Una nueva misión para Naruto había sido encargada por Tsunade. El héroe de Konoha debe viajar a las montañas para proteger al viejo que residía allí. Posiblemente, ninjas de Kumogakure fueron vistos por esos lados y este señor tenía miedo de que su hogar le fuera quitado, porque notaba cierto movimiento de los de las nubes. Podría ser que ese lugar lo quisieran como base para sus estrategias. Eso era lo que el Uzumaki debía ir a averiguar, mientras esperaba que la Hokage le consiguiera un maestro para entrenar. Ella le permitió escoger ninjas para completar su equipo, pues los miembros de su team estaban todos ocupados. Así, Naruto va en busca de los miembros y se reúnen en las afueras de la aldea para partir.
- ¡Oook! ¿Están listos para partir?
- ¡Sí, capitán! - respondieron.
- Konohamaru. Udon. Moegi. ¡Empecemos con nuestra misión! ¡Equipo Naruto en acción!
- Hermano Naruto, nuestro maestro es Ebisu.- decía el nieto del tercero.
- Pero ahora están bajo mis órdenes. Somos el equipo Naruto. Jeh!
- Somos el equipo Ebisu con el hermano Naruto como capitán sustituto.
- ¡Konohamaruuuuu! Grrrr! ¡Somos el equipo Naruto! ¡Yo los elejí! ¿Ok? Grrr..
- ¡Ok, hermano!
- Hm, hm. Vamos.
- Ooook! - respondieron todos.
El Equipo Naruto estaba formado. Se trataba de los tres alumnos de Ebisu. Si bien Konohamaru tenía razón en que su equipo ya tenía nombre, el que estaba a cargo estaba vez era el héroe de Konoha, así que a él debían seguir. Una vez reunidos en las afueras de la aldea, comienzan su viaje hacia las montañas. El camino era algo largo, pues debían salir de su país, entrar al País de la Cascada y luego llegar a aquel lugar. Pero no iba a ser problema ya que el equipo era muy unido, se conocían bastante y se llevaban muy bien..
- ¡Naruto hermano, ¿por qué estas haciendo esta misión?! ¿Acaso eres débil que Tsunade no te da algo de más nivel?
- ¡Grrrrr! Konohamaru.. soy el héroe de Konoha, ¡y su próximo Hokage! ¡Jaah!
- Eso lo veremos. Seré más fuerte que tú y me ganaré ese puesto.
- Y puede ser cierto que luego de Kurama mi nivel haya bajado. Pero no te olvides de que sigo siendo Naruto Uzumaki. ¡Jejeje!
- Lo sé, hermano. Siempre te admiraré, pero tendré que superarte. ¡Jeje!
- Veremos en esta misión cuánto han crecido en estos años.
- ¡Quiero que comience la acción!
- Siempre iguales estos dos..- decía Moegi, algo aburrida.
- Hay cosas que no cambian. ¡Jeje! - acotaba Udon.
Si bien las disputas entre el Uzumaki y el Sarutobi seguían como de costumbre, a la hora de hablar sobre peleas se entusiasmaban y se daban ánimos entre ellos. Formaban un lindo grupo y eso iban a tener que demostrarlo. A ellos dos los acompañaban Udon y Moegi, que a veces guardaban silencio y escuchaban las discusiones, otras intervenían para cortarlas. Todo esto ocurría en el viaje directo a las montañas. Saltaban de árbol en árbol al tiempo que Naruto les contaba sus hazañas. Cuando las oían, todos quedaban asombrados. Sin dudas, estaban frente a uno de los ninjas legendarios.
- ¡.. y así fue que terminamos entendiéndonos con Nagato! Buscábamos lo mismo y por eso decidió confiar su sueño en mí. Siempre lo llevo presente y haré lo que sea por él.
- ¡Wooow! Ese Nagato era muy fuerte.- respondió Konohamaru.
- Así es. Pero tú también lo eres. Me han contado sobre..
- ¡Jejeje! Pude derrotar a uno de los Pein. Fue un momento difícil pero gracias al Rasengan, le di duro y pude salvar al maestro Ebisu.
- Jeh! Llegarás muy lejos, Konohamaru. Ahora deberás mostrármelo. Y ustedes dos también, no se queden callados.
- Ok, capitán.- decía Udon.
- Oook.- exclamó Moegi.
