Después de la tormenta llegan los truenos.

Me tapé los ojos con las manos, presionándolos para que no soltasen ninguna lágrima.

-Renesmee, por favor, no lo hagas tan difícil y vayámonos… juntos.

Esa fue la gota que colmó el vaso:

-¡Juntos!, ¡yo no iré contigo a ninguna parte Jacob, jamás debí juntarme contigo!. ¡Te odio!.

Y el gigante pisó su pequeño cuerpo reventándolo contra el suelo.

Machaqué su corazón, pero él destrozó el mío antes:

-No lo dices enserio. –contraatacó con la mirada igual de brillante que las estrellas.

Lo que nunca llegaría a comprender es, porque después de tanto sufrimiento, todavía seguía amándolo.

Era estúpida.

Me obligué a mirarle fijamente casi sin pestañear –otra manera de evitar que las lágrimas descendieran-, y me esforcé por no parecer histérica.

Junté las manos hasta convertirlas en un puño, y me hinqué las uñas con fuerza, notando cómo el tejido de mi piel se iba rompiendo poco a poco, igual que ese momento:

-A estas alturas no lo sé –me sinceré con los dientes apretados -, pero no voy a ceder de nuevo. No puedo aceptar que estuviste con mi madre… ¡con mi madre!.

Jacob rodó los ojos y su perfil se me hizo más grande de lo que era por las sombras que la luz que se filtraba entre las cortinas, le proporcionaba a todo su cuerpo:

-Créeme si pudiera volver atrás y cambiarlo todo lo haría. Cualquier cosa que me pidieras Renesmee, porque es a ti a quien quiero a mi lado, no a tu madre ni a ninguna otra. Los dos estamos destinados a acabar juntos.

Seguramente todo lo dijo en un intento de cambiar la tensión por ternura, pero no quería romance en ese momento, solamente deseaba hacerle daño. Porque el simple pensamiento de Jacob con mi madre juntos… besándose…

No lo podía soportar, era más grande y pesado que yo.

-Ya una vez me dijiste –comencé con la voz susurrante -, que no me convenía estar junto a ti Jacob. Y es irónico… porque justo cuando empezaba a pensar lo mismo, tú ahora me vienes con otro cuento.

Las fosas nasales se le abrieron y cerraron como una almeja, cohibiéndome todavía más:

-Estás siendo muy dura.

Asentí despegando las uñas de la piel y deshaciendo el puño que formaban mis dos manos. Ya no estaba en tensión, simplemente me relajé mientras notaba que la maldad me iba abrazando poco a poco dejándome muy tranquila:

-Probablemente. Pero no me da ninguna pena el serlo, ya no soy una niña Jacob. –noté que un sabor espeso y ácido se posaba en la boca de mi garganta – Todo cambió en el momento en que no luchaste por nuestros sentimientos que para aquél entonces eran en común el mismo… -él quiso interrumpirme, pero yo me di más prisa en continuar – ahora ya no sé si son el mismo.

No era yo.

Era otra…

Me había poseído o algo así y me estaba tironeando del corazón para que éste no sintiera el dolor que causaban mis propias palabras tanto a Jake como a mí.

Noté como mis ojos se entrecerraron hasta quedar como dos rendijas, seguramente dándome un aspecto de malvada impropia en mí. A la vez que Jacob se quedaba estático frente a mí, sin mover un solo músculo, probablemente hundido y pidiendo ayuda para que lo salvase.

Pero eso no sucedería, ya no era su chica, ahora era una zorra dispuesta a clavarle el tacón de aguja de unos zapatos que había visto antes en el armario, en su sien:

-Tu naturaleza no es traicionera… -me dijo con la voz rota y en un apenas inaudible susurro.

No le entendí.

Pero me enoje aún más si cabía. Me incorporé de la cama, quedando arrodillada en ella, con las manos a ambos lados manteniendo el equilibrio y arrugando los bonitos pliegues de mi pijama a rayas, regalo de tía Alice:

-Te han lavado el cerebro. –continuó él con su propia explicación, la cual estaba segura que la soltaba solamente para calmar sus propias heridas y no las mías.

