Autor: SoulMalady.

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Kuroneko1490, dobbyhp, Gabriela Cruz, The darkness princess, Soy YO-SARIEL, Nozomi Black, aDiadem, NightmareRebel, lisicarmela, Violet Stwy, mooniemouse27, KamilRiddleUchiha, sailor mercuri o neptune, jessyriddle, AnataYume, Darren's Loveeer, dannagreen7, Lunatica Dark y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XXV.

Harry se sentó en un extremo de la sala de estar junto al fuego, mientras que todos los Weasley que podría haber se sentaron en el otro lado, llenando sofás y desbordándose en el suelo. No era frecuente que una reunión familiar fuera convocada y nunca era Harry quien la hacía. Pero, por supuesto, todo el mundo sabía sobre qué situación era. Las noticias viajaban rápido a lo largo del árbol de la familia Weasley.

"En el pasado todos ustedes han estado tan dispuestos a aceptarme", les dijo. "Quiero que también intenten y acepten esta decisión".

"Sabes lo que Malfoy le ha hecho a esta familia", murmuró Percy duramente. "Simplemente no te entiendo".

"Lo sé. Por supuesto que lo sé", le respondió Harry con un sincero asentimiento. "Sé lo que te ha pasado y sé cómo se siente. También sé cómo las cosas han cambiado. Sé cómo Draco ha cambiado".

"¿Estás seguro de que no estás confundiendo sus intenciones?", le preguntó Angélica. "Él es... bueno, sólo digamos que tiene mucho que ganar contigo de su lado".

"Pero todos ustedes conocieron a su hijo", lo intentó Harry. "Saben cómo es como Scorpius. Es el niño más dulce, ¿no es así? Y Draco lo crió de esa manera".

"¿Qué te gustaría que dijéramos?", intervino Hermione. "Quiero decir, ¿qué es lo que quieres decirnos?".

Harry aclaró su garganta con nerviosismo. "Yo... estoy seguro de que ya lo han adivinado", comenzó. "Quiero que le den una oportunidad a lo que tengo. Sé que no tengo derecho a decirles esto, pero es... Miren, un montón de gente no le ha dado una segunda oportunidad. Él no tiene a nadie excepto a su hijo. Él es... está solo, ¿saben?".

"Bien. Así que simpatizas con él", acordó Arthur. "Pero, ¿por qué tienes que hacer más que eso? ¿No es suficiente para él la simpatía?".

Harry se sonrojó. A decir verdad, la simpatía fue suficiente para Draco. Había estado bien con pedir la ayuda de Harry y estrechando las manos en una platónica amistad. Desafortunada y simplemente, eso no fue suficiente para Harry. "Realmente no puedo explicar lo qué sucedió allí", murmuró rápidamente. "Pero ese no es el punto aquí. El punto es que todo el mundo está haciendo un gran lío de esto cuando no es un gran lío en absoluto. Así que, estoy saliendo con alguien. ¿Qué hay de malo en eso? Si no fuera alguien como Draco, a ustedes ni siquiera les importaría, ¿verdad? Eso es prejuicioso".

"Oh, no vuelvas esto sobre nosotros", refunfuñó George. "Sabes muy bien lo que estás haciendo. De lo contrario no lo habrías ocultado de nosotros durante tanto tiempo".

"Contrariamente a lo que puedas pensar, no sólo decidimos meternos un día con las ideas de todo el mundo", Harry frunció el ceño. "Hemos hablado mucho sobre esto. Hemos visto los aspectos positivos y negativos. Sabemos lo que se siente el ser escudriñado. Y francamente estoy harto". Se echó hacia atrás y exhaló con fuerza. "Me preocupo por él y simplemente... lo que realmente me duele es cuando escucho a la gente a la que soy cercano hablar sobre él de esta manera".

"Estás siendo injusto", presionó Hermione.

"No les estoy pidiendo que le den la bienvenida con los brazos abiertos ni nada", argumentó Harry. "Siempre y cuando no sean hostiles o saquen sus varitas hacia él, estamos bien. Siempre y cuando Scorpius no se sienta incómodo, estamos bien. En serio. Se quedará fuera de su camino. Él está bien con eso. Ustedes ni siquiera sabrán que está alrededor. No más fotografías ni nada. Lo prometo".

