Tratos peligrosos
Otro capítulo! ¿Qué creen que vendrá ahora? Jeje, ya este capítulo no estará TAN centrado ni en los tamers ni en los niños elegidos, claro tendrán sus apariciones, pero en este capítulo me fijare más en hechos que ocurren en el digimundo (y puede que en otros lugares…).
…
Zhuqiaomon maldijo su suerte, su plan cada vez sufría más contratiempos: primero esos niños destruyen a Vajiramon y Pajiramon, después Makuramon pierde la digientelequia, los fastidiosos niños humanos tienen la osadía de visitar su mundo y encima acaban con Vikaralmon. Aquellos niños humanos eran unos idiotas ¿Qué no se daban cuenta de que la otra opción era mucho peor? No, esos niños no reaccionarían, solo provocarían la destrucción del digimundo, solo le quedaba una opción si quería paz en el digimundo: eliminar a todos esos niños, y de esa manera asegurarse de que sus enemigos no volvieran, ya no quedarían niños elegidos en aquel mundo y por ende no tendrían interés alguno en volver.
Solo tenía que mantener sus planes en secreto, Qinglongmon no estaría dispuesto a apoyarlo y lo más probable era que el resto de las bestias decidieran seguir el ejemplo de este. Zhuqiaomon estaría solo, de no ser por sus leales Devas, que en aquel momento eran nada más que nueve, aquellos humanos ya habían acabado con tres. "No serán suficientes…" cada vez su causa perdía más aliados, necesitaba encontrar un nuevo recluta ¿Pero quién?
—Señor Zhuqiaomon—el ave se volteó para encontrar a uno de sus nueve devas restantes: Kumbhiramon, un digimon roedor de armadura dorada.
— ¿Recibieron noticias sobre el paradero de la digientelequia?
—No señor, pero encontramos a un digimon que vino del mundo de los humanos.
— ¿Del mundo de los humanos? ¡Tráelo ante mí! ¡Inmediatamente!
— ¡Si señor!—entonces el ratón se retiró, para posteriormente volver con un pequeño digimon de color oscuro que llevaba atada al cuello una pañoleta roja— Este es señor, dice llamarse Impmon.
— ¡Suéltenme ahora mismo idiota!—exigió Impmon.
— ¿Es cierto que vienes del mundo de los humanos?—preguntó desafiante el ave roja.
— ¿Y a ti por qué te importa?
— ¡No oses hablarme de esa manera! ¡Ahora contéstame con la verdad!
— ¡Sí! ¡Vengo del mundo de los humanos! ¡¿Y qué?!
— ¡¿Estás ayudando a esos humanos que entraron a nuestro mundo?!
— ¡Por supuesto que no! ¡Yo no soy tan estúpido como esos digimon que los acompañan! Los humanos son unos tontos, esas basuras de digimon compañeros… ¡puagh! ¡Me dan nauseas!
—Entonces… ¿No eres su amigo?
— ¡Claro que no! ¡Los detesto!
Zhuqiaomon analizó al pequeño Impmon, tal vez esta era el tipo de ayuda que necesitaba…
—Dime algo Impmon ¿No te gustaría digievolucionar?
— ¿Digievolucionar?
—Sí, volverte más fuerte, yo podría ayudarte con eso, solo tendrías que hacerme un pequeño favor…
—Con que digievolucionar…—Impmon analizó la propuesta, la verdad sí que ansiaba volverse poderoso, más que todos esos digimon que vivían en compañía humana…— ¿Qué es lo que debo hacer?
Zhuqiaomon sonrió, acababa de conseguir el aliado que estaba buscando. "Lo siento niños elegidos, pero mi mundo es más importante que sus vidas…".
…
— ¡Calumon está muy feliz de haber encontrado a sus amigos! ¡Calú!—celebró el pequeño digimon blanco desde los brazos de Kari, estaba ansioso por llegar al lugar donde estaban el resto de sus amigos, los extrañaba a todos y cada uno de ellos, incluso a Juri.
— ¿Dónde estuviste todo este tiempo Calumon?—preguntó T.K mientras miraba alegre al digimon.
—Es una larga historia ¡Calú! Makuramon me llevó corriendo por la calle y de pronto nos detuvimos frente a una cerca, entonces algo extraño sucedió… no puedo recordar qué exactamente, pero recuerdo haber visto muchas cosas que brillaban. Lo siguiente que recuerdo fue despertar aquí solo, Calumon tenía mucho miedo y quería encontrar a sus amigos, los busqué todo el día ¡Y los encontré! ¡No saben cuan contento está Calumon! ¡Calú! ¡Calú! ¡Calulú!
—No sabes cuánto nos alegra haberte encontrado ¡El resto se alegrará mucho de verte!—Kari miró sonriente al digimon, no podía esperar a ver las caras del resto cuando vieran que lo encontraron.
—A Calumon también está muy ansioso de verlos ¡Vayamos más rápido!
Los avanzaron con una gigantesca sonrisa en el rostro, cuando el sonido de un disparo hizo que se detuvieran súbitamente.
— ¡Alto ahí par de inútiles!—al voltearse se encontraron con un digimon vestido de negro, a su lado estaba una motocicleta de este mismo color, en la cabeza tenía tres intimidantes ojos rojos, que le daban un aspecto demoniaco— ¡Entréguenme a ese digimon! ¡Ahora!
