Capitulo 25: El principio del cambio
A tientas, en la oscuridad buscó el interruptor para encender la luz, luego de tres años finalmente puso un pie dentro del que fue su departamento, sus pasos hicieron eco en el vestíbulo vacío, el polvo lo cubría todo, no obstante, tuvo la sensación de que apenas había sido ayer cuando compartió aquel espacio al lado de Itachi, un nudo se le hizo en la garganta al rememorar esa distante época que nunca volvería.
De la mesa ratona que estaba en la entrada tomó un portarretrato, con la palma de la mano limpió la capa de polvo que ensuciaba el cristal. Tragó dificultosamente, delineando con la yema de los dedos el contorno de la imagen ahí plasmada, un adusto chiquillo veía a la cámara con una mueca mezcla de enojo y bochorno, la única foto que tenía de él, recordaba que prácticamente obligó a Itachi a tomarse esa foto. Lo logró tendiéndole una especie de trampa; en acuerdo con Shizune, lo abrazó desprevenido por la espalda mientras su mentora les tomaba la foto.
Sonrió nostálgica al hacer un recuento de las cosas que cambiaron en su vida desde ese momento, el paso del tiempo es implacable, un solo evento puede representar la transformación definitiva de una persona, sacrificar a Naruto le valió poder cumplir algunas metas, se sentía complacida de terminar con el ciclo de sometimiento que durante años reinó en su Clan, satisfecha por finalmente conseguir la aprobación de su padre «lo hiciste bien Hinata, estoy orgulloso de ti», su corazón se hinchaba de gozo al rememorarlo, nunca se sintió tan conforme consigo misma como en ese momento y sin embargo, no podía disfrutar de su triunfo. La vida continuamente da giros inesperados y nos lleva por el camino opuesto al que quisiéramos haber trazado, la única culpable de su desgracia era ella, no podía renegar ni culpar a nadie por lo ocurrido, lo perdió en el momento que decidió marcharse, fue una estúpida al aferrarse tan fieramente a la idea de que sin importar cuánto tiempo pasara él nunca la olvidaría, los vivos tienen que progresar, no pueden aferrarse al recuerdo de alguien que yace en el inframundo, en la naturaleza humana está avanzar y no ver atrás, de lo contrario se corre el riesgo de quedar atrapado en el dolor, transitando un camino que puede llevarnos a la autodestrucción.
Naruto era uno de esos privilegiados seres con la capacidad de afrontar estoicamente cualquier prueba, él terminó por superar su muerte y seguir con su vida, y aunque le dolía haberlo perdido, en el fondo sentía cierta paz al saber que él estaba bien, que la persona con quien rehacía su vida lo amaba y que cuidaría de él como ella no supo hacerlo.
Se dirigió a su habitación, dejó el portarretrato en la pequeña cómoda que amueblaba el reducido espacio y tomó la caja musical labrada en la que un día decidió guardar sus tesoros, por la acumulación de polvo la maquina musical de la caja había dejado de funcionar, abrió la tapa superior y tomó un pequeño trozo de papel, posteriormente regresó la caja a su lugar, concentrando su atención en el colorido papelito.
Con una agridulce sonrisa, mezcla de tristeza y añoranza, observó largamente el recuadro de papel que sostenía entre sus manos, «guarda este cupón… vale por un tazón gratis del ramen especial del viejo, yo también tengo uno ¿ves?, los canjearemos cuando regreses, es una cita» una cita que jamás se concretaría «Esperaré por ti todo el tiempo que sea necesario, hay algo… algo importante de lo que debo hablarte… es una promesa» le dijo Naruto antes de partir a esa desastrosa misión que la cambiaría para siempre. Recordaba aquel día como si solo hubieran pasado unas horas desde entonces, durante los últimos tres años reprimió en la medida de lo posible cualquier atisbo de debilidad, de los tormentosos recuerdos que no hacían más que incrementar su culpa «no me hagas esto… quédate conmigo» una lagrima se precipitó por su mejilla «…te amo Hinata… te amo más que a nada… eres lo primero que es realmente mío» una tras otra las demás lagrimas secundaron a la primera, ya no pudo contenerse, el recuerdo de Naruto echó abajo sus defensas, estrujó el pequeño cupón contra su pecho, apretando los dientes en un vano intento de salvaguardar el atisbo de entereza que le quedaba.
- ¡Na… Naruto-kun! – gimoteó en un dolorido murmullo – mi Naruto-kun… – totalmente vencida se dejó caer al suelo.
La carga sentimental contenida fue liberada de golpe, su pecho subía y bajaba irregular, gimoteó con fuerza, retorciéndose de dolor en el piso, lo había perdido, tal como perdió a Itachi y como perdió todo lo que amaba, ya no le quedaba nada por lo cual luchar, había tocado fondo y ni siquiera el deseo de venganza que la impulsó al principio pudo mantenerla a flote, regalarle consuelo, por asociación pensó en el causante de dicho sentimiento y en lo ocurrido solo un par de horas atrás, su enfrentamiento con Sasuke y la avasalladora derrota que significó para ella.
«Cuando juzgó estar a una distancia prudente, lejos de los posibles curiosos, Hinata detuvo sus pasos y apoyando su mano contra el grueso tronco de un abeto, elevó la vista al cielo, intentando encontrar una respuesta al dilema que enfrentaba, ¿perdón ó castigo?, cualesquiera que fuera su decisión, no podría seguir aplazándola por más tiempo. Sasuke aguardó pacientemente que se decidiera a hablar, luego de unos minutos comprendió que ella no tenía la menor intención de hacerlo, optó por ser él mismo quien diera pie a la conversación.
- ¿Qué decidiste? – la enfrentó sin rodeos, con la franqueza de siempre. Hinata dejó escapar un pesado suspiro, no tenía una respuesta apropiada para él, la boda de Naruto le hizo reflexionar sobre muchas cosas, se sentía fatal, ¿en qué clase de monstruo se había convertido?, sin importar cuánto odiara a Sasuke, por más infame que era ante sus ojos, se dio cuenta que no estaba lejos de convertirse en alguien igual de despreciable.
- Seguiremos como hasta ahora – giró lentamente para enfrentarlo – ya no quiero hacer nada al respecto – desgastada por el odio, necesitaba dar tregua a sus destrozados nervios, añoraba los días en aquella selva milenaria al lado de su estimado maestro, quería olvidarse de todo y de todos, volver a la quietud de aquel mundo, aún si eso significaba renunciar a su venganza.
- Ese no fue nuestro acuerdo – replicó de inmediato, nada conforme con la respuesta.
- No, tú fuiste el que dio por hecho ese acuerdo, en ningún momento acepté tus condiciones.
- Escucha Hyuuga – se mesuró tanto como pudo y decidió darle un ultimátum, de nada le valdría enfrascarse en una disputa verbal de la que al final no resultaría algo productivo – no podemos seguir jugando por siempre al gato y al ratón, necesito que tomes una decisión definitiva sobre mí.
- ¿Y qué pasa si me niego?, ¿qué pasa si no quiero hacer nada al respecto? – lo retó, fastidiada de esa arrogante actitud suya, una necesidad innata de de contradecirlo, cegada testarudez de hacer lo opuesto a lo que él deseaba como una inconsciente forma de desquite. A punto de decirle que iba a obligarla por la fuerza a decidirse si era necesario, el comentario quedó en su mente al hacerse notar la presencia de un tercero que no estaba contemplado en los planes de ninguno.
