Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece es de Level-5
Capítulo 25: Doble cita
-¡Pazi, adivina que!
-¿Eh? ¿Qué cosa?
-¡Lo que siempre he estado esperando! ¡Al fin se cumplió! – Sus ojos brillaron de felicidad.
-¿Será que...? – Su sonrisa se ensancho más. – Ya era hora, si que se demoro. ¿No crees?
Asintió con rapidez.
-Recuerda lo que tienes que hacer. – Sonrió con picardía.
-"Ahora si que se me hiso difícil…" – Pensé. – "¡Pero lo haré!" ¡Claro, aun no lo olvido!
-¡Gracias!
-Nee, ¿Y a donde van? – Pregunté con obvia picardía.
-No me lo dijo… - Dijo un tanto pensativa. - ¿Y tú, a donde lo llevas?
-Al zoológico… quiero… quiero ver los pandas… - Dije con ilusión. Honoka rió.
-¡Se le van a tirar todos los animales encima! – Rió divertida.
-No lo pensé, solo estuve pendiente de los pandas y quizás… ah…
-¿Qué paso? ¿Qué viene ese "quizás"? ¿Y porqué no lo pensaste ni un poquitito? – Interrumpió.
-No nada, solo que a veces me distraigo con facilidad.
-Me siento muy feliz… - Sonrió otra vez.
-Así que aquí estaban… - Oímos detrás de nuestras espaldas, era Sayuri. – Me ha tomado tiempo encontralas.
-¡Ah, Sayuri! – Dijo entre pucheros la castaña. - ¡Debiste haberte quedado con tu novio! – Agregó, mirándole.
-Si, si lo que digas.
-¡Lo admitió, lo admitió! – Exclame con felicidad. - ¡Sayuri admitió que era la novia de Kazemaru!
-Graciositas… - Refunfuño entre dientes, molesta.
-Bueno. ¿Para que nos buscabas, eh?
-Ahora que lo recuerdo… mocosa. – Se dirigió Sayuri mirando a Honoka. – Don cubito de hielo parlante te estaba buscando, entonces, decidí irte a buscar para que hablarás con él.
-Bien, iré.
Fueron las últimas palabras de Honoka. Se fue por la puerta de la azotea, dejándonos a nosotras dos solas.
-Sayu, Sayu. ¡Vayamos abajo también! No quiero quedarme aquí, tengo que hacer algo también.
-Bueno, bueno. Pero sé que planeas algo, eh. Se te nota en la cara. – Reí divertida.
Bajamos por las escaleras de la azotea, caminando tranquilamente para ir hacia los pasillos que conectaban a nuestro salón, ya qué siempre los chicos estaban dando vueltas por allí. Ya no sé dejaba practicar soccer en los recesos como antes, todo porque alguien rompió las ventanas y ya era el colmo que lo hicieran, por eso, lo prohibieron. Llegamos a los pasillos, viendo a los chicos allí, en grupito como siempre. Honoka se encontraba hablando con Fubuki, Aki con Endo, Hanako con Heat, Kozue, con bueno, con Tsunami. Como siempre.
Caminé hacia una ventana, se encontraba abierta. La misma que había apoyado mi codo, en el día de ayer. Y allí, se encontraba la persona que buscaba, a paso lento, me acerqué.
-¡Atsuya! – Llamé normalmente, como siempre. Ya cerca de él, se volteó, mirándome con una cara de sueño. – Quita esa cara, quiero preguntarte algo.
Bostezó, poniendo su mano en su boca, entre cerrando sus ojos. Movió su mano en señal que lo dijera, acomodé mis manos detrás de mi espalda, acto de nerviosismo, una vez más.
-Me preguntaba si… "¿Ahora que tontería le digo para que me acompañe?" – Pensé. – Me preguntaba si me acompañas al zoológico, quiero ver los pandas y no tengo con quien ir. – Arqueó su ceja, extrañado. Claro, era algo extraño, nunca le decía cosas así. – Como te lo he dicho, no tengo con quien ir, mi hermana no puede y como no me dan "amor" – Susurré lo último. – No he podido ir al zoológico a ver los pandas, quiero conocerlos.
