DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a LoveMyRomance quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.

Hola a todos! Aquí les traigo la nueva actualización y la última del año!... Espero que todos hayan tenido una excelente Navidad y que tengan un mejor aún Año Nuevo! yo por mi parte la estaré pasando en Cancún, disfrutando del sol, arena, y mar! hahahaha

Como siempre, muchas gracias por sus comentarios, no hay nada que me alegre más que el saber que la historia les gusta :D

Sin más... les dejo el capítulo!


Los tiempos están cambiando, reflexionaba Ginevra Weasley con los brazos cruzados y recargada sobre un árbol viendo hacia el Lago Negro. Giró la pluma entre sus dedos mientras sus pensamientos estaban en otro lado. Una suave brisa sopló sobre ella haciendo volar las puntas negro azabache de su cabello rojo fuego. Ella amaba su cabello, una pequeña sonrisa adornaba sus bonitas facciones. Astoria le había dado la idea una semana antes, y Ginny pensó ¿Por qué no? Aunque sí había tenido sus reservas al principio, alguien la convenció de que el cambio podría ser para lo mejor. De cierta manera representaba quién era ahora. Y que tan diferente era!

La gente hablaba de ella en los corredores, susurraban su nombre en clases, y la señalaban cuando creían que no los veía. Palabras como "Basura de Slytherin" y "Traidora" eran cosa de cada día. Ginevra sólo dejaba que todo se le escurriera, después de todo, la gente siempre habla.

La mayoría de la burlas eran sobretodo provenientes del Sr. Alexander Potter y su fiel compañero Ronald Weasley. Su propio hermano. Hizo una mueca de desagrado. Su familia había hecho de todo menos desheredarla después de que recibieron las noticias de su selección. Estaban furiosos, con caras más rojas que su cabello.

Se lo merecen, pensó Ginevra con el ceño fruncido. Habían estado tan seguros de que iba a entrar a Gryffindor. La mañana después de la ceremonia le habían mandado un paquete con una larga carta que hablaba sobre la tradición Weasley y un sueter (tejido a mano, por supuesto) en un repulsivo rojo y dorado. Oh, el placer que obtuvo al prenderle fuego sin siquiera parpadear. Su reacción tan radical había sorprendido a los compañeros a su alrededor y sin saberlo calló los rumores sobre dónde recaía realmente su lealtad. Suponía que podría simplemente haber cambiado los colores del ofensivo articulo, o incluso mandarlo de regreso con una nota pidiendo disculpas y dándoles la noticia.

Pero, ¿por qué? ¿por qué debería disculparse por su selección? Era donde ella pertenecía. La avergonzante "confianza" de su familia sólo mostraba lo poco que sabían de ella. Si le hubieran prestado un poco de atención antes, el resultado de la selección no les habría sorprendido tanto.

Supongo que no podía culparlos por completo por sus reacciones, no importa que tan injustificadas e irracionales fueran. Ella misma casi había tenido un colapso nervioso la primera noche en los dormitorios de Slytherin. Esa noche apenas había dormido algo. Preguntas y miedos plagaban su mente, impidiéndole siquiera cerrar los ojos. ¿Qué iba a pensar su familia? ¿Por qué estaba ahí? ¿Lograría pertenecer?

Mientas se encontraba acostada y temblando en su cama, Ginevra llegó a una conclusión. No le importaba una mierda. Ya era hora que se dejara de esconder de todos. Había pasado tanto tiempo reprimiendo su verdadero ser para poder seguir los intolerables estándares de sus padres. Casi había olvidado quién era ella en el proceso. Pero ahora era tiempo. Era tiempo de mostrarle a todos, de decirle al mundo sobre la verdadera Ginevra. Era tiempo de aceptar su lado oscuro, por decirlo de alguna manera.

Para ella, la verdad era una cosa muy sencilla. Y la verdad era que Ginevra Weasley estaba avergonzada. No se lo admitiría nunca a nadie, era su secreto mas oscuro hasta el momento.

Estaba avergonzada de su familia, específicamente de su extremo prejuicio a todo lo que fuera Slytherin (en serio, era casi tan malo como el de Ya-Sabes-Quién!) y del dinero familiar, o más bien la falta de. Todo era de segunda mano o hecho en casa. Sólo una vez le gustaría comprarse un lindo vestido sin siquiera mirar el precio. Quería algo que pudiera llamar suyo. No ropa polvoriento y pasada de moda que su prima Ingrid había usado. No importa a dónde fuera, sentía vergüenza. No había escapatoria.

Tenía nueve años cuando fue la primera vez a Hogsmade. La mayoría de las veces había demasiada gente y su mamá estaba muy cansada como para cuidar de todos sus hijos a la vez. Pero ese día su madre accedió a llevarla consigo. En su emoción, Ginny se puso el nuevo vestido que le habían dado esa semana. Era de un vibrante color rojo que combinaba con su cabello y con un diseño floral en el borde de color blanco. Sin duda era su mejor, y favorito, vestido. Sobretodo porque su madre le dijo que era nuevo. Aunque había empezado como el mejor día de su vida, rápidamente se convirtió en el peor.

Su mamá había desaparecido para ir a buscar a sus hermanos mayores: Fred y George. Les gustaba escaparse y entrar a las tiendas para hacerles bromas a los clientes.