Luego de un largo rato, llegaban al lugar. Si bien la distancia era larga, se hizo corto el viaje con las conversaciones. Pero era momento de dejar lo recorrido atrás y mirar a lo que se viene: debían encontrar la casa del viejo y cumplir con su misión. Mientras observaban el paisaje que rodeaba el camino hacia las montañas, no sentían la presencia de nadie. Parecía que el lugar estaba despoblado. Justamente ese puede ser el factor principal de interés de los de Kumogakure: es el lugar perfecto para entablar una base secreta. Después de tanto caminar, se ve a lo lejos el hogar del anciano. Hora de actuar.
- Hooola. ¿Hay alguien aquí?- saludaba Naruto desde afuera.
- ¡Ho-hooola! Si son ninjas de Konoha. Adelante muchachos. Pasen, pasen.
- Jejeje. Gracias, viejo.
Vivía en una casa bastante amplia. Si bien era el único que allí habitaba, tenía varios dormitorios, un gran comedor, una cocina y un segundo piso donde guardaba antigüedades. Por fuera no tenía buen aspecto, pero por dentro estaba muy bien cuidada. Quedaba en medio de tres grandes montañas algo oculta. Era difícil encontrar aquel lugar si no se le avisaba su ubicación al que fuera. Sin más, los ninjas enviados por Tsunade entran a su hogar y se dejan complacer por la hospitalidad del viejo. Los invita a tomar un refresco energizante para recomponerse del viaje y sentados en los sillones de piel de ciervo, empiezan las presentaciones y las charlas.
- Bueno, jóvenes. Me presento: mi nombre es Alberig. Vivo aquí desde hace mucho tiempo y quiero que siga siendo así. Por eso, pedí ayuda a Konoha. ¡Jeje!
- Te ayudaremos, viejo. Mi nombre es Naruto.
- Yo soy Konohamaru, y ellos mis compañeros Udon y Moegi.
- ¡Jejeje! Jóvenes con mucho espíritu.
Alberig era un viejo de estatura media. Tenía el pelo blanco y largo, al igual que su barba. Sus ojos eran de color negro y algo chicos. Llevaba una túnica larga de color gris y un bastón de madera bastante particular: en la punta de él, estaba tallada la cabeza de un león. En su cuello podía observarse un medallón brillante, con forma de una roca con tres puntas. A pesar de su edad, no aparentaba ser débil, para nada. Se lo notaba lleno de energía y en excelentes condiciones. Eso tenía una explicación..
- Dime, viejo. ¿Por qué vives en este lugar tan despoblado?- preguntó Naruto.
- Bueno, hace mucho tiempo era un ninja como ustedes. Luché en varias guerras pero luego de ver que el mundo volvía de a poco a la normalidad, preferí retirarme y dedicarme a trabajar para ayudar a los demás.
- Wow. ¿De qué aldeas eras?
- Era un ninja de Iwagakure. En esas épocas, el Tsuchikage era Mu. Luego de que muriera en una feroz batalla contra el Segundo Mizukage, Oonoki lo sucedió y la aldea comenzó a mejorar de a poco. Junto a ello es que fui abandonando mis sueños y dejando todo en manos de las nuevas generaciones.
- ¿Oonoki? ¡Jejeje! Tiene una gran voluntad y es un gran Kage. Luchó de forma muy dura en la última guerra. Pero, parece que ha cambiado de parecer y está detrás de nuestra aldea..
- ¡¿Qué ha sucedido?! Cuéntame que no estoy enterado..
- Los de tu ex aldea atacaron a los de la arena en una guerra en el desierto. Junto a mis compañeros fuimos a ayudar y nos encontramos con una situación muy complicada.
- ¡Tsss! ¿Qué más sabes? ¿Oonoki estaba allí?
- No apareció. Eso me extrañó mucho. No puedo creer que haya sido tan cobarde..
El hijo del cuarto contaba lo sucedido al viejo mientras que éste lo escuchaba muy atento. Estaba interesado en lo que oía de la boca de Naruto. Algo triste por la noticia y con ganas de saber más, sigue con la conversación..
- Joven, ¿tú qué piensas sobre eso? ¿Estás en contra de las guerras?
- Mi sueño es vivir en un mundo de paz, donde no haya odio entre las aldeas y podamos vivir en armonía. Ese fue lo que mi maestro me enseñó y me dejó. Es el mismo sueño que también compartí con otro de sus alumnos. Al final, pudimos entender que siempre que rompamos la cadena de odio, podremos detener las guerras.
- Vaya. Eso no me lo esperaba. Pero, ¿sabes que la realidad de los ninjas es vivir siempre luchando entre ellos? Son guerreros. Por más que la paz sea el mejor de los sueños, la realidad es otra y es difícil cambiarla. ¿Eres consciente de eso?