Entonces ante esas palabras, la Renesmee que lo amaba se removió dentro, luchando por salir y tirarse a sus brazos para besarlo y decirle que estaba ahí, para siempre… no obstante la otra era más poderosa en ese instante, y acabó con ella de un plumazo.

Dejándome vacía, pero a la vez en paz.

Tomé aire, y sin estar segura de si después de decir lo que quería, Jacob me mataría o no, abrí la boca:

-Fui con Matt… -la mandíbula de él se quedó cuadrada de repente – justo después de que nos peleáramos. –noté un escalofrío subirme por la columna – Me acosté con él. –terminé confesándome notando las palpitaciones del corazón en la cabeza.

A Jacob se le cayó la túnica que llevaba sujetando con la mano puesto que la llevaba encima, y de nuevo Renesmee peleó por salir.

Y las lágrimas descendieron sin que pudiera evitarlo.

Sonreí con arrogancia:

-Me hizo sentirme mujer, me tocó… -cerré los ojos y casi pude saborear el cuerpo de Matt de nuevo encima del mío, cuando los volví a abrir, vi a Jacob que estaba intentando controlar los temblores de su cuerpo – y me gustó.

Jacob se aproximó unos centímetros más, pero ni siquiera llegó a mi lado, inmediatamente reculó de nuevo y en menos de un segundo, salió dando tal portazo que apareció una grieta en la pared en un abrir y cerrar de ojos.

La satisfacción llena de maldad tardó en desaparecer un minuto, o quizás dos. Pero no llegó a tres.

Enseguida, me dejé caer en la cama sollozando sin poder calmarme y abrazándome a las sábanas con todas mis fuerzas.

Estaba rota de todos lados, sin reparación posible…

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


Al día siguiente, desperté con un dolor de garganta terrible. Había pasado toda la noche llorando y me dormí solo cuando perdí el conocimiento.

Estaba exhausta.

Y si hubiera estado en mi casa, me hubiese quedado en la cama, pero… no me atrevía.

Casi perdí el equilibrio al levantarme, apenas tenía fuerzas para caminar e ir hasta la ducha era un duro esfuerzo.

Esfuerzo que me fue recompensado en el momento en que el agua templada mojó todo mi cuerpo. Y volví a estar en paz, pero sin sentimientos vengativos.

Simplemente en paz siendo Renesmee…

No me vestí con ningún vestido ni túnica que había en el armario, cogí mis vaqueros y me enfundé en mi blusa, dejando olvidados todos los preciosos vestidos, que empezaba a darme cuenta que formaban parte de la parte que quería enterrar.

No podía comprender cómo había sido tan estúpida con Jake la noche anterior.

Lo mejor sería pedir disculpas… e incluso mentirle sobre lo de Matthew y decirle que me lo inventé. Si él me quería a su lado ahora, yo no haría nada por evitarlo.

Sin embargo no pude pasar del "comedor" cuando enseguida, Marcus me interceptó asustándome.

Me llevé una mano al corazón, y la mantuve ahí hasta que Marcus decidió hablar:

-Sígueme.

Advertí que por su mirada, iba a entrenarme de nuevo como la otra vez.

Una parte de mí quiso negarse, pero la otra estaba demasiado asustada y excitada ante la idea de más entrenamiento para poder ver de qué era capaz.

Marcus sacaba todo mi poder y eso me gustaba…

Grata fue mi sorpresa al ver a Matthew esperando dentro de la sala de piedras, como yo la había bautizado.

Nuestros ojos conectaron mágicamente, y sonrojada, desvié la mirada de la suya.

Marcus enseguida sacó las armas, y Matthew cogió su espada con mucha más agilidad que yo. Lo que me hizo sentir ridícula.

-Atácala. –le ordenó a Matt.