— ¿Calú? Yo te conozco de algún lado…—las reflexiones del digimon fueron interrumpidas por un disparo, la bala pasó justo en el espacio que había entre Kari y T.K, provocando que el alma se les cayera a los pies.
—No sé si tenga ganas de fallar en el siguiente ¡Entréguenlo! ¡Ahora!
— ¿Eres otro deva?—preguntó T.K armándose de valor.
—No, lo que soy no les interesa ¡Entréguenme al digimon! ¡Ahora!
Calumon cerró los ojos, no quería que nada malo le pasara a Kari y a T.K, pero tampoco quería irse con aquel digimon ¿Por qué esas cosas le pasaban a él?
—Yo solo deseaba reencontrarme con mis amigos—una pequeña lágrima se escapó de los ojos del digimon— ¿Por qué no podía cumplirse mi deseo? ¡Calú!
T.K pudo escuchar voces acercarse, parecían alegres y divertidas, como si no notaran lo que estaba pasando en aquel momento, sin embargo no parecían hablar en ningún idioma que ella hubiera escuchado antes, simplemente… chillaban.
A juzgar por la expresión de Kari y el digimon que acababa de atacarlos no era la única que podía oírlos. Entonces, de todos lados comenzaron a emerger brillantes criaturas blancas, luminosas y alegres, que volaron por sobre todos ellos.
— ¡¿Qué son estas cosas?!—el digimon sacudía sus brazos, tratando de evitar aquellos extraños bichos voladores, mientras el resto los miraba maravillados.
— ¿Qué crees que sean?—preguntó T.K.
—Son digignomos…—una de las luminosas criaturas acababa de posarse en el brazo de la chica que le había respondido, a lo cual ella sonreía dulcemente.
— ¿Qué? ¿Qué es eso? ¿Cómo lo sabes?
— ¿No lo escuchaste? Lo acaba de decir, quieren cumplir el deseo de Calumon…
— ¡Calú! ¡Son las mismas luces que vi antes de despertar en el digimundo! ¡Calulú!—el digimon lucía bastante emocionado por la presencia de aquellas criaturas.
—Debemos irnos, hay que aprovechar que él está distraído ¡Ahora!—T.K y Calumon asintieron ante las palabras de Kari, los tres corrieron de vuelta a su campamento, deseando que los digignomos fueran suficiente como para evitar que su atacante los siguiera.
…
— ¡Suéltalos! ¡Déjalos ir!—pidió la pequeña niña una vez más al escalofriante ser que tenía en frente, era negro, de diabólicas alas agujereadas y aterrorizadora sonrisa.
—Lo siento pequeña, pero pides cosas imposibles… sabes perfectamente que si lo hago todo mi plan se destruirá, mientras no acabes con los niños elegidos no tendrás otra opción más que ver como tus amigos sufren—tras decir estas palabras dejó salir una escalofriante carcajada que heló la sangre de la niña.
"Debo sacarlos…" Se prometió a si misma mientras las primeras lágrimas se escapaban de su rostro. Quería salir de ahí, pero no podía hacerlo sin sus amigos ¿Cómo podría traicionarlos de una manera tan cruel? Había todo lo que podía para salvarlos, había intentado ponerle resistencia al captor, pero falló, así que intentó complacerlo, pero era casi imposible, solo una chica era capaz de oírla, encima la chica que evitó que ella también fuera capturada por aquel temible ser ¿De verdad era justo hacer todo lo que estaba haciendo? ¿Kari de verdad merecía la muerte? Pero… era su única opción, era lo único que tenía a mano ¿O acaso habría otra opción?
—¿Sigues buscando opciones?
Ella le dedicó al ser una mirada, llena de miedo, pero muy en el fondo era odio puro.
—Escúchame bien, tengo más que claro que no puedes asesinarlos si es que, al igual que yo, estás atrapada en este mundo, nuestro único puente hasta ahora es la elegida de la luz ¿No?—la niña asintió— He visto que has hecho intentos por matarla, fue una buena idea ocupar la bondad en su contra, pero tal vez no sea necesario asesinarla…
— ¿No tengo que matar a Kari?
—No, pero hay otra cosa que debes hacer…
—Haré lo que sea ¡Por favor, dime que puedo hacer!—él sonrió, la desesperación de la niña… su plan no podía funcionar mejor.
—Solo encárgate de traerla, del resto me ocuparé yo…
— ¿Traerla? ¿Para qué?
—Eso no te interesa—dijo mientras se daba la media vuelta—, hazme caso si quieres liberar a tus amigos.
Entonces la niña se quedó sola ¿Era una buena idea hacerle caso a alguien tan cruel? Ya no tenía opciones, ella quería ayudar a sus amigos, y si para conseguir aquello debía traer a Kari la traería, sus amigos iban en primer lugar.
—Lo siento Kari, pero esto… es algo que debo hacer.
…
Ya, lo sé, otro capítulo corto, pero es que tenía que colocar lo de Impmon si quería escribir el siguiente capítulo, lo de los digignomos también es importante, más aun lo de la niña que tiene que buscar a Kari ¿Tienen alguna teoría? Jaja, lamento decirles que toda esa historia no será revelada hasta los últimos capítulos de la historia, sorry XD.
Próximo capítulo arto Beelzemon, unos cuantos improvistos y bastantes sorpresas XD
