Panic Switch- Silversun Pickups

Dance with the devil- Breaking Benjamin

The Only exception- Paramore

CAPITULO XXIV:

Finalmente, la verdad.

1-

Karai miraba por la ventana como la lluvia estaba a punto de desatarse y la inminencia de la tormenta la ponía de un inusual buen humor. Balanceaba suavemente la copa de vino en su mano, haciendo que el líquido rojo sangre se acercara peligrosamente al borde, pero sin llegar a sobrepasarlo. Pensaba. Pensaba y sus pensamientos la hacían sonreír.

Joong se apoyó sobre una rodilla a sus espaldas, inclinando profundamente la cabeza antes de hablar.

.- Están en el laboratorio del doctor.- Dijo, en japonés.- Ya envíe al escuadrón especial a su encuentro.

Karai permaneció sin darse la vuelta.

.- ¿Está la mujer con ellos?

.- Si, tal como usted anticipó, la mujer y una de las tortugas.

.- ¿Leonardo?- Preguntó al instante, poniéndose tensa.

.- No.- Respondió el joven, sin levantar la cabeza, aún cuando ella no podía verlo.

.- No importa. Ya vendrá.

.- ¿Desea que acabe con ellos?

La mujer sonrió y se volvió ligeramente, sólo lo suficiente para ver al muchacho de reojo.

.- Puedes intentarlo, si quieres…- Le respondió, no sin cierta ironía. Ella sabía que no estaba listo para sus enemigos, no aún.- Pero a la mujer no la toques. Tráela hasta mí, tal como te instruí.

.- Así se hará.

El muchacho se inclinó más profundamente aún, para después desaparecer tan imperceptiblemente como había llegado. Karai quedó nuevamente sola con sus pensamientos.

.- Sólo matarla sería muy fácil…- Dijo a la nada en voz alta.- Le daremos a Leonardo una pesadilla para recordar.

Bebió de su copa, dejando que el sabor del vino se mezclase con la deliciosa expectación de los eventos por venir. No podía dejar de sonreír.

Afuera, un relámpago iluminaba la noche…

2.-

Se detuvieron en el ático de una iglesia, en uno de sus balcones de piedra, junto a una gárgola. Aquella iglesia era masiva, tardarían un rato en encontrarlos y con suerte Leonardo lo haría primero.

Sora se acuclilló sobre el balcón, tratando de agudizar al máximo lo que quedaba de sus sentidos. Estaban cerca, los sentía, pero no demasiado, por un rato más estarían a salvo. La lluvia había dejado de molestarla, ya estaba calada hasta los huesos así que daba un poco lo mismo.

.- Lo siento.- Sintió la voz de Raph a su espalda. Se volvió a ver, estaba apoyado contra la pared, bajo una pequeña saliente del techo que lo protegía de la lluvia. Los brazos cruzados, la cabeza baja, alzando sólo los ojos hacía ella.- Por meterte en este lío.- Se encogió de hombros.

Ella sonrió.

Raph…

Su cuerpo siempre parecía decir, "aléjate de mí o morirás". Sora extendió su brazo hacia él, la palma abierta. Se le quedó mirando, sonriendo.

Él la miró a su vez por un par de segundos hasta que finalmente cedió y sonrió también, tomando la mano que le ofrecía. Sora sólo esperaba, esperaba a que fuera él mismo quien rompiera sus defensas, a que se sintiera lo suficientemente seguro para acercarse.

Sólo esperaba, esperaba a que él quisiera venir…

Raph fue junto a ella y recostó su cabeza en su hombro, abrazándola; Sora recostó su cabeza sobre la de él, mientras le acariciaba la nuca.

Un pequeño momento perfecto, pensó él.

.- No pareces demasiado preocupada por todo este asunto de no tener poderes.- Le dijo de pronto, volviéndose a mirarla intrigado. Ella sonrió y se volvió a ver al horizonte, pensativa.

.- Supongo.- Dijo, inclinando la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, dejando que la lluvia incesante le bañara la cara.- De pronto pienso que no sería tan malo, ser una chica común y corriente.

