CAPÍTULO XXV – Despedidas.
- Cuídate mucho, compórtate con tus tíos, nada de andar recibiendo amiguitos franceses, me escribes diario…
- Ted… ¿Pretendes dejar algún consejo para que le demos su madre y yo? ¡Es nuestra hija! No sé por qué armas tanto show si seguro en cuanto estés instalado con Charlie te vas a ir a visitarla.
- Pues sí Bill pero por lo menos van a pasar dos semanas antes de que pueda viajar a verla, así que más vale que quedemos bien claros en varios puntos, sobre todo en el detallito de los amigos franceses acomedidos.
- Ted ya te dije que no pienso ver a Roland.
- Tú no, pero él sí piensa verte.
- Bueno ya terminen de despedirse que con tanto equipaje voy a tener que estar dando varias vueltas.
- Sí papá… Te escribiré en cuanto me haya instalado y tú no dejes de contestar, me platicarás con lujo de detalle cuando llegues con tío Charlie, nos vemos pronto flaco.
- Sí nena, te veré pronto.
Ted casi no tuvo tiempo para extrañar a su novia porque tenía justo una semana para dejar en orden los últimos detalles de su traslado, entre empacar, hacer trámites de cambio de divisas, tener en orden sus papeles como "mago visitante", exámenes de salud que exigía la reserva a todo aquel que trabajara en el lugar, etc., pronto el que estaba despidiéndose de su abuela y de los Potter era él.
- ¿Seguro que llevas todo lo necesario? Me parece poco equipaje.
- Sí Ginny, llevo justo lo necesario, además si necesitara algo extra me lo podré llevar cuando venga a visitar a la abuela, son las ventajas de ser un mago respaldado por el Ministerio y poder aparecerse de un país a otro como si fuera el mismo.
- Recuerda que yo estaré por ahí viendo asuntos de vampiros el próximo mes, ya les avisaré la fecha exacta para que los pase a visitar.
- Seguro que sí Harry, sería excelente que te quedaras un par de días con nosotros, bueno pues ¿todo listo, nos vamos ya?
- Listo Charlie, abue ya me voy, vendré a visitarte en cuanto me haya instalado.
- Cuídate mucho hijo, Charlie por favor te encargo mucho a mi muchacho.
- Pierda cuidado Andrómeda, aunque el trabajo es riesgoso, Ted primero tendrá que aprender de lejos antes de meterse por completo al ruedo y cuando lo haga, yo estaré ahí para echarle un ojo y cuidarle las espaldas.
- Gracias Charlie, de verdad nos da mucho gusto que Ted pueda estar en entrenamiento contigo, sácale provecho, es un excelente muchacho.
- Lo sé hermanita, lo sé y tengo grandes planes para él.
La cabaña que tenía Charlie en la reserva había cambiado mucho desde que Ted la conoció en vacaciones de diciembre. Ahora, además de la alcoba del dueño, el cuarto-bodega era una habitación en forma con una buena cama, un escritorio, una silla, un ropero y una mesita de noche, sencilla y austera pero muy adecuada para que Ted se instalara en ella. La cocina lucía más espaciosa, aunque en realidad es que ya no parecía un campo de batalla de cazuelas, calderos y cuanta cosa caía por ahí, se podía decir que estaba bastante ordenada. Lo mismo con el recibidor, un pequeño desayunador y un par de sofás que estaban cercanos a la chimenea. El interior tenía una decoración extraña, entre objetos gitanos, chivatoscopios, algunos artículos de tribus africanas, retratos de la familia y otras cosas que era mejor no preguntar de dónde habían salido.
Ese era el estilo de Charlie Weasley, un hombre de 43 años, sencillo, arriesgado, amante de lo nativo y de la libertad, sin ataduras, sin compromisos más que con él mismo. Ted admiraba de Charlie su valentía, el modo en el que podía ver sin complicaciones hasta la situación más extrema, pese a que le llevaba 25 años, platicar con él era como hacerlo con Harry o con alguno de sus amigos. Charles no juzgaba a nadie, siempre daba una segunda oportunidad, quizá era porque su profesión le había enseñado a vivir al máximo cada día porque no sabía si al siguiente la garra o el fuego de un dragón podía extinguir su vida en cuestión de segundos. Tal vez por esa misma razón nunca formalizó una relación sentimental, tal vez consideraba egoísta atar a otra persona a sentir la angustia de no saber si regresaría por la noche a casa, angustia que su familia sufría desde que había decidido ser dragonolista.
