DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DECISIONES TOMADAS
CAPITULO 25
EPOV
Carlisle entró en mi habitación cuando me trajeron de vuelta de mi rutina de fisioterapia, el lunes siguiente, para encontrarme molesto e irritable.
- Buenos días, hijo. Cómo te sientes hoy?
- Tú qué crees? – le contesté de mal talante y me miró con sorpresa
- Veo que no muy bien – sonrió
- Pues, no, no muy bien – repetí sarcástico – Pero tampoco puedo asegurar que sea algo normal en mí encontrarme de tan mal humor, porque no puedo recordarlo
Carlisle se sentó en la butaca a mi lado
- Lo sé
- Dudo que lo sepas – repliqué – aunque tampoco estoy seguro de si alguna vez tuviste o no amnesia
- No, no tuve amnesia – contestó con tranquilidad – Y tienes razón, no tengo idea por lo que estás pasando. No puedo hacer mucho por ti y no sabes cuánto me desgarra que sea así. Soy médico y soy incapaz de hacer a mi hijo sentirse mejor. Para qué quiero la medicina si no puedo ayudar a las personas realmente importantes?
- Lo siento, papá – me disculpé – No quiero tomarla contigo. No es tu culpa que me sienta así, pero no sé cuánto más podré soportar esta situación. Cada día me despierto con la ilusión de que finalmente ese sea el día en que abra los ojos y recuerde todo y a todos y cada día me deprimo al ver que no es así.
- Lo sé, hijo. Sé que es duro. El único consuelo que puedo ofrecerte es decirte que he visto muchas personas recuperarse completamente de una amnesia. Tú tienes pequeños recuerdos que van llegando como flashes. Aunque no lo creas ése es un buen síntoma.
- De verdad me lo dices? – pregunté esperanzado – Te lo ruego, papá, dame tu sincera opinión. Como médico, crees que algún día recupere la memoria?
- De verdad creo que sí. Lo que te he dicho. Has tenido recuerdos, imágenes de tu pasado. Estoy convencido que llegarás a recordar.
- Gracias – suspiré dejándome caer sobre las almohadas
- Cómo va la fisioterapia?
- Bien. Al menos es algo que hago bien. El doctor Gerandy dice que en dos días o a lo sumo tres me dejará irme a casa.
- Genial. Verás que cuando estés en casa estarás mucho mejor. Allí será más fácil volver a recordar. Lo verás, todo allí te traerá recuerdos.
- Ojalá así sea. Pero tengo terror de volver – reconocí apenado
- Terror? – preguntó mirándome con sorpresa – Y por qué?
- Por todo – confesé – Por Bella, por Anthony, aunque sobre todo por Bella
- Por Bella? – me miró frunciendo el entrecejo – Por qué sientes terror por Bella? No te sientes cómodo con ella?
- No mucho
- No? – el desconcierto en la voz de Carlisle me hizo sentir aprensión
- Oh, Dios – suspiré – No sé cómo explicarlo – dije buscando las palabras exactas que pudieran describir mis enmarañados sentimientos – Bella es una chica encantadora y es mi mujer
- Y cual es el problema?
- Que ella dice ser mi mujer, tú lo dices, todos lo dicen. Y yo lo digo también pero sólo por repetir lo que todos afirman
- Explícate
- Que no sé qué significa que Bella sea mi mujer
- Mmm?
- Sí, es mi mujer, pero que grado de confianza tenemos ella y yo? Cómo espera Bella que yo actúe con ella? Cómo debo actuar con Bella?
- Eso es fácil. Actúa con normalidad, actúa como lo sientas
- Pero, qué es normalidad? Es tan difícil
- Qué sientes por Bella, Edward?
- No lo sé – gemí – Ese es el problema, que no lo sé.
- No te pregunto qué es lo que crees que deberías sentir o pensar, te pregunto qué es lo que sientes.
- No lo sé. Me gusta, me excita – reconocí ruborizándome
- Eso es bueno
- Pero no sé qué grado de intimidad teníamos Bella y yo? Y si hago algo que le incomoda? Y si la molesto o le desagrado?
- No pasará
- Cómo lo sabes? – grité exasperado – No puedo ducharme solo por este maldito brazo – dije mirando mi brazo izquierdo inmovilizado – Pero hasta ahora sólo lo he hecho con ayuda de los enfermeros. Qué haré cuando estemos solos Bella y yo? No me atrevo a permitir que me vea desnudo
Carlisle soltó una carcajada que me indignó
- Lo siento – se disculpó al ver mi rostro iracundo – Es solo que no puedo imaginarme a ti temiendo que Bella te vea desnudo. Cómo crees tú que habéis engendrado a Anthony? O qué creéis que habéis estado haciendo desde entonces por las noches? Y seguro que no solamente por las noches
- Ya lo sé, soy amnésico, no estúpido. Pero el solo pensar en estar desnudo frente a Bella y que ella me lave me hace tener una erección, qué sucederá cuando realmente lo haga? qué crees que pensará ella entonces?
