Capítulo 25: Conteniendo a un Buen Hombre
En el instante en que Tsuna entró a Takesushi, dos borrones se pegaron a él.
"¡哥哥!" gritaron los dos al unisono. I-pin se agarró fuertemente a la sudadera del chico mientras que Lambo alternaba entre golpear el pecho del pequeño moreno y sollozar con fuerza en el material azul claro. Tsuna apretó su agarre en ellos.
"Está bien," dijo el pequeño moreno con suavidad, rebotando suavemente a los dos niños. "Estoy bien."
"Tsuna, I-pin y Lambo 哥哥," dijo la pequeña en un japones más claro que el que Tsuyoshi había escuchado de la niña China antes. "Tsuna no herido. I-pin y Lambo necesitan 哥哥."
Tsuna sonrió una sonrisa suave que Tsuyoshi estaba seguro que algunas mujeres se desmayarían cuando el chico fuera más alto. El pequeño moreno asintió mientras continuaba meciendo a los niños.
"Hey, Papá. ¿Recuerdas a Lancia-san?" preguntó Takeshi, haciendo señas hacia el hombre alto que se quedó detrás de los dos chicos. El hombre se inclinó cortesmente pero mantuvo su atención en el pequeño moreno que acunaba a los niños.
"Por supuesto. Nos conocimos brevemente la última vez que estuvo aquí," dijo Tsuyoshi mientras los fuertes sollozos de Lambo se calmaban. La postura del hombre alto indicaba que Lancia estaba preparado para moverse e interceptar cualquier ataque lanzado contra el pequeño moreno y que el hombre alto tenía años de experiencia defendiendo a aquellos que eran valiosos. Tsuyoshi no había pensado mucho en la protesta del hombre al ser dejado solo en la tienda mientras Tsuyoshi y el resto iba al hospital, pero a Tsuyoshi estaba comenzando a gustarle lo que implicaban los hechos. "¿Recuerdas mi nombre?"
"Yamamoto Tsuyoshi, ¿correcto?" preguntó Lancia, moviendo su postura en respuesta a los movimientos del pequeño moreno, ajustándose a las diferentes aperturas que Tsuna hacia mientras el pequeño moreno mecía y reconfortaba a los dos niños. Tsuyoshi sonrió y asintió.
"Veo que no lo has dejado fuera de tu vista," dijo Fon desde su asiento en el mostrador. El arcobaleno del sol que había tomado asiento junto al artista marcial ignoró la declaración.
"Su hermano está enfermo," dijo el famoso hitman. "Al parecer, es una enfermedad recurrente. No llevan al mocoso al doctor cada vez que desarrolla la fiebre, así que nunca se registro."
"¿Y cómo influye eso en tus planes?" preguntó el artista marcial.
"Depende del diagnostico," dijo el hitman. "Deje a Shamal con él."
"¿Y cómo lograste eso?"
"Agote mis favores la última vez cuando el mocoso fue disparado con más de diez balas de Ultima Voluntad," dijo el hitman con una sonrisa preocupada en sus rasgos de querubín. Tsuyoshi tenía poca información sobre la bala de Ultima Voluntad de los Vongola, ya que Vongola mantenía cualquier información altamente protegida. Pero si hacia que el receptor enfermara después de uso prolongado, Tsuyoshi no la quería en ningún lugar cerca de Takeshi o Tsuna. "Pero luego Shamal intento atacar a Dame-Tsuna."
"Eso lo haría darte unos favores más entonces," dijo el artista marcial con calma. Fon se volvió hacia Tsuyoshi. "¿Estás seguro de que no te importa si usamos el dojo?"
"Planeé llevar a Takeshi a volver a aprender a la ciudad," dijo Tsuyoshi. Debería haber sabido que los dos no olvidarían la presencia del experimentado espadachín. "Ha progresado poco en sus habilidades de observación."
"Todo a su tiempo," dijo Fon. "Y su motivación creciente debería funcionar para acelerar el proceso."
"Ya lo ha hecho," dijo Tsuyoshi, sonriendo cuando notó el interés de su hijo en la conversación a pesar de que Takeshi se quedo tan cerca como podía de Tsuna. Lancia también tenía su atención en ellos dada la inclinación de la cabeza del hombre alto. Así que el arcobaleno había planeado transmitir la conversación, pero con qué fin, Tsuyoshi no sabía. El mejor hitman del mundo había planeado algo, e involucraba a Tsuna y probablemente la herencia Vongola. El hecho de que Fon permitiera que el arcobaleno del sol continuara lo que sea que el enigmático hitman había planeado dio a Tsuyoshi una pausa, lo suficiente como para no agarrar al pequeño moreno y salir corriendo. Fon no permitiría que su estudiante cayera bajo el peligro innecesario que venía junto con el mundo de la mafia. Tsuna merecía algo mejor que eso.
"Yamamoto-san," susurró el pequeño moreno. Los dos niños se habían quedado dormidos en los brazos del chico. Tsuna inclinó su cabeza hacia las escaleras, pero Tsuyoshi negó con su cabeza. El hombre mayor se inclino y con cuidado desprendió a los niños dormidos de la sudadera de Tsuna. Los dos se habían dormido a intervalos la noche anterior y habían pasado casi todo el día en la tienda mirando la puerta. Para un niño tan joven, Tsuna tenía esa extraña sensación de seguridad que todos los tutores de niños tenían, y en el corto tiempo que lo habían conocido, los dos niños habían llegado a depender de ello.
"Tienes que ir a entrenar," respondió Tsuyoshi en voz baja mientras ajustaba a los niños con practica facilidad. Él no sabía por qué su querida Mako había querido más hijos. Cruzó los ojos con Takeshi sobre la cabeza de Tsuna, y el espadachín novato asintió con vacilación. Tsuyoshi sabía que su hijo no quería dejar al pequeño moreno, pero Tsuna estaría al cuidado de su sensei. Fon no permitiría que ningún daño llegara a Tsuna, ni el artista marcial permitiría a Tsuna meterse en el peligro. Y si el hitman estaba medio apegado al pequeño moreno como el arcobaleno del sol parecía, entonces Tsuna ya estaba lo más seguro posible.
