Hey. ¿Ya vieron el nuevo rating de esta historia? xD. Por fin me decidí a ponerlo como M, después de mucho. Al final podrán ver por qué, ahorita no.
Oh bien, por fin he terminado tremendo capítulo eterno xD. Del cual, espero disfruten :3.
Tori's POV.
Observo a Jade y a Cat charlar mientras lavan los platos utilizados durante la comida-cena. Yo por mi lado estoy degustando de pedazos de lechuga con sal y limón que yo misma me he hecho mientras que tengo mi cabeza apoyada en la palma de mi mano y mi codo en la mesa. Tomo otro puño de lechuga para introducirlo a mi boca, sintiengo aquel agrio y salado sabor que tanto me gusta al instante.
Jade seca sus manos en una toalla color azul oscuro que hay ahí y se gira para verme, su mirada un poco dura para mi gusto; pero está bien, me deja saber que ya no está en su modo de "No te hablaré ni miraré más que por unos brevísimos segundos, así que disfruta." Se acerca para tomar asiento en la silla al lado mío y toma un puñado de lechuga entre sus dedos.
-¡Jade no! ¡No te metas toda la lech... uga a la boca –Sonrio nerviosa cuando veo la cara que hace.
Se levanta bruscamente, caminando al refrigerador para buscar algo que le quite aquel intenso sabor de la boca. Tose unas veces y hace unas cuantas muecas, sacando su lengua de vez en cuando.
-Dios Vega... ¿cómo puedes comer eso? –Me dice, señalando el plato de lechuga con el entrecejo levemente fruncido mientras sostiene una mano a la altura de sus labios, presionando contra éstos.
-Ya me acostumbré al sabor –Digo, tomando más lechuga para ingerirla.
Cat toma asiento en la silla que queda al lado que Jade a tomado y estira su mano para tomar un poco de lechuga, haciendo igual una mueca. Por lo menos ella no tomó un puño, como Jade hizo. Jade suspira y regresa a la silla tras servirse a si misma un vaso de agua.
-Esto tiene mucha sal –Dice Cat, sacando su lengua, restregándola contra sus dientes de arriba para así poder quitarse mejor el sabor.
-Kilos de sal.
-Eso es lo que le da sabor –Digo, ignorando los comentarios de mis dos amigas.
A mi en lo personal me gusta... claro, en un principio igual pensaba que tenía una exagerada cantidad de sal, pero después de unos cuantos platos me acostumbré a su sabor. A su ahora suculento sabor. Urgh, se me hizo agua la boca. Tomo otro puñado, asegurándome de que tenga una buena cantidad de limón y sal.
Sonrio cuando Jade toma más lechuga, como unas dos o tres y luego las introduce en su boca, volviendo a presionar su labio con el revés de la mano.
-No, no soporto por ahora lo agrio y salado –Declara Jade, lamiendo sus labios para después presionar nuevamente el revés de su mano contra éstos–. Wow, no irás a hacer éso, ¿o sí? –Me enconjo de hombros– Veinte dolares a que no puedes tomarlo todo de una sentada.
Lo pienso un rato, considerando las oportunidades de que gane– Dos sorbos.
-Hecho.
Sonrio de medio lado, preparándome para beber aquel líquido verdoso. Vamos Tori, son veinte dolares, si se puede, calmada. Respiro para quitar aquella sonrisa nerviosa que tengo en los labios. Observo el plato fijamente. A lo alto es casi el doble que mi mano y a lo ancho casi mi mano. De acuerdo Tori, no es tanto líquido, has bebido más. Uff... aquí vamos. Tomo el plato entre mis manos y muerdo rápidamente mi labio superior antes de impinarme el plato, tomándome la mayor cantidad posible.
¡Uy! ¡Demonios! ¡Se me pasó el limón! ¡Me arde el labio joder! Presiono ambos labios juntos, intentando quitar aquella sensación de ardor agrio en éstos. Rayos, rayos, rayos. Arde-he-he. Vamos Tori, vamos, una más, una más. La última y esos veinte dolares serán tuyos, todos tuyos.
-Ve sacando esos veinte dolares Jade.
-Velos sacando tú, Vega.
-Voy por ustedes veinte dolares de Jade –Me digo a mi misma, tomando una bocanada de aire.
Cierro los ojos y me impino lo que queda de aquel amargísimo líquido. Oh rayos, ¡uh! Vamos Tori, pasa ese líquido, tú puedes. Veinte dolares... fuf... sigue tomando. Ya casi, un poco más un poco—
-Iré a ver quién es –Dice Jade entre risas cuando el timbre sonó, el cual, he de agregar, me asustó y ahora me estoy asfixiando ante la acidez atrapada en mi garganta.
-¡Tori, Tori! –Cat comienza a darme golpes firmes pero no fuertes en la espalda mientras yo tosía desesperadamente– ¡Jade! ¡Tori se nos está muriendo!
-¡Dile que me espere un momento!
-Tori, Jade dice que esperes un momento.
