A Wonderful Caricature of Intimacy
-Una Maravillosa Caricatura de Intimidad-
Disclaimer todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.
Epílogo:
El movimiento de la bola de papel yendo hacia arriba y debajo de la cama era casi malditamente hipnotizante. Zane Malfoy miraba desde su lugar en el suelo a su mejor amigo desde la infancia, Wolfgang Lupin, arrojar y atrapar la bola de papel recostado sobre la cama de Zane.
-Estoy aburrido – dijo Wolf bostezando, mientras seguía con su juego – No pasó ni un día de graduarnos de Hogwarts y ya estoy aburriéndome hasta reventar mi maldito culo.
-Mi mamá dice que debes dejar de maldecir mientras estés por aquí. Blake está comenzando a balbucear intentos de palabras, y me dijo que si la primera palabra de ella es 'maldito', 'mierda', 'imbécil' o 'culo', va a matarte – le replicó Zane, tirando de una hilacha de su calcetín.
Wolf rió y le arrojó la bola de papel a Zane – Tía Hermione no lastimaría ni un solo cabello de mi cabeza. Me ama demasiado.
-No, colega, estoy bastante seguro que solo tolera tu presencia por mi bien – dijo Zane.
-Mentiroso.
-No estoy mintiendo – dijo Zane con una sonrisa inocente.
-¡TÍA HERMIONE! – gritó Wolf.
Escucharon los pasos de Hermione acercándose por el largo pasillo y la vieron escabullir su cabeza por la puerta - ¿Por qué están gritando?
-Dile Zane que me amas completamente y que desearías que yo fuera tu hijo en lugar de él – dijo Wolf desde la cama.
Hermione rodó los ojos – De verdad no tengo idea de cuándo madurarán ustedes dos. La cena está casi lista, por cierto. Lávense las manos, por favor, y ¿podrías asegurarte de que tus hermanos también se aseen, Zane?
Zane asintió y la miró dejar la habitación – Te dije que solo te tolera – le dijo a Wolf.
-Gilipollas – rió Wolf, arrojándole una almohada a su amigo.
-Tampoco puedes decir 'gilipollas', gilipollas – dijo Zane, recibiendo otra almohada en respuesta.
Zane llamó a la puerta de Deena y la abrió cuando ella le permitió pasar. Encontró a su hermanita de ocho años sentada en el piso con una gran cantidad de muñecas rodeándola.
-¡Hola, Zane! – dijo ella con una sonrisa brillante en el rostro – ¿Quieres jugar conmigo?
Zane miró a las muñecas con menos severidad que horror – Ah, no, gracias. Es casi la hora de cenar. Mamá dice que te laves las manos.
-Pero mis manos están limpias – dijo ella, haciendo que dos de sus muñecas se golpearan contra la otra – Aunque las manos de Lex están sucias. Ve a decirle a él que se las lave.
-Alguien está muy mandona hoy, ¿no? – bromeó Zane.
Deena sonrió ampliamente, mostrando los tres dientes de leche que le faltaban – Papi dice que soy perfecta.
-Seh, bueno, papi también te malcría hasta el punto que me da nauseas – murmuró él.
-¡Pero yo soy su pequeña Duquesa Deena! – dijo ella con orgullo, con toda la pomposidad Malfoy.
-Por supuesto que sí – dijo Zane – Ahora, ve a lavarte.
Él la miró desenredarse de la pila de muñecas y apresurarse al baño conectado a su habitación, con su cabello rubio rizado flotando detrás de ella. Se veía tan parecida a Hermione que Zane no tenía problemas para darse cuenta el motivo por el que su padre la malcriaba tanto. El color de cabello característico de los Malfoy solo hacía que Deena luciera mucho más adorable. El cuerpito blandito y los dientes faltantes, junto con los ojos marrón claro siempre hacían a cualquier hombre que se dirigía a ella un completo bobo, listo para hacer lo que ella quisiera. Tenía a todos sus familiares masculinos envueltos alrededor de su pequeño y regordete dedo.
Él dejó la habitación para ir a controlar a Lex, su hermano de doce años. Zane y Lex eran bastante unidos, a pesar de la diferencia de cinco años de edad.
La puerta del dormitorio de Lex estaba abierta y el joven niño rubio estaba sentado en su cama con sus auriculares, un obsequio de sus abuelos paternos, pegados en sus oídos mientras hojeaba una revista de pociones. Seh, en verdad existían revistas completamente dedicadas a las pociones. Lex era el cerebrito de la familia, solo superado por Hermione. Todos los niños Malfoy eran rubios, pero sus personalidades eran usualmente más parecidas a la de Hermione, algo que ella siempre amaba recordárselo a Draco, y agradecérselo a los dioses.