No, no lo sería. Estaba cansada, el peso de todo lo que había hecho mal en la vida no se aminoraba y no encontraba ningún consuelo en las tareas que le encomendaban. A pesar de todo lo que hacía, no sentía estar haciendo nada para enmendar sus errores y era frustrante y agotador.

Se sentía cada vez más apartada de la gente, más ajena al mundo, a pesar de circular tanto por él en tantas direcciones. El problema era que el aislamiento era parte del trabajo, estaba destinada a ser sólo un testigo de los hechos, sin poder compartir con nadie, sin poder confiar en nadie.

Había cambiado, había cambiado mucho, ya no estaba llena de odio, llena de rabia… pero de no ser por Raph, ya no sentiría ninguna conexión con nada: no era más que un espíritu pasando entre la gente.

Un movimiento brusco de Raph la sacó de un tirón de sus pensamientos. Se había separado de ella y tenía los ojos clavados al frente, escuchando. Ella iba a moverse, pero él puso la mano en su hombro, obligándola a permanecer inmóvil.

Alguien se acercaba.

Raph se concentró y por lo que escuchó, pudo contar cinco pares de pies, acercándose despacio. Recordó que había perdido los sais en el edificio y no tenía mucho con qué responder. Soltó una maldición.

Le hizo una seña a Sora para que lo siguiera a la parte protegida del balcón. Ella se levantó sigilosamente y fue con él. Estaban en el techo, casi sobre ellos.

Le hizo una nueva seña a la chica para que se quedara donde estaba. Tenía que alejarlos de ahí antes de que los encontraran a ellos primero.

Se afirmó del borde del techo y llegó a la cima de un salto, encontrándose cara a cara con los cinco enmascarados. Sin pensarlo, se lanzó sobre el que se acercaba por el medio, tomándolo por el pecho de las ropas. Juntó fuerzas y lo arrojó contra el que estaba más próximo a su lado izquierdo.

Habría sido un buen golpe, pero el ninja lo esquivó con facilidad. El proyectil humano se azotó duramente contra el concreto y quedó tirado ahí, como un bulto inerte, mientras sus compañeros restantes se lanzaban contra él.

Lamentablemente, el factor sorpresa sólo servía una vez.

Un puño llegó hasta su barbilla y aunque lo vio, no fue capaz de detenerlo. Simplemente era demasiado rápido. Tampoco pudo hacer mucho con la patada en el estomago que le siguió.

Lanzó un golpe, intentando hacer contacto, pero no le dio a nada. Iba a ser como en el laboratorio, todo de nuevo. Si al menos Sora aprovechara la oportunidad para salir de ahí, pero le parecía poco probable que fuera a apreciar la oportunidad.

Logró retroceder un par de pasos, para hacer distancia y poder ver mejor a sus oponentes: armados de katanas, avanzaban con cautela, o tal vez saboreando el momento. O tal vez haciendo tiempo para que el que estaba en el piso lograra recuperarse. Raph vio la escena emitiendo un ligero gruñido: el Ninja al que había logrado tomar por sorpresa estaba ahora recuperado y de un salto se había ido a reunir con los otros.

La droga aquella no sólo les daba velocidad, sino también mayor resistencia.

Genial.

Se agazapó, adoptando posición de defensa y esperó.

El primero de los encapuchados pegó un respingo, como si algo le hubiera golpeado. Todavía lo estaba mirando, cuando los demás hicieron lo mismo, uno a uno. Se miraron entre ellos, confundidos y luego comenzaron a alejarse de él, balanceándose erráticamente, doblando las rodillas.

Raph miraba todo eso más que extrañado, cuando sintió que algo caía a su lado sobre una posa de agua, apenas haciendo ruido.

No se volvió a ver, dejó que fuera el recién llegado el que se acercara.

.- ¿Qué les hiciste?- Preguntó sin darse la vuelta, todavía mirando a los ninjas moverse como si se estuvieran quedando dormidos de pie.

Leonardo se detuvo junto a Raph, guardando la fukiya en su cinturón.