Ted siempre había visto en Charlie al tío aventurero, al dueño de las historias voluntarias más peligrosas y emocionantes, cabe distinguir el término "voluntarias" porque él las buscaba, se arriesgaba por el gusto de hacerlo, no como Harry, Ron, Hermione y los demás que el destino los había orillado en su momento a tanta acción, además Charles seguía en ello día a día y ahora estaba dispuesto a enseñarle cómo lo hacía, a convertirlo en su pupilo y eso lo tenía muy emocionado.
Una vez que Ted terminó de medio instalarse, se encontró con la cena cuyo aroma inundaba el ambiente de modo irresistible…
- O es porque me estoy muriendo de hambre o le heredaste lo buen cocinero a tu madre, pero lo que sea que hayas preparado huele delicioso.
- Y lo está, ya verás, creo que sólo Ginny y yo heredamos el sazón de mamá, la verdad es una de mis muchas cualidades, por lo menos bien alimentado siempre vas a estar.
- Modesto ¿eh? ¿Y qué preparaste?
- Rollos de camarón con curry verde y jengibre, es comida Tailandesa, también hay ensalada de mango y plátanos tempura.
- No se ve tan atractivo como el olor que despide, pero creo que en esta ocasión mi estómago confía más en mi olfato que en mi vista. ¿Y cómo consigues los ingredientes aquí?
- Aunque no lo creas es muy fácil, la reserva atiende a dragones en todas partes del mundo y recibe especies diversas para atenderlas aquí, así que tenemos un grupo muy bien organizado de surtidores de alimento que viajan por todos lados para llevar y traer comida para los dragones. Por eso en cuestión de ingredientes sólo tengo que ir a las bodegas y consigo lo que quiera.
- ¿Pero frutas, verduras y condimentos? Pensé que los dragones eran carnívoros y comían cosas crudas y "al natural".
- Bueno sí, pero eso no significa que los surtidores no me traigan varios encargos dependiendo del lugar al que vayan. Lo que se me dificulta es la comida que se consigue en el continente Americano y un poco el Africano, porque casi todos los dragones están en Europa, Asia y Oceanía, en los otros dos continentes sólo tenemos a un dragón en cada uno. Pero sírvete, dame tu visto bueno.
- ¡Wow Charlie! Espero que mis clases incluyan algunas sesiones en tu cocina, esto está buenísimo y eso que yo casi no como camarones. Cambiando un poco el tema, te quería preguntar si tienes alguna recomendación especial para mi aspecto aquí, es decir, el azul de mi pelo no volverá histéricos a los dragones o algo así, me recomiendas traerlo castaño, negro...
- Los dragones son daltónicos y perciben temperatura antes que color, es decir, puedes llevar el cabello verde limón si lo deseas y no van a quererte más o menos, pero si estás nervioso y sueltas mucha adrenalina porque tu sangre se calienta, entonces sí van a voltearte a ver con gusto. Así que preocúpate más por no sudar mucho frente a ellos que por tu complexión o el tono y el largo de tu cabello. Además se te ve bien el azul, no te lo cambies, lo que sí es que espero que tu ropita "nice" que suelen comprarte tu padrino y mi hermanita la hayas dejado en casa y sólo hayas cargado un par de mudas así para cuando vayas a visitar a Victoire, porque aquí la ropa es desechable, pero eso ya lo resolveremos. Tenemos un proveedor que nos trae cada mes cerros de playeras y oberoles anti flamables, eso es lo que usamos allá afuera, así que mañana pasaremos por ahí para que cheques tu talla y te surtas para este mes.
- Estoy muy emocionado, gracias por recibirme y ayudarme a entrar a la reserva, ya quiero ver de nuevo a Asha y a su hijo o hija.