Ginny se quedó parada junto a los estantes de ropa, admirando las esponjosas faldas hechas de tafeta, y los brillantes vestidos de noche de todos los colores imaginables. Ya sabía que no podía permitirse comprar uno, pero se sentía extrañamente satisfecha solo con mirar y admirar la variedad de vestidos.

Una mujer elegante, arrastrando lo que parecía ser su hija, interrumpió su observación. La niña parecía tener la misma edad que ella, y veía a Ginevra con una mirada curiosa. De repente sus ojos se iluminaron y apuntó a Ginny.

"Mami, mira! Es mi vestido, lo doné para los pobres hace dos semanas!" chilló emocionada. De repente una arruga apareció en la frente de la inocente niña. "¿Por qué lo esta usando esa niña? He cambiado de opinión, lo quiero de regreso," exigió acercándose a Ginny y jalando las mangas del vestido.

Su cara se había encendido hasta rivalizar con el color de su vestido, estaba mortificada. La madre de la pequeña niña sólo le dio a Ginny una mirada de desdén y arrastró a su hija fuera de ahí, pero el daño ya estaba hecho. Ginny se sentía como si no valiera nada, dolida. Estaba enojada con su madre, enojada consigo misma, enojada con todos.

Pero aun así no dijo ni una sola palabra de esto a nadie. Se lo quedó dentro, toda la vergüenza y humillación que había sufrido. Ella sabía que no debía resentirse por eso, pero lo estaba. Tan pronto como llegó a su casa, lloró. Quería hacer pedazos el vestido y lanzarlo al fuego de la chimenea. Pero no lo hizo, quería mantener feliz a su mamá. Asi que se quedó con el vestido. Aún estaba en el fondo de su armario en casa, un horrible recordatorio del pasado.

Sí, Ginevra estaba avergonzada de su familia y su falta de dinero, pero más que nada estaba avergonzada de ella misma. Sus padres habían sacrificado muchas cosas, y sabía que sus hermanos siempre la protegerían (excepto Ronald y el idiota de Percy). Y aun así, Ginevra sabía, en el fondo de su corazón, que ella lo dejaría todo si eso significaba conseguir lo que siempre había querido. Traicionaría a su familia en un segundo si eso le conseguía algo de poder. Cualquier tipo de poder.

Era cansado mantener la farsa. Le sonreía dulcemente a sus hermanos, saludaba educadamente a sus padres, y plasmaba una sonrisa en su cara cada vez que su papá describía alguno de sus inútiles objetos muggles. Todo era un acto, y ya estaba cansada de eso.

Ahora era libre. Libre de todas las expectativas, libre de la niña tonta llamada Ginny Weasley. Ahora se hacía llamar Ginevra, dejando de fuera su apellido. Si su familia decidía alejarse de una Slytherin rastrera como ella, que lo hicieran. No le importaba, de todas formas.

Se había tomado el consejo de Daphne muy en serio, y lo había dejado moldearla en la perfecta Slytherin. No fue tan difícil, de por si ella ya estaba a medio camino. Durante sus primeras semanas en Slytherin se dio cuenta de algo.

Todos los Slytherin se sentían atraídos al poder. Giraban a su alrededor, como moscas a un punto de luz. Dinero, sangre, linaje, belleza, nada de eso significaba algo si no tenías poder.

Y así Ginevra planeo día y noche para volverse quien era ahora. Ella era superior a todos. Por primera vez en su vida la habían puesto en un pedestal para que los demás la admiren desde lejos.

La primera parte de su plan había salido sin contratiempos.

"Desacredita a la niña tonta. Ve descubriendo todos sus secretos, todas las mentiras que ha dicho y velas revelando una por una. Pero no te dejes llevar, revela sólo aquello que te sirva en el momento. Guarda todo lo demás para chantajearla después."

Oh, había desacreditada a Evanna Rosier perfectamente bien. La humilló, avergonzó, deshonró hasta que apenas y aparecía en público. Pobre niña. Pero eso es lo que se merecía por mentir. Ginevra odiaba a los mentirosos.

No fue difícil descubrir la historia. La niña alardeaba y presumía de sus conexiones con la antigua casa Black tantas veces que levantó las sospechas de Ginevra. Con un poco de ayuda de la pequeña de las Greengrass y muchas horas revisando árboles familiares, había llegado a una conclusión sorprendente.

Evanna Rosier no estaba relacionada con la casa Black para nada. De hecho, la pequeña niña apenas era considerada parte la familia Rosier. Sus padres eran squibs, descendientes de otros squibs que fueron desheredados de sus familias por varias generaciones. Aunque habían hecho una fortuna en el mundo muggle, nunca serían aceptados en la sociedad mágica.

Todo lo que tomó fue planear una conversación enfrente de la chismosa numero uno de su año, y el chisme se corrió por todo el castillo en menos de cuatro horas. Le dio satisfacción ver a la avergonzaba castaña salir corriendo del comedor hecha un mar de lágrimas. El grupo de niñas que la habían estaba siguiendo a todos lados como buenos perritos falderos la evitaban, arrugando la nariz en disgusto cuando la veían. Ginevra sonrió.

"Después, ya que hayas hecho que duden de ella, dales algo nuevo de qué hablar. Tú. Todos deben saber tu nombre; todos deben saber qué haces, qué es lo que te gusta y así. ¿Entiendes?"

