¡Dios! Que capítulo tan dificil. No me imagino como será despedirse de un amigo quien está condenado a muerte, así que sólo puse extractos de esas conversaciones. Dividí el capítulo, igual que su nombre, en las últimas once horas de Shikamaru. (Sí once, por que la duodécima es en el proximo capi). Perdónenme por tanta desazón :-(
CAPÍTULO 25. DOCE HORAS
12 horas: Sabaku No Temari
-Buenos días, papá –le dijo ella sonriendo, buscaba darle los ánimos que no tenía.
-Buenos días hermosa mamá –respondió con una media sonrisa.
Ella se acercó y tocó las rejas que la separaban del hombre que amaba, asiéndolas en un pequeño abrazo. Shikamaru se acercó y le rodeó las manos. Luego sus brazos y dejó que su frente reposara en el frío metal de las rejas. Ella hizo lo mismo y levantó su vista hacia él.
Shikamaru bajó un poco la cara y acercó sus labios por el espacio que cedía libre entre las dos barras de acero. Ella acercó sus labios y trató de tocar los de él. Fue sólo un pequeño roce antes de que el metal marcara sus pieles.
-Otra vez, Temari, onegai –suplicó el shinobi- Kisu…
Temari lo intentó nuevamente y sintió la humedad caliente de su lengua tratando de lamerle los labios. Ella se sintió tentada e hizo lo mismo. Degustó el sabor de su lengua, tan conocido para ella. Un escalofrío le recorrió todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo y sintió que las rodillas le fallaban. La kunoichi de la Arena introdujo ambas manos por las aberturas y le acarició la melena que ahora llevaba suelta. Hundió sus dedos y tentó su cráneo, tocándolo calidamente. Era su necesidad amarse.
Shikamaru bajó sus manos y las colocó en su vientre. Se arrodilló y la tocó aún más.
-Hola, bebé. Es papá…
Temari no pudo resistirse al encanto del momento y dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
-No le consientas tanto, Shikamaru. No quiero que sea llorón como tú. Si empiezas desde el vientre empeorará. Ya cuando nazca lo traeré conmigo y lo consientes, ¿de acuerdo?
Shikamaru parecía no escucharla y seguía mirando con amor el vientre de Temari. Ya podía notarse la redondez en él.
-Kiba me ha dicho que te ha olido y que es varón, así que le pondremos Shikeru, ¿qué te parece?
-Suena bien, Sabaku No Shikeru –dijo para molestarlo.
-Ni lo sueñes princesa, Nara Shikeru. No hay discusión, yo lo hice, yo le escojo el nombre.
-¡Hai, Shikamaru sensei! –dijo Temari haciendo un saludo militar que hizo se le moviera un poco el vientre desnudo.
-Harás un embarazo enorme, Tema. Mira que ya se te está notando –dijo sonriendo Shikamaru, al notar la forma circular que estaba tomando el área donde antes habían ocho perfectos músculos abdominales formados.
-Sí, ya lo creo. Luego no me dejarán entrar aquí, ¿verdad? –insistió ella, tratando de que él respondiera a su desolada inquietud.
-¡Claro que te dejarán! Pero yo no, de hecho me ha surgido una idea. Que tal si te vas a Suna y, cuando tengas ya cinco meses, te vienes a vivir a Konoha con mis padres hasta que des a luz.
-No voy a separarme de ti, genio. No lo intentes…no me podrán separar ni tú ni nadie.
-Tema, escucha, si estás aquí no le darás tiempo a mis padres para que atienda este asunto mío y lo resuelvan. Luego, vienes y mamá te cuidará.
-No lo sé, Shika, no lo sé –repitió.
Once horas: Senju Tsunade
-Tsunade sama, no necesito pensarlo. Quiero morir aquí, en la aldea que me vio nacer y no hay discusión.- respondió el joven shinobi imperturbable.
-Shikamaru, sabes bien que tengo a Kakashi trabajando duro por ti en busca de una posible solución. El pobre no ha dormido nada en dos días. Todos tus amigos están haciendo su mejor esfuerzo. Deja de jugarte al fuerte y veremos lo que puede pasar.
