[Inserte intro de Star Wars aquí].
Style Wars Episode IV: Una situación de Universo Alterno.
HACE MUCHO TIEMPO EN UNA GALAXIA MUY MUY LEJANA…
Son tiempos de inestabilidad civil.
Naves imperiales han atacado
desde una base secreta y
han secuestrado a Jinx,
hechicera peligrosa que representa
una gran oportunidad de victoria
para la rebelión contra el Imperio.
Durante la batalla, espías rebeldes
consiguieron informar a Wally,
mejor conocido como Kid Skywalker,
del secuestro de su novia a
manos de la terrible Lady Vader.
Motivados por los siniestros acontecimientos,
Kid Skywalker y sus amigos rebeldes
consiguieron inmiscuirse en la ESTRELLA DE LA
MALA SUERTE, una estación espacial
blindada con suficiente potencia para
destruir un planeta entero.
–¿Todo el mundo entendió el plan? – quiso asegurarse Wally. Agarró la rosa roja de su bolsa, sólo para recordarse por qué estaba ahí.
–Entramos, rescatamos a tu novia, apretamos el botón rojo de autodestrucción que está peligrosamente al alcance de cualquier tonto y salimos – repitió la princesa Raven con su monótona voz –. Entendido.
–Esto será pan comido – rio Cy Solo, encerrando un puño en su mano.
–¿Estamos seguros de que esto no es peligroso? – se preocupó C3–Star–PO–fire.
–Bip, bip, bip, bip – la tranquilizó el droide R2–Bestia.
–¡RWAAAR! ¡AAGGHH! ¡ARGWAAAGH! – Robacca, también conocido como Robin el Wookie, exclamó de no muy buen humor.
–¿Qué? – no entendió Kid.
–¡RWAAAR! ¡AAGGHH! ¡ARGWAAAGH! – repitió Robacca dándose golpes en el pecho.
–Lo siento, no te entiendo, viejo – se disculpó Kid.
–¡RWAAAR! ¡AAG…!
Cy Solo le puso una mano en la boca.
–Lo que quiere decir es que está enojado porque a él le tocó ser el chango gigante y peludo a quien nadie entiende más que yo, y que preferiría ser él el potencialmente jedi que tiene que rescatar a una damisela en peligro, y que desearía que dicha damisela fuera cierta princesa tamaraniana de cabello rojo.
–Oh – entendió Kid –. Bueno… ¡Titanes, al ataque!
–¡RAAAWRGH!
Todos se pusieron en marcha, centrados en su misión, pero tan sólo pudieron avanzar algunos metros. Robacca se quejó una vez más.
–¡ARHGG! ¡GARRRH!
–Ni creas que traduciré eso – se negó Cy Solo –. ¿Con esa boca besas a tu madre?
–Amigos, sigan sin mí, soy muy lenta – pidió C3–Star–PO–fire –. Soy sólo una droide de protocolo.
Los titanes entendieron que no les serviría mucho de ayuda así que la dejaron quedarse. Robacca volvió a decir algunas cosas que nadie sino Cy entendió.
–¿Te quedas con C3–Star–PO–fire? – preguntó el piloto contrabandista. Robacca dijo algo más – Sí, hagan lo que quieran. Y no te quejes, no eres el protagonista de esta historia – Robacca añadió algo y comenzó a andar hacia la hermosa droide –. Si sigues así de malhablado Mir. I. Am. c nunca te hará un especial de Star Wars.
–¡Andando! – los apresuró Kid Skywalker.
En su mente, sólo pensaba en Jinx y anhelaba con ganas el momento en el que por fin pudiera encontrarla y acariciar su suave melena rosa. Llevaban apenas unos cuantos días sin verse pero a Kid se le antojaba una eternidad. Todo lo que quería era rescatarla de la terrible Lady Vader y sacarla de ahí sana y salva.
–¿La quieres mucho, no? – le preguntó la princesa Raven.
–Más que nada en esta vida.
