Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gray man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P

Advertencias: Contenido Yaoi, relación hombre con hombre. Esta es una Versión Yaoi, si deseas leer la otra version de esta misma historia con Kurapika fem te invito a buscarla con el nombre "Mine" en mi perfil

Finalmente Disfruten! ñuñ


Capítulo 24: Tyki Miik

-Nos vamos a casar- dijo al unísono la pareja.

Kurapika no pudo ocultar su sorpresa cuando Leorio y Emma le revelaron esta información.

-¿Enserio?- preguntó el Rubio

-¿te parece que estamos bromeando?, ¡vamos Kurapika alégrate por nosotros!- le reclamó su mejor amigo Leorio.

-Por supuesto que estoy feliz por ustedes Leorio, pero no quiero que Emma se arrepienta después de casarse con alguien como tu-

-¿Cómo yo? ¡¿Qué quieres decir con eso?¡- le gritó

-Irresponsable, ignorante, superfluo- y mientras Kurapika le seguía describiendo sus defectos, Emma interiormente sonreía. Sabía que el rubio sólo quería fastidiar a Leorio un rato.

-sin mencionar terco- término de decir Emma, a lo que Leorio le lanzó una mirada molesta y avergonzada - pero, ya he tomado mi decisión. Con o sin defectos, lo amo por lo que es.- sonrió- de cualquier forma, queríamos pedirte que fueras nuestro padrino de bodas.

-¿yo?, esperaba que se lo pidieras a Kuroro- respondió el Rubio.

-Lo hice- dijo Emma- pero lo rechazó.

Kurapika frunció el ceño al pensar que Kuroro rechazara los deseos de Emma. Sabía que eran amigos cercanos, nunca pensó que el rechazara algo tan importante para ella como eso.

-¿Por qué?- preguntó Kurapika pero Emma sólo se encogió de hombros.

-¿Entonces contamos contigo?- Preguntó Leorio.

-Si

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Kuroro y Kurapika habían decidido ir una semana antes a la ciudad, donde se llevaría a cabo la pasarela de Paradise Kiss, para conocer la ciudad. También habían decidido llevar a Henry con ellos, aunque al final sus planes no resultaron como desearon.

-¿Cómo se encuentra?- le preguntó Kurapika a Emma, preocupado por el pequeño.

-Es un resfriado- informó - estará bien en un par de días. Pero por ahora no podrá viajar.

-¿Que deberíamos hacer?- le preguntó Kurapika a Kuroro - ¿Esperamos a que Henry se mejoré?

-¡por supuesto que no! Estarían desperdiciando el dinero de los boletos- le dijo la doctora - vayan ustedes, los alcanzaremos con Henry cuando se recuperen.

Kuroro miro suspicazmente a Emma, algo se traía entre manos. Pero no dijo nada.

Kurapika estaba a punto de protestar, pero Henry lo interrumpió.

-Vayan ustedes- dijo entre susurros - yo estaré bien.

Al final, ambos aceptaron. Así que recogieron sus cosas y se dirigieron al aeropuerto.

-Bueno parece que nuestro plan funcionó- le dijo la doctora a Henry - podrán pasar un tiempo a solas.

-Si- dijo Henry con una sonrisa.

Todo este tiempo había fingido estar enfermo, y gracias a Emma, ellos no habían sospechado nada. O al menos Kurapika no lo hizo.

Si hubiesen sabido las tragedias y conflictos que traería ese viaje, hubieran movido tierra, aire y mar para evitar que fueran.

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El viaje de ida había sido tranquilo, habían tenido un compartimiento privado para ambos y charlaron un rato acerca de los libros que habían conseguido en el cumpleaños de Kurapika, así como de las conferencias.

-aún no puedo creer que te guste ese escritor, Usami Akihiko- le dijo Kuroro un poco disgustado

-¿y por que no? - le dijo el Rubio - sus historias son interesantes. Un poco raras, pero interesantes.- declaró, pero al ver que sólo se había profundizado el ceño de Kuroro agregó: - ¿No será que estas celoso?- le retó Kurapika

-No juegues con tu suerte, niño- le dijo con una sonrisa traviesa- Estamos a solas y podría hacer que te arrepientas de tus palabras- le advirtió el pelinegro. Y Kurapika sabía que no mentía. Se acercó al Kuruta y sostuvo sus brazos por encima de la cabeza sin previo aviso.

- Aunque - le dijo susurrando a su oído- ¿Que harías si fuera verdad?- Kurapika no dejaba de temblar involuntariamente - me molesta cualquiera que tenga tu completa atención y admiración- después de ello, paso a besar el cuello de su Kuruta. Desde su oído hasta su cuello. Kurapika trataba de no gemir, pero no podía evitarlo. Se sentía tan bien. Kuroro aflojo su agarre, y paso de su hombro a sus labios. Kurapika poso sus brazos en los hombros del hombre mayor, ahora que lo pensaba hacia mucho tiempo que no pasaba tiempo a solas con Kuroro.

