Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama es en mayoría mía, la otra parte es basada en una película algo retorcida que les tendré que ocultar hasta nuevo aviso para no arruinar el misterio de la historia.


Capítulo 24

Que Emmett hubiera escuchado mi conversación con Rose me hacía sentir mortificada, pero sabía que para mi mejor amiga era una cosa totalmente diferente. Estaba segura de que ella quería desvanecerse en pequeñas partículas, eso de que la tierra se la tragara era una clase de broma ahora mismo. Lo más prudente sería que me fuera y los dejara solos para darle un poco de privacidad a esta situación, que claramente era para dos, pero no sabía lo que él le diría o cómo ella reaccionaría. Ella podría necesitarme inmediatamente después de su conversación, o durante.

Emmett se despegó de la pared mirando a Rose fijamente y dio un paso hacia ella – Solo es cuestión de tiempo. Esas son las palabras que he estado repitiendo en mi mente desde el día en que te conocí – dijo en voz baja – ¿Lo recuerdas? Llegaste al departamento con los ojos hinchados y rojos, necesitando a tu amiga por lo mal que te sentías. E incluso así, eras la chica más hermosa que había visto jamás, pero tenías esa mirada igual a la de Bella en la cara. ¿Qué te había pasado? ¿Alguien te había lastimado? ¿Por qué en el mundo te había pasado algo malo a ti? Una criatura tan hermosa no debería llorar, debería sonreír. Eso fue lo que pensé. Tengo que hacerte sonreír. Hacerte feliz. Después de eso, me lo tomé personal. Te convertiste en mi asunto. Y empecé a quererte poco después de eso - los ojos de Rose se abrieron a más no poder, la impresión la hizo dar un paso hacia atrás. A pesar de estar acostumbrada a que Emmett siempre vaya al grano con todo, yo también estuve realmente impresionada – ¿Por qué iba a querer a una perra malhumorada y dañada como tú? Porque nunca lo fuiste estando conmigo. Eres una chica dulce, tímida, inteligente, incluso triste, pero nunca tuve la impresión de que fueras una chica malhumorada y dañada – se acercó otro paso – Y aun si lo fueras, no haría una diferencia. Porque sé que algo horrible te pasó, y que tuvo que ver con el tiempo que Jasper pasó en la cárcel, me lo dijiste tú misma.

Rose abrió la boca con horror – ¿De qué…? ¿De qué estás hablando?

Emmett levantó la vista hacia mí e hiso una mueca. Entrecerré los ojos con sospecha y él desvió la mirada hacia un lado – Me lo dijiste la navidad pasada, cuando tomaste demasiado vino. Poco después de que te durmieras, Edward y Bella se fueron a acostar dejándote en mi habitación, así que me quedé contigo. Fui a ducharme porque vomitaste mis pantalones, y cuando regresé, estabas sentada en el suelo junto a la pared de vidrio. Dijiste que entendías por qué a Bella le gustaba sentarse en el mismo lugar en su habitación, las ventanas te hacen mirar al vacío, dejando vacía tu mente también. Dijiste que vaciar sus mentes era lo que ella y tú necesitaban.

Empecé a asustarme de que Rose haya ventilado mis secretos estando ebria, pero me tranquilicé enseguida. Eso pasó hace mucho tiempo y Emmett me hubiera pedido explicaciones si hubiera sido así. Me estremecí de solo pensarlo.

- Te había escuchado decir cosas confusas antes de que te durmieras, y aunque Bella me había dicho que lo olvidara y no preguntara, no pude hacerlo, quería saber qué te estaba haciendo tanto daño. Yo… ¡Rosie, espera! – intentó tomar el antebrazo de Rose cuando esta se echó hacia atrás negando con la cabeza frenéticamente, pero no lo logró. Ella se echó a correr hacia la puerta y salió del departamento.

- ¡Maldición! – gritó Emmett estrujándose el pelo con las dos manos.

Lo fulminé con la mirada – Te dije que dejaras ese tema en paz.

- Ya. Pero no lo hice – gruñó enojado antes de empezar a caminar hacia la puerta apresuradamente – Voy a ir a buscarla.

Me quedé sola en la sala de estar por un lapso considerable de tiempo, pensando en cómo se debería de estar sintiendo Rose en este momento. Emmett sabía su secreto. Yo literalmente me moriría si Edward averiguara el mío.

Entonces, ¿vas a mentirle toda la vida? Qué GRAN novia eres.

Lo sé…

Subí a mi departamento, donde también estaba sola, porque Edward y Alice se habían ido a comprar la pintura. Como Emmett había bajado para escuchar mi conversación con Rose a hurtadillas, no terminó con el trabajo en la habitación, así que me puse en ello yo. Los chicos ya se habían encargado de las cosas pesadas, por lo que solo tuve que terminar de sacudir polvo, quitar alguna que otra telaraña y barrer. Cuando terminé con eso una hora y media más tarde, bajé con dos bolsas negras de basura hacia el contenedor a un lado del edificio, necesitaba una ducha después de esa tremenda limpieza.