¡Que espere un momento, dice! ¡Me estoy muriendo y la muy me dice que espere! ¡Argh, la voy a...! Tomo el vaso de agua que Cat me ofrece y me esfuerzo por tomar de él y no escupir el agua al momento de toser.
-¿Mejor? –Pregunta una vez me acabo todo el líquido del vaso. Asiento con la cabeza, tosiendo un par de veces más.
Limpio las lágrimas que lograron salir cuando me estaba asfixiando– Cuando Jade vuelva—
-¿Cuándo vuelva qué, Vega? –Le dirijo una mirada dura y ella sólo me sonrie altaneramente.
-Eres una desgraciada
-¿Por qué? ¿Por qué te dejé en espera cuando te estabas asfixiando?
-No tienes vergüenza –Le digo un tanto molesta por la poca preocupación que trae.
-No; ahora, mis veinte dolares.
-¡No! Tú me debes a mí veinte dolares –Le reclamo, señalando el plato que está en la mesa.
-No lo tomaste todo, así que mis veinte –Aparto su mano con un manotazo no tan fuerte, negándome a pagarle algo que no le debo.
-Fui interrumpida, casi me asfixio y tú te reíste y no me quisiste ayudar. No fue valido.
-¿Y crees que me importa? Quedamos en que en dos sorbos, y no lo lograste, Vega, así que dame esos veinte dolares -¡Tiene el descaro de reclamarme veinte dolares que no se ganó! ¡Ni en sueños se los doy!
-No valió, tú a mi me debes veinte. Tomé casi todo.
-¡Lo escupiste!
-¡Porque me asusté!
-¡Dame mis veinte dolares Vega o si no—
-¡HEY! –Las dos volteamos a ver a Cat– ¡Dios! Son veinte dolares y ya se están... –Agita su mano en busca de una palabra– ahorcando, matando, yo qué sé, por unos miserables veinte dolares.
-No es mi culpa que Vega sea una avara y no me quiera pagar mi dinero –Replica Jade mirándome por una fracción de segundo.
-¡Ah! –Lanzo mis brazos al aire y sonrio con ironía– ¡Ahora yo soy la avara! –Exclamo señalándome con la mano en el pecho– Pues viniendo de quien en nuestra primera cita me llevó a su casa a cenar en vez de a algún lugar más decente.
-¡No dijiste queja alguna sobre eso, así que no me andes con eso! –Me dice con su dedo índice señalándome.
-¡Porque no tengo problema con eso!
-¡Entonces no te quejes! –Dice lanzando los brazos a sus costados en expresión exasperada.
-¡No me estoy quejando de eso! ¡Me quejo de que tú no me quieres pagar mis veinte merecidos y bien ganados dolares! –Le reclamo.
-¡No-oh! –Camina a un lado mío y se pone al lado de Cat– ¿Qué hay ahí? ¡OH! ¡No puede ser! –Dice con tono dramático a la vez que se lleva las manos a la boca y mira el plato y luego a mí– ¡Es líquido Tori! ¡Limón con sal! ¿En que quedamos? ¡En que lo beberías todo de dos sorbos! ¡Yo. Ahí. Sigo. Viendo. Líquido! –Dice, agitando su mano a cada palabra en su última exclamación.
-¡No, no, no! ¡Fui interrumpida por el timbre! ¡Casi me asfixié! ¿Y qué hiciste tú? ¡Me dijiste que esperara! ¡O sea! ¡Lo que sea o quien sea que estaba allá fuera, a saber qué hacías, era más importante que yo! ¡Me ibas a dejar morir!
-¡PFT! ¡Por favor Vega, no moriste, así que no te quejes!
-¡Y si muero igual no me pudiese quejar! –Abre la boca y luego la cierra, y asiente levemente inclinando su cabeza hacia un lado.
-Sabes... muy buen punto. Así que... ¿por qué no...?
-¡Oh por Dios! ¡Jade!
-¡Ya pues! –Tira sus manos al aire.
-¡Increíble!
-¡YA! ¡¿Sabes qué? –Mete su mano al bolsillo de su pantalón– ¡Ten tus jodidos veinte dolares! –Me dice, entregándome a mala gana el dinero, para después marcharse.
-Gané veinte dolares –Digo feliz tanto por ganar el dinero como por saber que Jade accedió a darmelos, tal vez no a buena forma, pero lo hizo al final de todo.
-Por un momento creí que... no sé. Haría algo improvisado ante el momento.
-Y yo –Digo, tomando asiento en mi silla nuevamente y Cat jaló la silla en la que estaba Jade para ponerla frente a la mía a manera de que quedasemos cara a cara–. Pero no-oh. Yo gané veinte dolares –Mi sonrisa se desvanese ligeramente–. Casi perdí la vida. ¡Pero tengo veinte dolares!
-¡Para de presumir dinero mal ganado, Vega! –Sonrio de oreja a oreja ante el grito de Jade.
-¡NO! ¡Yo lo gané a buena forma!
-¡Más desearas!
-¡No hay por qué si así es!
-¡No me hagas bajar a mostrarte lo contrario!