El dueño de la tienda de sushi (y había más en el hombre que un simple dueño de restaurante) se dirigió hacia las escaleras detrás del mostrador y puso a los niños en la cama, y el joven adolescente de cabello negro cuyo nombre finalmente Lancia había confirmado era Takeshi, siguió al hombre mayor.
"Por aquí," dijo el arcobaleno de la tormenta. Lancia siguió al pequeño moreno y los dos arcobaleno que habían escogido caminar junto al pequeño moreno. Con tales personas rodeando al pequeño moreno, el secreto de la fuerza del chico no era del todo secreto. Lancia debería estar más preocupado por el estatus del chico como heredero Vongola. Mientras que el Noveno había elegido al gemelo más joven, este Tamaki que el pequeño moreno se había disfrazado no sonaba nada agradable. Y el hombre alto estaba inclinado a pensar que Tsuna sería un mejor Vongola Decimo (el chico tenía todas las características de una gran famiglia y la fuerza y la personalidad para mantenerlos juntos) pero si el pequeño moreno nunca se convierte en un don de la mafia, Lancia permanecería con el pequeño moreno. Este niño que había arriesgado más de lo que sabía para salvar a Lancia, merecía el respeto y lealtad de Lancia independientemente de si el pequeño moreno pertenecía o no al mundo oscuro de la mafia. Y si Lancia pudiera, mantendría ese mundo oscuro lejos del chico, de Tsuna. Pero el hombre alto sabía que las posibilidades de mantener a Tsuna lejos de la mafia se habían reducido a nada cuando el arcobaleno del sol se había interesado en el chico y luego el propio descuido inconsciente del chico hizo que el pequeño moreno llamara la atención de los Vindice. El arcobaleno del sol tenía razón. Nadie mentía a los Vindice.
Entraron a un dojo que estaba escondido en una de las habitaciones traseras de la tienda. Desde el exterior, nadie habría adivinado que había suficiente espacio para una habitación como esta. Mientras Lancia escaneaba la habitación por amenazas, Tsuna corrió detrás de una pantalla de madera que estaba colocada en una esquina (probablemente para que el pequeño moreno pudiera cambiarse en el uniforme de artista marcial que había usado cuando peleo con Rokudo Mukuro). Un grito se escuchó cuando el chico cayó de cabeza detrás de la pantalla.
"No pensé que fueras del tipo que guarda rencores," dijo el arcobaleno del sol con una sonrisa que Lancia a penas pudo ver desde la posición del hombre alto.
"No entiendo qué estás implicando," dijo el arcobaleno de la tormenta mientras se dirigían hacia la pantalla. Detrás de ella, el pequeño moreno yacía boca abajo en un catre que no era visible desde el otro lado. Extraño que fuera un catre y no un futon como era costumbre para los japoneses. La mirada divertida en el rostro del arcobaleno de la tormenta y sonrisa en el del arcobaleno del sol hicieron a Lancia pensar, pero no. El arcobaleno de la tormenta habría sido el que escogió un catre en lugar de un futon, y seguramente el arcobaleno tranquilo no habría querido que el chico tropezara y cayera sobre él.
"Eso duele," susurró el pequeño moreno mientras se levantaba. "Fon-sensei, qué es est-¡Hiiee!"
"Deberías quedarte abajo, Dame-Tsuna," dijo el arcobaleno del sol mientras se paraba sobre la espalda del chico. El pequeño moreno gruñó en evidente dolor bajo la repentina patada del arcobaleno del sol y sabiamente no trató de levantarse de nuevo.
"Q-que h-hi—¡Hiiee!" gritó el pequeño moreno. Cerró sus ojos y enterró su cabeza en el catre y tan rápido como pudo se alejó de la pistola negra señalada a su cabeza. "¡L-l—lo siento! ¡No dispares, Reborn!"
"Eso está mejor," dijo el hitman, inclinando su fedora hacia arriba con el cañón de la pistola. "Lo hice porque me dio la gana."
"Tu entrenamiento hoy consistirá en cómo cuidar de tu cuerpo," dijo el arcobaleno de la tormenta, sacando una sabana debajo del catre. El hitman saltó de la espalda del chico, y el artista marcial lanzó la sabana sobre el chico sorprendido. "Si uno ha pasado por circunstancias extenuantes, uno debe permitir que su cuerpo descanse antes de continuar como antes."
"No le hará bien al futuro Vongola Decimo desgastar su cuerpo innecesariamente," dijo el arcobaleno del sol.
"P-pero Fon-sensei—" dijo el pequeño moreno, levantando su cabeza.
"Descansa, y discutiremos los resultados de la lección mañana en la mañana," dijo el arcobaleno de la tormenta. Con cuidado, el arcobaleno de la tormenta colocó un mono durmiendo sobre la espalda del chico. "Debes aprender esta lección también."
"Si te mueves, me aseguraré de que no vayas contra las ordenes de tus maestros nunca más," dijo el arcobaleno del sol mientras colocaba una lagartija verde inmóvil sobre el cabello salvaje del chico.
"P-pero—" comenzó el chico, pero el arcobaleno del sol envió al pequeño moreno una mirada oscura.
"Siempre podría dispararte," dijo el hitman, la pistola de vuelta en su mano. Al instante el chico se calmo. "Buen chico. Ahora cierra los ojos."
Los amplios ojos marrones parpadearon hacia el arcobaleno de la tormenta, y el pequeño artista marcial asintió. Tsuna cerró los ojos con fuerza y causó que su rostro se contrajera como si estuviera en dolor. Pero pronto los ojos fuertemente cerrados se relajaron y la expresión cansada en el rostro del pequeño moreno fue remplazada por una calma sosegada.
"Gracias por traerlo aquí," susurró el arcobaleno de la tormenta. Lancia espero la respuesta del arcobaleno del sol, pero el artista marcial miró directamente al hombre alto.
