bastante reticente a la idea de llevarme a su departamento en primer lugar, pero tras mi insistencia, había terminado cediendo.

Y como era de esperarse, Jasper fue el que terminó más sorprendido al vernos llegar juntos con Mac a su casa y conmigo hecha aún un mar de lágrimas. Unas que habían vuelto a brotar en cuanto me había subido a su camioneta mientras Emmett buscaba por todos lados pañuelos para que pudiera sonar mi nariz y limpiara los ojos; y Mac lamia mi rostro, con preocupación.

El pobre cachorro no tenía culpa en nada de eso y aun así estaba más pendiente de mí que nadie más.

Alice no dudó en llevarme con ella, casi obligandome a meterme a la ducha y darme un baño de agua caliente, intentando tranquilizar mi cabeza por un rato; mientras era Emmett quien se había quedado con su primo, poniéndolo al tanto de cómo habían resultado las cosas.

Por supuesto, ninguno de los dos sabía nada de mi embarazo, puesto que Alice aun no se lo había dicho a Jasper y él no me había visto lo suficiente como para notarlo, aunque mi vientre aún no sobresaliera tanto.

No sabía si era bueno o malo que tuviera un problema menos del cual preocuparme, aunque la verdad es que en ese momento, apenas me sentía capaz de preocuparme por mi misma.

Luego de despedirme de Emmett con un beso, para mi gusto casi penoso, él acordó irse esperando que lo llamara dentro de unos días, cuando ya hubiera puesto todas mis cosas en orden.

Claro, como el hecho de estar embarazada, haber sido repentinamente desalojada y abandonada por mi prometido el mismo dia, fueran poco para procesar.

La cena con Alice y Jasper no fue tan terrible o incómoda como me lo esperaba. Mi amiga se mostró tan comprensiva como siempre, mientras que su esposo se había tomado asombrosamente bien el hecho de que yo estuviera teniendo una aventura con su primo a espaldas de Edward.

-Edward había cambiado mucho últimamente- dijo- no es como si nos hubiéramos llevado increíble en la universidad, pero sabes… él antes no era así.

-lo sé- dije casi tragándome a la fuerza un trozo de pollo con ensalada, ya que no tenía deseos de comer.

-parece que desde que se metió en esa compañía le hubieran lavado el cerebro. Solo pensando en dinero y…

- y en tirarse a sus compañeras de trabajo- agregó Alice, interrumpiendolo.

Jasper simplemente no dijo nada al respecto.

-no es como si Rose tampoco se hubiera portado increíble- ella continuó, tal vez en un intento por justificar mi comportamiento y no hacerme quedar como la peor en nuestra relación- pero …

-Emmett es un buen tipo- Jas me dedicó una sonrisa amable - no puedo creer que nunca me contara sobre ustedes dos, ya sabes, de cuando salían en el instituto y eso…

Yo me encogí de hombros y solo seguí comiendo. Tal vez comer era mejor que hablar.

-las cosas debieron ser mucho más simples entonces- respondió Alice- ya sabes, cuando éramos críos no nos preocupabamos por las cosas que lo hacemos ahora.

-si, tienes razon, incluso con nosotros en la universidad fue muy distinto a cuando comenzamos a vivir juntos.

Y así continuó el resto de la cena con Alice y Jasper. Con ambos hablando sobre mi, Edward y Emmett, como si no estuviera presente, preguntandose y contestando cosas de las que apenas tenían idea.

Aun asi, no me moleste en decir mucho más.

Desalojando su habitación de huéspedes, y próxima habitación del bebé, para mi, me hundí en la pequeña cama con Mac a mi lado después de la cena solo ansiando dormir un poco y dejar de sentirme miserable.

Claro que querer dormir y realmente poder hacerlo, eran cosas completamente diferentes.

Aparentemente mi amiga había entrado en la fase de embarazo donde te dan antojos nocturnos o más bien atracones, y siendo que la habitación que me habían dado estaba junto a la cocina, podía oír a Alice cada vez que abría la nevera o algún paquete de algo para comer a las 2, 4 y 5 am.