-Eh... ¡Bien, tú ganas!
-¿Ves? Tú y Jade se llevan fantásticamente –Me dice Cat sonriente.
-De lo mejor –Respondo con una sonrisa de 'Sí claro.' Oh qué va, gané veinte dolares, así sí me llevaría de maravilla con Jade.
-No comentes nada más sobre el dinero, Tori –Me dice Cat agitando su cabeza. Le sonrio ampliamente, pensando en cuán divertido sería discurtir con Jade sobre cómo fue que SÍ me gané limpiamente el dinero.
-De acuerdo –Aunque quiera sé hasta dónde hay un límite. No quiero que Jade se me lanze encima sólo para tener de regreso su dinero.
-Vega, Vega. ¡VEGA!
-¡¿QUÉ? –Pego un brinco, casi cayéndome de la cama de no ser porque me aferré a las sábanas y a la orilla.
-¿Que qué tenías?
-¿Eh? –Yo no tengo nada. ¿De qué habla? ¿De qué rayos me he perdido?
-Tan despistada como siempre. Te estaba preguntando qué pasaba por tu mente que mirabas como tonta a la nada –Le dirijo una mirada. Disculpa, pero tú también te has quedado así.
-Recordaba como "terminó" nuestra cita. Y a la vez pensaba en cómo puede ser que así de simple pasemos una pelea. Digo... pasamos casi una semana sin hablarnos y todo eso... y ¿qué ocupamos para arreglarnos? Un beso e insistencia –Respondo. Asa no es manera de arreglar las cosas, ¿o sí? Ni siquiera sería considerado 'arreglar las cosas'.
-¿Qué querías Vega? ¿Qué todo se arreglara de una "buena y decente manera"? Así nunca volveríamos, tonta.
-No me digas tonta –Le digo golpeando su pierna–. Y sí... de aquí a que las dos concordaramos en el mismo momento para perdonarnos y cosas... No estaría aquí sentada al lado tuyo, en tu cama... contigo siendo linda conm— ¡Jade!
-Una, no soy linda. No me gusta ser linda, es irritante –Me dice, y yo sólo puedo pensar en por qué tal golpe–. Es por eso que dejo a los demás serlo, así puedo odiarles más libremente, sin nada que me identifique con ellos. Dos. Tú lo empezaste todo, y no me reclames con nada.
-Pero tú— ¡Jade!
-Que no me reclames –Ya entendí. Que pesada que tienes la mano–. Tres, tu misma me eres irritante con tu lindo comportamiento, así que no preguntes de eso. ¿Por qué te amo? Tampoco preguntes eso, arruinarías todo al obligarme a buscar una razón. Y cuando no ecuentre ninguna, no te gustará –¿Quién no ama a alguien así? Ya veo porque Beck la amaba tanto como para no dejarla ir–. Cuatro, no me gusta que me golpeen, porque la gente nunca aguanta los golpes cuando se los regreso y siempre terminan quejándose, lo que me irrita y me orilla a agredirlos con más ganas –¿Por qué será? Uy... creo que me saldrá un morete en el brazo. Seriamente. Jade tiene fuerzas–. Cinco, TÚ me debes veinte dolares que no merecías. ¡Etsh! No me hables todavía. Seis, realmente quiero decirle a Beck que nos deje en paz porque por él, discutimos y—
-Creo que... no sólo discutimos por él –Digo, frotando ahora con nerviosismo mi mano contra mi brazo.
-Sí, también me suspendieron dos días.
-No quise decir eso, quise decir que... bueno... tú sabes... yo me molesté mucho y por eso fue... esque Jade... no sé si decirtelo porq—
-Oh hablas bien, fluido y que no suene tonto o no hablas Tori –Suspiré. Prefiero decirselo a no hacerlo, independientemente de los resultados.
-Mira, esque cuando... A ver –Me incliné para susurrarle al oído lo que tenía que decirle. Decirlo en voz alta no se me facilitaba mucho, a saber el por qué.
-¡Perdón! ¿Qué has dicho? Tori, a ver. No estoy... molesta contigo, así que no pongas esa cara.
-En ese caso dime le por qué de tu manera de agarrar la almohada.
-Es retorcerla a ella o retorcerte a ti. Tú decides.
-Estoy bien, por favor, continúa –Le digo. Yo aún quiero vivir.
-De acuerdo, estoy un poco molesta. ¿Pero cómo quieres que no lo esté? A ver –Se acomoda mejor, dejando la almohada a un lado–. ¿Cómo responderías si yo te dijera que te di una buena cachetada sólo porque me enteré golpeaste a...? Bien, no se me ocurre como llamarle desde tu punto de vista. Como sea, agreguémosle a éso que ya te habían dado una cachetada, ah, cuando anterioremente te habían dado ya una y aún te dolía. Por lo que si lo medimos en dolor, físico debo decir... aún me debes una cachetada –Oh... vaya, yo no sabía todo eso.