Él abrió los ojos como platos, y me miró fijamente.

Yo también tuve miedo, pero le sonreí asintiendo, indicándole que lo hiciera. No creía que Marcus dejara que nos matásemos.

Él no tardó en reaccionar y de un salto de una longitud aproximada de cuatro metros, me embistió con su espada.

Las chispas saltaron envolviéndonos como luciérnagas cuando yo paré ese ataque subiendo mi espada. Me costó parar el siguiente ataque, que fue por lo bajo, yendo directo a mi cadera, tuve que retorcer ambos brazos para poder enfrentar a la otra espada.

Luego Matthew volvió de nuevo a querer atacar a mi cabeza, y esa vez yo no pude pararle a tiempo, y la hoja afilada pasó rozándome la parte izquierda del rostro, haciéndome una herida de la cual manó sangre.

Me caí al querer retroceder, y Matthew tiró su espada bien lejos al ver lo que había hecho. Pero yo no me preocupé por Matt, sino por mi sangre y Marcus; él se alimentaba de sangre… y yo estaba sangrando…

Le miré ansiosa por saber qué pasaría a continuación.

Sus ojos escarlatas pronto se convirtieron en un tono violáceo que me asustó, echó el labio hacia atrás y mostró sus largos colmillos.

Sabía que no me daría tiempo de huir, que me cogería y me desgarraría sin que Matthew o yo misma pudiésemos hacer nada.

Estaba condenada.

Cerré los ojos y centré todos mis pensamientos en una sola persona, mi persona, mi hombre lobo. El hombre al que amaba y a la vez odiaba con todo mi corazón, Jacob Black.

En mi mente lo rodeaba un aura pura y brillante que era igual de cálida que su piel. La sonrisa que me dedicaba me llenaba el estómago de mariposas y su aroma me abrazaba meciéndome con suavidad.

Si llegaba a morir entonces, sería con Jake dentro de mis recuerdos.

Tomé aire y entonces escuché como un ruido de dos piedras pesadas al impactar. Abrí los ojos y lo único que distinguí fue una gran mancha borrosa abalanzarse sobre Marcus, derribándolo y dándome tiempo a levantarme y alejarme del vampiro todo lo que mis piernas me dejaron, pero sin dejar la habitación.

En un primer momento pensé en Matt, pero él estaba a mi lado devolviéndome la misma mirada de incomprensión.

Y lo supe en ese mismo momento.

Era él.

Quién si no se iba a tirar encima de uno de los vampiros más peligrosos del planeta…

El corazón me latió con fuerza en la garganta y cuando me di cuenta estaba cogiendo la espada del suelo y empuñándola con firmeza hacia Marcus, quien estaba mordiendo los brazos de Jacob en ese mismo instante.

-¡Parad!. –grité entre el jaleo de la pelea.

Marcus aprovechó el desconcierto de Jake, para quitárselo de encima de un manotazo, estampándolo contra las rocas de la pared y provocando el caos.

Grité.

Lo hice con todas mis fuerzas.

Pero no su nombre, porque si lo hubiera hecho quizás hubiese puesto en mayor peligro a Jacob. Así que tan solo grité un simple "no".

En eso, Matthew apareció poniéndose entre Marcus y yo desarmado. La alarma interior que me pitaba con intensidad, se volvió loca.

Pero nada sucedió contra todo lo que tenía previsto… y gracias al cielo que fue así.

Marcus se limpió la túnica y nos miró a Matt y a mí con una mirada llena de un extraño sentimiento el cual fue incapaz de descifrar, más que nada porque las únicas deducciones que sacaba de su rostro eran la pena, tristeza y… ¿frustración?.

No. No podía ser así, él era un vulturi, con lo cual carecía de sentimientos como aquellos.

Todos dirigimos nuestra mirada hacia donde se suponía que debía estar Jacob. Pero él ya no estaba, había huido.