Así que además de sentirme sola, y miserable, apenas pude pegar un ojo en toda la noche, preguntándome como hacia Jasper para dormir con alguien que se la pasaba levantandose de la cama a mitad de la noche para ir por bocadillos y luego regresar a su lado.

Y si, volvi a llorar en la cama, abrazándome a mi almohada y sintiendo como Mac se removía a mi lado al verme lagrimear sin parar.

Si bien había pasado mucho tiempo pensando que estando sin Edward me sentiría mejor y dejaría de estar miserable, y preocupada por nuestros problemas, ahora mismo nada de eso parecía ser posible.

Alguna parte en mi interior se sentía aliviada de no tener que estar más preocupada por tener que terminar con él o incluso tener que mentirle sobre mi embarazo, o estar enojada con él porque estuviera con otra a mis espaldas, pero incluso sin todo eso, aun tenia todas las cosas buenas que habíamos compartido para recordar:

Como nos habíamos conocido, cómo me había enamorado de él, nuestras primeras salidas juntos, sus regalos, nuestros aniversarios, como él me había propuesto matrimonio…. y claro también estaban las cosas malas que recordar: nuestras peleas y discusiones, sus largos viajes dejándome sola en casa, su enojo cuando mi comida se quemaba, o cuando Mac había roto algo en el departamento; sus celos repentinos y sin sentido,su desagrado ante la idea de que pudiéramos llegar a formar una familia y claro todas las reconciliaciones a medias y que al final no habían servido para nada.

Tal vez nunca habíamos estado destinados a estar juntos, pensé en un intento por convencerme de que así es como el universo lo había querido.

Que de alguna extraña manera, había vuelto a cruzarme con Emmett, haciendo que tuviéramos la oportunidad de volver a conocernos y conciliarnos con nuestro pasado. Tal vez dándonos una segunda oportunidad, una que yo aun no estaba lista para enfrentar.

Haciendo caso a Alice, me tomé el día del trabajo, intentando no estresarme con nada más de lo que ya tenía en la cabeza, comenzando a pensar que haría conmigo misma de ahora en adelante.

sí que luego de desayunar todos juntos y de que cada quien se fuera a su trabajo, yo me quedé en su casa con los dos pequeños cachorros haciéndome compañía

Y aunque sonara estupido, me sentía un poco envidiosa de ambos. tan ajenos a nuestro mundo, siempr alegres y jugueteando entre ellos, solo preocupandose por comer, dormir y jugar… sin todos los problemas que implicaba ser una persona. Ser un cachorro, entonces se me antojo casi como un sueño de una vida que nunca podría tener.

Luego de escuchar algo de música depresiva en mi ipod y hacerme un par de sandwiches con lo que pude encontrar en la nevera de mis amigos, aproveche la tarde para dormir todo lo que no había podido dormir por la noche.

Y fue solo el sonido de la puerta de su departamento abriéndose y los cachorros ladrando a lo lejos los que consiguieron despertarme; haciendo que me encontrara con Alice y un ejército de cajas listas para empaquetar mi vida, en cuanto entré en la sala.

-¿estás lista?

No, claro que no lo estaba, pero aun así tendría que hacerlo.

-seguro- respondiste sin ninguna emoción en la voz.

-bien, por que tambien te he conseguido un deposito- ella alzó su mano y me enseñó un par de llaves- no queda muy lejos, así que llevaremos allí todo eso que no usarás de momento

-Alice…- yo negué con la cabeza- no creo tener tantas cosas como para necesitar un depósito.

-yo tambien pensaba lo mismo cuando me mude de mi viejo apartamento a este ¿lo recuerdas? entonces necesite rentar un camión para traer todas mis cosas- si, aun recordabas todo ese fin de semana en que habías decidido a ayudarla a mudarse con Jasper. Parecía como si hubieran elegido el fin de semana más lluvioso del año para mudarse, siendo casi una lucha contra el mal tiempo, las cajas abarrotadas de ropa, libros y enormes muebles de los cuales ella se había negado a despegarse.

-lo sé

-además, se que piensas que no tienes tantas cosas por que tu y yo vivíamos juntas entonces y la verdad es que entonces si tenias pocas cosas, pero luego tu y Edward compraron un montón de cosas más para su departamento y cuando menos te das cuenta, necesitas tres viajes en auto para llevarte todo.