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Eran pasadas de las nueve para el momento en que Harry llegó a la Mansión Malfoy. Ni un momento pasó después de que Draco hubiera abierto la puerta para Harry, quien entró sacudiéndose hacia adelante y se hundió contra él. "¿Por qué me amas, Draco?".

"No por tus melodramas", Draco arrastró las palabras mientras empujaba a Harry alejándolo y se dirigió escaleras arriba.

"Tengo un millón y un problemas", se lamentó Harry mientras arrastraba sus pies sobre los escalones.

"La mitad de esos problemas son a causa de los Weasley. Estoy empezando a pensar que eres un glotón para el castigo. Te dije que no conseguirías llegar a ninguna parte con ellos, ¿no fue así?".

"Pero, ¿por qué son tan poco razonables?".

Draco miró hacia atrás con una socarrona sonrisa mientras entraban en el pasillo tenuemente iluminado. "Ellos no son dulces conmigo, es por eso. Eres ese tío loco que todo el mundo tiene en su familia. ¿Te das cuenta de eso?".

Harry estaba a punto de responder con un impetuoso comentario cuando la puerta de la habitación de Scorpius se abrió una pulgada y con un chirrido.

"A la cama, Scorpius Malfoy", le advirtió Draco.

"Pero Harry", gimoteó Scorpius.

"Ahora".

"Tan malo", dijo el niño en voz baja antes de cerrar la puerta con un golpe seco.

"Sí. Tan malo", hizo eco Harry para el beneficio de Scorpius. Draco hizo una mueca hacia Harry antes de continuar caminando a su estudio. Harry lo siguió, por supuesto. "De todos modos, hablé con ellos y no parece que vaya a tener que hacer demasiado control de daños. Quiero decir, ya han tenido unos pocos meses para reflexionar sobre las cosas. Siempre y cuando te mantengas comportándote, entrarán en razón antes de nuestros cumpleaños".

"Nuestros cumpleaños, ¿hmm? Eso no es hasta dentro de otros seis meses".

"Sí... Pueden guardar resentimientos muy bien. Hubo una vez, hace cinco años, cuando uno de los amigos de Charlie de Rumania-".

"Quiero decir que estás esperando que nosotros todavía sigamos juntos en seis meses".

Harry hizo una pausa, y luego frunció el ceño. "Um... ¿Cómo dices?".

Draco lo invitó a pasar al estudio y dijo, "Sólo estaba pensando en voz alta".

"Esa no es una cosa muy agradable sobre la que debas pensar en voz alta. ¿Por qué no iba a pensar en nuestro por delante?".

Draco no habló hasta que se hubo sentado en su silla y barajeó a través de algunos pergaminos cuidadosamente. Harry sintió una irritación creciendo en él mientras más tiempo miraba a Draco, así que se dio la vuelta y tomó un repentino interés en los polvorientos libros que se asentaban sobre las masivas estanterías. Malfoy estaba poniéndolo de nervios. ¿Qué había querido decir con eso? Por supuesto que iban a estar juntos por otros seis meses. Ya habían estado saliendo durante un año. Fue sacado de sus silenciosas meditaciones cuando Draco aclaró su garganta. Lo miró de nuevo, con un aire de indiferencia sobre él. Ahora Draco estaba escribiendo lentamente, su manga fue levantada para que no se arrastrara a través de la húmeda tinta. "¿Qué tan lejos te has imaginado?", le preguntó él, sus palabras ligeras y casi indiferentes.

El ceño de Harry se profundizó. No podía dejar de pensar que Draco le estaba tomando el pelo. "Bueno, lo siento por ser sensible", le espetó. "Me aseguraré de no esperar mucho de ahora en adelante". Carraspeó y se volvió de nuevo hacia los tomos a los que no podía encontrarles ni pies ni cabeza.

No vio a Draco levantar la mirada y sonreír.

Desde que era un niño, Draco había tenido que confiar en el dinero y el estatus de su padre para conseguir lo que quería. En la escuela, había sido venerado por los Slytherin. En casa, era el joven amo. Compró su paso por el equipo de Quidditch justo como su padre había comprado su paso en el Ministerio.