El alivio me relajó hasta que pude dejar la espada y limpiarme la sangre ya seca, de la mejilla. No obstante, Marcus le ordenó algo a Matt que me desconcertó:

-Cúrala.

Y, Matthew se volvió hacia mí, quedando ambos frente a frente y a tan escasos centímetros de distancia que podía saborear su aliento y notar la temperatura tibia de su cuerpo.

Todo me trajo recuerdos de nuestra noche de pasión. Y tuve que cerrar los ojos cuando él me tocó con la mano la herida, siempre sin hacerme el menor daño.

Aleje todos esos morbosos recuerdos y me centré en la pequeña descarga que me produjo la mano de Matt en mi herida, a continuación.

Y dejé de tener su mano encima de la cara.

En el momento en que le miré tras abrir los ojos, él quien también estaba ya tranquilo, me sonreía divertido. Entonces llevé los dedos hasta donde tendría que estar la herida, pero ya no estaba…

Qué diablos.

-Me has… tú me has curado. –le susurré emocionada.

Matthew amplió su hermosa sonrisa, e iba a contestarme, pero Marcus alzó la voz entre las nuestras llamando nuestra atención:

-Ha sido suficiente por hoy. –dicho eso, Marcus se marchó de allí junto al fru fru de su túnica.

No pude dejar de mirar por dónde Marcus había salido, hasta que volví a notar el tacto de Mattew en mi rostro.

Y mi reacción fue inmediata: me giré violentamente hasta encararlo, y sus orbes caramelo con algunas vetitas doradas, me sonrojaron.

Era increíble lo que conseguía hacerme sentir Matthew aun habiendo salido con vida hacía unos minutos de todo aquello.

-Te quedó cicatriz.

Me costó entenderle, porque estaba concentrada en su mano y en la caricia que me estaba proporcionando en la mejilla.

-¿Qué?. –dio la sensación de que era retrasada.

Él dejó de tocarme y al no tener su mano encima, se desvaneció ese escudo que me impedía pensar con claridad:

-Todavía no controlo este poder… se supone que puedo curar cualquier cosa pero… hay veces en las que no puedo evitar que las cicatrices se queden. –me explicó obviando el color tomate de mis mejillas.

Porque seguro que serían igual de rojas, ya que la cabeza me hervía. Me llevé la mano hasta ese lugar tan crítico para Matthew, y pude notar un trazo delgado de una línea escabrosa encima de mi piel llana que antes no estaba.

-Supongo que no siempre se puede salir victorioso de las batallas, ¿no?. –quise hacerle reír.

Pero él estaba demasiado enojado con su propio don como para hacerme caso:

-Soy un desastre.

Negué con vivacidad:

-Eso no es cierto, eres brillante en todo lo que haces Matt.

Matthew tragó saliva, y me miró con amargura, entonces el estómago se me contrajo:

-Tendría que haber reaccionado en vez de dejar que el miedo se apoderase de mí, ¡maldita sea, debí ser yo el que derribara a Marcus!.

Casi imaginé un posible enfrentamiento entre Matthew y Jacob. Y la simple idea me horrorizó.

Aunque supuse que no sabía que se trataba de Jake ya que no lo nombró:

-Tenemos nuestra mitad humana Matt, y sentir miedo es muy humano.

Matthew negó con la cabeza mientras dejaba de mirarme:

-Si te hubiese sucedido algo por no reaccionar a su debido tiempo Ren yo… -volvió a mirarme con fuerza, y mi corazón dejó de latir – jamás me lo hubiera perdonado.

No pude evitar emocionarme, y comencé a ver borroso debido a las lágrimas que se fueron acumulando dentro de mis ojos.

Por primera vez Matthew me demostraba cuánto le importaba sin haber peligros de por medio en el momento en que me lo confesaba. Y, me sentí… rara. Como si algo dentro de mí me gritara que ya lo sabía pero a la vez le sorprendía.

Estaba muy confundida.

-… Matt.

-No digas nada. –me indicó.