-Tsunade Sama, con todo el respeto, prefiero morir a vivir en la deshonra. Si consiguen la forma de que me bajen la pena, estaré encerrado muchos años lejos de mi gente, en otra aldea. ¿Cree usted que me gustaría vivir así? ¿Con que cara quiere que vea a mis padres, a mi mujer o a mi hijo?
-Voy a darte tiempo para que lo pienses, aún tenemos algo más de diez horas y…
-No necesito tiempo. Ya me he decidido.
La Hokage se giró hacia la puerta con la cabeza baja.
-Shikamaru…yo… ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
-Sí. Tres cosas: Quiero hablar con algunas personas sin estos barrotes –dijo mirando las barras que lo encarcelaban- quiero que le mientan a Temari. Dígale que me darán una prórroga de un año para que pueda ver al niño nacer. Eso me dará la oportunidad de hacer que se vaya tranquila y, la tercera, es que debe prometerme que no enviará a mis amigos con líderes que no sean lo suficientemente fuertes o inteligentes como para que les pase algo. Neji estaría bien, el mismo Naruto…
-Sí hijo. Es poco lo que me pides, para lo mucho que hiciste por la aldea, por los tuyos, inclusive por mi –dijo la Quinta bajando un poco la cabeza- Yo quisiera poder hacer algo más, que te quedaras aquí con nosotros. Yo te necesito tanto, has sido un desahogo para mí. Haces tu trabajo, te quejas es verdad, pero cuando te decides lo haces con todo el corazón. Yo confío plenamente en ti…
Shikamaru se sorprendió al oír esas palabras de la fuerte Hokage y al notar lo enrogecido de sus ojos y la amargura en el tono de su voz.
-Eso será suficiente, Tsunade sama. Ha sido una mujer digna de mi admiración y respeto. Gracias por confiar en mi, es un honor –Shikamaru se volteó hacia la ventana para ver el sol- Mi vida ha sido buena, ¿sabe? No tengo porqué pedir más.
10 horas: Tsunade, Kankuro, Ino, Chouji.
-Muchachos necesito decirles algo.
-Los de la Aldea de la Roca no quieren darnos prórroga para la …-Tsunade se chasqueó los dedos con fuerza- es necesario que se haga hoy o en tres días en su aldea. Shikamaru quiere que sea aquí y no quiere cambiar de parecer, así que necesito que lo persuadan.
-Eso es muy difícil, Tsunade Sama. Usted conoce muy bien a Shika-kun y es un cabeza dura. –contestó la Yamanaka visiblemente preocupada.
-Es muy cabeza dura…-señaló Chouji.
-Necesitamos tiempo, hace unos minutos hablé con Kakashi y tiene una coartada. ¡Ustedes lo saben mejor que yo! Así que tenemos que trabajar y mucho. Pero hoy no lo resolveremos, necesitamos tiempo y debemos conseguirlos. Él me ha pedido hablar con ustedes y necesito que me apoyen en esto.
-Porqué no le decimos a Temari, será más fácil para ella si le convence.-se escuchó decir a Kankuro, quien se mostraba inalterable antes ellos, pero muy preocupado por su hermana.
-Por decisión de él, Temari no será informada de la fecha.
-¿Nani?
-Como lo oyen. Le daré quince minutos a cada uno. El orden lo elijen ustedes. Convénzalo, es todo lo que pido.
-¡Hai! –contestaron al unísono.
Nueve horas… Kakashi y Noah
Noah se balanceaba entre la idea de serle fiel a su prima o el deber de decir la verdad. Corazón vs. Conciencia.
El viento soplaba muy fuerte ese día, la cual junto al caluroso temporal, le daba un aspecto árido a la aldea. Un sonido extraño desde fuera de su habitación le llegó y decidió averiguar que era. Probablemente algún objeto se atascó con la brisa y sonaba incesantemente en su ventana. Se acercó sin precaución y la abrió de par en par.
-¡Yo! – una voz muy grave le sorprendió.
-¿Hatake Kakashi?
Sabía muy bien su nombre pero necesita comprobar que el famoso ninja élite, el ninja copia, el ninja de los más de mil jutsus estaba ahí justo frente a él. Demasiado cerca. Peligrosamente cerca. Oliendo tan bien, tan varonil…
-Eres Noah, ¿no? –dijo extendiendo su mano- soy Kakashi, Hatake Kakashi.
