Hola, gente. Gracias por los comentarios al anterior capítulo. No os preocupéis, yo no suelo traducir fics que acaben mal para nuestras chicas. Ya está, no digo más, que sería spoiler.
Capítulo 25
Emma está inmersa en una nueva oscuridad, como si hubiese perdido su alma otra vez, pero de una manera más profunda e irreversible. Contempla los ojos cerrados y el cuerpo frío de Regina en sus brazos. Ignora la llamada de Merlín y el dolor que de ella emana impide que ningún otro se acerque. Con la mirada perdida, mira a sus padres, inconsolables, intentando mantener a Henry junto a ellos. Su hijo se debate, pero sin fuerzas. Entonces la sheriff recuerda la historia de Snow White y Charming y vuelve mirar a Regina.
Swan es fruto del amor verdadero de la princesa y del príncipe. Él despertó a su amada de la maldición del sueño con un beso. Ella dividió su corazón con su amado al tener que usar el de él para regresar a Storybrooke. Amor verdadero. Los dos sabían que se amaban, sabían que siempre estarían juntos, que se encontrarían todas las veces, que siempre descubrirían un modo para todo. Pero, ¿Regina y ella? ¿Sería correspondida por la reina? ¿Tendría alguna oportunidad para ser el motivo de las sonrisas de la morena?
La rubia mira una vez más a su hijo y recuerda la primera lección que él tanto se empeñó en enseñarle: creer. Y es lo que necesita hacer ahora. Emma se deja invadir por una inusitada calma manteniendo todavía a Regina junto a ella. Esboza una sonrisa débil al acariciar el rostro de la alcaldesa, admirando la belleza de sus trazos. Creer. En aquel instante, la rubia se aferra a aquella frase casi susurrada que le había escuchado: «Volví…por ti» Creer. Por más improbable, irreal, imposible, inexplicable, inviable o utópico que pudiera ser, Emma se permite creer en el amor. Ella ama a Regina. Creer…
Llena de un coraje recién formado en su interior, nacido de la luz del amor, la salvadora acerca sus labios a los de Regina y los toca suavemente. Las dos ya se habían besado de aquella forma antes, en otras circunstancias, aún así, los recuerdos de toda la historia que habían compartido parecían pasar a cámara lenta en la mente de la salvadora. La magia presente en su cuerpo se manifiesta enseguida, trasborda. La magia que era de Regina y ahora es de ella. El chorro de luz envuelve a la reina. Cuando siente un ligero temblor en los labios pegados a los de ella, Emma se aparta con cuidado de Regina y abre los ojos inmediatamente, acompañándola en su despertar. La rubia sonríe de oreja a oreja ante aquella mirada confusa.
«¿Emma?»
«¡Shh!» la rubia ríe y llora al mismo tiempo «Estoy aquí, Gina, y tú has vuelto…» no consigue soltar a la morena «¡Volviste a mí!» Regina lleva su mano al rostro de la sheriff y la acaricia con cuidado, comprobando si de verdad todo eso era real.
«¿Cómo…?» Emma no consigue responder, solo mira largo y profundamente aquellos ojos chocolate que la miran también con la misma intensidad.
Un espasmo de alegría recorre a los moradores de Storybrooke.
«¡Mamás! ¡Mamá!» Henry es el primero en romper la inercia de los demás y corre hacia donde están Emma y Regina. El pequeño llega y se tira sobre ellas, que necesitan equilibrarse para acogerlo.
Merlín observa al trío, maravillado e intrigado al mismo tiempo.
«Kid…» la rubia llama a su hijo, al sentirlo más calmado «¿Qué te parece si nos levantamos?» Henry sonríe en respuesta y se pone en pie, ayudando a Regina a levantarse y, poco después, a Emma, que parece completamente recuperada. La reina, en cambio, se siente bastante débil.
Tinker es la primera en ignorar por completo la mirada de "vamos con calma" que Emma Swan lanza a los padres y amigos. El hada llega a la alcaldesa tan rápido que no es posible impedir que casi derribe a Regina cuando choca contra ella, abrazándola.
«¡Tinkerbell!» censura Emma
«¡Querías aplastar mi corazón, Emma Swan, no tienes derecho a decirme nada! Además, YO soy su hada madrina, ¿ok?» dice en tono de desafío mientras aprieta a la alcaldesa entre sus brazos, comprobando si de verdad está bien.