- Mmm… todavía no sabemos qué es, el huevo de Asha aún no abre y puede que tú te vayas antes de que eso suceda, ya aprenderás que un huevo de dragón no es como el de una gallina al que se empolla unos días con suficiente calorcito y ¡coro co có!... La magia de un huevo de dragón es tan complicada como la de un dragón ya nacido, te prometo explicarte todo con lujo de detalle y con calma estos días. Pero no me agradezcas nada Ted, para mi es un gusto tenerte aquí, eres mi sobrino mayor, recuerdo que Harry te trajo con él cuando tenías creo dos años, si no mal recuerdo aún no estaba casado con Ginny. Estabas en esta misma cabaña balbuceando como perico mil cosas que sólo Harry entendía, cuando salimos a ver a los dragones te quedaste pálido y en automático te paró el pico, pero nos duró muy poco el placer de tu silencio, entraste en confianza muy rápido, demasiado para un niño tan pequeño, en verdad querías ir a "acariciar" al dragón, fue entonces cuando lo supe, Hagrid y yo siempre lo supimos, tú ibas a ser de los nuestros, ibas a entregarte a las criaturas mágicas. Claro que no contábamos con que mi querida sobrina se atravesaría en tus planes, pero bueno, supongo que sabrás llevar ambas cosas con un buen equilibrio.
- ¿Por eso nunca te casaste, porque crees que no se puede equilibrar criaturas mágicas con pareja?
- Pues yo no pude hacerlo y Hagrid tampoco, tal vez si yo hubiera tenido una pareja formal desde la edad que tú tienes otro Fénix hubiera cantado, pero en el colegio no fui muy noviero y saliendo me vine a esta vida, así que digamos que nunca me di la oportunidad de formalizar algo.
- Bueno aún puedes hacerlo, eres valiente, joven, bien parecido, sabes cocinar, no creo que no haya por ahí alguna chica que valore esas cualidades.
- El problema es que yo no quiero una pareja mientras siga trabajando en esto, tal vez cuando me retire, pero por el momento eso no está en mis planes. Mira, te pongo un ejemplo simple, mi hermana Ginny cada que Harry tiene misión trae el alma en un hilo y sólo hablamos de un Auror, que si bien es cierto que corre grandes riesgos, no hablamos de garras, fuego, alazos y coletazos diarios, no quiero tener a alguien esperándome cada noche, mirando el reloj como si fuera el que mi madre tiene en la Madriguera, indicando siempre "en peligro de muerte", ¿me explico?
- Sí y te entiendo perfecto, yo en cambio no creo dedicarme de lleno al trabajo de campo como tú y eso es lo que podrá equilibrar mi vida, pero definitivamente entiendo tu postura, es sólo que me parece difícil vivir sin una pareja.
- Las he tenido y vaya que han sido varias, pero en esta vida el destino manda a tres tipos de personas, los que vienen preparados para vivir en familia como mis padres y todos mis hermanos, los que vienen preparados para vivir en pareja pero sin hijos y los que vienen solos y así se van.
- Mmm… interesante, la mayoría de los profesores de Hogwarts son de los últimos, son personas que se han entregado a su profesión y a otras personas, pero así son felices.
- Es que el hecho de no tener pareja no significa que no puedas ser feliz, es sólo que si vienes predestinado a ser de los dos primeros tipos, entonces no puedes concebir cómo lo logran los del tercer tipo. Pero bueno, esto es muy profundo y complicado para ser la primera noche que pasas aquí, mejor terminemos de cenar y a dormir que mañana vamos a tener un día atareado.
- Y me muero de ganas de que ya sea mañana.
La primera semana en la reserva sirvió para que el chico se adaptara al ritmo de vida, usos y costumbres del lugar, de modo que saludó de nuevo a Dido, Boris, Randa y a Toto el jefe de sanadores, le presentaron al resto del equipo, se surtió de playeras y overoles de trabajo, sometió su escoba a varios encantamientos anti inflamables, recorrió de arriba abajo cada zona de la reserva y recibió un manual del lenguaje de señas frente a dragones, que era todo un código que los dragonolistas utilizaban cuando estaban en plena faena frente a un dragón y las palabras no resultaban efectivas para comunicarse. También visitó a Norberta, a Asha y conoció a los otros tres dragones que por el momento estaban en la reserva, así como al huevo de Asha que llevaba meses intacto y sin moverse.