Pronto la distancia que nos separaba fue olvidada gracias al arrojo de valentía que demostró justo entonces Matt, y atrapó mi nuca, jalándome hasta sus labios llenos de una tibieza que despertó de nuevo las mariposas.

En un primer instante tuve la necesidad de separarme de él, pero conforme su lengua envolvió a la mía en un caluroso abrazo, lo olvidé todo.

Me agarré a sus hombros y él profundizó más el beso, llegando a tocar mi campanilla con su lengua. Las manos de él se enroscaron en mi cadera, y me pegó todo lo que pudo a su cuerpo, notando también su cadera y esa parte de su anatomía tan crítica para mí.

Dejé de besarle en los labios y él descendió sus besos por mi cuello, llenando el ambiente frío y húmedo de aquella habitación de mucho calor.

Demasiado.

Y cuando él empezó a desabrocharme los primeros botones de mi blusa, lo paré. Aunque estuviera excitada:

-No… –le dije rotundamente.

Matthew dejó de sostenerme y reculó unos cuantos pasos, mirándome turbado con los labios hinchados y el pelo más alborotado de lo habitual, ¿yo estaría igual?:

-Lo siento yo… me dejé llevar. –se sinceró.

Me mordí el labio inferior:

-Ya… yo también.

Miramos los dos por un momento el suelo, para después volver a subir la mirada y… estallar en carcajadas.

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


Cuando por fin me vi sola de nuevo, corrí en busca de Jacob con el corazón en la mano y totalmente asustada. Porque sabía que estaría herido, probablemente sangrando.

Los mordiscos de los vampiros con su ponzoña provocaban que la sanación en los licántropos fuera bastante más lenta.

Y estaba segura de que estaría casi desmayado en cualquier lado…

Lo busqué por todos lados, incluidos los terrenos de la mansión… pero nada, ni rastro. Jacob se había esfumado.

Y conforme avanzaba hasta mi habitación derrotada y temiendo que me hubiera abandonado, me percaté en el olor que se aspiraba en el camino.

Me concentré un solo segundo y después corrí a toda velocidad hasta la habitación, abriendo y cerrando casi al mismo tiempo.

Él estaba tumbado en posición fetal y dándome la espalda, tocándose ambos brazos y bastante pálido por la cantidad de sangre que había perdido.

Escuché una vez a mi padre comentar que a él no le costó casi nada sopesar los pros y contras de la sangre de mamá, cuando ésta era humana, y que al final no tenía casi ningún efecto en él.

Busqué dentro de mí y halle… halle el mismo autocontrol.

Me acerqué con rapidez hasta él, y me di cuenta de que había perdido tanta sangre que todas mis sábanas estaban manchadas. Pero lo único que me importó fue su temperatura.

Llevé la mano hasta su frente y me di cuenta de que estaba frío, cuando normalmente él debía estar ardiendo.

Empecé a asustarme, y corrí hasta el baño, mojé unas toallas con agua tibia y se las puse en la frente, para después limpiarle las heridas que le causaron los malditos colmillos de Marcus.

Jacob aun en su remota inconsciencia soltó algunos gruñidos llenos de dolor, y me esforcé por tener todo el cuidado del mundo. Pronto me di cuenta de que no podía hacer mucho más por él, y comencé a desesperarme al comprobar que no sanaba…

Finalmente decidí por confiarle todo aquello a alguien, y ese alguien por supuesto era Matthew.

Llamé a su puerta, y él abrió tres segundos después con el pijama ya puesto. Me di cuenta de la hora que era en ese momento: la una y media de la madrugada. Y palidecí.

-Ren, ¿Qué ocurre?.

Mi cuerpo tembló involuntariamente:

-Necesito tu ayuda.

Reviews.