-Bueno... ¿cómo reaccionaría?... probablemente no te hablara o me enojara más contigo. ¡Pero esque yo no sabía el por qué de tus agresiones hacia Beck! –Me excuso, a sabiendas de que a Jade eso no le importa.
-Sí, y tú de tonta crees que lo agredí por nada.
-Pues a mí me omitieron que él igual lo hizo –Y sí, no me dijeron que Beck le había dado igual una cachetada a Jade. De saberlo antes le hubiera dado a Beck la que le dí a Jade.
-Nuevamente: tú lo creíste por tonta.
-Para de llamarme tonta.
-Devuélveme mis veinte dolares.
-No te los devolveré; tú me los distes por voluntad propia.
-Sí, para que cerraras la boca de una buena vez.
-¡Jade!
-¿Ahora qué? No es mi culpa que seas más irritante cuando tienes la boca abierta –Ugh... recuerda Tori: Así la amas–. Cambiando de tema. ¿Cómo fue que terminó nuestra cita? No recuerdo bien.
Me sonrojo ante la sonrisa que tiene. No, no diré cómo terminó, a penas puedo pensar en ello y no sonrojarme.
-Pues... terminó bien –Digo, desviando mi mirada avergonzada ante la sonrisa y mirada que Jade me dirije.
-Sí, terminó bien. ¿Pero exactamente... qué hicimos?
-Nada, no hicimos nada.
-Vamos Vega. Dos sílabras, cuatro letras, una palabra. Un gran momento, gran significado. No cuesta mucho.
-No lo diré, es vergonsozo.
-No, no lo es.
-Sí, sí lo es.
-¿Qué tanto cuesta decir esa palabra? Es muy sencillo.
-Dila tú si tanto así es.
-Sexo. Yo tuve sexo con Tori Vega. Y repetiría ese momento muchas veces. ¿Qué momento? Uno sexual, intimo, amoroso. Un momento en el cual tú—
-¡Ya entendí! –Digo cubriendo su boca totalmente sonrojada. Realmente NO tiene vergüenza alguna. Retiro mi mano de sobre su boca y la regreso a su lugar anterior, el cual era, mi regazo, junto con la otra– No puedo creer que puedas decir eso así de fácil y con tanto aplomo.
-Hey, nadie está aquí para escuchar, y sí si lo están, pues... que se vayan enterando que yo, Jade West, amo a Tori Vega como no he amado a nadie con anterioridad –Aquello me hizo sonreír. Oír a Jade decir eso me hacía inmensamente feliz.
-Te amo –Me inclino para besar sus labios.
-Sí, sí. Ya, no te pongas toda... linda. Ve y traeme un café. ¿Por favor?
-Ve y hástelo tú. Yo estoy muy cómoda –Si toda esa palabra linda fue para eso... no lo logró. Pero igual sé que las decía con intenciones buenas.
-Por favor, Vega.
-No. Ve tú si tanto lo quieres.
-Pero sí lo quiero mucho... –Hace una pausa, mirando hacia abajo– Mis piernas no.
-Pues dile a tus piernas que si no cooperan no tendrás café.
-Por favor, Tori. Y dejo de molestarte con el tema de los veinte dolares que no ganaste a buena mano.
-¡Si los gane a buena...! Ya voy –Me levanto de la cama y me estiro un poco, volteando por sobre mi hombro para ver a mi novia sonriéndome triunfante–. Y no tuviste sexo conmigo –Digo, sintiendo instantaneamente el sonrojo en mis mejillas.
-¿Casi? Bueno, es mejor que nada. Pero, algún día... posiblemente, sí haya –Me dice con una sonrisa que me indica que será más pronto de lo que imagino–. Ahora mi café. Ya pasó más de un minuto y sigo aquí sin mi café y mi novia en mi cama –Ruedo los ojos para después ir por su tan dichoso café.
Increíble que haga eso. Oh bien, es Jade, no espero menos de ella. Aún así, la amo.
Oh rayos... Vamos Tori… son sólo escalones, no pasa nada. Respira ondo... ¡¿Por qué rayos la casa de Jade tiene que tener una pinta de película de terror? Siento... que en una de esas no pisaré como es debido el escalón y ahí sí que tendrán que considerar la opción de poner una luz siquiera por aquí.
Deslizo mi mano por las paredes mientras bajo cada escalón cuidadosamente, pisando mal de vez en cuando y casi yéndome de boca. Prendo la luz con cualquier apagador que se cruze en mi camino, aún sientiendo aquel nerviosismo, pues, aún con las luces prendidas, la casa de Jade luce muy tetrica.
Mas le vale que enserio no insista más con el tema del dinero, o si no, juro no volver a hacerle ningún otro café, ni darle del mío en caso de que me pida cuando tengo. ¡NO! Pensamientos, largo de aquí. No estoy como para recordar qué pasó el lunes pasado.
No Tori, piensa en otras cosas. ¡No! ¡No en los pechos de Jade! ¡En algo menos relacionado a esa noche! Pechos de Jade, apartense de mi mente. ¿Pero esque nunca han visto— ¡Victoria Vega! ¡Calma tus pensamientos! Pero esque fue... un momento tan... wow. Después de que Jade se me lanzara encima tras contar del cinco al uno sin previo aviso... todo se salió de control. No sé cómo. Pero igual fue bastante interesante esa noche.