Una sonrisa afloró en sus labios, se dio cuenta que Henry había fingido, para que ellos dos pudieran viajar a solas.

Kuroro se dio cuenta de que Kurapika sonreía, así que se alejó unos centímetros de él para verlo a los ojos.

-¿por qué sonríes?- le pregutó.

-Henry- le dijo sin poder ocultar su sonrisa- planeo que viajáramos a solas para que tuviéramos tiempo para nosotros.

-¿Apenas te das cuenta?- le preguntó Kuroro con una sonrisa burlona.- en verdad eres lento - Kuroro le sonrió cínicamente, mientras que Kurapika le lanzó una mirada de reproche.

Kuroro regreso a su tarea de besar al rubio. Esta vez permitió que su lengua entrara en la boca de Kurapika y la explorara, comenzó a acariciar el cabello rubio y sedoso de él. El corazón de Kurapika se aceleró, sólo se estaban besando pero...

-¿Por qué rechazaste ser el padrino de bodas de Emma?- le preguntó Kurapika, terminando el beso. A decir verdad Kurapika se sentía nervioso y asustado, no se sentía preparado para hacer el amor con Kuroro, tampoco estaba seguro de si Kuroro tenía esas intenciones.

-Cuando Emma me lo pidió, pude notar que a tu amigo no le agradaba la idea de que yo fuera el padrino, pero lo hacía por Emma. Puedo notar que aún no confía en mi - decía refiriéndose a Leorio - así que pensé que sería inapropiado.

Kuroro dio unos pasos atrás y se sentó en su asiento, no quería presionar demasiado a Kurapika. Podía notar lo inquieto que se puso después de que intensifico el último beso. Pero podía esperar, Kurapika necesitaba ir a su paso.

Kurapika desvío la mirada, un poco avergonzado. Después se acercó y se sentó junto a Kuroro, aún faltaban unas seis horas de vuelo.

-Duerme un poco - le dijo Kuroro mientras lo acercó a si, para que se apoyará sobre su hombro.

Kurapika no protesto y decidió seguir su consejo y durmió.

Kuroro no pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro. Kurapika se veía especialmente hermoso durmiendo. Una idea atravesó por su mente y saco su teléfono celular, tratando de no despertarle. Y tomó una foto de ellos dos juntos.

Si Kurapika viera la foto, seguramente se enfadaría. Así que sería su pequeño secreto.

Se quedo observando a Kurapika otro rato, hasta que el sueño se apoderó de él también.

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Habían llegado a las seis de la mañana al aeropuerto de la ciudad Pariis Skyle, la capital de la moda. La Central estaba masomenos llena, a pesar de ser las seis am.

Los dos estaban aún cansados y necesitaban más horas de sueño para reponerse del viaje, pero más tarde habría tiempo para eso.

-¿Estas seguro que no quieres ir también?- le preguntó Kuroro, en cuanto bajaron del aeroplano Kuroro decidió ir al baño

-Si- le dijo el rubio - yo me quedare aquí a cuidar el equipaje.

-Entonces compra un par de cafés, en lo que regreso-

Kuroro le sonrió y lo dejó.

Kurapika hizo lo que le pidió y después lo esperó sentado en unas sillas que había cerca del baño. Mientras esperaba comenzó a leer un libro mientras bebía su café.

Kurapika pudo notar ciertas miradas sobre su persona, pero decidió ignorarlas. El problema fue que los dueños de dichas miradas no pensaban igual.

-Hola hermosa- dijo uno de los dos hombres que se acercaron a él.- ¿Qué haces aquí tan sola?

Ambos hombres eran musculosos, usaban pantalones negros y playeras sin mangas, obviamente para presumir sus músculos. Ambos tenían una piel morena, ojos cafés y cabello negro.

De eso se trataba, pensaban que era una chica. No era la primera vez que lo confundían con una chica, pero aún le irritaba. Así que sólo los ignoro.

-¡Oye!- le gritó el otro - ¡¿Quien te crees que eres para ignorarnos de esa forma?!- le preguntó. Pero Kurapika siguió concentrado en su lectura.

Ese fue el límite. La paciencia de los dos hombres robustos llegó a su fin. Uno de ellos tomo la muñeca de Kurapika y lo acercó hacia si.

-¡¿Quien te crees que eres para ignorarnos de esa manera?!- volvió a repetir, pero esta vez más enfadado - te voy a dar unas cuantas lecciones, para que aprendas a no ignorar a la gente, ramera barata- le gritó de nuevo y comenzó a caminar con la intención de llevarse a Kurapika a rastras si era necesario.

Kurapika los había juzgado mal, eran bastante fuertes, pero nada que él no pudiera controlar. Estaba a punto de darles su merecido al par, pero alguien se entrometió.

