Capítulo 25
Syaoran y una linda profesora
-¡Demonios! ¡Se me había olvidado por completo que hoy tenía que hacer la cena! –dijo Syaoran visiblemente molesto, y un poco preocupado, mientras recorría las calles de Tomoeda a toda velocidad en su patineta, con dirección al centro de la ciudad.
Sin embargo, iba tan rápido, que no le dio tiempo de esquivar un gato callejero, por lo que al intentar evitar golpearlo, terminó perdiento el equilibrio. Gritó y cerró los ojos, preparándose para golpear el pavimento con el cuerpo, pero el golpe nunca se produjo. Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que la mano de otra persona había tomado la suya, sujetándolo firmemente, y evitando que cayera.
Siguió aquella mano, por el brazo dentro del saco negro, hasta llegar al cuello, donde pudo ver un cabello largo, y a una persona con gafas oscuras, que se apuro a quitárselas, para verlo bien. Se trataba de una señorita muy alta, delgada, con largo cabello castaño y ojos del mismo color, la que lo había sujetado y ayudado a evitar caer.
-¿Te encuentras bien? –le preguntó la señorita. Syaoran, algo cohibido, se limitó a asentir. La señorita se rio quedamente, y agregó-: Me alegro mucho. En ese caso, nos volveremos a ver mañana –y se alejó en silencio, dejando a Syaoran algo confundido, y un poco rojo de las mejillas.
-¿Te dio a entender que te vería pronto, en alguna parte? –preguntó Kero, mientras picaba botones a lo loco, pues se encontraba jugando Marvel vs. Capcom 3, en línea, y su título del mejor jugador de todo Japón se encontraba en juego -¿Qué clase de persona era?
-Pues… Era realmente hermosa –respondió Syaoran distraído, yendo de aquí para allá, en su habitación, pues se le estaba haciendo tarde para ir a la escuela-, me provocó un sentimiento de paz. Y eso me parece extraño.
-¡Ya me voy! –se escuchó el grito de Touya desde el piso inferior, y Syaoran se apuró a tomar su gorro de marinero de su silla, y salir corriendo de la casa, para lograr alcanzar a Touya y a Yukito.
-¡Te cuento luego! -dijo Syaoran, mientras salía del cuarto, y Kero lo ignoraba, pues estaba festejando que hubiera ganado aquel round.
Se encontraban ya todos sentados en sus butacas, mientras el profesor Terada esperaba que guardaran silencio. Regañó a un par de alumnos de las primeras filas, que seguían conversando tranquilamente, y cuando finalmente todos estuvieron callados y prestándoles su total atención, el profesor Terada les dio un anuncio.
-El profesor de matemáticas ha decidido tomar un descanso muy largo en este periodo escolar -comenzó diciendo-, pero a partir de hoy tendrán una nueva profesora, que con gusto les impartirá la clase –toda la case empezó a susurrar el anuncio, hasta que la puerta del salón se abrió y nuevamente todos guardaron silencio, mirando al frente.
-¡Es ella! –susurró Syaoran sorprendido.
La señorita con la que se había topado la tarde anterior, se encontraba ahora al frente del salón, junto al profesor Terada.
-Me llamo Kaho Mizuki –dijo la nueva profesora, mientras le sonreía a sus nuevos alumnos-. Espero que nos llevemos bien.
-Ten cuidado –le susurró Sakura a Syaoran. El chico sintió su respiración en su hombro, y sintió un escalofrío, pues no estaba acostumbrado a ese tipo de contacto-. ¿Es que acaso no lo sientes?
-Siento demasiadas cosas en este momento que no estoy seguro de que me gusten -respondió él, pero al ver que Sakura no le contestaba de vuelta, se volteó un poco, mirándola ahora de reojo, tanto para ver su expresión, como para poner un poco de distancia entre los labios de ella y el oído de él-. ¿Que cosa? -preguntó por fin.
-Es una persona que posee grandes poderes mágicos. Sé precavido.
Las clases habían acabado por ese día, y Syaoran, Sakura, Jin-Lin, Tomoyo y las amigas de ella, se encontraban haciendo el aseo del salón.
-La profesora Misuki es una persona muy hermosa y muy amable.
-Tienes razón, Chiharu –asintió Rika-. Me gustaría mucho ser como ella.
-En ese caso –Naoko se acercó a sus amigas, mientras les llevaba un par de escobas-, deberías ir al Templo Tsukimine para que compres un amuleto. Dicen que sus amuletos realmente cumplen el deseo que tú quieras. Sobre todo cuando se trata de amor.