-Bien. – Respondió después de unos largos minutos. - ¿Y para cuando es?
-¿Para cuando qué? – Repetí, extrañada.
-Que para cuando vamos a ir, idiota.
-Para hoy, hoy mismo. – Dije rápidamente, quitando mis manos de mi espalda.
Suspiró cansado.
-No preguntaré porqué me lo pediste, pero no te haré de niñera. ¿Entendiste? – Dijo dándose la vuelta, caminando. Me dejó con las palabras con la boca, y no le pude responder. Suspiré derrotada, algunas veces era difícil tratar con él, algo que no podía quejarme de nada. Se lo había pedido por lo prometido, pero detrás de eso, quería hacer otra cosa.
-Eres un baka… - Susurré. Giré mis talones, para caminar tranquilamente hacia algún lugar, pues nada fue que Honoka se acercó a mí, aun con esa sonrisa que tenía en la azotea.
-¿Cómo té fue? – Preguntó, feliz.
-Pues… bien, acepto.
Chilló emocionada.
-¡Me alegro! Cuida que no sé le acerquen mucho los animales, ya sabes… es popular entre ellos, al igual cuando estábamos en primaria, en Hokkaido.
-¡Wow! ¿De verdad? ¿Y como fue?
Flash back
-Niños, es hora de la merienda… -Anunció la maestra tranquilamente. Era un día primaveral, en la tarde, todos estaban comiendo felices, hasta que…
-¡Iugh! ¿Qué es ese olor insoportable? – Se quejó un niño.
-¡Idiota! ¡Atsuya, eres un idiota! – Dijo la pequeña Honoka molesta. - ¡Mira que echar eso aquí, justo cuando estábamos comiendo! ¡Ahora ni ganas tengo!
-¡Hey! ¡Pero si los animales me siguen! ¡Hasta esa cobra! – Señalo el pequeño animal que se enroscaba en un palo, miraba atentamente al peli rosa. - ¿¡Lo ves!
-¡Pero nada! ¡Ah, ahora no puedo comer!
-¡Maestra, no se desmaye, maestra! – Gritó el pequeño Fubuki.
-¡Mira lo que haces, idiota! – Regaño una vez más Honoka a Atsuya.
Fin de flash back
Me reí por un rato. Y Honoka solo dijo: "Nada más lo hacia por atención" a lo que estuve un rato escuchando las tonterías que hacía Atsuya de pequeño para que no se le acercarán los animales.
-¿No crees que es genial? – Escuche decir de Honoka, luego de terminar de hablar de eso, generando un silenció.
-¿Genial qué? ¿Qué haya aceptado ir al zoológico conmigo?
-¡Si! – Contestó feliz. Paramos en una maquina de jugos.
-¿Quieres de mora? – Ella asintió. Segundos después tenía una lata de jugo de mora y una de naranja, me quede con la última. Mientras que Honoka con la de mora. - ¿Ya te dijo?
-No, pero dijo que era un secreto. – Suspiró. Le dio un sorbo a su jugo de mora. – A veces es tan impredecible…
-Pero así se diferencia. Fubuki, es Fubuki. – Dije. – Eso es lo que te atraé de él, ¿No?
-Bueno… tienes razón, Shirou es Shirou. – Sonreí. – Ten suerte, Atsuya algunas veces es difícil de manejar. Atraé demasiada la atención de los animales. – Explico, un tanto seria. – Te puede causar problemas. – Asentí.
-Haré lo posible. Si no sé separa, todo estará bien.
-Ah, si, quiero saber como le quitas la bufanda a Atsuya, a mí nunca me deja.
-Pues… - Me encogí de hombros. – No lo sé, solamente se la quito y ya.
-Eso me hace pensar otra cosa… pero será. Ahora que lo pienso… Sayuri esta muy cercana a Kazemaru…
-Uhm… si, eso es verdad. No me había fijado.
-Bueno, suerte. Nos vemos más tarde, tengo que buscar algo.
-Ok… - Respondí, tranquilamente.