- ¿Qué decisión quieres que tome Hinata, Sasuke? – Naruto salió de entre unos arbustos, centrados como estaban en sí mismos, ninguno lo sintió llegar. Hinata se quedó muda y no supo qué responderle, miró indecisa a Sasuke, a diferencia suya, éste aguardó sereno, mostrándose imperturbable frente a Naruto – ¿porqué ninguno dice nada?, ¿qué está sucediendo realmente entre ustedes? – decidió centrarse en Hinata, la miró intenso, exigiéndole una respuesta inmediata.
- No… no es… – abrumada al sentir sobre sí la escrutadora mirada de Naruto, Hinata se refugió tras la coraza de timidez que la caracterizó por años, esforzándose por encontrar una salida viable a ese desafortunado encuentro, de nuevo buscó ayuda en Sasuke, pero el Uchiha, lejos de ayudarla complicó más su situación.
- Anda, déjate de mentiras y dile la verdad, al fin y al cabo ya no hay peligro de que dejé plantada a Sakura – los ojos de Hinata se abrieron anormalmente y visiblemente afectada, el labio inferior le tembló al ver la insolente sonrisa impresa en sus labios, aterrada descubrió las verdaderas intenciones de Sasuke, iba a delatarla.
- ¿Qué verdad es esa Hinata? – insistió Naruto, cada vez más inquieto por su sospechosa actitud, sin lograr hacerse una idea sobre lo que pudieran estarle ocultando.
- Si no se lo dices tú se lo diré yo… – aseguró, Hinata ya no pudo mantenerse al margen, sabiéndolo capaz de hacerle saber a Naruto la verdad, decidió enfrentarlo, aún si tenía que doblegarse ante él, evitaría a toda costa aquella confesión.
- ¡No te atrevas! – replicó muy nerviosa.
- ¿Hinata? – insistió Naruto, su preocupación fue en aumento al percatarse del inmenso temor que sus perlados ojos reflejaban.
- Toma una decisión – Sasuke siguió inamovible en su postura, ignorando deliberadamente la suplicante mirada que Hinata le dirigía. Se mordió el labio inferior evidentemente contrariada al escuchar su terminante respuesta, pero no dijo nada al respecto – la única relación que nos une es la de asesino y víctima – al escuchar la declaratoria perdió el dominio de sí misma, desesperada se plantó frente a él, creyendo que aún no era tarde para remediar el mal.
- ¡Cállate!, no digas nada más, no lo digas o te juro que… – lo tomó con fuerza del brazo, mirándolo con ojos casi desorbitados, Sasuke se limitó a mirarla con desprecio, le molestaba el comportamiento de Hinata, la aguerrida forma en que se empeñaba en ocultarle la verdad a Naruto.
- ¿Me mataras? – provocó burlón, mientras la hacía a un lado – ¡aleluya!, es lo único que esperé de ti los últimos tres años.
- ¡Eres un…! – iba a lanzarse en su contra, cuando Naruto la retuvo, frustrando el último intento de Hinata por silenciarlo.
- ¡Basta Hinata! – cansado de ser ignorado, Naruto finalmente se hizo notar, tratando de encontrar una explicación razonable al insólito comportamiento de la normalmente apacible joven – exijo una respuesta – esta vez miró fijamente a Sasuke – ¿a qué te refieres con lo de asesino y victima? – Sasuke guardó silencio alrededor de un minuto, tuvo claro que ya no había marcha atrás, aún si lo que diría significaba perder definitivamente la amistad de Naruto, estaba decidido a librarse de la carga de ese secreto.
- Hace tres años atrás Hinata y yo tuvimos la desgracia de cruzar nuestros caminos…
- ¡Suficiente!, ¡no digas más! – en un ágil movimiento se soltó del agarre de Naruto y se dirigió a donde Sasuke, él hizo oídos sordos a sus palabras y prosiguió.
- Desde entonces ella tiene la intención de asesinarme y cobrarse lo que le hice… – siguió ignorándola.
- ¡Te lo suplico Uchiha-san…! – se arrodilló en el piso aún sabiendo la terrible humillación que hacerlo significaba. Aquel acto tuvo el efecto contrario sobre Sasuke, la sumisa actitud de Hinata lo exasperaba, le enfurecía la infinita devoción que le merecía el Uzumaki – por favor, Naruto-kun, él no tiene...
- La razón por la que me odia es porque fui yo quien asesinó a ese niño – impactado, a Naruto le costó mucho confrontar sus palabras, abrió desmesuradamente los ojos, palideciendo al asimilar lo que Sasuke le decía, negándose a creer que su mejor amigo fuera el responsable de la desgracia de Hinata – yo maté al pequeño Itachi – reafirmó Sasuke a sabiendas de su incredulidad – Hinata decidió marchar de la aldea porque quería vengarse de mí, porque quería cobrarse lo que le hice – Sasuke la finiquitó con el último comentario, apretó tan fuerte sus puños que sus palmas estuvieron a punto de sangrar por la presión que sus uñas ejercían en ellas, no lo contradijo, se quedó postrada en el suelo, tan avergonzada que no se atrevió a levantarse, lo único que quería en ese momento era que la tierra se abriera en dos y la tragara.
- ¿Hi-Hinata? – con emociones encontradas Naruto su arrodilló a su altura, la tomó gentilmente por los hombros obligándola a enderezarse y verlo de frente, un vano intento por refutar las palabras de Sasuke.
- No debías saberlo, no debías… – alzó el rostro mostrándole una mueca contrariada y al enfrentar los ojos azules de él, su autocontrol se vino abajo, permitiendo a una lagrima que se precipitara a tierra.
- No… no puede ser… – y al encarar su desconsolado rostro terminó por convencerse de que era verdad, inmediatamente trató de ahondar en sus sentimientos, pero primero que nada en comprender ¿por qué decidió excluirlo si se suponía que entonces eran una pareja? – ¿por qué no me lo dijiste?, podría haber estado a tu lado, podría…
- ¡Tú no podrías haber hecho nada! – su sobresaltada exclamación caló hondo en Naruto, apreciando por primera vez la real magnitud del dolor que en ella residía – Uchiha-san es demasiado importante para ti – se cubrió el rostro, siendo incapaz de seguir sosteniéndole la mirada – siempre… siempre me hablaste con tanto cariño de él, yo no podía arrastrarte conmigo, no podía compartir el odio que siento…, siempre estuviste solo Naruto-kun, fuiste rechazado y humillado por todos, pero cuando te integraste al equipo siete todo cambió para ti, lo sé porque siempre te observé y también sé que el mayor responsable de ese cambio fue Uchiha-san, yo no podía destruir ese lazo, no podía quitarte el amor a tu familia, el amor a tu hermano… – entonces Sasuke fue consciente del real alcance del amor que Hinata le profesaba, una oleada de remordimiento lo sacudió, demasiado tarde entendió sus verdaderas intenciones, lo único que hizo desde un principio fue protegerlo, sacrificó su propio amor por resguardar el primer lazo importante para Naruto, por eso ella no lo mató aún cuando tuvo la oportunidad en sus manos, sabía que al dañarlo, estaría dañando al propio Naruto, un sacrificio que él acababa de desmeritar.