-bien, entonces ¿iremos en mi auto y el tuyo?- mi amiga asintió- de acuerdo.

-Jasper llegará en cualquier momento, así que podremos irnos y él se quedará con los cachorros.

Sin embargo no pude evitar sentir un nudo en mi estómago mientras íbamos manejando hacia lo que durante cuatro años había llamado "mi departamento", sabiendo que esa era probablemente la última vez que estaría allí.

Y para cuando estuvimos fuera de la puerta de entrada, mi cuerpo se sintió casi petrificado, tanto que Alice tuvo que tomar las llaves de mi mano y abrió la puerta ella misma.

De pronto una horrible sensación de vació me recorrió el cuerpo mientras observaba desde la puerta el living y la cocina completamente vacíos y en silencio, como si nadie hubiera estado allí por un par de largos días.

-vamos, no te quedes parada ahí- dijo Alice, tirando de mi brazo y casi obligándome a entrar- tenemos muchas cajas que llenar, así que mueve tu trasero.

Apretando los labios para no sentirme aún peor, me dije que si hacíamos eso rápido, podría irme de allí y dejar de mortificarme con todos los recuerdos que tenía en ese lugar.

Y pensar en todas las tardes que había llegado a "casa" después del trabajo y me había sentado en el sofá o me había preparado algo de comer en la cocina como si nada, nunca imaginando que tendría que irme de allí de esa manera.

Acercándome a la mesa del comedor, vi entonces una nota sobre la mesa del comedor escrita a mano. tomandola, me di cuenta entonces que era la letra de Edward.

Solo te pido que al llevarte tus cosas seas justa ya que no estaré ahí para decidir contigo quién se queda con qué, así que confiare en ti para eso.

Si vas a llevarte los muebles, dejame el sofá y la tv, siendo que fui yo quien los compró.

después realmente no me importan mucho las demas cosas, sobre todo lo de la cocina. Puedes llevarte todo eso, solo dejame un plato y un vaso, ya sabes nunca he cocinado mucho.

En fin, eso es todo.

Espero estes bien.

Edward

Apretando la hoja de papel entre mis manos, pude ver como esta se arrugaba en los lados bajo la presión de mis dedos, mientras suspiraba .

-¿Qué? ¿Qué es eso?- la voz de Alice sonó de pronto junto a mi, mientras me quitaba la hoja de papel de las manos, leyendola rápidamente.

-ah… maldito. ¿de verdad? ¿solo la tv y el sofá? bien, solo eso le quedará cuando terminemos de empacar.

-Alice…- yo negué con la cabeza- no quiero las cosas no me interesa quedarme con todo. Solo quiero mis cosas, mi ropa y algunas cosas más, que se quede el resto, solo me acompañaran con malos recuerdos.

-y una mierda. Te los llevas y los vendes. Si él no los quiere y tu tampoco, al menos puedes sacarle algo de provecho. Después de todo, no se trata solo de las cosas, sino que él te echó de su departamento, sin importarle que no tengas donde quedarte. Al menos con ese dinero, podrás pagarte algo de la renta de un nuevo sitio en cuanto lo consigas.

Ella tenía razón, pero aun asi me negué a desvalijar por completo todo el lugar solo por capricho.

Empezando por el baño, Alice me ayudo a empacar todas las cremas, jabones y maquillaje que tenia por alli, mientras veia como Edward no parecía en haberse molestado en mover ninguna de mis cosas desde la última vez que había estado en "casa".

Lo siguiente fue al armario, con toda mi ropa, zapatos, bolsos y algunas cajas con recuerdos, los que nos ocupó más de seis cajas grandes.

Y pensar que en menos de unos meses poca de esa ropa iba a caberme en cuanto mi panza comenzara a crecer y abultarse cada vez más.

