COMO EL TITULO DICE ESTE ES UN CAPITULO EXTRA, PERO NO SE PREOCUPEN TIENE RELEVANCIA, SI SE PREGUNTAN DONDE CUANDO OCURRE LA ACCION, LES DIRE QUE AL MISMO TIEMPO QUE EL CAPITULO ANTERIOR
La tarde aun no había terminado pero la lluvia había oscurecido el panorama dándole una apariencia deprimente, a pesar de ser la hora en que mayormente las amas de casa y los niños suelen estar por todos lados y sumados a estos las voces de los vendedores son los que usualmente componen la melodía de la tarde, pero hoy es diferente, ahora solo se escucha el paso apresurado de algunos que tratan de llegar rápido a sus destinos y por supuesto el tranquilizante y a veces desesperante sonido de las gotas caer.
En medio de ese deprimente panorama una mujer se encontraba, con cabello largo y castaño, con un traje de un color café que combinaba con el paraguas que llevaba, se encontraba con la cabeza baja haciendo que su cerquillo tapara casi por completo sus ojos carmesí.
En su mano izquierda llevaba un sobre, ¿Qué había en sobre? , una noticia importante tanto para ella como su familia, una noticia que debía comunicar tan pronto como sea posible y eso hizo pero la noticia parece haber sido mejor recibida por sus hijos de lo que ella creía.
Cuando ella cerraba los ojos podía recordar las conversaciones que tuvo con sus hijos…
La primera fue con su primogénito, él se encontraba estudiando en el extranjero y la única forma de hablar seria una llamada de larga distancia.
Ella llamó desde la sala de su casa, y sentada en una silla cercana al teléfono contaba los segundos que duraba el timbre hasta que…
"kaa-san, es my extraño que me llames ahora" decía la voz de un chico posiblemente entre los 18 y 20 años
"disculpa por eso" ella sonaba algo decaída
"¿sucedió algo importante, como esta…..?"
"él se encuentra bien, pero a decir verdad tengo al importante que decirte"
"¿Qué cosa?" preguntaba su hijo
"yo…"
"ya veo, eso no me afecta mucho a mí, ¿ya se lo dijiste a…?"
"iba a hacerlo después de ti"
"no te preocupes" su hijo sonaba relajado "mi hermanito es más fuerte de lo que crees"
"hablamos más tarde" se despedía ella
"hasta lego kaa-san"
Después de colgar ella se dirigió a buscar a su segundo hijo, por ser un día domingo él se encontraba en su habitación.
Ella se sentía segura cuando avanzaba a la habitación de su último hijo, pero a mitad del camino sus nervios se incrementaban pensando en cómo reaccionaría él, no era la clase de noticia que se da todos los días, pero era algo que ella tenía que hacer.
Tocó la puerta aun insegura y esperó una respuesta.
"puedes entrar, kaa-san" le respondió su segundo hijo.
Ella se quedó mirándolo por un rato, él se encontraba sentado en su cama con un cuaderno en la mano, tal vez asiendo una tarea o simplemente escribiendo, pero la mirada de ella estaba centrada en la prueba innegable de su parentesco, ella estaba mirando sus ojos color carmesí.
"¿sucede algo?" pregunto él
"a decir verdad….
"¡detengan es paraguas!" la voz de una mujer la saco de sus recuerdos y la enfoco en el paraguas de color amarillo, que por el viento que soplaba iba rodando por la calle como si fuera una rueda.
Sin pensarlo mucho corrió tras del paraguas y llega a alcanzarlo a no más de unos metro de su distancia original.
"¡gracias!" decía la otra mujer que corría hacia su dirección tratando, en un esfuerzo inútil, cubrirse de la lluvia con sus manos.
Cuando se acerco, ella pudo verla mejor, llevaba un vestido de una pieza de un color blanco humo y una chaqueta de color gris; al igual que ella tiene el cabello color café y largo, pero una gran diferencia era que en el suyo tenía dos pequeñas trenzas que le caían enfrente de sus hombros.
Ella le entrego el paraguas, pero ninguno de las dos se dio cuenta del auto que se acercaba deprisa por la pista, para cuando se percataron de sus presencia ya era tarde, las dos terminaron empapadas por el charco de agua que se encontraba a un lado de ellas.
"puedes venir a mi casa para cambiarte la ropa mojada" le ofreció la mujer del vestido blanco.