- ¡Todo esto es tú culpa y no me dijiste nada! – absorto en su análisis, no estuvo atento a la inminente reacción de Naruto, en un santiamén éste se puso de pie, tomándolo furioso por las solapas del haori negro que portaba – ¡¿QUÉ CLASE DE AMIGO SE SUPONE QUE ERES?
- ¡NO NARUTO-KUN!, ¡no lo lastimes! – para sorpresa de ambos jóvenes Hinata apartó a Naruto, interponiéndose entre él y Sasuke.
- Pero Hinata… – intentó replicar Naruto, asombrado de su protectora actitud.
- Esto es algo que no te concierne, te suplico que te vayas… – dominando el llanto, se obligó a imponerse a él.
- No Hinata, no pienso dejarte… – insistió, ahora que sabía la verdad bajo ninguna circunstancia iba a apartarse de su lado, juntos enfrentarían cualquier desafío, o al menos esa fue su momentánea visión de las cosas puesto que Hinata no tardó en abrirle los ojos.
- Tú 'esposa' espera por ti, debes estar con ella, ese es tu lugar ahora… – la simple frase bastó para obligarlo a volver a la realidad, pensó en Sakura, en el compromiso que acababa de atarlos, un lazo que los unía de por vida – arreglaré las diferencias con Uchiha-san a mi manera, si te atreves a intervenir, ¡te juro por dios que no te lo perdonaré! – aseveró ella sin moverse de su lugar, Naruto se mostró indeciso por unos segundos, al mirar directamente en sus ojos fue consciente del alcance de su determinación, en ese aspecto ambos eran parecidos, tan obstinada como él cuando se fijaba una meta, nada ni nadie podría hacerla cambiar de opinión, no por nada ambos trazaron el mismo camino ninja, obligados a ser fieles a su palabra hasta la muerte.
- De acuerdo, haré lo que me pides… – concedió Naruto, abatido descubrió que sería la despedida definitiva para ellos, lo que Hinata terminó por reafirmarle.
- Dale mis buenos deseos a Sakura-san…, de todo corazón espero que tengan una feliz vida juntos… – pesaroso, Naruto solo fue capaz de asentir con la cabeza, dio la media vuelta y emprendió el camino de regreso sin volver la vista atrás.
Hinata lo miró marchar en silencio, solo al desaparecer de su vista se permitió dejar escapar un pesaroso suspiro que el viento se llevó con él, el adiós a su primer amor de juventud, un amor que recordaría por siempre. Pasaron varios minutos sin que Sasuke o ella se movieran de su lugar, sin poder aguantarse por más tiempo, inesperadamente Hinata le plantó una fuerte bofetada en la mejilla izquierda.
- ¡ERES UN BASTARDO! – exclamó iracunda, materializando todo la amargura que contuvo frente a Naruto, si bien lo tomó por sorpresa, Sasuke no respondió a la agresión, su mutismo la exaspero más, creyó que se burlaba nuevamente de ella – ¡¿cómo te atreviste? – apretó fuertemente los puños, entornando los ojos fijamente él, en un vano intento por sacarle una respuesta – estoy cansada – prosiguió con furia contenida – hastiada de que mi vida giré entorno tuyo – sus palabras calaron en Sasuke, pero se consideraba lo suficientemente culpable como para merecer su desprecio – ¡eres detestable!, ¡no tienes idea de cuánto te aborrezco y de lo mucho que me enferma estar cerca de ti!, ¡eres escoria!, ¡alguien como tú no debió haber nacido…! ¡MALDICIÓN! ¡¿por qué no dices nada?, ¡¿por qué te quedas callado? – con voz afectada por la ira no paró de maldecirlo en voz alta, de echarle en cara su desprecio, duras palabras que fueron acumulándose hasta que Sasuke no pudo tolerarlo más, sin medir las consecuencias de sus actos, la obligó a callar sellando sus labios con un beso, a Hinata le tomó un par de segundos reaccionar y en cuanto fue consciente trató inútilmente de resistirse, él aprisionó con fuerza sus muñecas, forcejearon por un buen rato hasta que la falta de oxigeno pudo más– ¡NO! – se apartó bruscamente devolviéndole en ese instante a Sasuke la cordura momentáneamente perdida y al ver la indescifrable expresión que Hinata tenía en el rostro reparó seriamente en lo que había hecho – ¡¿CÓMO TE ATREVES? – le asestó otro golpe en la cara, imprimiendo tanta fuerza que un hilito de sangre se deslizó por la comisura del labio, Sasuke comprendió de inmediato que había cometido un terrible equivocación al besarla, su racionalidad no entendía ¿por qué había hecho semejante barbaridad? – justo cuando quiero olvidarlo todo te empeñas en dañarme y obligarme a seguir odiándote… – fue su terminante declaratoria – no tienes idea… – apretó los dientes, costándole de sobre manera dominarse, no quería llorar nuevamente frente a él – no tienes idea de cuánto te odio Uchiha Sasuke…
- ¿De qué te quejas? – recalcó él fingiendo cinismo, dolido más de lo que nunca admitiría por sus últimas palabras – ¿acaso eres la única con el derecho de besar a otro sin pedir su consentimiento? – muda de coraje, Hinata retrocedió lentamente, negaba reprobatoriamente con la cabeza, acaba de recibir la peor de las humillaciones, su pisoteado orgullo no le permitió permanecer por más tiempo a su lado y enfrentarlo, salió corriendo a toda velocidad, sin dirección fija y sin regresar la vista atrás»
- ¿Qué debo hacer Itachi-kun? – masculló entre dientes, pensó asqueada en aquel beso y con rudeza se limpió los labios, friccionándolos frenéticamente con la manga del kimono, tratando desesperadamente de borrar de su mente y cuerpo el recuerdo de aquel contacto, pero más furiosa que por el beso lo estaba de no poder defenderse, de que su fuerza física siguiera siendo inferior a la suya, se dio cuenta de lo débil que seguía siendo, sometida por la rabia y el resentimiento, un fuerte sentimiento de fracaso se abría paso por salir de nueva cuenta a la luz, se abrazó a sus rodillas y ocultó su rostro tras ellas, se sentía como una niña perdida a la mitad del bosque sin encontrar un camino que la llevara a casa, al paso de los minutos el llanto fue amainando en intensidad, hasta que uno que otro suspiro fue lo único que rompió el silencio de la habitación.
Se quedó tirada en el piso, no tenía ganas de mover un solo musculo, con el pasar de los minutos fue perdiendo su fuerza de voluntad, ya nada tenía sentido, podría quedarse ahí tirada por días y no pasaría nada, el estado de depresión que la sumió la muerte de Itachi volvía con mayor fuerza, poco le faltó para bloquearse como esa vez y hubiera pasado si su atención no se centra en los primeros acordes de una dulce melodía que fue entonada de la nada, desganada, volvió el rostro tratando de ubicar el origen de la música, sus ojos se toparon con la hermosa cajita de madera labrada. Fascinada por el inusual acontecimiento, Hinata logró enderezarse, a gatas se dirigió hasta la cómoda y tomó con cuidado la cajita musical.