Igual, yo tuve la culpa al no decirle a Jade dónde estaba. Aunque ella ya sabía... y como no le dije la muy Jade no me dejó ir pese a mis desesperados intentos. Bien, ella me lo advirtió; y aún así, me sorprende la fuerza que tiene. Para desgracia mía, descubrió que cuando me soplan en el oído me causa cosquillas.
-Jade quítate de encima –Le ordeno ya harta de que sople en mi oído a cada que puede.
-Te dije que no me detendría una vez acabara de contar –Ay... ¿Un por favor serviría? Ja. No sirven sobornos, qué irá a servir un 'por favor'.
-Bueno pues. ¿Deja mis muñecas? –Me están empezando a doler, mucho más ante la innecesaria fuerza que aplica en ellas.
-No.
-¿Por qué no? Ya me están doliendo –Me quejo y ella deja mis muñecas sólo para precionar un poco más abajo–. No era lo que tenía en mente.
-Tampoco tenía en mente esta cita, y aún así aquí estamos.
Odio cuando responde de esa manera. Me deja sin argumentos y me irrita.
-Bájate de encima mío.
-No.
Comienzo a desesperarme al no poder hacer mucho. Fue mala idea esperar a que Jade me encontrara. Bien, no me encontró ella ya sabía que me encontraba sentada en su cama, de otro modo, ¿cómo pudo tirarseme encima una vez llegó a uno? Y vaya que me tomó por sorpresa. Ahora, estoy aquí, debajo de ella, mis brazos a cada lado de mi cabeza inmóviles ante el agarre que Jade tiene en ellos. Un agarre fuerte, firme y decidido a no dejarme ir en ningún momento.
La mirada penetrante que Jade mantiene sobre mí me pone muy nerviosa. Sé que nada bueno saldrá de ésto. Nada, o éso yo supongo. No, ahora aquella sonrisita suya que hacía que mis piernas temblaran.
-Ahora... Nuestra querida Tori Vega es virgen ¿o no?
-¡No hables de esos temas! –Digo, intentando inútilmente apartarle de encima mío nuevamente. Ella sólo deja escapar una risa divertida ante mi reacción e inútil intento.
Pero es que no es muy cómodo para mí escuchar a Jade soltar esas palabras sin pudor alguno, éso y que me pone muy nerviosa. Muy, muy nerviosa.
Suelto un chillido ahogado cuando Jade se inclina hacia mi cuello para besarlo lentamente. Cierro mis ojos ante la sensación, inquieta por experimentar ésto con Jade por primera vez. Puedo sentir la sonrisa de Jade presionar contra mi cuello suavemente. ¿Cómo ésto le puede ser divertido? Oh sí, porque a Jade le encanta verme así de débil para poder hacerme lo que le venga en gana.
Un silencioso gemido escapa mi garganta cuando los dientes de Jade presionan contra mi piel con cierta fuerza. Me remuevo nuevamente en un intento de sacarme a Jade de encima, sin logro alguno a mi favor, sólo Jade poniendo más presión contra mi cuello y su agarre haciéndose más firme en mis brazos.
-Cálmate Vega. No es como si fuera a matarte –Me dice Jade, nuestros labíos a unos cuantos milímetros de distancia.
-¡Jade! –Chillo y cierro bruscamente mis piernas ante la sensación de Jade presionar su rodilla contra mi entrepierna.
Me besa nuevamente y suelta mis brazos para deslizar una mano bajo mi camiseta, sus dedos provocándome un ligero estremecimiento al rozar suavemente mi piel, marcando su camino invisiblemente hasta la parte descubierta de mis pechos. Su otra mano, mientras tanto, estaba ocupada desabrochando el botón de los jeans que traía, cosa que al parecer le costaba problemas. Bien, éso a mí me funcionaba.
-¡Vega! –Gruñó Jade una vez harta de que moviera de un lado a otro mis caderas con el fin de que no pudiese desarbocharme los jeans– ¡Quédate. Quieta! –Siseó, presionando mis caderas contra la cama de modo que no pudiera moverme.
-¡No! –Intento apartar sus brazos, pero me es imposible ante la presión y fuerza que ejerce.
-Quédate quieta o terminaré atándote las manos –Sé que no bromea, pero igual no.
-¡No! –Forcejeo en un intento de quitarme sus manos de encima, inclusive paso mis uñas por su piel cubierta con la tela de su ropa.
-¡De acuerdo! –Me toma de las muñecas en un rápido y brusco movimiento, presionándolas por encima de mi cabeza a la vez que removía su rodilla de su actual lugar para ponerla al lado de mi pierna y así porder sentarse sobre éstas, dejándolas inmóviles– Así quieres jugar así vamos a jugar –Me dice en un tono peligroso que me advierte no debí haber hecho eso.