- Sí, viejo. Ya elegí mi camino hace mucho tiempo. Estoy dispuesto a cargar con el odio de todos, llevarlos en mi mochila y llegar hasta el lugar que todos queremos: la paz.
- Tienes espíritu. Me encanta las cosas que dices Naruto. Puedo verme reflejado en ti cuando yo era joven. Tenía tu misma determinación y valentía. Pero por varias razones, dejé que otros lucharan por mis sueños. Mejor dicho, los abandoné mientras otros seguían luchando.
- Nunca es tarde para pararse y volver a luchar. La vida sigue y el sol y la luna no dejan de cambiarse de lugar entre ellas para regalarnos nuevos días y nuevas noches.
- Tienes mucha razón, Naruto. Eres digno de ser un verdadero ninja. Quizás si te hubiera conocido en mis épocas, yo..
El viejo se mostraba algo decepcionado consigo mismo. Mientras Naruto contaba su camino y su sueño, él recordaba sus épocas de ninja de Iwagakure con mucha nostalgia. Su idea era la misma, compartía el mismo camino que el joven al que oía, pero como explicaba, hubieron razones que lo hicieron perderse. Ya no luchaba por lo que deseaba, sino que se resignaba a ver como otros lo hacían. Eso provocaba que bajara su cabeza y perdiera su mirada. Pero allí estaba Naruto, contagiando su determinación y explicándole que nunca es tarde para volver a empezar y luchar.
- Bueno, joven. Tu charla ha sido interesante. De verdad, me traes algo de alivio y esperanzas. Si bien ya nada puedo hacer por mi edad, sé que tu podrás hacerlo.
- Descuida, viejo. Pelearé por ti y por todos. Ese es mi camino. ¡Jejeje!
Las palabras de Naruto animaban a Alberig. Sentía que su corazón volvía a latir como el de un joven. Luego de la charla, el viejo decidió llevarlos a un hermoso lugar: iba a enseñarles un paradisíaco lago en medio de las montañas, a donde iba a buscar agua para subsistir y disfrutar las tardes de sol. Se para de la mesa, les sonríe a los de Konoha, y mientras estos dejan sus equipajes en los dormitorios, sale afuera de la casa para esperarlos, al tiempo que disfruta de una briza de tranquilidad que recorría aquel lugar. Cuando están listos para partir, comienzan la caminata hacia el lago. Entre sonrisas y cuentos, llegan lentamente al lugar que no quedaba lejos del hogar.
- ¡Woooow! ¡Que hermoso!- decía Moegi.
- ¡Genial! ¿Cómo puede existir un lugar así por estos lados?- se asombraba Udon.
- ¿Ven? Se los dije. Les iba a encantar. Este lago tiene un toque mágico. Por las noches, su color se vuelve totalmente blanco ya que la luz de la luna lo tiñe de ese color. Yo le llamo El Lago de la Luna. ¡Jejeje!
- Esto es magnifico, viejo.- Naruto también estaba asombrado.
- Es un lugar tranquilo y regala armonía. Aquí pasé mucho tiempo después de que me retiré del mundo shinobi. Como no pude cumplir mi meta, me conformé aunque sea con este pedacito de mundo donde reina la paz. Era más que necesario para mi.
- Es increíble. El agua, el aire, el aroma.. ¡Mmmm!- disfrutaba Moegi.
- Amo este lugar. Por eso..
- No te preocupes, viejo. Para eso estamos aquí. Protegeremos tu hogar y este lago, sea como sea. Ningún ninja de Kumogakure podrá robártelo.- exclamó Naruto.
- Gracias, de verdad. ¡Gracias!
Luego de visitar el lago, retornaron a la casa de Alberig. Allí iban a pasar su primera noche, mientras esperaban la ofensiva rival. El Equipo Naruto estaba decidido a protegerlo como fuera, pues esa era su misión y el deseo de aquel agradable anciano. Mientras la luna comienza a aparecer, Udon terminaba de colocar las trampas para detectar al enemigo si aparecía.
Por otro lado, el equipo de Sai se movía rápidamente al País del Hierro. Éste esta ubicado al norte del País de la Tierra. Para llegar allí, necesitaban utilizar un barco del País de la Cascada, pues era la única manera de ir sin ser descubiertos por los de Iwagakure. De esa forma, desembarcarían en el puerto cercano a las montañas de nieve, donde se podían observar las tres montañas con forma de hocico de lobo. Atravesarían el largo camino y llegarían a ese país. El equipo de Anbu estaba listo para cumplir con su misión. Por eso, cerca del País de la Cascada, forman un pequeño campamento para pasar la noche y esperar al día siguiente para embarcarse.