-no necesitas llevarte toda esta ropa contigo enseguida- dijo ella luego de separar lo "más necesario" en uno de mis bolsos grandes- puedes dejarla en casa o en el depósito hasta que busquemos tu nuevo apartamento. Podemos buscar algunos en internet mañana o puedo llamar a uno de los amigos de Jasper que es agente de bienes raíces y busque algunas propiedades para ti para que veamos la siguiente semana, cuando te sientas un poco mejor.

Dejándome caer sobre la cama, apreté los labios y me cubrí los ojos sintiendo como las lágrimas no tardarían en llegar una vez más.

-oh, vamos, ya no llores más- dijo mi amiga, sentándose a mi lado y estrechándome contra su cuerpo- ya has llorado suficiente

-es que… no, no puedo…. - las palabras salieron de mi boca, casi balbuceando mientras no podía parar de llorar- no quería hacer esto, no así… y ahora….

-shhh… tranquila- Alice me abrazó con fuerza y acaricio mi cabello- me tienes a mi contigo, y también a Jasper,no estas sola. También tienes a tu mamá y tienes a Emmett…

Sintiendo como mi pecho se movía arriba y abajo, compungida, la abracé, intentando tranquilizarme.

-nos pediré algo de comer mientras estamos aquí. Esto llevará un rato- dijo

-no pensé que sería así como iba a irme- admití finalmente en voz alta.

-¿hubieras preferido que él estuviera aquí?

Yo no respondí.

¿Qué caso tenia pensar en eso? Tenía que mudarme de todas formas y llevarme todas mis cosas.

Edward y yo ya habiamos terminado y no habia vuelta atras.

-no- contesté finalmente

-bien- mi amiga estuvo de acuerdo- ahora limpia esas lágrimas y sigamos con esto. Pediré una pizza y comenzaremos a desvalijar la cocina.

Y no supe porque pero el modo en que ella lo dijo, me hizo reir. "Desvalijar", casi como si no pensara dejar absolutamente nada…

Poniendome de pie una vez más, tomé una buena bocanada de aire y me dije que tenía que enfrentarlo y terminar con eso. Si quería seguir llorando , podía hacerlo en otro lado.

Así que llevando todas las cajas llenas a la sala con Alice termine de sacar mis cosas de la alcoba y las lleve a la mesa del comedor para ordenarlas.

Cerca de media hora después, la pizza llegó y ambas nos arrojamos en el sofá para comer un poco antes de continuar con el trabajo.

Embalando todas las cosas de la cocina y dejandole a Edward unas cuantas, empaque mis libros, peliculas y cds que estaban en la sala.

Ya seguras de que no quedaba nada más grande que guardar, comenzamos a bajar las cajas y a cargarlas en su auto y luego en el mio, cuando este ya estuvo lleno.

No tengo idea de cuantas veces subimos y bajamos en el ascensor cargadas con cajas y más tarde con mi cómoda, la biblioteca desarmada en piezas , la mesa de la sala, la alfombra de la alcoba y el pequeño sofá rojo que tenía desde que Alice y yo habíamos vivido juntas, estuvimos listas para irnos.

Dandole una ultima mirada al departamento, ya medio vacío, me despedí de él en silencio y cerré la puerta, cerrando con el también una etapa en mi vida.

Ya era hora de mirar al frente y dejar de preocuparme por lo que había pasado. Dejar de lamentarme por mi errores, y los de él, por nuestras discusiones… todo eso ya estaba en el pasado.

Ahora tenía otras cosas en las que concentrarme y comenzar a pensar que iba a hacer con mi futuro.

Y si bien tuvimos una increíble cena de a tres, luego de una larga tarde de mudanzas, que concluyó luego de que metieramos todo en un pequeño depósito casi al otro lado de la ciudad; pensar que podría conciliar el sueño tranquilamente después de todo eso fue una equivocación.

Alice siguió con sus visitas nocturnas a la cocina, y yo seguí depertandome cada hora y media, sintiendome casi una zombie por la mañana y teniendo unas bolsas horribles bajo los ojos.

Y si bien, no le dije nada a nadie, pensé que no era sano que siguiera durmiendo a medias cada noche y siguiera sintiéndome como una intrusa cada día en casa de mis amigos, llamé a mi madre para preguntarle si podía ir a la casa de la playa con la que ella se había quedado tras el divorcio con papá.