Con todos los rumores que había de ella por todo el castillo, esto fue fácil de lograr. La gente sabía quién era; la veían día y noche, esperando a que estallara por toda la presión. Pero ya que no se veía nada menos que perfecto en público, todos fueron de desearle una horrible muerte, a saber todo sobre ella.

"Una vez que tengas a todos hablando de ti empieza a crear tu imagen. La chica Slytherin perfecta debe ser fría, astuta, implacable, manipuladora cuando se necesite, e inteligente. No tienes que ser perfecta como tal, sólo lo suficientemente buena como para que los demás crean que lo eres."

Esta fue por mucho la parte más fácil de su plan maestro. Siempre había tenido una personalidad dominante, era tiempo de subir la intensidad un poco. Cuando entraba a una habitación, exigía atención, y todos sentían sus ojos moverse involuntariamente hacia ella. Todos sabían que tenía de las mejores notas en su año, y parecía que nunca tenía un pelo fuera de lugar. El hecho de que apenas hablaba con alguien hacía que la gente la admirara aún más. No podían evitar sentirse atraídos por su misteriosa aura.

"Tan pronto tengas la imagen perfecta selecciona a un par de gente con la que puedas ser vista. Así, todas van a querer estar en ese grupo sólo para estar cerca de ti. Astoria puede ayudarte con eso, siempre ha sido buena juzgando el carácter de la gente."

El día en que vieron a Ginevra Weasley saludar a Hadrian Riddle como si fueran viejos amigos, fue el día que empezó a ser seguida por niñas de primer año de todas las casas, tropezando unas con otras para tener la oportunidad de hablar con ella. Era muy bien sabido que el alto y pelinegro chico era una de los niños más atractivos de Hogwarts. Todos sabían de su grupo élite de amigos, y como tenía una cantidad ilimitada de conexiones. Incluso alumnos mayores lo admiraban, aunque él no parecía notar (o importarle) sus atenciones.

Ginevra podría haber adoptado fácilmente a todas las lacayas traidoras de Evanna, pero entonces, ¿dónde estaría la exclusividad? Una princesa no podía ser considerada realeza si no tenía lacayos a los cuales dirigir!

Después de mucha consideración, Ginny creó un grupo de tres niñas (incluida Astoria y ella misma) junto con tres niños. Los eligió basándose en sus conexiones, dinero, y linaje. Era todo político. Su decisión sólo hizo que los demás quisieran ser parte de su grupo aún más.

"La parte más difícil es mantener el poder. Incluso cuando ya hayas logrado ser la Princesa de tu año, no es un puesto seguro. Cualquier día, cualquier minuto de hecho, podrías perder tu título. Poder es lo más difícil de ganar y lo más fácil de perder. Así que siempre debes estar alerta."

Justo como Daphne dijo, esta estaba siendo la parte más difícil de su plan. No todos estaban encantados con la idea de que una Weasley reinara sobre Slytherin y ya había puesto a fin a varios intentos de rebelión entre los de primer año. Había trabajado sin descanso para llegar a donde estaba ahora, en la cima. Nada podía detener a Ginevra ahora.

Excepto ella.

Los brillantes ojos café de Ginevra estaban centrados en una persona. Se estiró con lentitud pero sin hacer ningún movimiento para pararse de su cómoda posición. Su figura estaba medio escondida por la sombra de las ramas del árbol, era un milagro que la otra niña la hubiera visto. Suspirando en aceptación, Ginny se enderezó y espero a que la chica se acercara.

"Ginny," dijo la niña cortantemente, cruzando los brazos para imitar la postura de la pelirroja.

"Es Ginevra," corrigió.

La niña rodó los ojos. "Perdón," se disculpó, pero su voz no denotaba el sentimiento. "Ginevra," dijo una vez más.

"¿Sí?"

"¿No crees que esto se te esta saliendo un poco de control?" preguntó seriamente.

"No Astoria. No lo creo," contestó Ginevra endureciendo las facciones. Este había sido tema de discusión por los últimos días, y siendo honesta, ya se estaba cansando.

Si Astoria notó la reticencia de su mejor amiga, lo ignoró. "Sólo creo que estamos siendo un poco… ¿cuál es la palabra? Crueles," presionó Astoria, observando la cara de su amiga para ver si había alguna reacción.

La cara de Ginevra no mostró ninguna emoción, y se encogió de hombros despreocupadamente, "Ok."

Silencio. Astoria se estrujó las manos, esperando a que su amiga dijera algo más. No lo hizo. Sus ojos verde-azulado brillaron con indignación. "Ginevra, hablarás conmigo ahora mismo. Ya has humillado a la chica Rosier; nadie quiere hablar con ella. ¿No crees que es suficiente?"

"No," su respuesta fue brusca, y no dijo nada mas.

"Por favor, Ginny. ¿No puedes solo ser feliz? Mandas sobre Slytherin como querías. Deja en paz a la chica!" pidió Astoria.

"Dije que no, Astoria,"

"¿Pero por qué?" gritó la chica.

"Esta tratando de convencer a los otros de primer año para que se vuelvan en mi contra. De alguna manera ella cree que yo soy la razón por la que los demás en Slytherin la desprecian."

"Pero, tú eres la razón por la que todo Slytherin la detesta," señaló Astoria con ira.

"Detalles," movió la mano restándole importancia. "Además, todo se vale en le guerra y el amor."

"¿Eso que significa? No importa, sólo deja de humillarla, Gin. Ella tiene la habitación junto a la mía, y tengo que escucharla su horrible llanto cuando intento dormir. Llora todas la noches, pobre niña."