En ese momento, se toparon de frente con una tropa de soldados imperiales armados hasta los dientes con blasters, misiles, granadas y ballestas. Los titanes lucharon con valentía, pero cada vez que conseguían disminuir sus fuerzas llegaban más y más clones dispuestos a reducirlos.
"Kid", llamó una voz en la cabeza de Wally "usa la fuerza, Kid".
–¿Barry Wan Kenoby? ¿Eres tú?
"Usa la fuerza".
–¡La Fuerza de la Velocidad, claro! – exclamó Kid y pareció recordar que era un velocista.
Corrió entre todos los enemigos y los golpeó sin que se dieran cuenta, haciendo que terminaran en el piso, inconscientes. Sin embargo, tan pronto como empezaron a cantar victoria, escucharon los pasos de otro escuadrón acercarse.
–¡Ustedes sigan! – ordenó la princesa Raven – ¡Yo los contendré! – Raven estableció una barrera de energía de sombras entre ellos y el escuadrón que se acercaba, con la finalidad de bloquearles el paso.
–Pero…
–¡Tienes que salvar a tu novia! – le recordó la princesa – Es a quien quieres más que nada en esta vida, ¿no?
Kid entendió y dio la orden de seguir adelante. En el camino, se enfrentaron a más enemigos a los que pudieron detener fácilmente gracias a la gran tecnología de las armas de Cy Solo, la súper velocidad de Kid Skywalker y la mala puntería de los stormtroopers.
«Espera un poco más, Jinxy» pidió Kid mentalmente.
Chocaron con un portón doble que era su único obstáculo para llegar al área de celdas, donde seguramente estaría su amada. R2–Bestia, el droide astromecánico verde supo exactamente qué hacer y comenzó a piratear el sistema de seguridad de las puertas. Mientras lo hacía, vieron a otro grupo de soldados acercarse trotando hasta ellos. Justo a tiempo, las puertas se abrieron.
–Tú sigue – dijo Cy Solo –. Nosotros los detendremos – aseguró.
–No, entren conmigo.
–No tiene sentido. Créeme, debes hacerlo tú solo. Nosotros sólo estorbaríamos.
–Bip, bip – afirmó R2–Bestia.
–No lo pude haber dicho mejor, Bestita. Que la fuerza de la velocidad esté siempre contigo, Kid.
Kid asintió con la cabeza y pasó a través de las puertas. En cuanto lo hizo, estas se cerraron detrás de él y comenzó a escuchar una respiración mecánica.
Se encontraba en un área circular con un hoyo en el centro que parecía conducir a una caída infinita; no obstante, en medio de aquél pozo infinito se alzaba una estructura cilíndrica donde relucía un botón rojo. Kid buscó por todas partes a Jinx pero no vio nada más que computadoras y sistemas de ventilación sofisticados.
–Has venido desde muy lejos – comentó una voz robótica y tenebrosa a sus espaldas. Kid saltó dando media vuelta y quedó de frente a Lady Vader –. Ríndete.
–No. Devuélveme a mi novia.
–Ríndete y la tendrás de vuelta – Lady Vader lanzó un rayo de energía a Kid y comenzó a acorralarlo hasta el centro de la estancia.
–¿Qué quieres de mí?
–Tu cabello está muy largo y tienes un estilo deplorable.
Kid observó su cabello rojo que le llegaba hasta los hombros y le dificultaba un poco la vista, y notó también su traje spandex amarillo pero no se inmutó.
–Me gusta mi estilo – se defendió –. Y a mi Jinx le gusta mi cabello largo.
–Jinx odia tu cabello largo – Lady Vader lanzó más rayos que casi le pegan a Kid quien tuvo que huir de ellos y estuvo a punto de caer por el agujero.
–¿Cómo lo sabes?
–Porque… – Lady Vader se quitó el casco negro y mostró su verdadero rostro gris con cabello rosado – Yo soy tu novia
–¡NOOOOOOOOO!
Brace yourself, the end is coming...