Después de que hubo perdido todo, si no hubiera sido por sus amigos más cercanos, no habría sido capaz de volver sobre sus pies. Sin su padre y su madre para protegerlo, a menudo no sabía cómo interactuar con la gente. Astoria fue la primera que incluso intentó llegar a conocerlo, pasando por alto su cáustica personalidad y las condescendientes palabras. Ella fue la primera en enseñarle a comportarse como un ser humano razonablemente agradable. Y, después de que ella se fue, había sido Scorpius. Sostener una vida tan joven entre sus manos le había achicado considerablemente.

Ahora llegaba a través de Harry Potter de entre todas las personas. El hombre buscaba una pelea y podría tomar cualquier cosa que Draco le lanzara. No le importaba lo engreído de Malfoy aunque pareciera preferir el considerarlo. De hecho, Draco se encontraba a menudo preguntándose si había embaucado a Harry de alguna manera. Si Harry, de hecho, se despertaría una mañana y lo dejaría como los demás.

Apoyó su codo en el escritorio e inclinó su barbilla sobre su palma. "¿Por qué me amas, Harry?", quiso saber.

Harry lo miró inexpresivamente, y luego parpadeó. "¿Huh?".

"También tengo un millón y un problemas. ¿No es demasiado trabajo?".

"¿Demasiado trabajo?".

"No soy el hombre más fácil con quien llevarse bien. Ya lo sé. Astoria se aseguró de que lo supiera antes de que me dejara. ¿Realmente vale la pena todo este trabajo?".

Harry apartó la mirada. Trabajar. Eso le sonaba familiar. Él y Ginny lo habían 'trabajado'. Habían trabajado tanto en su relación, que todo lo que parecían hacer era trabajar en ello en lugar de disfrutarlo. Pero estar con Draco no se sentía como trabajar en ello, en absoluto. Al menos, no lo había sido hasta hace unos meses. Ahora él estaba trabajando más duro que nunca para mantener las cosas en marcha. "Yo... como que me gusta este trabajo", le contestó vacilante.

"¿Crees que valdrá la pena? ¿Al final?".

"Lo creo. Tú vales la pena".

"Potter".

Harry sonrió con picardía. "Oh, lo siento. ¿Te he hecho sentir incómodo?", le hostigó.

"Ya quisieras", le mintió Draco mientras regresaba a su trabajo. Harry siempre supo cómo hacerlo sentir incómodo, maldito fuera. Se mantuvo escribiendo, incluso mientras Harry caminaba hasta él. No aceptaría la derrota. Harry se inclinó y envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Draco desde atrás. "Estoy tratando de trabajar", le murmuró.

Harry apoyó su barbilla sobre el hombro de Draco. "Amo... lo bien que te ves con trajes", le dijo. "Y amo las cosas que dices".

Draco hizo una pausa y se volvió para mirar a Harry. "Deberías saber que por ahora no me gusta escuchar cosas como esta", le dijo rígidamente.

Harry tiró de él entre sus brazos más apretadamente. "Amo la manera en que te comportas", le murmuró. "Amo todo lo que haces por Scorpius. Amo cuán duro tratas de ser bueno para tu hijo. Y para mí... Amo que me ames. Creo que es estúpido y lo amo".

"Harry…".

"Creo que estoy empezando a amarte más que a nada en el mundo".

"Detente".

"¿Tienes miedo?".

"Yo... yo, sólo, deberías parar".

Harry sacudió sus brazos hacia atrás, ladeando la silla sobre las patas traseras. Draco jadeó mientras su estómago se hundió tan rápido y su corazón casi se detuvo. Sus manos subieron apretándose en Harry y lo agarró con fuerza, mientras que apenas era capaz de tocar el suelo con la punta de los dedos de sus pies. Harry inclinó su cabeza hacia abajo, así que estaba a centímetros de Draco. "Ahora, ¿tienes miedo?", le susurró. Los ojos de Draco se quedaron hipnotizados sobre los labios de Harry. Harry ladeó lentamente la silla hacia atrás aún más. Draco dejó escapar un tembloroso suspiro y apretó sus ojos. Ahora no podía alcanzar el suelo. Sus dedos se clavaron en los brazos de Harry. Y Harry sonrió cuando los sintió. "¿Crees que voy a dejarte caer?", le preguntó.