Zane caminó hacia la cama de su hermano y le arrancó la revista de sus manos.
-¡Hey! – dijo Lex con su voz aguda, preadolescente, y estrechando sus ojos marrón oscuros hacia su hermano mayor – Estaba leyendo eso.
-Mamá dice que te asees para la cena – dijo Zane, arrojándole la revista nuevamente.
-Mis manos están limpias – dijo Lex rodando los ojos.
-Solo hazlo – le dijo Zane, saliendo de la habitación, escuchando a su hermano refunfuñar detrás suyo.
Caminó hacia su propia habitación para encontrar a Wolf aún en la cama, solo que ahora estaba dormido. Zane sacudió la cabeza a su amigo, a quien siempre le gustaba quedarse dormido cuando estaba aburrido, en cualquier superficie plana que pudiera encontrar. Zane volvió a salir de su habitación y cerró la puerta tras suyo.
Caminó hacia la cocina donde Hermione estaba ya sentada en la mesa, tratando de que Blake comiera su papilla. Blake era el hermano más joven de Zane, de solo diez meses. Todos sabían que Draco y Hermione habían planeado dejar de tener hijos después de que naciera Deena, pero luego Blake había llegado ocho años después en una completa y total sorpresa. A Zane le gustaba llamarlo 'Blake, el bebé accidental'.
Con una pelusita de pelito rubio, Blake era un vivaracho bebé con mejillas rechonchas y brillantes ojos azules que había heredado directamente de su abuela, Narcissa. Y al no poder hablar todavía, lo hacía el hermano preferido de Zane.
-Cariño, ¿podrías pasarme ese repasador de allí? – preguntó Hermione.
Zane tomó el repasador extendido en la mesada y se sentó a la mesa junto a la silla alta de su hermanito. Blake inmediatamente se estiró para cubrir el rostro de Zane en pegajosa y olorosa papilla. Genial.
-Oh, Blakey, no hagas un desastre – suspiró Hermione, pasándole a Zane el repasador - ¿Lex y Deena se lavaron ya?
-Seh.
-¿Dónde dejaste a Wolf? – preguntó agachándose mientras Blake movía sus pequeños puños en distintas direcciones.
-Está durmiendo – se encogió de hombros Zane.
Hermione sonrió ante eso – Tu padre está abajo, en el sótano, organizando las cajas. Lo juro, siempre que le pido que haga algo comienza a quejarse como una vieja decrépita.
-Yo no me quejo como una vieja decrépita – dijo Draco desde el marco de la puerta, limpiando sus manos en sus pantalones – Si me dejaras al menos usar mi varita, no diría nada – se inclinó para frotar el cabello de Blake y besar su cabeza – Pórtate como el infierno con tu madre por mí, niño.
-De verdad, Draco, ¿qué dije sobre maldecir? – preguntó Hermione frunciendo el ceño.
-Infierno no es una grosería. Es un lugar en el que creen algunos muggles – discutió él, guiñando un ojo hacia Zane – Los lugares no pueden ser groserías.
Ella rodó los ojos - ¿Terminaste con el sótano?
Draco bufó – No. Hay muchas cajas. ¿Cómo demonios esperas que termine sin una varita?
-¿Podrías terminar de reclamar la varita? – espetó Hermione – En realidad no te ayudará a organizar nada. Todo lo que puede hacer es probablemente levantar las cosas pesadas. ¿Acaso estás insinuando que tus brazos son demasiado débiles como para levantar cosas?
-Cierra la boca – murmuró Draco mientras tomaba un vaso de agua y fulminaba con la mirada a su esposa a través del cristal.
Zane presionó su mano contra su boca para evitar romper a reír. Las peleas entre sus padres nunca dejaban de divertirlo. Dejó de reír cuando Hermione volvió a hablar.
-Quizás Zane puede ayudarte – dijo ella.
¡Maldita sea!
-¿Estás ocupado, Z? Me vendría bien un poco de ayuda – dijo Draco.
-Uh – suspiró Zane – Seh, bien, puedo ayudar. Wolf no despertará hasta en un buen rato.
-Juro que ese chico toma más siestas que Blake – dijo Hermione, haciendo una cara tonta para su bebé - ¿No es cierto eso, Blakey?