"No hice nada para convencerlo de venir aquí," dijo Lancia. El chico había decidido venir aquí por su cuenta, con una mirada que comunicaba un profundo panico subyacente. Lo que sea que Lancia pensaba sobre el hermano del chico, el hombre alto esperaba que el gemelo más joven mejorara pronto.
"Pero lo trajiste aquí," dijo el artista marcial, y Lancia escuchó aprobación en el tono.
"Difícilmente pude evitar seguirlo aquí," dijo el hombre alto.
"No todos hacen lo que deben," dijo el artista marcial. "Al menos sé que mi estudiante arriesgo su vida por una buena causa."
De repente, Lancia se dio cuenta de que había escapado de un terrible destino. La ira de un arcobaleno podría hacer que incluso el más loco de los hombres se convirtiera en un tímido montículo de carne, pero la ira de dos... El hombre alto sólo pudo agradecer a Dios porque los arcobaleno al parecer lo habían aprovado. De lo contrario, su vida no valdría ni un vidrio a prueba de balas.
"Quédate aquí," dijo el arcobaleno del sol, la decisión de Lancia de obedecer no completamente sin miedo.
"¿Vas a verificar a tu estudiante?" preguntó el arcobaleno de la tormenta. "Estoy seguro de que con Shamal cuidando de él, estará bien."
"Si Shamal hace lo que tiene que hacer," dijo el arcobaleno del sol, un destello de peligrosa irritación cruzó la cara engañosamente linda, "el mocoso no se levantara a corto plazo."
Kyoko se aferró fuertemente a la bolsa en sus puños. No había querido venir a molestar a Tsuna-kun cuando todavía estaba recuperándose, pero Hana había insistido en checarlo y Haru había decidido que quería conocer al chico del que Kyoko hablaba tanto, y aquí estaban en frente de la casa de Tsuna-kun esperando que la puerta se abriera.
"Oh, Hana-chan," dijo una mujer cuya sonrisa se parecía mucho a la que siempre hacia sonrojar a Kyoko. "Viniste a visitar a Tsu-kun, ¿cierto? Lo siento, pero Tsu-kun durmió en la casa de Takeshi-kun ayer, y no ha vuelto todavía."
"Entonces Takeshi lo arrastro hasta allá," dijo Hana con un peculiar satisfacción de sus labios. "Bien. ¿Y qué hay del rey mono idiota?"
Kyoko miró a Hana, sorprendida por el uso del apodo de la chica alta para Tamaki. Hana siempre era terminante y honesta, pero nunca antes había vuelto esa franqueza contra un adulto. Hana sabía cuando ser franca y cuando ser respetuosa, y Kyoko solo podía preguntarse qué había hecho la madre de Tsuna-kun para merecer la falta de respeto de Hana.
"Tamaki está mejor," dijo la mujer con una sonrisa amplia, como si ella no hubiera escuchado la falta de respeto. "Gokdera-kun trajo a un excelente doctor para revisarlo, y el hombre insistió en pasar la noche para asegurarse de que Tamaki estuviera curado."
"Entonces el rey mono idiota esta mejor ahora," dijo Hana. "No es que realmente importe, pero cuál era el problema."
"Padece un tipo especial de enfermedad," dijo la mujer. Ella puso un dedo en su barbilla. "Tenía un nombre extraño..."
"Fiebre Mediterránea Familiar," dijo una voz áspera detrás de la madre de Tsuna. Gokudera salió detrás de la mujer y frunció el ceño. "¿Qué estás haciendo aquí, muchacha?"
"Sólo un mono idiota haría una pregunta como esa," dijo Hana, respondiendo al ceño con una mirada plan. "La pregunta es ¿qué estás haciendo tú aquí?"
"¡Él está EXTREMADAMENTE manteniendo un ojo en el Sawada herido!" El gritó congeló a Kyoko. Ella realmente esperaba haber escuchado mal y que su hermano no estuviera dentro de la casa de Tsuna-kun. Un sonriente rostro emocionado demostró su error. "¿Eh? ¡No sabía que estabas aquí, Kyoko! ¿Estás aquí para hacer las paces con tu novio?"
"¡Nii-san! ¿Por qué estás aquí?" preguntó ella, esperando que su hermano no hubiera hecho algo "extremo" en la casa. No creía que pudiera mirar a Tsuna-kun a la cara si Ryohei hubiera ido e intentado reclutar a Tsuna-kun para el club de boxeo o exigido un entrenamiento de la nada. Es por eso que ella no le había dicho a Ryohei que Tamaki ya no era su novio. Luego Ryohei volvería loco a Tamaki en lugar de Tsuna-kun. Y Tsuna-kun no necesitaba saber que ella tenía un hermano mayor tan vergonzoso. Kyoko amaba mucho a Ryohei, pero él había asustado a más de un chico con su "extremidad".
"Vine a checar a mi hermano menor," dijo el boxeador. Kyoko apretó la bolsa más fuerte y quiso esconderse detrás de ella. Ryohei había decidido adoptar a Tamaki después de la primera vez que se conocieron y enseñar al corto moreno cómo ser extremo, incluso meterse a la fuerza en el grupo de Tamaki. No es que Ryohei pasara mucho tiempo con el grupo ya que todos eran "in extremos", pero él insistió en que sacaría al bajo moreno del grupo y mostraría a Tamaki cómo vivir al extremo. La idea de Ryohi haciendo lo mismo con Tsuna era exactamente por qué Kyoko había mantenido al boxeador lejos del pequeño moreno. "¿Qué tienes extremadamente allí?"
"N-nada," dijo Kyoko, escondiendo la bolsa detrás de su espalda.
"Es para Tsuna," dijo Hana. "Y ya que no está aquí, volveremos más tarde."
"¿Hahi? ¿Por qué no podemos esperar aquí? Tiene que volver de la casa de su amigo pronto, ¿verdad?" preguntó Haru. Gokudera la miró enojado, y Haru parpadeó y lo miró enojada de vuelta, Kyoko deseó tener el coraje de su amiga.
"¿Quién eres?" exigió Gokudera.