"No lo sé…".

"¿Tienes miedo?".

"Sí".

"Bien. También yo". Harry lo besó suavemente. "Te amo". Dio un paso adelante, enderezando la silla. Draco soltó a Harry y se agarró al borde de su escritorio, tratando de recuperar el aliento que había perdido. Su cabeza estaba girando, y su corazón estaba huyendo de él. Levantó la vista cuando Harry se acercó a su lado. Todavía estaba sin habla cuando se le sentó a horcajadas. "Sabes", habló Harry, con sus manos haciendo su camino hacia abajo por el pecho de Draco, "realmente te ves genial en trajes. Eso no es justo".

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Rose y Hugo estaban sentados en el suelo de su cuarto de juegos, sosteniendo una galleta dorada cada uno y examinándola con ojo crítico. Harry se arrodilló en frente de ellos con una ansiosa sonrisa. Los hermanos se miraron el uno al otro después de un minuto de inspección y asintieron antes de tomar un pequeño bocado.

"¡Mmm!", tarareó Hugo casi al instante, masticando la golosina azucarada con gusto. "¡Deliciosa!".

Rose no fue tan rápida para darle su veredicto. Ella tragó su primer bocado y lo meditó un poco. Luego tomó otro bocado más grande y lo masticó, todo el tiempo mirando hacia una esquina. Sólo entonces, asintió en señal de aprobación. "Esto es muy bueno, tío Harry", le dijo.

"Me alegra", les dijo Harry. "Es la primera vez que hago galletas y sólo tuve a Scorpius para ayudarme. No tenemos ningunos cortadores de galletas, así que están cerca de ser aburridas. Pero la próxima vez haremos figuras".

"Y glaseadas", agregó Rose. "El glaseado es impresionante".

"Por supuesto", estuvo de acuerdo Harry. "Aunque el hornear es una labor muy desastrosa".

"Lo sé. La abuela siempre tiene una cocina desordenada después de que hubimos terminado de hornear", le remarcó. "Pero es divertido. Me gusta hornear".

"¿Con Scopiush?", le preguntó Hugo después de engullir su galleta y luego mostrar sus manos vacías a Harry, ahora obviamente queriendo otra galleta. "¿Puedo ir?".

"La próxima vez ambos pueden venir en conjunto", le dijo Harry, mientras extendía una galleta para Hugo. "¿Tal vez después podamos intentarlo con un pastel?".

"¡Sí!", exclamó Rose. "¡De chocolate!".

"Por supuesto. Ese es el favorito de Scorp".

"¡El mío también!".

No queriendo quedarse atrás, Hugo hizo eco, "¡El mío también!".

"¿Tío Harry?".

"¿Hmm?".

"¿Estás enojado con Mami y Papi?".

Hugo arqueó sus cejas e inclinó su cabeza cuando escuchó la pregunta de su hermana. "¿Lo estás?", le dijo efusivamente. "Uh oh".

Harry suspiró en derrota. "¿Parece que lo estoy?", les preguntó.

"Mhm", asintió Rose. "¿Hasta cuándo vas a estar enojado? A ellos no les gusta".

"¿Te dijeron eso?".

Ella le sonrió disimuladamente. "Los escuché", conspiró.

"Males gaguetas", dijo Hugo ininteligiblemente a través de su boca llena, rociando migajas por todas partes. Señaló hacia la lata de galletas para enfatizar su punto.

"¡Sí!", Rose pensó que era una buena idea. "Dales galletas y luego serán amigos de nuevo. Es muy fácil".

"Bueno, eso podría funcionar con Ron", pensó Harry.

Los tres levantaron la vista hacia el umbral de la puerta cuando fueron interrumpidos por una corta tos. Rose se ruborizó brillantemente cuando vio a sus padres parados justo allí, obviamente, habiendo espiado su secreta reunión. Hugo les sonrió abiertamente para mostrar sus dientes marrones. Harry contuvo una risita cuando notó la perpleja sonrisa de Ron y la expresión incrédula de Hermione. "Necesitamos hablar, Harry", le murmuró antes de salir al pasillo.

Hugo se rió frente al rostro de su hermana. "¡Rosie está en po'bemas!", le gritó.

"No lo estoy", le espetó Rose. "El tío Harry lo está. No yo".