-¿Sí? He oído hablar mucho de usted. Es un ninja muy hábil, el mejor tengo entendido. Es un placer.
Dicho esto correspondió el saludo y se sonrojó del solo hecho de sentir la fuerza que emanaba de la mano del ninja copia.
-¿Podría regalarme unos minutos? Necesito hablarle.
-Claro, adelante -"Los que quieras", pensó.
-Disculpa el que me haya entrado por tu ventana, pero no quería que se dieran cuenta que hablábamos.
-Claro, no hay problema alguno. –Noah se sintió desfallecer al fantasear con la idea de que alguien pensara al verlo que estaba involucrado con Kakashi.
-Iré directo al grano –dijo con voz grave- Estoy a cargo de la investigación del asesinato de su primo, Ibu Nanjiroh. Necesito que me diga lo que sabe del hecho que ocurrió hace unos días frente a su casa.
-Pues no tengo nada que agregar a lo que ya conoce. De hecho me encontraba dormido en esos momentos y mi sobrina y yo no hablamos muchas cosas.
Kakashi se quedó pensando. Dudó un segundo antes de hablar.
-Verás, hay cosas que no me encajan…. Espero que no me estés mintiendo, Noah, ¿puedo llamarte así, no? Me gusta tutear a la gente
Kakashi iba caminando de lado a lado frente a Noa, a quien los nervios habían traicionado y decidió sentarse, las rodillas le temblaban. Ese hombre lo ponía nervioso.
-Claro, llámeme como guste. Yo le llamaré Kakashi a secas.
-Bien, Noah, me acabas de decir que estabas dormido, lo que sé no era cierto porque según testigos estuviste todo el tiempo tras la ventana. Luego dices que no hablas con tu sobrina, cuando se que eres la única persona que vive con ella y a quien ella le confía su vida si era posible.
-Bueno, lo que estaba en la ventana si que era cierto. Lo demás no. Es decir, yo era su confidente hasta hace poco. Ya casi no nos hablamos.
-Sin embargo, hablaste con ella justo antes de salir huyendo de tu casa.
Noah se quedó en silencio por un minuto que le resultó eterno. Kakashi había leído a través de su cabeza. ¿Eso era posible?
-Ella y yo discutimos por una trivialidad, nada del otro mundo. Ella está enojada con mi pareja, no le gusta el tipo con el que salgo, eso es todo.
-Tengo entendido que terminaste con tu pareja hace más de un mes. Sigues mintiéndome y me estás agotando la paciencia…
Ocho horas….Sabaku No Kankuro
-Nara –dijo a modo de saludo el marionetista mirando de soslayo al amor de su hermana.
-Kankuro san –dijo extendiendo su mano para saludarle- gracias por venir. Antes que nada quiero disculparme por no tener el roce necesario para pedirte un favor y sin embargo tendré que hacerlo.
-El que desees.
Shikamaru respiro profundo antes de continuar.
-Llévate a Temari a la Arena esta noche, quiero que hagas eso por mí. No quiero que me vea morir.
-Deberías esperar un poco, Temari es muy testaruda y lo sabes. ¿Porqué no aceptas el trato con los de la Roca y…?
-Morir exiliado no es una opción para mí.
Kankuro le entendió. Él también era un hombre de honor.
-Cuenta conmigo. Yo tampoco quiero que ella sufra. Lo hará de todas maneras cuando se entere. Espero que no me pidas eso, creo que Gaara es mejor para esas cosas.
-Lo haré yo.
-¿Cómo?
-Entrégale esta carta por mí. En cinco días exactos.
Siete horas…Ibu Shiho.
Shiho se encontraba adormecida y virada sobre su espalda. Pensaba en él y en lo diferente que serían las cosas si él la hubiese amado como ella le amaba.
Shikamaru moriría en un par de horas. Ella podría salvarlo, más no quería. Primero porque estaba dispuesta a acabar con todo lo que le hiciera daño: Nanjiroh, Shikamaru, Temari y ella misma.