"No tengo que decirle a alguien que es tan grosero," dijo Haru, hinchando sus mejillas como hacia cuando estaba molesta. "Tú debes ser el mono idiota que Hana-chan dice molesta tanto a Tsuna-kun."
"¿Qué dijiste, mujer estúpida?" gruñó el adolescente.
"Me escuchaste," resopló Haru agarrando la mano de Kyoko. "Vamos a encontrar a Tsuna-kun, Kyoko-chan. A Haru no le gusta pasar el rato con monos idiotas."
"¡Tú no vas a ningún lado cerca de Tsuna-sama!" gritó Gokudera, sacando palos de su bolsillo.
"Estoy segura de que Tsuna estará muy impresionado contigo explotando a una mujer indefensa," dijo Hana, y el adolescente de cabello plateado volvió su mirada hacia la chica alta y metió los palos de vuelta de donde vinieron.
"Hey ¿están planeando una fiesta o algo así?" preguntó Yamamoto, y los cinco en la puerta volvieron su miradas hacia el jugador de béisbol. "¿Puedo ayudar también?"
"N-no—no queríamos interrumpir," dijo otra voz y dirigieron su atención hacia la figura parada junto a Yamamoto.
"¡Tsuna-kun!" gritó Kyoko, incapaz de detenerse cuando vio que el pequeño moreno estaba ileso parado nerviosamente junto a Yamamoto y en frente de un hombre alto que Kyoko nunca antes había visto. Kyoko se sonrojó cuando notó la mirada pensativa que el hombre alto estaba enviándole. Ella rápidamente miró de vuelta a Tsuna quien estaba sonriendoles tímidamente.
"Entonces tú eres Tsuna-kun," dijo Haru acercándose a Tsuna y mirándolo muy de cerca. Tsuna estaba usando un atuendo que Kyoko no había visto en él, pero ella a penas lo veía afuera de la escuela. Ella quería pasar el rato con él y Hana, pero él siempre estaba haciendo algo con Yamamoto y Gokudera. Y mientras que Hana algunas veces iba con los tres chicos, Kyoko no se atrevía a entrometerse en las actividades de los chicos. Pero como deseaba haberlo hecho. Tsuna-kun lucia realmente bien en ese uniforme de artes marciales. "¡Este uniforme es tan genial! ¿Dónde lo conseguiste?"
"M-mi sen—sensei m-me lo dio," murmuró Tsuna-kun encogiéndose bajo el escrutinio de Haru.
"Me encantan los bordados," dijo Haru dando vueltas alrededor del pequeño moreno y haciendo que Tsuna se pusiera rígido e inquieto. Ella agarró la manga y frotó el material entre sus dedos.
"Suelta a Tsuna-sama," dijo Gokudera sacando los palos de nuevo.
"Haru no escucha a monos estúpidos," dijo Haru hinchando sus mejillas de nuevo. La morena de cola de caballo agarró la manga más fuerte, pero ella miró a su mano y de repente soltó la manga. "Lo siento. ¡No quise estropear las ropas geniales de Tsuna-kun!"
"E-está b-bien," dijo Tsuna, ni siquiera molestándose en enderezar la manga.
"¿Y quién eres?" preguntó Yamamoto.
"¿Hahi? Oh, mi nombre es Miura Haru. Es un placer conocerte," dijo la morena burbujeante mientras se inclinaba en una reverencia.
"Yamamoto Takeshi," dijo el jugador de béisbol con una sonrisa. "¿Conoces a Tsuna?"
"¿Huh? No," dijo Haru. "Kyoko-chan habla mucho sobre él, así que siento que ya lo conozco."
"Ella debe haber hablado mucho de él entonces," dijo Yamamoto mientras su sonrisa se movía hacia Kyoko. Kyoko se sonrojó.
"¿E-eres a-amiga de Kyoko?" preguntó Tsuna.
"¡Haru y Kyoko son amigas de pastel!" dijo la morena burbujeante, y Kyoko esperaba que la bolsa de papel no se rasgara bajo sus uñas.
"¿Amigas de pastel?" se burló Gokudera. Los palos se fueron, probablemente guardados tan pronto como Haru soltó a Tsuna-kun. "¿Qué es eso? ¿Algún estúpido club?"
"¡No es un estúpido club! Haru y Kyoko van... ¡a admirar pasteles cada mes!" dijo Haru, apenas deteniéndose para evitar dejar escapar la vergonzosa adicción de Kyoko al pastel. "¡Cada segundo domingo del mes es el Día del Pastel de Kyoko y Haru!"
"Se conocieron el mes pasado y han estado reuniéndose cada semana desde entonces, aunque para pasar el rato no van a 'admirar' pasteles," dijo Hana. "Hoy era su día del pastel, y Haru insistió en venir con nosotras después para conocer a Tsuna."
"¡Haru quería conocer al Tsuna-kun de Kyoko!" la chica burbujeante estuvo de acuerdo, y Kyoko decidió que debería haber tratado de mantener a Haru lejos de Tsuna como hacia con Ryohei.
"¡Tsuna-sama no es nada de esa chica tonta!" gritó Gokudera apretando sus puños más fuerte alrededor de los palos y mirando enojado a Haru de nuevo.
"¡Has regresado!" dijo Ryohei irrumpiendo a través de la mirada de Gokudera y dirigiéndose directamente a Tsuna. "¡Cuidaste EXTREMADAMENTE de tu hermano mayor!"
"¿M-m—mi hermano mayor?" dijo Tsuna.
"¡El Sawada normal estaría EXTREMADAMENTE agradecido si estuviera despierto!" gritó el boxeador, y Kyoko deseó que su hermano no fuera tan denso como para fulminarlo con la mirada inútilmente.
"¿Normal?" murmuró Tsuna, como en estado de shock.
"Sempai," dijo Yamamoto. "Tsuna es el mayor."
Ryohei se congeló y miró al jugador de béisbol. Finalmente, se descongeló.
"Pelea conmigo otro Sawada," dijo Ryohei.