Zane y Draco hicieron una mueca. Ninguno podía tolerar el tono de voz de bebé, pero Hermione amaba tanto a sus hijos que no podía evitarlo.
Tosiendo con fuerza mientras sacudían una capa de polvo de una caja vieja, Zane quitó el polvo de su campo de visión moviendo su mano, para luego mover la caja con su pie - ¿Qué hay en esta?
Draco levantó la mirada desde su lugar en el sótano - ¿Está etiquetada?
Zane negó con la cabeza y se arrodilló para tratar de abrir la caja – No tiene nada escrito.
-Deben ser tus juguetes viejos. Tu madre dijo que si los encontramos, los llevemos arriba así se los damos a Deena y Blake.
Él abrió la caja con cuidado, tratando de no esparcir más polvo del que ya había, y metió la mano. La luz de sótano no era demasiado buena, pero aún pudo diferenciar las formas de todos sus juguetes viejos en la caja.
Levantó los dos primeros elementos encima de todos y los observó fijamente con la boca ligeramente abierta. Sus dos juguetes favoritos, las dos cosas que jamás escapaban de su mirada: Rosie y Posey los dinosaurios. Habían pasado siglos desde la última vez que los había visto. En su noveno cumpleaños, Draco y Hermione lo habían convencido de que los donara, y él lo había hecho sin rechistar.
Mirando al dinosaurio verde, Posey, su mente se vio invadida de repente con la razón por la que había llegado hacia él. levantó la mirada hacia su padre, quien estaba luchando contra otra caja.
-¿Papá?
-¿Sí?
-¿Qué sucedió con Pansy?
Los movimientos de Draco se detuvieron y levantó la mirada para encontrar la de su hijo - ¿Pansy?
-Nunca hablan de ella, salvo por esa vez que Lex tenía seis años y dibujó un mono, y Donny dijo que se veía justo como Pansy…
-No escuché nada sobre ella, ni de ella – se encogió de hombros Draco.
-¿Aún está casada con ese tipo?
Draco se encogió de hombros de nuevo - ¿Por qué todas las preguntas?
-No lo sé, solo me da curiosidad. Es mi madre después de todo…
-Hermione es tu madre – dijo Draco severamente.
-Papá, lo sé – dijo Zane pacientemente – Pero eso no evita que me pregunte cosas. No es como si pudiera ignorar completamente quién es ella.
-No sé qué pasó con ella, Z, y en realidad no me importa.
-¿Mamá sabe algo sobre ella?
-No, y no quiero que le preguntes nada – dijo Draco.
-Bueno – dijo Zane en voz baja, volviendo a guardar los dos dinosaurios en la caja.
-Zane – suspiró Draco – No te enojes.
Zane levantó la mirada y negó con la cabeza, forzando una sonrisa a su rostro – No estoy enojado, papá, de verdad. Solo tenía curiosidad. No es como si tuviera un hueco en mi vida en donde debió estar una madre. Lo prometo.
Draco miró a su hijo por un largo momento y sonrió suavemente – Bien, ayúdame con estas cajas y estaremos listos por hoy.
La cena transcurrió con normalidad: fuertes balbuceos viniendo de Blake, Deena tratando de evitar que Blake le arrojara comida, y Lex siendo reprendido por traer libros a la mesa. Zane miró todo esto con el corazón pesado y, después de la cena, regresó a su cuarto para encontrarse con que Wolf seguía durmiendo. Tomó su varita y la metió en su bolsillo antes de dejar la habitación.
Se detuvo en la sala donde Draco y Hermione estaban junto a Deena y Blake.
-Voy a salir por un par de horas – dijo Zane.
Draco levantó la mirada de un saltarín Blake en sus rodillas - ¿A dónde vas?
-Solo saldré – dijo Zane encogiéndose de hombros – Wolf está durmiendo, estaré de regreso antes de la medianoche.
-¿Tienes tu varita? – preguntó Hermione. Cuando Zane asintió, sonrió – Diviértete, cariño.
Zane tomó su capa, pero luego volvió a dejarla en el perchero. Hacía mucho calor como para una capa; sus jeans y camiseta serían suficiente. Mientras dejaba la casa, tomó una gran bocanada de aire salado que lo rodeaba.
Después de que Lex naciera, sus padres habían decidido que el apartamento en el que vivían era demasiado chico para criar una familia, así que habían empacado y se habían mudado a una pequeña comunidad tranquila en Portsmouth. Estaba localizada en una isla con un pequeño canal que la separaba de Inglaterra. Varios puentes conectaban la isla con el resto del país, pero el transporte nunca era un problema con la aparición y la red flú.