.- Están drogados. Termínalos de una vez ¿quieres? no sé cuanto durará el efecto, no tuve tiempo de probarlo.

.- Será un placer.- Dijo simplemente, haciendo sonar los nudillos de una mano contra la palma de la otra.

Raph caminó hasta ellos, observándolos con atención. Podía percibir sus esfuerzos por moverse y golpearlo, pero sus cuerpos no les respondían. Ahora podía ver el dardo enterrado justo en medio de la frente en algunos, en el cuello en otros. Sonrió.

En menos de un segundo, tenía a los cinco tirados en el piso, inmóviles.

.- Apuesto a que te gustaría haberte quedado en el piso la primera vez.- Le dijo a uno de ellos al pasar.

Al darse la vuelta y regresar, por fin pudo ver a Leonardo ahí parado en medio de la lluvia, mirándolo serio. Raph esperó estático, pero pasó un buen par de segundos y él todavía no decía nada.

Raph resopló.

Ese silencio no significaba que no tuviera nada que decir, oh no, vaya que sí tenía cosas para decirle, lo sabía con sólo mirarle la cara, pero debía de estárselas guardando todas para después.

.- Te tomaste tu tiempo, hermano.- Le dijo con ironía a lo que llegaba junto a él.- Pero llegaste. Me alegro de verte.

.- Siempre hay una primera vez para todo.- Contestó Leo con seriedad y esperó a que Raph estuviera lo suficientemente cerca para tomarle el brazo derecho.

Se lo acercó a la cara, mirándolo con cuidado.

.- Esto no se ve bien.- Dijo, viendo el tajo que tenía Raph un poco más abajo del hombro, casi del largo de su mano.

.- Gracias por recordármelo.- Gruñó Raph, tratando de recuperar su brazo, pero Leo no lo dejó. Le dio un tirón para acercarlo más a él, sacando de su cinturón una venda empapada de antiséptico que rápidamente comenzó a envolver alrededor del corte, sin dejar de mirarlo a los ojos.

.- Aguantará por un rato, pero necesitará de sutura más tarde.

.- Si, mamá.- Volvió a gruñir Raph, quitándole por fin el brazo cuando Leo hubo terminado con la venda.

Recién entonces Raph advirtió que junto con sus dos espadas ajustadas al lado derecho, traía una tercera del otro lado, con la correa de la vaina cruzándole el pecho formando una equis. Leo estiró el brazo hasta atrás, tomando la tercera espada y se la extendió a Raph con todo y vaina junto con una fukiya y un estuche de bambú.

Raph lo tomó todo en silencio y se cruzó la correa frente al pecho, quedando la espada en el medio de su espalda, y lo demás guardado en el cinturón.

.- No habrás traído un par de sais entre todo eso ¿verdad? Me siento desnudo sin mis sais…- Gruñó, pero Leo no le prestó atención, sólo le dio una mirada de reojo y medio sonrió.

.- Vámonos de una vez.- Le dijo, ya dándose la vuelta para ponerse en marcha.- Los demás no pueden estar lejos, me contaras todo en el camino.

.- Espera.- Lo detuvo Raph y luego corrió hasta el final del techo, se paró en la cornisa y se inclinó ligeramente, ofreciéndole la mano a algo que debía de estar justo debajo.

Leo arrugó la frente, pero entonces vio emerger de la mano de Raph la figura de una mujer, completamente empapada por la lluvia. Ambos comenzaron a avanzar hacia él y de a poco la figura comenzó a parecerle familiar.

Sintió una punzada fría recorrerle todo el cuerpo, pero no se movió ni reaccionó. Era la primera vez que la veía en muchísimo tiempo. Una eternidad. Había sido precisamente en una noche lluviosa como esa, hacía más de un año atrás, que la había visto por última vez y no había sido exactamente placentero ¿Qué diablos estaba haciendo Sora ahí ahora?

Sabía que eventualmente tendría que volver a verla, era inevitable, pero había estado jugando a cuánto más podía evitarlo. Extraño momento para volver a encontrársela después de tanto tiempo. Más extraño aún sentirse así.