-¡¿Amor?! –Syaoran y Jin-Lin se acercaron rápidamente, e igual de rápido se apuraron a disimular sus reacciones-. No es como si lo necesitara –dijeron y se alejaron nuevamente. Tomoyo rio por lo bajo, y alcanzó a escuchar perfectamente como Jin-Lin se acercaba a Rika y le preguntaba como llegar al Templo.
-Naoko sabe detalladamente sobre este tipo de cosas. Ya ves que le encanta todo lo sobrenatural y fantasioso. Si dice que los amuletos de este lugar funcionan, es porque en verdad lo hacen –dijo Tomoyo, mientras ella y Syaoran se encontraban frente a la entrada del templo Tsukimine.
Syaoran se encontraba sonrojado. Había convencido a Tomoyo de dar la vuelta, para "cureosear", cuando en realidad pensaba en comprar un amuleto pensando solamente en sus sentimientos por Yukito. Pero ahora, se encontraba avergonzado y no estaba tan seguro de querer entrar, sobre todo porque su amiga se daría cuenta de sus verdaderas intenciones, y temía que se riera de él.
-¿Te parece si entramos? –preguntó Tomoyo alegremente, pero no se esperó a recibir una respuesta, por lo que Syaoran no tuvo de otra más que seguirla, sin estar seguro de que en verdad era la mejor idea.
Pero apenas dio unos cuantos pasos después de cruzar el arco de la entrada, Syaoran se detuvo en seco.
-¿Ocurre algo? –preguntó Tomoyo, y se devolvió un par de pasos,, para detenerse junto a él.
-Es solo que… Sentí una presencia algo extraña –respondió Syaoran.
-Yo no he sentido nada.
-Olvidalo, a lo mejor fue sólo mi imaginación. Vamos por ese amuleto para irnos de aquí rápido.
-Si, claro -Tomoyo recuperó su actitud alegre-. Mira, por allá es por donde Naoko me dijo que los venden.
Syaoran y Tomoyo miraron en la dirección en la que la chica indicaba, y se sorprendieron de ver ahí a Sakura siendo jalada por Jin-Lin.
-¿A dónde se supone que me llevas, Jin-Lin? –preguntó la chica, mientras intentaba soltarse de su primo.
-Tú no lo entiendes, Sakurita –respondió el aludido-, necesitamos un amuleto para que nuestra relación de pareja mejore.
-¡Pero ya te dije que yo no vine por eso! –Jin-Lin estaba por responder algo, pero en ese momento, Sakura gritó-: ¡Kinomoto!
Syaoran y Tomoyo caminaron hacia donde ellos se encontraban.
-Li –respondió Syaoran-. ¿No te sentiste extraña al entrar a este templo?
-¿Lo sentiste tu también? –preguntó ella. Pero antes de que pudiera agregar algo, un sonido de campana los envolvió.
Los chicos miraron en todas direcciones, pero no vieron nada. Entonces, el sonido de la campana volvió a escucharse, y se vieron envueltos en una opaca luz, la cual desapareció un par de segundos después, para revelar una extraña realidad verde completamente distorcionada, que empezó a ajustarse hasta formar una especie de laberinto.
-Pero, hace un momento nos encontrábamos en el templo –dijo Tomoyo en un tono de confusión.
-¡¿Qué rayos ocurre?! –gritó Jin-Lin nervioso.
-Me pregunto dónde estará la salida –se preguntó Syaoran, pero no había dado ni dos pasos, cuando Sakura lo sujetó de la mano, y lo obligó a detenerse.
Syaoran miró aquel gesto, y poniéndose colorado, pensó en jalar su brazo, para soltarse. Pero el subconciente le falló, y no pudo moverse.
-Primero tienes que leer la presencia –le dijo Sakura. Syaoran seguía tan afectado por el hecho de que la chica lo tuviera tomado de la mano, que le costó un par de segundos (que le parecieron una eternidad) en entender lo que ella le había dicho. Finalmente, intentando ignorar el hecho de que aún sakura lo seguía sujetando de la mano, cerró los ojos para concentrarse mejor.
-Es la presencia de una Carta –dijo cuando abrió nuevamente los ojos. Sakura soltó finalmente su mano, y él suspiró aliviado.
-¿Esto es obra de una Carta Clow? –preguntó Tomoyo, algo preocupada.
-Es muy probable que esta sea la Carta del Laberinto. Esto es malo… -dijo Sakura, nerviosa-. Una vez que alguien cae dentro del laberinto, este no desaparecerá hasta que logre salir.