Honoka se despidió agitando su mano yéndose por el pasillo de la izquierda, dejándome sola. Camine con tranquilidad hacia una ventana abierta, apoyando mi codo y con la mano izquierda, sujetando la lata de jugo. No sé cuantos minutos u segundos estuve de esa manera, mirando hacia fuera, buscando algo interesante que observar.
-¡Oí, hola distraída! – Saludo alegremente una voz, me di la vuelta para ver quien era, pues fue Yuuto.
-Hola, basquetbol andante. – Saludé, con diversión.
-Enamorada, ¿No?
Alcé la ceja extrañada.
-¿Enamorada? ¿Y de quien? – Dije sonriendo.
-No lo ocultes, peque. –Reí. – En Okinawa, cuando estabas enamorada, siempre apoyabas el codo en la ventana y bebías una lata de jugo de naranja. – Explico.
-"Eso es cierto, cuando me gustabas siempre estaba mirándote por la ventana, apoyando mi codo allí. El tiempo vuela…" – Me sorprendí por lo que pensé e inconscientemente me sonroje.
-Vez, tenía razón. – Asentí lentamente. - ¿Y quien es el afortunado? – Pregunto con interés.
-Esto…
-Debe de ser quizás el chico que seguías la otra vez…
-¿El chico que seguía? Yo siempre sigo por joda…
-Al que seguías con un escobillón.
-Ah… ¿A-A-A-Atsuya? – Dije con nerviosismo y aun sonrojada.
-¡Si, el mismito! Siempre se me olvida el nombre.
-"Siempre se te olvida los nombres de los chicos que molesto, Yuuto."
-Te debe de gustar muchísimo. – Interrumpió mis pensamientos diciendo eso, no sabía que responderle.
-No lo sé, algunas veces es difícil saberlo. – Dude un poco en decir lo siguiente. – Pero, en algún momento lo sabré.
-Pues suerte. – Desordeno mi pelo como siempre lo hacía, sonriendo. – Nos vemos mas tarde, peque. –Sonreí en modo de despedida.
Agite la lata de jugo, se encontraba vaciá. Me la había bebido toda. Desistí en seguir mirando por la ventana, pero había un insoportable calor, no me quería alejar del aire frasquito que me brindaba. Suspiré con desgana. A paso flojo caminé, alejándome. Sonreí, iría a ver los pandas, al fin los conocería. En unos segundos, la campana sonó.
…
-¡Fubuki! – Llamo Honoka, atrayendo la atención del peli plata. - ¿Te hice esperar mucho? – Dijo ya cerca de él.
-No, no demoraste mucho. ¿Vamos? – Pregunto Fubuki, sonriendo.
La castaña sonrió, emocionada, dándole un "si" afirmativo a Fubuki. Caminaron tranquilamente, sin hablar, ni mencionar una palabra.
-Hono, cierra los ojos. – pidió el peli plata.
-¿Eh?
-Solo hazlo. – Pidió una vez más, Honoka asintió, cerrando sus ojos. Fubuki tomó la mano de la castaña, entrelazando sus dedos con los suyos, guiándola.
Dos minutos después y de una extensa caminata, ya habían llegado hacia donde quería ir el peli plata. Soltó la mano dela chica.
-Abre los ojos. – Le dijo.
Honoka asintió, abriendo sus ojos, encontrándose con un extenso lago, sus aguas se veían limpias, puras y cristalinas. Una brisa acariciaba las aguas, el rostro y cabello de ambos, se sonrieron con alegría, emocionados.
Fubuki volvió a tomar la mano de la castaña, emprendiendo una pequeña caminata hacía la orilla del lago. Con su mano libre, hiso un gesto para que Honoka se sentará, ella entendió y se sentó. Él peli plata le imitó, sentándose también.
-¿Lo recuerdas? – Habló otra vez, él peli plata.
-Si, recuerdo nuestra primera vez venir a este lago, contigo, solos. – Contestó la castaña mirando atentamente el agua que centellaba.