-¡Par de imbéciles!- les llamó alguien - ¿Que creen que están haciendo?- preguntó un hombre joven de piel morena, ojos negros y risos negros. Iba vestido con un traje a la medida. Lo reconoció de inmediato, Tyki Mikk

Lo había conocido hace dos años en una fiesta, cuando intentaron robar los ojos rojos de un conde. Él había hablado con Kurapika brevemente, pero en ese entonces el iba disfrazado de mujer.

-¿Acaso su madre no les enseño a respetar a las mujeres?- les dijo con una sonrisa. Los dos hombres se miraron uno al otro.

-¡Ja!- se burlo - sólo nos enseño que el hombre es el que manda.- dijo uno.

-¡No te metas!- le espetó el otro.

Y antes de que cualquiera pudiera hacer un movimiento, ambos hombres ya estaban en el suelo. Kurapika se sorprendió por la velocidad en que se movió, ni el mismo pudo ver que fue lo que hizo.

Tyki estaba parado sobre los dos caballeros, sobre sus espaldas. Después acercó uno de sus pies al rostro de uno y lo piso con fuerza.

-Creo que le debes una disculpa a la señorita- puntualizo con una sonrisa, y presiono un poco más fuerte su pie sobre el hombre.

Éste comenzó a gritar y después empezó a gritar disculpas.

-¿y tu?- dijo pisando ahora al otro hombre - creo haber escuchado que la llamaste "ramera barata"- y presiono aún más fuerte a este hombre - discúlpate ahora.

Entre chillidos y sollozos, se disculpó. Finalmente Tyki se bajó de los hombres.

-Espero que esto no se vuelva a repetir, caballeros - dijo con una sonrisa tétrica - o la próxima vez no vivirán para contarlo.

Los dos hombres salieron corriendo, asustados y maldiciendo a la pareja.

Las demás personas que habían estado observando la escena, siguieron con sus asuntos.

-¿Te encuentras bien?- le pregunto Tyki a Kurapika

-Si, estoy bien- le dijo - pero no era necesario que intervinieras. Estaba a punto de encargarme de ellos- le dijo fríamente.

-Mis disculpas, en ese caso - dijo con una sonrisa - mi nombre es Tyki Mikk, ¿Cuál es el tuyo?- le preguntó

-Kurapika- le respondió - y soy un hombre- aclaró.

-Bueno Kurapika- empezó a decir Tyki - espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse- le sonrió nuevamente y comenzó a alejarse del chico - ¡Ah! Por cierto- hizo una pausa para mirarlo a los ojos - hombre o mujer, me da igual. Me gustas.

Kurapika lo miró incrédulo. ¿A qué estaba jugando?

-¿Quien era ese?- pregutó una voz detrás de él, Kurapika supo exactamente de quien era la voz y por el tono sabía que estaba enfadado.

Sabía que tenía que decirle la verdad, Kuroro sabía cuando le mentía. Así que le contó lo sucedido. Kuroro lo escucho de principio a fin sin decir ni una sola palabra, y con el ceño fruncido.

Cuando Kurapika término su relato Kuroro permaneció un momento callado y después hablo.

-Me alegra que estés a salvo, pero noté acerques a él - le advirtió Kuroro - prométeme que si te lo vuelves a encontrar te alejarás de él.

-Lo haré- dijo Kurapika ahora molesto también - pero no por que tu me lo pides. Si lo hago es por decisión propia, no puedes simplemente llendo por ahí diciendo que debo o no debo de hacer. O con quien hablar- le espetó y comenzó a caminar a la salida.

-Kurapika- le llamó el pelinegro pero el chico no volteó a verlo. Así que Kuroro se acercó al rubio. - Kurapika, mírame- le ordenó. Dejó escapar un suspiro y observo los ojos negros de Kuroro. Kuroro pudo ver en sus ojos lo molesto que estaba, pero era por su bien. -Sólo estoy preocupado por ti - le dijo - ese hombre no me da buena espina. Es peligroso, así que por favor prométeme que te mantendrás alejado de él.

Kurapika se tranquilizó - Muy bien - dijo - prometó que intentare alejarme de él.

Kuroro sonrió a Kurapika, ahora más tranquilo. Acaricio sus cabellos y se acercó para darle un breve beso. Después de eso se dirigieron al hotel donde se hospedarían.

A pesar de que Kuroro deseaba que Kurapika no viera a Tyki otra vez, el destino tenía planes diferentes.

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-¿y cómo te fue con tu encuentro "por casualidad"?- preguntó cierta chica de cabellos azules - Tyki

Tyki le sonrió.

-Todo va de acuerdo al plan- dijo mientras se quitaba su corbata - pronto obtendremos el secreto de la tribu Kuruta.

Road le sonrió - el conde estará feliz en ese caso.

Continuará...