-Entonces, ¿no desaparecerá hasta que encontremos la salida? –preguntó Syaoran, intentando calmar su corazón que extrañamente se encontraba latiendo aceleradamente-. Espera, ¡tengo una idea!
Se apuró a sacar su llave mágica.
-Llave que guardas los poderes de la oscuridad, muestra tu verdadera forma ante Syaoran, quien aceptó la misión contigo. ¡Liberáte!
La llave se transformó rápidamente en su báculo mágico, y Syaoran se apresuró a sacar una Carta.
-¡Vuelo! –dijo, y con esto, al báculo mágico le crecieron alas, con lo que Syaoran se elevó en el aire-. De este modo será más fácil –pero no acababa de elevarse ni un metro, cuando las paredes del laberinto se elevaron de igual manera, por encima de él, casi casi hasta el infinito.
-Parece ser que la Carta del Laberito es exigente con sus pruebas –dijo Tomoyo.
-¡Esto no sirve para nada! –gritó Jin-Lin frustrado, pateando la pared que tenía mas cerca-. Odio este muro, ¡quiero mi amuleto!
-No romperás el muro con una patada –le dijo Sakura, tranquilamente.
-¡¿Y entonces qué haremos?!
-Tengo una idea –dijo Syaoran, y sacó otra Carta Cow-. ¡Espada! –y con esto, el báculo mágico se transformó en una espada.
Syaoran se apresuró a cortar un muro, el cual terminó con una herida perfecta, por donde Syaoran había utilizado su arma.
-¡Funcionó! –dijo Jin-Lin, pero justo en ese momento, el muro volvió a cerrarse. Entonces, esta vez, algo más ocurrió.
Era como si el laberinto estuviera mutando nuevamente. Tanto el suelo como las paredes empezaron a retorcerse, con lo que los chicos no podían tenerse en pie. Y entonces, lo peor pasó: nuevos muros comenzaron a crecer y surgir entre ellos, separándolos. Y tan pronto como todo aquel caos comenzó, igual de súbitamente, se detuvo.
Uno de los nuevos muros desapareció, y Tomoyo y Sakura se reunieron con Syaoran.
-¡¿Dónde está Jin-Lin?! –gritó Sakura, preocupada.
Los chicos miraron alrededor, pero el laberinto estaba irreconocible. Parecía uno de esos laberintos en tercera dimensión, con escaleras, arcos y desniveles en las paredes y el techo.
-De este modo nos será casi imposible encontrarlos. A Jin-Lin y a la salida –dijo Tomoyo.
-¡Kinomoto, eres un idiota! –se escuchó entonces una voz.
Miraron alrededor. En una plataforma, colocada en la pared, se encontraba Jin-Lin de pie, visiblemente enojado, pero también nervioso.
-¡Jin-Lin! –gritó Sakura, un poco aliviada-. ¡No te muevas, iremos por ti!
-¿Cómo haremos eso? –preguntó Tomoyo a la chica.
-La única manera será caminando –respondió Sakura-. Vamos, en marcha –y empezaron a caminar.
Prontamente se dieron cuenta de que al parecer, la gravedad no afectaba al laberinto, pues podían caminar por las paredes y por el techo, como el camino lo indicaba. Se mantuvieron juntos, caminando durante un par de minutos, hasta que se encontraron con un problema.
-Miren –dijo Syaoran, apuntando al frente-. Frente a nosotros hay un túnel, si entramos perderemos de vista a Jin-Lin… Hay una salida más adelante, pero…
-¡Jin-Lin! –gritó Sakura, mirando a su primo-. Frente a nosotros hay un túnel, te perderemos de vista, por lo que necesitaremos seguir tu voz.
-¿Qué es lo que quieres que haga? –preguntó el chico.
-Cuenta lentamente. Te veremos cuando salgamos, ¿de acuerdo?
-De acuerdo –respondió Jin-Lin, y comenzó a contar.
-Creo que lo mejor será que nos tomemos de las manos -se apuró a decir Tomoyo-. Syaoran debe ir al frente, Sakura después, y yo al final.
Su amigo la miró con los ojos abiertos de par en par, y la cara roja como tomate.
-¿Tomarnos de las manos? -preguntó en tono de reproche, pero la voz de Sakura lo cayó por completo.
-¡Que buena idea, Daidouji! Así no nos perderemos por si algo llega a pasar ahí dentro.
-¿Estás de broma, verdad? -dijo Syaoran, con voz nerviosa.