- Gracias Itachi-kun – murmuró quedito, abrazando dulcemente la pequeña caja, él dio su vida para proteger la suya, nunca debía olvidarlo, viviría, no podía desperdiciar el valioso regalo de su querido hermanito. Pensando en todos los buenos momentos que pasaron juntos, Hinata renovó su compromiso con él, cumpliría la promesa que juró frente a su cadáver, Uchiha Sasuke pagaría por sus actos, no descansaría hasta ver su orgullo pisoteado y su espíritu destruido.
Recuperando las fuerzas se dio a la tarea de limpiar el departamento, la noche le pasó en un instante, el ejercicio le vino bien para despejarse del todo, recibió al nuevo día en la azotea, mientras tendía la última sábana blanca que lavó, se apoyó en la baranda de metal que circundaba el techo del edificio, siendo testigo del inminente amanecer, fascinada, observó los matices que el cielo adoptó a medida que el astro rey ocupaba su lugar en el horizonte, contemplándolo hasta que solo el azul predominó en el firmamento, un hermoso azul celeste igual al de aquellos expresivos ojos que la fascinaron durante años, se quedó un largo rato en el mismo lugar, sintiendo la tibieza de los cálidos rayos hacer contacto con su piel, inmersa en un agradable sopor pensó en los buenos momentos que pasaron juntos, en el amor que se tuvieron y en la distancia que ahora los separaba, llegando a la conclusión que debía dejar ir definitivamente a Naruto, resignarse y superarlo, recordó que la mañana de ese día partiría junto a Sakura a una larga luna de miel, tiempo provechoso para ella, pues sin la distracción de su inquietante presencia, tenía una oportunidad real de cumplir su objetivo.
Asimilando gradualmente la ruptura emocional que sufrió por el matrimonio de Naruto, Hinata enfocó su total concentración en idear un plan de venganza efectivo, ya no tenía un motivo real para no hacerlo, la primera traba que se presentaba en su camino era la parca personalidad de Sasuke, le repelía la idea de tener que volver a dirigirle la palabra, pero de alguna forma debía llegar a él, traspasar su defensa y averiguar sus debilidades, conocer al enemigo mejor de lo que él mismo se conocía, lo quisiera o no, la única forma de conseguir ese objetivo era convivir con él, propiciar una amistad para ganarse su confianza y finalmente destruirlo desde dentro.
Una particularidad que le aconteció dos días después de la boda fue la visita de Ino, parecía muy interesada por sus problemas y si bien Hinata no estaba dispuesta a compartirlos, con el paso de de los días se dio cuenta de que en ella había encontrado una buena amiga, Ino era extrovertida y muy elocuente, solía hablar sin reparos de su vida personal, de tal forma Hinata se enteró que al término de la guerra Ino y Sai comenzaron a salir y desde hacía seis meses vivían juntos, así mismo Ino le hablaba sobre su embarazo y las molestias y antojos que le provocaba, las visitas de Ino eran tan frecuentes, que feliz de complacerla, Hinata se pasaba la mayor parte de su tiempo en la cocina, preparando pastelillos y galletas que su amiga devoraba en segundos, la amistad de Ino le sirvió para distraer sus pensamientos y no pensar en Naruto, sin que por ello Hinata dejara de intentar encontrar la solución a su problema con Sasuke.
Esa mañana se levantó particularmente malhumorada, frustrada consigo misma, tratando de apaciguar su contrariado ánimo pues luego de dos semanas todo seguía igual entre Sasuke y ella, se dio una ducha de agua helada para refrescarse las ideas y una vez estuvo vestida, fue directamente al espacio de la cocina y se preparó un café bien cargado, con la humeante taza en la mano derecha se dirigió al pequeño balconcito en donde cultivaba algunas flores de ornato, se recargó en la baranda de madera y bebió lentamente la revitalizante bebida, el café fue un gusto que adquirió gracias a Itachi, nunca conoció a nadie que bebiera tanto café como él, claro, excepto Sasuke, éste parecía tener una fascinación igual a la de itachi, suspiró pesadamente, la persona llamada Uchiha Sasuke era como una especie de obsesión que últimamente se empeñaba en pesar sobre cada una de sus acciones y pensamientos, llegando al extremo de comenzar a alucinarlo.
Justo ahora él caminaba frente a ella, incluso se detuvo para mirarla fijamente de frente, momento, no era una alucinación sino el Sasuke real, no pudo evitar sorprenderse cuando sus ojos coincidieron con los de él, duró apenas un segundo, Sasuke automáticamente desvió la mirada, dispuesto a seguir su camino.
- ¡Uchiha-san! – lo llamó si pensar, Sasuke detuvo sus pasos, viéndola por la altura del hombro, la frialdad que percibió en él congeló momentáneamente sus pensamientos, Sasuke regresó la vista al frente dispuesto a marcharse – ¡espera por favor! – y volvió a llamarlo sin pensar, no podía desaprovechar esa oportunidad.
- Creí que me odiabas y no querías saber nada de mí Hyuuga – ésta se amedrentó por la dureza con que se refirió a ella, desde el principio supo que no sería fácil, armándose de valor, buscó una excusa razonable que pudiera retenerlo algunos minutos más, miró la taza que sostenía con ambas manos y fue como si su cerebro se iluminara.
- ¿Quieres…?, ¿quieres tomar una taza de café conmigo? – Sasuke parpadeó asombrado, su primer pensamiento fue darle la espalda y marcharse de ahí, Hinata era una persona inestable y altamente peligrosa para sus emociones, cuando quiso rechazar su oferta, su cuerpo ya había respondido por él, asintiendo con la cabeza.
Su razonamiento no acaba de comprender cómo terminó en el departamento de Hinata, sentado en su comedor, aguardando la taza de café que ella ofreció. Resignado, se dedicó a observar disimuladamente su entorno mientras esperaba, el espacio era más reducido de lo que imaginó, eso sí, estaba tan impecablemente limpio como lo estuvo su casa durante el tiempo que lo obligó a aceptarla como huésped. A escasos pasos de él se ubicaba la cocineta donde Hinata preparaba la taza de café causante de que terminara ahí, aparte de la mesa del comedor y de los cojines que fungían como asientos de lo que aparte del comedor era también la sala, no había más muebles que un perchero y junto a él una mesa ratona, adornada por una maceta y un portarretratos, observó detenidamente la foto que había en el portarretratos, un escalofrío le recorrió la espina dorsal al reconocer al pequeño que abrazaba protectoramente Hinata.
Cualquier prejuicio que pudiera sentir por ella se desvaneció al ver esa foto, se sintió un idiota al pensar en lo que debía significar para Hinata interactuar con la persona que más debía aborrecer en el planeta, estúpidamente la desafió sin tomar en cuenta sus sentimientos. Sin importar cómo se dieron las circunstancias para terminar confesándole la verdad a Naruto, nada podría borrar lo que le hizo, ni devolverle lo que le quitó.
- Bien cargado, como a ti te gusta… – salió de sus pensamientos al escuchar su dulce voz llamándolo, tomó la taza que le ofrecía y agradeció la atención – ¿Uchiha-san…? – se sentó en uno de los cojines, quedando frente a él – sobre lo que pasó el otro día, creo que me excedí contigo y no actué de la mejor forma… – gran sorpresa le causó escucharla, quien debía dar disculpas era él.