«Hey, Tink, yo…» antes de que pueda completar la frase, la morena se siente mal de nuevo y se desmaya. Si Emma no hubiera estado ahí, habría caído al suelo. Henry, Tinker y la salvadora se miran, aturdidos. Esta vez, no hay barrera mágica entre ellos y todos llegan corriendo.
«¿Pero qué ha pasado?» Charming se adelanta
«¿Regina está bien?» Snow intenta comprobar el estado de la reina
«¿Qué es lo que ha pasado ahora?» Ruby está afligida
«Quizás si la besas de nuevo, Emma…» sugiere Belle
«¡Calmaos todos!» la sheriff mira aturdida a tantos rostros a su alrededor «Entiendo que estéis preocupados, pero tenemos que respirar, por favor» pide y pronto el grupo de gente forma una círculo protector alrededor. Emma busca a Merlín con la mirada y él se adelanta.
«Por favor, dígame que sabe qué está pasando con ella y que podemos hacer algo»
Taliesin se acerca a las dos, Emma está casi sentada en el suelo, con el cuerpo de Regina acomodado en su regazo. El Mago pasa sus manos sobre la reina, sintiendo su magia perdiendo fuerza.
«El estado de Regina es delicado, señorita Swan» se concentra en la rubia, pero también mira a todos antes de proseguir «Su Majestad está hecha de las dos magias existentes, la oscura y la de luz, pero usted solo posee una. La magia que ha compartido con Regina no ha sido suficiente para que pueda recuperarse y transformar por sí misma un poco de su magia de luz en magia oscura. Necesita el equilibrio»
«¿Y eso qué significa exactamente?» Emma está afligida, sintiendo el pulso de la morena cada vez más débil.
«Significa que, además de su magia de luz, ella necesita también magia oscura» aclara Taliesin
«Eso ya lo he entendido, ahora necesito saber dónde conseguir esa magia. ¿Usted puede?»
«No, no podría, no tengo ninguna relación con Regina…Lo siento mucho»
«¿Entonces quién?» Emma grita
«¿Morgana?» dice Henry
«La Gran Señora está muy lejos, no hay tiempo para que podamos invocarla. Y no le aconsejo a la señorita Swan que piense en transferir su magia de nuevo a la reina, las dos pueden perderse en el proceso» alerta Merlín
«Pero tengo que hacer algo, no puedo y no voy a perder a Regina, si ese es el único modo, yo…»
«¿Hay alguna manera en que yo pueda ayudar?» Maléfica se adelanta. Emma la mira, medio desconfiada y un poco celosa, pero si la mujer dragón es capaz de hacer algo, aceptaría la ayuda.
«Solo si la hechicera tiene algún parentesco con la reina» advierte Taliesin
«Yo no tengo ningún parentesco con Regina» Emma le replica a Merlín «E incluso así mi magia y la de ella…»
«Su magia se entrelaza a la de ella por un único motivo, señorita Swan, mucho mayor que los lazos de sangre» el Mago afirma y la salvadora parece resignarse y pensar al respecto.
«Yo puedo ayudar» la voz de Zelena se escucha y ella se acerca «Soy la hermana de Regina, medio hermana, en realidad, pero la magia oscura de ella tiene el mismo origen que la mía, Cora»
«Zelena, ¿no estás sin magia?» se adelanta a decir Charming
«Estoy impedida para usarla, astuto príncipe» ella alza los brazos y enseña los brazaletes «¡Pero no significa que la haya perdido!»
«En ese caso, podemos conseguirlo» declara Taliesin y hace una señal para que la pelirroja se acerque
«¡Espere! ¿Eso no puede perjudicar al bebé?» quiere saber Robin
«No se preocupe, señor Robin Hood, el bebé que la Wicked Witch espera no es portador de magia. Además, no usaremos toda su magia, solo un poco. Así que, no le afectará» aclara el Mago
«No me gusta esta alternativa, Zelena con sus poderes de nuevo» susurra Snow a Charming, aprensiva
A pesar de haber tantas personas alrededor, el silencio que se hace presente es colosal, como si todos estuviesen evitando incluso respirar de forma más profunda.