Harry los dejó discutiendo entre ellos y salió al pasillo para reunirse con sus amigos. "¿Sobre qué tenemos que hablar?", les preguntó.

Ron dejó que su esposa se hiciera cargo. Hermione se enderezó y se encontró con la mirada desafiante de Harry. "Sólo me estaba preguntando cuáles eran tus planes para la víspera de Año Nuevo", comenzó por preguntarle.

Harry no se esperaba esa pregunta, así que realmente no supo cómo responder a eso. "Todavía no estoy seguro", le dijo, moviendo sus ojos hacia Ron para ver lo que estaba pasando. Ron mantuvo sus ojos sobre Hermione, fingiendo estudiada indiferencia.

Hermione asintió una vez y tomó aire. Parecía que la respiración era para calmar sus nervios y reunir algo de coraje. Ahora Harry estaba profundamente intrigado. "¿Te gustaría unirte a nosotros para la noche de los fuegos artificiales en el parque?", le preguntó.

"Uh…".

"Llevaremos a los niños también. Jamás han ido".

Ahora Harry estaba en un difícil aprieto. Hermione estaba expectante esperando una respuesta. "Yo...", su voz se desvaneció. ¿Cómo debería decirlo? "Estaba... planeando pasar el día con Draco y Scorpius", vaciló.

"Sí, lo sé", le dijo.

"Así que... no puedo ir".

"¿Podrías llevarlos contigo?".

La mandíbula de Harry cayó.

Hermione apretó sus labios ante su reacción. "Realmente no podías haber esperado que pretendamos que Malfoy no está alrededor, ¿o sí? Difícilmente te veríamos si hiciéramos eso, Harry. Lo estamos intentando. Honestamente".

"Yo-yo-ustedes... ¿a ustedes no les importa?", tartamudeó Harry. "¿Están seguros?".

"Sí. Sólo desearía que nos dieras algo de crédito", le dijo Hermione con un afectado resoplido. "Somos más que capaces de comportarnos de una manera civilizada a su alrededor. Lo sabes. No tienes que esconderlo ni nada. Si vas a estar con él, entonces tenemos que conocerlo. Somos tus mejores amigos".

Harry no podía creer lo que escuchaba. "¿Ron?", titubeó.

"Lo que ella dijo".

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"De ninguna manera".

"Draco".

"De ninguna manera, Potter".

"¿Por favor? Están siendo tan agradables".

"Harry", le dijo Draco lentamente. "Dije que no".

"¿Pero por qué? Vamos a estar juntos todo el tiempo. Scorpius se divertirá con sus hijos. Y sólo son fuegos artificiales. De todos modos, ¿qué íbamos a hacer esa noche? Sentarnos alrededor y aburrirnos a nuestro parecer".

"¿Recuerdas la última vez que salimos juntos?".

Harry se dio la vuelta y frunció el ceño ante la determinada expresión de Draco, la cual claramente podía definir a pesar de que estaba oscuro en la habitación. Levantó su mano, apoyando su pulgar sobre la barbilla de Draco, justo debajo de su labio. "Eso suena como una genial idea, Harry", simuló mientras movía su pulgar para hacer que la boca de Draco se abriera y cerrara. "Vamos a pasar el rato con tus mejores amigos en todo el mundo entero y tengamos un fantástico beso de Año Nuevo. Eres el mejor, Harry". Soltó la barbilla de Draco con una sonrisa de suficiencia. "Vaya, gracias, Draco. Eres demasiado complaciente. Será bastante fantástico. Buenas noches". Se dio la vuelta otra vez y fingió quedarse dormido.

Draco observó la espalda de Harry durante mucho tiempo. La palabra 'exasperante' no acababa de describirlo cuando se trataba de Potter. Se deslizó hacia adelante y curvó su cuerpo para adaptarse a la forma de Harry. "Pensé que me amabas más que a cualquier otra cosa", le susurró.

Harry ahogó un suspiro. "¿Qué tiene que ver eso con nada?", refunfuñó.

"¿Por qué insistes en hacerme miserable? Sabes que seré miserable. No debería de importarte lo que otra gente piense de mí", le murmuró Draco. "No debería importar. Si me amas más que a nada, no deberías de obligarme a hacer cosas que no quiero hacer".