- Charlie ¿Cómo saben que el dragoncito está vivo? Es decir, me comentó Toto que en realidad no se mueve.
- Es que está "semi nacido", o sea que está vivo pero aletargado, su magia no despertará hasta que sienta el tacto de quien la cria elija para que la active. Hace siglos, en la antigüedad y vaya que los dragones son antigüos, existían humanos que se dedicaban a ser jinetes o cuidadores de dragones, una vez que el humano y el dragón establecían la conexión mágica y el cascarón se rompía, no se separaban hasta la muerte del mago. Hoy día eso ha cambiado un poco, los magos ya no pasan la vida con un dragón y los dragones ya no forman parte de batallas épicas y de mundos mágicos, viven protejidos y son sedentarios, pero el nacimiento de la cría sigue siendo igual, el huevo no abre hasta que siente el tacto de "su padrino", por decirlo de alguna manera.
- Entonces medio mundo tiene que tocarlo o nunca abrirá.
- Algo así, ya lo hemos llevado a otras reservas, se le ha expuesto al calor, ya lo han revisado varios sanadores, varios dragonolistas, representantes del Ministerio de Magia Rumano, hasta Hagrid que ya lo había logrado con Norberta, pero no hemos tenido suerte, parece que a la cría no le satisface nadie aún.
- Un Ironbelly Ucraniano, ¿Esos son grandes no?
- De los más grandes junto con el Longhorn Rumano o el Hébrido Negro, bueno pues tú ya viste el tamaño de Asha. Y para nuestra suerte tenemos un ejemplar de cada uno, además del Colacuerno Húngaro y Norberta que es Ridgeback Noruego. No sé en qué momento lo logramos pero nuestra reserva tiene ejemplares muy especiales.
- ¿Y por qué sólo hay 5?
- Porque vamos haciendo intercambio con otras reservas, de modo que los dragones puedan estar en la que se sientan mejor ambientados.
- Sólo llevo aquí una semana y siento que he aprendido tantas cosas, aunque tengo tarea porque aún no me sé muy bien el manual de señas.
- Te falta mucho más que el manual muchacho, el mundo de los dragones está lleno de misterios y su manejo no es ningún juego, poco a poco Ted, pero ya verás que es fascinante.
Ese fin de semana Ted fue a visitar una tarde a su abuela y a los Potter tal como lo prometió y les contó con lujo de detalles lo mucho que había visto y aprendido, estaba realmente contento. También aprovechó para despedirse de James que en el transcurso de la semana partiría a Hogwarts.
- Estás muy callado, eso no es normal en ti Harry, supongo que tienes un nudo en el estómago por James ¿no?
- Algo así, no puedo evitarlo, me pasó contigo y obvio que me está pasando con James, ya sabes que soy un poco sobre protector con ustedes.
- ¿Un poco? Mira que si no fuera por Ginny nos hubieras tenido siempre en una Cave Inimicum para que nada nos sucediera y es absurdo, dado que tú viviste expuesto a mucho peligro y aún es así.
- Pue sí pero ese soy yo, ustedes no tienen porque exponerse y ya ves, de nada me sirve preocuparme, tú eres el mejor ejemplo, mírate todo alucinado por andar entre dragones.
- Pero soy muy cuidadoso, además estoy bajo la supervisión del mejor dragonolista y mis reflejos en el aire y de defensa los aprendí del mejor, o sea de ti, todo va a estar bien conmigo y con James también, él está muy entusiasmado con la idea de ser animago y de que lo vaya a entrenar McGonagall. Por cierto ¿Ya te dijo qué idea tiene para entrenar a James como ave?
- Aún no, supongo que la idea no es muy simple porque le está dando vueltas, a lo mejor está analizando otras opciones, ya nos enteraremos en su momento, por ahora tengo que concentrarme en respirar profundo y no sujetarlo para evitar que suba al Expreso.