Merlín agarra su báculo firmemente y lo apoya en el suelo, extiende el brazo en dirección a Emma, extrayendo de ella algo de magia, dejando la bola blanca suspendida en el aire. Después, hace lo mismo con Zelena, ya libre de los brazaletes y pudiendo manifestar su magia. La bola negra es colocada al lado de la otra. Lentamente, Taliesin acerca las dos a Regina. Cerca de la reina, las magias se conectan, se mezclan, hasta alcanzar un equilibrio. Solo entonces se transfieren al cuerpo de la morena.
Todos miran a Regina, están aprensivos y ella sigue desmayada.
«¿De verdad va a funcionar?» Emma encara a Merlín
Antes de que el Mago pueda responder, la reina parece querer despertar y se agita en los brazos de la sheriff.
«Regina…» Emma la llama con cariño
«Emma…» la alcaldesa responde en un tono quedo, abriendo los ojos. En cuanto la ve despierta, la salvadora no logra controlar su contenido miedo, y se lanza sobre ella con un torrente de preguntas.
«¿Estás bien? ¿Qué sientes? ¿Puedes levantarte? ¿Sientes algún dolor? ¿Incomodidad?»
«Emma…»
«Debemos llevarte al hospital, ¿qué crees? Whale puede examinarte, será rápido, solo para estar seguros, ¿sabes?»
«Emma…» la reina ya está irritada y revira los ojos porque la salvadora no deja de hablar
«Por favor, di algo, Regina, dime qué sientes, sabes que no soy buena en adivinar las cosas y…»
La morena no aguanta más la tirada de palabras de Swan. Para callar a la rubia, sencillamente ignora a todos alrededor y pega su boca contra la de Emma, sorprendiéndola.
Snow y Charming intercambian una cómplice sonrisa y Henry cree que es lo máximo ver a sus madres allí. Cuando se da cuenta de que ha sido suficiente para que la sheriff quede callada por algún momento, Regina se separa de ella. Al final, están en mitad de la calle y la ciudad entera parece estar asistiendo a todo, aún no sabe cómo ha sido despertada y necesita controlar sus impulsos. Se miran, la rubia, como quería la morena, incapaz de decir nada
Henry ayuda a Regina a levantarse, y después, a Emma. Taliesin se acerca a la reina, para examinarla. Puede sentir ambas magias fluyendo, poco a poco, y aumentando dentro de ella. Puede que haya algún malestar en el proceso, sin embargo, él cree que todo estará bien.
«Bien, muy bien» el Mago la mira y sonríe. Regina coge sus dos manos
«Gracias» ella mira a Emma y después de nuevo a Merlín
«No me lo agradezcáis, Regina de Avalon. Solo cumplid vuestra promesa hecha a vuestra abuela» el le guiña un ojo y ella asiente
«¿Abuela?» al escuchar aquello, Emma recupera el habla y mira a Henry «¿Promesa?» busca a los compañeros de viaje de la reina y de su hijo «¿Regina de Avalon?» repara en el manto rojo de la reina «¿Alguien puede explicarme qué pasa?» la rubia se cruza de brazos y mira algo frustrada a sus padres, amigos y a la reina.
«Muchas preguntas, la historia será larga, pero ahora, señorita Swan, si no te importa, mi ahijada necesita descansar» Tinker se pone protectoramente al lado de la alcaldesa, que está feliz incluso por volver a ver a su a veces torpe hada madrina.
«Emma, ¿por qué no llevas a Regina y a Henry a casa, hija?» Snow finalmente interviene, acercándose más a las dos y feliz por ver a su pequeña de vuelta «Nosotros aún tenemos algunos…asuntos que resolver aquí» la princesa se refiere a los ogros y trolls que, sin el poder de la Dark One están a merced de sus propios instintos
«¿Acaso no están pensando que de repente podéis decidir lo que necesito o lo que tengo que hacer, no?» la reina mira a su ex hijastra «No dejaré mi ciudad vulnerable a los caprichos de esas criaturas y…»
Merlín pone su mano sobre el hombro de la morena cortando su discurso.