Pensaba que estaba todo resuelto, que el pasado era pasado, para él, para Raph, para todos. Pero el estar cerca de ella estaba aún lejos de sentirse natural. Al contrario, era incómodo y confuso.

Afortunadamente para él, había cosas más apremiantes en ese momento a las que debía atender primero. Respiró profundo y recuperó la calma, en el tiempo en que ambos tardaban en llegar hasta él.

Vio a Sora y esperó a que ella lo mirara también. Percibió la misma intranquilidad en sus ojos, al menos le quedaba claro que para los dos seguía siendo incómoda la presencia del otro. La vio e inclinó la cabeza en su dirección a modo de saludo y ella imitó su gesto. Sora estaba por decir algo, pero él fue más rápido en impedirlo. Una cosa era verla y otra muy distinta era cruzar palabras con ella. No, para eso no estaba listo aún.

Se volvió hacia Raphael.

.- Raph, qué demonios…-Dijo, con aire cansado.

.- O nos sentamos y te lo explico, o nos vamos a buscar a Fé.

Leo lo miró inexpresivamente por un par de segundos.

.- Vámonos.- Dijo al fin.

Raph se volvió a Sora. Iba a abrir la boca, pero ella se le adelantó.

.- Si, ya sé, ya sé.- Le dijo.- Sólo déjame en la calle. A dos cuadras está la avenida principal, desde ahí me puedo orientar.

Raph sonrió feliz.

.- Esa es mi chica…

Sora lo miró haciendo una mueca de desagrado.

.- Si, claro… Volveré a casa, veré si Battou puede ayudarme con este desastre.- Dijo.

Raph la tomó en brazos y comenzó a correr hasta el próximo edificio, seguido de Leo.

Dieron un par de vueltas alrededor, asegurándose de que nadie los seguía. Cuando se convenció, dejó a Sora en un callejón, y luego volvió a la azotea, desde donde la vio tomar un taxi.

Sólo entonces se sintió algo más tranquilo.

Se volvió hacia Leo y le hizo una seña de que lo siguiera.

.- Ya se fue.- Le dijo, sin mirarlo.- Ya te puedes relajar.

Leo lo miró ceñudo, pero optó por ignorar el comentario. Ya habría tiempo para eso más tarde.

.- ¿Dónde la viste por última vez?- Preguntó mientras corrían.- Y ya que estás, explícame qué hacía Fé contigo, cómo terminaron enredados con un grupo del Pie, cómo es que...

.- Sabías lo de su familia, supongo.- Interrumpió bruscamente Raph.- De la verdadera, no de la adoptiva…

Leo cerró los ojos, sintiendo un golpe de angustia mezclado con una buena dosis de pánico. Así que se trataba de eso. Comenzaba a pensar que la explicación de Raph sería innecesaria a fin de cuentas.

.- Sí…- Respondió con cautela.

.- ¿Sabías que fue El Pie?- Leo no respondió, siguió corriendo, dejando que Raph guiara el camino. Raph lo sintió dudar, sabía perfectamente que lo había oído, sólo se estaba haciendo el tonto. Lo único que conseguiría con eso sería hacerlo perder la paciencia.- Pregunté si sabías que…

.- Sí.- Respondió finalmente de golpe.- Sí sabía.

Raph tuvo que parar. Derrapó en el concreto mojado frente a él y se volvió a verlo con los ojos como platos. Leo se vio obligado a detenerse también, pero desvió los ojos de la mirada estupefacta de Raph.

.- ¿Sabías? ¿Lo sabías?

.- ¿No es eso lo que acabo de decir?

.- ¡¿Sabias? – Raph dio un paso más hacia él, con los ojos aún más desorbitados. Recordaba la cara de la chica, lo desesperada que estaba por hallar respuestas, todo lo que tuvieron que pasar para encontrarlas y no podía creer que Leonardo se plantara ahí delante diciéndole que ya lo sabía todo. Sus manos se iban solas a su cuello.- ¿Y por qué demonios no se lo dijiste?