"¿Lo hace?" Ginny arqueó una ceja. "Bien. Acerca de tu predicamento, sólo lanza un hechizo silenciador."

"¿Qué te pasa?" gritó Astoria, poniendo las manos en la cadera. "Tú querías ser la Princesa de Slytherin y yo accedí a ayudarte a llegar ahí," siseó. "A lo que no accedí es a permitirte tratar a todos los demás como basura. Estas siendo una bully, Ginny. Estas torturando a la pobre niña todos los días. Tú no eres así."

"La gente cambia, Astoria," le recordó la pelirroja, caminando elegantemente alrededor de la niña. Comenzó a alejarse de ella, pero Astoria la tomó del brazo, enterrando dolorosamente sus perfectas uñas en la piel de la otra niña.

"Esta no es mi mejor amiga Ginny. Quiero a la alegre, despreocupada, y graciosa niña de regreso. No esta mala interpretación de ella," dijo Astoria con tristeza, viendo a Ginevra.

"Ya se fue," fueron las únicas palabras que pronunció antes de zafarse del agarre de Astoria y sin que se diera cuenta metió un libro negro en la bolsa de la niña.


Biblioteca de Hogwarts (31 de octubre, 8:30 pm)

Hadrian Riddle se deslizó en silencio en el asiento frente a la bruja de cabello castaño y ondulado, viendo divertido como ésta ni siquiera alzó la mirada del gran libro que estaba leyendo.

"Hola, Granger," la saludó, disfrutando ver la cara de sorpresa de la chica. Hizo una mueca al escuchar un fuerte ruido cuando la rodilla de la niña golpeó la mesa de madera por la sorpresa. Ella gruñó y se sobó la rodilla, fulminando a Hadrian con la mirada.

"Hadrian, que agradable sorpresa," respondió con sarcasmo quitándose el pelo de la cara. Hadrian le dio una sonrisa traviesa y se inclinó sobra la mesa para acomodarle un mechón detrás de la oreja.

Hermione se sonrojó adorablemente y se aclaró la garganta. "¿Puedo ayudarte en algo?"

Él sonrió de medio lado. "De hecho, tengo algo que puede interesarte," no le pasó desapercibido como sus mejillas subieron un tono más de rojo.

"Bueno, dímelo de una vez," respondió cruzando los brazos sobre la mesa. Los ojos de Hadrian brillaron mientras sacaba un libro de su mochila. Con cuidado, lo puso sobre la mesa y observó como sus ojos se abrían con sorpresa.

"Es un libro," dijo con asombro, viendo la polvosa cubierta y las letras doradas sobre la espina.

"Sí, estoy consciente de eso," sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos.

Movió la mano para tocarlo pero antes miró a Hadrian pidiéndole permiso. El sonrió y asintió. Ella dejó salir un sonido de emoción y pasó un dedo por la espina, mientras que con la otra mano abría el libro. Observó las hojas amarillentas con gran interés.

"¿Qué tan viejo es este libro?" preguntó maravillada, pasando las páginas con cuidado.

Hadrian se encogió de hombros. "Cinco mil años."

Ella se congeló. Sus manos empezaron a temblar. "¿Cinco mil?" dijo en un jadeo.

"Siglos más, siglos menos."

De repente, sintió un par de brazos rodearlo. Su cuerpo era cálido, y aunque su cabello lo estaba sofocando, sonrió. Hadrian le devolvió el abrazo algo incómodo. Hermione lo soltó unos momentos después, pero le lanzó una sonrisa despampanante y le dio un beso en la mejilla. "Gracias."

"¿Por qué?"

"Por compartir esto conmigo," señaló al libro. "¿Cómo sabías?"

"¿Perdón?"

"¿Cómo sabías que amo los libros viejos?" elaboró Hermione.

"Adiviné," sonrió Hadrian. "Si estas asi de emocionada ahora, no quiero imaginar como te podrás cuando te diga que puedes quedártelo."

"Oh, Hadrian, no tienes que hacer eso," dijo suavemente. "Ha de haberte costado una fortuna!"

Hadrian se alzó de hombros nuevamente. "Ya lo he leído varias veces. Sólo creí que ibas a encontrar el tema del libro interesante."

Hermione sonrió y continuó pasando las páginas. De repente alzó la mirada. "Es un libro de runas antiguas," dijo. "Escrito por Marcus Rousseau," miró intensamente a Hadrian y sus ojos se entrecerraron. "Es un reconocido autor de artes oscuras."

Hadrian se negó a ser desalentado, y alzó una ceja en su lugar. "Oh, ¿en serio?"

"No juegues conmigo, Hadrian Riddle," dijo molesta, cerrando el libro con fuerte golpe. "¿Hay alguna razón por la que me estés dando un libro sobre artes oscuras?"

"Pensé que lo disfrutarías. Tiene mucha información valiosa que uno no puede encontrar en otro libro en estos tiempos modernos," respondió.

"Es magia negra," dijo Hermione con determinación, cruzando los brazos.

"Hermione, ¿cuándo lo vas a entender?" suspiró con pesadez. "Toda la magia es sólo magia. No puede ser clasificada como Blanca o Negra."

"Sí se puede, y esto es magia negra," insistió.

"Ok, entonces queridísima Hermione, dime, ¿cómo es que este libro es oscuro, eh?"