Zane caminó hacia el muelle y dejó que el leve viento jugara con su cabello. Hermione siempre lo presionaba para que lo cortara, pero él ni siquiera lo notaba. Se rizaba de forma molesta, siempre provocando que Draco se preguntara de dónde había sacado los rizos y ondas. A Hermione le gustaba decirle que el lechero era en realidad el padre de Zane.
Las hebras de cabello se frotaban contra el cuello de su camisa y se curvaban en sus orejas, pero usualmente lo empujaba hacia atrás con su mano. Con el paso del tiempo, el color rubio oscuro se había mezclado con sombras más claras, dejándolo al final con una desordenada mezcla de hebras oscuras y claras.
Pero en realidad, solo prefería no pensar en su cabello. Solo lo hacía estresarse.
Metió sus manos en sus bolsillos al finalmente alcanzar su destino, un área junto al muelle donde podría aparecerse en privado. Con toda la concentración que pudo reunir, repasó las leyes de la Aparición internacional y dejó atrás el aire húmedo de la playa.
Después de conseguir la dirección de un directorio, y de conseguir indicaciones del dueño de un café, Zane consiguió llegar al largo camino a la mansión que recordaba vagamente de su infancia.
En realidad no comprendía las razones de estar allí. Había una parte de él que realmente quería saber en qué andaba Pansy, también había una pequeña parte de él, una muy leve (y sin duda, muy Malfoy) que quería que ella se arrepintiera por no amar a su hijo.
Se detuvo frente a la puerta y llamó rápidamente, alejándose un paso y pasando una sola mano por su cabello. Contó hasta diez hasta que la puerta se abrió.
No se sorprendió cuando un elfo doméstico lo recibió y lo miró escéptico - ¿Puedo ayudarlo, señor?
-Sí, uh… ¿está Pansy aquí?
-¡Mi ama está en casa, sí! – chilló el elfo - ¿Quién la busca?
-Um, dígale que es Zane Malfoy – dijo con nerviosismo.
-¡Amo Zane! – volvió a gritar el elfo – Oh, ¡ha crecido tanto! ¡Recuerdo cuando era solo un bebé y luego cuando regresó con nosotros siendo un niño pequeño!
-Oh, gracias, creo – dijo él – Lo lamento, pero no recuerdo su nombre. Ha pasado mucho tiempo.
-¡Me honra saber que quiera conocer mi nombre, señor! Soy Sicily.
-Hola, Sicily – dijo él.
-Debe entrar, señor, apresúrese – dijo ella rápidamente – ¡Sígame y lo llevaré a mi ama!
Zane atravesó la puerta y observó a la mujer morena que estaba mirando hacia otra parte, voltear la cabeza y mirarlo con sorpresa. Estaba sentada con un libro entre sus manos, disfrutando la calidez de la chimenea.
Ella permaneció con la vista fija en su hijo por mucho tiempo, mirándolo a los ojos y luego pasando la vista de arriba hacia abajo, sin creer lo que estaba frente a ella.
-Hola – dijo Zane en voz baja, desviando la mirada de su madre biológica y enfocándola a sus zapatos.
-¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó ella lentamente.
Había sido un error. No debió venir en primer lugar. Él tenía una familia perfectamente buena en casa, que lo amaba con todo su ser, y él había venido igual con ninguna otra razón más que la de satisfacer su estúpida curiosidad.
-Te ves muy parecido a tu padre – dijo ella – No puedo creer que seas tú.
Él levantó la mirada hacia ella y se encogió de hombros – Solo vine para, uh, ver qué era de tu vida. Vi algo hoy que me recordó a ti.
-¿De verdad? ¿Qué fue?
-Encontré ese dinosaurio que me hiciste cuando estuve aquí – explicó él, notando lo tonto que sonaba eso.
-Lo siento, no lo recuerdo – dijo ella.
Zane la miró mientras ella le gesticulaba que tomara asiento. Había envejecido; ya tenía líneas en las esquinas de sus labios y ojos. Se veía cansada.
Él tomó asiento en la silla frente a ella y tamborileó los pies con nerviosismo - ¿Cómo está tu esposo?
Pansy se envaró y luego miró a la chimenea, con los ojos convertidos en hielo – Murió dos años atrás.
-Oh, lamento escuchar eso.
Ella se encogió de hombros y siguió mirando la chimenea - ¿Cómo está tu padre?
-Está bien – respondió él.
-¿Y su esposa?