Mi corazón se paró cuando en el momento en que iba entrando nuevamente al edificio, y vi a Emmett traer a una inconsciente Rose en sus brazos. Corrí hacia ellos preocupada – Está bien – se apresuró a decir mi hermano – Solo está agotada de tanto llorar, se durmió.

Mi preocupación disminuyó, pero no desapareció - ¿Qué sucedió?

- Hemos hablado – dijo mientras caminábamos hacia el elevador – Fue difícil al principio, ella no quería escucharme, estaba empeñada en huir de mí, pero se cansó después de un rato.

Apreté el botón del elevador y se abrió inmediatamente – ¿Llegaron a algo?

Emmett me sonrió de manera extraña, era una sonrisa cargada de tristeza. Noté que el borde de sus ojos estaba rojo, como sucedía cuando ha estado aguantando las ganas de llorar – En realidad, no. Ella dice que no está lista, tiene miedo de arruinar las cosas si nos involucramos en una relación de forma prematura – bajó la cabeza para mirarla – Le dije que voy a esperar. Y ayudar, si me lo permite. No importa cuánto tiempo le tome resolver sus cosas.

Mientras esperaba a que llegáramos al tercer piso, amé a Edward con más fuerza. Sé que esto era un asunto ajeno a nosotros, pero ver a Emmett mirar a Rose con tanto amor y determinación en los ojos y decir que va a esperar a que resuelva sus mierdas sin importar cuanto tiempo le tome, es algo increíblemente valiente, casi heroico. Pensar en que Edward está haciendo lo mismo conmigo, a pesar de que ya tengamos una relación, es una gran prueba de la gran persona que es y cuanto amor me tiene.

Ya sé a qué se refería Alice con la forma en que Edward me miraba. Y me sorprende que no lo haya notado antes en Emmett.

Entramos en nuestro departamento, completamente limpio, y Emmett fue a acostar a Rose en su habitación mientras yo me iba al baño para darme una ducha. Alice y Edward llegaron justo cuando iba saliendo de mi habitación con una toalla envuelta en mi cabeza, estuve aliviada de que no solo hubieran traído pintura sino también cuatro pizzas familiares, ya tenía hambre. Sacudí mi mano hacia Edward, que cargaba las latas de pintura hacia la habitación en remodelación, y me percaté que la ducha del baño de enfrente estaba encendida.

Caminé hacia la cocina donde Alice estaba poniendo las cajas de pizza sobre la mesa - ¿Consiguieron la pintura que querías? – pregunté abriendo la tapa de la primera cajeta, era hawaiana. Hice una mueca de asco y la hice a un lado para buscar la de peperoni con queso extra.

Alice asintió con timidez – Me decidí por el color lavanda – dijo en voz baja. Encontré la caja que buscaba y tomé una rebanada, teniendo que soltarla una fracción de segundo después porque me quemé los dedos. Ella soltó una pequeña risita vacía cuando mascullé una maldición y me chupé los dedos – Um… ¿Rose… no está muy enojada?

Abaniqué la pizza con la tapa de la cajeta, el olor estaba matándome – No te preocupes por eso.

- Si la hace sentir mejor, trataré de no ser demasiado amigable cerca de Emmett.

Me sentí realmente mal por la manera desesperada en la que lo dijo, como si estuviera realmente preocupada por agradar a Rose – No tienes que detenerte de ser amigable con Emmett, ella ya no va a estar irritable por eso.

- Bien – respondió, pero no se veía muy confiada en mis palabras.

Logré tomar una rebanada de pizza sin quemarme los dedos y me la comí en tres mordiscos. Edward cruzó hacia su habitación, saliendo tres minutos después con un pantalón corto y sin camiseta; me abrazó por la espalda y se comió la mitad de mi segunda rebanada de un solo mordisco.

- ¿Y Rose? – preguntó con la boca llena.

- Está bien.

Emmett asomó la cabeza por la puerta del baño – ¡Huelo pizza!

- Despierta a Rose para que coma un poco, no ha comido nada en todo el día – dije con la boca llena también.

Hubo un momento de silencio en el que supe que Edward estaba frunciendo el ceño – ¿Rose está dormida en la habitación de Emmett?

Alice lo miró como si fuera retrasado mental, pero ignoró su pregunta; yo también lo hice, solo seguí masticando el queso derretido de la pizza. Podría decírselo más tarde. Llevé las cajas hacia la mesita de café de la sala de estar mientras Alice sacaba las latas de refrescos del refrigerador, Edward nos miró a cada una por un rato antes de suspirar e ir a sentarse al sofá. Encendió el televisor y se movió por los canales buscando algo interesante para ver.