«Puedo hacer que el hechizo que aísla el bosque no deje que ninguno de esos monstruos cruce el perímetro de la ciudad al menos hasta mañana por la tarde» ofrece Taliesin «Un tiempo razonable para que os recuperéis, querida» Regina piensa en replicar, pero él se lo impide «Por favor, vuestra abuela jamás me perdonaría si insistís en agotar vuestras fuerzas una vez más. Y si lo hacéis, sabed que sería definitivo, Regina. No habrá ninguna manera de traeros de vuelta después. Vuestro cuerpo está débil, fue completamente vaciado de magia, recibió un shock, casi os perdemos de nuevo. Necesitáis un tiempo, las magias deben fortalecerse en vos primero» advierte
«Se irá a la mansión ahora mismo» Henry se coloca entre sus dos madres «Las dos se van» él las mira firmemente «Casi las pierdo a las dos más veces de las que son suficientes para una larga temporada y no consiento quedarme sin vosotras, ¿ok?»
Emma y Regina se miran y vacilan, pero acaban por asentir
«Bien, si es así, parece que tenemos vacaciones de nuestros problemas hasta mañana. Taliesin, por favor, aceptad mi hospitalidad, venid con nosotros también» Regina se pronuncia a todos los presentes, y por primera vez, siente las miradas sin odio puestas en ella.
«Acepto y os lo agradezco»
«Emma Swan, cuida bien de ella o te las verás conmigo» Tinker se coloca frente a la sheriff y lo serio de su expresión impide a la rubia más alta hacer alguna broma.
«Regina…» Charming y Snow se acercan «Espero que tengamos oportunidad para agradecerte como Dios manda» el príncipe agarra sus dos manos en un gesto de cariño «Pero no puedo dejarte ir sin decirte al menos muchas gracias»
«Gracias por haber traído a Merlín, por…» Snow siente el llanto atenazarle la garganta «Por Emma…» es todo lo que consigue pronunciar. La reina entiende, les da paso y los ve abrazar a su hija, muy emocionados.
«Ahora marchaos, pero después queremos escuchar la historia que tenéis que contarnos» el príncipe mira a las dos con una sonrisa
Antes de que Emma pueda invocar su magia para trasladarlos, la salvadora se acerca a Robin y a Zelena, que se mantienen algo apartados de los demás, como si no formaran parte de aquella enorme familia.
«Gracias, Zelena. Jamás podré agradecerte lo suficiente por lo que has hecho hoy» y se va sin esperar respuesta y desaparece de allí junto con Taliesin, Henry y Regina en una nube lila.
En medio de la ciudad, Lily y Maléfica finalmente se abrazan. Ruby es acogida rápidamente también por la hechicera. Los viajeros reciben el cariño de aquellos que se habían quedado y el gran e inusitado grupo decide seguir hasta Granny's. Parece más fácil asimilar los últimos acontecimientos degustando un café especial o un chocolate caliente. Los curiosos se dispersan, el miedo de que algo malo ocurra aún planea por el aire. Pero ahora hay una nueva esperanza de que todo se arreglará de nuevo: su reina está de regreso.
Belle y Ruby son las más parlanchinas, contando los días pasados en Camelot, la presencia de la Señora de Avalon y lo que la reina les había contado sobre su ascendencia. Blue y Archie se conforman en añadir detalles y hacer observaciones que juzgan pertinentes. Lily no está del todo cómoda en mitad de todas aquellas personas que aún no conoce muy bien. Sin embargo, entre Ruby y su madre, sonríe cada vez que escucha la voz de la loba. Las dos están con sus manos entrelazadas y siempre intercambiándose caricias.
El relato sobre el nacimiento del primer Merlín emociona los corazones más sensibles. Belle es una gran contadora de historias y, a pesar de no haber ido a la isla de Avalon, cuenta cosas de ella llenas de detalles leídos en los libros de la biblioteca del rey Arturo, consiguiendo transportar a los oyentes hasta allí. Granny incluso para su trabajo para escuchar. La abuelita está feliz por la ciudad, por sus amigos, pero, sobre todo, por su nieta y por la gran sonrisa que ella tiene estampada en el rostro.
En la mansión número 108 de la calle Mifflin, Regina deja a Taliesin bien acomodado en su biblioteca particular con una generosa taza de té y algunas galletas. Ella suspira al recorrer las estancias de la planta baja con la mirada. Nada de lo que ahí hay es parecido a la sencilla y acogedora casa de su abuela, a quien ya echa mucho de menos. Sin embargo, de alguna forma, siente que está exactamente donde debe estar. La reina sube las escaleras y escuchas las voces de Henry y Emma en el cuarto del muchacho.
