-Uhhmm… -Se revolvió entre las sabanas.
Empezaba a hacer el frio característico del Otoño y Rei solo deseaba quedarse en cama acurrucado con la persona que más amaba.
Acababan de mudarse a la gran casa, pues Kai se negaba a una casa sin pisos de madera -por alguna razón-, y la casa que habían encontrado y que a Rei le había gustado no contaba con ello. Así que el abuelo, tan generoso, les obsequió aquel costoso detalle bajo las protestas de Rei.
Voltaire tuvo que decirle que cuando Kai era un niño, la casa donde solía vivir con sus padres tenía pisos de madera, y que al parecer el ruso lo asociaba con un hogar acogedor. Cosa que más o menos era verdad.
Sintió el brazo del ruso abrazarle por la cintura, a pesar de que dormían en unos grandes futones y bajo gruesas cobijas, parecían estar bastante cómodos.
No sabía muy bien la razón, pero últimamente todas las noches eran bastante intensas, podía pasar horas amándose como si intentaran recuperar el tiempo. Por supuesto, a ninguno le molestaba, lo único molesto era encontrar formas creativas de hacerlo, pues la casa no tenía ninguna clase de muebles todavía.
El timbre sonó y Kai se quejó en el oído de Rei.
-Iré a ver quién es…- Dijo, en realidad de mala gana.
-No…- Murmuró Kai abrazándolo más.
-Vamos Kai, será un momento…- Tampoco deseaba apartarse del calor del cuerpo de su novio, pero si no iba a ver a la puerta, esas personas nunca se irían.
Kai gruñó para sí y se apartó. Se talló los ojos intentando desperezarse y apenas pudo enfocar a Rei cuando se acomodaba la camisa a medio poner y se ponía unos shorts.
Con toda la fuerza del mundo se enderezó y abrochó su pantalón, tenía tanta hambre pero probablemente ordenaría algo, no quería salir de casa.
Estaba poniéndose una playera cuando escuchó una pequeña discusión en la sala. Salió rápidamente y se encontró con Rei discutiendo con alguien en la puerta.
-¿Qué sucede?- Dijo parándose a su lado.
El chico al otro lado parecía algo nervioso.
-El señor Voltaire Hiwatari pidió que esto se entregara aquí. -Dijo levantando un papel que al parecer Rei se negaba a firmar.
Kai le dio una ojeada y gruñó.
-El señor Hiwatari pidió que se entregara sin excusas…
-Bien…- Tomó el bolígrafo que el chico le ofrecía y firmó.
-¡Kai! -Protestó Rei.
-Vamos Rei ¿Quieres seguir durmiendo en ese futón?
Kai le había dicho uno de esos días que le dolía un poco la espalda, pero realmente no era por el futón en sí, si no porqué el sexo era algo incómodo.
-Ya Voltaire pagó por el piso, no podemos seguir aceptando cosas de él.
Mientras hablaban los trabajadores pasaban con la entrega y se disponían a armar los muebles que lo requerían.
Así la gran cama estuvo lista en la habitación y el comedor con sillas y una gran mesa. En la sala gran mueble con una televisión nueva y un sillón realmente cómodo que ambos habían decido comprar después de que se estabilizaran.
-Me pregunto cómo Voltaire supo exactamente que comprar. - murmuró Rei lo suficientemente alto para que Kai escuchara.
-Quizá nos espía.- Respondió riendo. Voltaire había comprado exactamente lo que ellos habían decidido comprar en algun futuro.- ¿Apartamos algo en las tiendas?
-No, sólo le preguntamos a los vendedores si en los próximos meses seguirían vendiendo estos modelos.
No tenía sentido seguir pensando en aquello. Rei suspiró resignado, al menos era lo que ambos de alguna forma habían decido, además Voltaire prestaba atención extrema a los detalles, así que la madera del comedor y de las camas combinaban perfectamente.
-¿Notaste que el abuelo solo envió una cama? – Dijo Kai cuando los trabajadores se fueron.
A decir verdad, lo notó, pero no pensó nada al respecto, no le prestó tanta atención a ese detalle, pero cuando el ruso lo mencionó no pudo más que sonreír.
-Supongo que ya me quiere…- bromeó.- O por lo menos no le molesta mi existencia.
Kai lo abrazó por detrás y apoyó la cabeza en su hombro.
-Creo que al fin tengo mi hogar…
Rei se estremeció, no había pensado en el significado de aquello por empeñarse en rechazar los obsequios de Voltaire.
Realmente era un mensaje, de que finalmente aceptaba lo que Kai decidiera, aceptaba a Rei y su relación. Aceptaba el hogar y el futuro que ambos chicos habían planeado juntos.
-Tenemos nuestro hogar, Kai.- le corrigió.
Al escucharlo solo pudo estrecharse más a su novio mientras repetía cuanto lo amaba a su oído, robándole una sonrisa.
-Yo también te amo Kai.- Se dio la vuelta para verlo a los ojos.
Decir que lo amaba se quedaba corto la mayoría de las veces.
-Gracias por no rendirte conmigo. - Dijo en voz baja.
Kai lo abrazó aún más y besó su frente.
-Jamás me rendiría contigo… haces el mejor pan francés del mundo.
-¡Ah!- se quejó infantilmente Rei.
Pero antes de que se quejara más atrapó sus labios en un beso un poco agresivo…
Amaba a Rei Kon y ahora no había nada que le impidiera tener una vida junto con él.
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Al fin, el fin!
Me tomó unos cuantos años terminar este fic, realmente fueron… 4 años? De verdad? Según FF si…..
Gracias a todos los que se han tomado el tiempo para leer, para escribir sus comentarios, por todo!
Una gran disculpa por las subidas y bajadas en la historia, como expliqué alguna vez, las ideas que tenía para este fic no sonaban tan mal hace años y después, mientras escribía pensaba que quizá no era lo mejor o más creativo para el fic, pero decidí mantenerme fiel a la idea original con algo de esfuerzo… probablemente lo notaron :c
En fin, gracias nuevamente! Espero leerlos pronto!
KaiRei forever *corazones* ¡!