-Cuando dejamos solo a Atsuya en una heladería y volvimos – Dijo Fubuki- Lo encontramos sentado en una banca, comiendo un helado. En su cabeza, tenía ya un nido de aves. – Dicho esto, ambos rieron.
-Como en los viejos tiempos… - Susurró Honoka.
Fubuki lo escuchó perfectamente, y asintió.
-Así es… como en los viejos tiempos. – La castaña sonrió satisfecha.
Fubuki la besa repentinamente, sin preguntar, sin hablar. Rozando sus labios, con los suyos tiernamente. Sorprendida, su mente se pone en blanco, olvidando al instante quien era o como se llamaba, disfrutaba estar cerca de él. Se aleja, esbozando esa enorme –y amable sonrisa- que te hechiza con tal solo verla, pero esa sonrisa, la apreciaba ella, solo ella. Solamente Honoka Hatsumomo apreciaba esa sonrisa. La castaña sonrió sonrojada, sin apartar su mirada de quién la besó.
...
-¡Atsuya, apurate!
El nombrado gruño molesto, poniendo sus manos en los bolsillos.
-¡Ash, vamos! – Dije una vez más, él suspiró.
-Cuanto me arrepiento de haber venido… - Refunfuño.
-¿No te gustan los zoológicos? – Pregunté, apoyándome en el barandal de fierro para ver a los monos.
-He venido muchas veces ya... – Contestó.
-¿¡Ya viste a los pandas!
-Si, ya los vi…
-¡Wii! ¡Ahora tengo más ganas de verlos! – Dije feliz, echándome a correr a dirección opuesta.
-¡Oye, no corras! Menuda cría salió… tsk.
Corrí por un rato buscando a los pandas con emoción, para luego parar. Me había olvidado de Atsuya y de que le iban a seguir los animales, la había fregado. Miré unos segundos a cualquier lado, decidiéndome hacía donde tenía que ir lo a buscar. Solo tuve que doblar al a izquierda para verlo allí, mirando a un perezoso.
-¿Miras aun perezoso? – Dije poniéndome detrás de él.
-Me había aburrido así que iba a irme a casa. Pero al ver a este perezoso, no sé porque me recordó a ti. – Dijo sin quitar la mirada del perezoso.
-¿Perezoso? – Y miré, acercándome. - ¡Wow, hola hermanito! – Saludé moviendo mi mano efusivamente, a lo que una gotita recorrió por la cabeza de Atsuya, lo miré. - ¿Qué? Pero si dijiste que era mi hermano…
Un sonido de cuadra sonó cuando se golpeó la frente con su mano.
-Idiota… y yo pensando que te molestarías… - Confesó sinceramente.
-Ya me lo han dicho bastantes veces en realidad. – Arqueó la ceja.
-¿Quién?
-Mi hermana, mamá, primas… en fin, muchas personas.
Solo soltó un "ah" para volver a caminar, a lo que lo seguí.
-Querías ver a los pandas, ¿No? – Asentí. – Pues vamos a verlos, yo ya quiero marcharme a casa.
-¿¡Que! ¡No! ¡Yo quiero ver los leoncitos, las jiráfitas, los ositos, los elefantitos, los ositos y las foquitas! – Chillé, tironeándolo del brazo infantilmente. - ¡No me iré sin verlos antes! – Tironeé, una vez más. - ¡También quiero ver los flamencos!
Me miró desconcertado.
-Es mi primera vez en venir a un zoológico, ya te lo dije nadie me acompañaría.
Un sonoro bufido escuché por parte de Atsuya, rodando sus ojos.
-Bueno lo haré, solo porqué tú lo has pedido. – Hiso una leve pausa. – Solamente te falto arrodillarte… - Sonrió orgullosamente cruzándose de brazos, para empezar a caminar de nuevo, dejándome prácticamente atrás, otra vez.
Solamente sonreí, no quise armar una pelea por la forma en que lo dijo solamente él era de esa manera, nadie podía cambiarlo.
-¿Qué quieres ver primero? – Pregunto sin dejar de caminar.
-¡Los flamencos! Quiero verlos ahora – Respondí animada.
-¿No querías ver primeros los pandas?