«Mamá, no, no puedes pensar así, no es culpa tuya que…»
«Pero es lo que he hecho, chico» la voz de ella está cargada de culpa y tristeza «No importa si era el Dark One o no, yo he traído esas criaturas la ciudad, yo coloqué la vida de todos en peligro, he sido la responsable de muertes y…por mi culpa, Henry, casi pierdes a tu madre. Jamás me lo perdonaría, jamás conseguiría seguir adelante si…»
«Mamá, escúchame, mírame» él agarra el rostro de Emma «No ha estado bien lo que has hecho, la jugada de lo ogros y trolls, pero ¡estoy seguro de que mamá y tú os las arreglaréis para que todo quede como estaba! Ella está de vuelta, está con nosotros y eso es lo que importa» el pequeño intenta pasarle seguridad.
«Aún así, Henry, no puedo lidiar con todo lo que he hecho, yo…» la salvadora llora junto con su hijo.
«¡No voy a dejar que te alejes de nuevo, mamá! Por favor…»
Al escuchar aquello, Regina decide entrar en el cuarto. Comprende lo que la sheriff está sintiendo, ya lo había vivido tantas veces. Y decepcionar al hijo es algo que aún le pesa en el alma. Lentamente empuja la puerta, anunciando su presencia.
«¿Puedo?» las dos la miran y dejan espacio en la cama para que ella también se siente.
«Regina, deberías estar descansando» la preocupación genuina con su bienestar en la voz de Emma la enternece. La reina aún no sabe qué hacer con la verdad de aquellos sentimientos que nutre por la rubia, pero le gusta saber que es importante para ella, que se preocupa.
«Ya me voy a mi cuarto, vine a saber si necesitáis algo» Henry aprovecha la presencia de la madre y se abraza a ella, lo que llena a la morena de felicidad al recibir el cariño del hijo de forma tan espontánea.
«Necesito que nunca me dejes» susurra el muchacho. Emma mira a los dos y sonríe. Regina acaricia los cabellos del hijo que ambas comparten y respira hondo «Hoy sé lo estúpido e idiota que fue contigo, mamá» él mira a la alcaldesa algo avergonzado «Todas las veces que me sentí solo, fue porque yo quise. Tú siempre estuviste ahí, cuidando de mí, siendo sincera cuando te pregunté de dónde había venido yo, siempre queriéndome dar tu amor y yo te rechacé, no dejé que te acercaras…»
«Henry…» Regina intentar calmar a su pequeño, él no necesita decirle aquello. Emma nada dice, solo pone una de sus manos sobre el hombro del muchacho y se acerca más a los dos, sonriéndole a la morena y acariciando su espalda con la otra mano.
«No, mamá, necesito decir lo maravillosa que fuiste, cuánto me arrepiento de no haberte dejado entrar antes en mi corazón. Fui un bobo por haber luchado tanto tiempo contra tu amor, por haberme repetido tantas veces que no me amabas»
«Hijo, ¿por qué esto ahora?» ella no consigue controlar sus lágrimas
«Porque solo me he dado cuenta de esto cuando casi te pierdo hoy. Me sentí horrible al pensar que quizás no iba a tener la oportunidad de decirte esto contigo aquí…»
«Está todo bien, Henry…» Regina lo tranquiliza
«Sé que sí, porque estás aquí» él se aprieta más contra la madre «Porque nunca desististe de mí. ¡Porque siempre me amaste, mamá, y sé que soy el chico con más suerte del mundo por tenerte! ¡Por teneros a las dos!»
«Hijo mío…mi príncipe…» Emma siente las lágrimas en su rostro, pero no le importa, abraza a los dos y se siente en paz, en casa, como nunca antes se había sentido en toda su vida. A pesar de la culpa por lo que había hecho siendo la Dark One, la rubia es invadida por la certeza de que no podría estar en ningún otro lugar del mundo que no fuera en aquel abrazo.
El móvil de Henry suena interrumpiendo el momento entre los tres. El pequeño sonríe al ver el nombre de su abuela y lo pone en manos libres.