"¡Nii-san! Me prometiste que no pelearías de nuevo," dijo Kyoko, metiendose entre el boxeador y Tsuna-kun. ¿Cómo puede estar pasando esto?
"EXTREMADAMENTE no lo hice," dijo Ryohei, pasando a Kyoko y envolviendo un brazo alrededor de la cabeza de Tsuna. "¡Quiero EXTREMADAMENTE entrenar de un EXTREMO artista marcial a otro!"
"Te dije sempai," dijo Yamamoto, una espada de madera que algunas veces cargaba con él daba golpecitos contra su hombro. Sus ojos avellana tenían un brillo duro que usualmente sólo era para el béisbol. "No puedes pelear con Tsuna hasta que yo y Tsuna terminemos nuestra pelea."
"Tengo que entrenar EXTREMADAMENTE con este Sawada," dijo Ryohei.
"No hasta después de nuestra pelea," dijo Yamamoto, su sonrisa haciendo sus palabras un poco menos afiladas. ¿Por qué Kyoko sintió de repente que Ryohei estaba en peligro?
"S-sempai," jadeó una voz, y los dos se dieron vuelta para mirar al Tsuna que se ponía azul. "N-no p-puedo r-respirar."
"Lo siento EXTREMADAMENTE," dijo Ryohei, soltando a Tsuna. Tsuna respiró hondo e hizo señas con su mano ante la disculpa del boxeador.
"¿Te quedaste en la casa de Tsuna la noche anterior, sempai?" preguntó Yamamoto.
"Como si yo dejaría que el Cabeza de Césped pasara la noche en la casa de Tsuna-sama," gruñó Gokudera.
"Volví EXTREMADAMENTE esta mañana," dijo el boxeador haciendo levantando el puño en alto.
"¿Qué es todo el alboroto aquí afuera?" preguntó un hombre en una bata blanca, saliendo desde el interior de la casa. Los ojos del hombre cayeron sobre Kyoko, rebotaron hacia Hana y se deslizaron sobre Haru. El hombre sonrió un poco demasiado amplio, como Mochida hacia cada vez que decidía rozar el dorso de su mano contra la espalda de Kyoko o agarrar su barbilla. Cosas como esas se habían detenido cuando Tamaki se había vuelto fuerte y corría en sus boxers. Tamaki, a pesar de todas sus demandas, furiosas diatribas, agarrando su mano bruscamente, y el comportamiento generalmente altivo, nunca había tenido esa mirada terrible en sus ojos. "¿Y quienes son esas linduras?"
"¿Hiciste tu trabajo, Shamal?" exigió Gokudera, moviéndose para pararse entre el hombre y las chicas.
"Como si pudiera escapar sin hacerlo contigo y con el mundialmente famoso hitman respirando sobre mi cuello," gruñó el hombre, aparentemente el doctor que la madre de Tsuna había mencionado. "Ahora sal del camino, estás bloqueando la vista."
"¿C-cómo está T-T—Tamaki-san?" preguntó Tsuna-kun. Kyoko sonrió ante el lindo tartamudeo del pequeño moreno. Ella se preguntó por qué él estaba tratando de detenerlo tan de repente.
"Bien," dijo el doctor hoscamente cuando Gokudera se negó a moverse. "Se estaba muriendo y ahora no."
"¿Estaba muriendo?" preguntó Hana, sus cejas se levantaron y mostraban su incredulidad. La mirada de Kyoko voló de vuelta al rostro de Tsuna. Era un tono de blanco poco saludable.
"Tiene Fiebre Mediterránea Familiar," dijo el doctor tratando de echar un vistazo sobre el adolescente de cabello plateado. Gokudera gruñó algo que sonó como "mah-dreh", y el hombre se enderezó y miró directamente a Tsuna. "No se trató durante mucho tiempo y causó amiloidosis en sus riñones. Afortunadamente eso solo causó daño a los glomérulos y produjo mínimo cambio en la enfermedad. Con el tratamiento adecuado debería estar bien, pero el mínimo cambio y la amiloidosis habían estado a punto de progresar y le causó tener síndrome Nefrótico. Le recete algunos corticosteroides. Tiene que tomarlos con regularidad o puede terminar con insuficiencia renal, pero de otro modo debería estar bien.
Los adolescentes miraron al doctor, y el rostro de todos contenían mezclas de confusión y sorpresa. Kyoko había estado mirando a Tsuna-kun, por lo que vio mejor su reacción. Su cara se había estirado en una burla, el shock cubría su cara, y luego se había hundido en un oscuro dolor que penetraba sus expresivos ojos marrones antes de que se cerraran.
"Pero estará bien," susurró Tsuna-kun, sus ojos todavía cerrados. El doctor miró a Tsuna-kun, y el rostro incomodo y sombrío del hombre se suavizó en una renuente comprensión.
"No me gusta tratar a los hombres," dijo el doctor al Tsuna con los ojos cerrados. "Pero cuando trató a alguien, lo hago bien."
"E-entonces é-él e-estará—"
"Como ya dije, estará bien," dijo el doctor. Los labios de Tsuna se torcieron hacia arriba. Kyoko contuvo un jadeo cuando los labios se extendieron en una amplia sonrisa que iluminó todo el rostro. Y luego los ojos de Tsuna se abrieron, y Kyoko no pudo contener su jadeo.
"Gracias," dijo Tsuna, la brillante sonrisa bloqueando todo pensamiento de la cabeza de Kyoko. "Tamaki estará bien."
Tamaki estaba gruñón, pero tomó la taza de todas maneras. El hijo más joven de Nana había estado atrapado en su habitación por tres días, así que era natural que estuviera un poco gruñón.
"Puedes irte ahora," dijo Tamaki desdeñosamente. Nana sonrió ante su comportamiento. Ella siguió parada junto a su cama y observó mientras bebía la taza. Él la miró y gruñó. Alargó la taza en su dirección, y ella la tomó sin una palabra. Tamaki había tomado su medicina, la fiebre había roto la noche anterior, y él estaría bien. Nana fue a la cocina con una sonrisa que solo se hizo más amplia cuando la puerta del frente se abrió para revelar a su hijo mayor.