-¡No, Jade, no! –Suplico, sé que lo que se venga no será de lo más lindo.
-Cállate.
Me besa para callarme, y vaya que lo logra. Siento una de sus manos alejarse, mientras que la otra presiona firmemente mis muñecas de manera horizontal, de manera que pueda mantener quietas mis manos sin mucho problema. Y de paso, me está cortando ahí mismo la circulación. Aunque me da un breve momento de libertad en mis manos, pero aún así no me bastan los segundos para hacer algún movimiento.
Siento como Jade está atando mis muñecas con algo que no reconosco, más no me inmuto mucho ante ésto, pues estoy más concentrada en el hecho de que se me está yendo el aire, y de que Jade no parece dispuesta a dejar descanzar mi boca.
Le miro con los ojos levemente abiertos, mi cabeza dando vueltas ante la falta de oxígeno. Sonrio levemente cuando veo a Jade hacerlo y volteo hacia arriba para ver con qué a atado Jade mis manos a la parte horizontal que pasa de esquina a esquina... ojala esa parte desapareciera, es a lo único que Jade puede amarrar mis manos. Aunque vaya la originalidad de la chica.
-¿Tu brassier? –Pregunto, mis labios extendiéndose un poco más en una mayor sonrisa.
-No tenía nada más con que atarlas. Pero... tu camisa —o mejor dicho mi camisa— me ayudará.
Frunzo ligeramente el entrecejo, no entendiendo a qué se refería con eso. Pego un salto al sentir como Jade alzaba bruscamente mi camisa, el fresco aire que entraba por la ventana entreabierta de su habitación haciendo rápidamente contacto con mi piel, y por consecuente, mis bellos de la piel se erizaron al instante, haciéndome temblar ante la sensación.
Me creo victoriosa al ver que no puede quitarme la camisa completamente, pues al estar mis muñecas atadas, la camisa no pasará por ahí, pero Jade me gana, siendo ella victoriosa en este juego suyo. No sé qué rayos hace o cómo hace, pero ata mis muñecas con las mangas de mi camisa. Creo que pasó la camiseta por debajo de mis muñecas y la ató de una manera que no estoy aún segura cómo ha logrado. No sé... sólo sé que mis muñecas están muy juntas y apretadas y que seguro dejará una marca.
Sonrie más ampliamente a la vez que su mirada me recorre, provocándome un escalofrío. Temblé bruscamente cuando las manos de Jade se deslizaron por mis costados, en su camino para retirar mi sujetador, cosa que dejé hiciera, sólo claro, para tener otra cosa más amarrada alrededor de mis muñecas.
Un jadeo tembloroso escapó mis labios cuando Jade pasó sus dedos por encima de mis ya erectos pezones. Tomé preso mi labio inferior cuando Jade comenzó a dar leves y suaves pelliscos. Observo como Jade se acomoda un poco encima mío y se inclina, nuestros labios rozando y su respiración provocándome un cosquilleo. Sostengo mi respiración cuando pasa su lengua lentamente sobre mis labios y aprovecha para besarme cuando abro éstos para recuperar un poco mi aire. Gimo en el beso cuando los pechos de Jade presionan los míos, sus manos en mis costados.
Fijo mis ojos en los verde-azul de Jade. Demonios, si pudiera mover bien mis manos. Se relame los labios con una sonrisilla triunfante; se está burlando de mí. Cierro mis ojos bruscamente cuando su mano se desliza dentro de mi ropa interior. ¿En qué jodido momento me desabrochó el pantalón?
Mi respiración se vuelve errática y pesada cuando sopla en mi oído suavemente, su lengua humedeciendo parte de mi oído lentamente, aumentando mis jadeos.
-Joder Vega, si que te gusta lo que te hago –Me sonrojo ante su comentario. Seriamente... ¿no puede cerrar la boca o no decir algo obseno con aplomo?
Por un segundo olvidé como respirar cuando los labios de Jade se precionaron contra mi cuello. Y sé ella lo nota, pues está sonriendo. Su lengua recorre lentamente el largo de mi cuello, haciéndome temblar ligeramente. Jadeo más audiblemente cuando sus dedos allá abajo se mueven; ya les había olvidado.
Cálmate Tori. Respira profundamente y calma tus nervios.!
-¡Ha! –Ladeo mi rostro y muerdo mi labio, avergonzada de mi jadeo cuando Jade introdujo dos de sus dedos dentro mío sin aviso. Ella simplemente dejó escapar una suave risa burlona.
-Más de siete minutos y mi novia aquí abajo parada como tonta, con la mirada perdida y aún no veo ningún rastro de mi querido café –Parpadeo un par de veces y volteo a ver a Jade con una sonrisa de disculpas, dicha persona recargada en el marco de la pared en su hombro, sus brazos cruzados bajo su pecho–. ¿En que pensabas? –Me pregunta, acercándoseme y tomando la taza que tenía en mis manos– Llevo ahí unos buenos tres minutos y tú simplemente estabas absorta en tus pensamientos.