¿Cuándo moriría? Pronto. Sí, sería buena idea. ¿Cómo lo haría? No sabía. No quería morir bajo técnicas que bien conocía, sería muy aburrido. Preferiría morir bajo la influencia del opiáceo, alejada del dolor y la preocupación. Moriría con gloria y feliz. Luego se encontraría con Shikamaru y allí nada ni nadie le impediría tenerlo.
Seis horas: Sabaku No Temari
Shikamaru se encontraba escribiendo sobre un papel muy grande. El tintineo de las llaves le hizo saber que alguien venía a verle.
Se sorprendió al verla sin las coletas, el pelo totalmente rizado la hacía parecer mucho más joven. Sino fuera por la silueta curvilínea de la joven kunoichi, bien podría pasar por una niña.
El Nara se sorprendió del hecho de que el guardia abriera la puerta y la dejara pasar. "Gracias, Tsunade sama", pensó para él.
Dio dos pasos hacia dentro de la celda y esperó a que el guardia volviera a cerrar. Uno, dos, tres pasos; los suficientes para que no les viera y se arrojó a los brazos de su amado hombre.
-He extrañado esta cercanía, Shikamaru –dijo respirando en la nuca del shinobi.
-Yo también, Temari. –dijo casi inaudiblemente porque sus labios tocaban la piel desnuda de su cuello.
Daba gracias a Dios porque ésta era la última celda y nadie podía verlos. La besó con ansias, con necesidad y deseo. Con pasión desbordante mientras acariciaba su espalda con frenesí. Pidió al cielo una plegaria. "Sólo una hora, Kami. Has que se olviden que ella está aquí conmigo"
Pensando esto introdujo sus dedos entre el acaracolado pelo de la kunoichi y lo tiró hacia atrás un poco, en un intento exitoso de profundizar el beso, arremetiendo con su lengua sin control.
Temari podía jurar que se habían besado por quince minutos sin respirar. Su pelo estaba deshecho, su coleta también. La ropa estaba completamente descompuesta por el continuo vaivén de sus manos explorando el cuerpo del otro.
-Shikamaru…si alguien nos ve… -dijo Temari jadeando.
-No vendrán… -contestó mientras la seguía besando.
Temari en su inconciencia, le creyó, dejándolo que la besara otros mil minutos más.
…
El sonido de las llaves que giraban en el dedo índice del guardia les avisó que debían parar. Shikamaru se dejó caer molesto en su litera y Temari le sonrió con cariño. El Nara se recogió el pelo hacia atrás, tratando de rehacer su desaliñada coleta. Fue en ese preciso momento que Temari notó el enorme pergamino en el que escribía Shikamaru, del cual sólo pudo leer un nombre, Nara Shikakeru.
Cinco horas: Yamanaka Ino
-Ino… -dijo sonriendo cuando la hermosa rubia le daba las gracias al guardia que la dejaba pasar dentro de la celda de Shikamaru.
-Shikamaru…-se acercó a él y para su sorpresa no se lanzó en sus brazos, sino que lo abrazó tiernamente, abarcando la espalda del shinobi con sus brazos. "El matrimonio la ha cambiado", pensó Shikamaru tristemente. Acostumbrado a divertirse con las efusivas y exageradas muestras de cariño de la joven kunoichi.
Aún mayor fue su sorpresa cuando ella no detuvo el abrazo, sino que Ino giró un poco su cabeza y le habló al oído, como si fuera posible que alguien los oyera.
-Shikamaru –susurró delicadamente- hay algo que debo decirte y no voy a guardarlo en mí.
Shikamaru dejó caer sus brazos a ambos lados en un intento fallido porque Ino dejara de sujetarlo.
-Shika… amo a Sai, pero no se acerca a lo que sentí por ti una vez. Luché contra ello y logré sacar de mi mente la idea de que serías mío alguna vez. La saqué a puras fuerzas, luchando contra mí misma. Sólo lo logré a medias. Podía luchar contra el cariño más no contra la pasión.
Shikamaru abrió los ojos desmesuradamente. ¿Acaso estaba Ino haciendo una nueva declaración de amor ahora que iba a morir?