Por supuesto, ella se vió algo sorprendida con mi pedido, y aunque intenté convencerla de que no era cosa de nada y que solo quería ver el mar por un par de días, ella me conocía lo suficiente como para saber cuando estaba mintiendo.

Así que aunque no fuera lo que quería, terminé confesandole todo lo que había pasado y que ése era el motivo por el que necesitaba alejarme de todo por un tiempo.

No está de más decir que ella se preocupó tanto que se ofreció ella misma a llevarme y a ayudarme a acomodar la casa para mi estadía, y que aunque intenté negarme, no tuvo caso.

Claro, ¿qué madre no se altera al enterarse de que terminaste con tu prometido y que estas embarazada de tu amante? Supongo que esperar que ella actuara de esa manera conmigo. Después de todo, era su única hija, una que ante sus ojos, ahora necesitaba ayuda para salir del embrollo en el que había terminado metida.

De modo, que ese fin de semana y haciendo que mis increibles amigos tuvieran que soportarme por dos días más en su casa, mi madre pasó a recogerme para irnos hacia la playa.

Solo con un par de maletas, mi computadora, todas las cosas de Mac, y por supuesto, el pequeño Mac, nos embarcamos en el viaje de hora y media hasta la vieja cabaña frente al mar.

Viaje en que me dediqué a contarle en detalle cómo lo mio con Edward había estado yendo en picada desde hacía varios meses y como con Emmett, por el contrario, todo había ido bien hasta nuestra última pelea y luego con lo del embarazo yo no había sabido cómo sobrellevarlo.

Por suerte para cuando llegamos a la casa, no estaba tan mal como yo esperaba. No estaba llena de telarañas por todas partes, ni polvo a montones.

Y mamá ayudó a que me instalara. Encendiendo la chimenea, ya que por la noche allí la temperatura bajaba considerablemente, me enseño como debía encenderla yo misma y fue al centro para abastecer mi alacena antes de que yo nos preparara a ambas algo de cenar después de pasarnos toda la tarde ordenando todas mis cosas y me acomodara en mi vieja alcoba.

Recordandome donde estaban todas las tiendas en el centro y también la clínica para que yo fuera a atenderme, ella hizo una lista de las cosas que debía comer y tomar en caso de sentirme con náuseas y que contenían todas las vitaminas y nutrientes que necesitaŕia durante el embarazo.

Si bien no le dije nada, intenté contener la risa mientras ella escribia y escribia haciendo la lista cada vez más larga, preguntándome en qué momento mi madre había obtenido su título de doctora o en todo caso, cuando había leído tanto como para saber todo eso.

Dios, ni siquiera yo misma habia leido tanto sobre bebes y embarazadas, algo que ahora que lo pensaba había sido un gran error. Demasiado preocupada por lo mio con Edward y luego con Emmett, apenas me había preocupado por mi misma y por cómo debía cuidarme.

Bien, al menos ahora tendría tiempo de sobra para hacerlo mientras buscaba otro departamento, y trabajaba desde casa hasta que finalmente me armara de valor para enfrentar a Emmett. Algo con lo que mi madre no dejó de hostigarme desde que lo supo, justficandose con que eso sería por mi propio bien.

Es es que ¿Era yo la única aterrada de decírselo? ¿por que nadie más pensaba eso? ¿porqué era yo la que sentía que él lo tomaría como algo malo? ¿como algo que no querría y que lo enfadaría?

-no todos los hombres son iguales- dijo mi madre- que Edward haya sido así contigo, no me lo explico, nunca pensé que fuera a decirte o hacer algo como eso- dijo con amargura y decepción en su voz- Pero Emmett no puede ser igual que él.

-no sabes cuánto cambió desde entonces, mamá- dije

-aun así. Merece saberlo. Después de todo, él será el padre del bebé, esté presente o no en su vida, siempre será su padre.

-si…

-solo hazlo-dijo- estar estresada y nerviosa no es lo más recomendable para ti ahora en tu estado. Deberías de estar lo más tranquila posible.

-¿acaso crees que he estado tranquila lo últimos dos meses?