-Los dejo para último, si son los últimos, mejor.
-Entonces vamos. – Dijo una vez más apresurándose. Parece que le gustaba dejarme atrás.
-Desgraciado – Murmuré. – Me dejas atrás, ni me esperas.
-Quién te manda ser tan lenta, y te escuche perfectamente. – Repuso molesto. – No te creas, te he estado soportando días y meses, solamente esperate. – Amenazó. Suspiré.
-Atsuya, tus amenazas no son nada. No creo que te atrevas a hacer algo que me haga mal. – No dijo nada solo lo vi sonreír, eso me hiso dudar.
Llegamos a los flamencos, me acerqué emocionada para verlos. Siempre los veía en imágenes o en videos, pero nunca en realidad. Chillé con emoción, realmente amaba los animales y me encantaban. Uno se acerco, se encontraba junto a su manada, posicionándose cerca de donde estábamos, caminé hacia allí, claro, "Atsuyito" me siguió.
-Uaa… nunca había visto a uno de tan cerca…
-Eres rara. – Dijo secamente. – Me parecé extraño que no hayas ido a un zoológico antes.
Inflé mis mejillas molesta. ¿Rara? ¿Solamente porque nunca había ido al zoológico antes? ¡Desgraciado! El flamenco se acerco más a nosotros e inevitablemente acercó su pico hacia el cabello de Atsuya, para luego pasar su cabeza en el, me reí.
-¡Ajá! ¡El karma se devuelve! – Exclamé con un poco de malicia, él solo se quejo ya que el flamenco le daba muestras de afecto amorosas. Gruñó molesto.
Después de minutos, de ver todo lo que nombré antes y ninguno había sido la excepción que le hiciera cosas a Atsuya en la cabeza o incluso tironearle la ropa, me había reído demasiado por el día. Finalmente vi a los pandas, estuve feliz. Muy feliz. Me había quedado hasta tarde para ver un reportaje especial de los pandas, hasta las cuatro o cinco de mañana.
Muchos pandas estaban allí, con sus madres que eran incluso más grandes que ellos, los cuidadores estaban allí cerca, sujetando a los bebes pandas con mascarillas y guantes en sus manos. Las madres pandas se encontraban comiendo bambú, junto con los machos. Algunos bebes se encontraban jugando con otros, o tirando de las orejas de los machos o hembras. Me dio por sacar mi celular y sacar una foto a tres pandas que se encontraban allí, con dos pequeños pandas, supuse que serian sus hijos. Comúnmente pierden los bebes las hembras o solo tenían una, raramente dos. Los pandas se encontraban en extinción, por lo menos aquí en Inazuma, estaban haciendo una rehabilitación, para hacer crecer el hábitat de los pandas, ellos se estaban extinguiendo.
Miré la hora y suspiré, era la hora de irme ya. Vi todo lo que quería ver, incluso volví a ver pingüinos, esta vez pandas. Sonreí con emoción por ver fotos de estos dos o de los otros animales. Caminé tranquilamente hasta la salida del zoológico, dándome la vuelta para ver a Atsuya y sonreír.
-Gracias por acompañarme hoy. – Él no dijo nada, me miró.
-De nada… supongo… - Dijo luego de esperar varios minutos, se rascó la nuca un poco incomodo.
Me acerqué a él, para besarle la mejilla en forma de agradecimiento.
-Y por soportarme… como tú lo has dicho. – Mencioné, separándome con las mejillas sonrojadas. – Nos vemos mañana. – Me di la vuelta para comenzar a caminar, ni siquiera para ver su reacción.
Me había sonreído a mi misma, por haber echo eso. Solo esperaría que para mañana, volver a verlo para molestarlo como siempre lo hacía.
¡Bien, al fin termino el capi! Debí haberlo terminado ayer, pero me puse vaga xD a lo que espero que les halla gustado, y por primera vez le hago tanto centro al "Patsuya" LOL, enserio, no me acostumbro. Sobre todo, intento usar más palabras, pero soy fail con patas. Bueno, eso sería, nos vemos en otro capítulo. (Si, estoy floja para escribir xD!)