La niña abrió la boca para responder pero hizo una pausa. La cerró por un momento en el que parecía estar pensando con profundidad. "Seguramente tiene hechizos oscuros dentro de él, y esta lleno con maneras de torturar personas," dijo finalmente.

"¿Leíste el libro?" preguntó Hadrian.

"No, pero-"

"No juzgues un libro por su portada, Hermione," dijo sombríamente, volteando la cabeza para no ver la penetrante mirada de la niña.

"Esa es una frase muggle," dijo con sorpresa.

"Daphne me la enseñó," explicó Hadrian. "No puedes declarar que es magia oscura sin siquiera saber lo que hay dentro."

"No voy a ver lo que hay adentro. que hay magia negra dentro de él y no quiero involucrarme en eso," declaró.

"Esta bien. Pero sé que estabas interesada en tomar Runas Antiguas el próxima año y este libro seguro te habría ayudado a empezar con buen pie. Podrías haberte puesto al corriente con el conocimiento que todos los sangre pura tienen, incluso superarlos, pero supongo que estas contenta con empezar el año sin estar preparada."

Empujó la silla hacia atrás y se paró para irse. Sabía que había tocado un punto sensible al comparar su falta de conocimiento en este particular tema con aquellos que tenían sangre superior a la de ella. Ella nunca se lo había dicho directamente, pero Hadrian sabía exactamente por qué se esforzaba tanto por tener las mejores calificaciones y contestar todas las preguntas correctamente. Quería probarle a todos que aunque era una sangresucia, merecía tener magia. Ella era mejor.

Hadrian tomó el antiguo libro y lo metió en su mochila muy lentamente. Vio algo inidentificable cruzar por sus ojos, pero se puso la mochila sobre el hombre de todas formas. Dio un paso lejos de la mesa y después otro.

Tres… Dos… Uno… Medio… Un cuarto… Un octavo… Maldición, ¿por qué no estaba corriendo detrás de él?

Continuó caminando hacia las puertas de la biblioteca e hizo una pausa al llegar a ellas. Lanzó una discreta mirada sobre su hombro. Ninguna bruja con rizos achocolatados corría detrás de él. Pasó por las puertas de la biblioteca y suspiró con decepción. Lo había arruinado. Ahora tenía que encontrar manera para hacerla aprender artes oscuras, de lo contrario, tendría que lidiar con la furia de su padre. Y como buen Slytherin, prefería condenar otra alma que morir a base de crucios.

Estaba a punto de dar la vuelta en el corredor cuando sintió una suave mano tomar su brazo. Hadrian sonrió y se volteó sólo para encontrarse con unos intensos ojos azules en lugar de ojos color chocolate. Su sonrisa desapareció. "Daphne."

La niña frunció el ceño. "Es bueno verte a ti también."

El pelinegro pasó una mano por su cabello. "Lo siento Daphne, es sólo que estaba esperando a algui-"

"¿Hadrian? Oh, gracias a Merlin ahí estas," gritó Hermione, corriendo para alcanzarlo. Hadrian trató de esconder la enorme sonrisa que apareció en su cara, pero era muy difícil. Era claro que había corrido todo el camino.

Hermione estaba tratando de recuperar el aliento y su cara estaba totalmente roja. Se agachó y alzó una mano hacia él para que la esperara en lo que se recuperaba. Hadrian se tragó la risa.

"Estas un poco fuera de forma, ¿no es así, querida?" se burló.

Hermione frunció el ceño. "¿Me estas diciendo gorda? No todos podemos ser grandes jugadores de quidditch como tú," sonrió para hacerle ver que estaba bromeando. De repente, apuntó a la bolsa. "Creo que tienes algo que me pertenece."

Daphne se aclaró la garganta y miró entre los dos. Los ojos de Hermione se abrieron como platos. "Oh, Daphne! No te había visto ahí parada! ¿cómo has estado?" preguntó.

"Espléndidamente bien," respondió cruzando los brazos. "Entonces, ¿qué esta pasando? Estoy confundida."

Hadrian hizo un esto señalando al libro en su mochila. "¿Te refieres a este libro, Srta. Granger? Estaba bajo la impresión de que no quería tener nada que ver con él."

Hermione rodó los ojos. "Deja el acto, Riddle. Sabes que puedo ver perfectamente a través de tus pobremente enmascaradas manipulaciones."

Hadrian fingió un jadeó y puso una mano sobre su pecho. "Oh, me lastimas con esas terribles acusaciones, Granger."

"Bueno, si no esta dispuesta a darme lo que pido, entonces supongo que tendré que sobrevivir sin él, Sr. Riddle," sus ojos tenían un brillo maquiavélico y se dio la vuelta sobre los talones, sólo para ser detenida por Hadrian tomándole el brazo.

Jaló su brazo con un poco de fuerza, y la castaña se estrelló en su pecho.

Se inclinó para susurrar en su oído. "No puedes usar mis manipulaciones en mi, Hermione."

Ella rodó los ojos pero sonrió de todas formas. Sus brazos se cerraron en su cintura y lo jaló a un abrazo rompe huesos. Alzó la mirada hacia él. "Gracias por el libro, Hadrian. Nadie había hecho algo asi por mí. Sin importar las motivaciones detrás de."

Hadrian sonrió y la soltó. "Todavía no te lo he dado."