- No te culpo, ha de ser un verdadero dolor de cabeza para ti tolerar mi presencia… – dio un sorbo, dejando que el amargo líquido diluyera el mal sabor de su boca.
- No… no es tan malo como piensas… – sonrió apenas – "si quiero cumplir mis objetivos así debe ser"– pensó, satisfecha del rumbo que llevaba la conversación.
- Tu departamento es bastante… acogedor – observó, intentando cambiar el tema.
- Gracias, es pequeño pero tiene el espacio justo que necesito… – Sasuke supo que era su turno de seguir la conversación pero no se le ocurrió nada qué decir, se hizo un largo silencio que resultó hasta cierto punto incomodo, a Sasuke le parecía sospechoso el comportamiento de Hinata, dudaba que tratara de llevarse bien con él sin tener una doble intención de por medio, era eso o había puesto veneno en su café y estaba esperando pacientemente a que surtiera efecto.
- Hyuuga, ¿qué pretendes? – Sasuke se dejó de rodeos, no era tonto y podía darse cuenta que había algo raro tras tanta amabilidad de su parte.
- No entiendo a qué te refieres – Hinata camufló con una sonrisa el sobresalto que su directo cuestionamiento le causó.
- Esta bien si no quieres decirme tus planes, pero tampoco me tomes por retrasado mental, es bastante obvio que tu invitación no es meramente por cortesía, ¿por qué tendrías que disculparte si fui yo quien te agravió en primer lugar? – tal como lo supuso no debía subestimarlo, en segundos replanteó su estrategia, intentando retomar un rumbo favorable.
- Pienso marcharme de Konoha – no mintió, una vez que terminara con él lo haría – pero antes de marchar estoy poniendo mis pendientes en orden – lo miró a los ojos y le sonrió cortésmente – ahora que Naruto-kun se ha casado, he podido reconsiderar mis actos, comprendí que terminé perdiendo a la persona que más quería por un capricho egoísta, he decidido dejar el pasado atrás y avanzar, pero no puedo hacerlo mientras no esté en paz contigo… – no con la intención que quiso darle, pero fue verdad lo que dijo.
- Admito que tu postura es razonable, lo que no entiendo es ¿cómo pretendes hacerlo sin eliminarme de por medio? – nuevamente la acorraló con uno de sus directos comentarios, Hinata sorbió su café en aparente indiferencia, pensando detenidamente sus siguientes palabras.
- Quiero conocerte mejor, conocer al verdadero Sasuke – dejó la taza sobre la mesa y lo miró de frente, Sasuke tomó su declarativa con sorpresa, preguntándose ¿qué era lo que Hinata pretendía en realidad? y picado por la curiosidad decidió seguirle el juego.
- Conocerme, ¿qué tontería es esa?
- Es algo de vital importancia para mí, mi maestro… él continuamente me repetía que mientras no dejara ir el sentimiento negativo que me consume, no podré estar en paz conmigo misma, tú eres el causante directo de este sentimiento, necesito hacer las paces contigo o de lo contrario nunca podré liberarme de las cadenas que me atan a este lugar.
- Tienes una lógica bastante confusa – expresó aún intrigado – tus motivos siguen pareciéndome absurdos, pero si eso te hace sentir mejor por mí no hay problema – algo le decía que estaba cometiendo un error y sin embargo la curiosidad fue más fuerte que la razón, le seguiría la corriente hasta descubrir la verdad.
- Gracias… – se dio mejor de lo que Hinata esperaba, de aquí en adelante dependía de su pericia encontrar su debilidad – dios, ya ha pasado casi una hora, lo siento, te he demorado sin tomar en cuenta el compromiso que seguro tenías – expresó al ver el reloj circular colgado en la pared que estaba frente a ella.
- No te preocupes, me dirigía al campo de práctica, Tsunade-sama me asignó un grupo de genin con la excusa de que por el momento no podía asignarme a ningún equipo, según ella estoy obligado a hacer algo productivo por la aldea – la primera impresión de Hinata fue de genuino asombro, la segunda fue conmoción y la tercera y última de compasión, no por Sasuke, sino con los pobres chicos que desgraciadamente cayeron bajo la tutela de éste.
- No te imagino como instructor… – Sasuke sonrió sutilmente por su franqueza.
- Agradezco tu confianza – dejó la taza de lado y se puso en pie, Hinata entendió que estaba por marcharse e imitó sus movimientos, encaminándolo a la salida.
- No quise decirlo de esa forma, es que no creo que exista a un genin capaz de seguir tu ritmo – Hinata optó por ser ella misma, conociendo a Sasuke, éste la descubriría de inmediato si fingía su comportamiento y eso no le convenía.
- Eso es algo que pronto comprobaremos – le dijo ya en la puerta – hoy es el primer día de esos mocosos, los cité a las cinco de la mañana y les prohibí almorzar.
- Pero si ya son las diez de la mañana… – expresó la joven con genuino desconcierto.
- Exacto, la prueba comenzó hace cinco horas, si siguen en pie hasta la merienda, ten por seguro que aprobaran…
- ¿No te parece algo extremista?
- No, esa es la tradición en el equipo siete – aseguró confiado, ahí Hinata obtuvo el primer apunte mental sobre su investigación, el orgullo que Sasuke trasmitía al referirse a su equipo.
- Te deseo suerte entonces – expresó sincera, empujada por la confianza que Sasuke le dio.
- La necesitaré – aseguró, despidiéndose con la mano ya de espaldas a ella.
- ¿Uchiha-san? – Hinata lo retuvo a medio camino, acababa de ocurrírsele una buena idea, éste la miró por la altura del hombro. Hinata aprisionó sus manos contra su pecho y algo titubeante se dirigió a él, temerosa de estarse precipitando – realmente me gustaría saber el destino de esos genin, ¿te importaría si mañana también compartimos una taza de café?
- Mañana no puedo, Tsunade-sama me citó temprano para entregar mi reporte sobre esos mocosos – Hinata se decepcionó al escucharlo – pero pasado mañana está bien para mí – los ojos de Hinata se iluminaron, entusiasmada, lo despidió hasta perderlo de vista en las escaleras, entró en su departamento con una sonrisa satisfactoria luego de haber conseguido su objetivo y estar un paso más cerca de cumplir su meta.
Tal como lo prometió, Sasuke se presentó dos días después, Hinata lo recibió con la misma cortesía y lo invitó a pasar, esta vez había preparado un sencillo pero suculento almuerzo, el Uchiha quedó sorprendido con la buena pinta de los alimentos y al probar el primer bocado, el cielo se abrió, desde la muerte de su madre no tuvo la oportunidad de volver a probar comida casera tan deliciosa.
Hechos los rigurosos cumplidos, Hinata comenzó la charla indagando en su suerte y la de los genin que estaban bajo su mando, Sasuke le explicó a grandes rasgos lo ocurrido, aún no confiaba en ella, si aceptó su invitación fue precisamente para tratar de averiguar qué era lo que se traía entre manos.
- Entonces tú grupo no tuvo éxito… – expresó Hinata sin mostrar real sorpresa, previendo que algo así ocurriría.