-¡No estoy contando para que se queden ahí sin hacer nada! -les gritó Jin-Lin desde donde estaba, pues no se habían movido para nada.
-Vamos, ya oíste. Dame la mano -Sakura ignoró la pregunta de Syaoran y lo tomó de la mano, tan firmemente que el chico no hubiera podido soltarse, aunque lo hubiera intentado.
-¿Están listos? -preguntó Tomoyo, sujetándose de la mano de Sakura. Ella asintió rápidamente, Syaoran se limitó a enconjerse de hombros, tratando de no pensar en ello, para no ponerse colorado.
Y de este modo, Sakura, Syaoran y Tomoyo entraron al túnel, mientras la voz de Jin-Lin, contando, retumbaba en las paredes.
-!Cinco! -se escuchaba a lo lejos-. !Seis! !Siete! -habían llegado ya a la mitad del túnel -. ¡Ocho!
Pero entonces, su voz se dejó de escuchar.
-¡Jin-Lin! –gritó Sakura, y preocupada por cualquier cosa que le hubiera podido pasar a su primo, soltó las manos de Syaoran y de Tomoyo, y hechó a correr.
Salió del túnel, conambos chicos pisándole los talones. Pero al mirar al punto donde Jin-Lin se encontraba, vieron que ya no había nadie ahí.
-¡Le dije que no se moviera! –Sakura se encontraba mitad molesta, y mitad asustada.
En ese momento, el sonido de una campana retumbó por las paredes del laberinto. Los chicos se quedaron callados, sin moverse, demasiado nerviosos como para decir algo. La campana sonó nuevamente.
-Es la misma campana que sonó cuando el laberinto nos envolvió –dijo Sakura en un susurro nervioso.
Entonces, unos pasos se escucharon acercándose, y una sombra se dibujó en una pared cercana.
-¿Quién anda ahí? –preguntó Syaoran, alzando el báculo mágico, como si pretendiera golpear a alguien con él.
Entonces, al llegar a la esquina, Jin-Lin apareció, con una sonrisa en los labios.
-¡Sakurita! –dijo mientras se echaba a correr y abrazaba a su prima.
-¿Cómo llegaste aquí? –preguntó ella aliviada.
-Me ayudaron –respondió el muchacho, y de la misma esquina por donde Jin-Lin había aparecido, surgió la profesora Mizuki. Syaoran se apuró a esconder su báculo detrás de él.
-Sentí una presencia extraña en mi templo –dijo ella tranquilamente, mientras se acercaba a los chicos-, así que decidí salir a ver que sucedía, y este laberinto apareció repentinamente. Me sorpendio mucho -pero los chicos se dieron cuenta de que no sonaba sorprendida para nada.
-¿Su… templo? –preguntó Tomoyo confundida.
-Yo soy la hija del dueño del templo –respondió la profesora-. Fue una buena idea que decidiera venir a ver si alguien se encontraba atrapado aquí dentro. Me imaginé que sería algo muy angustiante, estar en este sitio, buscándo la salida, sin encontrarla. Fue entonces que me encontré al señorito Li.
-¿Qué es eso que lleva en la mano? –preguntó Sakura, apuntando al objeto que llevaba la profesora entre las manos, y que al parecer todos habían notado, pero nadie se había atrevido a preguntar qué era.
-¿Esto? –y la profesora Mizuki alzó su mano derecha. El extraño objeto tenía forma de media luna, con una agarradera para sujetarlo con firmeza, y con varios listones púrpuras atados en la parte inferior-. Es un objeto que hacemos sonar en el templo. Es un tipo de cascabel, aunque suena como una campanilla. Lo se, es extraño. Ahora, vamos a lo que importa. ¿Saben como salir de este laberinto?
-Lo intentamos todo –respondió Tomoyo rápidamente-, pero nada funcionaba.
-¿Intentaron esto? –y la profesora dio un pequeño golpe a la pared con el extraño cascabel, el cual debilitó el muro, haciendo que se rompiera, así como todos los muros que seguían, hasta el final del laberinto.
La profesora cruzó el muro sin problemas, y Tomoyo y Jin-Lin la siguieron.
-¿Viste eso? –preguntó Syaoran a Sakura, en un susurro-, el muro no vuelve a construirse.
-Logró destruir todos esos muros con ese objeto –respondió ella, también susurrando-, esa es la prueba más clara de sus grandes poderes.
-Vamos, será mejor no quedarnos atrás –dijo Syaoran, y él y Sakura se apuraron a seguir a los demás.