Mi madre suspiró

-deja de hacerte la cabeza- dijo ahora con un tono de voz más serio, casi haciéndome recordar cuando me regañaba cuando era una niña y hacía las cosas mal- te conozco y sé que es lo que estás haciendo. En la secundaria eras igual, dándole vueltas a las cosas en tu cabeza hasta volverte loca en lugar de tomar una decisión. tu padre es igual...

-Mamá…

-no he dicho que sea algo malo, solo que no lo heredaste de mí- dijo ella dedicandome una sonrisa amable- solo dile la verdad y luego verás que hacer con el resto. Al menos te sacaras un peso de encima. Y si el desgraciado no quiere hacerse cargo de ese bebé le pateare el trasero tanto que nunca va a Olvidarse de mi.

Si, mi madre era genial.

Cerca de las doce me metí a la cama con Mac, luego de lavar los platos de la cena y de despedir a mi madre, viéndola desde la ventana de la sala como regresaba a la ciudad en el taxi que yo le había pedido.

Había acordado con Alice tomarme dos semanas lejos de la oficina, pero aun haciendo todo lo que pudiera desde mi laptop y enviándolo a ella por mail mientras descansaba un poco alejada de todo el mundo.

No teníamos demasiados eventos cerca o a menos ninguno tan grande como para que ella me necesitara allí, así que me relaje, convenciéndome a mí misma que esas eran una vacaciones que necesitaba tomarme con urgencia, y unas que en las que solo me ocuparía de mí y de nadie más; excepto claro de Mac y de esa pequeña cosita que estaba creciendo cada día un poco más en mi vientre.

Sorprendentemente los primeros días pasaron más rápido de lo que me esperaba. Fui a caminar a la playa con Mac por las tardes y luego al centro por algunas cosas para comer para ambos. Tambien me compre un sombrero para la playa y una novela de crimen, no sintiéndome con ánimos de leer una romántica ahora mismo.

Claro que al toparme con una película romántica en la tv, no pude evitar quedarme enganchada y llorar como una tonta durante todo el final, como era de esperarse.

Si, al parecer la parte emocional del embarazo estaba comenzando a afectarme, eso o el hecho de estar sola nuevamente después de tanto tiempo, me había puesto realmente triste.

Entonces fue como si el tiempo simplemente se detuviera.

Levantándome temprano por la mañana, y preparándome mi jugo de frutas a diario, el resto de mi dia consistía en leer un poco, pasear por la playa y luego intentar hacer algo de trabajo, comiendo un poco de cada cosa entremedio antes de irme a la cama aun sintiéndome extraña y sola.

Al día siguiente llegó un mensaje de Emmett preguntando como estaba.

Y yo simplemente lo ignoré.

No había manera de que pudiera explicar en un solo mensaje como me sentía o todo lo que estaba sucediendo en mi vida ahora mismo, o incluso en cinco mensajes. Él y yo teníamos que hablar, pero yo aun no estaba lista para eso. Aun estaba asustada y preocupada por mi estado. Los primeros tres meses de embarazo siempre eran los más difíciles y que necesitaba de más cuidado ¿que tal si…? No, ni siquiera quería pensarlo.

Después de todo lo que había pasado, eso no podía suceder. Pese a que no había buscado tener un bebé con Emmett, iba a hacer todo por que él fuera feliz en cuanto llegara a este mundo. Y mientras tanto me cuidaría como era debido; tomando mis vitaminas y suplementos, alimentandome sanamente y sin excesos, asi como tambien me mantendría alejada de las emociones extremas.

Hable con Alice por mi computadora y me dio algo de aliento, diciendo que todo en la oficina estaba yendo bien y que podía continuar con mi descanso por un par de semanas más y que me relajara.

Asi que lo hice.

Yendo la centro tres veces por semana por comida,y al doctor del hospital local para hacerme un control de rutina, intenté centrarme en mi rutina, de a un día por vez.

Claro que ver parejas por todos lados, no ayudó en absoluto a mi estado de ánimo. En el mercado, en la calle, en las tiendas...allí estaban. Abrazados, besándose, riendo, disfrutando, siendo felices, o incluso discutiendo…

Solo entonces volví a sentirme miserable.