.- Porque sé lo que busca.- Leo se volvió a verlo con seriedad y a Raphael le sorprendió su capacidad para permanecer en esa calma tan imperturbable. Mientras más lo veía más le provocaba abofetearlo.- Sabía que en el instante en que se lo dijera, intentaría ir tras ellos y no está lista para enfrentarlos, no todavía.

Leo volvió los ojos al frente y continuó corriendo. Raph lanzó un gruñido, pero echó a correr también, alcanzándolo, volviendo a adoptar su papel de guía.

.- No puedo creerlo.- Continuó sin detenerse.- Se lo ocultaste ¿a propósito?

.- Sólo trataba de protegerla ¿O era esto lo que querías? Fé huyendo en medio de la noche de una manga de asesinos del Pie. Era justamente esto lo que quería evitar.

.- No era tú decisión. No puedes hacer que haga lo que a ti te parece mejor, no puedes controlar a la gente así, quién demonios te crees que eres…

.- ¡No se trata de control!- Gritó. Raph lo miró sorprendido. Parecía que su calma imperturbable no era tan imperturbable después de todo. Leo respiró profundo y continuó.- Es todo lo contrario, nunca sé lo que hará a continuación, nunca puedo anticiparme con ella, es completamente impredecible. Agrega a la mezcla lo que pasó con su familia y tienes una bomba de tiempo esperando explotar. Al principio pensé que lo había superado, que lo había dejado atrás, pero no. Está lejos de eso, ni siquiera lo controla, está llena de rabia, de miedo… No está lista, Raph, no todavía, salir a buscar venganza es lo último que debería estar haciendo.

Raph se quedó pensando mientras corría. Odiaba admitirlo, pero tal vez Leo tenía razón. Recordó a Fé antes de entrar en ese edificio, cómo le pareció no reconocerla, cómo sus emociones se le escapaban de las manos, mil veces más impulsiva que de costumbre.

.- Raph…- Leo volvió a hablar y Raph giró los ojos hacia él un segundo para luego volverlos al camino otra vez.- Hay una razón más por la que no le dije nada a Fé.- Siguió Leo, bajando un poco la voz.

.- ¿Qué cosa?

.- Karai.- Dijo y esta vez Raph se volvió bruscamente a mirarlo, sin aminorar la marcha.- Fue ella. Ella….- Raph no dijo nada, su expresión era una mezcla de espanto y enojo; la de Leo era de angustia.- ¿Ahora entiendes por qué no dije nada?

Raph volvió la vista al frente asintiendo. Su cabeza calculaba las posibilidades y casi llegaba a las mismas conclusiones que Leo.

.- Vamos.- Dijo y aumentó la velocidad.- Encontrémosla de una vez.

3-

El hombre se plantó delante de ella erguido en toda su estatura. Era alto, fornido, pero joven aún, podía verlo. Lo reconoció, aún con la sugegasa ensombreciéndole la cara, era el muchacho que estaba con Karai esa noche en su jardín japonés.

El muchacho estaba inmóvil, pero tenso, listo para saltar en cualquier momento. Fénix no relajó la posición de alerta y esperó. Esperó y eventualmente el joven se movió.

Estiró el brazo derecho delante de sí y volvió la palma hacia arriba, como si esperara recibir algo. Fé permaneció inmóvil, observando, percibiendo movimiento a su alrededor, pero no quitó los ojos de la figura que tenía en frente.

Medio minuto después, llegó hasta el joven uno de los encapuchados, con la espada de Fé en la mano. La depositó en la palma abierta y luego se retiró rápidamente.

.- Así que esta es tu espada.- Dijo el joven, tomándola por la empuñadura, blandiéndola frente a él, examinando la hoja.- Es un buen instrumento, bien balanceado. Adecuado para una estocada mortal.- El joven sostuvo la espada y en un rápido movimiento cortó el aire frente a él, haciendo silbar el filo.- ¿Quién la hizo?