Sus ojos se iluminaron y alzó el libro entre sus manos con una sonrisa ladina. "Lo saqué de tu mochila mientras tú me toqueteabas," explicó al ver su mirada confundida.

Él negó con la cabeza y rió. "Eres una bruja loca."

Ella sonrió abiertamente y comenzó a caminar hacia atrás lanzándole un beso. "Sí, pero así me amas."

"Te aguanto," corrigió. Ella sólo sonrió de lado y continuó caminando.

"Entonces, ¿qué fue eso?" preguntó Daphne con curiosidad alzando una ceja.

"Oh, hola Daphne! Casi me olvidó que estabas aquí!"

"Hadrian, he estado aquí. Todo el tiempo."

"Oh, claro."

"¿Vas a contestar mi pregunta?"

"Claro. Bueno, mi padre me dio una nueva tarea este año e involucra enseñarle a Hermione sobre las artes oscuras," explicó Hadrian, ofreciéndole el brazo a Daphne como el caballero que era.

Daphne entrelazó su brazo con el suyo y comenzaron a caminar hacia el Gran Comedor para cenar. "Hadrian…" hizo una pausa. "No puedes obligarla a aprender artes oscuras."

"No estoy forzándola, amor. Sólo la estoy guiando hacia su destino," dijo descaradamente. "Vamos, se nos esta haciendo tarde. Creo que van a servir pie esta noche. Banquete especial del Día de Todos los Muertos y todo eso."

"Hadrian, sólo dilo. Ha-Lo-Ween," dijo lentamente.

Desafiante, negó con la cabeza. "Nunca."

Daphne suspiró en derrota. Por lo menos lo intentó. Juntos, entraron por las grandes puertas y se fueron a sentar en la mesa de Slytherin. Hadrian les dio un corto saludo con la cabeza a Ginevra y a la hermana de Daphne, Astoria. Luego se sentó en su lugar después que Daphne lo hiciera. Saludó a sus amigos pero sus ojos se dirigieron con curiosidad al espacio vacío donde usualmente se sentaba Neville.

"¿Dónde esta Longbottom?" preguntó con curiosidad tomando un trago de agua helada. Dejó que su mirada vagara a la mesa de Ravenclaw y le lanzó un guiño a Hermione que hizo que ésta se sonrojara.

"Dijo que se sentía mal, se quedó a dormir en la sala común mejor," explicó Blaise.

Draco negó decepcionado. "Le dije que mejor se fuera a su habitación, pero no se quiso mover. Obviamente no ha aprendido la lección desde que se quedó dormido en la sala común y Millicent Bulstrode intentó abusar de él," dijo con una risa. "Tiene suerte de que la atrapara antes de que hiciera algo mas que besarle la cara."

Blaise sacudió la cabeza. "Qué es lo que ve en él, no tengo ni la menor idea. Yo soy mucho más atractivo."

"Por favor, yo tengo a todas las de sexto año atrás de mi," bufó Draco.

"Daphne es una mujer, preguntémosle a ella," dijo Blaise. "Daphne, ¿quién de nosotros dos es más atractivo?"

Pero la atención de la chica estaba en otro lado. Hadrian siguió su mirada al final de la mesa, donde Astoria Greengrass estaba sentada. Estaba a punto de preguntarle a Daphne qué pasaba, cuando se dio cuenta de algo. La pelirroja a la que se había ido acostumbrando estaba sentada casi en medio de la mesa, mientras que su mejor amiga estaba hasta el final. Hadrian frunció el ceño.

"Parece que Ginevra se esta adaptando bien," comentó casual. Daphne desvió la mirada de su hermana y asintió. "¿Por qué Astoria esta sentada, allá?"

"No estoy segura," murmuró Daphne. Estaba a punto de insertar su tenedor en una lechuga pero repentinamente lo soltó haciéndolo chocar con su plato. "Le dije que no hiciera esto."

"¿Hacer qué?" preguntó Blaise sirviéndose un pedazo de tarta de melaza.

"Hacer que la seleccionar en Slytherin," susurró Daphne para no atraer atención indeseada. "Le dije que dejara al sombrero seleccionarla para la casa que fuera perfecta para ella."

"No entiendo… ¿no estas feliz de que Astoria este en Slytherin?" preguntó Draco confundido.

"Estoy feliz," insistió Daphne. "Pero estoy decepcionada de Astoria. Se tomó muy a pecho la historia de que toda nuestra familia es de Slytherin. No creo que el sombrero la haya puesto en Slytherin, creo que ella le insistió que la pusiera aquí."

"¿Por qué haría eso?" preguntó Hadrian con curiosidad.

"Es una asustadiza niña de primero, Hadrian. Estaba asustada de ser seleccionada en, vamos a decir Gryffindor, por lo que le pasó a Destiny. Estaba asustada de lo que iba a decir la gente, así que pidió ser puesta en Slytherin," explicó Daphne.

"¿A qué casa crees que debió haber sido seleccionada?" preguntó Draco.

Daphne murmuró su respuesta por lo bajo y nadie entendió lo que dijo.

"¿Qué?"

"Dije, 'Hufflepuff'," confesó, bajando con rapidez la cabeza para esquivar las miradas incrédulas.

"Wow… Daphne, no sabía que odiaras tanto a Astoria," bromeó Blaise.

"Pero… ella es una Slytherin!" exclamó Draco. "Es demasiado astuta como para estar en Hufflepuff."