"Bienvenido a casa, Tsu-kun," dijo Nana cuando Tsu-kun le sonrió de vuelta. Él tenía una hermosa sonrisa, y desde que el doctor había venido y cuidado de Tamaki, había sido más brillante de lo usual. Gokudera y Takeshi entraron detrás de Tsuna junto con ese hombre que había seguido a Tsuna a todas partes. Reborn había dicho que el hombre había sido enviado para asegurarse de que Tsuna no se perdiera en más picnics. Nana entendió que Tsuna había recogido al hombre donde sea que Tsuna había estado cuando el pequeño moreno había terminado en el hospital. Ella no había querido saber más. Tsuna estaba a salvo, Tamaki estaba mejor, y su pequeña familia de tres (algunas veces cuatro) estaría bien. Reborn era amigo de Iemitsu y había prometido que nada les pasaría, y hasta ahora el tutor había cumplido esa promesa.
Pero Nana también había hecho una promesa a sí misma, vigilar mejor a Tsu-kun en el futuro. Ella ya no quería perderse nada importante. No quería que su hijo mayor sintiera como... como si tuviera que ser fuerte por ella. Como si él no pudiera ser como Tamaki también. Quería que su hijo mayor supiera que él era de ella también. Había pensado que él sabía, pero tal vez desde que había pasado mucho tiempo desde que Iemitsu había estado aquí, Tsuna lo había olvidado. Pero él no lo sabía, y ella le había fallado. Le había fallado tanto. Pero no lo haría de nuevo. Le mostraría a Tsuna lo importante que era para ella. Cuán lamentable que lo había tomado fácilmente por sentado. Cuanto lo amaba. Lo vigilaría mejor y se aseguraría de que él lo supiera y nunca lo olvidara.
"¡Tsuna-哥哥!" gritó Fuuta desde la cocina donde había estado ayudándola a vigilar la comida y manteniendo un ojo en la puerta de en frente. El pequeño niño italiano había decidido ayer después de ir con Tsuna a Takesushi que quería llamar a Tsuna 哥哥 también, haciendo que el hijo mayor de Nana se ruborizara, y Nana había querido saber por qué. Cuando Tsuyoshi-san le había explicado que 哥哥 significa hermano mayor, Nana había sonreído. Tsuna siempre había sido un maravilloso hermano mayor.
"Estoy en casa," dijo Tsuna mientras el niño de diez años atacó al pequeño moreno con un abrazo. Tsuna regresó el abrazo con vacilación y miró a Nana sobre la cabeza de Fuuta. "¿Cómo está Tamaki-san?"
"Está gruñón," dijo Nana. Ella levantó una taza vacía. "Pero tomó toda su medicina."
"¿Está despierto?" preguntó Tsuna. Nana asintió, y su hijo mayor inmediatamente se dirigió a las escaleras con Fuuta casi aferrándose al pequeño moreno. Tsuna se detuvo y se giró hacia los otros dos siguiéndolo.
"U-um, Takeshi, Gokudera, ¿podrían ver si mamá necesita ayuda en la cocina?" preguntó Tsuna.
"Yo podría necesitar algo de ayuda para deshuesar el pescado que tendremos esta noche y vigilar el kenchinjiru," dijo Nana. Gokudera miró escaleras arriba pero se dirigió a la cocina. Takeshi sonrió y abrió su boca para decir algo, pero Tsuna envió al moreno más alto una mirada suplicante, y la sonrisa del chico más alto desapareció antes de reaparecer rápidamente como una amplia sonrisa.
"¿Entonces qué tipo de pescado es?" preguntó el jugador de béisbol.
"Atún," dijo Nana cuando estaba segura de que el jugador de béisbol no pudo ver la expresión de Tsuna. Su hijo mayor hizo un puchero mientras continuaba escaleras arriba. Por primera vez, Nana se encontró deseando que su esposo no embromara tanto a Tsuna. Lancia subió las escaleras detrás de Tsuna, y Nana sabía que sus dos hijos estarían bien.
Los dos chicos en la cocina ya habían decidido hacer sus tareas elegidas. Gokudera estaba revolviendo la sopa espesa, mientras Takeshi había dejado la espada de madera que llevaba a todos lados hoy en día y cortaba el salmón con una practicada precisión. Tsuna había comenzado a ejecutar esos mismo cortes cuando fileteaba pescado. Todo ese tiempo con Tsuyoshi-san había hecho bueno a su hijo mayor.
"Tsuna-sama no es un idiota," dijo Gokudera manteniendo sus ojos en la sopa. "Va a notarlo pronto."
"¿Notar qué?" preguntó Takeshi removiendo el esqueleto del salmón y cortando la carne en filetes bien rebanados.
"Has estado saltando las practicas de béisbol," dijo Gokudera. Nana se movió entre los dos chicos para checar el arroz. La cocina era cómodamente pequeña con dos niños en ella. Deseaba que hubiera dos más a menudo.
"No tengo que ir," dijo Takeshi. Arrojo las partes no deseadas del pescado. Nana le dio otros dos salmones, contenta de haber aceptado al vendedor en ese especial. Tendría una casa llena para la cena otra vez.
"No va a estar feliz cuando lo descubra," dijo Gokudera, moviéndose para que Nana pudiera probar el kenchinjiru. Necesitaba un poco más de sabor.
"No," dijo Takeshi con una sonrisa. Hizo un trabajo rápido con el segundo salmón. "No le gustara en absoluto."
"¿Entonces por qué no vuelves?" preguntó Gokudera. Nana roció un poco más de pimienta negra a la sopa de vegetales y permitió que Gokudera siguiera revolviendo. La sopa ya no necesitaba ser revolvida, pero el adolescente de cabello plateado parecía realmente concentrado en ello, por lo que Nana no quiso detenerlo.
"No puedo. Ya no estoy en el equipo de béisbol," dijo Takeshi. La mano de Nana se cirnió sobre la tapa de la olla, y la mujer se encontró mirando al chico moreno alto, y por lo que ella podía ver más allá del chico sonriente, también Gokudera. Se quedaron así por un minuto mientras el moreno alto rebanaba en silencio el segundo salmón en el mismo tipo de corte que el primero.