Fé permaneció en silencio, en la misma posición. El muchacho desvió un segundo los ojos de la espada para mirar a Fé y sonrió. La mirada desafiante de la chica le resultó divertida. Volvió los ojos a la hoja de acero con el mismo interés, se fijó en el ave grabada en el metal, cerca de la empuñadura.

.- Un fénix.- Dijo.- Muy apropiado.- El joven bajó la espada y esta vez dedicó toda su atención a la chica. La observó por varios minutos, mientras ella permanecía inmóvil y alerta y la lluvia caía sobre todos.- Sé quien eres.- Dijo finalmente.- Nos hemos visto antes, eres la estudiante de Leonardo.

.- Y yo sé quien eres tú.- Respondió Fé.- Tu nombre es Joon ¿Verdad?

Por toda respuesta, el joven inclinó levemente la cabeza.

.- Así que todos nos conocemos ¿Por qué nos desafías? ¿Acaso no tienes respeto por tu propia vida?

El cuerpo de Fé se agazapó más aún, una reacción involuntaria a lo que estaba sintiendo en ese momento. Sus puños se cerraron con fuerza.

.- Ustedes, Clan del Pie, acabaron con mi familia hace siete años.- Gritó y su voz sonó como un rugido.

Joon sonrió divertido.

.- Hemos acabado con muchas familias…- Respondió distraídamente.- Pero lo sé. Sé de lo que hablas. Te hemos estado esperando. Tardaste, pero finalmente nos has encontrado.

La sonrisa de Joon se borró al fin de su cara. Extendió su brazo derecho al frente otra vez y Fé pudo sentir cómo los hombres apostados a su espalda en esa dirección, se alineaban. El joven movió su brazo hacia el costado y Fé sintió el ruido de botas moviéndose suavemente sobre las posas de agua. Volvió la cabeza, pero los soldados ya casi habían terminado de desaparecer de la terraza. Los miraba todavía cuando los hombres a la izquierda se movilizaron, desapareciendo también.

Pronto, sólo ella y el joven de la sugegasa quedaban sobre la azotea. Fé lo miró con los ojos entrecerrados, tratando de entender.

Joon avanzó hasta ella, con su espada apuntando hacia el suelo. Fé no se movió, esperó en una posición relajada, pero lista. Joon levantó la espada, apuntando hacia ella, pero tan pronto Fé pudo ver la punta de la hoja, el joven hizo girar el mango sobre su palma, quedando ahora el filo hacia él y la empuñadura hacia ella.

Se la extendió.

.- Por más bella que sea una espada…- Dijo.- No puede ocultar su verdadera naturaleza. Están hechas para matar. Es para eso que han de ser usadas.

Fé extendió la mano y la cerró en torno a la empuñadura, sin que el muchacho se lo impidiera. En cuanto la tuvo en la mano, retrocedió un par de pasos, blandiéndola frente a ella, adoptando una posición de ataque.

.- He esperado demasiado, es verdad.- Dijo.- Pero esta noche te haré pagar por todo el sufrimiento que les causaron a mi madre y a mis hermanos ¡Saca tu espada de una vez!

Joon sólo sonrió al principio, pero luego soltó una larga carcajada. La cara de Fé se desfiguró de rabia.

.- ¿Cuál sería la satisfacción en hacer pagar al hombre equivocado?- Dijo. Fé lo miró sin entender.- Podrías acabar con todo el Clan del Pie esta noche y de qué valdría sin la cabeza de quien descargó su propia espada sobre tu amada familia.

Fé lo miró con desagrado. Tenía razón.

.- ¿Quién?- Siseó.- Tú sabes quién lo hizo ¡Dímelo!- Joon sonrió satisfecho, pero guardó silencio. Fé avanzó un par de pasos hacia él, apuntándole con la espada.- ¡¿Quién?- Repitió y su voz se impuso sobre la lluvia.

Joon la miró serio.

.- Te hemos estado esperando por mucho tiempo, Fénix. Ella te ha estado esperando.

.- ¿Ella?

.- Ella recuerda a todos y cada uno de los que han caído bajo su espada. Ella nunca olvida. Te ha estado esperando, sabía que vendrías y no te negará el derecho que te corresponde.