-Ahí está la salida –dijo la profesora en ese momento, y los chicos se adelantaron a cruzarla.
Pero cuando todos se encontraban afuera, la realidad volvió a alterarse.
-Ten cuidado –le dijo Sakura a Syaoran-, el laberinto empezará a formarse de nuevo. Tienes que sellarlo antes de que nos encierre otra vez.
-Pero… -dijo Syaoran mientras miraba a la profesora, que aún se encontraba en el lugar. Ella le sonrió tranquilamente.
-No te preocupes, solo has tu trabajo –le dijo -, me daré la vuelta y no veré nada, si eso te hace sentir más cómodo.
-¡Vamos, date prisa! –lo apuró Jin-Lin.
Syaoran se apuró a tomar su báculo con firmeza, lo alzó y rasgó el aire con él.
-Regresa a la forma humilde que mereces, ¡Carta Clow!
Entonces el laberinto fue absorbido por la silueta de la Carta que se estaba formando frente al báculo, y cuando la Carta fue formada en su totalidad, se levantó en vuelo y cayó ligeramente entre las manos de la profesora Mizuki. Syaoran miró como su Carta se encontraba entre las manos de su profesora, y no supo que hacer. ¿Ella podía capturar una Carta Clow? ¿Debería pedírsela? Entonces, la profesora se volteó a verlos, y se acercó a él, hasta ponerse enfrente suyo.
-Creo que es mejor que la conserves –le dijo la profesora Mizuki a Syaoran, y le puso la Carta en las manos. El chico miró la Carta, confundido. No estaba seguro de lo que acaba de pasar.
-¡Syaoran! –se escuchó entonces una voz, y su hermano Touya llegó corriendo hasta donde se encontraban todos-. ¿Dónde te habías metido?
Syaoran y los demás se dieron cuenta en ese momento de que se había hecho ya de noche.
-Fue culpa mía –dijo la profesora, parándose delante de Touya, el cual la miró entre sorpendido y asustado. Estaba tan nervioso que fue incapaz de decir nada-. Han pasado por muchas dificultades, así que no lo regañes.
-Kaho… -susurró el adolescente, sorprendido.
-Haz crecido mucho Touya –respondió ella, y se volteó a ver nuevamente a los chicos-. Tomen –dijo tranquilamente, mientras sacaba de uno de sus bolsillos, los amuletos que los chicos habían ido a buscar aquella tarde-. Creo que esto era lo que venían a buscar –y les dio un pequeño amuelto a Syaoran y Jin-Lin.
-Muchas gracias –dijeron ambos, pero Syaoran agregó-: ¿Cómo es que lo supo, si nosotros no le dijimos nada –la profesora sonrió.
-Simplemente lo supuse –y sin decir nada más, se alejó dentro del templo, hasta que la oscuridad se la tragó.
-Ten mucho cuidado –le dijo Sakura en un susurro, cuando la profesora desapareció-. Esa profesora no es cualquier persona.
Sakura lo miró directamente a los ojos, durante un par de segundos, y entonces, asintiendo firmemente, ella y Jin-Lin se alejaron en silencio. Algo confundido por la mirada que le dirigió la chica, Syaoran se acercó a su hermano.
-Oye, Touya… ¿tú conoces a la profesora? –le preguntó Syaoran a su hermano. Sin embargo, él se quedó callado. Seguía mirando aquel punto en el que la profesora Mizuki se había marchado.
¡Buen miércoles tengan todos hoy :D! ¿Cómo los está tratando la semana? Espero que mejor que a mí TT_TT Total, mis problemas entre yo y la escuela, son punto a parte =P
Muchas gracias por los reviews en el capi anterior, aunque cada vez son menos y eso me pone triste u_u ¿Es que ya no les gusta la hsitoria? :'C
Espero y el capi de hoy compense un poco la falta de romance entre Syaoran y Sakura. He intentado un poco de contacto entre estos dos, y hacer que Syaoran se sonroje y se ponga algo incómodo. Ya saben, casual X3!
Esta vez, no hubo cosplay. Como pueden ver allá arriba, todo sucedió tan de repente que no hubo tiempo de prepararse para la batalla (?) =P
Esperaré pacientemente por sus reviews. Aquellos que lo hacen todos los capis, aquellos que dejan uno que otro, ocasional, y aquellos que han estado agregando a favoritos, y siguiendo la historia, últimamente :3!
Tengan bonito miércoles, nos vemos el viernes, y sigan bellos! :D!