-Oh... perdón. Es sólo que no puedo sacarme de la mente la noche de nuestra primera cita –Digo tímidamente, tomando asiento en la silla más cercana.
-Ni quien olvide esa noche.
-Ja. Lo sé –Apoyo mi codo en la mesa y apoyo mi cabeza en mi mano.
-¿Para cuando la siguiente noche que sea algo igual que esa?
-¿No piensas en otra cosa que no sea hacerme el amor? –Pregunto, una sonrisa boba en mis labios.
-Claro que sí. Pienso en por qué tardas tanto en hacer un simple café... y del por qué eres tan tonta –Agito suavemente mi cabeza.
-Tú igual eres tonta.
-Lo sé. Pero más que tú lo dudo –Resoplo fingiendo estar ofendida.
-¿Y no piensas en mí? –Pregunto después de unos segundos de silencio.
-Sí –Toma asiento en la silla de al lado mío, sus brazos cruzados apoyados en la mesa–. Pero éso prefiero omitirlo.
-¿Por?
-Dah. Ya es suficientemente irritante tener que pasar tiempo contigo, pensar en ti lo hace peor. Y si lo omito tal vez pare de hacerlo –La pateo por debajo de la mesa, un poco fuerte para decirle que eso no era lo que quería escuchar–. Ya bien, es porque eso deberías saberlo ya.
-Te amo –Me levanto un poco de la silla, apoyando mis manos para poder inclinarme y besar a mi novia.
-Yo también. Ahora hasme el café –Ruedo los ojos. ¿Un poco de amor es mucho pedir?
-Hazlo tú –Digo, regresando a mi asiento.
-Como quieras –Dice irritada.
-Hey, soy tu novia, no tu esclava.
-Sí, y mi adorable novia debería ir a servirme mi café. Te dí veinte dolares así que—
-¡Dijiste que no insistirías en el tema!
-No, yo dije que si me ibas y me servías un café lo haría. Yo no veo ningún café servido –Gruñí ante eso, cerrando mis ojos para no decirle que eso no era justo... no quería discutir nuevamente por el estúpido dinero.
-Sabes Jade, te devolveré el dinero. A la mierda con el estúpido dinero –Ella suelta una risa ante las malas palabras que escapan mi boca–. Tú haste tu café, te espero arriba con tu dinero –Digo exagerando mi casi inexistente molestia ante el tema para después encaminarme escaleras arriba lo más rápido posible, mas por miedo a la casa que otra cosa.
-¡Cuidado con que te salga alguien, Vega!
-¡Cierra la boca Jade! –Respondo antes de azotar la puerta y tirarme a la cama para cubrirme con las sábanas.
No, no, no, no. No puedo tener miedo de una casa. Es sólo una casa... nada más... una casa... que parece sacada de una película de terror... o eso por dentro. ¡Argh! Ya, no pasa nada, no pasa nada.
-Demonios, que siempre que alguien dice eso algo pasa –Mascullo, recordando que en la mayoría de películas siempre es así.
Me quito la sábana de encima, acostándome en la cama con mi mirada fija en el techo. Cubro mi rostro con mis manos, el recuerdo de lo que sucedió en esta misma cama hace más de una semana llegándome de golpe. No, no. Todo menos eso. Uh-hu-hu...
Piensa en otra cosa Tori, a tu voz, escucha tu voz, concentrate en tuuu voz, sí, ajá... ¡No! ¡No en tu voz gimiendo el nombre de Jade! ¡Uh-hu! ¿Por qué me pasa esto? Ya, calmada. Uf. Dejo caer mis brazos a mis costados, respirando profundamente. Ohh... el aroma de Jade. ¡No! El aroma de nadie, de nadie. De... nadie. ¿De quién? No sé.
Ah, tranquilidad nuevamente, no ese atasque de pensamientos relacionados con aún-no-sé-quién. Me giré, acomodándome sobre mi costado.
-Tú no viste nada, ¿verdad? –Pregunto a Toriz, mas el perro sólo se me queda viendo fijamente–¡Pero claro que se te quedará viendo fijamente tonta! –Me digo en un susurro–, es un perro... peluche... las dos cosas.
Entierro mis uñas en las palmas de mi mano, evitando así soltar un gemido. Me cuesta respirar con Jade encima mío haciendo con mi cuerpo lo que le venga en gana. Y lo peor esque no puedo darme un momento para respirar con aquel par de dedos penetrándome y con su lengua jugueteando con mi pezón a la misma vez.
Me exalto al escuchar la puerta principal ser cerrada audiblemente, mas Jade ignora éste hecho totalmente. Y no es hasta que una voz grave le llama cuando decide darme un respiro; acomodándose encima mío con su cabeza girada hacia la puerta. Rueda los ojos y suspira cuando su nombre vuelve a sonar. Se inclina un poco para desamarrar mis muñecas y quitarse de encima mío.
Me toma de la camisa —sí, de la camisa, porque sólo mdesamarró su brassier de mis muñecas— y me arrastra a su baño, cerrando la puerta con seguro.