- No…, eran demasiado débiles, no tenían la voluntad necesaria para asumir la responsabilidad que se requiere al convertirse en ninja, ni siquiera fueron capaces de ayudar a su compañero caído, lo abandonaron sin pensarlo.
- Es algo que tú más que nadie debe valorar como una cualidad imprescindible teniendo a Naruto-kun como compañero – apuntó ella, cada conversación que sostenía con Sasuke era una nueva oportunidad para aprender de él – después de todo hubieses sido un buen sensei Uchiha-san – mientras hablaba recogió los patos del almuerzo y los puso en el fregadero, luego acercó a la mesa una bandeja en la cual llevaba una tetera y dos tazas ornamentales, vertió el humeante té verde sobre las tazas, el favorito de Hinata, para finalmente compartirlo con su invitado.
- Aunque no lo sea, Tsunade-sama seguirá insistiendo en ello para fastidiarme, trabajo mejor solo – la joven sonrió sutil y haciendo de lado sus diferencias con él, agregó.
- Ese es tu problema, creer que estás solo habiendo tantas personas que se preocupan por ti – se dejó llevar por la conversación, olvidando por un minuto el real propósito de ésta.
- Somos algo parecidos en ese punto ¿no lo crees? – Hinata no respondió, se limitó a sonreír cambiando de tema, la pauta para una larga charla que se prolongó más de una hora.
Los días pasaron, agrupándose en semanas y en menos de lo que ninguno pensó se cumplieron tres meses desde que compartieron esa primera taza de café, Hinata se fue acostumbrado a la presencia de Sasuke, tanto como él a la suya, cuando Sasuke no estaba de misión, se juntaban a desayunar, si bien al principio tuvo sospechas de que pudiera aprovechar la oportunidad para envenenarlo, a Sasuke no le importaba morir luego de haber probado su exquisito sazón, a Hinata no le costó trabajo descubrir los gustos de Sasuke, eran tan parecidos a los de Itachi que resultó fácil complacerlo con comidas en las que predominaba el tomate, su ingrediente preferido.
Sin importar lo mucho que sus lazos se hubieran estrechado, Hinata aún buscaba una debilidad importante en él, al enfocar sus esfuerzos en ganarse su confianza, sin percatarse su odio fue adormeciéndose, llegando al punto de tener que recordarse que su trato cordial debía ser solo eso, cordial; y que aunque Sasuke comenzara a simpatizarle, esto no debía influir llegado el momento de actuar en su contra.
Hasta ahora Hinata decidió abstenerse de retomar las responsabilidades como ninja, sin duda que tenía la capacidad necesaria para hacer frente a cualquier misión, pero estaba sumamente cómoda en su papel actual, además de que su padre subsidiaba sus gastos, eso le permitió vivir de forma holgada sin preocuparse, sintiendo el tiempo libre como unas largas y merecidas vacaciones, inclusive llegó a considerar la idea de abrir un local de comida al ver la buena aceptación que tenían sus guisos y postres. Una de esas mañanas en las que solían reunirse y después de los temas obligados, como el clima y asuntos triviales, Sasuke decidió abordar a Hinata sobre un punto que le pareció importante discutir.
- Escuché que Naruto volverá en un par de días – dijo Sasuke en aparente desinterés, observando atentamente la reacción de su acompañante, tal como lo pensó, Hinata no pudo camuflar el sobresalto que le causó la noticia – creí que te interesaría saberlo…
- Vaya, que bien… – dio un sorbo a su té tratando de aclararse, increíblemente la noticia no le sentó tan mal como esperaba, profiriendo una sincera sonrisa – su luna de miel fue bastante larga, mira que tomarse más de tres meses…
- Todo fue cosa de Sakura, quería visitar los lugares más representativos de las cinco naciones – secundó, esperando el momento en que ella sucumbiera al disgusto que creyó le causaría la noticia.
- Supongo que a Naruto-kun no le desagradó del todo la idea, le gusta mucho viajar, aún recuerdo cuando tuvo que permanecer recluido en la aldea a causa de la guerra, casi se vuelve loco – se le escapó una risita involuntaria al rememorar esos momentos – una vez me dijo 'Hinata, cuando termine la guerra realizaré un tour por todo el mundo…' – su ánimo decayó al pensar en la segunda parte de la frase '¿me acompañaras?, sería fabuloso si tú y yo lo recorriéramos juntos 'ttebayo' – me alegra que Naruto-kun al fin pudiera cumplir su sueño.
- ¿Aunque no fuera contigo? – su pregunta la tomó por sorpresa, últimamente él podía interpretar sus pensamientos, tal y como si pudiera leerlos.
- Era inevitable, estoy segura de que Sakura-san y él son felices, si te soy sincera, creo que fue lo mejor para Naruto-kun, espero que algún día podamos mirarnos de frente y ser tan buenos amigos como antes… – Sasuke se le quedó mirando, dudando seriamente de la veracidad de lo que acababa de decirle – no me veas así, sé lo que piensas y no, no habló porque si, ni estoy fingiendo, mis sentimientos por él han cambiado, te mentiría si dijera que no sigo queriéndolo, pero ya no es como antes – Hinata hizo una pausa, considerando sus próximas palabras, sintiendo la necesidad de sincerarse con él – cuando finalmente me resigné a que nunca más estaríamos juntos, comencé a valorarlo de forma distinta, admito que fue muy doloroso, pero hoy puedo asegurar sin temor a equivocarme que finalmente lo he dejado ir y que mi vida ya no gira en torno a él.
- Has madurado… – expresó Sasuke complacido, no detectó ninguna clase de falsedad en sus palabras y el hecho de que en todo momento lo mirara a los ojos lo hizo confiar en su sinceridad, insólitamente Sasuke se sintió aliviado al saber sus actuales sentimientos por Naruto, como si un gran obstáculo se quitara de su camino y estuviera un paso más cerca de Hinata.
- Si, yo siento lo mismo… podría decirse que finalmente estoy en paz con él… – nacida de lo más profundo de su corazón, una cálida sonrisa se extendió a lo largo de sus labios color cereza, si bien debía tener el efecto contrario, hablar con Sasuke la reconfortaba, confianza que igualmente ella le generaba a él, una conexión parecida a la que en otro tiempo tuvo con Itachi. Por un instante la miró abstraído, le pareció la más hermosa de las sonrisas y contagiado por el aura de serenidad que la rodeaba, sonrió con la misma sinceridad, un reconfortante sentimiento casi olvidado en él.
- Bien, temí que te salieras control y me golpearas como en su boda, milagrosamente no perdí un diente entonces… – sonsacó sarcástico, se sentía tan cómodo a su lado que sin esfuerzo sacaba a relucir una refrescante personalidad que él mismo desconocía que tuviera.
- Te diviertes burlándote de mí ¿cierto? – Hinata fingió molestia, la verdad y aunque se volvía más y más frecuente tener que amonestarse a sí misma, compartía una química igual con Sasuke, llegando incluso a desear borrar el pasado y haberlo conocido en circunstancias distintas.
- Un poco… – recalcó cínico, encantado con el infantil mohín impreso en el semblante de Hinata.
- Tonto… – murmuró entre dientes antes de llevarse a la boca uno de los dulces que Sasuke había traído consigo para acompañar el té verde que entonces disfrutaban.