"Dejaste el equipo de béisbol," dijo Gokudera finalmente, su voz más silenciosa de lo usual y sus ojos verdes casi tan amplios como los de Tsuna.
"Si," dijo el jugador de béisbol, o más bien el ex jugador de béisbol. "Quiero más tiempo para aprender con Papá."
"Idiota," gruñó Gokudera. La cuchara permaneció inmóvil en la sopa. "Has estado jugando al béisbol y estudiando la espada. No necesitas dejar el béisbol."
"Tsuna no está estudiando nada además del Kaze Ryu de su sensei," dijo Takeshi, y Nana rápidamente recordó que el calor en el arroz necesitaba ser bajado. "Y yo no podría tener una pelea seria si no hiciera lo mismo con el Shigure Soen Ryu."
"Tsuna-sama es Tsuna-sama. No le gustara que dejes el béisbol," dijo el adolescente de cabello plateado revolviendo la sopa un vez y luego saco la cuchara de la sopa.
"No le gustara," dijo Takeshi, deshuesando el ultimo pescado. "Pero no siempre podemos hacer lo que nos gusta. Él tiene que ser capaz de confiar en nosotros para respaldarlo."
Gokudera gruñó y tiró la cuchara en el fregadero.
"Dile a Tsuna-sama que volveré más tarde," dijo Gokudera, dejando la cocina. Al parecer habría una persona menos para la cena. Tamaki había estado comiendo más, así que probablemente fue lo mejor. Nana no estaba acostumbrada a cocinar para tantas personas además de ayudar ocasionalmente con los bentos de Tsuna y cuando Iemitsu venía a casa.
"Aquí tiene, Sawada-san," dijo Takeshi.
"Oh, Takeshi-kun, no tienes que llamarme así," dijo Nana. "Sólo llámame Mama."
"No debería preocuparse por su edad, Sawada-san," dijo Takeshi, frotándose la parte trasera de su cabeza. "Luce muy joven."
"Tonto Takeshi. No estoy pidiéndolo porque me haga sentir vieja," dijo Nana. "Sólo quiero que el mejor amigo de mi hijo me llame así."
La mano se congeló y el rostro usualmente bronceado de Takeshi se puso un poco rojo. Nana le dio palmaditas a su cabeza como hacia con sus dos chicos cuando se veían tan lindos.
"No creo que a tu madre le importaría si es solo un apodo," dijo Nana en voz baja y un poco arrepentida cuando los ojos avellana se estremecieron un poco. "Y ella era Mamá (1), ¿no es así?"
Takeshi asintió ligeramente, y Nana se contuvo de envolver al chico en sus brazos. Ningún niño debería perder a su madre a tan joven edad. Ella cerró sus ojos para luchar con la idea de que al menos su madre tenía una excusa, y un niño sin padre es igualmente triste.
"Mama debería estar bien," dijo Nana, mientras abría sus ojos de nuevo y miraba a los oscurecidos ojos avellana.
"Muy bien," dijo el ex jugador de béisbol, frotándose la nuca y apartando la mirada. Sus mejillas tenían ese tinte rojo otra vez. "Mama."
Nana no podía esperar a contarle a Tsuyoshi-san la linda imagen que su hijo podía hacer. Se preguntó qué tipo de rostro haría Gokudera cuando ella le dijera la misma cosa.
Apoyándose contra la pared, Tsuna evitó caer al suelo. Había ido a ver a Tamaki, pero su hermano gemelo había arrojado a Tsuna fuera de la habitación. Tsuna había estado feliz de ver que Tamaki se sentía lo suficientemente bien como para no querer a su hermano mayor en la habitación del gemelo más joven. Tamaki solo dejaba que Tsuna se quedara cuando el gemelo más joven se sentía realmente mal. Lancia se había quedado en silencio detrás de Tsuna, sin siquiera mirar a Tamaki, por lo que Tsuna estaba agradecido. Ni siquiera Takeshi podría haberse comportado tan calmado ante un Tamaki después de la fiebre. Fuuta sin embargo se había escondido detrás de Tsuna con terror. El niño de diez años tenía un extraño temor a Tamaki, y Tsuna había llevado al niño de diez años a la habitación de Tsuna y mostró al niño rubio su colección de manga con la esperanza de calmar a Fuuta. Fuuta había hecho flotar todos los manga mientras los "clasificaba" (Tsuna se había asustado la segunda vez que el niño más joven había hecho esto porque el pequeño moreno se había dado cuenta que el niño era el que causaba el extraño fenómeno, y el susto le había ganado a Tsuna una patada de Reborn quien actualmente estaba haciendo un recado en algún lugar de Namimori), y luego el niño se dejó caer junto a la cama de Tsuna y abrió el manga clasificado n°1, el del corredor de fútbol (2) que era el favorito de Tsuna.
Después de que Fuuta se había calmado, Tsuna había ido escaleras abajo para ver si su mamá necesitaba más ayuda, pero la quietud antinatural lo hizo detenerse de entrar a la cocina. Había esperado a su madre tarareando o a Gokudera y Takeshi hablando (o más bien discutiendo). Ellos habían estado llevándose mucho mejor desde que el adolescente de cabello plateado había sido atrapado jurando lealtad de por vida a Tsuna, lo que aun le causaba una sensación incomoda retorciéndose en el estómago de Tsuna, pero el pequeño moreno no podía obligarse a pedirle a Gokudera que diera marcha atrás. Temía que el bombardero malentendiera y tomará el primer avión de vuelta a Italia. El punto era que con lo ruidoso que era Gokudera y lo parlanchina que era su madre (incluso cuando Tsuna no quería que lo fuera) Tsuna no esperaba el silencio en la cocina. Y luego Gokudera había susurrado la oración que tuvo a Tsuna luchando por mantenerse en pie. Takeshi dejó el béisbol.