"no quiero ser una molestia" respondió ella.
"por mi culpa terminaste mojada, déjame ayudarte"
Al final ella cedió y dejo ser guiada a la casa de la extraña que acababa de conocer, ella no parecía ser alguien peligroso pero de todas maneras ella se mantenía alerta.
Al cabo de unos minutos llegaron a una casa de dos pisos, con un pequeño jardín en la entrada, pero ella no pudo ver más detalles en la casa debido lo oscuro que estaba el día.
Después de entrar en la casa la mujer del vestido blanco le indico donde se encontraba el baño, y después de darse una ducha, relajarse en la bañera y de pensar una vez más si era una buena idea aceptar el ofrecimiento de una extraña, salió de la tina y vio que en la cesta de la ropa había una piyama de color blanco, suponiendo que era una muestra de hospitalidad la tomó y se dirigía a la sala aun con una tolla sobre el cuello.
Al entrar a la habitación vio a su benefactora aun con su ropa mojada pero con un cambio de ropa y una toalla en las manos.
"¿Cómo estuvo el baño?" pregunto ella
"fue relajante, lo necesitaba" le respondía
"he dejado una taza con café para que te calientes"
"gracias otra vez por todas las molestias"
"¿no es bueno ayudar a alguien cuando lo necesita?"
"tienes razón"
Después que su benefactora se dirigiera al baño, ella tomó asiento en la mesa el comedor, en ella se encontraba una taza con café y aun lado de esta un recipiente con leche y otro con crema, pero ella los dejo de lado y probó el café solo.
"realmente el café negro es el mejor" decía ella disfrutando del sabor.
Terminó su café y sintiendo curiosidad por el lugar nuevo comenzó a explorar, cerca de ella había un recuadro.
En la foto se podía ver a dos personas, una de ellas era un chico tal vez entre los 12 o 13 años, tenía el cabello corto de un color café oscuro casi llegando a negro, además era corto , tal vez demasiado corto según su opinión; la otra era un chica de unos 16 o 17 años tenía el cabello del mismo color que la dueña de la casa, solo que más corto y su cerquillo era recogido con una diadema amarrilla; por unos segundos pensó que se trataba de la mujer que le ofreció refugio, pero al pie de la foto había una fecha.
"fue tomada hace un año" se dijo así misma
"¿Qué estás haciendo?" una voz la llamaba
"¡nada!" decía sorprendida.
Al voltear vio a su benefactora en una piyama negra, con el cabello suelto y el cerquillo cayéndole sobre la frente.
"son mis hijos" decía la mujer en piyama de negro.
"Así que eres una madre" comenzó a decir "ah aun…"
"es cierto aun no me he presentado…" comenzó a decir la dueña de la casa "Satomi, Tainaka Satomi" le dijo con una sonrisa.
"Yamada Chiaki, es un placer" le respondió ella "como debería llamarte, ¿Tainaka-san, Satomi-san?
"solo llámame Satomi, yo te llamare Chiaki, ¿eso está bien?"
Chiaki asintió y volvió a su sitio original cerca a su taza de café vacía.
"tu ropa se está lavando, espero que no tengas prisa" le decía Satomi al tiempo que se sentaba en una silla enfrente del a de Chiaki.
En ese momento Chiaki recordó, el sobre que llevaba, comenzó a mirar por todos lados en un esfuerzo por buscarlo.
"¿sucede algo?, Chiaki-san" preguntaba Satomi al verla actuar tan extraño.
"el sobre que llevaba, ¿Dónde está?"
"esta sobre esa mesa, está un poco mojado pero todavía puede leerse"
Chiaki se acerco a la mesa tomó el sobre y después de revisar que todos los papeles estuvieran bien, lo volvió a cerrar.
"¿es algo importante?" preguntaba Satomi.
"algo así" Chiaki se sentó de mala gana y después de un suspiró comenzó a decir "a decir verdad son los papeles de divorcio"
"siento escuchar eso"
"no importa"
"¿segura?"
Chiaki dio una risa amarga y apagada "lo gracioso es que pensé que mis hijos estarían más afectados, pero ellos fueron los que intentaron animarme"
"Tal vez solo están fingiendo estar bien" decía Satomi algo preocupada.