-Luego conocí a Temari y el gran amor que siente por ti y me maravillé de ambos y quise encontrar a alguien quien hiciera una unión tan perfecta conmigo y lo encontré a él, a Sai. Nos queremos, eso es cierto. De hecho, ya esperamos un hijo. Sólo quería que supieras que te he amado con todas mis fuerzas toda la vida y que lo malo que te hice fue en nombre de ese amor. –Se detuvo un momento y suspiró. Acarició los brazos que yacían lánguidos a ambos lados del shinobi y depositó un pequeño beso en el cuello del Nara que lo hizo estremecer- Perdóname si puedes algún día y espero que Temari también pueda hacerlo. Ella es perfecta para ti. Tal y como dijo una vez en aquella cascada, donde mi primer arranque de celos fue obvio, "Somos dos en uno." ¡Cuánta razón tenía!
-Ino…-susurró el Nara tomándola por los hombros para que ella lo viera a la cara- yo también te quise y lo sabes. ¿Verdad?
Ino se sonrió al notar que Shikamaru no tenía nada más que decirle respecto a ello y que sí la había perdonado.
-Claro, nunca podrías olvidar mi esbelta figura –dijo marcando su perfecta cintura, guiñándole un ojo y sacando su lengua.
Esa era la Ino que él había aprendido a querer y de la cual se enamoró hacia ya mucho tiempo. El gesto lo llenó de amor fraternal, la haló del brazo hacia él y le dio un tierno beso en la boca, tan tierno que ni siquiera abrió los labios, sólo los depositó sobre ella dulcemente. Ino se llevó la mano a la boca y se sonrojó rememorando el pasado, notando que esos labios no tenían el mismo efecto en su boca. Ya no eran los labios del apasionado hombre con quien hizo el amor miles de veces, sino los de un amigo, su mejor amigo. Ino le sonrió agradecida.
-Gracias, Shika…eres un gran amigo –dijo dejando escapar un suspiro- acabas de darme una lección de amor Shika. Aún te quiero, pero eres sólo un amigo y yo soy sólo tu amiga. Así ha sido siempre y así lo será hasta el final de nuestros días.
-Y el mío está cerca… sólo quería hacértelo saber –dijo bajando la cabeza tristemente antes de continuar- Ino, hay algo que debo pedirte…
-Yo también y lo haré primero –dijo sin darle tiempo a Shikamaru para reaccionar- Te aseguro que te concederé todo lo que desees siempre y cuando me concedas el mío. Quiero que aceptes el trato de los de la Roca. –dijo mirando como una mueca de disgusto apareció en el rostro del shinobi- Necesitamos tiempo, Shikamaru.
-Yo ya expuse mis ideas a la Quinta, Ino. De seguro ya se los dijo, pero te prometo pensarlo. Nada más. Sin embargo lo que voy a pedir es sin condiciones. Conmigo los jueguitos mentales no funcionan y deberías saberlo.
¡Demonios! Se había dado cuenta de ello sin siquiera exponer su plan. Shikamaru volvió a abrazar a Ino fuertemente contra su pecho.
-Ino…necesito que cada 23 de agosto Temari reciba un ramo de flores de mi parte –Ino se sorprendió por el tono de voz de Shikamaru. ¿Estaba llorando?- Necesito que cuando nazca mi hijo seas su madrina, necesito que…
Entonces fue Ino que lo abrazó. Sí. Estaba llorando en sus brazos. Temblando de impotencia.
-…Veles por mi hijo, que seas como una tía para él. Necesito que sigas siendo amiga de Temari y la apoyes cuando te necesite. Necesito que me sustituyas, que seas la parte tierna mía, para que ninguno de los dos se sientan sólo nunca.
-Ya es hora –dijo un guardia desde el otro lado. A su lado Sai contemplaba la escena. Shikamaru sabía que él lo había escuchado todo. Mucho antes de Ino llegar, había visto un ratón de tinta merodear por su celda y se sonrió.
-Shikamaru…te lo prometo –le dijo la rubia sonriendo y se detuvo frente a Sai que la miraba con aire comprensivo- ¿sin condiciones, ne?
Shikamaru le sonrió a la rubia y le hizo una inclinación de cabeza a Sai, luego de mover sus labios sin articular ninguna palabra, sólo para que Sai lo entendiera "Cuídala, por favor." Sai asintió.