-¡Estoy en el baño! ¡Así que para de gritar! –Se gira y me sonrie maliciosamente, y antes de poder preguntarle el por qué de su sonrisa, me acorrala contra la pared con sus labios presionados bruscamente contra los míos.
Suelto un chillido al sentir lo frío de la pared hacer contacto con mi espalda, la cual arqueo, presionando así mis pechos contra los de Jade. Dicha chica soltó un 'Shh' una vez se separó de mis labios, su mirada fija en la mía.
-No querras avisarle a mi padre que tengo a alguien en mi cuarto gimiendo y gritando. ¿O sí? –No comprendí muy bien lo dicho. Yo no estaba grit—
-¡Jade! –Cubrí mi boca rápidamente con ambas manos cuando su nombre salió de mis labios en aquel tono de voz.
-Shh Vega.
-¿Shh? ¿Cómo que 'Shhhh'? Nadie puede shhshuarse cuando alguien presiona su pierna en tu entrepierna de repente y con fuerza –Le reclamo molesta. Si no quería hiciera ruido que ella no lo provocara–. Ahora, desátame las muñecas, nos vamos a dormir –Me mira con una sonrisa, y yo sostengo su mirada. Íbamos a dormir, nada de continuar con esto, no cuando el padre de Jade está en casa.
-Ah... bien –Sonrio agradecida a que accediera a lo que le he pedido sin poner pelea.
Tomo mi brassier de regreso para ponerlo en donde debe ir.
-Vega, ya he visto tus pechos, así que no los ocultes –Comenta Jade cuando me giré para ponerme el brassier.
-Me da la misma. Los ocultaré si así quiero –Le digo por sobre el hombro, sacando mi lengua.
-Bien, te espero en la cama –Bufa y sonrie de medio lado–. Ja. En la cama –Le pego en el antebrazo y le arrebato mi camisa–. Ya, bien –Alza sus manos en señal de rendición–. Te esperaré, ¿así?
-Sí, ahora largo.
-Aquí tienes –Me enderezo, recargando mi espalda en la cabezera.
-Gracias –Tomo la taza que Jade me ofrece entre mis manos, dando un pequeño sorbo al café que Jade me ha servido. Jade toma asiento al lado mío, cubriendo nuestras piernas con la sábana.
-¿Ves que yo si soy una novia considerada? –Se inclina y me besa la mejilla suavemente– No como otras –Me giro abruptamente ante aquel susurro, mirándola molesta, sin embargo Jade simplemente da un sorbo a su café, ignorándome, lo que me hace hacer una cara de indignación–. Ya, era una broma, vete a dormir –Le miro con una ceja arqueada y mis labios levemente curveados.
-Me acabas de dar café y me pides que me duerma. No estabas pensando claro cuando hiciste café para mí, ¿no es así?
-No... no estaba. Pero ya lo hago, ahora dame el café y vete a dormir –Alejo la taza, evitándole tomarla.
-No. No pienso dejarte con dos tazas.
-Por favor Vega. Mañana tú si tienes que ir a la escuela, yo no.
-Pero, tú mañana me tienes que llevar –Le digo, señalando el hecho de que no tengo manera de llegar a la escuela sin contar la opción de caminar o llamar a alguien.
-Llama a Cat para que venga, o a tu hermana.
-Mi hermana me hará un escándalo por eso, y no quiero molestar a Cat con tantos favores.
-Oh, no quieres molestar a Cat pero conmigo no pareces tener problemas –Dejo caer mi cabeza hacia atrás a la vez que suelto un quejido. Por favor no esta Jade.
-No quise decir eso, es sólo que Cat ya a hecho bastante por mí –Explico, mirándola.
-Ah. ¿Entonces yo no he hecho mucho por ti?
-Para de hacerlo –Le pido. Me frustra cuando Jade se pone así.
-¿Hacer qué, Vega?
-Jade. Lo último que quiero es terminar mi día con una pelea.
-No veo porque pelearíamos.
-¡Porque...! ¡Ah! Por nada. Sólo terminemos con este café y vayamos a dormir –Seriamente. Una conversación normal en donde no comienze a sacar el lado malo de detalles insignificantes y que ni al caso vengan. Pero oh bien, es Jade.
Ya veré como me las arreglo para llegar mañana a la escuela que no implique a Jade y otro de sus 'comienzo a fijarme en detalles y a comentar sobre ellos cuando no es el punto del asunto'.
Ugh, aún no me trago yo haya escrito algo... like that. Bueno, es la primera vez que escribo algo así, así entre mujeres, así que no se quejen mucho por como haya salido. Bien, de hecho por lo mismo tardé, avanzaba como un párrafo por día xD, pátetico, lo sé. Y lamento tal tardanza, pero ya qué, aquí lo tienen, espero les haya gustado el capítulo.
Les agradesco los asombrosos review y agradesco a las asombrosas personas que lo dejan, con unas, he pasado un maravilloso e inolvidable momento charlando un rato con ellas :3. Y, también, no está de más, no está de menos, agradecer a los lectores. Y agradesco la larga espera xD.