"Sólo porque sea traviesa no quiere decir que eso la hace una Slytherin," le recordó Hadrian. "Ahora que lo mencionas, recuerdo que era a ella la que molestaba que Draco estuviera dándole órdenes todo el tiempo a Dobby, el elfo doméstico."

Daphne asintió. "Exacto. Es demasiado buena para estar aquí."

"Bueno, no hay nada que puedas hacer ahora," dijo Blaise.

"Es sólo que me siento mal por ella ahora que Ginevra es claramente la Princesa de su año, por lo menos por ahora, y no creo que Astoria este acostumbrada a ese tipo de indiferencia."

"Espera, ¿Weaselette ya es princesa?" exclamó Blaise, desviando su mirada a la bonita pelirroja.

"¿Sabes sobre las Princesas?" preguntó Daphne, la sorpresa evidente en su rostro.

"Sí, aparentemente mi mamá fue Reina en sus años de gloria y le contó todo a Destiny. Después Destiny nos contó a nosotros."

"Por cierto, ¿dónde esta Destiny?" comentó Hadrian dando una mirada rápida al comedor.

"Baño de niñas," dijo Daphne. "Se suponía que me iba a encontrar con ella ahí en cinco minutos, pero de seguro ya viene para acá."

"¿Cómo sabes? Tú y Hadrian entraron al comedor y se sentaron. ¿En qué momento hablaste con ella?" Draco la veía con sospecha.

Daphne rió. "Es un lenguaje secreto de niñas. Incluso si te lo dijera, no lo comprenderías."

Hadrian sonrió de medio lado. "Mientras no tengamos que pelear con otro troll, por mi esta bien."

Blaise asintió de acuerdo. "Te entiendo, amigo. El reducto que mandé para matar a esa bestia, realmente nos salvó a todos!"

Hadrian bufó. "¿ venciste al trol? Neville y yo lo vencimos, maldito idiota! Tú sólo gritaste como la niñita que eres!"

"A ver Hadrian, de acuerdo a McGonagall, el reducto de Blaise fue lo que mató al trol," reprendió Draco con una sonrisa en la cara.

"No puedo creer que se haya creído eso," Blaise negó con la cabeza. "Ni siquiera un slytherin de primer año creería que maté a un trol con un reducto."

"No creo que nos haya creído, pero tampoco podía acusarnos sin tener alguna prueba," razonó Daphne. "Después de todo, uno tendría que ser más tonto que un trol para creer que Blaise podría vencer a un trol él mismo."


Corredor de Hogwarts (31 de octubre, 9:30 pm)

Destiny Lestrange caminaba sola por el pasillo vacío, escabulléndose entre las mazmorras para regresar al Gran Comedor. Ya que el baño más cercano estaba en el primer piso y ese en particular le traía malas memorias, se había visto forzada a ir a la mazmorras. Aunque ahora parecía estar probando ser una mala idea. Las mazmorras se sentían como si estuvieras en la tundra ártica, y sólo era Octubre! Estaba a punto de realizar un hechizo de calentamiento sobre ella misma cuando de repente alguien la tomó del brazo y la arrastró a un oscuro nicho.

Destiny se giró rápidamente y apuntó su varita entre los ojos de su atacante. El delicado brillo de una antorcha delineó el contorno del rostro de la persona y Destiny suspiró de alivio antes de fruncir el ceño.

"¿Qué demonios fue eso? ¿estas tratando de matarme?" dijo con las manos en las caderas.

Su atacante sonrió seductoramente, pero Destiny no se acobardó. "Ni lo pienses. No me acorralas en un oscuro pasillo y esperes que haga algo que no sea matarte!"

"Vamos Destiny, la idea era sorprenderte, ya sabes, atraparte con la guardia baja."

"Piensa de nuevo, genio! Soy una jodida vidente! No puedes sorprenderme!"

Él se rascó la nuca. "Bueno, valía la pena intentarlo. Dijiste que a las chicas les gusta que las sorprendan."

Ella sonrió y le pegó juguetonamente en la cabeza. "Tonto. No me refería a una verdadera, casi-secuestro, sorpresa. Me refería a flora, chocolates, o algo así."

"Pero tú odias el chocolate," señaló.

"Mis flores favoritas son las margaritas," sonrió, tomando con timidez la mano del chico entre las suyas.

"Lo tendré en mente," dijo el chico con una sonrisa. "Entonces, ¿cómo le hiciste para salir del comedor sin ser interrogada por tu querido hermano?"

Destiny lo golpeó en el estómago con el codo. "Oye, se amable."

"Es sólo que no me gusta el tener que estar viéndonos a escondidas todo el tiempo, Destiny," admitió pasando un brazo por los hombros de la chica.

"Neville, sabes que es necesario. No es seguro para nadie que lo sepan. Además es sólo por otros seis meses mas o menos," lo trató de convencer sin mucho entusiasmo.

"Lo sé," dijo Neville en voz baja.

"Deja de fruncir el ceño, te van a salir arrugas," dijo Destiny con una sonrisa.

"Te escuchas como mi Nana."

"Sólo digo… tal vez no me gustan los chicos con arrugas," dijo sonriendo.

"Tal vez a mi no me gustan las chicas que lo saben todo," contraatacó.

Destiny apretó los labios. "Touché."

"Vamos, se van a estar preguntando dónde has estado," Neville sonrió. "¿Carreritas a ver quién llega primero?"