Emmett abrió la puerta de su habitación con el cabello mojado y se sentó en el suelo recostándose del sofá antes de empezar a comer. A los dos minutos, Rose salió de la habitación con la cara roja e hinchada y se sentó en el sofá junto a mí, doblando sus piernas al estilo indio porque Emmett ocupaba el espacio que eran para ellas. Ella se quedó mirando las cajas en silencio hasta que él buscó entre esas la pizza de queso y tomó una rebanada para dársela con un refresco que Alice le pasó. A Rose no le gusta ningún ingrediente en su pizza.

- Hay que dejarle un poco a Jasper, estará hambriento cuando llegue del trabajo – dijo Edward, pensando en lo que nosotros no. Como siempre.

Comimos y vimos la televisión hasta que el sonido de un móvil llegó desde algún lugar de la casa. Nos miramos entre nosotros para saber de quién era, pero sabía que no era el mío ni el de Edward por el tono – Creo que es el mío – habló Rose con voz ronca, aun así, se veía más animada después de comer.

Emmett se levantó del suelo inmediatamente - Iré por él – el timbre cesó mientras caminaba hacia allí, pero salió con el móvil en la mano de todos modos. Lo puso en la mano de Rose justo en el momento en que empezó a sonar nuevamente.

Ella miró la pantalla y palideció, cerrando la llamada rápidamente sin contestar antes de soltar el móvil como si quemara. Emmett frunció el ceño - ¿No vas a contestar?

Tomé su mano cuando sacudió la cabeza - ¿Qué pasa? ¿Quién era?

- No… no lo sé – dijo encogiéndose de hombros, luego se tapó la cara con las manos y suspiró pesadamente – Es un número desconocido. Yo… no tomo llamadas de números desconocidos.

Asentí en comprensión y apreté su mano, era lo mismo que me pasaba con los acompañantes nocturnos. Me asustaban – Bien, no tienes que contestar.

El móvil volvió a sonar, así que lo tomé y miré la pantalla, confirmando que era un número desconocido. Iba a cerrar la llamada, pero Emmett me lo quitó de la mano – Si está insistiendo tanto es porque podría ser algo importante. Puedo contestarlo yo. ¿Quieres que lo haga?

Rose dudó, pero terminó asintiendo – Pon el alta voz.

Él contestó la llamada y activó el alta voz – ¿Hola? – dijo con voz exageradamente grave. La persona al otro lado de la línea se quedó en silencio - ¿Hola?

- …Quiero… Quiero hablar con Rosalie Hale – dijo una voz suave y fina – Este es el número de Rosalie, ¿cierto?

Emmett levantó la mirada hacia Rose para saber qué hacer a continuación, pero ella no dijo nada. Miraba el móvil como si no podía creer lo que veía. Más bien, no podía creer lo que oía. Se inclinó hacia el aparato - ¿V-Vera? – jadeó.

- ¿Rose? – preguntó la chica con voz entrecortada. Ninguna de las dos habló después de eso, ni tampoco nosotros. Las lágrimas estaban cayendo de los ojos de Rose, y me sentí impotente porque sabía que esto le estaba haciendo daño; estaba a punto de tomar el móvil y cerrar la llamada cuando la chica habló – Yo… no sé muy bien por qué estoy llamándote, me prometí que no iba a contactarme contigo después de… de todo. Sería descarado de mi parte, pero hay tantas cosas que quiero decirte, y yo solo… también… quería escuchar tu voz. Conseguí el número de teléfono de la casa de tus padres en una libreta de mi mamá y cuando llamé, tu padre me dijo que ya no vivías con ellos, así que le pedí el número de tu móvil. Me sorprendió que me lo diera tan fácilmente… – su voz se fue apagando hasta detenerse por completo – La cosa es que yo… yo… - empezó a sollozar – Lo siento tanto, Rose, de verdad lo siento. Sé que mis miserables disculpas no van a arreglar lo que sucedió, ni siquiera son suficientes para hacerte saber cuánto lo lamento, pero esto es todo lo que puedo hacer. Lo único que hago todos los días, desde que… desde eso, es lamentar. Lo lamento por ti, por Jasper, por tus padres, por mamá y por mí. Lamento que él haya nacido, lamento que haya aparecido en la vida de mamá y que ella se enamorara de un hombre como él, lamento haber nacido y que tu familia viviera frente a la mía. Incluso lamento que tú hayas nacido. Maldigo el día en que nos volvimos amigas. Todo… todo eso influyó – tomó una respiración profunda para calmar sus sollozos – Rose… quiero deshacerme de todo esto, no puedo vivir así. Ya no puedo más, lo juro. Pero no puedo hacerlo si no me perdonas, no voy a ser libre, no voy a estar en paz si tengo esto en mi corazón. Tienes que perdonarme, por favor.


Hola!

Espero que les haya gustado el cap.

El día parece no mejorar para Rose u,u hay que ver qué es lo que pasará luego. Cuando escribo no intento hacer las cosas demasiado tristes, solo salen así xD

Gracias por sus comentarios n.n

Les mando un beso, nos leemos en el próximo.

Bye!