No volví a llorar, pero sí reflexioné mucho sobre mi vida y como está cambiaría dependiendo de lo que pasara conmigo y Emmett en un par de meses. De cómo me prepararía para afrontar todo eso sola y por mi cuenta en caso de que lo nuestro no funcionara, o permitiendome imaginar cómo podríamos sobrellevar todo eso juntos.

Dos semanas más pasaron, y más mensajes y llamadas de Emmett continuaron llegando.

Y yo seguí sin responder.

¿podría esperar un poco más? ¿ podría esperar a que esto fuera algo seguro? ¿a que yo estuviera lista para aceptar lo que pasaría con nosotros, fuera bueno o malo?

Hablando un par de veces más con Alice, solucionamos varias cosas más de la oficina, y me informó sobre un gran evento que tendríamos pronto para una marca de ropa. Era genial.

Claro que antes de eso, aún teníamos la fiesta de navidad de Emmett.

Si, aunque no quisiera pensar en él, no podía desligarme del trabajo por completo. Así que aun desde la playa intenté encargarme por mi cuenta de todos los detalles que había dejado en suspenso, para luego delegar el resto de las cosas a Alice, pidiéndole a ella que consultara todo lo que quedaba con él.

Aún faltaba poco más de un mes para el evento y quedaban muchas cosas por hacer, pero aun no quería verlo, y Alice lo aceptó.

Dijo que Emmett había ido a la oficina un par de veces buscandome, pero ella no le había dicho dónde estaba.

-No estaba nada feliz- me dijo

-lo imagino

-y no paró de insistir con el asunto, tanto que prácticamente le pregunto a cada una de las chicas de la oficina donde estabas.

-lo lamento

-Olvidalo- ella me sonrió intentando animarme- Tienes suerte que Jas no sepa dónde queda la casa de la playa de tus padres. Sino apuesto que para ahora ya se lo habría sacado hace rato.- yo no contesté- ¿cuando vas a hablar con él?

-en dos semanas tendré tres meses. Supongo que entonces estaría bien- dije en un intento por prepararme psicológicamente para el asunto.

-¿harás que vaya hasta allá?

-o podría regresar a la ciudad, aunque aun no tengo casa donde vivir.

-bueno, ya te lo dije. Puedo llamar a Alistar y pedirle que vea algunos departamentos para ti. Podrías venir un dia a la ciudad y verlos y quedarte aquí por una noche antes de cerrar algún trato.

Yo asentí con la cabeza

-supongo que estaría bien

MI amiga sonrió del otro lado de la pantalla.

-y si necesitas ayuda con algo de dinero o papeles, no te preocupes por eso, Jas y yo podemos encargarnos por el momento.

-Eres demasiado buena conmigo.

-y tu demasiado terca. Así que disfruta tus vacaciones por lo que quedan de ellas, por que te espera un montón de trabajo para cuando regreses a la oficina.

Yo sonreí.

-Mientras tanto me encargaré de que Emmett decida lo más urgente para su fiesta. Ya deberíamos estar enviando sus invitaciones- explico-en fin, cuídate y no te broncees mucho. Hablaremos en un par de días.

-gracias Ali. Adiós

-adios- ella me saludo con la mano y entonces colgó la videollamada.

Si…. Por mucho que me gustará allí, tenía que afrontar la realidad y regresar al trabajo tarde o temprano.

Aunque tal vez podría convencer a Alice de quedarme un poco más de tiempo en la playa.

Ja. Podía hacerlo, aunque difícilmente iba a funcionar.

Y... un millon de años despues he vuelto ha actualizar. No me odien por eso, solo he tenido problemas para escribir, o más bien falta de motivación.

Luego me he entusiasmado escribiendo el capítulo siguiente a este, y ha quedado este en el medio sin terminar.

Asi que como recompenza a su paciencia, les subire este capitulo y el siguiente juntos como regalo; quedando solo el ultimo, el epilogo que aun no comence a escribir. Asi que me gustaria escuchar sus sugerencias de que final les gustaría leer.

Saludos a todas!

Bella McCartney Darcy