- ¿Escuché mal?, ¿la correcta señorita Hyuuga se atrevió a proferir un insulto? – recalcó con afectada propiedad, Hinata lo miró fulminante, él disfrutaba haciéndola rabiar, sacando a relucir una agresiva e inusual personalidad.
- ¿Uchiha-san? – lo miró fijamente, tan solemne y con tan mala vibra que a Sasuke le costó trabajo contener una carcajada – piérdete en el bosque – Sasuke no dijo nada, sorbió su té camuflando la gracia que el comentario le causó, Hinata lo imitó, y mientras ella distraía su atención en el té, Sasuke aprovechó la oportunidad para seguir contemplándola, la Hyuuga le resultaba interesante en muchos aspectos, siempre mostrándose correcta y siendo propia hasta en sus insultos, por eso buscaba cualquier oportunidad para molestarla, porque solo entonces dejaba la fachada de recato y aunque fuera por unos segundos, era capaz de ver a una Hinata que nadie más conocía.
- En fin, sería un placer para mi seguir departiendo insultos, pero es momento de que me vaya… – dejó su taza de lado y se puso en pie, señal inequívoca de que había llegado el momento de despedirse.
- ¿Cuento contigo mañana para almorzar? – acostumbrada a lo que se había vuelto una especie de rutina, imitó los movimientos de Sasuke, caminando tras él hasta la puerta principal.
- Será hasta el martes, mañana temprano salgo de misión – Sasuke ya se encontraba afuera, el momento de despedirse había llegado, algo que ambos hubieran querido postergar y que dado su orgullo ninguno era capaz de aceptar abiertamente.
- El martes está bien para mí, suerte con tu misión… – y con una última sonrisa se despidió de él, sin decir palabra alguna Sasuke giró sobre sus talones, siguiendo directo por el angosto corredor que daba a las escaleras, conforme por poder haberla visto antes de marchar, le resultaba imposible seguir negándose la agradable satisfacción que le causaba el compartir juntos, relación que era consiéntete, Hinata daría por terminada en cuanto tomara la decisión definitiva de marcharse.
- Buenos días Sasuke-kun… – en el trayecto a las escaleras se topó con la que en otros tiempos fue una de sus peores pesadillas, pero ahora, al igual que con Sakura, llevaba una cordial trato.
- Yamanaka… – estaba de tan buen humor que incluso correspondió el saludo, claro que sin detener su camino, Ino se le quedó mirándolo detenidamente, percibiendo una inusual atmosfera de serenidad en el normalmente apático Uchiha, la duda de su presencia en ese lugar se disipó al ver a Hinata de pie frente a la puerta de su departamento, siguió apresurada de frente, sin esperar un momento para interrogarla.
- ¿No sabía que Sasuke-kun y tú fueran amigos? – Hinata de inmediato notó la doble intención en las palabras de su amiga.
- Buenos días Ino – atajó confiada, desde el principio se tuvieron la confianza suficiente para llamarse sin honoríficos, en parte por la insistencia de Ino al respecto – ¿quieres pasar? – se hizo a un lado, dejando que la joven con cinco meses de embarazo a cuestas pasara primero.
- Gracias, necesito un respiró, subir tantos escalones es la muerte, cada vez me es más difícil cargar con el peso extra… – señaló su vientre abultado, aceptando de buena gana la invitación.
- Tengo algunos dulces que Uchiha-san trajo, podemos tomar una taza de té y compartirlos mientras descansas – ofreció Hinata mientras Ino tomaba asiento en uno de los cojines y ella se hacía cargo de los preparativos para cumplir su ofrecimiento.
- Fabuloso, ¡eres la mejor Hinata-chan! – aplaudió emocionada, un par de minutos después la mesa estaba nuevamente dispuesta para compartir el té, en cuanto Ino probó uno de los dulces su reacción no se hizo esperar – ¡están deliciosos!, ¿y dices que Sasuke-kun te los obsequió?
- Así es… – al notar la maliciosa forma en cómo Ino se le quedó mirando agregó con rapidez – no es lo que piensas, entre Uchiha-san y yo no hay nada…
- De la amistad al amor hay un trecho muy corto – insistió pícara, guiñándole un ojo.
- Ino… – la seriedad de su réplica dio a entender a la Yamanaka que su amiga no estaba de humor para bromas.
- Ya, es que me sorprende que se lleven tan bien – evadió la severa mirada volviendo su atención a los dulces – Sasuke-kun es un hueso muy duro de roer y si se abrió contigo ha de ser porque le interesas de alguna forma ¿no lo crees?, deberías pensarlo, ambos son solteros, no hay nada de malo en ello.
- Malinterpretas nuestra relación – reiteró Hinata, bebiendo calmamente su té, tratando de no mostrar interés al respecto – Uchiha-san y yo jamás podríamos estar juntos, existen diferencias muy grandes de por medio para que algo así ocurra…
- Todo en esta vida tiene solución… – insistió Ino, viendo brillar una luz sobre sus intereses, creyendo fervientemente que Hinata necesitaba darse otra oportunidad en cuanto al amor se refería, a sabiendas de la desilusión amorosa que sufrió a causa de Naruto meses atrás.
- No quisiera ofenderte Ino, pero puedo saber ¿a qué debo tu visita tan temprano? – decidió cortar definitivamente el peligroso rumbo de la conversación, por mucha confianza que le tuviera a Ino, no podía confesarle que la única razón por la que estaba tan unida a Sasuke era porque tenía la firme intención de destruirlo.
- ¡Cierto!, por el asunto de Sasuke-kun lo olvidé por completo – recapacitó contrariada para luego mostrarle una radiante sonrisa llena de felicidad – Tsunade-sama acaba de darme los resultados y quise contártelo cuanto antes, ya sé cuál será el sexo de mi bebé…
- Estupendo, ¿qué te dijo? – contagiada por su entusiasmo, la alentó a continuar.
- ¡Es un varón! – exclamó contenta – yo quería una niña, pero la verdad es que ya no me importa, dios, ¡me muero por conocerlo Hinata-chan!
- ¿Sai-san ya lo sabe? – prosiguió, cayendo en cuenta que hace tiempo se hubieran ahorrado la espera si tan solo ella hubiera utilizado su byakugan para averiguarlo.
- No, justo tuvo que salir de misión hace un par de días, tú eres la primera a quien le doy la noticia – Hinata la tomó de las manos, compartiendo su felicidad.
- Pues muchas felicidades Ino-chan, estoy segura de que será un bebé hermoso… ¿ya has pensado un nombre para él?
- Por supuesto, su nombre será Inoue, Yamanaka Inoue… – aseguró sin dudar – ¡kya!, cuanto antes quiero poner manos a la obra, estoy tan feliz que no puedo esperar para comprarle todo lo necesario… y por supuesto quiero que tú me acompañes, hay mucho trabajo que hacer y no podré hacerlo yo sola, aún tengo que escoger sus muebles, la ropa, los biberones, en fin…
- Por supuesto que sí, cuenta conmigo.