"Bueno, al fin puedo sacar el lado oscuro de esta niña, sinceramente a mí lo que se me da bien es esto, el drama no el romance jeje y me gusta. Por ahora no sé si la historia tendrá un final feliz, porque no suelo escribirlos... sin embargo no sé, quién sabe, aún queda para el final (aunque no demasiado). Pretendo mostrar lo que los Volturi pueden hacerle a Renesmee, y no va a ser bueno; por cierto, subí un trailer de la historia y no sé si subiré más porque éste lo engloba todo con algunos spoilers pero muy leves, miradlo a ver qué os parece. ¡Gracias por leerme!".

Rata: Jaja gracias, aunque yo soy más dramaturga y menos romántica porque a mi el romance no me atrae demasiado, me gustan más las aventuras :) ¡Besos, adiós!.

arquera182: Jaja sí se puede decir, hay confianza. Y personalmente me duele que pienses así de una chica que se deja llevar por sus emociones, cuando lo hace un hombre se dice que es un rompecorazones pero cuando lo hace una mujer que es una zorra, eso no es así. ¡Besos, adiós!.

claire: Me encanta el nombre de Claire, siempre me gustó jeje. Gracias. ¡Besos, adiós!.

sweetbones: XD pues sí que es flojera lo tuyo por dios, pero bueno gracias por estrenarte jaja, y el problema de Ren es que es impulsiva, todos lo hemos sido y me pareció correcto no poner a la típica protagonista bajita algo asocial y con carácter cuando se la conoce, no, quise ir más allá. ¡Besos, adiós!.

popblack: Jajaja no, no lo hiciste, y nada, me gustó leerte jejeje. ¡Besos, adiós!.

LilyRiddle86: Te enviaré una cosa de Marcus al msn a ver si te conectas de una santa vez XD. ¡Besos mi única duquesita en este planeta!.

MeryRodriguez: Nah jajaja, no quedará en estado tan precipitadamente. ¡Besos, adiós!.

Mica Lautner: Uf yo tampoco conocería esa frase si se tratara de mi madre, pero pronto cerraré el tema porque ya me aburre. ¡Besos, adiós!.

Candy Belle Cullen: Jejeje no te preocupes, Jacob es el más fuerte de todos. ¡Besos, adiós!.

flexer: Jaja el problema principalmente es que Jacob es un hombre, y como tal pues no sabe hacer más que joderla. ¡Besos, adiós!.

Pao Malfoy Cullen Uchiha: Puedes hacerlo jaja, ¿no te gusta la idea de la confusión de Nessie? Así tendremos ración doble de hormonas revueltas con encuentros apasionados :) ¡Besos, adiós!.

dar priincess: Creo que he vuelto a sorprenderte, seguro. ¿Cumpliste años? Pues felicidades ;p ¡Besos, adiós!.

sarlia: Bueno es mejor tener donde elegir que no tener. ¡Besos, adiós!.

ANITA ROCIO: No están separados jaja, aunque nunca han estado juntos, juntos en realidad. ¡Besos, adiós!.

amy-vampire: Bueno es que por algo subo los adelantos en el liveyournal, adjunto fotos y montajes siempre. Gracias por las recomendaciones. ¡Besos, adiós!.

patty262: Quién sabe XD yo doy vueltas y vueltas para al final marearme a mí y de paso a todos vosotros. ¡Besos, adiós!.

Isela Cullen: Jajaja, Matt el de reserva XDXD. ¡Besos, adiós!.

Allison: Jeje, eres Team Matt entonces :) casi todas se están cambiando al bando de Matthew, pero todavía no ha terminado la historia. ¡Besos, adiós!.

megamolpe: Eso es lo que quiero conseguir, no saber a cuál. ¡Besos, adiós!.

lookingformyownsun: Oh muchas gracias jeje, por reviews como el tuyo intento darme más prisa pero tengo el tiempo apretado al culo. ¡Besos, adiós!.

aida: Jaja, que líos. ¡Besos, adiós!.

MariaSimmenthalBlack: Jaja bien o mal??? ya me dejaste con la duda jaja. ¡Besos, adiós!.