En los últimos meses, Takeshi algunas veces se había saltado la practica de béisbol para pasar el rato con Tsuna, o para ayudar a Yamamoto-san en la tienda en los días realmente ocupados. Tsuna había ayudado también, disfrutando de hacer sushi junto a su mejor amigo y el padre de su mejor amigo. Pero Tsuna siempre se había sentido mal de que su amigo se estaba perdiendo el deporte que Takeshi amaba tanto. Y ahora...
Gokudera dejó la cocina en un apuro, y Tsuna se quedo tan cerca de la pared como pudo para que el bombardero no lo viera. El bombardero salió de la casa si notar a Tsuna o Lancia, quien estaba parado en silencio en la esquina entre las escaleras y el cuarto de baño. La resuelta determinación del bombardero preocupaba vagamente a Tsuna, pero la mente del pequeño moreno todavía se tambaleaba ante la idea de Takeshi dejando el béisbol. Claro, el jugador de béisbol se había saltado las practicas los últimos días, pero Tsuna había imaginado que tal vez Takeshi estaba un poco preocupado de que Tsuna "saliera corriendo de nuevo", como Hana lo puso. Tsuna se había sentido culpable por ello, pero el pequeño moreno habia pensado que Takeshi se calmaría eventualmente y regresaría a la practica de béisbol.
Tsuna se aferró a la pared, todavía sintiendo sus pies deslizándose. La conversación en la cocina continuó, pero Tsuna no pudo concentrarse en ella más allá de pensar que su madre estaba dando rienda suelta a uno de sus extraños hábitos. Tsuna necesitaba decirle a Takeshi que se fuera, que volviera a Takesushi, y nunca más hablara a Tsuna o a su familia de nuevo. Porque entonces el moreno más alto no renunciaría a su amado béisbol por la espada de su padre.
"Es bueno que él haya abandonado el béisbol," dijo Lancia, y Tsuna casi estrechó sus ojos al hombre. Lancia no entendía de lo que significaba el beisbol para Takeshi. Cómo ayudaba al adolescente más alto a recordar a su madre quien solo mostraba visible entuciasmo sobre el NPB y the Climax Series (3). Takeshi atesoraba esos recuerdos con su madre abierta y sonriente. Tsuna había visto las fotografías de la mujer de largo cabello negro con una sonrisa tan grande como la de su esposo e hijo, animando a las Golondrinas de Tokio a la victoria. Takeshi había declarado su sueño ser un jugador de béisbol profesional para las Golondrinas el mismo día que la fotografía había sido tomada.
"Él no debería... es su sueño," dijo Tsuna en voz baja, inclinando su cabeza para esconder sus ojos del hombre. "Takeshi ama el béisbol."
"Un deporte no vale la vida de un hombre," dijo el hombre igualmente en voz baja. Tsuna no pudo obligarse a mirar al hombre de nuevo. Todo esto era culpa de Tsuna. Tsuna nunca debería haber permitido que Hibari fuera a pelear. El pequeño moreno debería haber detenido al prefecto incluso por la fuerza. Hibari podría haber sufrido algunos cortes y moretones, pero el prefecto podría haber escuchado, haberse mantenido alejado por un tiempo hasta que Reborn pudiera encargarse de ello. Tsuna debería haber sabido que no podría mantener en secreto su estancia en el hospital. Y que Takeshi y los otros... los otros... como con Gokudera...
"Hey Tsuna. ¿Cómo está tu hermano?" preguntó Takeshi. Tsuna levantó la mirada y se encontró mirándolo, tratando de descubrí qué podría estar pensando el adolescente más alto.
"¿Por qué?" preguntó Tsuna, su voz tan suave que apenas pudo escucharla. El jugador de béisbol (Tsuna se negó en pensar en Takeshi como algo más) dejo caer la sonrisa que era el defecto del adolescente más alto, una expresión que no mostraba nada más que placer con todos y todo. Sus ojos avellana se afilaron, y la nueva expresión asustó a Tsuna con su fiereza. El pequeño moreno había visto esa expresión, pero nunca había sido dirigida al pequeño moreno antes.
"Quiero terminar nuestra pelea, Tsuna," dijo Takeshi. "Y no quiero que te contengas."
"¿Q-qué?" tartamudeó Tsuna. Ambos, Yamamoto-san y Fon habían acordado retrasar la pelea de los adolescentes por otro mes, para juzgar su desarrollo, y que el primer intento había durado lo suficiente como para juzgar su actual progreso. "¿P-por qué?"
"Para responder a tu pregunta," dijo Takeshi, su sonrisa de vuelta en su cara. "Pelearemos dentro de tres días ¿está bien?"
"P-pero ¿qué hay de Fon-sensei y Yamamoto-san?"
"Papá sabe que quiero esto, y no creo que a Fon le importe."
"B-pero—"
"Tsuna," dijo Takeshi. Esa expresión brilló en su rostro. "Pelea conmigo."
"E-esta bien," dijo Tsuna, incapaz de detenerse. No entendía. ¿Cómo una pelea respondería a la pregunta de Tsuna? ¿Y qué hay del béisbol? De repente una idea golpeó a Tsuna, y se apartó de la pared y miró directamente a los brillantes ojos avellana. La calidez comenzó a zumbar bajo su piel. "Con una condición."
"Claro," dijo Takeshi, sus ojos se estrecharon a pesar de la sonrisa decorando su rostro.
"Cuando yo gane, regresarás al club de béisbol," dijo Tsuna, y los ojos de Takeshi sonrieron.
"Muy bien."
N/T: Normalmente no pongo notas de pie de página, pero como encontré difícil traducir algunas cosas decidí hacerlo.
(1) En la versión original Nana quiere que Takeshi se refiera a ella como Mama, ya que la madre de Takeshi era Mom. En la traducción es básicamente lo mismo, así que para diferenciarlo decidí poner Mama sin acento como ella lo sugiere.
(2) En inglés football running back, running back—corredor— es una posición ofensiva en el fútbol americano.
(3) NPB es la liga profesional de béisbol de Japón, el Climax Series son las eliminatorias o el partido de desempate.
