-Oh, Sheldon te extrañe tanto. No podría vivir sin ti.
-Lo sé -decía el con ese tono serio.
-Ven, abrázame -saltaba y ponía sus brazos encima de los hombros de su amado.
-Amy, me asfixias...
Lo miraba a los ojos detenidamente, sus pupilas estaban dilatas y ese verde esmeralda brillaba con esplendor. -Te amo, Sheldon. Te amo -suspiro al final.
-¿Q-Qué? -Dijo tartamudeando y teniendo tics.
-¿Es todo lo que tienes que decir, "qué"? -Lo soltó y giro su cuerpo, comenzó a sollozar-. Por un momento pensé que tú sentías lo mismo. Adiós, Sheldon -su figura se empezaba a desvanecer. Amy parecía solamente un holograma y mientras sus lágrimas caían en sus mejillas poco a poco iba desapareciendo.
-No, Amy. ¡Espera! -Dijo él angustiado.- Te amo, Amy. ¡Te amo!
-¡No, Amy! -Sheldon se despertó sudando, angustiado y moviéndose por todo el sillón. Pero, un momento, ese no era su sillón. Ese no era su departamento.
¿Dónde estoy? ¿Ya lo olvidaste? Al parecer. Viniste al departamento de Amy para conseguir información de la casa de su madre, pero te quedaste dormido... ¡Buen Dios! ¿Qué hora es? Las siete, hora exacta para ir al sanitario. Aún hay tiempo de buscar -De pronto algo sacó de sus pensamientos al Dr. Cooper.
-Este es el apartamento -la señora Harrison (encargada del edificio donde vivía Amy) notó a Sheldon-. ¿Quién es usted?
-Yo-Yo... Piensa Sheldon, ¡piensa! Vine a ver el apartamento, y la puerta estaba abierta.
-¿Ah sí? Creí que la señorita Angélica era la única citada para hoy.
-No, señora. Al parecer ha de ver olvidado nuestra cita -comenzó a tener tics debido a su mentira.
-Oh, ya veo. Mil disculpas. Bueno, entonces hablaré con los dos -La joven Angélica asintió al igual que Sheldon.- La jovencita que vivía aquí tiene todo en perfectas condiciones, era muy limpia y todos los muebeles como ven están excelentes. El departamento cuenta con dos recámaras, un baño, la cocina, el comedor y la sala. Como ven es muy amplio. Ideal para muchachos solteros como ustedes.
-Me alaga, señora Harrison -dijo la joven.
-Sí, sí. ¿Cuánto piden por él?
-Oh, ¿de verdad está interesado?
-Por lo que acabo de decir, eso es más que obvio... Que exasperante -dijo entre susurro.
-Bueno, mi niña ha pedido 7593 dolares.
-Lo compro.
-¿Qué? -Preguntaron en tono las dos mujeres.
-Lo que han oído. Vendré más tarde por los asuntos legales -se dio la media vuelta para salir del apartamento.
-Yo no he dado mi oferta -mencionó Angélica.
-No hace falta, la superaré siempre -dijo Sheldon con tonó presumido.
-¿En serio? -Ella alzó la ceja y se acerco a él.
-No me haga repetirlo.
-¿Incluso sí doy 75936 dolares? -Le murmuro
-Sí, es más podría darlos en efectivo mañana -la muchacha quedó sorprendida y se alejo.
-Él gana... -Dijo por fin dándose por vencida.
-¡Muy bien! ¡Qué emocionante! Entonces, ¿lo veré en la tarde, joven...?
-Oh, mi nombre es George, George Cooper.
-Muchas gracias por venir, joven George -la señora quiso estirar la mano para cerrar el trato, pero Sheldon se alejo y se fue-. Que chico tan raro, ¿verdad?
-Ya lo creo -decía Angie con la boca abierta y con los ojos brillosos sacando su celular de su gran y elegante bolsa.
-¿Tú? ¿Tú qué haces aquí? -Preguntó Amy al ver a quien menos se esperaba con un ramo de rosas rojas (precioso cabe decir).
-Venía a disculparme. Así que, lo siento.
-¿Qué?
-Quizá eso no fue muy formal, déjame empezar de nuevo. Dra. Fowler, vine a disculpar mi comportamiento del día de ayer, he sido un patán totalmente. No deseo que tenga esa impresión de mi.
-¡¿Qué?! -Ella seguía impactada.
-Ya lo he dicho, Dra., no me haga repetirlo. ¿Dra. Fowler?
Amy salió de su trance y por fin abrió la boca. -Yo..., no sé qué decir.
-Bueno, primero debería aceptar las disculpas y luego las rosas, ¿no cree?
-Oh, sí. Bueno pues, gracias... Son hermosas -dijo oliéndolas.
-No hay de qué. Ahora, ¿no cree que debería invitarme a pasar? Y así yo podría pedirle que me honre con su presensia para poder llevarla al trabajo y así ponernos al día.
Amy no sabía cómo reaccionar, así que sólo se dejo llevar. -Claro. Pase, por favor.
-Muchas gracias, Dra.
-Dime Amy, por favor.
-Muchas gracias. Todo va excelente.
-En fin, ¿cómo dio con mi dirección Dr.?