Fueron dos días de compras intensivas, Ino era muy metódica a la hora de escoger, siempre en busca de lo mejor para su pequeño Inoue, Hinata fue feliz de compartir esos momentos a su lado, comprendió que sería lo más cerca que estaría de experimentar la maternidad, en Ino vio reflejado su sueño de ser madre, una conexión tan fuerte que la orilló a tomar la decisión de permanecer en Konoha hasta el día en que ese pequeño viera la luz.
La tarde del tercer día, al despedirse de Ino, Hinata decidió tomar el tiempo libre restante para hacer las compras de la semana, teniendo en cuenta que Sasuke estaría de vuelta en dos día más, en el mercado se surtió de los víveres que necesitaría los próximos días. Siendo la experta cocinera que era, elegía los ingredientes de mejor calidad para complacer el paladar del Uchiha, no le decía nada al respecto, pero sabía lo mucho que su comida le gustaba, inconscientemente sonrió al pensar en Sasuke y que dentro de muy poco volverían a verse.
Distraída analizando detenidamente unos tomates no prestó atención a nada más, en cuando quedó conforme los introdujo en su cesta de compras; accidentalmente uno de los tomates se le cayó al piso, yendo a parar junto a los pies de alguien, sin fijarse de quién se trataba, instintivamente Hinata se agachó a recogerlo, acto imitado por la otra persona, recogiendo el tomate al mismo tiempo.
- Lo lamento, yo… – expresó apenada al rozar sus dedos, al elevar el rostro para encararlo, el corazón le dio un vuelco, sintiendo como si el tiempo se detuviera cuando sus ojos se reflejaron en los azul cian de él – Naruto-kun… – profirió su nombre en un quedo murmullo, intentando descifrar cuál sentimiento predominaba en ella ahora que finalmente lo tenía enfrente.
Continuará…
(Dudas, sugerencias, felicitaciones y jitomatazos favor de dejarlos en un review, gracias =3)
- LilyHime: No hay de qué, realmente te deseo lo mejor y gracias por la invitación, pero lo cierto es que me queda bastante retirado XD. Increíblemente los capítulos son cada vez más largos, pero si, supongo que como la trama se está acercando a su final tiende a enganchar más que cuando la historia recién inicia, saludos ;D
- Amy-Pinky: Me gustaría saber qué opciones tienes en mente ;), y pues sí, de la vista nace el amor, y tal parece que Sasuke (como dirían en mi hermoso país) ya valió XD, aunque con lo testarudo que puede llegar a ser, dudo que lo acepte tan facilmente jaja, por cierto, no te preocupes por lo del cambio de nombre, a todos nos pasa de vez en cuando, a mi seguido me llaman por el nombre de mi hermana y viceversa, y eso que ni nos parecemos fisicamente y nos llevamos varios años de diferencia o-Ó
- Trinity24: Ok, no necesitas decir nada, se nota la emoción impresa en el comentario XD
- Yukistar: Aunque parezca más madura, en el fondo Hinata sigue teniendo problemas con sus inseguridades, aparte de que siente culpa por dejara Naruto solito y abandonado, pero supongo que el capítulo explicará mejor lo que trato de decirte owo
- taty: Pues sí, el pobre Naruto ya se amoló. Últimamente estoy actualizando alrededor de cada quince días =D
- adlgutie: No hay de qué, he andado inspirada y escribo frenéticamente para que no se me olvide nada de lo que se me ocurre XD. Sasuke haciéndola de Cupido sin saber del feliz futuro que alguna vez tuvieron juntos, dudo que si lo supiera anduviera haciendo arreglos a favor de Naruto jaja. Si Hinata fuera otra, hubiera aceptado a Naruto sin dudar, pero al menos en esta historia, Hinata prefiere sacrificar su felicidad, antes que destruir la de otra persona, más tratándose de Naruto. Y pues de que Sasuke no tarda en caer, no tarda, el problema aquí es Hinata y su venganza que no tiene para cuándo owó. Mira que Kiba está en su derecho de hacer su luchita con ella, quien quita y al final termine en KibaHina, todo puede pasar ;P, saludos y un fuerte abrazo =D
- LuuLuu: Quizás algún día lo entienda, pero por el momento está tan cegada con Sasuke que lo dudo. Sasuke es orgulloso y aunque se dé cuenta de que Hinata le atrae, le costará muchísimo reconocerlo abiertamente. ¿Es una pregunta capciosa?, aunque supongo que este capítulo lo resolverá de todos modos XD, si, muchas preguntas y pocas respuestas en realidad, espero resolver todas antes de que la historia termine jaja.
- kaila maya the whater: Me alegra haberme explicado esta vez lol, el fic debería llamarse 'Itachi y sus enredos en el tiempo' jaja
- maribelteka: Kiba aplica la frase de 'la esperanza es lo último que muere', y quién sabe, tal vez al final le funcione ;P
- flordezereso: El amor suele cegar y hacernos egoístas, aunque si Sakura lo fue ó no, ya no importa, al fin y al cabo ya tiene a Naruto con ella =3
- MissLuppi: Si, Hinata siempre queriendo matarlo y Sasuke que le encanta sonsacarla XD. Puede ser lo que dices, aunque también puede pasar lo contrario si Naruto descubre la verdad de lo que pasó, espero que al final encuentre la paz que necesita al lado de Sakura, porque de todas formas ya no hay mucho que él pueda hacer al respecto. Sasuke le dio un ultimátum a Hinata para que resolvieran su situación de una buena vez por todas, presiento que se va a arrepentir de habérselo pedido owo. Oh, eso, comúnmente pasa (al menos a mi me ha pasado jaja), que mientras a una le va bien en el trabajo, la escuela, etc., la vida personal se va al traste por estar centrados únicamente en eso jaja, en este caso Hinata está tan concentrada en sus objetivos que aunque ya ha cumplido algunas de sus metas, ha perdido cosas valiosas, como Naruto por ejemplo, y si sigue terca con lo de su venganza, puede que entre Sasuke y ella nunca se concrete nada XP.
- yusha: No te contengas, ya te dije que le des zapes a todos por igual XD, cada uno contribuyó por gusto a hacer una tragicomedia de su vida ;P
- FlorItachiUchiha: Me alegra que te guste como va yendo, supongo que es porque en los fics todo se vale y las parejas más impensables quedan bien juntas jaja. El enamoramiento hay que cocinarlo a fuego lento, con los resentimientos que le tiene Hinata a Sasuke será algo complicado el proceso ;)
- maria-chan-luna: Te entiendo, yo aún sigo buscando el significado del amor, tampoco me he enamorado nunca, o al menos nunca he hecho clic al 100% con otra persona jaja. Espero no haber demorado mucho con la continuación ;D
- marilin torres: Claro, si gustas puedes agregarme en Facebook, la dirección está en mi perfil, solo le das clic a mi nombre de usuario para verlo, saludos =D
- Elena: No hay por qué, gracias a ti por tomarte el tiempo para escribir un review ;D, si, yo también pienso que el gay en esta relación es Naruto, Sasuke ni lo pela, ó al menos no le ha importado matarlo en más de una ocasión XD. Las computadoras dan muchos dolores de cabeza, la mía ha estado chipi desde hace como un mes y creo que también tendré que formatearla, en fin, realmente me alegra que te guste la historia, y divaga todo lo que quieras, que la imaginación es lo único que al parecer no tiene límites, saludos y una abrazo, que andes de lo mejor =D