Cuatro horas: Akimichi Chouji
La imponente figura de su amigo Chouji le tapó la claridad de enfrente.
-Shikamaru… -dijo con su bellísima sonrisa el menor de los Akimichi.
-Oe, Chouji…
El guardia los dejó solos.
-Siéntate aquí a mi lado –dijo tocando la cama para que su amigo se sentara- como puedes notar, mi mobiliario es muy escaso.
-Shikamaru, te acuerdas cuando… -comenzó a hablar el Akimichi, rememorando ocasiones juntos cuando eran niños y adolescentes. Shikamaru se dejó caer sobre la cama y cerró los ojos, imaginándose que, como todos los días, estaba acostado en el lugar secreto que compartía con su amigo. El techo de la vieja solterona…
Los minutos pasaron y con ellos las palabras del Akimichi. Chouji no dejó de mirar a Shikamaru ni por un segundo. El Nara estaba acostado, con los ojos cerrados. Parecía estar en paz consigo mismo, podría jurar que estaba soñando despierto. Choji sacó un paquete de patatas y las hizo sonar provocando una sonrisa en el Nara.
-Chouji, esta vez quiero la última patata para mí.
Chouji se llevó el antebrazo a la cara y comenzó a llorar.
-Oe, Chouji, no es para tanto amigo. Y yo pensé que era mi padre quien le enseñaría a mi hijo a llorar. –Chouji se sonrió.
-Eso se hereda, Shikamaru.
Shikamaru rió a carcajadas. Chouji tomó el paquete de patatas y le extendió la última a su amigo. Shikamaru le tomó la muñeca y le habló.
-Antes de comerla quiero que me prometas muchas cosas. Tendré un varón, ¿sabes?, Kiba me lo dijo, ¡esa nariz es prodigiosa! –dijo sonriendo sin sentirlo- Por favor, amigo, cuida de mi hijo y de Temari como si fueras yo. Ya le encargué a Ino hacerle los mimitos, tú hazlo un hombre. A Temari no la toques –dijo riendo, chouji le acompañó.
-No sé amigo, será difícil contenerme. Tu mujer es una tentación andante…
Ambos sonrieron. Shikamaru le pasó el brazo por la espalda a su amigo.
-Cuida a Asuma por mi. No quiero fallarle a nuestro Sensei. También quiero que visites a mamá, ella está acostumbrada a tenerme merodeando la casa. Tú has lo mismo. Sólo que ella sienta la figura de un hijo cerca, para que no se sienta sola.
Shikamaru tomó la patata y se la llevó a la boca.
-Lleva a papá a la casa cuando se emborrache. Serán dos viajes los que harás, pero te servirá de ejercicio y…
-No hagas esto, Shikamaru. No me pidas que haga cosas como si no fueras a estar. Tenemos tiempo si nos lo das. Yo me niego a seguir aquí sin tu compañía. Yo no tengo otro hermano que no sea tú. Te quiero y está de más decirlo. Por favor, no te despidas de mi…no lo hagas…-dijo sollozando el joven shinobi.
-Chouji, lo siento, pero ya vienen y no puedo darme el lujo de decirte que también te quiero. Que eres mi hermano, mi amigo…quiero que sepas que si alguna vez te sientes sólo, llévate unas patatas y siéntate en el banco, trataré de dejar mis asuntos un rato y voy a acompañarte. Te lo aseguro, estaré ahí…
Tres horas: Nara Yoshino
-Shikamaru, mi hijo.
-Mama
Yoshino se arrojó a los brazos de su hijo, como nunca lo había hecho antes.
-Perdóname, perdóname hijo –repitió incesantemente por minutos mientras Shikamaru trataba en vano de tranquilizarla.
-Mendokusai… Mamá, tranquilízate. –Expresó sonriendo al momento que depositaba besos alrededor de la cara de su madre- te amo, mamá.
-Fui muy dura contigo, demasiado, eras sólo un niño y yo quise hacerte un hombre muy rápido y… (1)-decía la madre llorando copiosamente, pero fue detenida por su hijo que aún besaba con fervor las lágrimas derramadas por su madre.