«Hola, abuela…»
«Henry, ¿está todo bien por ahí?» Snow percibe la voz del pequeño llorosa y se preocupa
«Sí, estamos bien…»
«Emma y Regina, ellas…»
«Están aquí a mi lado» él responde con una sonrisa «Y también están escuchando»
«Emma, hija, ¿estás bien?»
«Sí, Mary…mamá»
«¿Regina?»
«Hola, Snow»
«Por favor, dime que estás descansando» la princesa habla y está preocupada
«Ya nos estamos encargando nosotros de eso, abuela. No te preocupes, nos encargaremos de que mamá no haga esfuerzos ni magia hasta mañana, por lo menos» Regina siente que la invade una ola de sentimiento al percibir cómo el hijo la cuida.
«Henry, tus madres han pasado por muchas cosas y…bueno, todos escuchamos la recomendación de Merlín…¿por qué no vienes para acá, también lo puedes traer a él mientras Emma y Regina descansan?»
«¿Puedo, mamás?» el muchacho está rebosante de felicidad por tenerlas a las dos cerca
«¿Regina?» Emma mira a la morena, pidiendo una respuesta. Ella sabe que llegó a la vida del muchacho mucho después, que todo lo que su hijo es se lo debe a la reina, que lo acogió y lo amó cuando ella no pudo hacerlo.
«Puedes ir, hijo. Pero estate en casa para cenar, ¿ok? ¡Aún tengo muchas ganas de estar contigo!» abraza al joven príncipe que le sonríe con cariño a la madre.
«David lo llevará más tarde, Regina, no te preocupes» Snow cuelga
«Mamá, ahora en serio, la abuela tiene razón, no deberías estar en mi cuarto. ¿Me prometes que vas a descansar y recuperarte?»
«Hijo, no te preocupes…Ahora ve, si bien conozco a mi príncipe, sé que en esa cabecita hay una gran cantidad de preguntas que quieres hacerle a Merlín» ella sonríe y él admite que sí
Emma acompaña a Henry hasta la puerta del cuarto, pidiéndole que tuviera cuidado y que no molestara mucho al Mago, lo que hace que el muchacho la mire un poco enfadado, haciéndola reír. Cuando se ven solas, las dos se miran sin saber cómo comportarse.
«¿Quieres hablar?» ofrece Regina
«¿Sobre?» la rubia cruza los brazos, sin saber muy bien dónde ponerlos
«Lo que ha pasado por aquí. Yo…disculpa, escuche lo que le contabas a Henry, sobre sentirte culpable» la morena decide ser sincera
«Ah…bueno, no sé si estoy llevando bien todo esto» antes de que la reina pueda intervenir, Emma la calla «Pero solo acepto tocar el tema después de su majestad esté cómodamente instalada en su cuarto y siguiendo las recomendaciones de nada de esfuerzo»
«Swan, sé cuidarme» Regina se levanta, pero le gusta aquella atención
«Sé que sabes. Aún así, me gusta pensar que puedo…que yo…»
«¿Que tú…?»
«Que puedo cuidar de ti un poco también, ¿sabes?» Regina se sonroja y se siente bien al escuchar aquello «Quizás…como cuando estábamos en la cabaña del árbol…» la rubia sonríe al decir eso
Una idea surge en la morena y abre una pequeña sonrisa, intrigando a Emma.
«Sé que tenemos algunas, quizás muchas, cosas de que hablar, Emma, pero…también sé que mientras no haga lo que Taliesin pidió y yo prometí a nuestro hijo, no tendré paz» revira los ojos y la rubia recuerda cuánto ama aquel tonto gesto.
«¿Eso significa que finalmente vas a descansar?»
«Sí, habéis ganado…» la reina responde medio enfurruñada
«Puedes ir a acostarte, yo me quedaré aquí…» las dos se miran y Regina frunce el ceño «Pues para garantizar que de verdad vas a descansar y que, mientras, nada suceda…contigo…»
«Bien, ya que te vas a quedar por aquí…quizás…¿podrías hacerme compañía?» la morena dice recelosa
«¿Hacerte compañía?» es la vez de Emma de fruncir el ceño
«Hablaste sobre la cabaña del árbol, y bueno…»
Una luminosa sonrisa de Emma, de esas capaces de brillar en la negrura más profunda de la noche, hace que el corazón de Regina lata desacompasadamente. Saber que provoca aquella reacción en la rubia es, definitivamente, una buena sorpresa. Las dos siguen en silencio hacia el cuarto de la reina.
