Para Shibabe que siempre me apoya y para todos aquellos que aún se dan la vuelta por éstos lares. Para los que siguieron al pendiente de estos textos desde que nació, a los que tuvieron fe.

Notas del autor al final del capítulo.


«Gracias por mitigar el dolor que siente mi alma en éste momento de oscuridad y ser el sol que ilumina mi sendero»

Sólo el cielo puede saberlo

Capítulo XXV

Cuando Mikkel Densen se presentó en el lugar citado por Berwald, lo hizo tal y como su primo le había requerido, acompañado de sus asesores los Vargas, de Antonio su buen amigo analista de riesgos y el director de su firma, Francis Bonnefoy, quien tenía las sospechas más pesadas con respecto a Berwald Oxenstierna, dudas que él mismo le había comunicado a Mikkel: Francis creía que la completa devaluación de la empresa de Densen se debía a los manejos internos manipulados por ese avispado y sagaz hombre que era su primo.

Pero Mikkel, tenía otras cosas en mente, seguro, se sentía mal de que no hubiera podido cuidar adecuadamente el patrimonio de Aneka, pero ahora tenía otro patrimonio que proteger.

Pronto, los abogados de Berwald se reunieron con ellos y el largo y tedioso proceso de cambio de dueño ante notario se llevó a cabo, de la manera en que absolutamente todos esperaban, con un bostezo aquí y las ganas de Antonio de apurarlos ya desesperado.

Sin embargo, el semblante de Mikkel demostraba cierto brillo en sus facciones, como si tuviera un AS bajo la manga.

— Espera — Berwald alzó la voz, revisando los papeles en más de una ocasión.

Mikkel por su lado, cruzó la pierna en gesto de autosatisfacción. — ¿Pasa algo primito? —

— La sociedad con Bondevík, ¿Dónde están los documentos que marcan la sociedad con Bondevík?

— ¡Ah! — Mikkel fingió de manera dramática darse un golpecito en la frente — ¡Que tonto soy! ¡Que olvidadizo! — entonces rio para sí mismo.

Todos lo voltearon a ver, sus asesores se miraron entre sí. ¿Es que acaso Mikkel tenía un plan?

El Danés continuó — Se me olvido decirte, primito, Nicholas Bondevík me firmó la ruptura comercial conmigo antes de morir, supongo que no quiso tener nada que ver con una empresa que se va al hoyo -

Dicho eso se encogió de hombros; Francis, Antonio y los Vargas sonrieron levemente pero al mismo tiempo, gratamente sorprendidos de ese movimiento astuto.

Berwald rechinó los dientes, molesto, increíblemente molesto de no haberse podido hacer con la sociedad. Trató de disimular un poco pero aun así, su faz tan entrenada para no mostrar emociones tan fácilmente, no fue suficiente para no dejar ver su frustración.

Mikkel habló de nuevo — Lo siento, pero no podía dejar desprotegida a mi familia.

— Esa no es tu familia.

— No eres tú para decidirlo Berwald. Pero mira, al final estás comprando mi empresa, ¿No es eso lo que querías? No seas acaparador queriendo la de Nicholas también. No te dejaré poner un dedo en la empresa de Bondevík ¿Me entiendes? — Mikkel sonrió, autosatisfecho.

— Patadas de ahogado — Siseó Berwald, antes de cerrar el folder ya firmado y devolverlo a sus asesores. — Bien. Habrás hecho eso pero ahora significa que esa empresa venida a menos, dirigida por un vicepresidente obsoleto, en manos de un niñato inexperto, será ahora mi competencia. Hubiera sido mejor que la absorbiera mi empresa. Al menos hubieran podido vivir bien de lo que les correspondía por sus acciones.

—Claro — Respondió Mikkel — pero yo también tengo acciones ahí…

— ¿Cómo?

— Bueno, un papel un tanto importante. Soy un empleado~ — Rio divertido de sus propias afirmaciones. — También olvide decirte… Yo seré el nuevo jefe de dirección comercial de Bondevík, el nuevo director, en pocas palabras…. Estarás compitiendo conmigo, no con Lukas.

— ¿A qué juegas?