"no lo creo, porque fue en ese momento que mi hijo menor me dice que nunca le agradó mi… bueno ahora ex esposo"
"no creo que sea posible que un hijo odie a su padre"
"En realidad él no era su padre"
"¿uh?"
"su padre murió hace 6 años, pensé que ellos necesitarían un padre pero debí pensar en lo que ellos querían antes de casarme al año de quedar viuda" Chiaki se reía con amargura con la mirada pegada en la taza de café.
Satomi se había quedado muda, no sabía que decir en esta clase de situación.
"al final me di cuenta que seguía amando a mi difunto esposo y decidí divorciarme"
Chiaki levantó la mirada y vio a Satomi con una expresión difícil de explicar, haciendo que ella se sintiera culpable.
"perdón, nos conocemos hace poco y te estoy contando todo esto…"
"¿te sientes mejor?" la interrumpió.
"¿eh?, algo" decía Chiaki confundida
"A veces es mejor hablar de este tipo de cosas"
"tienes razón…, eres muy amble conmigo Satomi" en ese momento Chiaki apoyaba su cabeza sobre la mesa con los ojos cerrados.
"¿soy una mala madre?" se cuestionaba ella en voz alta, aparentemente olvidando que no estaba sola
"no sabría cómo responderte, pero todos tenemos problemas con nuestros hijos" le respondía Satomi.
"ser padres es difícil, ¿no?" decía Chiaki suspirando mientras apoyaba su cabeza en sus manos.
"tienes razón" le respondió Satomi con la misma expresión de Chiaki.
"¿Qué es lo que te preocupa?" le pregunta Chiaki al ver que la respuesta de Satomi era sincera y no una simple oración impulsada por la lástima.
"¿eh?"
"disculpa, no quería meterme en tus problemas"
"no te disculpes, hace un rato escuche tus problemas, es justo que escuches un poco de lo mío" decía Satomi algo divertida por las reacciones de su nueva amiga.
"me preocupa mi hija…" comenzaba Satomi "es… poco femenina"
"¿Qué hay con eso?" Chiaki parecía no entender el problema.
"me preocupa que algún día se enamore y el chico la rechace por eso" decía Satomi angustiada.
"no te preocupes…" comenzaba a decir Chiaki con mucha tranquilidad "cuando estaba en la preparatoria, solía meterme en muchas peleas, no era exactamente femenina" se reía con nostalgia "pero a él no le importó, era muy persistente" Chiaki seguía perdida en sus recuerdos y no se daba cuenta que Satomi la observaba con curiosidad.
"debe haber sido un gran chico"
Chiaki avergonzada solo agachaba la cabeza.
"él fue mi primer esposo"
"ya veo"
"creo…, que los chicos que pueden vete como eres realmente, son mucho mejor que otro que solo te siga por ser femenina, así que no te preocupes tanto por tu hija"
"escuchar eso me alivia un poco" dijo Satomi para luego reírse y tratar de ocultarlo con su mano derecha.
"¿Qué sucede?"
"eres muy interesante, Chiaki-san "le decía ella después de reírse.
"¿en serio?" decía Chiaki algo apenada.
El resto de la tarde se la pasaron hablando sobre todo tipo de cosas, claro siendo el tema principal y lo más común que tenían entre ellas sus hijos; para cuando la ropa de Chiaki ya estaba seca las dos ya se habían hecho buenas amigas.
Chiaki estaba a punto de salir por la puerta, cuando Satomi la llamó una vez más
"la próxima vez que vengas trae a tu hijo, sería divertido, ¿no lo crees?"
"claro, quien sabe tal vez mi hijo y tu se lleven bien, ¿sabes a lo que me refiero?" decía Chiaki guiñando un ojo, parecía de un mejor humor que al comienzo de la tarde.
"Quién sabe" le respondía Satomi entre risas.
"hasta la próxima vez, Satomi"
"nos vemos luego, Chiaki"
Chiaki se veía muy animada, incluso tarareaba una canción y al igual que su humor el día había mejorado ya que la lluvia se había detenido y en el cielo limpio se podía ver una enorme luna llena.
OTRO CAPITULO QUE TERMINA, HE ESTADO PENSANDO EN HACER MÁS CAPITULOS EXTRA, CLARO QUE TODOS SERAN IMPORTANTES, GRACIAS POR LEER Y NO OLVIDEN COMENTAR.