"Eso no es razonable. Ambos tenemos que cambiar".

Draco hizo que Harry se diera la vuelta cuando escuchó aquello. "¿Qué has sacrificado por mí?", le preguntó audazmente. "¿Alguna vez te he hecho hacer algo que no quieras hacer?".

Harry miró fijamente a Draco, sin decir nada, porque simplemente no podía creer que la respuesta fuera no. ¿Cómo podía ser la respuesta un no?

"Después de la última vez", continuó Draco, "No creo que pueda ser capaz de pasar a través de eso de nuevo. No quiero ver a Scorpius pasando por eso otra vez". Se inclinó para presionar su frente contra la de Harry. "Por favor, no me obligues a hacer cosas que no quiero hacer".

Harry bajó su cabeza tranquilamente y asintió cuando un repentino peso apareció contra su pecho, doliéndole. No podía creer que la respuesta fuera no... Honestamente, Draco nunca lo había obligado a hacer nada que no quisiera hacer. Nunca, en realidad. Siempre era él quien empujaba a Draco dentro de extrañas situaciones que terminaban por convertirse en un desastre. Apretó fuertemente sus ojos. No lidiaba bien con la culpa. Por supuesto que él era el culpable de tomar ventaja de las vacilaciones de Draco. Rodó sobre su estómago. "Lo siento", le murmuró.

"¿En serio?".

Harry abrió sus ojos confundido al escuchar el divertido tono de Draco. "¿Huh?".

Draco empujó la barbilla de Harry hacia arriba, así que de nuevo estuvieron al nivel de los ojos. "¿Te has inclinado ante mi voluntad, Harry Potter?", le preguntó.

"Um".

Draco deslizó sus brazos alrededor del cuello de Harry y se hundió más contra su almohada con un bostezo. "¿Por qué diablos querría sentarme afuera en el frío y ver los fuegos artificiales? Esa no es mi idea de diversión".

Harry se dio cuenta de que Draco había estado jugando con él. De nuevo. Siempre caía. "Pero es verdad, ¿no es así?", razonó en un intento de guardar las apariencias. "Tú nunca me has hecho hacer cualquier cosa que no quisiera hacer".

"Eso es porque no tienes una opinión sobre cualquier cosa y eres demasiado fácil de influenciar. No es mi culpa que yo sea más terco de lo que eres tú".

"Oh".

"En cualquier caso, nunca vi tu apelación para los fuegos artificiales".

"Hmm".

"Tampoco me imagino besuqueándote en público".

"Mhm".

"Y no me caen bien tus mejores amigos en todo el mundo entero".

"Sí".

"De hecho, no quiero que me caigan bien".

"Eso no es agradable".

"Harry".

"Hmm".

"¿Todavía vas a obligarme a ir?".

Harry no tenía ganas de más. "No", se enfurruñó. "Eres demasiado malo".

"Bien", le dijo Draco en señal de triunfo. Cerró sus ojos y se regodeó.

"Voy a invitarlos a venir".

Se desinfló al instante. "¿Tú qué?".

"La mañana después, tendremos el almuerzo juntos. Eso está bien, ¿no? No vamos a estar afuera en el frío y nadie tomará fotos. No habrá fuegos artificiales. Puedes besarme todo lo que quieras la noche anterior. Tendremos el almuerzo de Año Nuevo juntos", le dijo Harry. "Les diré mañana".

"Potter".

"En cualquier caso, estaremos comiendo el almuerzo. ¿Qué hay de malo en tener un poco más de gente para compartirlo?".

"Esta es mi casa".

"Bien. Comeremos en mi casa".

"Entonces, voy a llevar a Theo".

Harry miró boquiabierto hacia Draco. "¿Qué?".

Draco frunció el ceño. "Si estás llevando a tus mejores amigos, entonces voy a llevar al mío", le dijo.

"Pero Theo es... malo como tú".

"Es mi mejor amigo sobre el que estás hablando, Harry. Solamente es lo justo, después de todo".

Después de lanzarse caras el uno al otro por unos minutos, Harry se rindió de mala gana. "Pero te arrepentirás, Malfoy", le murmuró.

"Ya lo veremos".

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N/T: ¡Que tengan un excelente casi finde!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.