— No seas tan ingenuo Berwald, como para creer que se iban a quedar desamparados, y no seas abusivo. ¿Crees que ibas a poner tus garras en esa empresa sólo porque se quedó a manos de un joven de casi 20 años una viuda y un adolescente? Porque obvio, los accionistas no son muchos siquiera; pero yo ahora soy el mayor de esos accionistas.

Antonio se mordió la lengua para no decir "Jaque Mate"

—Mikkel — Dijo Berwald con severidad — ¿Por qué te encanta complicar las cosas? Sería más fácil para todos ustedes… No puedes vivir haciendo promesas a los muertos.

Claro, Aneka y ahora Nicholas. Mikkel suspiró

— Esto lo hago por los vivos.

—Serán aplastados.

Berwald se contuvo las palabras para no decir "Serán aplastados por mí" Y aun cuando toda esta situación apuntase a que realmente tenía un lado un tanto…. Sucio. Berwald no quería ver a esa familia en la quiebra.

— Eso se verá con el tiempo, no te preocupes pensamos movernos hacia otros rubros—Dicho eso, Mikkel dio dos palmadas en la mesa — ¿Bien? ¿Ya terminamos? Quedé de ir a comer con la familia.

Todos asintieron y Berwald suspiró pesado — Por ahora.

Mikkel se puso de pie, sacudió sus ropas y se despidió de su primo "Salúdame a Tanja" antes de caminar hacia el auto acompañado de sus asesores.

— Brillante, Brillante — Francis dijo con su bonito y pesado acento francés —múa ¡Muy bien jugado!

— ¡Debiste haber visto su cara! — Dijo Antonio.

Los otros dos hermanos asintieron también satisfechos por lo que habían visto.

— Así que con el dinero de la compra de tu empresa, compraste acciones con Bondevík ¿huh? — Preguntó Lovino.

—Yeah, básicamente. Las otras quedan en manos de la familia.

—Básicamente te deshiciste de todos los accionistas externos… ¿Pero por qué? — Preguntó Antonio.

— Porque vamos a reconstruir a esa empresa desde sus cimientos. No le daremos el gusto a nadie de vernos caer.

Una cálida y brillante sonrisa se dibujó en sus perfectas facciones. — Bueno, es mejor que me vaya, ya me deben estar esperando.

Se despidieron todos y Mikkel arrancó en su Bentley con llantas de cara blanca hasta el pequeño restaurante familiar.


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Hacía menos de una semana que la vida de la pequeña familia Bondevík se había visto sacudida de una forma tan brutal tras la pérdida de Nicholas, que la incertidumbre era pan de cada día. Por ello Mikkel se aseguraba de invitarlos a desayunar cada mañana para distráelos un poco de la rutina embargada por el peso de lo incompleto.

Los tres habitaban a casa de Elsinor, pero la estancia se estaba volviendo más y más pesada; Lukas había terminado por ir con Antora y recoger sus cosas, con el llanto en la mirada y un fuerte abrazo de agradecimiento. Por su parte, Leon había vuelto a Londres llevando consigo una carta-razón para la escuela para el permiso de ausencia de Emil, quien ahora estaría el resto de la semana con su madre en Elsinor.

Y Aurora que aún no se adaptaba a la idea de que la otra mitad de su cama estaría por siempre vacía y fría. Ella apenas y movía el tenedor por encima de su plato de fruta pero a decir verdad, ninguno de sus hijos se veía más íntegro que ella.

— Creo que es mejor que cambien de casa — Dijo por fin Mikkel — Sé que adoran ese hogar y está repleto de muy buenos recuerdos pero también, no es sano, Aurora ¿Me entiende? Emil pronto deberá retomar sus estudios y no queremos dejarla desamparada.

Emil tomó la mano de su mamá, como si fuera un niño pequeño buscando seguridad. Necesitaba a su madre y es era obvio.

Ella caviló unos instantes, y tomó la mano del menor de sus hijos dándole un suave apretón. — Eso lo entiendo Mikkel, pero, no puedo siquiera pensar en buscar un lugar o nada al respecto… y sé que Lukas debe volver contigo al apartamentito en Copenhague.

Lukas entonces intervino —No… yo estaré contigo hasta que estés mejor.