- Se sentirá halagada
- Vete al diablo – bufé
- Lo siento, hijo, tienes razón. Puedo imaginar cómo te sientes, pero esto debes de hablarlo con Bella.
- No puedo. Qué voy a decirle? Disculpa, Bella, cuánto veces era normal hacer el amor para nosotros? Qué hubieras pensado antes si me excitaba que me tocaras al punto de querer tomarte en la ducha? No puedo hacerlo.
- Edward, no te obsesiones con el pasado. Piensa en lo que tenéis ahora. Ahora eres un hombre que se excita con la mujer que tiene a su lado. Esa mujer necesita saber que es así. Tal vez ella piense que eres un salido pero tal vez ella piense que es genial porque es lo mismo que siente ella. Sólo lo sabrás hablándolo con ella.
- Y si las cosas entre nosotros no estaban tan bien como todos parecen creer?
- Qué quieres decir?
- Y si en realidad Bella y yo no estábamos bien?
- Por qué lo dices? Qué te hace pensar eso?
- Tuve algunos recuerdos que no me he atrevido a compartir con Bella
- Cuéntamelos
- Ella y yo discutíamos. Son en realidad tres momentos diferentes, uno donde ella llora y yo le digo algo así como que nuestro matrimonio está acabado y que no quiero estar con ella, otro donde ella golpea mi pecho llorando y gritando que me odia y un tercero, vamos en un coche y Bella me mira con una mirada llena de decepción.
- Esos son todos los recuerdos que tienes de Bella? – preguntó curioso
- No, claro que no. También nos recuerdo a ambos haciendo el amor, riendo felices y compartiendo miradas y gestos de complicidad, pero, cómo puedo saber qué es lo primero, y qué es lo último, qué es lo real?
- Entiendo tus dudas, hijo, y de verdad creo que tienes que hablarlo con ella. Pero por lo que yo sé, habéis pasado algunos momentos duros en los últimos tiempos, pero os amáis por sobre todas las cosas
- Tú lo crees? – pregunté esperanzado
- Desde luego. A ver, - dijo buscando las palabras para explicarse – hace poco más de un año, Bella tuvo un embarazo que perdió. Desde entonces habéis estado intentando concebir y se os ha dado un poco difícil. Esta situación ha generado tensión entre vosotros pero lo habéis solucionado
- Ya lo creo – dije recordando lo que Bella me había contado – Bella está embarazada – confesé
- De verdad? – exclamó Carlisle entusiasmado – Felicidades, hijo, es genial
- Sí, yo también lo pienso. Dice que no hace mucho que lo sabemos.
- Por mi parte no lo sabía
- No lo hemos contado aún – expliqué
- Es genial, Edward, y dime, cómo crees que habéis concebido un bebé si no tenéis intimidad?
- Ya. Lo sé, pero me siento aterrado por estar a solas con Bella
- Hazme caso. Háblalo con Bella. Siempre habéis confiado mucho el uno en el otro. Te aseguro que no hay nada que tú no puedas hablar con tu mujer.
- Espero que tengas razón
- La tengo. Te lo aseguro. – dijo antes de marcharse dejándome levemente aplacado
Esperaba que Bella volviera esa tarde ya que había decidido que Carlisle tenía razón y tendría que hablarlo con mi mujer.
La habían llamado de la oficina y se había pasado casi todo el día fuera. Había intentado arreglarlo sin dejar el hospital pero la había convencido de que yo estaría bien, así que luego de mucho insistir por mi parte, había logrado que se fuera a atender sus obligaciones. Sabía que ya volvería a la tarde pero la verdad es que la echaba mucho de menos.
A media tarde, la puerta de mi habitación se abrió y esperé ver a Bella.
En su lugar me encontré con una mujer rubia. Era una chica muy guapa, con un cuerpo regio y curvilíneo que marcaba con ropa muy ajustada.
Nunca la había visto antes por lo que creí que tal vez se hubiera equivocado de habitación pero su rostro no denotaba sorpresa.
Sus ojos se veían llorosos cuando se acercó a mi cama
- Oh, Edward, cariño, al fin puedo verte – dijo cuando se tiró sobre mí abrazándome llorosa
Una imagen apareció en mi mente cuando tocó mi piel. Ella y yo desnudos en una cama. Me erguí temblando impactado por la revelación y mi respiración se agitó.
- Quién eres? – susurré dudoso
- Oh, cariño, me habían dicho que habías perdido la memoria pero estaba segura de que a mí me reconocerías
- Lo siento, no sé quién eres – repetí temeroso
- Soy yo, Irina. Soy tu mujer – afirmó haciéndome temblar
Gracias a todos por los reviews pero sobre todo por leer.
Review=Adelanto
Besitos