«Voy a tomar un baño…» la morena quiebra el silencio
«A mí también me gustaría cambiarme de ropa…» Emma aún vestía toda de negro, con el conjunto de la Dark One.
Regina va hasta su vestidor y coge una toalla limpia, un conjunto nuevo de ropa interior cómoda que suele usar cuando se puede dar el lujo de quedarse en casa y, para sorpresa de la salvadora, un conjunto de camiseta y bermudas.
«Puedes usar el cuarto de baño de la habitación de Henry. ¡Y, definitivamente, el negro no es tu color, Swan!»
«Si no lo estuviera viendo, jamás creería que tuvieras este tipo de ropa, ¿sabes?»
«Pues has de saber que no me paso los días en casa vistiendo trajes de oficina o vestidos elegantes, sheriff» a pesar del tono superior, hay algo de diversión en la voz de la morena
«¿Ah no? ¡Ha tirado por tierra todas mis fantasías, señora alcaldesa!» Emma no habla con doble sentido, pero las palabras de la rubia hacen que la reina se enrojezca y que la sheriff no sepa bien qué hacer en aquella situación «Yo…voy a tomar mi baño, disculpa»
Cuando Regina sale del baño, vistiendo uno de sus cómodos pijamas de seda, se encuentra a Emma de pie junto a la ventana de su cuarto, observando la tarde que declina. La ciudad ya no tiene resquicios de nieve, probablemente debido a la magia de Elsa. La temperatura aún es baja, pero no tanto. La reina duda en ir hasta la salvadora, es extraño tenerla tan cerca y no saber, de repente, cómo actuar.
«¿Sabes?...No es culpa tuya» aquella voz ronca hace que la rubia cierre los ojos y sonría, sacándola de sus devaneos.
«Debería haberme resistido más…» la salvadora baja la cabeza
«Si lo hubieras hecho, no habríamos tenido forma de traerte de vuelta. Tú…hiciste lo que fue preciso» la morena da dos pasos y Emma se gira hacia ella.
«Y tú me salvaste…» las dos se miran, el verde encontrando el castaño. Tanto que decir, pero el silencio de aquel intercambio parece mayor que cualquier declaración y están tan envueltas la una en la otra que las palabras se pierden por el camino.
En la intensidad del momento, Regina se siente mareada. Las magias dentro de ella aún están inestables.
«¿Regina?» Emma da unos pasos hacia delante y la agarra
«Estoy bien, Emma, es solo…parece que hay una pequeña batalla entablándose en mi interior» explica
«Nacer con una magia ya es complicado de controlar, imagino con las dos…» la rubia intenta quitarle hierro al asunto, pero está preocupada. Estuvo muy cerca de perder a la reina y no quiere pasar de nuevo por aquello.
«¿De verdad…te vas a quedar aquí?» Regina pregunta algo avergonzada.
«¿Puedo?» todo lo que la salvadora desea en aquel instante es poder cuidar de su reina
«¿Como en la casa del árbol?» la alcaldesa mira la cama y después a Emma.
«¡Como en la casa de árbol!» ellas sonríen y, aunque sin saber cómo actuar, se acomodan en la cama, acostándose una frente a la otra.
En cada mirada habita una oleada de sentimientos. En la presencia de cada una. Ellas, que habían estado tan distantes, tan perdidas, ahora se reencuentran, no solo a sí mismas, se reencuentran en los ojos de la otra. Y allí no se ven reina y salvadora; alcaldesa y sheriff. En aquel cuarto, son solo Regina y Emma, con tanto en común que son capaces de comprender los errores de cada camino, mirar a la oscuridad de cada una sin juzgar, solo con el perdón.
Existe una liviandad de sueños en cada mirada; en el silencio cómplice, un soplo de esperanza. Hay una ligereza en el pecho ante cada sutil sonrisa. Hay generosidad, complicidad, afinidad. Tantas cosas que una ve en la otra.
También están los sentimientos. Resguardados, lucidos, indefinidos. Y se quedan así: las miradas perdidas y soñadoras, con un indescriptible brillo, aunque en un profundo e instigador silencio. Se quedan así, Regina y Emma, sin necesidad de ninguna explicación.