-Mamá está bien, también – dijo Zane. Notó como ella se contrajo cuando él llamó a Hermione su mamá, pero no podía evitarlo. Esa era la verdad.
-No tuve ningún hijo más después de ti, Zane – le dijo ella de repente – Ángelo no podía tener hijos. Pero yo lo amaba, y pensé que no necesitaba ningún niño en mi vida.
Ummm, ok, esto es un tanto incómodo, Pansy…
Ella volteó a mirarlo y sonrió levemente – Has crecido mucho. Eres básicamente un hombre. Yo solo… yo solo desearía haber cambiado un poco las cosas. Quizás no estaría tan sola estos días. Tuve mucho tiempo para pensar en mi vida, y sé que cometí muchos errores, pero en realidad estoy feliz de que tu padre te haya criado. Solo Dios sabe lo que habría sucedido si te hubieras quedado conmigo.
Zane permaneció en silencio y se sintió un poco incómodo al escuchar el monólogo de Pansy.
-Me alegra que hayas venido a verme, Zane – dijo ella suavemente – Eres un buen niño y fuiste criado muy bien. No merezco tu amabilidad, pero te la agradezco de igual forma.
-No hay problema – murmuró él.
-¿Saben tus padres que estás aquí? – preguntó ella.
-Uh, no en realidad. No creo que les gustara mucho saber que estoy aquí – dijo él.
-Sé lo que piensan de mí – dijo ella – Tampoco es como si ellos me gustaran mucho. Pero, tú… tú eres una persona muy buena, Zane. Quisieras… ¿podrías… contarme algo acerca de ti?
Zane parpadeó lentamente y luego aclaró su garganta, sin saber en realidad qué decir. Pansy lo instó a contarle sobre sus años en Hogwarts, sus hermanos y sus planes. Él habló bajito, mirando a sus rodillas o a la pared mientras lo hacía. Después de casi dos horas, finalmente se levantó y pasó una mano por sus rizos, un hábito nervioso del que no podía deshacerse.
-Debería marcharme ya…
-Gracias por venir, Zane – dijo formalmente mientras se levantaba junto a él – Sería… ¿sería una gran molestia para ti visitarme de nuevo? Es decir, disfruté tu compañía y yo… bueno, no recibo muchas visitas.
-Seh, podría pasarme de nuevo – Zane se encogió de hombros. Se detuvo por un momento y la miró. Habló antes de que su mente tuviera la oportunidad de detenerlo - ¿Por qué no me amaste cuando era más joven?
La mandíbula de Pansy tembló ligeramente.
-No era un niño malo – continuó él, mirando a sus zapatos – Siempre sentí como si hubiera hecho algo malo, algo para lograr que la mujer que supuestamente tendría que ser mi madre me odiara. Traté de ser bueno, de verdad lo hice. Tenía un padre que me amaba incondicionalmente, abuelos que me malcriaban a mares y una madre que me amaba con fiereza, nunca permitiéndome recordar que mi madre biológica no me quería. Pero nunca lo olvidé. Estuvo siempre en el fondo de mi mente. Amo a mi familia, y tengo el privilegio de que ellos me amen también.
Su respiración era jadeante ahora, mientras volvía a pasar una mano por su cabello. Jamás había expresado esas cosas en voz alta. Jamás había pensado en ellas realmente.
-Pero, me molestaba que no te gustara. ¡Ni siquiera sé por qué me importaba! Me molestaba incluso más de lo que me importaba. Quizás soy egoísta y tengo esta necesidad inconsciente de agradarle a todo el mundo, o quizás soy terco como todo el resto de mi familia y no puedo dejar pasar las cosas… no lo sé. Yo… yo solo…ugh, olvídalo. Lo siento. Me voy.
Él volteó para alejarse, pero se detuvo cuando sintió una mano en su hombro.
-No puedo cambiar el pasado, Zane – dijo Pansy en un susurro – Probablemente no pueda mejorar las cosas entre nosotros, y en realidad ni siquiera sé cómo intentarlo. Pero, puedo disculparme por mi comportamiento anterior. Puedo comenzar una relación diferente contigo ahora. No puedo ser una madre para ti, dado que ya tienes una que hace un trabajo increíble, con todo el odio que me causa admitirlo. Eres todo lo que me queda, Zane. No tengo problemas con usar la culpa como motivación; es lo que me hizo una Slytherin… no sé si es tiempo de que me perdones, pero espero que al menos puedas darme una oportunidad.
Zane asintió envarado y luego salió de la sala.