Aurora entonces lo miró preocupada —pero si lo que menos quiero es detener sus vidas… Por favor piensen eso, la vida tiene que seguir…

Aunque su voz entrecortada y temblorosa parecía querer contradecirse a sí misma.

— ¿Ha pensado en vivir en Londres? Podría vivir acompañada de, bueno si, sus empleados pero también con Emil. He pensado en eso, Emil ahora se queda en una habitación ¿No sería mejor que estuviera con su madre en lugar de estar solo?

Ella sonrió un poco —Bueno, solo no está

Emil sintió su cara volverse roja por completo y soltó a su madre escondiendo las manos y bajando la mirada lejos de las sonrisas de los otros — Ya…

Hubo unas cuantas risas suaves, pero Mikkel continuó ya habiendo dejado en claro su punto —Será mejor para los dos que estén cerca mientras Emil continua la escuela, además usted ya conoce a Leon ¿No es cierto? Su padre, tenía las intenciones de aliarse con Bondevík, Arthur Kirkland es un importante empresario de la industria siderúrgica y manufacturera y estoy pensando que tal vez ese rubro sea el camino que nos convenga. —Asintió para sí mismo antes de perseguir — Nicholas también lo había pensado de hecho.

Aurora asintió — Si, esa fue la razón de nuestro viaje a Puerto Victoria.

Emil sonrió levemente ante la mención de ese viaje.

— En efecto y desde luego que he hablado con Arthur Kirkland al respecto, obvio, lamenta mucho lo ocurrido, y me ha dicho que en vista que el joven Emil volverá el próximo sábado a Londres, nos espera a los cuatro en su casa. ¿Estarían de acuerdo en ir?

Lukas lo miró con ojos sorprendidos — ¿No es eso demasiado rápido?

—Tenemos que recuperar el control y definir la dirección que dará la empresa, Lukas, no podemos permitir que los otros nos vean como una empresa débil con la que se pueden meter. Es mejor aliarnos y ser dos y no estar solos.

— ¡¿Con una empresa de ultramar con base en Hong Kong?!

— ¡Claro que sí! — Exclamó seguro de sí mismo, y miró a Emil — Además… todo queda entre familia. ¿No es así?

— ¡Yaaa! — se quejó Emil.

— Cual sea creo que será una buena oportunidad para que también Aurora pueda visitar alguna casa que le guste para vivir en ella; desde luego haremos una transacción complicada; pero que valdrá la pena para que pueda tener su residencia permanente en Londres. Arthur Kirkland nos ayudará con eso…

Lukas entonces sonrió para molestar a su hermano — Tu suegro sí que es interesante

— ¡YA! — se quejó Emil escondiendo la cara entre sus manos.


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El resto del día se fue con tranquilidad, Mikkel y compañía regresaron a la casa de Elsinor, Aurora con la idea de que ya tenía que preparar sus cosas para una eventual mudanza; no era un paso fácil porque había demasiadas memorias en ese lugar, desde el momento en que habían encontrado en Dinamarca el refugio ideal para poder continuar sus vidas lejos de los encontronazos políticos que afectaban a Noruega en ese momento.

Pensó que ahí era el lugar donde había de envejecer tomando la mano de Nicholas, arrugada por el tiempo cuando los dos envejecieran y vieran a sus hijos partir del nido; pero la verdad nada había salido como ella lo había imaginado si bien agradecía que sus hijos habían encontrado buenas personas en Mikkel y Leon.

¡Pero supongo nunca tendré nietos! — suspiró.

Abajo, Mikkel realizaba un par de importantes llamadas telefónicas hacia Londres, al parecer iba en serio con su propuesta de aliarse con Kirkland. Emil pensó que eso lo habría de aliar más con la familia de su novio subió a su cuarto para preparar sus cosas, y Lukas por su parte se paseaba de un lado a otro, no precisamente nervioso sino impaciente.

Mikkel colgó y miró a Lukas, sonriéndole — Ya, ya, eran llamadas importantes, pero tu comportamiento de gatito enjaulado me dice que… te tengo descuidado—alzó la mano para tomarlo del brazo — ven

¡¿Cuál gato enjaulado?! — replicó, sentándose sin embargo, a su lado. — Es sólo que pensaba en cómo se terminaron dando las cosas y que con todo esto vas a estar mucho más ocupado que antes.