-Lo hiciste bien. Has sido la mejor de las madres. Quiero que seas la fuente de inspiración de Temari y que veles porque crie a mi hijo tal y como me criaste tú. ¡Mira que soy un hombre lindo, mamá! –bromeó tratando de calmar el llanto de su madre.
-No la regañes, Tema no tiene mi carácter. Déjala que aprenda a ser madre sola y aconséjala cuando te lo pida. Ella te adora, sobretodo por no tener una madre modelo a seguir. Sé eso. Y si consideras que cometiste un error conmigo, entonces enmiéndalo con ella y mi hijo. Aunque te juro, que lo hiciste perfecto.
-Shikamaru…
-Una vez le pregunté a papá como se había casado con una mujer tan mandona como tú y me dijo que eras cariñosa y amable con él en ocasiones, y no quiero pensar en cuales ocasiones es …
Yoshino se sonrojó y se llevó la mano a la boca. Misión cumplida. Había dejado de llorar.
-Yo si debo pedirte perdón mamá. Confundí la expresión "te amo" cuando quería decírtelo, por "problemática" y fue lo único que escuchaste de mi hasta hoy. Te amo, mamá…(2)
Dos horas: Nara Shikaku
-Muchacho, aquí te traje el sello del Clan, ¿para que lo quieres?
-Pasa y siéntate, papá. Necesito que hagas algo por mi.
Shikaku entró a la celda que ocupaba su hijo y le pasó el sello del Clan.
-Tú solo dilo, Shikamaru.
-Te pedí el sello del Clan para estampar mi firma sobre él. esta es la declaración de nacimiento de mi primogénito y, por lo tanto, heredero del Clan, Nara Shikeru –dijo sonriendo- sé que había elegido ese nombre para mi, pero mi problemática madre te lo impidió.
Shikaku se mantuvo en silencio sin siquiera corresponderle la sonrisa. La opresión que sentía en el pecho planeaba traicionarlo en ese mismo momento. Respiró hondo muchas veces.
-Cuida de mi hijo, como si fuera yo mismo. Con las mismas lecciones de vida y amor que me diste. Has que mamá no cambie, también a mi bebé le tocará aprender a manejar una mujer problemática y pienso que con ella y Temari le sobra y basta. También tendrá a Ino y a Chouji, quienes le infundirán cariño por mí. –dijo sonriendo, pero cambió su semblante por uno más serio- Pero de ti espero más, papá. Yo soy todo lo que me enseñaste ser. Desde caminar hasta la forma de proteger a mis amigos. Desde pelear hasta la manera de tratar una mujer.
-Shikamaru, no me jodas con eso…
-Déjame las lágrimas a mi, papá. Yo nunca te he visto llorar y no quiero hacerlo ahora. así que tranquilo y escúchame, yo…
-Nunca me has visto llorar, porque no me lo permitiste, Shikamaru. Lloré al momento de saber que venías al mundo, lloré cuando te tuve entre mis brazos por primera vez, lloré cuando me dijeron que eras el único chunnin, exactamente la primera vez que tomaste el exámen, lloré cuando te vi llorar por tus amigos, lloré cuando te vi recostado al lado de tu mujer y supe que era amor del bueno, lloré de impotencia al saber que no podía hacer nada por ti, lloré cuando Tsunade me dijo que…-Shikaku se llevó las manos a la cara y se limpió las lágrimas con rabia- el problema hijo es que cuando estás a mi lado, es tanto orgullo que no hay cabida para las lágrimas, porque toda mi felicidad depende de ti.
-Y dependerá ahora de Shikeru, papá. Sé un padre para él, sólo a ti te lo permito. A nadie más…
Kakashi, Hatake Kakashi: (Bond, James Bond) Quise darle un tono a lo James Bond jejeje, no sé porque pero siempre lo relaciono.
(1)Idea lograda de una conversación con mi amiga Marietta88. Gracias por la lección, quizás sea la mamá perfecta para mi hija.
(2)Extraída de una conversación con mi amiga Amy Black Nara, ella es la poeta de mis amigas.
Preview Capítulo 26. Final de una Vida, Principio de Otra.
-No hay distancias para nuestro amor y ahora llevas mi hijo en tu interior y aunque me aleje de ti, contigo voy… (Extraído de Distancias de Dany Rivera)