Mientras alcanzaba la puerta principal en el vestíbulo, sintió unos brazos alrededor de su cintura que lo apretaron firmemente antes de dejarlo ir con rapidez. Volteó, sorprendido cuando vio a Pansy limpiar las esquinas de sus ojos – Ve a casa, Zane. Espero que regreses. Aún tienes que ponerme al día con un montón de cosas.
Él asintió de nuevo y dejó la casa, con su cabeza nadando entre confusión y un poco de euforia. No sabía que esperar cuando se apareció en Francia, pero estaba contento de haberlo hecho. La relación con su madre biológica no estaba ni cerca de ser normal, pero con el tiempo quizás podría llegar a entender los motivos que él tenía para volver a buscarla.
Por ahora, tenía una familia que ansiaba su regreso a casa y que lo amaba más de lo que cualquiera amaría a otro ser humano. Por ahora, eso era suficiente.
Con una sonrisa, se apareció de nuevo a casa en Portsmouth.
-Fin-
Nota de la Autora: Gracias, a todos, por el apoyo que recibió la historia. Disfruté escribirla muchísimo, y solo me queda agradecérselo a ustedes. Me pone triste saber que la historia llegó a su fin… otra cosa, Portsmouth está localizado en la Isla Portsea. Portsmouth no es la isla en realidad.
Nota de la Traductora: Bueno, este es el final. Realmente no tengo palabras para agradecer a todos los que me dejaron un comentario a lo largo de toda la traducción, de verdad, Gracias por el apoyo!
Elegv: nena! primero que nada, gracias por comentar, y por pasarte por mi otro fic! me encantaría que me dejes de alguna forma tu correo o facebook o algo para así poder responderte como se debe, podrías agregarme vos a Face, más abajo dejaré mi perfil. Bueno, con respecto al capítulo, al fin rhonda se animó a enfrentar su verguenza e invitar a salir a zabini... son muy lindos juntos! Lucius y los gemelos, como siempre, nos hacen pasarla bien, pero esta vez a Zane le tocó ser el maduro y pagar por sus bromas, lo que casi hizo a los gemelos sentir remordimiento :P aqui supimos tambien en quien se convirtió el bebé que hermione esperaba, y los otros hermanitos de Zane.. Nena, gracias por comentar y por leer, por dedicarle unos minutos de tu tiempo a esta traducción y por siempre dejarme palabritas de aliento! no te olvides de pasarme algún medio para comunicarme contigo, por favor! un beso enorme!
SALESIA:Definitivamente, Zane nos conmovio muchisimo al comprarle los remedios a pansy. y en este capi vemos también que la buscó para aclarar muchas dudas... Hermione ya quedó embarazada, y no pararon hasta que el pequeñito Blake llegó a la familia, aunque sea inesperadamente! :P Lucius es un personaje increible, entre las cremas y las donaciones anonimas, juro que se ganó mis aplausos! Ronna y blaise tienen un buen futuro, son muy lindos juntos, Y hermione, a pesar de que nunca fue fanatica de la adivinacion, con la intuicion le bastó para predecir esa union! :P Salesia, muchas gracias por tu continuo apoyo y palabras lindas en cada comentario. Me alegra saber que también te veré en próximas traducciones, pero tambien me gustaría que me agregaras a facebook o me mandaras tu correo! un beso enorme!
kyanemili: Hola! Gracias por animarte a dejar un comentario, y me super alegro qe disfrutaras la traduccion! Gracias tambien por tu apoyo, y espero verte también disfrutando de la próxima! un beso enorme!
Bliu Liz: nena tu review me llegó justo a tiempo para poder incluir la respuesta en este chapter jajajajaa Gracias por pasarte por aquí a leer el capi, te mando un beso enorme, y espero que hayas disfrutado la historia!
Bueno, si se me olvidó alguien para agradecer, me avisan! A los Guest que dejen RR en este capítulo no tendré cómo agradecerles, pero seguro lo leeré. Si alguno quiere, me agrega a Facebook, (me avisan quien son jaja) y charlamos por ahí. Yo encantadísima :) Gracias de antemano.
Summer of the Dragon , (el verano del dragón) verá la luz en unos minutos. Quienes estén interesados en leerla, ya saben, busquen mi perfil y allí la encontrarán :)
Mi Facebook: Pekis Fletcher (FF)
No me queda más que decirles a todos GRACIAS! Mi primera historia como traductora terminó, y estoy muy satisfecha con la respuesta generada. Espero verlos proximamente!
Un beso enorme, de una eternamente agradecida,
Pekis :)