-Dime Mycroft. Y bueno, como jefe del área de Neurociencia tengo todos los datos de los científicos que participan en ella, incluida tú -dijo sentándose.
-Oh, bien... ¿Y a que se debe todo esto?
-Pues, como ya he dicho, fui un idiota. Además, así no se trata a una colega.
-Gracias, supongo.
-De nada, de nuevo -sí Amy no lo detestara y estuviera en duda ahora, tendría un "Whoo" tan sólo al verlo. El Dr. Mycroft se veía muy elegante, de traje, parecía inglés. Tenía el cabello bien arreglado y al parecer llevaba un estilo estricto con su higiene. Maravilloso y extraño hombre. Pensó ella.
-Muy bien, entonces..., ¿nos vamos al trabajo?
-Claro -se levantó de su asiento.
Amy tomó su bolso y se encaminaron hacía la puerta. Él la abrió. Que gentil. Pensó la doctora. Caminaron y por fin llegaron al carro, ella iba revisando su correo y se sorprendió al ver un Pagani Zonda en frente de ella. Él se dirigió al lado del conductor y abrió el carro, le quito la alarma y volvió al lado del copiloto. Le abrió la puerta a Amy.
-Gracias -dijo adentrándose al carro, dentro de él pudo notar que estaba reluciente, parecía un carro de exhibición, quizá ni era de él-. Que bonito carro tienes, Mycroft.
-Lo sé, gracias por mencionarlo. Ahora, ¿qué música te gusta? ¿Te gusta el arpa? A mi me encanta.
-Oh, fantástico. Me encanta el arpa.
-Muy bien, disfruta el camino. Llegaremos muy rápido a la Universidad.
Así fue, en menos de lo que Amy pudo notar ya habían llegado a la Universidad. En el camino pudo notar muchas casas coloridas, disfruto de la música y se perdió en el olor que salía de los aromatizantes. ¡Era delicioso!
-Muy bien, estamos aquí.
-Muchas gracias, Mycroft -dijo bajándose del automóvil y dirigiéndose a las escaleras para entrar a la universidad. Caminó rápido para dejar atrás a su compañero y fue directamente a checar su hora de entrada. Bien hecho, Amy. Huyes del hombre que verás en menos de cinco minutos. Se castigó a sí misma. Terminado de checar va directamente al laboratorio, un poco angustiada por lo que acababa de hacer y por otro lado contenta, al fin trabajara. Casi tres semanas sin su ciencia es como morir. Claro no literalmente, pero la ciencia siempre ha sido su mejor amante. Se ríe al pensar esto. Mejor amante que Sheldon. Terminó bufando.
-Knock, knock. Sheldon.
Nadie responde.
-Knock, knock. Sheldon.
Sigue sin haber respuesta. Se entre abre la puerta de la oficina del físico teórico.
-¿Sheldon? -Se distingue el rostro de su amigo de lentes- ¿Sheldon? -Se adentra lenta y totalmente a la oficina y ve a un colega dormido entre papeles encima de su oficina. Se acerca a él y comienza a mover su hombro mientras pronuncia su nombre- ¿Sheldon? ¿Sheldon?
-¡Peligro! ¡Peligro! ¡Peligro! -Despierta asustado.
-Estabas dormido, amigo. ¿Dónde estuviste toda la noche?
Sheldon nota un poco de baba en su mentón y nota que su brazo está dormido ése en el cual estaba recargado. Ve a Leonard y recuerda que está molesto con él.
-No es de tu incumbencia.
-Vamos, Sheldon. Dime, ¿dónde estuviste? Nos tenías preocupados.
-Lo dudo mucho, Leonard. Ahora sí me permites, debo seguir trabajando.
-No me iré hasta que me digas -dijo el físico experimental poniéndose en frente de su amigo y cruzando los brazos.
-Buen Dios... Fui al departamento de Amy, ¿contento? Ahora, vete.
-¡¿Qué?!
-No necesito repetir lo que ya oíste. Ahora, cumple tu parte del trato, vete.
-Eres incomprensible, Sheldon. ¡Incomprensible! -Leonard salió molesto.
-Ñañañaña -balbuceó Sheldon tratando de imitar a su amigo molesto y haciendo gestos raros.
El joven físico miró su pizarra llena de ecuaciones, de pronto recordó que tenía algo muy importante que hacer. Tomó el teléfono de su oficina y marco algunos números.
-¿Hola? ¿George? Sí, habla Sheldon. Sí hermano yo también te extraño -dijo girando los ojos-. Quería pedirte un favor. No, no tiene que ver con la ciencia. Créeme no serías apto para algo así. Necesito que compres un departamento por mi. No, tú no darás el dinero. Te lo daré yo. ¡Válgame Dios!
De pronto se abrió la puerta del doctor Cooper.
-Te-te mando la información a tu e-mail. Está bien, nos vemos. ¿Qué-qué desea, señorita?
-Doctor Sheldon Cooper, creí que su nombre era George...
N/A: Espero les haya gustado! A mi me encanta tener muchas ideas :D
Gracias por seguir mi historia, tener 103 o más Reviews se siente genial no les voy a mentir ;) jajajaja.
Nos leemos pronto!