Fé dejó caer los brazos, la punta de la espada golpeó el piso. El labio inferior le temblaba ligeramente, su cara era pura incredulidad. No tenía que preguntar, era cosa de escuchar la forma en la que hablaba, la devoción y la reverencia ocultas en su voz.

.- ¿Karai…?.- Preguntó, pero su voz apenas se escuchó. Joon soltó una risita irónica.

.- Él no te dijo nada ¿verdad?

.- ¿Decirme?- Fé lo miraba como hipnotizada. En algún momento la situación había dejado de parecer real.

.- Así que no lo hizo después de todo. Leonardo, tu propio maestro, no te reveló la identidad del asesino de tu familia, aún cuando la ha sabido todo este tiempo.

.- ¿Qué?

Joon rió.

.- Lo ha sabido desde siempre, Fénix. Karai misma se lo contó, años atrás.- Fé retrocedió inconcientemente.- Y sin embargo, no te dijo nada. Todo este tiempo te lo ha estado ocultando, sabiéndolo todo, sabiendo toda la verdad. Todo este tiempo ha estado tratando deliberadamente de alejarte de nosotros.

.- No. No es posible…

.- Él sabía. Siempre lo supo. Tú propio maestro...

.- No. Mientes… ¡mientes!, me lo habría dicho de haberlo sabido…

.- ¿Si? Su relación con mi ama Karai es más profunda de lo que él mismo está dispuesto a admitir. No puedes siquiera imaginarlo, han estado juntos por mucho tiempo, desde el principio, han pasado por mucho juntos, se entienden el uno al otro más de lo que nadie en este mundo podría. No puedes destruir algo así. Ni ellos mismos pueden.

.- No… él no me haría algo así…

.- Realmente no te ha contado nada ¿verdad? Tu maestro ha salvado la vida de mi ama Karai más veces de las que puedo recordar. A pesar de estar condenados por siempre a enfrentarse, simplemente no puede soportar la idea de lastimarla. No puede hacerle daño.- Fé sólo negó enérgicamente con la cabeza. Un par de lágrimas asomaban por sus ojos.- Piensa. Él pudo haber acabado con ella hace mucho tiempo, pero no lo hizo. Pudo haber vengado la muerte de tu familia, pero prefirió guardar silencio.- Fé retrocedió, cubriéndose los oídos con sus manos.- Prefirió ocultarte la verdad y encubrir a los responsables, a tener que arriesgarse a perderla. Piensa…- Joon dio un par de pasos más hacia ella, pero Fé ni siquiera lo notó.- Todo este tiempo, no ha hecho otra cosa más que protegerla. Incluso de ti.

.- No ¡No!

Joon guardó silencio, observando satisfecho.

.- Si no me crees…- Dijo al fin.- Puedes preguntarle tú misma.- Fé se volvió a mirarlo con brusquedad, pero Joon ya no la miraba, su vista estaba fija en algo más allá de ella, lejos en el horizonte.- Viene para acá. Estará aquí en cualquier minuto.- Se volvió nuevamente a mirarla.- Entonces podrás confirmarlo tú misma.- Fé se volvió en la dirección en la que había estado mirando el muchacho, pero al principio sólo vio oscuridad y lluvia. De a poco comenzó a distinguir dos manchas oscuras que se acercaban veloces.- Karai no busca escapar de su responsabilidad.- Sintió nuevamente la voz del muchacho, aunque esta vez parecía desvanecerse, alejarse.- Nunca lo ha hecho. Te está esperando, Fénix, ven conmigo y podrás tener por fin tu venganza. Ven conmigo.

Fé se dio la vuelta, pero ya no lo encontró ahí. Ahora estaba lejos, en la azotea del edificio de enfrente, pudo ver su sombra junto a una chimenea de ladrillos. Lo estaba mirando todavía cuando sintió las pisadas a su espalda.

TBC

.-

La escena de Joon viendo la espada de Fé está inspirada en el cómic de las tortugas, la primera vez que Karai conoce a Leo, sostiene su espada y el dialogo es parecido.

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