Finalmente el 01 de septiembre llegó y desde temprano la familia Potter completa subió al auto para dirigirse a la estación de King's Cross. James llevaba su baúl muy bien surtido de ropa, túnicas, libros y utensilios requeridos para el primer curso, guardaba orgulloso su varita nueva y se hacía acompañar por su nueva lechuza albina que insistió en llamar Hedwing Segunda.
- Yo quiero hacerlo papá, déjame atravesar la barrera con el carrito, si quieres tú sujeta a Hedwing.
James atravesó la barrera seguido por su padre que llevaba a la joven lechuza y finalmente apareció Ginny con Albus y Lily. Como era de esperarse, la presencia de Harry Potter y su familia en el andén 9 ¾ atraía las miradas y provocaba comentarios de los otros padres presentes, sobre todo de los que acompañaban a los magos de nuevo ingreso y que serían compañeritos de James Potter, hijo de "El Elegido". Pero los Potter no eran los únicos conocidos en el andén, Bill y Fleur acompañaban a Dominique y Louis como cada año y los Weasley Johnson aparecían también llevando a Fred, que estaba tan ansioso por subir al Expreso como su primo. Harry y George ayudaron a sus primogénitos acomodando el equipaje en el Expreso y bajaron de nuevo para la despedida formal. El nudo en el estómago del patriarca Potter se volvió enorme cuando, abrazado a su esposa y a su hija, observaba a sus varones despedirse.
- Vas a ver que un año pasa rápido Al y yo te voy a mandar muchas cartas contándote cómo son las cosas en el colegio para que te prepares muy bien cuando te toque entrar. Practica mucho con papá eso de la magia sin varita y cuando entres todos te van a respetar porque para ser de primer curso llegarás con magia muy avanzada.
- Esta bien James voy a practicar mucho y tú no te vayas a meter en problemas, no quiero que te expulsen antes de que yo entre ¿vale?
- ¡Vale!... Nos vemos pronto florecita, pórtate bien, te doy permiso de que entres a mi cuarto y pintes una de las paredes.
- ¿Puedo pintar la pared más larga? Te prometo que no usaré color rosa.
- Está bien pero tampoco uses lila o azul pastel, tampoco me gustan… Mami, papá, por favor no quiero un ataque de besos justo ahora.
- Pues lo siento mucho, pero por lo menos los míos te los aguantas querubín, eres mi bebito y te puedo dar todos los besos que se me antojen, por algo soy tu madre, así que ven aquí…
- ¡Ay mamá! Ya me dejaste todo rojo seguramente, ¿Papá me dejó todo rojo?
- No campeón, estás bien, ven aquí James… Escríbenos seguido ¿de acuerdo? Y por favor, ante cualquier situación irregular no dudes en ir con Neville, Hagrid o con la Directora McGonagall. Te queremos mucho hijo, recuérdalo siempre.
Harry abrazó fuerte a su crio y al soltarlo notó en la mirada del niño la seguridad y confianza en sí mismo que su abrazo había dejado en él. James volteó sonriente buscando a su primo Fred y salió corriendo con él para subir al Expreso. Ginny dejó escapar una lágrima, aferró con una mano a su esposo y con la otra a su hija, Harry tomaba con su mano libre a Albus. La familia se mantuvo así hasta que la locomotora empezó la marcha y se soltaron para poder despedirse de la imagen de James asomado por una de las ventanas y que rápidamente se volvía un pequeño punto lejano en el horizonte.
Después de pasar un rato en casa de George y Angelina, los Potter regresaron Grimmauld Place para comer, pero se encontaron con la sorpresa de que la comida no estaba lista porque el cocinero estrella de la familia no se había levantado de la cama. Ya en una ocasión Kreacher había caído en una depresión similar, justamente cuando su adorado Teddy entró a Hogwarts y ahora la historia se repetía. El viejo elfo doméstico tenía tantos años que Harry había perdido la cuenta de su edad, lo único que sabía sin temor a equivocarse es que el elfo adoraba a sus hijos y la partida de James lo tenía muy triste.