Destiny se paró de puntitas y acarició sus labios contra la oreja del chico. "Que gane el mejor," susurró, y con un rápido beso en la mejilla echó a correr a toda velocidad.

Neville se quedó paralizado por un segundo antes de correr detrás de ella gritando, "Oye, eso no fue justo!"

Lo único que tuvo como respuesta fue una tintineante risa.

Ya que él era más alto que ella, no tardó mucho en alcanzarla y lanzarle burlón un beso cuando la rebasó. Cuando dieron vuelta en una esquina, Neville decidió apiadarse de su novia y bajó el ritmo, comenzando a correr hacia atrás.

Ella bufó enojada y abrió la boca para insultarlo, sin duda alguna. Pero entonces se detuvo abruptamente y Neville frunció el ceño al ver la expresión alarmada en su rostro. Se detuvo y esperó a que ella caminara hacia él.

"¿Qué pasa?" preguntó preocupado. En respuesta, ella apuntó a algo a sus espaldas. Volteó y la sangre se le congeló ante la espantosa escena.

Sus zapatos estaban mojados, probablemente por la capa de agua que parecía haber inundado por completo el piso. Algo estaba colgando del soporte de la antorcha, Destiny jadeó.

"¿Acaso es?" saltó hacia atrás al ver exactamente lo que era. Neville estaba horrorizado al ver a la Sra. Norris, la gata de Filch, colgando de la cola. El gato parecía muerto ya que no se movía ni parpadeaba.

Algo brillante en la pared atrajo la atención de Neville, quien alzó un poco la cabeza. Inhaló con sorpresa y dio un paso atrás. Las escalofriantes palabras estaban escritas en rojo, ¿era eso sangre?

"La Cámara de los Secretos ha sido abierta. Enemigos del heredero, teman," leyó en voz alta con la voz estrangulada. "Destiny, vámonos de aquí," insistió.

Pero era demasiado tarde. Un grupo de estudiantes entró al pasillo, probablemente regresando del banquete en el Gran Comedor. Estaban conversando unos con otros, soltando risas y grititos de emoción. De repente, una chica dejó salir un agudo gritó y Destiny volteó veloz la cabeza. Más gritos se empezaron a escuchar y un alumno de primer año incluso se desmayó.

Antes de que pudiera decir algo, McGonagall y Dumbledore llegaron.

La cara de Dumbledore estaba ceniza, y la de McGonagall congelada en miedo. Apuntó con el dedo a Destiny y Neville acusadoramente. "U-ustedes, ¿qué han hecho?! ¿Cómo h- Qué es lo que pasó?"

Ni Destiny ni Neville contestaron, sólo observaban la horrible escena con miedo.

Un grupo de cinco estudiantes dieron la vuelta a la esquina con tranquilidad, riendo entre ellos y con sonrisas en la cara. Estaban demasiado enfrascados en su mundo como para darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, pero entonces el chico de cabello rubio platinado alzó la mirada y se paralizó.

Apuntó con un tembloroso dedo a la imagen frente a él, haciendo que sus amigos también se pararan. Hubo un coro de jadeos de sorpresa.

El chico italiano de pelo negro, sin tacto, se volvió a sus amigos y les susurro algo a sus amigos que sonaba sospechosamente a algo como. "Por lo menos no es un trol."


RESPUESTA A REVIEWS SIN CUENTA EN FF

Rocio - Muchas gracias por tu review! Traté de actualizar lo más rápido que pude hahaha pero ya sabes.. es Navidad y el mundo se vuelve loco y el tiempo demasiado corto hahaha disfruta el capítulo!

SALESIA - Sí, creo que eso es lo que más trata de mostrar la historia. Cómo los malos no son tan malos y los buenos no son tan buenos hahaha.

Claro! Daphne ha sido educada para eso, además de que tiene todo el apoyo y el carácter para serlo. Y Ginny, pues ya vamos viendo como ha ido cambiando, y pues sí, su forma de ser le ayudará a subir todos los escalafones dentro de Slytherin. Destiny... pues ya sabemos para dónde se dirigen sus sentimientos amorosos hahaha, ahora a ver qué tal reaccionan los demás cuando se enteren.

Todavía no tenemos interacción entre Draco y Herms, además de que cada vez que hay solo son peleas hahaha pero luego son graciosas, entonces se les perdona hahaha. Sí, la verdad es que entre Hadrian y Dumbledore se pelean el premio por el mejor actor hahahaha

A ver qué te parece este nuevo capítulo!

guest 19 - Gracias por tu comentario!... Sí, yo también estoy de acuerdo con eso, aunque para algunos fue raro que Daphne haya elegido a Ginny sobre Astoria, creo que se puede ver que la pelirroja puede llegar a ser mucho más fría, calculadora, que Astoria y pues eso es primordial para sobrevivir en esa casa.

Los Potter son.. no tengo palabras para describirlos, pero lo unico que puedo decir es que me da gusto que sufran hahahaha Hadrian no los va a perdonar tan fácilmente... si es que los llega a perdonar si quiera.


Eso es todo por hoy mis queridos lectores! Espero que disfruten el capítulo y nos estamos leyendo en unas cuantas semanas!... ya tengo el otro capítulo casi completo asi que no creo que tengan que esperar mucho! :D

Feliz Navidad (atrasada) y Feliz Año Nuevo (adelantado)!

ana karen malfoy