Lo sé, lo siento… — Le acarició la mejilla — Pero te prometo que rendirá frutos, protegeré el legado de tu padre ¿De acuerdo? No cometeré los mismos errores del pasado… porque te tengo a mi lado y ya no hay nada que nos pueda detener.

No lo digas así, sabes bien que aún hay mucho que nos pueda separar.

Pero yo tampoco estoy dispuesto a permitirlo Lukas. Confía en mí. — besó su mano.

… Bien — Lukas asintió, aun indeciso pero ¿Qué más podría hacer sino confiar en se hombre? Después de todo estaba en sus manos. — De todos modos, mañana debo volver al trabajo

¿De qué hablas? Diles que lo dejarás…

¿Eh?…no puedo hacer eso ¿Qué tan irresponsable crees que soy?

Mikkel negó levemente —No es eso, es… que tu deberías estar estudiando; quiero que termines de estudiar para que entonces tú también puedas velar por el patrimonio de tu familia… ¿No es eso mejor que dejárselo a otros?

Lukas enmudeció, presionó sus labios, pensativo, y se inclinó levemente para esconder el rostro en el brazo de Mikkel —… Y aun así te estoy dejando toda la responsabilidad de mi familia…

—Nicholas es un hombre previsor y ahorró los fondos escolares de sus dos hijos y bueno, Aurora tiene la pensión por parte de la empresa, así que no te preocupes, yo velaré de que su patrimonio esté en buenas manos y que puedan llevar su vida lo más normal posible.

Lukas asintió levemente, aun aferrado a su brazo, Mikkel entonces lo abrazó propiamente. — ¿De verdad estudiarás administración? ¿No preferirías literatura o algo así? …Lukas lo que más quiero es que te realices y seas feliz y estar ahí para apoyarte…

La vibrante voz de Mikkel con esa sugerencia le hizo sentir vivo por primera vez en muchos días, era como si un destello de luz hubiera regresado en medio de la oscuridad; sus claros ojos destellaron un poco, no permitiendo que el otro los viera porque quería mantener intacto su orgullo, pero todo aquello le revolvió el corazón. Se sintió feliz de tener a Mikkel Densen de su lado, se sintió protegido.

— ¿Qué haría yo sin ti? — preguntó con suavidad, como si las palabras apenas en silbido escapasen de sus delgados labios. Pero fue suficiente para que Mikkel las escuchara, para que Mikkel lo estrujara entre sus fuertes brazos, lo cobijara con su presencia y lo recargara en su cálido pecho.

Más bien, ¿Qué haría YO sin ti?

Quizás, sin Lukas, Mikkel jamás se habría dado la oportunidad de dar todo el amor que podía dar, pero sentir que podía proteger a quien más amaba… era su verdadero motivo en la vida. Así pues, depositó un suave beso en la frente de Lukas, y le sonrió cálidamente, con sus gestos amables, sus mejillas sonrojadas, su nariz aguda y sus cejas vivaces. — La verdad es que me haces muy feliz.

Lukas no pudo articular palabra, más cerró los ojos, y de sus labios delgados una suave risa escapó, y le devolvió la sonrisa. — Ídem

Fin del capítulo XXV


¡Gracias por tomarte la molestia de leer!

Capitulo corto para ir calentando.

Durante estos años que me tomó el volver a sentarme a escribir muchas cosas pasaron, he escrito otros tantos fics de Hetalia que jamás subí porque me di cuenta que simplemente no narraban lo que quería trasmitir y no cumplían con mi estándar. Finalmente la inspiración volvió pero al parecer muy tarde.

Si aún hay alguien interesado en éstas historias, que le dediquen una lectura y un comentario me haría uy feliz

Hay mucho que quiero decir y tan poco que valga la pena pues no quiero aburrir a nadie.

He decidido continuar mis historias lo más que me permita mi propia existencia porque aún tengo mucho que contar, muchas historias que compartir y quiero que queden bien hechas y completas.

Lamento tanto lo sucedido en estos tres años, pero no me quiero dar por vencida.