- Vamos Kreach, nosotros también estamos tristones, pero tú lo viste, él está feliz y créeme, no había maguito más contento y emocionado en el Expreso que él, así que no debemos estar deprimidos.
- Pero ya no lo voy a ver todos los días amo, ya no voy a poder ver que se coma toda la crema de chocolate con la que relleno los profiteroles, porque yo hago la crema de chocolate porque así le gustan a él, tampoco voy a poder hacer con él la tarea.
- Pero la harás con Albus y con Lily y los verás a ellos comer todos los postres que preparas.
- ¡Ay amo Harry! Y el próximo año… también el pequeño Al… ¡No voy a soportarlo amo!
El elfo estalló en llanto y se sumergió bajo sus sábanas verde limón, sonándose estruendósamente la nariz con un pañuelo fucsia que tenía su nombre bordado, regalo que Ginny le había dado en Navidad un par de años atrás.
- Kreacher claro que vas a soportarlo, tú siempre has superado todo, eres un elfo con un temple admirable, vamos sal de la cama, Ginny está preparando la comida, no puedes hacerle "el feo", ella también es buena en la cocina.
- ¿Por qué tienen que crecer amo? ¿Por qué no pueden ser siempre niños?
- Porque todos crecemos pero no perdemos nuestra manera de ser, ya ves a Ted, es todo un hombre pero siempre va a ser tu adorado "Teddy" y contigo siempre se va a comportar como un escuincle consentido, aún me reclama que no lo haya dejado llevarte con él a Hogwarts y James también quería lo mismo, mis hijos te adoran camarada.
- ¿Puedo visitar al pequeño James en el colegio, verdad amo Harry?
- Puedes hacer lo que quieras Kreacher, por algo eres un elfo libre, siempre estuviste en contacto con Ted mientras estuvo en el colegio, lo veías más que nosotros, así que con James puedes hacer lo mismo, la Directora no te lo va a impedir.
- ¿Puedo ir ahora amo?
- Ahora mejor vamos a la cocina, James aún no llega al colegio, el viaje es largo Kreach y hoy tendrán la ceremonia de selección en la noche, mañana viernes estarán atareados con los horarios y tratando de no perderse en el Castillo, mejor espera al sábado para que lo encuentres desocupado, ubiques su dormitorio y lo ayudes a acomodar sus cosas, ya sabes que James es muy desordenado.
- No es desordenado amo, es que le gusta tener las cosas "a la mano".
- Kreacher tú eres un encubridor de lo peor, mira que lo defiendes hasta cuando no está. Sal de la cama y cámbiate la pijama que después de comer vamos a ir un rato a la Madriguera porque seguro que Molly también está deprimida por la partida de otro par de sus nietos.
- ¡Ahh! Entonces Kreacher le va a preparar atole de elote a la señora Molly, ella dice que el atole de elote es bueno para la depresión.
- Y a ti te queda buenísimo el atole, así que prepara varios litros, recuerda que nosotros también estamos tristes ¡eh!
Esa tarde todos se dieron cita en la Madriguera porque sabían que Molly estaría inconsolable y no estaban muy equivocados, pero sus demás nietos se encargaron de consentir a su abuela y entre Kreacher y las nueras prepararon una rica merienda para reanimarla.
- Ya ves Molly, mi vida toda tu familia está aquí para reanimarte, ya no estés triste.
- ¡Ay Arthur! Es que no puedo evitarlo, pero la verdad es que me hace muy feliz verlos a todos reunidos tratando de evitarme una depresión.
- Molly tu familia siempre ha estado reunida a tu alrededor, eres la brújula de todos mi vida. Así que ahora regálanos una sonrisa y ven a jugar con tus nietos, piensa que en estos momentos Freddy y James deben estar con la adrenalina al máximo, llegando al colegio, cruzando el lago, a punto de iniciar su ceremonia de selección.
- Sí Arthur, mis pequeños están a punto de iniciar un nuevo capítulo grandioso en Hogwarts igual que lo hicieron sus primos, grandioso como lo fue el de sus padres y sus abuelos, je, je.
